Ciertamente, en política no es fácil determinar el punto de inflexión revolucionario, es decir el momento histórico en que la coyuntura política, económica, social, militar e ideológica de una sociedad determinada, derivada de la lucha de clases, se convierte en una situación revolucionaria. Si los procesos sociales fueran como las matemáticas, el cálculo diferencial e integral sería el método para resolver las incógnitas del futuro. Generalmente los acontecimientos político-culturales más significativos e importantes de los pueblos, independientemente de su importancia geopolítica, se celebran en las Plazas populares. En esos lugares nacen revoluciones, se inician procesos libertarios, se derrotan monarquías o dictaduras o bien las fuerzas represivas celebran verdaderas orgias de sangre, ejecutando a destajo a disidentes y opositores.
Simplemente por una de esas tantas casualidades que se dan en la vida, visité por primera vez con la misma persona, tres de las más emblemáticas Plazas en el mundo iberoamericano: La Plaza de Tlatelolco, también conocida como la Plaza de las Tres Culturas ubicada en la Ciudad de México, la Plaza Cataluña en la bella ciudad de Gaudí y la Puerta del Sol en Madrid. Años más tarde, ya más bien producto de una causalidad, mi querido amigo el Mexicano, versado en las ciencias físicas y matemáticas, me explicó con precisión cartesiana, los hechos históricos de la Plaza de Tlatelolco, en la que en la noche del 2 de octubre de 1968 tuvo lugar una batalla campal, sangrienta y desigual que enlutó a la nación azteca entera. El mitin estudiantil contra el gobierno priísta presidido por Gustavo Díaz Ordaz se convirtió en un infierno dantesco y la lluvia de disparos dejó decenas de cadáveres sobre las baldosas del ágora de Tlatelolco. En la Plaza del Sol, por el contrario, conocimos mi amigo y yo, la alegría de los jóvenes españoles celebrando el fin de la dictadura de Francisco Franco.
La lucha de clases tiene en cada época, en cada continente y en cada nación, sus características específicas y sus particularidades. La ola de protestas en diferentes partes del globo es claramente una respuesta actual a la crisis económica estructural y coyuntural del sistema capitalista y la valoro como expresión importante de la lucha de clases a nivel global. Sin embargo, cada lucha tiene su propio sello, el cual está resumido de una u otra forma, en la plataforma reivindicativa. El movimiento estudiantil “Los Pingüinos” (2006) y las protestas contra la represa hidroeléctrica en la región del alto Bio-Bio en Chile (2008-2009) fueron la antesala de las demandas actuales contra el gobierno de Piñera, en las que se exige reformas al sistema educacional medio y superior, la renacionalización del cobre y la revocación del proyecto hidroeléctrico HidroAysén en la Patagonia. En España, la juventud reclama reformas político-sociales y económicas al modelo neoliberal de desarrollo. Por su parte, los egipcios y tunecinos concentraron sus esfuerzos en la derrota de los regímenes dictatoriales y en la celebración de elecciones libres. En América Latina han surgido en los últimos años de manera casi espontanea, diversos movimientos populares, todos ellos manifestaciones político-sociales de una creciente oposición al modelo neoliberal de desarrollo. En Brasil, el Movimiento los Sin Tierra, señaló uno de los tantos problemas del sistema: la propiedad privada de los latifundios. Los Piqueteros en Argentina por su parte, fueron producto del desempleo y la racionalización de las plantillas laborales. La crisis de la “Tortilla” en México reunió en 2007 a millares de personas protestando contra los precios elevados del maíz y las importaciones de maíz transgénico. Es decir que la lucha popular contra el sistema capitalista se manifiesta de variadas formas y contenidos diferentes.
¿Qué nos dirían los clásicos del marxismo-leninismo, sí les preguntáramos, cuál o cuáles movimientos tienen un carácter revolucionario anticapitalista? Seguramente nos responderían que todos. Y, sí les preguntáramos, ¿cuál o cuáles movimientos podrían desembocar en una situación revolucionaria? La respuesta sería probablemente un rotundo: ¡ninguno! ¿Por qué?
Porque las reivindicaciones de estos movimientos son expresiones parciales y aisladas de la crisis estructural y coyuntural del sistema, que por sí solas, no son capaces de encender la llama de la revolución social, puesto que el sistema económico tiene el poder y la capacidad suficiente para responder parcial y paliativamente a las demandas y por otra parte, la fuerza social, real y considerable, que estos movimientos representan, no necesariamente está dirigida a la destrucción del eje fundamental de rotación, que no es más que el poder político-económico del capital industrial y financiero. Siendo estos movimientos sociales heterogéneos en su composición, ideológicamente inocuos y apartidistas, no representan en sí una alternativa real al poder hegemónico capitalista. Aunque las grandes mayorías no quieren seguir viviendo como hasta ahora, las minorías dominantes todavía pueden sostener el statu quo social y material.
El peligro real de un movimiento social cualquiera, bien podría medirse según el carácter y fuerza con que la clase dominante reacciona ante las protestas populares. En Tlatelolco, la fuerza centrípeta tenía un carácter netamente político, puesto que las reivindicaciones eran políticas. Los estudiantes y trabajadores cuestionaron el poder: liberación de presos políticos, disolución del cuerpo de granaderos, destitución del alcalde la ciudad de México y del jefe de la seguridad del Estado, y aunque la composición ideológica y organizativa del movimiento estudiantil era heterogénea, la ola de protestas estaba influenciada considerablemente por el carácter anticapitalista y antiimperialista de la época: Cuba, Viet Nam y los Movimientos de Liberación Nacional.
En todo caso, la importancia de la existencia de la lucha reivindicativa en cualquier rincón del planeta es innegable, necesaria e inevitable. La izquierda revolucionaria tradicional, incapaz de canalizar y acumular esta fuerza político-social para conducirla en una sola dirección, juega hoy en día en estas luchas populares desgraciadamente sólo un papel secundario. La nueva generación de jóvenes revolucionarios es la llamada a dar respuestas a las exigencias de la lucha de clases del siglo XXI, pero también a cuestionarse acerca del carácter y contenido de la lucha y en este sentido, tarde o temprano, tendrá que plantearse la pregunta fundamental de Lenin: ¿Qué hacer?
Roberto Herrera 23.06.2011
...un largo camino, a lo mejor un sueño, pero vale la pena recorrerlo y también soñarlo...
jueves, 23 de junio de 2011
De Tlatelolco a la Puerta del Sol
martes, 21 de junio de 2011
De la verborrea imperialista a la diarrea popular
En los anales de la medicina moderna se puede leer que las enfermedades diarreicas producidas por bacterias escogen la vía oral para reproducirse y, en la mayoría de los casos, la vía anal para evacuar los efectos provocados por los microorganismos. Los galenos suelen dividir las diarreas bacterianas en dos grupos principales, no invasivas e invasivas, en dependencia de la capacidad de los microorganismos de destruir o no las células de las mucosas intestinales. También las hay de tipo mixto. Al primer grupo, pertenece la famosa escherichia coli enterotoxigeno(ECPE), que es la causante de la “venganza de Moctezuma”, es decir, la típica diarrea del turista que después de haber degustado unos ricos y sabrosos tacos de carne deshilachada con mole en un chiringuito aledaño a las pirámides de Teotihuacán, México, busca desesperado un retrete y desgraciadamente no lo encuentra. La salmonelosis producida por los diferentes tipos de salmonella, por el contrario, es invasiva y por lo tanto destruye el tejido celular intestinal. El escherichia coli entero hemorrágico (ECEH), que es la bacteria responsable de la colitis hemorrágica y que ha causado más de una treintena de muertos en el norte de Alemania, ha acaparado la atención de los rotativos más importantes de Europa Central, a tal grado, que la intervención militar de la OTAN y los bombardeos diarios en Trípolis y alrededores han pasado a un plano secundario. A pesar de la “exactitud” de las coordenadas y de la tecnología militar utilizada en la intervención militar invasiva en Libia, los daños colaterales, es decir los muertos civiles, aumentan cada día. Las disculpas del secretario general de la Organización del tratado del Atlántico Norte, Anders Fogh Rasmussen, tienen un sabor amargo y cínico. Así como las bacterias invasivas que destruyen el tejido intestinal, las fuerzas militares de la OTAN están destruyendo la infraestructura libia y los más trágico, vidas humanas.
La logorrea es una “especie” de diarrea verbal, enfermedad que padecen los líderes políticos de las naciones capitalistas que quieren imponer su voluntad imperialista al resto del mundo. Haciendo uso de la verborrea imperialista que los caracteriza, prometen el progreso, la concordia, la paz, el cielo y la tierra y una sarta de mentiras sin inmutarse un sólo instante, al mismo tiempo que ordenan arar los campos con bombas “inteligentes” y convencionales, sin importarles un comino que allí donde caen los artefactos explosivos, ya sea por un “error técnico” o por frio cálculo táctico-operativo, hay niños y adultos que lo único que quieren es vivir en paz.
Si la verborrea imperialista fuera una enfermedad del aparato digestivo, habría que aplicarle a David Cameron y a Barack Obama, un enema extrafuerte de sal inglesa, mezclado con jugo de limón californiano y reforzado con una pizca doble de ají puta parió, a lo mejor así dejan de seguir hablando tanta bobería indigesta.
Roberto Herrera 20.06.2011
La logorrea es una “especie” de diarrea verbal, enfermedad que padecen los líderes políticos de las naciones capitalistas que quieren imponer su voluntad imperialista al resto del mundo. Haciendo uso de la verborrea imperialista que los caracteriza, prometen el progreso, la concordia, la paz, el cielo y la tierra y una sarta de mentiras sin inmutarse un sólo instante, al mismo tiempo que ordenan arar los campos con bombas “inteligentes” y convencionales, sin importarles un comino que allí donde caen los artefactos explosivos, ya sea por un “error técnico” o por frio cálculo táctico-operativo, hay niños y adultos que lo único que quieren es vivir en paz.
Si la verborrea imperialista fuera una enfermedad del aparato digestivo, habría que aplicarle a David Cameron y a Barack Obama, un enema extrafuerte de sal inglesa, mezclado con jugo de limón californiano y reforzado con una pizca doble de ají puta parió, a lo mejor así dejan de seguir hablando tanta bobería indigesta.
Roberto Herrera 20.06.2011
domingo, 12 de junio de 2011
El día en que Lenin fue canonizado
Cuenta José Stalin en sus escritos que, cuando conoció personalmente al “águila de la montaña”, quedó profundamente desilusionado. Stalin, muy propenso a utilizar analogías y alegorismos, utilizó este sobrenombre para resaltar la audacia, osadía, rapidez y el hábitat celestial del líder de la revolución rusa, Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. En el mundo de sus fantasías, el “águila de la montaña” se asemejaba a un gigante, no solamente en tamaño, sino en gallardía y altivez. Cuando tuvo ante sí al Lenin real, el 5 de diciembre de 1905 en la ciudad finlandesa de Tammerfors, su decepción fue enorme. El Lenin de carne y hueso era un hombre común y corriente, extraordinariamente polifacético, inteligente y carismático, pero por sobre todo, una persona modesta, quien rechazó en vida cualquier forma de endiosamiento y glorificación. Es muy poco probable que Stalin conociera el pensamiento filosófico del escritor y poeta cubano José Martí, de lo contrario hubiera comprendido desde entonces, que toda la grandeza y gloria que un ser humano pueda alcanzar, caben con holgura infinita en un grano de maíz.
Al parecer fue Lenin uno de los pocos intelectuales revolucionarios de esa época, tal vez el único, que impresionó profundamente a Stalin y a quien él le “perdonó” su linaje. Los orígenes sociales de Stalin fueron muy diferentes al de la mayoría de los dirigentes de la vieja guardia bolchevique. Tanto Nicolai Bucharin como Lev Kamenev o Anatoli Lunatscharski, provenían de la pequeña burguesía acaudalada y gozaban de formación académica universitaria. Stalin, por el contrario, educado y formado socialmente dentro del régimen de vida característico de la servidumbre del periodo feudal zarista, conoció por experiencia propia el significado real y práctico del hambre, la miseria material e intelectual y la expoliación esclavista. La extracción social de Stalin no era ni proletaria ni campesina ni mucho menos pequeño-burguesa. Stalin era hijo de siervos y aunque su padre buscó la independencia económica como zapatero, jamás logró alcanzar ese objetivo. La historia del zapatero que busca empleo en la fábrica de zapatos de Adelchanov in Tiflis, a la que recurre Stalin cuando explica la teoría materialista de Carlos Marx, es la historia de Vissarion Ivanovitsch Dshugasvili, su padre. La relación de Stalin con los intelectuales pequeño-burgueses estuvo contaminada con prejuicios sociales, políticos e ideológicos desde sus primeros pasos como revolucionario marxista en la clandestinidad. Comprendió sí, al parecer racionalmente, el papel que puede jugar la pequeña burguesía a nivel político en el marco de la revolución socialista, pero emocionalmente desconfió siempre de ella y de los intelectuales. No sería aventurado suponer aquí, que en el mundo creado en su mente, convirtió a Trotsky en una idea fija negativa. Lenin lo sublime, Trotsky lo ruin. Tampoco sería descabellado sospechar en él un sentimiento de celo y envidia. Trotsky era un excelente escritor y literato y un talentoso orador, además de ser un estudioso de la teoría marxista como lo era Lenin; todas facultades intelectuales que Stalin no tenía. A un cuando eran de la misma edad, Trotsky, a diferencia de Stalin, era “irreverente y hereje”, aparte de tener la capacidad intelectual suficiente para debatir y contradecir al Genio de la Revolución. Stalin al estar consciente de sus insuficiencias, reforzó sus mecanismos de compensación, lo que no contribuyó a la superación de sus deficiencias. Con esa actitud, Stalin nunca logró comprender la verdadera dimensión dialéctica entre la teoría y la práctica, el trabajo intelectual y la acción revolucionaria, la táctica y la estrategia, y lo que es más importante desde el punto de vista político, el significado de la crítica y la autocrítica. Asumió como verdades absolutas la teoría de Marx, Engels y Lenin y apostilló de charlatanería político-ideológica todo aquello que, según su interpretación, no correspondía al Canon revolucionario.
La personalidad de Stalin. ¿Un caso clínico?
El desarrollo de la personalidad de Stalin estuvo fuertemente influenciado y condicionado por el entorno social en que vivió su niñez y su juventud, a la presión del trabajo clandestino en sus años mozos y a los continuos encarcelamientos a los que se vio sometido en el marco de la revolución rusa. Su comportamiento fue siempre reactivo y compensatorio, utilizando para ello la sagacidad, la astucia y el coraje con que encubrió su complejo de inferioridad.
De acuerdo a los manuales de psiquiatría, la paranoia se desarrolla por lo general en la edad madura, es decir después de los cuarenta o cuarenta y cinco años y afecta con mayor frecuencia a la población masculina. Según los especialistas y las estadísticas clínicas, los primeros síntomas de esta enfermedad afectan el comportamiento y el carácter de la persona, la cual muestra una tendencia a la sobrevaloración de la propia personalidad, la excesiva confianza en sí misma, la intransigencia en aceptar ideas ajenas e incluso rechazarlas con desprecio y grosería, la extrema sensibilidad frente a todo aquello que daña su exagerado amor propio y la tendencia a interesarse por una idea, que puede alcanzar grados de fanatismo. La paranoia es una enfermedad de iniciación lenta, cuyo diagnóstico diferencial y sintomático es tarea de especialistas. Dado que el enfermo puede desarrollar sus actividades laborales con eficiencia y eficacia, el delirio pasa desapercibido; debido a que no pierde el sentido de la realidad, sabe guardar silencio absoluto, evitando así comunicar sus ideas delirantes, para no ser considerado enfermo psíquico. El delirio sistematizado de grandeza alcanza todos los rincones de la personalidad del enfermo y toda la actividad intelectual y creativa está determinada y en función del sistema psíquico delirante. Después de un lapso de tiempo más o menos largo, de tres a cinco años, el paranoico toma conciencia que las personas que lo rodean no aprueban sus ideas o proyectos. Si el enfermo no recibe un tratamiento psicoterapéutico adecuado, su mente genera la idea morbosa que el mundo que lo rodea está en contra de él e incluso llega a pensar que se le quiere aniquilar. Poco a poco esta idea se va consolidando y adquiriendo un carácter definido de delirio de persecución. El delirio de grandeza y el delirio de persecución pueden convivir durante muchos años, declinando en intensidad a medida que el enfermo envejece. Dado que la paranoia no tiene ningún síntoma corporal o neurológico, resulta más difícil para un observador profano detectar un comportamiento anómalo. Es de suponer entonces, que nadie al interior del partido bolchevique estaba capacitado para diagnosticar la enfermedad de Stalin. Cuando ésta se manifestó claramente, habían transcurrido muchos años, los ríos de leche y miel en la tierra prometida de la que tanto habló, se habían convertido en un inmenso mar rojo con la sangre de los “enemigos” de la revolución, los verdaderos, los políticamente “inventados” por la propaganda y los creados en el interior de su mente enferma. El culto a la personalidad fue probablemente el bálsamo que alivió las heridas emocionales del alma de Soselo-Koba-Stalin.
Cuando Lenin se dio cuenta del poder que Stalin había concentrado en sus manos, ya era demasiado tarde. Enfermo de gravedad, a causa de los derrames cerebrales, el líder histórico de la revolución rusa había perdido el control del partido y de la situación. Stalin era miembro del buró político y secretario general del partido y por lo tanto, tenía bajo su control toda la estructura partidaria. También era responsable de las relaciones bilaterales con los estados federados y además controlaba las organizaciones obrero-campesinas. El testamento de Lenin era de facto letra muerta. Todas sus advertencias fueron tardías y estériles. ¿Por qué? ¿Cómo pudo suceder algo semejante?
En las circunstancias históricas de aquella época (guerra civil, levantamiento armado de la izquierda radical y anarquista en la ciudad de Kronstadt en marzo de 1921, el descontento general a causa de la crisis económica, etcétera) el partido revolucionario bolchevique decidió tácticas político-económicas inmediatas, sin profundizar sobre las consecuencias negativas a largo plazo. A nivel económico se impulsó la Nueva Economía Política (NEP) en sustitución del “comunismo de guerra” que comprendía una serie de reformas en la economía nacional, concebidas y elaboradas principalmente por Lenin, con el objetivo de desarrollar una economía mixta. A nivel político se tomaron dos medidas drásticas, que según mi opinión, fueron el germen de la enfermedad del movimiento comunista conocida como el estalinismo. La primera, fue la prohibición de la oposición al interior del partido bolchevique en 1921 y la segunda, la creación en 1922 de una comisión central de control, encargada de velar por la conducta moral de los dirigentes del partido. En un principio se trataba de hacer participar democráticamente al pueblo en la valoración integral de los dirigentes del partido. De esta manera se pretendía reprender las conductas incorrectas y los errores cometidos por los dirigentes o en casos más graves, exigir la expulsión del partido. Pero esta comisión de control que por su carácter y contenido tenía que ser independiente de las instancias de dirección partidaria (comité central y buró político), por circunstancias fortuitas pasó a depender indirectamente del secretario general del partido. Después de la muerte de Lenin, esta comisión central de control fue la encargada de purgar al partido de todos los cuadros políticos que Stalin consideraba enemigos de la revolución.
La primera medida política aprobada en el X Congreso del partido podría explicarse en estos términos e incluso comprenderse: Según los estatutos del partido bolchevique, es miembro del partido todo aquel que asume como suyo el programa del partido y trabaja en función de la consecución de los objetivos tácticos y estratégicos. La existencia de oposición político-ideológica organizada y contraria al programa al interior de un partido político es paradójica y en este sentido la prohibición fue una medida necesaria. El problema grave fue que esta medida frenó también la discusión político-ideológica e inhibió el debate democrático al interior del partido bolchevique, que era lo que había caracterizado hasta ese momento histórico al partido revolucionario de Lenin y que él había concebido como el instrumento necesario para la revolución y la construcción del comunismo. Lo trágico es que fueron Lenin, el mismo Trotsky y el resto de la vieja guardia bolchevique los que tomaron la decisión. La organización de cuadros dinámicos, pensantes y dialécticamente creativos se fue transformando lentamente en un partido de cuadros “linieros”, rígidos, burócratas y dogmáticos. El instrumento útil y fino para la modelación de la obra comunista bajo estas condiciones, se transformó en las manos de un enfermo, en un aparato rudimentario y tosco que al fin y al cabo destruyó la revolución de octubre de 1917 el 25 de diciembre de 1991.
Lenin murió el 21 de enero de 1924 y Stalin se encargó de darle las exequias correspondientes para un santo. El día en que Lenin fue canonizado, el marxismo-leninismo, se convirtió en camisa de fuerza del proletariado y en el bozal de la intelectualidad revolucionaria. Con el poder en la mano y una “misión divina” en la mente, Stalin se propuso conducir a la federación rusa al comunismo. Stalin se sintió elegido y llamado a cruzar el río de aguas turbulentas y como pudo, fue de salto en salto, de piedra en piedra, salvando obstáculos de distintas dimensiones, tomando decisiones in situ, girando muchas veces a la derecha y otras tantas a la izquierda y logró llegar a la otra orilla y el pueblo lo siguió. Pero lo triste de la historia es que para llegar a la tierra prometida no basta con cruzar un solo río.
En el camino al socialismo no solo hay ríos, sino también lagos, mares y océanos que atravesar y en ellos no hay piedras sobre las cuales se puede dar brincos. Pero esto Stalin jamás logró entenderlo y se aferró a la idea que el comunismo era posible construirlo en un solo país. Stalin murió convencido que condujo a su pueblo, como Moisés, a la tierra prometida. Que no fue así, eso lo sabemos nosotros ahora. No obstante, a pesar del fracaso, el ¿Qué hacer? de Lenin es vigente y el partido revolucionario sigue siendo el instrumento para la toma del poder y la construcción del comunismo a escala mundial, pero sólo si es un instrumento democrático.
Roberto Herrera 12.06.2011
Al parecer fue Lenin uno de los pocos intelectuales revolucionarios de esa época, tal vez el único, que impresionó profundamente a Stalin y a quien él le “perdonó” su linaje. Los orígenes sociales de Stalin fueron muy diferentes al de la mayoría de los dirigentes de la vieja guardia bolchevique. Tanto Nicolai Bucharin como Lev Kamenev o Anatoli Lunatscharski, provenían de la pequeña burguesía acaudalada y gozaban de formación académica universitaria. Stalin, por el contrario, educado y formado socialmente dentro del régimen de vida característico de la servidumbre del periodo feudal zarista, conoció por experiencia propia el significado real y práctico del hambre, la miseria material e intelectual y la expoliación esclavista. La extracción social de Stalin no era ni proletaria ni campesina ni mucho menos pequeño-burguesa. Stalin era hijo de siervos y aunque su padre buscó la independencia económica como zapatero, jamás logró alcanzar ese objetivo. La historia del zapatero que busca empleo en la fábrica de zapatos de Adelchanov in Tiflis, a la que recurre Stalin cuando explica la teoría materialista de Carlos Marx, es la historia de Vissarion Ivanovitsch Dshugasvili, su padre. La relación de Stalin con los intelectuales pequeño-burgueses estuvo contaminada con prejuicios sociales, políticos e ideológicos desde sus primeros pasos como revolucionario marxista en la clandestinidad. Comprendió sí, al parecer racionalmente, el papel que puede jugar la pequeña burguesía a nivel político en el marco de la revolución socialista, pero emocionalmente desconfió siempre de ella y de los intelectuales. No sería aventurado suponer aquí, que en el mundo creado en su mente, convirtió a Trotsky en una idea fija negativa. Lenin lo sublime, Trotsky lo ruin. Tampoco sería descabellado sospechar en él un sentimiento de celo y envidia. Trotsky era un excelente escritor y literato y un talentoso orador, además de ser un estudioso de la teoría marxista como lo era Lenin; todas facultades intelectuales que Stalin no tenía. A un cuando eran de la misma edad, Trotsky, a diferencia de Stalin, era “irreverente y hereje”, aparte de tener la capacidad intelectual suficiente para debatir y contradecir al Genio de la Revolución. Stalin al estar consciente de sus insuficiencias, reforzó sus mecanismos de compensación, lo que no contribuyó a la superación de sus deficiencias. Con esa actitud, Stalin nunca logró comprender la verdadera dimensión dialéctica entre la teoría y la práctica, el trabajo intelectual y la acción revolucionaria, la táctica y la estrategia, y lo que es más importante desde el punto de vista político, el significado de la crítica y la autocrítica. Asumió como verdades absolutas la teoría de Marx, Engels y Lenin y apostilló de charlatanería político-ideológica todo aquello que, según su interpretación, no correspondía al Canon revolucionario.
La personalidad de Stalin. ¿Un caso clínico?
El desarrollo de la personalidad de Stalin estuvo fuertemente influenciado y condicionado por el entorno social en que vivió su niñez y su juventud, a la presión del trabajo clandestino en sus años mozos y a los continuos encarcelamientos a los que se vio sometido en el marco de la revolución rusa. Su comportamiento fue siempre reactivo y compensatorio, utilizando para ello la sagacidad, la astucia y el coraje con que encubrió su complejo de inferioridad.
De acuerdo a los manuales de psiquiatría, la paranoia se desarrolla por lo general en la edad madura, es decir después de los cuarenta o cuarenta y cinco años y afecta con mayor frecuencia a la población masculina. Según los especialistas y las estadísticas clínicas, los primeros síntomas de esta enfermedad afectan el comportamiento y el carácter de la persona, la cual muestra una tendencia a la sobrevaloración de la propia personalidad, la excesiva confianza en sí misma, la intransigencia en aceptar ideas ajenas e incluso rechazarlas con desprecio y grosería, la extrema sensibilidad frente a todo aquello que daña su exagerado amor propio y la tendencia a interesarse por una idea, que puede alcanzar grados de fanatismo. La paranoia es una enfermedad de iniciación lenta, cuyo diagnóstico diferencial y sintomático es tarea de especialistas. Dado que el enfermo puede desarrollar sus actividades laborales con eficiencia y eficacia, el delirio pasa desapercibido; debido a que no pierde el sentido de la realidad, sabe guardar silencio absoluto, evitando así comunicar sus ideas delirantes, para no ser considerado enfermo psíquico. El delirio sistematizado de grandeza alcanza todos los rincones de la personalidad del enfermo y toda la actividad intelectual y creativa está determinada y en función del sistema psíquico delirante. Después de un lapso de tiempo más o menos largo, de tres a cinco años, el paranoico toma conciencia que las personas que lo rodean no aprueban sus ideas o proyectos. Si el enfermo no recibe un tratamiento psicoterapéutico adecuado, su mente genera la idea morbosa que el mundo que lo rodea está en contra de él e incluso llega a pensar que se le quiere aniquilar. Poco a poco esta idea se va consolidando y adquiriendo un carácter definido de delirio de persecución. El delirio de grandeza y el delirio de persecución pueden convivir durante muchos años, declinando en intensidad a medida que el enfermo envejece. Dado que la paranoia no tiene ningún síntoma corporal o neurológico, resulta más difícil para un observador profano detectar un comportamiento anómalo. Es de suponer entonces, que nadie al interior del partido bolchevique estaba capacitado para diagnosticar la enfermedad de Stalin. Cuando ésta se manifestó claramente, habían transcurrido muchos años, los ríos de leche y miel en la tierra prometida de la que tanto habló, se habían convertido en un inmenso mar rojo con la sangre de los “enemigos” de la revolución, los verdaderos, los políticamente “inventados” por la propaganda y los creados en el interior de su mente enferma. El culto a la personalidad fue probablemente el bálsamo que alivió las heridas emocionales del alma de Soselo-Koba-Stalin.
Cuando Lenin se dio cuenta del poder que Stalin había concentrado en sus manos, ya era demasiado tarde. Enfermo de gravedad, a causa de los derrames cerebrales, el líder histórico de la revolución rusa había perdido el control del partido y de la situación. Stalin era miembro del buró político y secretario general del partido y por lo tanto, tenía bajo su control toda la estructura partidaria. También era responsable de las relaciones bilaterales con los estados federados y además controlaba las organizaciones obrero-campesinas. El testamento de Lenin era de facto letra muerta. Todas sus advertencias fueron tardías y estériles. ¿Por qué? ¿Cómo pudo suceder algo semejante?
En las circunstancias históricas de aquella época (guerra civil, levantamiento armado de la izquierda radical y anarquista en la ciudad de Kronstadt en marzo de 1921, el descontento general a causa de la crisis económica, etcétera) el partido revolucionario bolchevique decidió tácticas político-económicas inmediatas, sin profundizar sobre las consecuencias negativas a largo plazo. A nivel económico se impulsó la Nueva Economía Política (NEP) en sustitución del “comunismo de guerra” que comprendía una serie de reformas en la economía nacional, concebidas y elaboradas principalmente por Lenin, con el objetivo de desarrollar una economía mixta. A nivel político se tomaron dos medidas drásticas, que según mi opinión, fueron el germen de la enfermedad del movimiento comunista conocida como el estalinismo. La primera, fue la prohibición de la oposición al interior del partido bolchevique en 1921 y la segunda, la creación en 1922 de una comisión central de control, encargada de velar por la conducta moral de los dirigentes del partido. En un principio se trataba de hacer participar democráticamente al pueblo en la valoración integral de los dirigentes del partido. De esta manera se pretendía reprender las conductas incorrectas y los errores cometidos por los dirigentes o en casos más graves, exigir la expulsión del partido. Pero esta comisión de control que por su carácter y contenido tenía que ser independiente de las instancias de dirección partidaria (comité central y buró político), por circunstancias fortuitas pasó a depender indirectamente del secretario general del partido. Después de la muerte de Lenin, esta comisión central de control fue la encargada de purgar al partido de todos los cuadros políticos que Stalin consideraba enemigos de la revolución.
La primera medida política aprobada en el X Congreso del partido podría explicarse en estos términos e incluso comprenderse: Según los estatutos del partido bolchevique, es miembro del partido todo aquel que asume como suyo el programa del partido y trabaja en función de la consecución de los objetivos tácticos y estratégicos. La existencia de oposición político-ideológica organizada y contraria al programa al interior de un partido político es paradójica y en este sentido la prohibición fue una medida necesaria. El problema grave fue que esta medida frenó también la discusión político-ideológica e inhibió el debate democrático al interior del partido bolchevique, que era lo que había caracterizado hasta ese momento histórico al partido revolucionario de Lenin y que él había concebido como el instrumento necesario para la revolución y la construcción del comunismo. Lo trágico es que fueron Lenin, el mismo Trotsky y el resto de la vieja guardia bolchevique los que tomaron la decisión. La organización de cuadros dinámicos, pensantes y dialécticamente creativos se fue transformando lentamente en un partido de cuadros “linieros”, rígidos, burócratas y dogmáticos. El instrumento útil y fino para la modelación de la obra comunista bajo estas condiciones, se transformó en las manos de un enfermo, en un aparato rudimentario y tosco que al fin y al cabo destruyó la revolución de octubre de 1917 el 25 de diciembre de 1991.
Lenin murió el 21 de enero de 1924 y Stalin se encargó de darle las exequias correspondientes para un santo. El día en que Lenin fue canonizado, el marxismo-leninismo, se convirtió en camisa de fuerza del proletariado y en el bozal de la intelectualidad revolucionaria. Con el poder en la mano y una “misión divina” en la mente, Stalin se propuso conducir a la federación rusa al comunismo. Stalin se sintió elegido y llamado a cruzar el río de aguas turbulentas y como pudo, fue de salto en salto, de piedra en piedra, salvando obstáculos de distintas dimensiones, tomando decisiones in situ, girando muchas veces a la derecha y otras tantas a la izquierda y logró llegar a la otra orilla y el pueblo lo siguió. Pero lo triste de la historia es que para llegar a la tierra prometida no basta con cruzar un solo río.
En el camino al socialismo no solo hay ríos, sino también lagos, mares y océanos que atravesar y en ellos no hay piedras sobre las cuales se puede dar brincos. Pero esto Stalin jamás logró entenderlo y se aferró a la idea que el comunismo era posible construirlo en un solo país. Stalin murió convencido que condujo a su pueblo, como Moisés, a la tierra prometida. Que no fue así, eso lo sabemos nosotros ahora. No obstante, a pesar del fracaso, el ¿Qué hacer? de Lenin es vigente y el partido revolucionario sigue siendo el instrumento para la toma del poder y la construcción del comunismo a escala mundial, pero sólo si es un instrumento democrático.
Roberto Herrera 12.06.2011
sábado, 21 de mayo de 2011
Aporrea: ¿Popurrí ideológico venezolano?
Para los centroamericanos y caribeños mayores de sesenta años, los mosaicos musicales al estilo de la orquesta Billos Caracas Boys, provocan nostalgia y evocan fiestas populares inolvidables, en las que todo comenzaba con un bolero acaramelado, espacio que era aprovechado para respirar de cerca el dulce olor del amor primero, para luego pasar súbitamente con el compás salvaje de un merengue venezolano a la parte erótica del baile, la cual se insinuaba a través del movimiento de las caderas, como sólo l@s centroamerican@s y caribeñ@s lo saben hacer, que el amor también es sexo. Muchas de las canciones que las voces de Felipe Pirela y Cheo Garcia, entonaban son cubanas. Y esto no es de extrañar, puesto que la influencia de la música bailable cubana en los años cuarenta y cincuenta en América Latina es innegable. Quién no escuchó en la radio a Benny Moré, el bárbaro del ritmo, es porque era sordo o no era radioyente.
¿Y qué tiene que ver todo esto con Aporrea?, reclamaría algún fastidiado e impaciente lector, ubicando mi modesto artículo en la categoría de lo “nada bueno” que tiene Aporrea.
La música como la ideología para que sea fructífera, según mi opinión, tiene que ser variada, amena y tocar las fibras más profundas del espíritu. El compás ideológico de Aporrea, es decir los parámetros en los cuales las notas (artículos) tienen su espacio o su silencio están bien definidos. En el pentagrama ideológico de Aporrea se lee: “…Aporrea.org es un Sitio Web de divulgación de noticias y opinión socio-política y cultural, identificado con el proceso de transformación revolucionaria y democrática de nuestro país, Venezuela, con una visión que se extrapola al resto de la humanidad, en la perspectiva de la liquidación del sometimiento capitalista-imperialista y la construcción de sociedades libres, basadas en el poder de los trabajadores y el pueblo, sin explotación del hombre por el hombre. Aporrea.org es una agencia popular alternativa de noticias, cartelera digital abierta e interactiva del movimiento popular y de los trabajadores. Es un medio de expresión, información, debate y difusión de contenidos de interés colectivo, principalmente políticos, sociales, económicos y de promoción cultural. También se ha convertido en un instrumento de "inteligencia social." Somos un medio para el debate, la denuncia y la generación de ideas, con miras a la construcción del Socialismo del Siglo XXI. Buscamos romper el cerco mediático impuesto por los medios privados de comunicación, comprometidos con la conspiración golpista y contrarrevolucionaria en Venezuela, manifestación de la globalización imperialista, contra la cual también combatimos junto a los demás pueblos del mundo…”
El ritmo, la melodía y la armonía, son el aporte diario de escritores profesionales o civiles con deseos de dar rienda suelta a su arrechera o simplemente “opinadores”, como yo, que sin pretensiones periodísticas o literarias, quieren contribuir a la construcción de una sociedad más justa. En cuestión de gustos no hay nada escrito, decía un paisano trastornado y se comía los mocos. Un sitio amplio y popular como lo es Aporrea tiene que ser lógicamente un mosaico ideológico, pues sí no fuera así, ¿cómo sería posible el debate ideológico, la denuncia y la generación de ideas? Lo bueno, lo feo y lo malo son categorías subjetivas y por lo tanto, no son parámetros válidos para generalizar la calidad de un periódico digital o convencional. Lo gravemente malo para la revolución bolivariana sería sí Aporrea no existiese y aunque su radio de influencia no abarque todos los rincones de Venezuela y no sea el medio informativo por excelencia de todos los ciudadanos, es importante que en las sociedades revolucionadas hayan foros de discusión, como Aporrea, para ventilar las cosas buenas, feas y malas que tiene todo proceso revolucionario. Aporrea evidentemente no puede ser la panacea ideológica universal de la revolución bolivariana y pienso que tampoco los compañeros pretenden serlo.
Las revoluciones sociales son como las composiciones musicales al estilo Billo Frómeta: una combinación dialéctica de tiempos, ritmos y melodías. Aporrea es un popurrí de ideas y diversas corrientes filosóficas todas ellas válidas, las que reflejan en cierta medida la idiosincrasia del pueblo venezolano y el estado actual del proceso revolucionario venezolano, el que por lo demás es contradictorio, complejo e interesante.
¡Feliz aniversario, compas de Aporrea!
Roberto Herrera 21.05.2011
¿Y qué tiene que ver todo esto con Aporrea?, reclamaría algún fastidiado e impaciente lector, ubicando mi modesto artículo en la categoría de lo “nada bueno” que tiene Aporrea.
La música como la ideología para que sea fructífera, según mi opinión, tiene que ser variada, amena y tocar las fibras más profundas del espíritu. El compás ideológico de Aporrea, es decir los parámetros en los cuales las notas (artículos) tienen su espacio o su silencio están bien definidos. En el pentagrama ideológico de Aporrea se lee: “…Aporrea.org es un Sitio Web de divulgación de noticias y opinión socio-política y cultural, identificado con el proceso de transformación revolucionaria y democrática de nuestro país, Venezuela, con una visión que se extrapola al resto de la humanidad, en la perspectiva de la liquidación del sometimiento capitalista-imperialista y la construcción de sociedades libres, basadas en el poder de los trabajadores y el pueblo, sin explotación del hombre por el hombre. Aporrea.org es una agencia popular alternativa de noticias, cartelera digital abierta e interactiva del movimiento popular y de los trabajadores. Es un medio de expresión, información, debate y difusión de contenidos de interés colectivo, principalmente políticos, sociales, económicos y de promoción cultural. También se ha convertido en un instrumento de "inteligencia social." Somos un medio para el debate, la denuncia y la generación de ideas, con miras a la construcción del Socialismo del Siglo XXI. Buscamos romper el cerco mediático impuesto por los medios privados de comunicación, comprometidos con la conspiración golpista y contrarrevolucionaria en Venezuela, manifestación de la globalización imperialista, contra la cual también combatimos junto a los demás pueblos del mundo…”
El ritmo, la melodía y la armonía, son el aporte diario de escritores profesionales o civiles con deseos de dar rienda suelta a su arrechera o simplemente “opinadores”, como yo, que sin pretensiones periodísticas o literarias, quieren contribuir a la construcción de una sociedad más justa. En cuestión de gustos no hay nada escrito, decía un paisano trastornado y se comía los mocos. Un sitio amplio y popular como lo es Aporrea tiene que ser lógicamente un mosaico ideológico, pues sí no fuera así, ¿cómo sería posible el debate ideológico, la denuncia y la generación de ideas? Lo bueno, lo feo y lo malo son categorías subjetivas y por lo tanto, no son parámetros válidos para generalizar la calidad de un periódico digital o convencional. Lo gravemente malo para la revolución bolivariana sería sí Aporrea no existiese y aunque su radio de influencia no abarque todos los rincones de Venezuela y no sea el medio informativo por excelencia de todos los ciudadanos, es importante que en las sociedades revolucionadas hayan foros de discusión, como Aporrea, para ventilar las cosas buenas, feas y malas que tiene todo proceso revolucionario. Aporrea evidentemente no puede ser la panacea ideológica universal de la revolución bolivariana y pienso que tampoco los compañeros pretenden serlo.
Las revoluciones sociales son como las composiciones musicales al estilo Billo Frómeta: una combinación dialéctica de tiempos, ritmos y melodías. Aporrea es un popurrí de ideas y diversas corrientes filosóficas todas ellas válidas, las que reflejan en cierta medida la idiosincrasia del pueblo venezolano y el estado actual del proceso revolucionario venezolano, el que por lo demás es contradictorio, complejo e interesante.
¡Feliz aniversario, compas de Aporrea!
Roberto Herrera 21.05.2011
jueves, 19 de mayo de 2011
Si el último hombre deja de hacer historia, no será por Fukuyama, sino por Fukushima
El hombre moderno, según Francis Fukuyama, es el último hombre y con él se termina la historia de las guerras y las revoluciones sociales. Los hombres volverán a su estado natural animal y la sociedad que habitarán será como el Edén, antes del pecado original, y la muerte de Abel a manos de Caín. La lucha mortal entre Caín y Abel, nos la explicaría Fukuyama desde la perspectiva platónica del estado de ánimo del hijo mayor de Adán y Eva. De acuerdo al génesis 4, versículo 1, Abel hizo una ofrenda a Yavé, sacrificando un par de corderos recién nacidos y Caín para no quedarse atrás, ofreció al Señor un surtido de ricas frutas cultivadas en su huerto. Por razones que no se explican en la Biblia, a Yavé le agradó más Abel y su ofrenda, mientras que Caín no le cayó muy bien y los frutos, al parecer, no le apetecían. Caín también buscaba y necesitaba el reconocimiento del Creador, argüiría Fukuyama, y al verse rechazado, se puso de tan mala leche, que horas más tarde le destrozó la cabeza a su hermano Abel con una quijada de burro que casualmente encontró en el suelo. Esta fue la primera batalla sangrienta que se libró en la tierra y de acuerdo a Fukuyama, representaría el momento en que el hombre comenzó a hacer historia. No vamos a entrar aquí en polémicas si Yavé tuvo la culpa de esta desgracia o sí Caín carecía de autoestima o falta de cariño de sus padres, pues al faltarnos la sindéresis necesaria para juzgar estos enredos religiosos, el riesgo de tergiversar la historia es muy grande.
Influenciado fuertemente por el filósofo idealista hegeliano ruso, Alexander Koschewnikow, más conocido por A.Kojève, Fukuyama sacó la analogía del perro saciado y satisfecho, que echado al suelo y gozando el calor que brinda el sol, no se hace ningún problema sí existen otros perros que tienen mejor o peor suerte que la suya. Es decir, que para Fukuyama a partir “del fin de la historia” los hombres vivirán en paz y concordia gozando una vida de perros. Pero ese destino canino solamente lo alcanzarán las sociedades posthistóricas, es decir, las verdaderas democracias liberales como la de los Estados Unidos de Norteamérica y Europa Central. Las sociedades atrasadas económicamente y con un bajo nivel científico-cultural, es decir, el resto del mundo, continuará preso en la redes de la historia y los hombres seguirán guerreando, sacándose la cresta como perros y gatos. A decir de Fukuyama, los chinos y los rusos se encontrarían en una etapa de transición a la posthistoria.
Para Fukuyama, el fin de la historia es el fin de la lucha de clases de Carlos Marx. Y ese momento se dio, según él, con la caída de la Unión Soviética y el campo socialista. Las diferencias de clases seguirán existiendo en la sociedad democrática liberal, solo que los habitantes de ese paraíso terrenal vivirán en perfecta harmonía y en concordia, porque todos estarán satisfechos y conformes de ser lo que son, desde un Mastín Danés de pura raza hasta Do-Re-Mi, el perro sin pedigrí de Joaquín Sabina. Hasta aquí el sueño idealista de Francis Fukuyama, pues una vez despierto, revela la quintaesencia del hombre y descubre que mientras haya injusticia(diferencias sociales y económicas), siempre habrá alguien dispuesto a rebelarse y a luchar por la justicia social. Es decir, según Fukuyama, el hombre necesita la injusticia, para que nazcan en él los sentimientos más nobles. Esta paradoja, dice Fukuyama, es inherente a la condición humana. Fukuyama relativiza entonces sus planteamientos idealistas y reconoce la disponibilidad del hombre de luchar por sus derechos hasta las últimas consecuencias, y en ese sentido, deja abierta la posibilidad que el hombre continúe haciendo historia. Con esta afirmación, él mismo destruye, sin proponérselo, el débil andamiaje teórico con el cual pretendía refutar la teoría marxista de desarrollo de las sociedades y el axioma marxista que la historia de las sociedades es la historia de la lucha de clases. Mientras la sociedad continúe dividida en clases y aunque el siervo moderno tenga la “libertad” de conducir un coche como el de su amo, la historia seguirá siendo larga e infinita. Sí de historias fantásticas se trata, prefiero la de Michael Ende que es interminable y más interesante.
Es más probable que el hombre deje de hacer historia por las consecuencias de catástrofes como la de Fukushima o conflictos nucleares o las provocadas por la caída un meteorito de grandes dimensiones que por la fantasía e idealismo de Francis Fukuyama.
Roberto Herrera 19.05.2011
Influenciado fuertemente por el filósofo idealista hegeliano ruso, Alexander Koschewnikow, más conocido por A.Kojève, Fukuyama sacó la analogía del perro saciado y satisfecho, que echado al suelo y gozando el calor que brinda el sol, no se hace ningún problema sí existen otros perros que tienen mejor o peor suerte que la suya. Es decir, que para Fukuyama a partir “del fin de la historia” los hombres vivirán en paz y concordia gozando una vida de perros. Pero ese destino canino solamente lo alcanzarán las sociedades posthistóricas, es decir, las verdaderas democracias liberales como la de los Estados Unidos de Norteamérica y Europa Central. Las sociedades atrasadas económicamente y con un bajo nivel científico-cultural, es decir, el resto del mundo, continuará preso en la redes de la historia y los hombres seguirán guerreando, sacándose la cresta como perros y gatos. A decir de Fukuyama, los chinos y los rusos se encontrarían en una etapa de transición a la posthistoria.
Para Fukuyama, el fin de la historia es el fin de la lucha de clases de Carlos Marx. Y ese momento se dio, según él, con la caída de la Unión Soviética y el campo socialista. Las diferencias de clases seguirán existiendo en la sociedad democrática liberal, solo que los habitantes de ese paraíso terrenal vivirán en perfecta harmonía y en concordia, porque todos estarán satisfechos y conformes de ser lo que son, desde un Mastín Danés de pura raza hasta Do-Re-Mi, el perro sin pedigrí de Joaquín Sabina. Hasta aquí el sueño idealista de Francis Fukuyama, pues una vez despierto, revela la quintaesencia del hombre y descubre que mientras haya injusticia(diferencias sociales y económicas), siempre habrá alguien dispuesto a rebelarse y a luchar por la justicia social. Es decir, según Fukuyama, el hombre necesita la injusticia, para que nazcan en él los sentimientos más nobles. Esta paradoja, dice Fukuyama, es inherente a la condición humana. Fukuyama relativiza entonces sus planteamientos idealistas y reconoce la disponibilidad del hombre de luchar por sus derechos hasta las últimas consecuencias, y en ese sentido, deja abierta la posibilidad que el hombre continúe haciendo historia. Con esta afirmación, él mismo destruye, sin proponérselo, el débil andamiaje teórico con el cual pretendía refutar la teoría marxista de desarrollo de las sociedades y el axioma marxista que la historia de las sociedades es la historia de la lucha de clases. Mientras la sociedad continúe dividida en clases y aunque el siervo moderno tenga la “libertad” de conducir un coche como el de su amo, la historia seguirá siendo larga e infinita. Sí de historias fantásticas se trata, prefiero la de Michael Ende que es interminable y más interesante.
Es más probable que el hombre deje de hacer historia por las consecuencias de catástrofes como la de Fukushima o conflictos nucleares o las provocadas por la caída un meteorito de grandes dimensiones que por la fantasía e idealismo de Francis Fukuyama.
Roberto Herrera 19.05.2011
martes, 17 de mayo de 2011
El poder de los poderosos no es erótico
El poder, entendido éste como la facultad de imponer a través de la sugestión, el terror o por la fuerza la voluntad particular a los semejantes, es como una hiedra que va ocupando los espacios más secretos de la mente y del espíritu humano de aquel que lo ostenta, hasta convertirlo en un harapo de carne y hueso. La historia de la humanidad, está regada de ejemplos de abuso del poder. Quien que se sabe poderoso y además es esclavo de las bajas pasiones, termina creyéndose un ser omnipotente.
En la sociedad moderna, la omnipotencia, es decir, aquel atributo omnímodo propio de los dioses, se ha convertido en la característica principal de muchos líderes políticos, militares, religiosos, edecanes, funcionarios de estado y de organizaciones no gubernamentales. Allí tenemos al italiano Silvio Berlusconi mal utilizando el poder para fomentar la prostitución de lujo con sus fiestas Bunga-Bunga. Este político poderoso y sin escrúpulos, se ha puesto al parecer por encima de la ley y nos sonríe diariamente desde la primera plana de los periódicos, sugiriéndonos con sus dientes Colgate, que él sí come carne de ternera todos los días de la semana, menos el viernes, que es santo, en el que se conforma con un par de conchas y otra variedad de choritos nacionales y extranjeros.
Y qué decir, de los muchos obispos y curas católicos, quienes sabiéndose poseedores del poder que otorga la cruz y la sotana, se han aprovechado sexualmente de niños, jóvenes y adultos. Degenerados sexuales que interpretan deliberadamente mal las palabras que exclamara Jesús una ocasión en Galilea: “Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”. Entonces, Jesús con amor puro abrazaba a los niños y luego ponía sus manos sobre ellos para bendecirlos. Estos pederastas y pedófilos con hábito, han tocado a muchos niños con lascivia, no para bendecirlos, sino para maldecirlos y traumatizarlos para el resto de sus vidas. Hombres perversos e hipócritas cuyo lugar no es la sacristía, sino la penitenciaria o el psiquiátrico. La crónica de los abusos sexuales tanto en la curia como en la sociedad civil es larga, triste y vergonzosa. Muchos son los hechores y victimarios que se escudan detrás del poder y lamentablemente pocos los que han recibido una condena merecida.
El director gerente del Fondo Monetario Internacional, el francés Dominique Strauss-Kahn, miembro del partido socialista francés y supuesto candidato a la presidencia de Francia, ha sido acusado de agresión sexual a una camarera de un hotel de Nueva York. Una noticia que no sorprende tanto, puesto que la debilidad por las faldas del representante de la poderosa institución financiera mundial era conocida. No obstante, con el morbo político que rodea al suceso, la nota periodística tiene una gran rentabilidad para los medios de prensa serios y menos serios del orbe. Pero Strauss-Kahn, en el caso que así haya sido, es solamente un ejemplo del hombre poderoso, que sintiéndose importante y omnipotente, va por el mundo queriendo satisfacer el dictamen de sus hormonas masculinas a toda costa. No es él el único. Como él, hay millones de hombres que sabiéndose con el poder que les otorga el cargo, el dinero o la fuerza, violan y maltratan a mujeres, hombres y niños sin distinción de clase, etnia, credo y edad.
A Henry Kissinger, ex ministro de Asuntos Exteriores de los Estados Unidos durante la legislatura de Richard Nixon a principios de los años setenta, quien luego después del escándalo de Watergate, continuó en funciones con Gerald Ford, se le atribuye haber afirmado lo siguiente: “el poder es erótico”
Probablemente Henry Kissinger, pavoneándose un poco, nos quiso decir de manera metacomunicativa que a él las mujeres lo encontraban sexualmente atractivo. Como no he leído sus biografías vetadas y aprobadas, no puedo saber cuáles fueron las mujeres, aparte de la propia, que cayeron en las redes sensuales y eróticas de las espesas cejas tipo cepillo de zapato que se gastaba cuando era más joven y potente. Es posible que Lucía Hiriart, la primera dama de la República de Chile durante la dictadura de Pinochet, haya sido una de sus más fieles admiradoras y pretendientes. Sobradas razones tenía la viuda del dictador asesino, de compensar de una u otra forma, todos los favores y esfuerzos que realizó Kissinger por imponer la dictadura militar en Chile.
¡El poder de los poderosos no es erótico ni qué ocho cuartos! Es un instrumento de perversión sexual, opresión, explotación, flagelación, persecución, expoliación, vejación y crimen.
Roberto Herrera 17.05.2011
En la sociedad moderna, la omnipotencia, es decir, aquel atributo omnímodo propio de los dioses, se ha convertido en la característica principal de muchos líderes políticos, militares, religiosos, edecanes, funcionarios de estado y de organizaciones no gubernamentales. Allí tenemos al italiano Silvio Berlusconi mal utilizando el poder para fomentar la prostitución de lujo con sus fiestas Bunga-Bunga. Este político poderoso y sin escrúpulos, se ha puesto al parecer por encima de la ley y nos sonríe diariamente desde la primera plana de los periódicos, sugiriéndonos con sus dientes Colgate, que él sí come carne de ternera todos los días de la semana, menos el viernes, que es santo, en el que se conforma con un par de conchas y otra variedad de choritos nacionales y extranjeros.
Y qué decir, de los muchos obispos y curas católicos, quienes sabiéndose poseedores del poder que otorga la cruz y la sotana, se han aprovechado sexualmente de niños, jóvenes y adultos. Degenerados sexuales que interpretan deliberadamente mal las palabras que exclamara Jesús una ocasión en Galilea: “Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”. Entonces, Jesús con amor puro abrazaba a los niños y luego ponía sus manos sobre ellos para bendecirlos. Estos pederastas y pedófilos con hábito, han tocado a muchos niños con lascivia, no para bendecirlos, sino para maldecirlos y traumatizarlos para el resto de sus vidas. Hombres perversos e hipócritas cuyo lugar no es la sacristía, sino la penitenciaria o el psiquiátrico. La crónica de los abusos sexuales tanto en la curia como en la sociedad civil es larga, triste y vergonzosa. Muchos son los hechores y victimarios que se escudan detrás del poder y lamentablemente pocos los que han recibido una condena merecida.
El director gerente del Fondo Monetario Internacional, el francés Dominique Strauss-Kahn, miembro del partido socialista francés y supuesto candidato a la presidencia de Francia, ha sido acusado de agresión sexual a una camarera de un hotel de Nueva York. Una noticia que no sorprende tanto, puesto que la debilidad por las faldas del representante de la poderosa institución financiera mundial era conocida. No obstante, con el morbo político que rodea al suceso, la nota periodística tiene una gran rentabilidad para los medios de prensa serios y menos serios del orbe. Pero Strauss-Kahn, en el caso que así haya sido, es solamente un ejemplo del hombre poderoso, que sintiéndose importante y omnipotente, va por el mundo queriendo satisfacer el dictamen de sus hormonas masculinas a toda costa. No es él el único. Como él, hay millones de hombres que sabiéndose con el poder que les otorga el cargo, el dinero o la fuerza, violan y maltratan a mujeres, hombres y niños sin distinción de clase, etnia, credo y edad.
A Henry Kissinger, ex ministro de Asuntos Exteriores de los Estados Unidos durante la legislatura de Richard Nixon a principios de los años setenta, quien luego después del escándalo de Watergate, continuó en funciones con Gerald Ford, se le atribuye haber afirmado lo siguiente: “el poder es erótico”
Probablemente Henry Kissinger, pavoneándose un poco, nos quiso decir de manera metacomunicativa que a él las mujeres lo encontraban sexualmente atractivo. Como no he leído sus biografías vetadas y aprobadas, no puedo saber cuáles fueron las mujeres, aparte de la propia, que cayeron en las redes sensuales y eróticas de las espesas cejas tipo cepillo de zapato que se gastaba cuando era más joven y potente. Es posible que Lucía Hiriart, la primera dama de la República de Chile durante la dictadura de Pinochet, haya sido una de sus más fieles admiradoras y pretendientes. Sobradas razones tenía la viuda del dictador asesino, de compensar de una u otra forma, todos los favores y esfuerzos que realizó Kissinger por imponer la dictadura militar en Chile.
¡El poder de los poderosos no es erótico ni qué ocho cuartos! Es un instrumento de perversión sexual, opresión, explotación, flagelación, persecución, expoliación, vejación y crimen.
Roberto Herrera 17.05.2011
sábado, 14 de mayo de 2011
¿El toro de Libia estocado? ¿El final de The Lybian revolution?
“…Es cierto, hay que reconocer que el toro está tocado, pero, ¿tendrá la OTAN testosterona y las agallas suficientes para propinarle la estocada final…?”, con esta pregunta concluí el artículo “El toro de Libia reloaded ” publicado en Rebelión, el 26.03.2011, que era al mismo tiempo la continuación de “El toro de Libia acorralado ”, publicado en el mismo sitio web, el 02.03.2011. Por lo visto, los bombardeos “inteligentes” con los aviones depredadores y los ataques aéreos con naves convencionales no han sido suficientes para resolver el asunto libio. Aunque los responsables militares de la Organización del Tratado del Atlántico Norte niegan con vehemencia que existan planes para eliminar físicamente a Muammar Abu Minyar al-Gaddafi, el preciso y calculado bombardeo a la residencia del hijo menor de Gadafi, Saif al Arab Gadafi, de 29 años, en el cual mataron al hijo de Gadafi y a tres de sus nietos y del cual el líder libio habría sobrevivido milagrosamente, según declaró el portavoz del gobierno en Trípoli, deja al desnudo las intenciones punitivas de la OTAN.
Las agencias noticiosas han estado especulando en los últimos días acerca de la ausencia pública de Gadafi. Supuestamente, el coronel estaría herido y recuperándose o muriendo en algún lugar secreto fuera de Trípolis. Incluso hay quienes lo ubican en el extranjero. Estas bombas de humo desinformativas tienen el objetivo de confundir y minar el espíritu combativo de la población civil y militar que apoyan al coronel Gadafi y por otra parte, motivar a las fuerzas rebeldes a seguir combatiendo. Por su parte, Gadafi en un corto comunicado grabado previamente y difundido por la televisión gubernamental, desmintió las informaciones mediáticas relacionadas con la supuesta lesión de guerra, afirmando retóricamente que se encontraba en un lugar seguro, en el que nada le podía ocurrir, es decir, en el corazón de su gente.
Ahora bien, la opinión pública continuará de todas maneras en ascuas, pues a decir verdad, nadie puede confirmar fehacientemente lo uno ni negar lo otro. Pero lo que si es cierto y no cabe la menor duda de ello, es que, sí Gadafi no contara con el apoyo de amplios sectores de la ciudadanía libia y no tuviera capacidad combativa, los bombardeos de la OTAN ya hubieran hecho mella en la psiquis de la población civil y militar que defiende la revolución, a estas alturas de las hostilidades un gobierno provisional revolucionario ya estaría dirigiendo el destino incierto de los libios. En todo caso, poniendo nuevamente los pies en las arenas de Libia, difícil es imaginarse el futuro de Libia con Gadafi al frente de la revolución, como también no resulta nada fácil pronosticar el devenir libio después de la era Gadafi. Este es el gran problema que tiene el imperialismo norteamericano. Ellos tampoco saben a ciencia cierta quienes están realmente detrás de los rebeldes de Bengazi.
En vista y considerando que el imperialismo norteamericano y sus aliados cuentan con la tecnología y recursos suficientes como para autodesignarse nuevamente el rol de gendarme mundial, es preocupante el hecho que en aquellos países latinoamericanos, como Venezuela, en el que está en marcha un proceso social revolucionario, el papel de una persona sea decisivo y determinante. Hugo Chávez Frías es fuerza de empuje y al mismo tiempo, es el talón de Aquiles de la revolución bolivariana. ¿Estaría dispuesto el pueblo venezolano a asumir hasta las últimas consecuencias la consigna de socialismo o muerte, en caso de una agresión militar imperialista? ¿Qué sería de la revolución bolivariana de Venezuela sin el cristiano confeso Hugo Chávez Frías?
Después del ajusticiamiento de Osama Bin Laden, en donde se aplicó la ley del Talión, no sería nada extraño que a Gadafi también lo buscaran para darle fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente, así como está escrito en el libro sagrado de los que profesan la fe cristiana. Para mayores detalles léase levítico 24, versículo 19. Y, mucho guillo Hugo, la ley del Talión, según el tío San Samuel, rige tanto para moros como para cristianos.
¿Estará realmente estocado el toro de Libia? ¿Estaremos en la víspera del final de The Lybian revolution?
Roberto Herrera 14.05.2011
Las agencias noticiosas han estado especulando en los últimos días acerca de la ausencia pública de Gadafi. Supuestamente, el coronel estaría herido y recuperándose o muriendo en algún lugar secreto fuera de Trípolis. Incluso hay quienes lo ubican en el extranjero. Estas bombas de humo desinformativas tienen el objetivo de confundir y minar el espíritu combativo de la población civil y militar que apoyan al coronel Gadafi y por otra parte, motivar a las fuerzas rebeldes a seguir combatiendo. Por su parte, Gadafi en un corto comunicado grabado previamente y difundido por la televisión gubernamental, desmintió las informaciones mediáticas relacionadas con la supuesta lesión de guerra, afirmando retóricamente que se encontraba en un lugar seguro, en el que nada le podía ocurrir, es decir, en el corazón de su gente.
Ahora bien, la opinión pública continuará de todas maneras en ascuas, pues a decir verdad, nadie puede confirmar fehacientemente lo uno ni negar lo otro. Pero lo que si es cierto y no cabe la menor duda de ello, es que, sí Gadafi no contara con el apoyo de amplios sectores de la ciudadanía libia y no tuviera capacidad combativa, los bombardeos de la OTAN ya hubieran hecho mella en la psiquis de la población civil y militar que defiende la revolución, a estas alturas de las hostilidades un gobierno provisional revolucionario ya estaría dirigiendo el destino incierto de los libios. En todo caso, poniendo nuevamente los pies en las arenas de Libia, difícil es imaginarse el futuro de Libia con Gadafi al frente de la revolución, como también no resulta nada fácil pronosticar el devenir libio después de la era Gadafi. Este es el gran problema que tiene el imperialismo norteamericano. Ellos tampoco saben a ciencia cierta quienes están realmente detrás de los rebeldes de Bengazi.
En vista y considerando que el imperialismo norteamericano y sus aliados cuentan con la tecnología y recursos suficientes como para autodesignarse nuevamente el rol de gendarme mundial, es preocupante el hecho que en aquellos países latinoamericanos, como Venezuela, en el que está en marcha un proceso social revolucionario, el papel de una persona sea decisivo y determinante. Hugo Chávez Frías es fuerza de empuje y al mismo tiempo, es el talón de Aquiles de la revolución bolivariana. ¿Estaría dispuesto el pueblo venezolano a asumir hasta las últimas consecuencias la consigna de socialismo o muerte, en caso de una agresión militar imperialista? ¿Qué sería de la revolución bolivariana de Venezuela sin el cristiano confeso Hugo Chávez Frías?
Después del ajusticiamiento de Osama Bin Laden, en donde se aplicó la ley del Talión, no sería nada extraño que a Gadafi también lo buscaran para darle fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente, así como está escrito en el libro sagrado de los que profesan la fe cristiana. Para mayores detalles léase levítico 24, versículo 19. Y, mucho guillo Hugo, la ley del Talión, según el tío San Samuel, rige tanto para moros como para cristianos.
¿Estará realmente estocado el toro de Libia? ¿Estaremos en la víspera del final de The Lybian revolution?
Roberto Herrera 14.05.2011
domingo, 8 de mayo de 2011
Cuando la muerte se convierte en diversión
Cuando Salome, hija de Herodías, después de haber embelesado con su danza sensual al rey Herodes y a sus invitados, en un opíparo banquete celebrado en Galilea en conmemoración de su onomástico, éste, fascinado por el movimiento bamboleante de las caderas de la bailarina, sin pensar siquiera un momento en las consecuencias, exclamó: “pídeme lo que quieras y te lo daré”. Salome, siguiendo el consejo de su madre respondió, según el apóstol Marcos: “Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan Bautista”. Y, ¡qué decir del deleite de los romanos! , que gozaban contemplando el momento en que los cristianos eran cercenados por los filudos dientes de los hambrientos leones. La muerte de Osama Bin Laden, ficticia o real, pertenece a esta categoría de espectáculo.
La imaginaria frontera entre la sociedad occidental, también conocida como cultura Euroatlántica y el resto de las civilizaciones, todas en sí diferentes, no es geográfica, sino ideológica. Muchos de los habitantes del continente americano, Australia, Nueva Zelandia, Suráfrica y Europa Central, están convencidos de pertenecer a una civilización superior, más desarrollada, más libre, más sabia y más justa. No obstante, olvidan que el camino de la cultura occidental está pavimentado con millones de cadáveres pertenecientes a diversas etnias, creencias religiosas, edades y sexo, y esta historia de crímenes y barbaridades de lesa humanidad no tiene fin, puesto que mientras el Hombre occidental u oriental siga siendo esclavo de sus instintos animales y de la codicia, la muerte será testigo mudo de la barbarie de la humanidad.
Ciertamente Osama Bin Laden declaró la guerra santa al mundo occidental y en ese sentido, corría el riesgo de perder la vida en cualquier momento, de acuerdo a las leyes naturales de las guerras, sean santas o paganas, justas o injustas. En la estrategia militar-religiosa de Bin Laden, el terrorismo es el instrumento táctico-operativo por excelencia para practicar la yihad. El terrorismo individual, colectivo o estatal, sea este blanco, negro, marrón o rojo, es un método de lucha que niega en sí cualquier objetivo, ya fuera por razones político-económicas, religiosas o de cualquier índole, puesto que el terrorismo se basa en la muerte indiscriminada e innecesaria de civiles, es decir no combatientes. La lista de los ejemplos es interminable. La muerte provocada por torturas, secuestros, las ejecuciones extrajudiciales, las cárceles clandestinas, las persecuciones como en la época del senador norteamericano Joseph McCarthy, son algunas de las expresiones y recursos que tiene el terrorismo de estado. Esto, dicho sea de paso, es una actividad que el imperialismo norteamericano y sus aliados también realizan de manera constante a lo largo y ancho del planeta.
Cuando la muerte de un ser humano es causa de satisfacción e incluso motivo de alegría, es irrelevante el hecho, desde el punto de vista ético-moral, sí se trata de un terrorista como Osama Bin Laden o de un criminal de guerra como fue Adolf Eichmann. La forma en que se dio muerte a Bin Laden no nos muestra en absoluto la supuesta superioridad de la civilización occidental, sino todo lo contrario, puesto que deja al desnudo lo más bajo y perverso de nuestra sociedad. La operación comando que acabó con la vida de Osama Bin Laden y otras personas, recuerda más bien al lejano y salvaje oeste, donde los Marshalls y Sheriffs, protegidos por la ley y en su nombre, liquidaban asesinos y putativos malhechores a diestra y siniestra. Por otra parte, los modernos paladines de los valores morales de la civilización euroatlántica, protegen y defienden al terrorista confeso, Luis Posada Carriles y mantienen a los 5 héroes antiterroristas cubanos, Fernando González, Rene González, Gerardo Hernández, Ramon Labañino y Antonio Guerrero, recluidos injustamente en sus cárceles.
Así como en el tiempo del imperio romano, en el que los cristianos servían sólo para los leones, así gozan hoy en día algunos líderes políticos del mundo occidental con la muerte de sus enemigos. Cuando la muerte se convierte en diversión, la decadencia de la civilización es incontenible.
Roberto Herrera 08.05.2011
La imaginaria frontera entre la sociedad occidental, también conocida como cultura Euroatlántica y el resto de las civilizaciones, todas en sí diferentes, no es geográfica, sino ideológica. Muchos de los habitantes del continente americano, Australia, Nueva Zelandia, Suráfrica y Europa Central, están convencidos de pertenecer a una civilización superior, más desarrollada, más libre, más sabia y más justa. No obstante, olvidan que el camino de la cultura occidental está pavimentado con millones de cadáveres pertenecientes a diversas etnias, creencias religiosas, edades y sexo, y esta historia de crímenes y barbaridades de lesa humanidad no tiene fin, puesto que mientras el Hombre occidental u oriental siga siendo esclavo de sus instintos animales y de la codicia, la muerte será testigo mudo de la barbarie de la humanidad.
Ciertamente Osama Bin Laden declaró la guerra santa al mundo occidental y en ese sentido, corría el riesgo de perder la vida en cualquier momento, de acuerdo a las leyes naturales de las guerras, sean santas o paganas, justas o injustas. En la estrategia militar-religiosa de Bin Laden, el terrorismo es el instrumento táctico-operativo por excelencia para practicar la yihad. El terrorismo individual, colectivo o estatal, sea este blanco, negro, marrón o rojo, es un método de lucha que niega en sí cualquier objetivo, ya fuera por razones político-económicas, religiosas o de cualquier índole, puesto que el terrorismo se basa en la muerte indiscriminada e innecesaria de civiles, es decir no combatientes. La lista de los ejemplos es interminable. La muerte provocada por torturas, secuestros, las ejecuciones extrajudiciales, las cárceles clandestinas, las persecuciones como en la época del senador norteamericano Joseph McCarthy, son algunas de las expresiones y recursos que tiene el terrorismo de estado. Esto, dicho sea de paso, es una actividad que el imperialismo norteamericano y sus aliados también realizan de manera constante a lo largo y ancho del planeta.
Cuando la muerte de un ser humano es causa de satisfacción e incluso motivo de alegría, es irrelevante el hecho, desde el punto de vista ético-moral, sí se trata de un terrorista como Osama Bin Laden o de un criminal de guerra como fue Adolf Eichmann. La forma en que se dio muerte a Bin Laden no nos muestra en absoluto la supuesta superioridad de la civilización occidental, sino todo lo contrario, puesto que deja al desnudo lo más bajo y perverso de nuestra sociedad. La operación comando que acabó con la vida de Osama Bin Laden y otras personas, recuerda más bien al lejano y salvaje oeste, donde los Marshalls y Sheriffs, protegidos por la ley y en su nombre, liquidaban asesinos y putativos malhechores a diestra y siniestra. Por otra parte, los modernos paladines de los valores morales de la civilización euroatlántica, protegen y defienden al terrorista confeso, Luis Posada Carriles y mantienen a los 5 héroes antiterroristas cubanos, Fernando González, Rene González, Gerardo Hernández, Ramon Labañino y Antonio Guerrero, recluidos injustamente en sus cárceles.
Así como en el tiempo del imperio romano, en el que los cristianos servían sólo para los leones, así gozan hoy en día algunos líderes políticos del mundo occidental con la muerte de sus enemigos. Cuando la muerte se convierte en diversión, la decadencia de la civilización es incontenible.
Roberto Herrera 08.05.2011
lunes, 2 de mayo de 2011
La construcción del socialismo y su destrucción son al parecer una cuestión divina
A pesar de los múltiples casos de pederastia y pedofilia en la curia a nivel mundial, que han mellado la moral cristiana y dañado la imagen de la institución eclesiástica, Su Santidad, Papa Benedicto XVI, está demostrando sus excelentes cualidades de mánager. La gestión empresarial de Benedicto XVI en el Vaticano, está acorde a los tiempos modernos, en los que la eficacia y eficiencia, tienen una repercusión importante en los procesos productivos. En el caso particular de la producción de santos y beatos, el Papa ha sido eficaz en la utilización de los recursos humanos con que dispone y eficiente en el logro de los objetivos. La rápida beatificación del Papa Juan Pablo II es una muestra de ello. Uno de los grandes méritos del Santo in spe, Wojtyla, según los especialistas en los asuntos internos del Vaticano, es el de haber contribuido de manera decisiva en la derrota del socialismo del siglo XX.
Según los cánones de la Iglesia Católica, Beato es nombrado sólo aquel Siervo de Dios, que habiendo alcanzado el rango de Venerable, haya realizado en vida como mínimo un milagro, el cual será verificado previamente por una comisión ad hoc después de su muerte. Sí la debacle de la Unión Soviética y el campo socialista se debió al milagro de Karol Józef Wojtyla, entonces todos los esfuerzos realizados por sociólogos, historiadores y marxistas-leninistas en encontrar las causas de la derrota fueron en vano, puesto que la respuesta se encuentra en los misterios de la fe cristiana. Ya veremos cuál será el milagro que tendrá que realizar el beato Juan Pablo II post mortem, para reunir las condiciones para su canonización.
El Presidente Hugo Chávez Frías, en la arenga pronunciada el 1 de mayo del año en curso, comentó emocionado que con la ayuda de Dios construiremos el socialismo. A lo mejor resulta que después de todo, si nos portamos bien, respetamos las fiestas de guardar y nos olvidamos de Marx, Engels, Lenin et al. logramos el apoyo divino. Sólo nos faltaría pues, un milagrito del nuevo beato, para salvar las dificultades en la construcción del socialismo del siglo XXI. Así que ya sabemos cuál es el camino a seguir: a trabajar todo el mundo con eficacia y eficiencia, requisitos esenciales para incrementar la productividad y a orar con devoción en las horas libres.
Planteadas así las cosas, resulta entonces que el materialismo histórico y dialéctico ha resultado ser parte integral de la obra de Dios, es decir Opus Dei.
Roberto Herrera 02.05.2011
Según los cánones de la Iglesia Católica, Beato es nombrado sólo aquel Siervo de Dios, que habiendo alcanzado el rango de Venerable, haya realizado en vida como mínimo un milagro, el cual será verificado previamente por una comisión ad hoc después de su muerte. Sí la debacle de la Unión Soviética y el campo socialista se debió al milagro de Karol Józef Wojtyla, entonces todos los esfuerzos realizados por sociólogos, historiadores y marxistas-leninistas en encontrar las causas de la derrota fueron en vano, puesto que la respuesta se encuentra en los misterios de la fe cristiana. Ya veremos cuál será el milagro que tendrá que realizar el beato Juan Pablo II post mortem, para reunir las condiciones para su canonización.
El Presidente Hugo Chávez Frías, en la arenga pronunciada el 1 de mayo del año en curso, comentó emocionado que con la ayuda de Dios construiremos el socialismo. A lo mejor resulta que después de todo, si nos portamos bien, respetamos las fiestas de guardar y nos olvidamos de Marx, Engels, Lenin et al. logramos el apoyo divino. Sólo nos faltaría pues, un milagrito del nuevo beato, para salvar las dificultades en la construcción del socialismo del siglo XXI. Así que ya sabemos cuál es el camino a seguir: a trabajar todo el mundo con eficacia y eficiencia, requisitos esenciales para incrementar la productividad y a orar con devoción en las horas libres.
Planteadas así las cosas, resulta entonces que el materialismo histórico y dialéctico ha resultado ser parte integral de la obra de Dios, es decir Opus Dei.
Roberto Herrera 02.05.2011
sábado, 30 de abril de 2011
Las razones frígidas de Estado nos han fastidiado siempre
La historia contemporánea está plagada de compromisos, contratos y acuerdos bilaterales entre Estados, los que generalmente son digeridos, en el mejor de los casos, de mala gana por la ciudadanía, o bien, en el peor de los casos, provocan un rechazo total.
La invasión de Polonia por parte del ejército alemán el 1 de septiembre de 1939, estaba contemplada en uno de los anexos secretos del acuerdo bilateral de no agresión, firmado por Joachim von Ribbentrop en representación del Tercer Reich y Wjatscheslaw Molotov por parte de la Unión Soviética, el 24 de agosto de ese mismo año, bajo la presencia y supervisión de José Stalin y el embajador alemán en Moscú, Friedrich Schulenburg. Cada Estado tenía su razón, pero quienes salieron zurrados, fueron en realidad todos los pueblos del mundo, que en definitiva estuvieron involucrados directa o indirectamente en la guerra mundial que se desató. Hitler rompió el pacto de no agresión el 22 de junio de 1941 y sorprendió a Stalin en paños menores en la alborada de la Gran Guerra Patria.
Mientras más socialmente revolucionada se encuentre una sociedad determinada, más difícil resulta para la población civil, consiente y revolucionaria, comprender el proceder y accionar de los políticos en la palestra mundial, sobre todo el silencio sepulcral frente a temas que tienen relación con las razones de estado. Y no se trata aquí, que la población civil reciba declaraciones oficiales y escuetas a través de la prensa nacional y extranjera, sino más bien de instruir al pueblo a través de las instancias sociales, políticas y partidarias acerca de los móviles del accionar político-diplomático. El caso del periodista colombiano Joaquín Becerra, supuesto miembro de las FARC-EP, deportado por las autoridades del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, causa sorpresa, malestar y hasta vergüenza. Yo me pregunto, ¿cuáles son las razones del Estado venezolano para tal determinación? ¿En qué medida se fortalece la revolución socialista bolivariana con la extradición de Becerra? ¿Qué ganan los pueblos de Colombia y Venezuela?
Existen razones de estado, que definitivamente no favorecen sustancialmente a la sociedad. En tanto que otras, cuyo beneficio popular no es explícito y requieren de un esclarecimiento. En este caso el pueblo tiene sobradas razones para criticarlas y exigir por ende su trasparencia. Así también hay razones de Estado que fortalecen a todas luces los procesos revolucionarios. Por ejemplo, la búsqueda de restablecer las relaciones bilaterales a nivel diplomático, político, cultural y económico; normales, directas y sin condiciones con el gobierno de los Estados Unidos, podría considerarse como una razón del estado cubano, cuya importancia y repercusión positiva en el desarrollo de la revolución cubana es evidente. Tomando en cuenta el papel geopolítico pro imperialista que Colombia desempeña en la región, no cabe la menor duda, que para el gobierno de Hugo Chávez, el establecimiento y consolidación de buenas relaciones político-diplomáticas con Colombia tiene un carácter estratégico. Ahora bien, ¿cuál es el precio que tiene pagar la revolución bolivariana para lograr este objetivo?
No todas las razones de Estado son siempre secretos estatales, pero las razones del Estado venezolano en relación a Becerra, como canta Joaquín Sabina, nos han fastidiado.
Roberto Herrera 30.04.2011
La invasión de Polonia por parte del ejército alemán el 1 de septiembre de 1939, estaba contemplada en uno de los anexos secretos del acuerdo bilateral de no agresión, firmado por Joachim von Ribbentrop en representación del Tercer Reich y Wjatscheslaw Molotov por parte de la Unión Soviética, el 24 de agosto de ese mismo año, bajo la presencia y supervisión de José Stalin y el embajador alemán en Moscú, Friedrich Schulenburg. Cada Estado tenía su razón, pero quienes salieron zurrados, fueron en realidad todos los pueblos del mundo, que en definitiva estuvieron involucrados directa o indirectamente en la guerra mundial que se desató. Hitler rompió el pacto de no agresión el 22 de junio de 1941 y sorprendió a Stalin en paños menores en la alborada de la Gran Guerra Patria.
Mientras más socialmente revolucionada se encuentre una sociedad determinada, más difícil resulta para la población civil, consiente y revolucionaria, comprender el proceder y accionar de los políticos en la palestra mundial, sobre todo el silencio sepulcral frente a temas que tienen relación con las razones de estado. Y no se trata aquí, que la población civil reciba declaraciones oficiales y escuetas a través de la prensa nacional y extranjera, sino más bien de instruir al pueblo a través de las instancias sociales, políticas y partidarias acerca de los móviles del accionar político-diplomático. El caso del periodista colombiano Joaquín Becerra, supuesto miembro de las FARC-EP, deportado por las autoridades del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, causa sorpresa, malestar y hasta vergüenza. Yo me pregunto, ¿cuáles son las razones del Estado venezolano para tal determinación? ¿En qué medida se fortalece la revolución socialista bolivariana con la extradición de Becerra? ¿Qué ganan los pueblos de Colombia y Venezuela?
Existen razones de estado, que definitivamente no favorecen sustancialmente a la sociedad. En tanto que otras, cuyo beneficio popular no es explícito y requieren de un esclarecimiento. En este caso el pueblo tiene sobradas razones para criticarlas y exigir por ende su trasparencia. Así también hay razones de Estado que fortalecen a todas luces los procesos revolucionarios. Por ejemplo, la búsqueda de restablecer las relaciones bilaterales a nivel diplomático, político, cultural y económico; normales, directas y sin condiciones con el gobierno de los Estados Unidos, podría considerarse como una razón del estado cubano, cuya importancia y repercusión positiva en el desarrollo de la revolución cubana es evidente. Tomando en cuenta el papel geopolítico pro imperialista que Colombia desempeña en la región, no cabe la menor duda, que para el gobierno de Hugo Chávez, el establecimiento y consolidación de buenas relaciones político-diplomáticas con Colombia tiene un carácter estratégico. Ahora bien, ¿cuál es el precio que tiene pagar la revolución bolivariana para lograr este objetivo?
No todas las razones de Estado son siempre secretos estatales, pero las razones del Estado venezolano en relación a Becerra, como canta Joaquín Sabina, nos han fastidiado.
Roberto Herrera 30.04.2011
miércoles, 27 de abril de 2011
La guerra de las estrellas
Pan virtual y circo real, es lo que nos entrega diariamente El País en su columna deportiva. No importa cuál sea el deporte, el título siempre es contundente, lacónico y mordaz. Pero cuando se trata de fútbol, l@s columnistas dan rienda suelta a la imaginación y las transforman en noticias deportivas tan vendibles como pan caliente. En la edición digital de este día, se pueden leer en El País titulares como: “Truenos en el Bernabéu”, “El Barça se motiva entre risas”, “Los inconscientes imprescindibles”, “La difícil vida del socio de Messi”, "¡Eh, 'Jose', aquí estoy!", “Una obra de arte”.
Hay que reconocer que convertir la fantasía en una cosa material que no alimenta ni el cuerpo ni el espíritu y que además sirve como anzuelo para desemplumar a los lectores forofos, es un arte. La obra de arte de El País y de toda la prensa escrita comercial a nivel mundial, es producir dinero con el acontecer de la actividad humana. El deporte convertido en circo, lo inventaron los emperadores romanos para tranquilizar a los parias y perpetuar así la esclavitud, hasta que apareció Espartaco en escena. En la nueva esclavitud, los gladiadores son las estrellas del deporte, incluyendo a la élite de entrenadores.
José Mourinho es un gladiador perfecto y es un producto altamente comercializable. Por el contrario, Pep Guardiola no es tan comercial como el luso, condición que en lugar de restarle puntos, lo eleva a una categoría de profesionales que se dedican de lleno a lo suyo, sin formar parte de la parafernalia circense mediática de nuestros días. Sigue siendo el joven ecuánime y ponderado que conocí, viéndolo jugar al futbol, en el Nou Camp y en la televisión en los años de Johan Cruyff como entrenador. Lo que me llamó siempre la atención, aparte de sus cualidades deportivas y su personalidad de dirigente en el terreno de juego, fue la tranquilidad y sobriedad de su comportamiento, en la cancha y frente a los medios de comunicación. Cualidades, que al parecer lo siguen distinguiendo.
“Mou”, zorro como lo presentan los medios, le tocó por fin los ijares a Pep Guardiola y éste le ha respondido, fuera de sus casillas, lo siguiente: “Mourinho es el puto jefe, el puto amo y el que más sabe en la sala de prensa". Es posible que sea Casillas el que tenga que pagar los platos rotos esta noche.
Vaya a saber usted, cuál será la verdadera personalidad de José Mourinho. Pero mientras la prensa lo necesite haciendo el papel de bribón, pues así será. A lo mejor, es más dócil que una oveja y tan buena persona como era mi abuelita, quien dicho sea de paso era una hincha del Madrid. En resumidas cuentas, en esta guerra mediática de estrellas, independientemente quien sea el ganador de esta noche en la Champion, el verdadero ganador será mañana el periódico que logre vender mejor la noticia. Que no le quepa la menor duda, querido lector.
Roberto Herrera 27.04.2011
PS: Barcelona ganó 2 a cero con goles de Lionel Messi
Hay que reconocer que convertir la fantasía en una cosa material que no alimenta ni el cuerpo ni el espíritu y que además sirve como anzuelo para desemplumar a los lectores forofos, es un arte. La obra de arte de El País y de toda la prensa escrita comercial a nivel mundial, es producir dinero con el acontecer de la actividad humana. El deporte convertido en circo, lo inventaron los emperadores romanos para tranquilizar a los parias y perpetuar así la esclavitud, hasta que apareció Espartaco en escena. En la nueva esclavitud, los gladiadores son las estrellas del deporte, incluyendo a la élite de entrenadores.
José Mourinho es un gladiador perfecto y es un producto altamente comercializable. Por el contrario, Pep Guardiola no es tan comercial como el luso, condición que en lugar de restarle puntos, lo eleva a una categoría de profesionales que se dedican de lleno a lo suyo, sin formar parte de la parafernalia circense mediática de nuestros días. Sigue siendo el joven ecuánime y ponderado que conocí, viéndolo jugar al futbol, en el Nou Camp y en la televisión en los años de Johan Cruyff como entrenador. Lo que me llamó siempre la atención, aparte de sus cualidades deportivas y su personalidad de dirigente en el terreno de juego, fue la tranquilidad y sobriedad de su comportamiento, en la cancha y frente a los medios de comunicación. Cualidades, que al parecer lo siguen distinguiendo.
“Mou”, zorro como lo presentan los medios, le tocó por fin los ijares a Pep Guardiola y éste le ha respondido, fuera de sus casillas, lo siguiente: “Mourinho es el puto jefe, el puto amo y el que más sabe en la sala de prensa". Es posible que sea Casillas el que tenga que pagar los platos rotos esta noche.
Vaya a saber usted, cuál será la verdadera personalidad de José Mourinho. Pero mientras la prensa lo necesite haciendo el papel de bribón, pues así será. A lo mejor, es más dócil que una oveja y tan buena persona como era mi abuelita, quien dicho sea de paso era una hincha del Madrid. En resumidas cuentas, en esta guerra mediática de estrellas, independientemente quien sea el ganador de esta noche en la Champion, el verdadero ganador será mañana el periódico que logre vender mejor la noticia. Que no le quepa la menor duda, querido lector.
Roberto Herrera 27.04.2011
PS: Barcelona ganó 2 a cero con goles de Lionel Messi
martes, 26 de abril de 2011
“Koba, para que necesitaste mi muerte”
Para criticar a Iossif Wissarionowitsch Dschugaschwili, Stalin, no es necesario profesar las teorías político-ideológicas de Lev Davidovich Bronshtein, conocido como Trotsky, ni ser un recalcitrante anticomunista ni un versado en marxismo-leninismo. Basta con una pizca de humanismo.
Sé que no escribo nada nuevo, pues mucho y con lujo de detalles se sabe acerca de los años del terror estalinista (1934-1938) y los crímenes cometidos bajo el pretexto de defender la revolución bolchevique de 1917, pero es bueno recordarlo para que nunca más vuelva a ocurrir algo semejante. Lo que sucedió en la antigua Unión Soviética en esos años, no tiene parangón alguno en la historia del movimiento comunista internacional. Repetir aquí cifras, números y nombres de las víctimas del estalinismo, sería una redundancia innecesaria. Además, mi objetivo no es demostrar lo históricamente comprobado, sino más bien, reflexionar, partiendo de la experiencia soviética, acerca de la cuestión del poder.
Según los historiadores de la sociedad soviética, el asesinato del líder revolucionario Sergei Mironowitsch Kostrikov, conocido como Kirov, el 1 de diciembre de 1934, marcó el punto de inflexión político-ideológico al interior del partido comunista soviético bolchevique. Aunque no se ha demostrado la participación directa de Stalin en la conjuración del crimen, es irrefutable el hecho, que a raíz de la muerte de Kirov, se desató una campaña de persecución y acoso al interior del partido bolchevique. En el ojo del huracán estalinista se encontraban los líderes de la vieja guardia bolchevique, tanto Trotsky, Sinoviev y Kamenev, así como sus seguidores y simpatizantes. Los tres dirigentes políticos habían sido expulsados en 1927 del partido comunista por su oposición a Stalin. Después de la muerte de Lenin, en enero de 1924, la revolución de octubre de 1917 entró en un proceso lento de descomposición ideológica que culminó con la disolución de la Unión Soviética en 1991. Stalin y el estalinismo, jugaron un papel preponderante en este proceso involutivo de la revolución soviética. Stalin convirtió la ciencia del marxismo-leninismo en un catequismo político-ideológico, obtuso y rígido, transformándola en la doctrina estalinista. Con su quehacer político, Stalin negó la esencia del marxismo-leninismo, que es la justicia social y su vocación humanista e internacionalista. Después de la sangrienta catarsis de los años treinta, el partido comunista soviético bolchevique quedó huérfano de los líderes y teóricos marxistas más elocuentes y brillantes de ese entonces. La generación de revolucionarios que se había formado junto a Lenin y que había dirigido la revolución de octubre, había sido aniquilada física-o políticamente. El partido comunista que heredó Nikita Kruschev y que continuó dirigiendo el destino de la Unión Soviética hasta su derrumbe, estaba corrompido hasta la médula por el estalinismo. Por eso, el esclarecimiento del crimen de Kirov, después de la muerte de Stalin en marzo de 1953, se convertiría en una misión imposible, puesto que algunos dirigentes que habían vivido los hechos de cerca, aún estaban ocupando altos cargos dentro del partido. Cualquier acusación contra Stalin podía convertirse en un bumerang político, que bien los hubiera podido golpear contundentemente.
Las preguntas que surgen son múltiples: ¿Cuáles fueron las causas de tanto crimen? ¿La defensa de la revolución? ¿La falta de cultura de Stalin? ¿Su debilidad teórica marxista y desprecio hacia los intelectuales marxistas? ¿Las bajas pasiones? ¿Oportunismo político? ¿Complejo de inferioridad? ¿El ansia de poder?
Stalin utilizó toda su fuerza, astucia y voluntad para llegar al poder y lo logró. Sintió la fuerza seductora del poder y se creyó omnipotente, capaz de decidir sobre la vida o la muerte de seres humanos, lo cual representa el poder absoluto de un hombre sobre sus semejantes. Ascendió al poder, pisoteando los escalones de la pirámide partidaria, manchados con la sangre de pensadores comunistas, quienes eran más y mejor preparados que él. Atrapado en las redes del poder y sintiéndose teórica e intelectualmente inferior a muchos bolcheviques de la vieja guardia, desconfiaba y temía de cualquiera que pudiera hacerle sombra. Utilizó la mentira y la coerción como método de trabajo y torpedeó los órganos de control colegiado del partido. Stalin fue destruyendo poco a poco el centralismo democrático, que es la garantía de la dirección colectiva. En la lucha por el poder sobre el partido, después de la muerte de Lenin, aprovechó tácticamente las circunstancias objetivas y subjetivas contrarrevolucionarias reales de la década de los treinta para sus fines personales. Todo aquel que criticaba sus tesis políticas era considerado de facto un contrarrevolucionario y traidor a la causa. Stalin sabía que a pesar de la represión, los destierros y los ajusticiamientos al interior del partido había miembros del partido que se oponían a su línea. Un ejemplo tácito fue su proceder en las elecciones secretas de 1934 en las que se elegía a los miembros del Comité Central en el XVII Congreso del Partido Comunista Bolchevique, en la cual 292 delegados votaron en contra de Stalin. Éste ordenó manipular los votos, haciendo desaparecer 289 papeletas, de manera tal, que al final, quedaron solamente tres votos protocolados en su contra. Por esta razón, veía enemigos potenciales en todos los rincones y en cada hombre o cuadro del partido. Kirov bien pudo haber sido uno de ellos.
La segunda guerra mundial desplazó definitivamente la lucha político-ideológica del partido a un plano secundario y la dimensión militar pasó a ocupar la atención de todos los cuadros del partido y del pueblo entero, situación que favoreció considerablemente la consolidación del estalinismo y el culto a la personalidad de Stalin.
Lo que el estalinismo construyó en la Unión Soviética y que Stalin llamó Socialismo, no tenía nada que ver con la sociedad a la que Marx, Engels, Lenin y miles de bolcheviques de la vieja guardia habían aspirado y por la cual habían luchado.
Tanto Stalin como Hitler, al estilo de los antiguos emperadores romanos, hicieron también suya la máxima de “Yo, Emperador y Dios”.
Cualesquiera que sean las respuestas, ninguna puede por sí sola justificar y explicar tanto crimen y persecución política. La justificación de Kaganowitsch, más que cínica fue vergonzosa, cuando expresó lo siguiente: “somos culpables de haber cometido excesos y ciertamente muchos errores, pero al mismo tiempo ganamos la segunda guerra mundial”. Durante la Gran Guerra Patria murieron aproximadamente veinte millones de soviéticos.
El número exacto de las víctimas del estalinismo se desconoce y causa ignominia nombrar la cifra calculada por el historiador francés Nicolás Werth, estudioso de la historia de la Unión Soviética. Y aunque la cifra real fuera sólo el 0,00001% de la estimada por Werth, es decir 2 víctimas, sépase que basta con un sólo comunista asesinado injustamente para desautorizar política y moralmente al estalinismo y su macabro concepto de socialismo.
Probablemente, el crimen de Kirov no sea esclarecido nunca, pero siempre prevalecerá la sombra tenebrosa de Stalin detrás de estos crueles sucesos. Stalin supo astutamente, rodearse de gente incondicional como Lazar Mossjewitsch Kogan, también conocido como Kaganowitsch, Wjatscheslaw Michailowitsch Molotow, Georgi Maximilianowitsch Malenkow, Andrei Alexandrowitsch Schdanow, Kliment Jefremowitsch Woroschilow, Anastas Hovhannessi Mikojan y Lawrenti Beria, una de las piezas importantes en el exterminio de comunistas y no comunistas durante el estalinismo. Todos, con la excepción de Schdanow, quien murió en 1948 de un paro cardíaco y Lawrenti Beria, quien fue fusilado en diciembre de 1953, siguieron ocupando cargos y funciones en el partido y en el gobierno, aún después de la muerte de Stalin.
Nikolai Iwanowitsch Bucharin, el preferido de Lenin y muy querido dentro del partido comunista bolchevique, antes de ser ejecutado el 13 de marzo de 1938, escribió en un papel: “Koba, para que necesitaste mi muerte”, frase que es legado histórico que pone en evidencia la crueldad y falta de escrúpulos de Stalin.
Pero a Stalin, a Koba, como lo llamaban familiarmente los camaradas más cercanos, ya no lo detenía nada ni nadie. Con la ayuda de sus más fieles súbditos, como Kaganowitsch se cargaron a Kirov y a cientos de miles comunistas y los que no murieron en el paredón, Beria se encargó de desterrarlos a la Siberia.
Roberto Herrera 26.04.2011
Sé que no escribo nada nuevo, pues mucho y con lujo de detalles se sabe acerca de los años del terror estalinista (1934-1938) y los crímenes cometidos bajo el pretexto de defender la revolución bolchevique de 1917, pero es bueno recordarlo para que nunca más vuelva a ocurrir algo semejante. Lo que sucedió en la antigua Unión Soviética en esos años, no tiene parangón alguno en la historia del movimiento comunista internacional. Repetir aquí cifras, números y nombres de las víctimas del estalinismo, sería una redundancia innecesaria. Además, mi objetivo no es demostrar lo históricamente comprobado, sino más bien, reflexionar, partiendo de la experiencia soviética, acerca de la cuestión del poder.
Según los historiadores de la sociedad soviética, el asesinato del líder revolucionario Sergei Mironowitsch Kostrikov, conocido como Kirov, el 1 de diciembre de 1934, marcó el punto de inflexión político-ideológico al interior del partido comunista soviético bolchevique. Aunque no se ha demostrado la participación directa de Stalin en la conjuración del crimen, es irrefutable el hecho, que a raíz de la muerte de Kirov, se desató una campaña de persecución y acoso al interior del partido bolchevique. En el ojo del huracán estalinista se encontraban los líderes de la vieja guardia bolchevique, tanto Trotsky, Sinoviev y Kamenev, así como sus seguidores y simpatizantes. Los tres dirigentes políticos habían sido expulsados en 1927 del partido comunista por su oposición a Stalin. Después de la muerte de Lenin, en enero de 1924, la revolución de octubre de 1917 entró en un proceso lento de descomposición ideológica que culminó con la disolución de la Unión Soviética en 1991. Stalin y el estalinismo, jugaron un papel preponderante en este proceso involutivo de la revolución soviética. Stalin convirtió la ciencia del marxismo-leninismo en un catequismo político-ideológico, obtuso y rígido, transformándola en la doctrina estalinista. Con su quehacer político, Stalin negó la esencia del marxismo-leninismo, que es la justicia social y su vocación humanista e internacionalista. Después de la sangrienta catarsis de los años treinta, el partido comunista soviético bolchevique quedó huérfano de los líderes y teóricos marxistas más elocuentes y brillantes de ese entonces. La generación de revolucionarios que se había formado junto a Lenin y que había dirigido la revolución de octubre, había sido aniquilada física-o políticamente. El partido comunista que heredó Nikita Kruschev y que continuó dirigiendo el destino de la Unión Soviética hasta su derrumbe, estaba corrompido hasta la médula por el estalinismo. Por eso, el esclarecimiento del crimen de Kirov, después de la muerte de Stalin en marzo de 1953, se convertiría en una misión imposible, puesto que algunos dirigentes que habían vivido los hechos de cerca, aún estaban ocupando altos cargos dentro del partido. Cualquier acusación contra Stalin podía convertirse en un bumerang político, que bien los hubiera podido golpear contundentemente.
Las preguntas que surgen son múltiples: ¿Cuáles fueron las causas de tanto crimen? ¿La defensa de la revolución? ¿La falta de cultura de Stalin? ¿Su debilidad teórica marxista y desprecio hacia los intelectuales marxistas? ¿Las bajas pasiones? ¿Oportunismo político? ¿Complejo de inferioridad? ¿El ansia de poder?
Stalin utilizó toda su fuerza, astucia y voluntad para llegar al poder y lo logró. Sintió la fuerza seductora del poder y se creyó omnipotente, capaz de decidir sobre la vida o la muerte de seres humanos, lo cual representa el poder absoluto de un hombre sobre sus semejantes. Ascendió al poder, pisoteando los escalones de la pirámide partidaria, manchados con la sangre de pensadores comunistas, quienes eran más y mejor preparados que él. Atrapado en las redes del poder y sintiéndose teórica e intelectualmente inferior a muchos bolcheviques de la vieja guardia, desconfiaba y temía de cualquiera que pudiera hacerle sombra. Utilizó la mentira y la coerción como método de trabajo y torpedeó los órganos de control colegiado del partido. Stalin fue destruyendo poco a poco el centralismo democrático, que es la garantía de la dirección colectiva. En la lucha por el poder sobre el partido, después de la muerte de Lenin, aprovechó tácticamente las circunstancias objetivas y subjetivas contrarrevolucionarias reales de la década de los treinta para sus fines personales. Todo aquel que criticaba sus tesis políticas era considerado de facto un contrarrevolucionario y traidor a la causa. Stalin sabía que a pesar de la represión, los destierros y los ajusticiamientos al interior del partido había miembros del partido que se oponían a su línea. Un ejemplo tácito fue su proceder en las elecciones secretas de 1934 en las que se elegía a los miembros del Comité Central en el XVII Congreso del Partido Comunista Bolchevique, en la cual 292 delegados votaron en contra de Stalin. Éste ordenó manipular los votos, haciendo desaparecer 289 papeletas, de manera tal, que al final, quedaron solamente tres votos protocolados en su contra. Por esta razón, veía enemigos potenciales en todos los rincones y en cada hombre o cuadro del partido. Kirov bien pudo haber sido uno de ellos.
La segunda guerra mundial desplazó definitivamente la lucha político-ideológica del partido a un plano secundario y la dimensión militar pasó a ocupar la atención de todos los cuadros del partido y del pueblo entero, situación que favoreció considerablemente la consolidación del estalinismo y el culto a la personalidad de Stalin.
Lo que el estalinismo construyó en la Unión Soviética y que Stalin llamó Socialismo, no tenía nada que ver con la sociedad a la que Marx, Engels, Lenin y miles de bolcheviques de la vieja guardia habían aspirado y por la cual habían luchado.
Tanto Stalin como Hitler, al estilo de los antiguos emperadores romanos, hicieron también suya la máxima de “Yo, Emperador y Dios”.
Cualesquiera que sean las respuestas, ninguna puede por sí sola justificar y explicar tanto crimen y persecución política. La justificación de Kaganowitsch, más que cínica fue vergonzosa, cuando expresó lo siguiente: “somos culpables de haber cometido excesos y ciertamente muchos errores, pero al mismo tiempo ganamos la segunda guerra mundial”. Durante la Gran Guerra Patria murieron aproximadamente veinte millones de soviéticos.
El número exacto de las víctimas del estalinismo se desconoce y causa ignominia nombrar la cifra calculada por el historiador francés Nicolás Werth, estudioso de la historia de la Unión Soviética. Y aunque la cifra real fuera sólo el 0,00001% de la estimada por Werth, es decir 2 víctimas, sépase que basta con un sólo comunista asesinado injustamente para desautorizar política y moralmente al estalinismo y su macabro concepto de socialismo.
Probablemente, el crimen de Kirov no sea esclarecido nunca, pero siempre prevalecerá la sombra tenebrosa de Stalin detrás de estos crueles sucesos. Stalin supo astutamente, rodearse de gente incondicional como Lazar Mossjewitsch Kogan, también conocido como Kaganowitsch, Wjatscheslaw Michailowitsch Molotow, Georgi Maximilianowitsch Malenkow, Andrei Alexandrowitsch Schdanow, Kliment Jefremowitsch Woroschilow, Anastas Hovhannessi Mikojan y Lawrenti Beria, una de las piezas importantes en el exterminio de comunistas y no comunistas durante el estalinismo. Todos, con la excepción de Schdanow, quien murió en 1948 de un paro cardíaco y Lawrenti Beria, quien fue fusilado en diciembre de 1953, siguieron ocupando cargos y funciones en el partido y en el gobierno, aún después de la muerte de Stalin.
Nikolai Iwanowitsch Bucharin, el preferido de Lenin y muy querido dentro del partido comunista bolchevique, antes de ser ejecutado el 13 de marzo de 1938, escribió en un papel: “Koba, para que necesitaste mi muerte”, frase que es legado histórico que pone en evidencia la crueldad y falta de escrúpulos de Stalin.
Pero a Stalin, a Koba, como lo llamaban familiarmente los camaradas más cercanos, ya no lo detenía nada ni nadie. Con la ayuda de sus más fieles súbditos, como Kaganowitsch se cargaron a Kirov y a cientos de miles comunistas y los que no murieron en el paredón, Beria se encargó de desterrarlos a la Siberia.
Roberto Herrera 26.04.2011
domingo, 24 de abril de 2011
Las ilusiones perdidas del Captain America en Libia
La fantasía es la facultad del hombre de generar pensamientos e ideas, las que pueden reflejar o no la realidad del mundo material. La fantasía es inagotable y no tiene límites ni fronteras. La creatividad, es decir la fantasía aplicada a la realidad, por el contrario, está sujeta a determinadas condiciones objetivas, que en definitiva la limitan, es decir, que la fantasía para que realmente sea fructífera, tiene que tener una importancia práctica, ser original y novedosa. La idea que no cumpla con estos criterios, puede ser fantástica, pero no pasará de ser más que una imagen en el universo del cerebro humano.
Los americanos en general, son un pueblo propenso a vivir en un mundo de fantasía. El mundo de Truman, personaje principal de la película The Truman Show dirigida por Peter Weir y Jim Carrey como Truman Burbank, es una sociedad manipulada por los medios de comunicación y también saturada de tiras cómicas con sus poderosos personajes fantásticos y parques de diversión de ensueño, donde todos los ciudadanos son blancos y rubios, los domingos van a misa y respetan las fiestas de guardar, según lo dictan los valores ético-morales del estilo de vida americano. Un mundo perfecto y bueno, alejado del mal y protegido siempre por el súper soldado Captain America.
Por el contrario, los americanos, en particular los que integran el Pentágono y la Casa Blanca, son gente racionalista, creativa y muy ingeniosa, cuando se trata de hacer la guerra. Con el pragmatismo que los caracteriza, estos americanos defienden tanto los intereses de la industria bélica, como los valores de su sociedad y de paso, aprovechan las guerras para hacer de ellas un negocio redondo, inventando astutamente conflictos donde no los hay y saben cómo ninguna otra nación en el mundo, utilizar el terreno de operaciones bélico como un gran laboratorio real, para ensayar nuevas tecnologías y armamento sofisticado. Siguiendo esta lógica industrial-militar y política, el Commander in Chief de las fuerzas armadas norteamericanas y Premio Nobel de la Paz, Mr.Barack Obama, ha ordenado la utilización de aviones sin tripulación, conocidos por su nombre de pila Depredador, en las operaciones militares contra Libia. Estas máquinas, fantásticas e infernales, son tele dirigidas por pilotos especiales, quienes a través de sus monitores ubicados en algún lugar secreto del mundo occidental, ejecutan las maniobras y piruetas aéreas más inverosímiles acertando siempre al blanco. Todas estas maravillas de la tecnología digital, son realizadas sin arriesgar la vida de los pilotos ni la de los rebeldes ni la de la población civil. Los únicos que mueren en este tipo de acciones militares son al parecer los soldados de Gadafi.
Honorato de Balzac en su novela Ilusiones Perdidas, relata la historia de Lucien, un joven provinciano quien al ver por primera vez a Louise, loco de amor, quedó deslumbrado de sus rizados cabellos rubios semejantes a los rayos del sol, del destello de sus ojos grises, del delicado blanco pálido de su piel, típico de una dama de alta alcurnia, de lo respingado de su nariz, que hacía resaltar el brío real de una condesa y de su pecho, blanco como la nieve, escondido tras el escote seductor de un elegante vestido, que dejaba entrever sus bien formados y vírgenes senos. Después de un tiempo, Lucien volvió a encontrarse con Louise en un teatro de París y esta vez la percibió tal y cual ella en realidad era. Tenía ante sí a una mujer, alta, flaca e insípida, de cabellera color rojo intenso, huesuda y sin una miga de erotismo. Louise no era más que una flor marchita, común y silvestre.
Algo parecido a lo que le sucedió a Lucien, le pasa a los americanos y sus aliados cuando se embarcan en sus aventuras guerreras. Al principio tienen la fantasía que todo es como en un cuento de hadas, donde todo se soluciona con una varita mágica como el aprendiz de brujo de Johann Wolfgang von Goethe, pero después de trascurrido un tiempo se despiertan de su sueño y descubren que la muerte es fea, ciega, muda y no hace diferencia de etnias, culturas, ideologías y creencias religiosas.
Las únicas guerras, en las que el Captain America sale siempre invicto y sin bajas, son las que se desarrollan en las consolas Play Station. Libia, por el contrario, es real y además un hueso duro de depredar.
Roberto Herrera 24.04.2011
Los americanos en general, son un pueblo propenso a vivir en un mundo de fantasía. El mundo de Truman, personaje principal de la película The Truman Show dirigida por Peter Weir y Jim Carrey como Truman Burbank, es una sociedad manipulada por los medios de comunicación y también saturada de tiras cómicas con sus poderosos personajes fantásticos y parques de diversión de ensueño, donde todos los ciudadanos son blancos y rubios, los domingos van a misa y respetan las fiestas de guardar, según lo dictan los valores ético-morales del estilo de vida americano. Un mundo perfecto y bueno, alejado del mal y protegido siempre por el súper soldado Captain America.
Por el contrario, los americanos, en particular los que integran el Pentágono y la Casa Blanca, son gente racionalista, creativa y muy ingeniosa, cuando se trata de hacer la guerra. Con el pragmatismo que los caracteriza, estos americanos defienden tanto los intereses de la industria bélica, como los valores de su sociedad y de paso, aprovechan las guerras para hacer de ellas un negocio redondo, inventando astutamente conflictos donde no los hay y saben cómo ninguna otra nación en el mundo, utilizar el terreno de operaciones bélico como un gran laboratorio real, para ensayar nuevas tecnologías y armamento sofisticado. Siguiendo esta lógica industrial-militar y política, el Commander in Chief de las fuerzas armadas norteamericanas y Premio Nobel de la Paz, Mr.Barack Obama, ha ordenado la utilización de aviones sin tripulación, conocidos por su nombre de pila Depredador, en las operaciones militares contra Libia. Estas máquinas, fantásticas e infernales, son tele dirigidas por pilotos especiales, quienes a través de sus monitores ubicados en algún lugar secreto del mundo occidental, ejecutan las maniobras y piruetas aéreas más inverosímiles acertando siempre al blanco. Todas estas maravillas de la tecnología digital, son realizadas sin arriesgar la vida de los pilotos ni la de los rebeldes ni la de la población civil. Los únicos que mueren en este tipo de acciones militares son al parecer los soldados de Gadafi.
Honorato de Balzac en su novela Ilusiones Perdidas, relata la historia de Lucien, un joven provinciano quien al ver por primera vez a Louise, loco de amor, quedó deslumbrado de sus rizados cabellos rubios semejantes a los rayos del sol, del destello de sus ojos grises, del delicado blanco pálido de su piel, típico de una dama de alta alcurnia, de lo respingado de su nariz, que hacía resaltar el brío real de una condesa y de su pecho, blanco como la nieve, escondido tras el escote seductor de un elegante vestido, que dejaba entrever sus bien formados y vírgenes senos. Después de un tiempo, Lucien volvió a encontrarse con Louise en un teatro de París y esta vez la percibió tal y cual ella en realidad era. Tenía ante sí a una mujer, alta, flaca e insípida, de cabellera color rojo intenso, huesuda y sin una miga de erotismo. Louise no era más que una flor marchita, común y silvestre.
Algo parecido a lo que le sucedió a Lucien, le pasa a los americanos y sus aliados cuando se embarcan en sus aventuras guerreras. Al principio tienen la fantasía que todo es como en un cuento de hadas, donde todo se soluciona con una varita mágica como el aprendiz de brujo de Johann Wolfgang von Goethe, pero después de trascurrido un tiempo se despiertan de su sueño y descubren que la muerte es fea, ciega, muda y no hace diferencia de etnias, culturas, ideologías y creencias religiosas.
Las únicas guerras, en las que el Captain America sale siempre invicto y sin bajas, son las que se desarrollan en las consolas Play Station. Libia, por el contrario, es real y además un hueso duro de depredar.
Roberto Herrera 24.04.2011
viernes, 22 de abril de 2011
El valor agregado histórico de la revolución cubana
Por lo visto, los vientos que soplan en la Habana, no son del agrado de los enemigos de la revolución, puesto que los medios principales de comunicación, se han limitado a comentarios escuetos y estereotipados en relación a los últimos sucesos en el ámbito político cubano.
Quienes esperaban una catarsis política como la ocurrida en el XVII Congreso del Partido Comunista Bolchevique de la antigua Unión Soviética en enero de 1934, probablemente habrán quedado defraudados con los resultados del recién celebrado VI Congreso del Partido Comunista de la República Socialista de Cuba. Si se pretendiera encontrar similitudes con lo sucedido en Cuba en los últimos días, semanas y meses, podría afirmarse, con las salvedades y reservas del caso, que algo parecido ocurrió en el XII Congreso del Partido Comunista de la República Popular China en septiembre de 1982, el cual marcó la pauta de las reformas económicas del socialismo chino. No obstante, el socialismo cubano es diferente y tiene otros derroteros.
Considero que estamos siendo testigos de un proceso político-ideológico con rasgos paradigmáticos al interior de un partido comunista. Las dicotomías tradicionales en las sociedades comunistas: “partido-estado”, “burocracia-apparatschik”, “cuadros-militancia” han sido expuestas públicamente, analizadas y discutidas. Raúl Castro fue claro y preciso cuando se refirió a estos temas en su discurso de inauguración al VI Congreso: “Se trata, compañeras y compañeros, de despojar para siempre al Partido de todas las actividades no propias de su carácter de organización política, en pocas palabras, liberarse de funciones administrativas y dedicarnos cada quien a lo que nos toca”. Palabras que recuerdan las de Apeles, el famoso pintor griego más célebre de la antigüedad, cuando en cierta ocasión un zapatero, sintiéndose autorizado y en condiciones de juzgar una obra suya, más allá de lo que su profesión artesanal lo facultaba, éste le contestó: “Zapatero, a tus zapatos”.
Los efectos de la reforma económica, se podrán analizar solamente en el momento oportuno, es decir, cuando las repercusiones sean perceptibles y medibles. El VI Congreso tiene una relevancia política-ideológica importantísima en la construcción del socialismo en Cuba. En primer lugar, se ratifica el carácter socialista y antiimperialista de la revolución y como consecuencia directa de ello, el legado histórico de José Martí, Fidel Castro, Ernesto Guevara, Julio Antonio Mella, Carlos Baliño, Lenin, Marx, Engels y demás personalidades revolucionarias, que han contribuido a la construcción del socialismo. En segundo lugar, el pueblo cubano ha asumido conscientemente la ausencia de Fidel en el trabajo diario político y estatal. No se cayó en la tentación de nombrar al compañero Fidel (tampoco él lo hubiera aceptado) “Presidente vitalicio del Partido” u honrarlo con cualquier otro título simbólico y vacío. Fidel Castro, bien lo dijo Raúl, no necesita cargos ni nombramientos, es y será el Comandante en Jefe de la revolución cubana. En tercer lugar, el partido comunista cubano, está demostrando su capacidad de aprender de los errores cometidos, los propios y los ajenos, y de tomar las medidas necesarias para corregirlos y no repetirlos. Ya tendremos tiempo para constatar y verificar la puesta en práctica de los acuerdos y resoluciones.
Las revoluciones socialistas son procesos dialécticos productivos, sobretodo de ideas, valores, principios y experiencias. Todo indica que los revolucionarios cubanos han aprendido bien la lección del fracaso del modelo socialista soviético de desarrollo. A pesar de la desaparición de la Unión Soviética, el socialismo sigue siendo la única alternativa posible al imperialismo y al capitalismo globalizado. A pesar de la campaña mediática contra la revolución cubana, el pueblo revolucionario de Cuba, a través de su Partido, ratificó en el VI Congreso su vocación martiana, fidelista y socialista. Este es el valor agregado de la revolución cubana al proceso dialectico de la construcción del socialismo de este siglo o de cualquier siglo futuro.
Roberto Herrera 22.04.2011
Quienes esperaban una catarsis política como la ocurrida en el XVII Congreso del Partido Comunista Bolchevique de la antigua Unión Soviética en enero de 1934, probablemente habrán quedado defraudados con los resultados del recién celebrado VI Congreso del Partido Comunista de la República Socialista de Cuba. Si se pretendiera encontrar similitudes con lo sucedido en Cuba en los últimos días, semanas y meses, podría afirmarse, con las salvedades y reservas del caso, que algo parecido ocurrió en el XII Congreso del Partido Comunista de la República Popular China en septiembre de 1982, el cual marcó la pauta de las reformas económicas del socialismo chino. No obstante, el socialismo cubano es diferente y tiene otros derroteros.
Considero que estamos siendo testigos de un proceso político-ideológico con rasgos paradigmáticos al interior de un partido comunista. Las dicotomías tradicionales en las sociedades comunistas: “partido-estado”, “burocracia-apparatschik”, “cuadros-militancia” han sido expuestas públicamente, analizadas y discutidas. Raúl Castro fue claro y preciso cuando se refirió a estos temas en su discurso de inauguración al VI Congreso: “Se trata, compañeras y compañeros, de despojar para siempre al Partido de todas las actividades no propias de su carácter de organización política, en pocas palabras, liberarse de funciones administrativas y dedicarnos cada quien a lo que nos toca”. Palabras que recuerdan las de Apeles, el famoso pintor griego más célebre de la antigüedad, cuando en cierta ocasión un zapatero, sintiéndose autorizado y en condiciones de juzgar una obra suya, más allá de lo que su profesión artesanal lo facultaba, éste le contestó: “Zapatero, a tus zapatos”.
Los efectos de la reforma económica, se podrán analizar solamente en el momento oportuno, es decir, cuando las repercusiones sean perceptibles y medibles. El VI Congreso tiene una relevancia política-ideológica importantísima en la construcción del socialismo en Cuba. En primer lugar, se ratifica el carácter socialista y antiimperialista de la revolución y como consecuencia directa de ello, el legado histórico de José Martí, Fidel Castro, Ernesto Guevara, Julio Antonio Mella, Carlos Baliño, Lenin, Marx, Engels y demás personalidades revolucionarias, que han contribuido a la construcción del socialismo. En segundo lugar, el pueblo cubano ha asumido conscientemente la ausencia de Fidel en el trabajo diario político y estatal. No se cayó en la tentación de nombrar al compañero Fidel (tampoco él lo hubiera aceptado) “Presidente vitalicio del Partido” u honrarlo con cualquier otro título simbólico y vacío. Fidel Castro, bien lo dijo Raúl, no necesita cargos ni nombramientos, es y será el Comandante en Jefe de la revolución cubana. En tercer lugar, el partido comunista cubano, está demostrando su capacidad de aprender de los errores cometidos, los propios y los ajenos, y de tomar las medidas necesarias para corregirlos y no repetirlos. Ya tendremos tiempo para constatar y verificar la puesta en práctica de los acuerdos y resoluciones.
Las revoluciones socialistas son procesos dialécticos productivos, sobretodo de ideas, valores, principios y experiencias. Todo indica que los revolucionarios cubanos han aprendido bien la lección del fracaso del modelo socialista soviético de desarrollo. A pesar de la desaparición de la Unión Soviética, el socialismo sigue siendo la única alternativa posible al imperialismo y al capitalismo globalizado. A pesar de la campaña mediática contra la revolución cubana, el pueblo revolucionario de Cuba, a través de su Partido, ratificó en el VI Congreso su vocación martiana, fidelista y socialista. Este es el valor agregado de la revolución cubana al proceso dialectico de la construcción del socialismo de este siglo o de cualquier siglo futuro.
Roberto Herrera 22.04.2011
domingo, 17 de abril de 2011
Patria o muerte
Sin lugar a dudas, „patria o muerte”, es una consigna numantina, patética y radical, pero cuando se está sitiado por todos los puntos cardinales y un deje de dignidad, decoro y valentía todavía anidan en lo más recóndito del alma de los sitiados, la consigna deja de ser una orden militar y se convierte en un deber civil. La historia de los numantinos y saguntinos y su ejemplo de resistencia hasta las últimas consecuencias contra las huestes invasoras, es mundialmente conocida y no necesita prólogo.
Cuando el 16 de abril de 1961 las hordas contrarrevolucionarias cubanas, apoyadas por el imperialismo norteamericano, recibieron la orden de invadir a Cuba en playa Girón, ninguno de los estrategas militares del Pentágono esperaba la contundente respuesta militar de los revolucionarios cubanos. Las acciones militares se desarrollaron con una rapidez sorprendente, quedando en evidencia la capacidad de respuesta táctico-operativa del Ejército Rebelde, las Milicias Nacionales Revolucionarias y el pueblo cubano. El Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en el propio terreno de las operaciones, dirigió y coordinó las acciones militares por aire, tierra y mar que desembocaron en la primera derrota militar del imperialismo norteamericano en América Latina.
Patria o muerte se convirtió desde entonces en el grito de guerra de un pueblo que en menos de 72 horas, juramentó con sangre su disposición a luchar por su revolución. El miliciano Eduardo García Delgado, cayó combatiendo el 15 de abril de 1961, y antes de morir, escribió con su sangre en la pared el nombre de Fidel.
Patria o muerte, para los revolucionarios cubanos, es mucho más que una consigna, es fidelidad a los principios, a los valores y a las ideas socialistas.
Roberto Herrera 17.04.2011
Cuando el 16 de abril de 1961 las hordas contrarrevolucionarias cubanas, apoyadas por el imperialismo norteamericano, recibieron la orden de invadir a Cuba en playa Girón, ninguno de los estrategas militares del Pentágono esperaba la contundente respuesta militar de los revolucionarios cubanos. Las acciones militares se desarrollaron con una rapidez sorprendente, quedando en evidencia la capacidad de respuesta táctico-operativa del Ejército Rebelde, las Milicias Nacionales Revolucionarias y el pueblo cubano. El Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en el propio terreno de las operaciones, dirigió y coordinó las acciones militares por aire, tierra y mar que desembocaron en la primera derrota militar del imperialismo norteamericano en América Latina.
Patria o muerte se convirtió desde entonces en el grito de guerra de un pueblo que en menos de 72 horas, juramentó con sangre su disposición a luchar por su revolución. El miliciano Eduardo García Delgado, cayó combatiendo el 15 de abril de 1961, y antes de morir, escribió con su sangre en la pared el nombre de Fidel.
Patria o muerte, para los revolucionarios cubanos, es mucho más que una consigna, es fidelidad a los principios, a los valores y a las ideas socialistas.
Roberto Herrera 17.04.2011
viernes, 15 de abril de 2011
Los pitonisos modernos con pedigrí
Según se lee en los libros de historia universal, el oráculo de Delfos, fue un gran recinto sagrado en la antigua Grecia, al pie del monte Parnaso y dedicado principalmente al dios Apolo, al que acudían las personalidades griegas más conspicuas y díscolas de la época, para consultar a los dioses sobre variados temas relacionados con la intríngulis político-militar y social de la época. En ese lugar, Sibila, la Pitonisa madre, les hablaba de manera sibilina, incluso para decirles cosas sin importancia, remarcando de esa manera lo misterioso de sus predicciones.
Los oráculos modernos en la era de la cibernética, son las páginas web informativas, periódicos digitales y las bitácoras. Sitios donde se dan cita virtualmente aprendices y supuestos maestros de las artes de la predicción y prestidigitación mundial. Entre muchos, hay uno que se destaca por su arrogancia y soberbia en sus profecías: Professor Heinz Dieterich.
Hochmut kommt vor dem Fall, reza un proverbio alemán y que equivaldría al castizo de: “cuanto mayor es la subida, tanto mayor la caída”, aunque en la connotación alemana el énfasis está en la cualidad de “ser arrogante”. En su artículo publicado en Aporrea el día 12 de abril del 2011, Dieterich pronostica: “Hugo Chávez, Fidel, Evo y Correa no construirán el Socialismo del Siglo XXI”, título al que yo le agregaría la coletilla de “gracias a Dios”, puesto que detrás de las “teorías científicas del S21” se esconden las ideas añejas del revisionismo de Eduard Berstein y Karl Kautsky* . El Herr Professor Dieterich se explaya a sus anchas en su aval, arrogándose a motu proprio, la potestad de decidir lo que es importante y superfluo para el público lector. Lástima que no nombró a los supuestos diez revolucionarios de América Latina, entre los que se encuentran cuatro excombatientes populares de cuatro países, los cuales han remarcado el carácter “histórico-estratégico” del ensayo, en el cual el Professor Dieterich devela “científicamente” la traición a la revolución socialista del siglo XXI por parte de los cuatro líderes latinoamericanos mencionados en el título de su artículo. Dando rienda suelta a mi imaginación, no sería nada sorprendente y extraordinario que Joaquín Villalobos y Teodoro Petkoff, ambos excombatientes guerrilleros, formen parte del grupo de los asesores consultados.
“Las mentes más preclaras de la humanidad”, escribe Dieterich, y se supone que el modesto Herr Professor se autoincluye en el grupo de los Illuminati, “han recalcado enfáticamente que la esencia del socialismo es la autodeterminación democrática de los ciudadanos”, es decir aquel momento histórico, en el que el “pueblo y los científicos”, ayudados por la vanguardia estatal verbi gracia, Hugo Chávez, Fidel, Evo y Rafael Correa, toman en sus manos las riendas de la historia y dan el salto cualitativo a la sociedad socialista del siglo XXI. Todo esto ocurrirá, según Dieterich, sin lucha de clases y lo que es peor, sin resolver la contradicción fundamental del capitalismo: capital-trabajo. Esto, lieber Herr Professor Dieterich, de teoría científica marxista, no tiene nada. ¡Es caca en celofán!
Los títulos y credenciales académicas no son ninguna garantía de la validez de los planteamientos teóricos. Sí. Impresionan y distinguen a quien los ostenta, pero los “apantalladores”, término centroamericano de farolero (der Möchtegern), en algún momento caen por la fuerza de la gravedad, como la fruta madura. Pierden la credibilidad y caen en desgracia debido a la gravedad de su enfermedad. El delirio de grandeza es una perturbación psíquica** , y quien adolece de ella, sólo pretende provocar y llamar la atención con su lenguaje bífido y contradictorio. La mejor medicina para curarse de estos pitonisos narcisistas con pedigrí, es simplemente ignorarlos, no tomarlos en cuenta. Sigamos pues, el ejemplo del Comandante Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, que no gastan pólvora discutiendo con el ciudadano Heinz Dieterich, puesto que hay cosas más importantes que hacer en la construcción del verdadero socialismo en sus respectivas sociedades.
Sencillamente el Professor Dieterich no está en la agenda de Fidel y eso, sí que le saca roncha al alma ególatra del académico alemán.
Roberto Herrera 15.04.2011
*:Para mayores detalles léase a Lenin: Marxismo y Revisionismo, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Materialismo y empiriocriticismo
**:Para mayores detalles léase a S. Freud et al.
Los oráculos modernos en la era de la cibernética, son las páginas web informativas, periódicos digitales y las bitácoras. Sitios donde se dan cita virtualmente aprendices y supuestos maestros de las artes de la predicción y prestidigitación mundial. Entre muchos, hay uno que se destaca por su arrogancia y soberbia en sus profecías: Professor Heinz Dieterich.
Hochmut kommt vor dem Fall, reza un proverbio alemán y que equivaldría al castizo de: “cuanto mayor es la subida, tanto mayor la caída”, aunque en la connotación alemana el énfasis está en la cualidad de “ser arrogante”. En su artículo publicado en Aporrea el día 12 de abril del 2011, Dieterich pronostica: “Hugo Chávez, Fidel, Evo y Correa no construirán el Socialismo del Siglo XXI”, título al que yo le agregaría la coletilla de “gracias a Dios”, puesto que detrás de las “teorías científicas del S21” se esconden las ideas añejas del revisionismo de Eduard Berstein y Karl Kautsky* . El Herr Professor Dieterich se explaya a sus anchas en su aval, arrogándose a motu proprio, la potestad de decidir lo que es importante y superfluo para el público lector. Lástima que no nombró a los supuestos diez revolucionarios de América Latina, entre los que se encuentran cuatro excombatientes populares de cuatro países, los cuales han remarcado el carácter “histórico-estratégico” del ensayo, en el cual el Professor Dieterich devela “científicamente” la traición a la revolución socialista del siglo XXI por parte de los cuatro líderes latinoamericanos mencionados en el título de su artículo. Dando rienda suelta a mi imaginación, no sería nada sorprendente y extraordinario que Joaquín Villalobos y Teodoro Petkoff, ambos excombatientes guerrilleros, formen parte del grupo de los asesores consultados.
“Las mentes más preclaras de la humanidad”, escribe Dieterich, y se supone que el modesto Herr Professor se autoincluye en el grupo de los Illuminati, “han recalcado enfáticamente que la esencia del socialismo es la autodeterminación democrática de los ciudadanos”, es decir aquel momento histórico, en el que el “pueblo y los científicos”, ayudados por la vanguardia estatal verbi gracia, Hugo Chávez, Fidel, Evo y Rafael Correa, toman en sus manos las riendas de la historia y dan el salto cualitativo a la sociedad socialista del siglo XXI. Todo esto ocurrirá, según Dieterich, sin lucha de clases y lo que es peor, sin resolver la contradicción fundamental del capitalismo: capital-trabajo. Esto, lieber Herr Professor Dieterich, de teoría científica marxista, no tiene nada. ¡Es caca en celofán!
Los títulos y credenciales académicas no son ninguna garantía de la validez de los planteamientos teóricos. Sí. Impresionan y distinguen a quien los ostenta, pero los “apantalladores”, término centroamericano de farolero (der Möchtegern), en algún momento caen por la fuerza de la gravedad, como la fruta madura. Pierden la credibilidad y caen en desgracia debido a la gravedad de su enfermedad. El delirio de grandeza es una perturbación psíquica** , y quien adolece de ella, sólo pretende provocar y llamar la atención con su lenguaje bífido y contradictorio. La mejor medicina para curarse de estos pitonisos narcisistas con pedigrí, es simplemente ignorarlos, no tomarlos en cuenta. Sigamos pues, el ejemplo del Comandante Fidel Castro, Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa, que no gastan pólvora discutiendo con el ciudadano Heinz Dieterich, puesto que hay cosas más importantes que hacer en la construcción del verdadero socialismo en sus respectivas sociedades.
Sencillamente el Professor Dieterich no está en la agenda de Fidel y eso, sí que le saca roncha al alma ególatra del académico alemán.
Roberto Herrera 15.04.2011
*:Para mayores detalles léase a Lenin: Marxismo y Revisionismo, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, Materialismo y empiriocriticismo
**:Para mayores detalles léase a S. Freud et al.
martes, 12 de abril de 2011
La noticia nuestra de cada día
La noticia nuestra de cada día
Mientras Pavlov y sus colaboradores experimentaban con perros en los laboratorios de Moscú a principios del siglo XX, una agitada y pobre Rusia zarista se estremecía entre conatos de sublevación obrero-campesina y un partido comunista en ciernes discutía con pasión y vehemencia sobre la revolución social proletaria. Mencheviques, por un lado y Bolcheviques, por el otro, discernían sobre métodos de lucha y alianzas táctico-estratégicas. Trotsky criticaba mordaz-y permanentemente a Lenin y éste defendía magistralmente sus posiciones políticas. El científico ruso no podía imaginar la trascendencia de su descubrimiento y del uso y abuso que de él se haría en las futuras generaciones. Había descubierto el reflejo condicionado, paradigma universal en la teoría moderna del aprendizaje conductual. Habituación y Sensibilización son junto al condicionamiento clásico de Pavlov, la base del aprendizaje implícito.
Se entiende por habituación, el proceso de acostumbramiento a la exposición de un estímulo no peligroso, el cual incluso puede llegar a ignorarse. La ropa que vestimos o el anillo que portamos sin apenas percibirlos conscientemente, son un ejemplo de este fenómeno neurofisiológico. Por sensibilización, se comprende el proceso de reforzamiento de la reacción-respuesta frente a la exposición de un mismo estímulo.
Esto significa que cualquier información (con la excepción de los reflejos no condicionables) recibida del mundo exterior o interior, es sometida a un proceso de comparación con otras experiencias aprendidas en el pasado. Esta información es sometida a un proceso de filtración emocional y en dependencia del valor (emocional) que dicha información pueda tener, así será en definitiva la respuesta-reacción del cerebro al estímulo.
La materia prima del periodismo, es por excelencia la noticia, es decir, la expresión escrita, verbal o visual de un acontecimiento novedoso o supuestamente de interés público. Según los cánones de la ética periodística, la noticia debe ser, entre otras cosas, veraz, objetiva y precisa. La aplicación de los principios neurofisiológicos del aprendizaje implícito en el periodismo, tiene una repercusión importante en el comportamiento conductual de la masa lectora y su manipulación ideológica. A pesar de la teórica ética profesional periodística, la información publicada en ciertos medios de prensa es una mercancía, cuyo fin principal es su venta y en segunda instancia informar al público.
De acuerdo al fin que se persigue, la noticia tendrá características “sensibilizadoras” y “acostumbradoras”, de esta forma, el público lector puede habituarse a la idea que las guerras de intervención son una necesidad de primer orden, cuando se trata de defender los derechos del mundo occidental y “civilizado”, y sensibilizarse de tal modo, que cualquier presidente elegido democráticamente que se oponga a los designios del imperio, sea considerado un enemigo natural de nuestra sociedad.
Joseph Goebbels, maestro maléfico de la propaganda ideológica en los medios de comunicación durante el Tercer Reich hitleriano, declaró lo siguiente: “…el secreto de la propaganda consiste en empapar al lector con la propaganda, sin que éste se dé cuenta que está siendo absorbido por ella…” Goebbels, describió y se sirvió para sus fines maquiavélicos de este fenómeno psicológico conocido como manipulación subliminal. La dictadura militar argentina en la década de los setenta en el mejor de los estilos goebbelianos, desarrolló e implementó la propaganda negra en los años en que los asesinatos, torturas, desapariciones y violación de los derechos humanos en la República Argentina era lo “habitual”.
En este sentido y con este propósito, ciertos sectores de la prensa nacional e internacional, pretenden convertir al consumidor de noticias en un papagayo parlante que repita las oraciones y sermones aprendidos en sus páginas. Como mi “credo” y “mi padre nuestro” no comulgan con esas doctrinas mediáticas y enajenantes, quiero recitar aquí a modo de colofón, esperando que el lector creyente me disculpe la irreverencia, mi diaria oración:
Prensa nuestra que estás en algún rascacielos del mundo, santificado sea tu nombre de Prisa y despacio venga a nosotros tu imperio de la verdad manipulada; imprímase y tradúzcase tu voluntad aquí en Europa como en el mundo entero. Danos hoy nuestra noticia de cada día, envuelta en papel periódico o en el lenguaje digital de marcado; perdona nuestras ofensas y herejías cotidianas en bitácoras y páginas rebeldes y subversivas; como también nosotros perdonamos a tus corresponsales que nos ofenden con sus mentiras y tergiversaciones de la revolución cubana y venezolana; y no nos dejes caer en la tentación de no cesar de aporrearte, no dejar de creer en la Rebelión de las masas populares, y ante todo, líbranos del mal de echarte de menos en nuestra cotidianidad. Amén
Roberto Herrera 12.04.2011
domingo, 10 de abril de 2011
Navegando en las aguas turbulentas del mar cibernético
Cuando el norteamericano Norbert Wiener utilizó por primera vez el termino griego “cibernética” en 1947 para designar el estudio de los informes y particularmente de las rutinas (mensajes) que efectivamente ordenan el funcionamiento de las máquinas calculadoras, nunca se imaginó la trascendencia y el papel decisivo que tendría en el desarrollo de las ciencias de la informática y la revolución tecnológica. La palabra cibernética significa precisamente el arte del piloto, es decir, la facultad de conducir un navío, a la cual Platón le dio la connotación política del “arte de dirigir a los hombres” o “el arte de gobernar”. La navegación como la política, son sistemas cerrados con leyes y principios específicos que el timonel debe saber controlar y comunicar para el buen funcionamiento del sistema. Lo cual no significa que el piloto sea infalible u omnipotente.
Dicho sea de paso, tanto la cibernética, como la teoría de la relatividad, la teoría cuántica, la teoría de la resonancia de Linus Pauling y la lógica matemática, fueron consideradas por el timonel Stalin como ciencias infectadas de imperialismo y de idealismo. Esta connotación equivocada de las ciencias naturales, producto de la interpretación estalinista acerca del materialismo y la dialéctica, contribuyó en gran medida al atraso científico-tecnológico en la Unión Soviética. Situación que solamente se pudo superar paulatinamente después de la muerte de José Stalin.
En nuestros días, navegar por el inmenso mar cibernético es tan peligroso y al mismo tiempo tan fascinante como lo era el mar Egeo para Jasón y los Argonautas, con la diferencia que en la actualidad, el marinero de internet conduciendo un navío virtual, eleva anclas en el momento en que teclea una palabra en cualquier buscador de la red, pudiendo atracar en puertos conocidos o desconocidos. Estando en alta mar y en dependencia del tipo de redada informativa que persigue, el usuario cibernético lanza su nasa o bien una amplia red de arrastre en las aguas frías, a la espera de una buena pesca. Al final de muchas arduas horas de trabajo virtual, la faena puede concluir en una pesca fructífera o en un cúmulo de basura o en el peor de los casos en una infección viral incurable. El piloto de la nave tendrá a bien, apuntar en el cuaderno bitácora todo lo concerniente a los aspectos técnicos, así como las peripecias y accidentes durante el periplo.
Mientras dura la travesía náutica, el solitario piloto cibernético se encontrará inevitablemente con otros navíos. Las banderas izadas en el mástil delantero facilitan la intercomunicación naval. En dependencia de las circunstancias y de la experiencia, el piloto se aproximará a una distancia razonable para detectar intenciones hostiles, en cuyo caso se recomienda cambiar de azimut. Aunque el ducho y experimentado internauta, desconfiado por naturaleza, recelará del color de las banderas, pues a veces resulta que hay arpías que navegando con bandera de pendejos, saltan al abordaje como en los mejores tiempos de los corsarios imperiales británicos y españoles.
Muchos peligros acechan a los internautas incautos en los siete mares cibernéticos modernos. Así como Ulises desembarcó en la isla de Eea, las Circes modernas disfrazadas de Facebook, Twitter, Hi5 y muchas otras más, invitan a los internautas a banquetes sociales, envenenando las viandas con tóxicas pociones y posiciones ideológicas , convirtiéndolos en un rebaño dócil y manipulable. También hay islas habitadas por sirenas y pedófilos perversos con sus cantos tentadores pornográficos y degenerados. Así como el poeta mítico Orfeo, el internauta íntegro y sin aberraciones sexuales, pasa de largo y hace caso omiso al canto quimérico.
Al final del viaje, cuando atraque de nuevo en su puerto de origen, y si el sueño aun no lo devora, podrá leer las noticias que se editarán el día de mañana. Si detecta anomalías o comportamientos extraños en el funcionamiento de su navío, y si usted es un novato en las lides informáticas, le recomiendo que llame inmediatamente al doctor Norton. Si tiene suerte, podría ser que se trate de un troyano que se coló de repente en la popa o en la proa del barco y con una inyección de penicilina “intra softwareiana” estará curado. Al día siguiente, al amanecer, en caso que su entorno familiar y la cuenta de teléfono se lo permita, seguro estoy, que emprenderá de nuevo su viaje por el interesante y maravilloso mundo cibernético.
¡Elevemos pues las anclas!, queridos internautas, a lo mejor nos encontramos en mar abierto o en algún puerto informativo que valga la pena.
Roberto Herrera 10.04.2011
Dicho sea de paso, tanto la cibernética, como la teoría de la relatividad, la teoría cuántica, la teoría de la resonancia de Linus Pauling y la lógica matemática, fueron consideradas por el timonel Stalin como ciencias infectadas de imperialismo y de idealismo. Esta connotación equivocada de las ciencias naturales, producto de la interpretación estalinista acerca del materialismo y la dialéctica, contribuyó en gran medida al atraso científico-tecnológico en la Unión Soviética. Situación que solamente se pudo superar paulatinamente después de la muerte de José Stalin.
En nuestros días, navegar por el inmenso mar cibernético es tan peligroso y al mismo tiempo tan fascinante como lo era el mar Egeo para Jasón y los Argonautas, con la diferencia que en la actualidad, el marinero de internet conduciendo un navío virtual, eleva anclas en el momento en que teclea una palabra en cualquier buscador de la red, pudiendo atracar en puertos conocidos o desconocidos. Estando en alta mar y en dependencia del tipo de redada informativa que persigue, el usuario cibernético lanza su nasa o bien una amplia red de arrastre en las aguas frías, a la espera de una buena pesca. Al final de muchas arduas horas de trabajo virtual, la faena puede concluir en una pesca fructífera o en un cúmulo de basura o en el peor de los casos en una infección viral incurable. El piloto de la nave tendrá a bien, apuntar en el cuaderno bitácora todo lo concerniente a los aspectos técnicos, así como las peripecias y accidentes durante el periplo.
Mientras dura la travesía náutica, el solitario piloto cibernético se encontrará inevitablemente con otros navíos. Las banderas izadas en el mástil delantero facilitan la intercomunicación naval. En dependencia de las circunstancias y de la experiencia, el piloto se aproximará a una distancia razonable para detectar intenciones hostiles, en cuyo caso se recomienda cambiar de azimut. Aunque el ducho y experimentado internauta, desconfiado por naturaleza, recelará del color de las banderas, pues a veces resulta que hay arpías que navegando con bandera de pendejos, saltan al abordaje como en los mejores tiempos de los corsarios imperiales británicos y españoles.
Muchos peligros acechan a los internautas incautos en los siete mares cibernéticos modernos. Así como Ulises desembarcó en la isla de Eea, las Circes modernas disfrazadas de Facebook, Twitter, Hi5 y muchas otras más, invitan a los internautas a banquetes sociales, envenenando las viandas con tóxicas pociones y posiciones ideológicas , convirtiéndolos en un rebaño dócil y manipulable. También hay islas habitadas por sirenas y pedófilos perversos con sus cantos tentadores pornográficos y degenerados. Así como el poeta mítico Orfeo, el internauta íntegro y sin aberraciones sexuales, pasa de largo y hace caso omiso al canto quimérico.
Al final del viaje, cuando atraque de nuevo en su puerto de origen, y si el sueño aun no lo devora, podrá leer las noticias que se editarán el día de mañana. Si detecta anomalías o comportamientos extraños en el funcionamiento de su navío, y si usted es un novato en las lides informáticas, le recomiendo que llame inmediatamente al doctor Norton. Si tiene suerte, podría ser que se trate de un troyano que se coló de repente en la popa o en la proa del barco y con una inyección de penicilina “intra softwareiana” estará curado. Al día siguiente, al amanecer, en caso que su entorno familiar y la cuenta de teléfono se lo permita, seguro estoy, que emprenderá de nuevo su viaje por el interesante y maravilloso mundo cibernético.
¡Elevemos pues las anclas!, queridos internautas, a lo mejor nos encontramos en mar abierto o en algún puerto informativo que valga la pena.
Roberto Herrera 10.04.2011
jueves, 7 de abril de 2011
Las arenas movedizas de Libia
La arena es un método efectivo de filtración natural para separar los materiales sólidos de los fluidos. Las arenas del Sahara por su parte, se han convertido definitivamente en un filtro de depuración ideológica a nivel internacional. La coyuntura político-social en Libia, agravada con la intervención militar de la OTAN, ha sido el escenario, en el cual los enfrentamientos político-ideológicos en el ámbito de la izquierda mundial han ido evidenciándose paulatinamente, lo que puede comprobarse leyendo diariamente los periódicos digitales y plataformas informativas en la red. La falta de transparencia y ecuanimidad de los medios de comunicación al servicio de los intereses pro imperialistas y de los medios alternativos anticapitalistas y antiimperialistas, acerca de lo que realmente en ese país norafricano está sucediendo, más la imagen desprestigiada del coronel Gadafi en el extranjero, han contribuido sustancialmente a la extraña amalgama de sentimientos encontrados en relación a la República Árabe Libia Popular y Socialista por parte de personalidades conspicuas de la política internacional y del ciudadano del mundo, común y silvestre, como yo.
A partir de la resolución 1973 aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 17 de marzo de 2011, la situación en Libia no es apta para ambigüedades ni medias tintas. Los argumentos políticos manifiestos en contra o a favor de la intervención militar, facilitan la localización ideológica del escritor y no hay por donde perderse. Los que defienden y avalan la invasión político-militar de la OTAN, desde posiciones supuestamente de izquierda, escudándose detrás del artilugio de la crítica severa al comportamiento extravagante e histriónico de Gadafi y a las desviaciones político-sociales de la revolución popular y socialista libia, confunden la parte con el todo. Las críticas a Gadafi, falsas o verdaderas, justas o injustas, moderadas o hiperbólicas, no justifican la intervención político-militar en Libia. Al mismo tiempo, quienes están en contra de la injerencia militar del imperialismo norteamericano y sus aliados europeos y árabes, no necesariamente tienen que estar a favor de las posiciones políticas e ideológicas del ciudadano y político libio Muammar Abu Minyar al-Gaddafi y su concepción del mundo y de la vida.
Pienso eso sí, que todo aquel que tenga conciencia antiimperialista y considere que la soberanía nacional y el derecho de autodeterminación de los pueblos es un principio inalienable, indivisible e incuestionable, debería condenar, en consecuencia, la intervención político-militar de cualquier nación, por muy poderosa que ésta sea, en cualquier país del mundo. De lo contrario sería aceptar, que el día de mañana, cuando a las fuerzas imperialistas se les antoje declarar que el “dictador venezolano Hugo Chávez” o “el dictador Raúl Castro” (para muchos sectores de la sociedad americana y europea, ambos presidentes son considerados realmente dictadores), son un obstáculo para la “libertad y el desarrollo integral de sus respectivas sociedades” y por lo tanto, habría que instar a la ONU a que adopte todas las medidas necesarias para garantizar “la paz, la concordia y el progreso “y además, para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque en la Venezuela Bolivariana o Cuba Socialista. La lista de las intervenciones militares norteamericanas en el mundo en los últimos cien años es larga, muchas de ellas convertidas con el tiempo en verdaderos pantanos militares, dan constancia de ello.
La probabilidad que Libia se convierta en un pantano bélico es muy remota, debido a que la ocupación militar no es el objetivo estratégico del imperialismo, tanto más , cuando el desenlace negociado del conflicto es cada vez más previsible, puesto que ha quedado en evidencia que ninguna de las partes beligerantes puede alcanzar una victoria militar contundente e irreversible. Los rebeldes porque no pueden y las tropas del gobierno porque la OTAN no los deja. En todo caso, la situación continúa todavía inestable y confusa. Lo que sí ha quedado al descubierto, es que lamentablemente son muchos los comentaristas de izquierda que se han hundido en las arenas movedizas de Libia y no han sido capaces de separar los elementos sólidos informativos contaminados con la biografía del coronel Gadafi y los elementos fluidos de la intervención político-militar imperialista.
Roberto Herrera 06.04.2011
A partir de la resolución 1973 aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 17 de marzo de 2011, la situación en Libia no es apta para ambigüedades ni medias tintas. Los argumentos políticos manifiestos en contra o a favor de la intervención militar, facilitan la localización ideológica del escritor y no hay por donde perderse. Los que defienden y avalan la invasión político-militar de la OTAN, desde posiciones supuestamente de izquierda, escudándose detrás del artilugio de la crítica severa al comportamiento extravagante e histriónico de Gadafi y a las desviaciones político-sociales de la revolución popular y socialista libia, confunden la parte con el todo. Las críticas a Gadafi, falsas o verdaderas, justas o injustas, moderadas o hiperbólicas, no justifican la intervención político-militar en Libia. Al mismo tiempo, quienes están en contra de la injerencia militar del imperialismo norteamericano y sus aliados europeos y árabes, no necesariamente tienen que estar a favor de las posiciones políticas e ideológicas del ciudadano y político libio Muammar Abu Minyar al-Gaddafi y su concepción del mundo y de la vida.
Pienso eso sí, que todo aquel que tenga conciencia antiimperialista y considere que la soberanía nacional y el derecho de autodeterminación de los pueblos es un principio inalienable, indivisible e incuestionable, debería condenar, en consecuencia, la intervención político-militar de cualquier nación, por muy poderosa que ésta sea, en cualquier país del mundo. De lo contrario sería aceptar, que el día de mañana, cuando a las fuerzas imperialistas se les antoje declarar que el “dictador venezolano Hugo Chávez” o “el dictador Raúl Castro” (para muchos sectores de la sociedad americana y europea, ambos presidentes son considerados realmente dictadores), son un obstáculo para la “libertad y el desarrollo integral de sus respectivas sociedades” y por lo tanto, habría que instar a la ONU a que adopte todas las medidas necesarias para garantizar “la paz, la concordia y el progreso “y además, para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles que estén bajo amenaza de ataque en la Venezuela Bolivariana o Cuba Socialista. La lista de las intervenciones militares norteamericanas en el mundo en los últimos cien años es larga, muchas de ellas convertidas con el tiempo en verdaderos pantanos militares, dan constancia de ello.
La probabilidad que Libia se convierta en un pantano bélico es muy remota, debido a que la ocupación militar no es el objetivo estratégico del imperialismo, tanto más , cuando el desenlace negociado del conflicto es cada vez más previsible, puesto que ha quedado en evidencia que ninguna de las partes beligerantes puede alcanzar una victoria militar contundente e irreversible. Los rebeldes porque no pueden y las tropas del gobierno porque la OTAN no los deja. En todo caso, la situación continúa todavía inestable y confusa. Lo que sí ha quedado al descubierto, es que lamentablemente son muchos los comentaristas de izquierda que se han hundido en las arenas movedizas de Libia y no han sido capaces de separar los elementos sólidos informativos contaminados con la biografía del coronel Gadafi y los elementos fluidos de la intervención político-militar imperialista.
Roberto Herrera 06.04.2011
sábado, 2 de abril de 2011
De las armas mediáticas y militares en la guerra asimétrica contra Libia
La interpretación sui generis por parte de los Estados Unidos, Francia e Inglaterra de la resolución 1973 promulgada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 17 de marzo de 2011, más bien parece un chiste del primer día de abril. Aunque para el imperialismo norteamericano y sus aliados europeos, por lo visto, el día de los tontos, es decir, el resto del mundo, no se limita al uno de abril, sino que comprende los 365 días del año común y también el año bisiesto.
Ahora resulta, que como ya no hay bases militares aéreas que bombardear ni aviones a propulsión a chorro gadafistas que derribar ni antiaéreas que neutralizar ni tanques de guerra que destruir, los pilotos de los cazas aliados, se han quedado sin actividad operativa efectiva y en la guerra, no importa el carácter que ésta tenga, no hay peor vicio que el relajamiento de la atención y de la concentración de la tropa. Cosa distinta sería, si las unidades terrestres de Gadafi se desplazaran en convoyes militares por la carretera, invitando así a la fuerza aérea enemiga a que los ataquen o que concentraran fuerzas en el terreno, para facilitar su ubicación. Pero al parecer, los estrategas militares libios, leales a la revolución, no son ni en abril ni en cualquiera otro día del año tan tontos, como para ofrecerse como carne de cañón. Aun cuando no se sabe exactamente cómo movilizan sus fuerzas, las unidades de combate de Gadafi logran atacar y contraatacar con todo éxito, poniendo a las fuerzas rebeldes en desbandada, según se puede apreciar en las imágenes televisivas de Telesur/Dossier.
Esta forma de operar, según los medios de comunicación, a la que podría llamársele alegóricamente la táctica del "Yo-Yo", solamente podría funcionarles teóricamente a los insurgentes, sí tuviesen capacidad de despliegue y repliegue motorizado militar, rápido y efectivo; mejor armamento y last but not least, unidades militares organizadas, disciplinadas y preparadas para este tipo de combate.
Resulta entonces, que los brillantes estrategas militares aliados, a lo mejor partiendo de la premisa falsa, que el gobierno libio y las fuerzas militares leales a Gadafi claudicarían con el bombardeo aéreo y que las tropas rebeldes harían el resto del trabajo en el terreno de operaciones, han llegado a la conclusión que hay que entrenar y pertrechar a los rebeldes libios. Incluso los norteamericanos y británicos no descartan el envío de tropas terrestres a Libia. A pesar que la resolución 1973 del Consejo de Seguridad excluye el uso de una fuerza de ocupación extranjera de cualquier clase en cualquier parte del territorio libio.
Por otra parte, el bombardeo mediático está propiciando un clima internacional que favorece la utilización de tropas extranjeras, porque considera que el coronel Gadafi “no sienta cabeza y continúa masacrando a la población civil”. Al mismo tiempo, los medios de comunicación nos alertan acerca de la posibilidad de negociar un armisticio, que permita encontrar una “salida para el dictador”, además nos informan de las deserciones masivas in spe de miembros del gabinete de gobierno. Mientras tanto, todo parece indicar que en este preciso momento, en que escribo estas cuartillas, las tropas de Gadafi continúan avanzando. Podría ser que mañana domingo por la mañana, las tropas gubernamentales, de acuerdo a la táctica del "Yo-Yo" y los medios de prensa occidentales, se encuentren nuevamente en retirada y lamiéndose las heridas sufridas en la exitosa contraofensiva de los rebeldes. Un guion bélico digno de la mejor consola digital Nintendo, con la gran diferencia que las bombas de la OTAN destruyen y matan a uniformados y civiles de carne y hueso.
Pienso que a la luz negra de la desinformación, habrá Libia con Gadafi para rato.
Roberto Herrera 01.04.2011
Ahora resulta, que como ya no hay bases militares aéreas que bombardear ni aviones a propulsión a chorro gadafistas que derribar ni antiaéreas que neutralizar ni tanques de guerra que destruir, los pilotos de los cazas aliados, se han quedado sin actividad operativa efectiva y en la guerra, no importa el carácter que ésta tenga, no hay peor vicio que el relajamiento de la atención y de la concentración de la tropa. Cosa distinta sería, si las unidades terrestres de Gadafi se desplazaran en convoyes militares por la carretera, invitando así a la fuerza aérea enemiga a que los ataquen o que concentraran fuerzas en el terreno, para facilitar su ubicación. Pero al parecer, los estrategas militares libios, leales a la revolución, no son ni en abril ni en cualquiera otro día del año tan tontos, como para ofrecerse como carne de cañón. Aun cuando no se sabe exactamente cómo movilizan sus fuerzas, las unidades de combate de Gadafi logran atacar y contraatacar con todo éxito, poniendo a las fuerzas rebeldes en desbandada, según se puede apreciar en las imágenes televisivas de Telesur/Dossier.
Esta forma de operar, según los medios de comunicación, a la que podría llamársele alegóricamente la táctica del "Yo-Yo", solamente podría funcionarles teóricamente a los insurgentes, sí tuviesen capacidad de despliegue y repliegue motorizado militar, rápido y efectivo; mejor armamento y last but not least, unidades militares organizadas, disciplinadas y preparadas para este tipo de combate.
Resulta entonces, que los brillantes estrategas militares aliados, a lo mejor partiendo de la premisa falsa, que el gobierno libio y las fuerzas militares leales a Gadafi claudicarían con el bombardeo aéreo y que las tropas rebeldes harían el resto del trabajo en el terreno de operaciones, han llegado a la conclusión que hay que entrenar y pertrechar a los rebeldes libios. Incluso los norteamericanos y británicos no descartan el envío de tropas terrestres a Libia. A pesar que la resolución 1973 del Consejo de Seguridad excluye el uso de una fuerza de ocupación extranjera de cualquier clase en cualquier parte del territorio libio.
Por otra parte, el bombardeo mediático está propiciando un clima internacional que favorece la utilización de tropas extranjeras, porque considera que el coronel Gadafi “no sienta cabeza y continúa masacrando a la población civil”. Al mismo tiempo, los medios de comunicación nos alertan acerca de la posibilidad de negociar un armisticio, que permita encontrar una “salida para el dictador”, además nos informan de las deserciones masivas in spe de miembros del gabinete de gobierno. Mientras tanto, todo parece indicar que en este preciso momento, en que escribo estas cuartillas, las tropas de Gadafi continúan avanzando. Podría ser que mañana domingo por la mañana, las tropas gubernamentales, de acuerdo a la táctica del "Yo-Yo" y los medios de prensa occidentales, se encuentren nuevamente en retirada y lamiéndose las heridas sufridas en la exitosa contraofensiva de los rebeldes. Un guion bélico digno de la mejor consola digital Nintendo, con la gran diferencia que las bombas de la OTAN destruyen y matan a uniformados y civiles de carne y hueso.
Pienso que a la luz negra de la desinformación, habrá Libia con Gadafi para rato.
Roberto Herrera 01.04.2011
viernes, 1 de abril de 2011
El síndrome del rey Midas
El síndrome del rey Midas es tan antiguo como el hombre mismo y aunque sus síntomas sugieren una patología mental, se trata de una falsa enfermedad y por lo tanto, querido lector, no pierda su tiempo tratando de encontrarla en el compendio internacional de enfermedades (ICD, siglas en inglés de International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems), pues no la encontrará. Pero sí tiene una Biblia al alcance de la mano, ojéela y leerá, tanto en el antiguo como en el nuevo testamento, muchos ejemplos de la sintomática característica del síndrome de los reyes, es decir aquellos mortales que gozan injustamente del poder, con o sin corona.
En la sociedad moderna, pocos son los reyes de verdad que van quedando, no obstante, la codicia, la avidez, la avaricia y el consumo desmedido, se han convertido en el móvil que rige la actividad de la mayoría de los seres humanos. Con la varita mágica de la ciencia y la tecnología, hemos convertido el medio ambiente en un basurero contaminado. La deforestación de los bosques tropicales, la contaminación de los mares y los ríos, la utilización de la energía atómica con fines pacífico-militares y la desaparición paulatina de los campos fértiles y de muchas especies de animales, es el alto precio que pagamos por querer tenerlo todo y aunque nuestros supermercados estén abarrotados de jugosas frutas, vegetales, carnes de todo tipo y bebidas espumantes, nos sucederá lo mismo que al rey Midas, quien teniendo de todo, disfrutarlo no podía, porque todo lo que él tocaba se convertía en oro. Nosotros, no podremos comer lo que cosechamos y producimos, porque estará contaminado con plutonio, uranio, mercurio, plomo y también con boro. El rey Midas tuvo tiempo de corregir aquel incierto entuerto, según el mito. Nosotros no lo tendremos con todo el consumismo irracional y acelerado en nuestra sociedad y pienso que no es delito decir estas verdades. Ojalá no los aburra con el cuento que hoy les contaré y aunque sé que lo conocen, más vale prevenir a tiempo que lamentar más tarde.
Cuenta la leyenda que un día de tantos el Rey Midas, hastiado de no hacer nada, salió a pasear con su hija Zoe por los áridos campos de su extenso reino. En el camino encontraron a un anciano que a duras penas podía sostenerse en pie.
─ ¿Qué os sucede buen hombre?─preguntó el rey cortésmente en griego antiguo. ¿Estáis enfermo?
El anciano alzó la vista y sus labios esbozaron una mueca que Zoe interpretó como una sonrisa. Las manchas rojizas de su luenga barba blanca parecían gotas de sangre resecadas por el intenso sol del mediodía.
─ ¡Está herido!─exclamó la niña asustada, aferrándose a la túnica de su padre.
Viendo que su hija podía tener razón, dio la orden a uno de sus esclavos que lo acompañaba a todos lados con una sombrilla enorme al hombro, de socorrer al anciano.
─Yo estoy muy bien─ balbuceo el viejo, al tiempo que lanzó un feroz eructo por los aires.
El rey que conocía perfectamente la influencia del vino y sus secuelas, comprendió de inmediato que el anciano estaba más borracho que una cuba.
─Creo que será mejor que nos acompañéis─ sugirió el rey. En estos tiempos es muy peligroso ambular por estas tierras en tales condiciones.
La proposición fue aceptada a regañadientes por el anciano, quien en un momento de lucidez comprendió que su interlocutor tendría que ser alguien muy importante, puesto que al parecer, lo único que sabía hacer era ordenar y libar el néctar fermentado de la uva. Concluyendo que se trataba del Rey Midas, famoso también por sus bacanales, se sumó sin rechistar al séquito, compuesto de doncellas y esclavos, que acompañaba al rey y a su hija. El beodo anciano comenzó a conversar amenamente de esto y aquello, y entre risas y carcajadas, no desaprovechaba la oportunidad de pellizcar los firmes glúteos de algunas de las doncellas. Pasado un corto tiempo, el rey Midas cansado ya de oír las peroratas y ditirambos del anciano, dando un sonoro e incontrolable grito exclamó: ¿Por qué no te callas?
El exabrupto del Rey Midas no impresionó al anciano, quien continuó con su jerigonza, haciendo reír a la comitiva, sobre todo a los esclavos, quienes haciendo grandes esfuerzos por contener la risa, dejaban entrever sólo sus blancos dientes, que resaltaban el color oscuro de su piel.
─ ¿Cómo os llamáis?─preguntó irritado el rey.
─Sileno─ contestó el anciano.
Un frio silencio se apoderó del monarca, quien de pronto sintió como se le atoraban las palabras en el gargüero, pues supo de inmediato que estaba frente a un dios, que si bien es cierto, era de menor rango que los otros dioses del Olimpo, no dejaba de ser una divinidad con mucha influencia. Dicharachero como era, Sileno era fiel acompañante e íntimo amigo del Dios Dionisio, a quien los sátiros cariñosamente llamaban simplemente Baco.
La historia pasó de largo y de Sileno nadie se acordó. Hasta que un día de verano, Dionisio, el Dios del vino, acompañado de Pan, vino a la tierra y visitó al Rey Midas, quien les ofreció pan y vino, como muestra de hospitalidad. Dionisio fue recibido con pompa y boato como era la costumbre.
─Midas─dijo el Dios. Te concederé lo que me pidas o me digas.
El rey pensó que el Dios le estaba tomando el pelo y le contestó burlón:
─Baco─ traedme pues a Ciriaco el caco para darle poco a poco un coscorrón en el coco. Para su fortuna, el Dios Dionisio estaba de buen humor y supo comprender la sátira del rey.
─Estoy hablando en serio Midas, pide un deseo ─respondió Dionisio─ y por Ariadna, mi amor excelso, que infortunada ayudó a Teseo, por favor no te midas, que por el decoro y hospitalidad que brindaste a Sileno, complacerte quiero con alhajas o jóvenes queridas. Sí no lo haces, el mundo se reirá de ti cuando lo sepa ─advirtió─ y aunque sin querer, una sinécdoque he utilizado, poco tiempo tienes para pensarlo.
─Sí así tú me lo pides─ contestó el rey Midas─ mi deseo es que se convierta en oro todo lo que yo toque y a pesar de lo hiperbólico, echada está mi suerte.
─ ¡Oh Midas insensato¡─ tus riquezas ya son vastas , pero no te son suficientes. Permíteme la prosopopeya, ¿qué oración te rezará el oro el día de tu muerte? y ¿cómo morderás la sólida y áurica papaya?
─ ¡No me importa, no me importa! ─contestó el rey Midas─ yo lo que quiero es oro y ya que plata no quiero, de plátanos me alimentaré.
─Hágase tu voluntad ─ dijo Dionisio abandonando el edificio.
De las penas que sufrió el rey Midas se habló mucho en la corte y pasó mucho tiempo, hasta que el dipsómano Dionisio deshiciera aquel terrible hechizo. Después de la áurea lección, Midas entregó su corona y en silencio abandonó el palacio emigrando a otras tierras y no se supo nada más de él. De sus joyas y collares otros se apoderaron. Del oro no quedó nada y lo único que dejaron los ávidos cacos, fue el loro parlanchín del rey Midas parado en una estaca, psitácido de color brillante que todo lo que comía lo convertía en caca. Y así finaliza la breve historia del rey Midas, que sobrio y sin resaca, la codicia lo cegó y aunque parezca irreverente, todavía hoy hay quienes van por el mundo haciendo la de Midas y la de su loro.
Roberto Herrera 01.04.2011
En la sociedad moderna, pocos son los reyes de verdad que van quedando, no obstante, la codicia, la avidez, la avaricia y el consumo desmedido, se han convertido en el móvil que rige la actividad de la mayoría de los seres humanos. Con la varita mágica de la ciencia y la tecnología, hemos convertido el medio ambiente en un basurero contaminado. La deforestación de los bosques tropicales, la contaminación de los mares y los ríos, la utilización de la energía atómica con fines pacífico-militares y la desaparición paulatina de los campos fértiles y de muchas especies de animales, es el alto precio que pagamos por querer tenerlo todo y aunque nuestros supermercados estén abarrotados de jugosas frutas, vegetales, carnes de todo tipo y bebidas espumantes, nos sucederá lo mismo que al rey Midas, quien teniendo de todo, disfrutarlo no podía, porque todo lo que él tocaba se convertía en oro. Nosotros, no podremos comer lo que cosechamos y producimos, porque estará contaminado con plutonio, uranio, mercurio, plomo y también con boro. El rey Midas tuvo tiempo de corregir aquel incierto entuerto, según el mito. Nosotros no lo tendremos con todo el consumismo irracional y acelerado en nuestra sociedad y pienso que no es delito decir estas verdades. Ojalá no los aburra con el cuento que hoy les contaré y aunque sé que lo conocen, más vale prevenir a tiempo que lamentar más tarde.
Cuenta la leyenda que un día de tantos el Rey Midas, hastiado de no hacer nada, salió a pasear con su hija Zoe por los áridos campos de su extenso reino. En el camino encontraron a un anciano que a duras penas podía sostenerse en pie.
─ ¿Qué os sucede buen hombre?─preguntó el rey cortésmente en griego antiguo. ¿Estáis enfermo?
El anciano alzó la vista y sus labios esbozaron una mueca que Zoe interpretó como una sonrisa. Las manchas rojizas de su luenga barba blanca parecían gotas de sangre resecadas por el intenso sol del mediodía.
─ ¡Está herido!─exclamó la niña asustada, aferrándose a la túnica de su padre.
Viendo que su hija podía tener razón, dio la orden a uno de sus esclavos que lo acompañaba a todos lados con una sombrilla enorme al hombro, de socorrer al anciano.
─Yo estoy muy bien─ balbuceo el viejo, al tiempo que lanzó un feroz eructo por los aires.
El rey que conocía perfectamente la influencia del vino y sus secuelas, comprendió de inmediato que el anciano estaba más borracho que una cuba.
─Creo que será mejor que nos acompañéis─ sugirió el rey. En estos tiempos es muy peligroso ambular por estas tierras en tales condiciones.
La proposición fue aceptada a regañadientes por el anciano, quien en un momento de lucidez comprendió que su interlocutor tendría que ser alguien muy importante, puesto que al parecer, lo único que sabía hacer era ordenar y libar el néctar fermentado de la uva. Concluyendo que se trataba del Rey Midas, famoso también por sus bacanales, se sumó sin rechistar al séquito, compuesto de doncellas y esclavos, que acompañaba al rey y a su hija. El beodo anciano comenzó a conversar amenamente de esto y aquello, y entre risas y carcajadas, no desaprovechaba la oportunidad de pellizcar los firmes glúteos de algunas de las doncellas. Pasado un corto tiempo, el rey Midas cansado ya de oír las peroratas y ditirambos del anciano, dando un sonoro e incontrolable grito exclamó: ¿Por qué no te callas?
El exabrupto del Rey Midas no impresionó al anciano, quien continuó con su jerigonza, haciendo reír a la comitiva, sobre todo a los esclavos, quienes haciendo grandes esfuerzos por contener la risa, dejaban entrever sólo sus blancos dientes, que resaltaban el color oscuro de su piel.
─ ¿Cómo os llamáis?─preguntó irritado el rey.
─Sileno─ contestó el anciano.
Un frio silencio se apoderó del monarca, quien de pronto sintió como se le atoraban las palabras en el gargüero, pues supo de inmediato que estaba frente a un dios, que si bien es cierto, era de menor rango que los otros dioses del Olimpo, no dejaba de ser una divinidad con mucha influencia. Dicharachero como era, Sileno era fiel acompañante e íntimo amigo del Dios Dionisio, a quien los sátiros cariñosamente llamaban simplemente Baco.
La historia pasó de largo y de Sileno nadie se acordó. Hasta que un día de verano, Dionisio, el Dios del vino, acompañado de Pan, vino a la tierra y visitó al Rey Midas, quien les ofreció pan y vino, como muestra de hospitalidad. Dionisio fue recibido con pompa y boato como era la costumbre.
─Midas─dijo el Dios. Te concederé lo que me pidas o me digas.
El rey pensó que el Dios le estaba tomando el pelo y le contestó burlón:
─Baco─ traedme pues a Ciriaco el caco para darle poco a poco un coscorrón en el coco. Para su fortuna, el Dios Dionisio estaba de buen humor y supo comprender la sátira del rey.
─Estoy hablando en serio Midas, pide un deseo ─respondió Dionisio─ y por Ariadna, mi amor excelso, que infortunada ayudó a Teseo, por favor no te midas, que por el decoro y hospitalidad que brindaste a Sileno, complacerte quiero con alhajas o jóvenes queridas. Sí no lo haces, el mundo se reirá de ti cuando lo sepa ─advirtió─ y aunque sin querer, una sinécdoque he utilizado, poco tiempo tienes para pensarlo.
─Sí así tú me lo pides─ contestó el rey Midas─ mi deseo es que se convierta en oro todo lo que yo toque y a pesar de lo hiperbólico, echada está mi suerte.
─ ¡Oh Midas insensato¡─ tus riquezas ya son vastas , pero no te son suficientes. Permíteme la prosopopeya, ¿qué oración te rezará el oro el día de tu muerte? y ¿cómo morderás la sólida y áurica papaya?
─ ¡No me importa, no me importa! ─contestó el rey Midas─ yo lo que quiero es oro y ya que plata no quiero, de plátanos me alimentaré.
─Hágase tu voluntad ─ dijo Dionisio abandonando el edificio.
De las penas que sufrió el rey Midas se habló mucho en la corte y pasó mucho tiempo, hasta que el dipsómano Dionisio deshiciera aquel terrible hechizo. Después de la áurea lección, Midas entregó su corona y en silencio abandonó el palacio emigrando a otras tierras y no se supo nada más de él. De sus joyas y collares otros se apoderaron. Del oro no quedó nada y lo único que dejaron los ávidos cacos, fue el loro parlanchín del rey Midas parado en una estaca, psitácido de color brillante que todo lo que comía lo convertía en caca. Y así finaliza la breve historia del rey Midas, que sobrio y sin resaca, la codicia lo cegó y aunque parezca irreverente, todavía hoy hay quienes van por el mundo haciendo la de Midas y la de su loro.
Roberto Herrera 01.04.2011
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