martes, 29 de junio de 2010

ALÍ PRIMERA, EL MATERIALISMO HISTÓRICO Y DIALÉCTICO HECHO CANCIÓN

Obertura en Do Mayor

Con su melena alborotada y guitarra en mano, como fusil libertario, hizo su entrada al podio construido en la Managua sandinista el cantautor venezolano Alí Primera. Era la época de las insurrecciones armadas en Centroamérica. ...// el pueblo salvadoreño / tiene el cielo por sombrero / tan alta es su dignidad / en la búsqueda del tiempo / en que florezca la tierra / por los que han ido cayendo / en que venga la alegría / a lavar el sufrimiento... retumbó la voz de Alí como un volcán en erupción.

Era la primavera centroamericana de 1983 y la marcha hacia el Socialismo sería lenta, mucho más lenta que lo que suponíamos. La madrugada del pueblo salvadoreño, ése pájaro pequeño, habría que postergarla porque su vuelo había quedado atrapado entre eslabones de nubes negras cargadas de sangre y pólvora.

Más de diez años habían transcurrido desde que escuché las primeras canciones de Alí Primera y recuerdo que en aquel entonces Venezuela era conocida aquí en la Europa Occidental por el petróleo, por sus bellas mujeres y por un tal Ilich Ramírez Sánchez, alias Carlos, apodado también el Chacal.

Rápidamente el fuego militante de la música de Alí comenzó a cundir en las fiestas y reuniones de estudiantes latinoamericanos y “Techos de cartón” se había convertido en nuestro manifiesto, en una rabia contenida, en un deseo de actuar y combatir. Había que tener corazón de piedra para no entristecerse con las imágenes multicolor que generaba la canción de Alí en el cerebro y el recuerdo de chabolas de barrios marginales con sus niños macilentos, barrigas llenas de lombrices jugando a la pelota sonaba en el alma como tambora madre. ¡Era el tan tan guerrillero!

Su lenguaje era directo y su prosa sencilla no disfrazada de retórica vana ni trillada de eslóganes dizque de protesta. Acompañado al compás del cuatro y el tiple su voz vibraba como metralleta libertaria que invitaba a luchar. Alí no se andaba con rodeos, ni rebuscaba poesía, conocía el olor de las pocetas de los barrios pobres y así nombraba a la escoria del sistema capitalista, sin eufemismos ni epítetos perfumantes.

Y sí en algún momento su mensaje le salió panfletario, él estaba consciente de ello. Lo hizo porque era necesario y porque conocía las entrañas del bravo pueblo de Venezuela que para entonces ya estaba cansado de tanta mariquera entre Copeyanos y Adecos.

Alí venía de donde el turista europeo y norteamericano aún no había ido. Allí en los cerros pelados de la gran Caracas, donde Juanita la lavandera golpeaba la batea con el ritmo de esclava africana en su sangre. Allí se encontraba la otra verdad de la sociedad venezolana, allí donde lo único que se masticaba era la miseria y chicles Adams.

De esta forma el mundo latino conoció a una Venezuela diferente, mezcla de sangre esclava, ladina e india que nada tenía que ver con la Venezuela de los Country Clubs y las reinas de belleza de turno.

Alí Primera reivindicó con su canción la Patria Grande de Simón Bolívar y la soñaba proletaria y socialista, del Río Grande hasta la Patagonia. En este sentido Alí primera fue el cantor del pueblo latinoamericano y aró con su canción los maizales y trigales de la América India, Cobriza, Mestiza y Negra.

Casi cuarenta años han transcurrido desde entonces; algunas veces compartiendo con amigos de antaño, tomamos la guitarra que también ha envejecido y muestra en su cuerpo las huellas del tiempo y de los malos tratos causados por nuestro rústico diletantismo musical y Alí Primera se hace presente, así como lo tengo en mi memoria emocional, con machete en mano buscándole la cabeza a la culebra.

Pero Alí Primera no está sólo en este universal anfiteatro imaginario, junto con él hay muchos otros cantautores latinoamericanos que han llenado la América Latina de esperanza y rebeldía con sus canciones. Nombro aquí a guisa de ejemplo a Oscar Chávez de México, a los hermanos Mejía Godoy de Nicaragua, a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés de Cuba, a Víctor Jara y Violeta Parra de Chile, a Alfredo Zitarrosa y Daniel Viglietti del Uruguay, Atahualpa Yupanqui y Víctor Heredia de Argentina, Chico Buarque de Brasil y muchos, muchos más. Pero dentro de todos los trovadores hay uno que sobresale en cuanto a la influencia que tuvo en el desarrollo político - artístico de Alí Primera, se llamaba Benjamín Cruz, argentino de Santiago del Estero, conocido como Benjo Cruz, el cantor de Bolivia que / marchó hacia el sacrificio / a quemarla junto al sol / eran versos contra balas / y una bala lo mató. Miembro del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia quien conociendo los riesgos de la guerra nos dejó su testamento convertido en canción...// voy siguiendo mi camino / consciente voy de mi suerte / voy desandando el destino / seguro voy de mi muerte / y porque sé que yo muero / dejo al pueblo mi canción / porque nosotros los hombres / hoy somos, mañana no...Así rezaba el verso con el que Alí Primera rindiera homenaje al compañero de lucha caído en combate en Teoponte-Bolivia en 1970.

Alí Primera y Benjo Cruz cantan en coro en América Latina su trova guerrillera y su canción para valientes resuena todavía como trueno emancipador por llanuras, montañas, valles y selvas despertando conciencia y abriendo brechas.

Primer movimiento:

Acerca de la ideología y la religión

Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo[1][1], explica la décimo primera tesis sobre Feuerbach.

Los fundadores del marxismo científico habían comprendido la necesidad histórica de pertrechar al proletariado con las herramientas teóricas necesarias para que su praxis revolucionaria estuviera sustentada en la interpretación materialista de la filosofía.

La ideología burguesa basándose en una concepción idealista de la razón de ser y de estar del Hombre en la tierra, entiende el devenir de éste por el mundo desde el punto de vista determinista y divino. Es decir que las penurias de las almas en la vida terrenal serían recompensadas mañana, después de la muerte de la carne, en el Edén fantástico. Siempre y cuando se hubiera cumplido durante la estadía en la tierra, con los mandatos divinos establecidos en las tablas de Moisés y en la letra pequeña de todo contrato religioso. O sea, hablando en oro, que ser pobre, casto y obediente no garantizaba la entrada al cielo automáticamente. Había que cumplir otra serie de requisitos para obtener el visado de entrada. Entre ellos, rehusar al derecho a rebelión, a la acción de liberarse de las ideas de la clase dominante y de las cadenas de fierro que atan el pensamiento y la voluntad.

Al Nazareno lo condenaron a muerte por rebelarse contra el imperio y por que arrojó a los mercaderes del templo.

Entonces nos enseñaron el catequismo en la escuela y desde el púlpito de la iglesia se escuchaba la voz del señor Obispo advirtiéndonos y adormeciéndonos que primero se vería un camello entrando por el ojo de una aguja que un rico entrando al cielo..., pero Alí, que conocía bien la Biblia y la sociedad capitalista sabía que los ricos se compraban las agujas se compraban los camellos y se olvidaban de Jesús mientras la masa popular trabajadora, las laboriosas hormiguitas vivían trabajando, pero el que en realidad estaba gozando era el bachaco fundillúo.

Pero Alí Primera que no era ni anticlerical obtuso ni ateo intransigente, supo diferenciar entre la sotana del cura Gonzaga, párroco de San Juan de Tapirama amigo del pobre y la jerarquía de la iglesia, enemiga de la revolución. En 1968, año de sismos políticos a escala mundial, donde el amanecer de París fue la antesala de la noche negra de Tlatelolco y los tanques de guerra soviéticos de la primavera de Praga rastros de sangre dejaron y un sabor amargo nos quedó en el paladar. En ese año de partos necesarios y obligados el sumo pontífice Pablo VI visitó por primera vez tierras suramericanas. Llegó a Bogotá y Alí Primera nos recordó entonces que el Santo Padre había llegado a Colombia y el primero en besarle la mano había sido un oligarca señor y Camilo el sacerdote, el que no engañaba a Dios en un bolsillo de su sotana guardaba un libro de Santo Tomás de Aquino y en el otro, en el de la izquierda un libro de Carlos Marx. Alí comprendió dialécticamente que la incipiente teología de la liberación latinoamericana no era enemiga de los pueblos oprimidos, sino que estaba dispuesta a luchar codo a codo con el pueblo hasta las últimas consecuencias.

Entonces cuando la jerarquía eclesiástica nos hablaba de concordia, conciliación y fraternidad, cuando nos hablaba de redención y oración escuchamos allá en la sabana, en los llanos y en los cerros la voz de Alí que nos decía: // No, no, no basta rezar / hacen falta muchas cosas / para conseguir la paz.

Segundo movimiento:

La lucha de clases

Una vez cantado y contado el papel de la ideología burguesa y el efecto adormecedor de la religión en la conciencia del ser humano puesto al descubierto, Alí nos toma de la mano y nos conduce al lugar donde se encuentra el meollo del problema de la gran humanidad. Y allí como en un festival de Barquisimeto hace su aparición otro melenudo que nos dice con martillante voz que la historia (escrita) de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases.[2][2]

El trabajo asalariado y el capital emergen diáfanamente como la contradicción antagónica entre el peón que vende su fuerza de trabajo y el que la compra, es decir el capitalista, dueño de los medios de producción. Mientras en el mercado de esclavos modernos el señor capitalista nos jura y perjura que con el trabajo que nos da un favor nos hace, Alí Primera toma su guitarra y le contesta a su modo: // Usted me perdona don / yo no sé filosofar / pero lo que sé me sobra / me basta para pensar / que me tiene joroba ‘o / ya de tanto trabajar.

Asalariados por un lado y dueños del capital por el otro, situación fáctica que divide irremediablemente la sociedad en clases irreconciliables. La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común, intereses comunes. Así, esta masa viene a ser ya una clase frente al capital, pero todavía no para sí misma[3][3]. Solamente al fragor de la lucha de clases es que el proletariado va tomando conciencia de su fuerza y constituyéndose en clase para sí misma. El despertar de la historia de los oprimidos y la sublevación de las masas hambrientas en contra del dominio explotador presagia cataclismos políticos en Latinoamérica. Son los fantasmas modernos de que nos hablara Marx y Engels a finales del siglo XIX en la vieja Europa. Las burguesías nacionales en alianza con el capital internacional multiplican sus fuerzas en santa cruzada contra la revolución latinoamericana.

A lo lejos se escuchan los tambores de San Juan anunciando el manifiesto comunista de Alí Primera y el tropel de caballos jineteados por cimarrones sabaneros despertaron a la historia que dormía en su lecho de novia y se despertó. //¿Cuál es la lucha de los hombres para lograr la paz? / buscar buscar la lucha adentro / por transformar el mundo significa amor.

La lucha por la liberación de los pueblos, es decir por la verdadera independencia, es tarea de todos y en este sentido, Alí Primera invita a todas las fuerzas revolucionarias a ir en busca del obrero en la fábrica, a trabajar mano a mano con él, por que la lucha es larga, nos hace un llamado a dejar el lastre sectario y elitista porque sólo así podemos aligerar la carga. Hay que salir a la calle y buscar de casa en casa, de barrio en barrio, al maestro, al estudiante, a Salvador el albañil, al cura de parroquia, pero no perdamos tiempo, advierte, con el Cardenal porque la misa de domingo con pueblo libre y cura justo, es mejor.

Alí nos plantea una política de alianzas y de acumulación de fuerzas que nos permita trochar el camino del mundo que él se soñó, pero sin olvidar que sólo con la lucha la miseria se va, que únicamente con la lucha en todos los terrenos es que el yanqui se va, sólo con la lucha nomás se hace la Patria Grande de Bolívar. //¡Vámonos pa’allá vamos a su encuentro!

Tercer movimiento:

La sociedad de consumo y la conciencia de clase para sí

Nacido tierra adentro era campesino con olor a guayaba y esencia de Urupagua. El campo y su gente no le eran ajenas, por eso cuando cantaba ...// parece que te estoy viendo / campesino de mi pueblo / te veo mover tus manos / sin aprisionar al viento / sólo algo queda dentro / de tu estómago vacío / vas caminando, caracoleando / pero ¿ hasta cuándo?...sabía a quién iban dirigidas las estrofas y más que eso, convencido estaba que las comprenderían.

Alí Primera logró con su verbo sintetizar, en el verso hecho canción, la cruda realidad imperante de la sociedad de consumo, sin tapujos ni adjetivos bien sonantes. El mensaje subliminal de la publicidad escrita, televisada y radial en los barrios pobres es como un mazo invisible que diariamente se hinca en la mente del consumidor.

...// Bote el suyo compre el nuestro / me refiero al pensamiento / cómprese un televisor pa' que viva lo moderno. // Su problema de conciencia / llévelo al supermercado.

La toma de conciencia de clase para sí, por ser un proceso dialéctico que se va generando al fragor de la lucha de clases requiere de la luz de una teoría revolucionaria que vaya dando respuestas y explicaciones coherentes y científicas que correspondan a la idiosincrasia de nuestros pueblos. Alí Primera comprendió con clarividencia política, a lo mejor las experiencias vividas en el socialismo real de la guerra fría contribuyeron algo en ello, que no se trataba de copiar dogmáticamente patrones político-ideológicos foráneos, sino que de aplicar las herramientas marxistas-leninistas de una forma creativa, que reflejaran transparentemente las condiciones subjetivas y objetivas de la sociedad venezolana, en particular y de América Latina en general.

Es así como Alí Primera nos cuenta la historia de un hombre cualquiera, que bien pudo llamarse Armando, Juan o Napoleón, pero él lo bautizó con el nombre de Ruperto. Y éste venezolano que vivía en su campo su mujer y tres muchachos, la hierba su medicina y el brujo Antonio su médico es el prototipo del campesino latinoamericano que obnubilado por los cantos de sirena del capitalismo, en algunos casos, y por la necesidad de trabajo, en la mayoría de veces, emigra a la gran ciudad, a la capital que bien podría ser México D.F., Santiago de Chile o Buenos Aires...// Y un día miró a Caracas / en la pulpería del pueblo / en un almanaque de esos de la Creole Petroleum Corporation.// Quiso venir a Caracas / vino a Caracas Ruperto / lo ayudó el capitalismo / lo ayudó a construir su rancho / con latas vacías de Pepsi-Cola / con latas vacías de Mobil Esso / y le puso como techo / un afiche de la Ford Company / "Es fácil tener un Mustang.// Se le enfermó su muchacho / el más pequeño de ellos / y el más grande de sus sueños / bajó a la ciudad Ruperto / a buscarle algún remedio / y se le murió en la cola / se le murieron sus sueños.// No tenía pa' enterrarlo / el desempleado Ruperto / y buscó robar Ruperto / pa' llevarlo al cementerio / apresaron a Ruperto / la policía siempre es eficiente / cuando se trata de los pobres. // Vinieron los curiosos / y gritó uno de ellos /¡policía deje ese hombre! / ¿No lo ves que está llorando? / ¿No lo ves que quiere irse / con su muchachito muerto? / ¿No lo ves que quiere irse / corriendo tras de sus sueños?
// Hace tiempo no lo veo / pero mi pana me dijo / que lo vio buscando tablas / no pa' enterrar un pequeño / sino pa' enterrar un viejo / pa' enterrar al capitalismo / el causante de los males / que está sufriendo mi pueblo... / pa' llevarlo al cementerio / que construyen los obreros... // Échale bolas Ruperto / guillo Ruperto / que la lucha te liberará....

¡Todo un himno de rebelión, una declaración de lucha!

Cuarto movimiento:

El imperialismo y la América Latina obrera

El antiimperialismo de Alí Primera es como una huella roja en toda su obra musical que corresponde a la herencia histórica heredada de los próceres y mártires de la primera independencia antiimperialista. En esencia su pensamiento revolucionario siempre fue bolivariano porque había comprendido el presagio de Simón Bolívar que: Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad.

La libertad del imperio es como la goma de mascar, se estira y se encoge de acuerdo a los intereses del gran capital. Libertad es una gran palabra, decía Lenin[4][4]; pero bajo la bandera de la libertad de industria se han hecho las guerras más rapaces, y bajo la bandera de la libertad de trabajo se ha expoliado a los trabajadores.

Alí nos habla entonces a través de la voz de un carajito macilento y sentencia: //...Hoy acudimos a tu idea visionaria / al anti-imperialista pensamiento de tu frente / disculpa que te trate de tú / pero para ser mi Libertador / tuviste primero que ser mi amigo / grandioso capitán navegando hacia Angostura...

La respuesta de los pueblos de América Latina frente a la amenaza imperialista la vio Alí Primera en la resurrección de la Patria Grande Bolivariana, la que Bolívar soñó y a la que él con tanto amor y fervor le cantó. Una América Latina obrera unida en torno a una plataforma común de lucha antiimperialista que se alzara como un puño libertador, fenómeno social de tal envergadura que hasta el mismísimo imperio temblaría. Algo que los Estados Unidos han temido siempre. Por eso quieren dividirnos, quieren hacernos creer que somos distintos, quieren que sigamos en desunión, porque así somos débiles y dóciles de manejar. Alí Primera procuró con su canción de unirnos en la lucha y nos alertó en cierta medida de no cometer el error centroamericano de haber hecho de cada aldea una “república soberana”, como lo expresara Domingo Faustino Sarmiento[5][5] en su momento. // El yankee teme que tú te levantes / América Latina obrera / no sé ¿por qué no lo haces?

El imperialismo nos quiere enfrentar en el campo de batalla, quiere que olvidemos que nacimos en la misma cuna y que nos amamantó la misma teta. Durante el conflicto llamado la guerra del petróleo, Alí Primera dio la voz de alarma para no caer en la trampa imperialista y hoy con las bases militares en Colombia, el imperialismo yankee quiere seguir engañando al pueblo colombiano y venezolano, quiere esconder el hambre con la guerra y ese pedazo de tierra no alcanzará para enterrar tantos muertos.

La perspectiva Latinoamericana a partir del triunfo electoral del Comandante Hugo Chávez Frías en 1999 y el surgimiento posterior de un vasto movimiento de organizaciones sociales alternativas a los partidos tradicionales de izquierda puso fin a un ciclo de reveses políticos y militares representados simbólicamente con la derrota en las urnas de los Sandinistas en 1990.

Desde la revolución bolivariana impulsada por el presidente Hugo Chávez Frías hasta el triunfo de José Mujica en el Uruguay existe actualmente en Latinoamérica un abanico diverso de interpretaciones de las sociedades civiles y de los que haceres políticos y por lo tanto de diferentes programas estratégicos. Pero de lo que se trata es de aglutinar potenciales, pese a las diferencias, para tirar en yunta la carreta de la historia de América Latina.

La lucha antiimperialista en el sentido bolivariano-martiano está siendo fundamentalmente impulsada por los gobiernos de Venezuela, Cuba Socialista, Ecuador y Bolivia. Estos cuatro países son los que podríamos considerar como la vanguardia antiimperialista latinoamericana y el germen de la Patria Grande. América Latina, india hermosa, preñada estás de revoluciones socialistas, ¿quién te ayudará a parir? pa' que te pongas más bonita.

Pero Alí Primera sabía que sólo la unión nos haría fuertes y por eso combatió la dispersión de fuerzas y esfuerzos, porque si la lucha por la libertad se dispersa, no habrá victoria popular en el combate. ¿Porqué no unirnos?, cuestionaba Alí y su pregunta sabía más a plegaria que a interrogante retórica. No se refería únicamente a las fuerzas políticas revolucionarias venezolanas de la época, su alcance tenía dimensiones continentales.

// ¿Por qué no unirnos? y luchamos como hermanos / por la Patria que está herida / nuestra Patria la que amamos.

Alí Primera no podía concebir la revolución sin amor. La Revolución es en sí un acto de amor que después de largas luchas aflora dulzona en la piel de un retoño con olor a caramelo y a mango dulcito que también se da en mi tierra. Revolución es vida y los que mueren por ella no pueden llamarse muertos así le cantó Alí Primera al glorioso pueblo chileno y a su visionario presidente Salvador Allende, inmolado en la Moneda.

Hoy en día América Latina vive tiempos de cambios y transformaciones políticas, económicas y sociales. Muchos de estos logros han sido el resultado de la lucha parlamentaria dentro del marco jurídico legal de la sociedad capitalista. Esto no hubiera sido posible si el pueblo no hubiera alzado su voz. La palabra expresada como voto popular se ha convertido en una espada de acero inoxidable de fino filo, que está causando más daño a las burguesías criollas y al imperialismo que una bala trazadora disparada en la selva, porque desde la tribuna parlamentaria y con la palabra del pueblo llegarían los cambios, pero había que echarla pa’fuera para que todos la escucharan y un día los pueblos de Venezuela, Bolivia y Ecuador escucharon el mensaje de Ali Primera: // Échala / tu palabra contra quien sea de una vez / así sepas que rompa nubes / échala / tu palabra por dentro quema / y te da sed / es mejor perder el habla / que temer a hablar / échala / tu palabra contra quien sea / pero dila ya!

La Venezuela del presente, bolivariana y socialista, es el mejor ejemplo de que la semilla de su canción germinó y floreció en la tierra fértil de un pueblo bravío y valiente.

No Alí, no araste en vano, tu canto está en el trinar del cenzontle salvadoreño, del gallo madrugador de la sabana, en el vuelo magistral de un altivo cóndor andino, en el zorzal cubano y en el quetzal multicolor de Guatemala.

Aún es de noche en América Latina, pero duerme tranquilo león sabanero que tu pueblo y su líder están con mucho guillo. Es de noche, guerrillero, pero descansa tranquilo y suéñate desandando la historia a trote limpio, oyendo como pasa relinchando algún caballo no importa el color, porque en la oscuridad lo que importa son los pasos. Es el libertador, despierten que están tocando a degüello en los albores del siglo XXI: / ¡vamos! // Hay que empujar al sol / que ha estado detenido / y que la vieja herida / de nuestra tierra / tendrá en nuestra piel / la cicatriz de la mañana. // Es de noche y habrá mañana.


Roberto Herrera 10 de febrero 2010

Artículo publicado en www.rebelion.org el 12.02.2010



[1][1] Tomo III Obras completas de C.Marx y F.Engels. Tesis sobre Feuerbach, la Ideología Alemana

[2][2] Manifiesto del partido comunista. C.Marx y F.Engels

[3][3] Miseria de la Filosofía. C.Marx

[4][4] Lenin: ¿Qué hacer? Acerca del dogmatismo y libertad de crítica

[5][5] Domingo Faustino Sarmiento: Político argentino nacido en el Paraguay en el siglo XIX. Presidente de la Argentina de 1868 a 1874, autor del libro Civilización y Barbarie.

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