Según los historiadores, la primera idea filosófica del átomo proviene de los pensadores griegos Leucipio y Demócrito. Desde entonces (siglo V a.c.), el conocimiento acerca de la naturaleza del átomo, su constitución y su comportamiento dista mucho de la definición mecanicista de los filósofos helénicos, para quienes el átomo era un elemento corpóreo, invisible e indivisible. Sin embargo, a pesar de los notorios avances científicos relacionados con el estudio de las partículas pequeñas, los investigadores desistieron prácticamente de su intento de definir y describir de una vez por todas lo que es el átomo. Esto se debió, principalmente, al aporte del científico alemán Heisenberg, Premio Nobel de Física 1932, quien en 1927 propuso un nuevo criterio para el estudio de los fenómenos que tienen su origen en el átomo, y en general, para todos los fenómenos físicos. Este criterio conocido como Principio de indeterminación, puede resumirse así: Los resultados que se obtienen de la medición de un fenómeno físico cualquiera, se verán afectados por la intervención misma del observador en el sistema estudiado, de tal manera, que lo que el observador determina es el sistema modificado, y no el sistema, tal como es cuando no se le aplican estos métodos experimentales de medición. Es decir, existe un grado de incertidumbre o indeterminación en los resultados de las observaciones. Este fue uno de los tantos aportes de la mecánica cuántica a las ciencias físicas. Mientras que el determinismo, como corriente en la física clásica, sostenía que conociendo el estado inicial de un sistema físico, era posible conocer el comportamiento del mismo en un instante cualquiera.
Los países industriales continúan empecinados apostando por la explotación de la energía nuclear, a pesar de los frecuentes accidentes nucleares* ocurridos en los últimos 54 años, entre los que se destacan por su gravedad, los de Windscale/Inglaterra en 1957(Ines** 5), Majak/Rusia en 1957(Ines 6), Saint-Laurent-Des-Eaux/Francia en 1964(Ines 4), Three Mile Island/USA(Ines 5), Tschernobyl/Ucrania en 1986(Ines 7), Vandellos/España 1989(Ines 3), Tokai Mura/Japon en 1999(Ines 4) y Fukushima/Japón en 2011(Ines 5/6/7¿?). Resulta entonces incomprensible para el hombre de a pie, que los políticos de las naciones más poderosas del orbe aseguren de manera cínica y descarada, conociendo los peligros reales que encierra la energía atómica para la humanidad y el medio ambiente, que la energía nuclear es un tema incuestionable, seguro, barato y además, una necesidad de primer orden.
Onírico es el deseo de los ciudadanos del mundo que los países industriales prescindan a corto y mediano plazo de la obtención de energía eléctrica a través de la fusión de átomos de uranio y plutonio. Los políticos británicos, mientras tanto, están de acuerdo en que la catástrofe de Fukushima no detendrá el funcionamiento de las plantas nucleares y Nathalie Kosciusko-Morizet, responsable de la cartera de medioambiente del gobierno francés, ha comentado públicamente, que las plantas nucleares francesas están preparadas para enfrentar catástrofes naturales como los terremotos y ratificado que Francia no puede prescindir de ellas. Por su parte, el gobierno de la República Popular China laborioso e impertérrito continúa construyendo 25 reactores y proyectando para el futuro la construcción de 50 reactores más. Ningún país del mundo industrial está dispuesto a abandonar la energía atómica, ni siquiera el Japón, que tiene una larga y triste experiencia con catástrofes nucleares. ¿Por qué?
Porque la sociedad de consumo globalizada demanda la producción a destajo de bienes de consumo que no son indispensables para satisfacer las necesidades materiales y espirituales del hombre moderno. Como desearía yo, que vivo sobre la falla tectónica del Rin, una zona volcánica conocida por sus temblores, a menos de 20 kilómetros de la planta nuclear francesa de Fessenheim, ubicada a orillas del Rin, en el sur-este francés y a sólo 90 kilómetros en línea recta de la planta nuclear suiza de Leibstadt, también a las orillas del mismo rio, ser tan inocente como para creer los sofismas de la elegante y simpática ministra francesa que la planta nuclear es segura y sismo resistente. La preocupación personal y colectiva es comprensible y la desconfianza popular más que justificada. Pero la realidad es que la economía francesa depende de la producción de energía eléctrica atómica y ese hecho, es mucho más fuerte e importante que el temor de la sociedad civil frente a la probabilidad de una catástrofe de graves dimensiones. Francia, el país europeo con más plantas atómicas, 19 en total y 58 reactores, genera de esta forma, más del 75 % de la energía eléctrica que consume. Suiza con 4 plantas nucleares y 5 reactores produce casi un 40% del total de energía eléctrica. ¿Quién puede asegurar que algo parecido no pueda ocurrir en Europa? ¿Quién puede controlar los embates y la fuerza de la naturaleza? ¿Cuál tecnología es más sana y más segura?
Lo ocurrido en Japón, es una desgracia sin parangón en su historia y al mismo tiempo, otro recordatorio más, que se suma a la larga lista de catástrofes naturales y artificiales que nos ha tocado vivir en los últimos veinticuatro meses. No hay que buscar respuestas metafísicas o esotéricas para explicar los cataclismos que azotan las regiones del gran pacifico. Japón, como todos los países que tienen costa en las aguas del océano pacifico, se encuentra en la zona denominada por los geólogos y sismólogos como el Cinturón de Fuego y se caracteriza por la intensa actividad sísmica y volcánica.
Los japoneses están considerados como los depredadores por excelencia de los siete mares. Como ninguna otra nación pesquera en el mundo, son ellos los culpables directos de la exterminación de la ballena, del saqueo del alga marina en las costas chilenas y de otras especies marinas exóticas, típicas en la cocina extravagante nipona. Ante esta atroz explotación pesquera y marítima, muchas veces somos víctimas inocentes de fantasías y pensamientos tan irracionales y terminamos creyendo que se trata de la venganza de Gaia o de la Pachamama.
Pero no se trata de eso. Las catástrofes naturales como los terremotos, maremotos, tsunamis y erupciones, seguirán azotando a esas regiones, con o sin explotación de los recursos naturales por parte del hombre. Incluso muchas islas del pacifico sur desaparecerán algún día y la topografía del continente americano también se verá afectada en un futuro. Esto es lo que pronostica la geología y la sismología moderna. Ahora bien, la utilización de la energía atómica, ya sea para fines pacíficos o bélicos, es una actividad humana irresponsable e innecesaria. El capital convirtió la revolución industrial en un caballo desbocado, que azuzado por el desarrollo de las ciencias y la tecnología y alimentado por el lucro de la ganancia a toda costa, está llevando a la humanidad entera al despeñadero.
La diferencia entre la bestia cuadrúpeda y el hombre, radica en el hecho que el corcel jamás tropieza con la misma piedra, mientras que el hombre es un animal que no aprende de la experiencia.
¡No más plantas y armas nucleares!
Roberto Herrera 15.03.2011
*:Le Monde diplomatique, Atlas de la globalización.
**:Valor INES: Escala Internacional de Accidentes Nucleares; de 0 a 7(accidente mayor)
...un largo camino, a lo mejor un sueño, pero vale la pena recorrerlo y también soñarlo...
miércoles, 16 de marzo de 2011
El hombre, animal que no aprende de la experiencia
lunes, 14 de marzo de 2011
Dolores II
Segunda parte
A pesar de ser trillizos no se parecían en nada. Lo único que tenían en común era una mancha roja en la frente. Por lo demás, tenían personalidades diferentes y aunque la diferencia de edad se limitaba a un par de minutos, los trillizos se comportaban como si fueran hermanos de tres partos y padres distintos.
Fidel era alto y de contextura fuerte y tal vez por esa razón a la gente le era difícil ver en él a un jovenzuelo de solamente quince años de edad. La mayor parte del tiempo se pasaba ayudándole a su padre en las labores cotidianas. Tenía habilidad para trabajar la madera y labrar el campo.
Ernesto, el más pequeño de los tres, padecía de alergia al polen y la mayor parte del tiempo se la pasaba leyendo. Leía todo lo que encontraba y aunque Dolores le tenía prohibido el Decamerón y los libros de Vargas Vila, Ernesto se caracterizaba precisamente por llevarle la contraria en todo. Por otra parte, era el preferido de Enrico, pues a pesar de no mostrar ningún interés por el trabajo corporal, Ernesto era el más listo de los tres. Con el tiempo se volvió alérgico a todo tipo de trabajo y se convirtió en un lector empedernido.
Jesús era el preferido de Dolores y de los tres, era él quien se parecía más a ella, en cuanto al carácter y personalidad. Jesús lloraba por cualquier motivo y buscaba siempre la protección de su madre cada vez que sus hermanos se enfadaban con él. Desde pequeño se había acostumbrado a trasladarse a la cama de Dolores y escuchar los cuentos que esta le contaba hasta quedarse nuevamente dormido.
El pueblo con los años había crecido y la industria maderera había traído consigo la electrificación y el desarrollo. También la pesca y el turismo eran fuente de trabajo para la población. Todo esto sucedía en contra del deseo de Enrico, quien prefería vivir de manera sencilla y sin las tentaciones de la sociedad de consumo. Desgraciadamente, él no podía hacer nada por evitar que poco a poco el poblado que con tanto esfuerzo él y otros pocos pioneros habían fundado veinte años atrás fuera quedando atrapado en las redes del progreso capitalista.
Como era de esperarse, al florecer el comercio y la industria, aparecieron los políticos, truhanes y prostitutas. Las cantinas, burdeles y expendios florecían como callampas en otoño.
El partido liberal había ganado las últimas elecciones y Don Porfirio Villanueva fungía como flamante alcalde de Peña Flor.
Don Porfirio era citadino puro y no lograba adaptarse a la vida sencilla del campo. De vez en cuando visitaba a Enrico, pero últimamente había dejado de hacerlo al enterarse que Enrico simpatizaba con los revoltosos del complejo maderero. No quería meterse en problemas y aunque le parecía que el «italiano» era una persona muy correcta y por lo demás muy culta, no quería arriesgar su puesto de alcalde ni comprometerse políticamente con nadie.
Temeroso y sabedor de los vientos político que azotaban por esos días, Don Porfirio había optado por mantener estrechas relaciones con Don Adolfo Krüger, descendiente de alemanes, cuyo nombre le había sido dado en honor a Hitler. A pesar que no compartía las ideas racistas de Don Adolfo, Don Porfirio intercambiaba con él ideas e informaciones políticas.
Enrico también solía frecuentar a Don Adolfo, pero siempre que lo hacía, después de trascurridos veinte minutos, ambos interrumpían violentamente la conversación ya que era imposible llegar a un acuerdo. Sin embargo sus desavenencias políticas no significaban ningún obstáculo en la extraña amistad de aquellos hombres, tan diametralmente opuestos y con distintas formas de entender el mundo, y a pesar de todo tan parecidos en su comportamiento.
Don Adolfo era probablemente el hombre más rico de la región y el único que podía presumir de íntimas relaciones con los militares de la zona. Toda la población conocía la influencia y el poder de Don Adolfo, al que solamente Enrico se atrevía a contradecir y en más de alguna ocasión, lo había puesto públicamente en ridículo. Nadie conocía el pasado de Don Adolfo. Algunos comentaban que se había escapado de la cárcel, otros que había dado muerte a un hombre por un lio de faldas y otros comentaban, que por servil y sumiso frente a las autoridades locales, había denunciado a su propio hermano.
Sólo dos personas conocían el secreto de Don Adolfo: Enrico y Dolores
Continuara…
A pesar de ser trillizos no se parecían en nada. Lo único que tenían en común era una mancha roja en la frente. Por lo demás, tenían personalidades diferentes y aunque la diferencia de edad se limitaba a un par de minutos, los trillizos se comportaban como si fueran hermanos de tres partos y padres distintos.
Fidel era alto y de contextura fuerte y tal vez por esa razón a la gente le era difícil ver en él a un jovenzuelo de solamente quince años de edad. La mayor parte del tiempo se pasaba ayudándole a su padre en las labores cotidianas. Tenía habilidad para trabajar la madera y labrar el campo.
Ernesto, el más pequeño de los tres, padecía de alergia al polen y la mayor parte del tiempo se la pasaba leyendo. Leía todo lo que encontraba y aunque Dolores le tenía prohibido el Decamerón y los libros de Vargas Vila, Ernesto se caracterizaba precisamente por llevarle la contraria en todo. Por otra parte, era el preferido de Enrico, pues a pesar de no mostrar ningún interés por el trabajo corporal, Ernesto era el más listo de los tres. Con el tiempo se volvió alérgico a todo tipo de trabajo y se convirtió en un lector empedernido.
Jesús era el preferido de Dolores y de los tres, era él quien se parecía más a ella, en cuanto al carácter y personalidad. Jesús lloraba por cualquier motivo y buscaba siempre la protección de su madre cada vez que sus hermanos se enfadaban con él. Desde pequeño se había acostumbrado a trasladarse a la cama de Dolores y escuchar los cuentos que esta le contaba hasta quedarse nuevamente dormido.
El pueblo con los años había crecido y la industria maderera había traído consigo la electrificación y el desarrollo. También la pesca y el turismo eran fuente de trabajo para la población. Todo esto sucedía en contra del deseo de Enrico, quien prefería vivir de manera sencilla y sin las tentaciones de la sociedad de consumo. Desgraciadamente, él no podía hacer nada por evitar que poco a poco el poblado que con tanto esfuerzo él y otros pocos pioneros habían fundado veinte años atrás fuera quedando atrapado en las redes del progreso capitalista.
Como era de esperarse, al florecer el comercio y la industria, aparecieron los políticos, truhanes y prostitutas. Las cantinas, burdeles y expendios florecían como callampas en otoño.
El partido liberal había ganado las últimas elecciones y Don Porfirio Villanueva fungía como flamante alcalde de Peña Flor.
Don Porfirio era citadino puro y no lograba adaptarse a la vida sencilla del campo. De vez en cuando visitaba a Enrico, pero últimamente había dejado de hacerlo al enterarse que Enrico simpatizaba con los revoltosos del complejo maderero. No quería meterse en problemas y aunque le parecía que el «italiano» era una persona muy correcta y por lo demás muy culta, no quería arriesgar su puesto de alcalde ni comprometerse políticamente con nadie.
Temeroso y sabedor de los vientos político que azotaban por esos días, Don Porfirio había optado por mantener estrechas relaciones con Don Adolfo Krüger, descendiente de alemanes, cuyo nombre le había sido dado en honor a Hitler. A pesar que no compartía las ideas racistas de Don Adolfo, Don Porfirio intercambiaba con él ideas e informaciones políticas.
Enrico también solía frecuentar a Don Adolfo, pero siempre que lo hacía, después de trascurridos veinte minutos, ambos interrumpían violentamente la conversación ya que era imposible llegar a un acuerdo. Sin embargo sus desavenencias políticas no significaban ningún obstáculo en la extraña amistad de aquellos hombres, tan diametralmente opuestos y con distintas formas de entender el mundo, y a pesar de todo tan parecidos en su comportamiento.
Don Adolfo era probablemente el hombre más rico de la región y el único que podía presumir de íntimas relaciones con los militares de la zona. Toda la población conocía la influencia y el poder de Don Adolfo, al que solamente Enrico se atrevía a contradecir y en más de alguna ocasión, lo había puesto públicamente en ridículo. Nadie conocía el pasado de Don Adolfo. Algunos comentaban que se había escapado de la cárcel, otros que había dado muerte a un hombre por un lio de faldas y otros comentaban, que por servil y sumiso frente a las autoridades locales, había denunciado a su propio hermano.
Sólo dos personas conocían el secreto de Don Adolfo: Enrico y Dolores
Continuara…
domingo, 13 de marzo de 2011
¿De dónde salió tanto chino archimillonario? Teoría y práctica del socialismo oriental
Debo confesar que mi primera experiencia real con la milenaria cultura china la viví en el restaurante “El Palacio de Pekín” en mi ciudad natal a la edad de seis años, donde degusté la “comida china de verdad”. Me quedé casi atónito frente a la figura de un Buda enorme, panzón y sonriente, que engalanaba la entrada al establecimiento. Inmediatamente llegó la camarera, quien chapuceando el español y cortésmente le entregó el menú a mi padre. Al cabo de unos minutos, tenía frente a mí un gran vaso lleno de cubitos de hielo y Coca-Cola, una tacita de sopa wan-tan y luego, la amable asiática me trajo el plato principal: chop suey de pollo. Finalmente, plátanos fritos servidos en miel de abeja como postre. El encuentro culinario fue para mí un desastre, pues horas más tarde tenía una diarrea espantosa, acuosa y resistente a cualquier antibiótico antidiarreico. Mi padre atribuyó mi desgracia a la avidez con que devoré las viandas. Claro, el pobre, no había oído hablar nunca del síndrome del restaurante chino.
La revolución comunista de Mao Tse Tung, con siete años de existencia, también comenzaba a dar sus primeros pasos en la palestra mundial y yo, a hacer mis pinitos con el glutamato y la cocina internacional.
Dice Bertolt Brecht en la décima estrofa de su poema Leyenda de la creación del libro Tao Te King durante el camino de Lao Tse a la emigración: "Los que preguntan, bien merecen una respuesta". Somos muchos, pienso yo, los que estamos interesados en comprender y entender los derroteros del socialismo chino. La revolución china ha dado más grandes saltos hacia adelante en su larga lucha por desarrollar y consolidar el ideario socialista, que un artista del cirque du soleil. Entre salto y salto, a finales de la década de los cincuenta, se libró la famosa batalla de los cereales y la batalla del acero, que formaban parte integral de la política de Mao de las tres banderas rojas. Se trataba de medidas agropecuarias e industriales, orientadas a elevar el nivel de producción e incentivar la movilización del sector campesino-obrero, que junto a las comunas populares fungirían como el puente de oro al comunismo chino. Todo esto en tres quinquenios. Las ideas de Mao Tse Tung con respecto a la etapa socialista de la revolución, estaban impregnadas de voluntarismo político, verticalismo, culto a la personalidad e igualitarismo social. Las masas populares, adoctrinadas con las ideas del presidente Mao, era el eje fundamental de la revolución. Es decir, el libro rojo de Mao, era el recetario de cocina para “proletarizarse” y construir el comunismo. En este contexto, plagado de errores político-económicos e ideológicos, la lucha ideológica al interior del partido comunista estaba cuasi pre programada. La gran revolución proletaria cultural que se desarrolló de 1966 a 1976 fue otro de los “grandes saltos” hacia adelante que impulsó Mao Tse Tung y que condujo a la persecución indiscriminada de intelectuales y cuadros, del partido acusados de colaborar con la burguesía y profesar el revisionismo político-ideológico. Más de cien millones de chinos fueron víctimas de la revolución cultural, según informa el sinólogo alemán, Helmut Peters en su libro: La república popular china, del feudalismo al socialismo.
En la búsqueda del camino al comunismo se han cometido muchas aberraciones. Mao cometió las suyas. Ahora bien, me pregunto entonces: ¿Está hoy la revolución china en el camino correcto?
Teóricamente sí. Deng Xiaoping, el artífice de la China moderna, definió a finales de la década del 70 las bases político-ideológicas de la modernización de la sociedad china, las cuales están expresadas en los cuatro principios esenciales: la vía socialista de desarrollo, la dictadura del proletariado, el papel conductor del partido comunista y la filosofía marxista-leninista-maoísta. Al mismo tiempo, que el partido afirmaba el rumbo socialista de la revolución, aprobaba las “reformas económicas necesarias” para modernizar las fuerzas productivas de la sociedad. La reforma económica abarcó tres áreas importantes: reestructuración de la propiedad privada y estatal de los medios de producción, transición a una economía social de mercado y la inversión de capital extranjero. Proceso que estaría controlado y supervisado por el partido comunista.
En la práctica, no. La economía china es abiertamente una economía de mercado. No obstante, la dirigencia del partido comunista chino considera que no hay contradicción entre el socialismo y la economía de mercado (capitalismo). A fin de cuentas, argumenta el partido, la utilización de métodos de producción capitalista es lícita cuando se trata de elevar y acelerar los niveles de productividad, ya que el objetivo final es el de asegurar el bienestar de las mayorías. Entre tanto, una minoría elitista china goza de un bienestar tan inexplicable como inverosímil.
Según el Horun-Wealth-Report 2010* , 140 chinos poseen 10 mil millones de Yuan** , 1900 personas tienen un capital privado de un mil millones de Yuan, 55.000 ciudadanos 100 millones de Yuan y 875.000 chinos tienen en su haber más de 10 millones de Yuan. A pesar que los niveles porcentuales de pobreza han disminuido en los últimos veinte años, todavía más del 10 % de la población china vive en la miseria. Entonces me pregunto yo: ¿De dónde salió tanto chino archimillonario? ¿Del socialismo o del capitalismo? ¿Cómo resolverán, pues, los camaradas chinos en el futuro próximo, la contradicción fundamental capital-trabajo?
Roberto Herrera 13.03.2011
*: http://old.hurun.net/indexen.aspx
**:1 Yuan= 0,15 US$
La revolución comunista de Mao Tse Tung, con siete años de existencia, también comenzaba a dar sus primeros pasos en la palestra mundial y yo, a hacer mis pinitos con el glutamato y la cocina internacional.
Dice Bertolt Brecht en la décima estrofa de su poema Leyenda de la creación del libro Tao Te King durante el camino de Lao Tse a la emigración: "Los que preguntan, bien merecen una respuesta". Somos muchos, pienso yo, los que estamos interesados en comprender y entender los derroteros del socialismo chino. La revolución china ha dado más grandes saltos hacia adelante en su larga lucha por desarrollar y consolidar el ideario socialista, que un artista del cirque du soleil. Entre salto y salto, a finales de la década de los cincuenta, se libró la famosa batalla de los cereales y la batalla del acero, que formaban parte integral de la política de Mao de las tres banderas rojas. Se trataba de medidas agropecuarias e industriales, orientadas a elevar el nivel de producción e incentivar la movilización del sector campesino-obrero, que junto a las comunas populares fungirían como el puente de oro al comunismo chino. Todo esto en tres quinquenios. Las ideas de Mao Tse Tung con respecto a la etapa socialista de la revolución, estaban impregnadas de voluntarismo político, verticalismo, culto a la personalidad e igualitarismo social. Las masas populares, adoctrinadas con las ideas del presidente Mao, era el eje fundamental de la revolución. Es decir, el libro rojo de Mao, era el recetario de cocina para “proletarizarse” y construir el comunismo. En este contexto, plagado de errores político-económicos e ideológicos, la lucha ideológica al interior del partido comunista estaba cuasi pre programada. La gran revolución proletaria cultural que se desarrolló de 1966 a 1976 fue otro de los “grandes saltos” hacia adelante que impulsó Mao Tse Tung y que condujo a la persecución indiscriminada de intelectuales y cuadros, del partido acusados de colaborar con la burguesía y profesar el revisionismo político-ideológico. Más de cien millones de chinos fueron víctimas de la revolución cultural, según informa el sinólogo alemán, Helmut Peters en su libro: La república popular china, del feudalismo al socialismo.
En la búsqueda del camino al comunismo se han cometido muchas aberraciones. Mao cometió las suyas. Ahora bien, me pregunto entonces: ¿Está hoy la revolución china en el camino correcto?
Teóricamente sí. Deng Xiaoping, el artífice de la China moderna, definió a finales de la década del 70 las bases político-ideológicas de la modernización de la sociedad china, las cuales están expresadas en los cuatro principios esenciales: la vía socialista de desarrollo, la dictadura del proletariado, el papel conductor del partido comunista y la filosofía marxista-leninista-maoísta. Al mismo tiempo, que el partido afirmaba el rumbo socialista de la revolución, aprobaba las “reformas económicas necesarias” para modernizar las fuerzas productivas de la sociedad. La reforma económica abarcó tres áreas importantes: reestructuración de la propiedad privada y estatal de los medios de producción, transición a una economía social de mercado y la inversión de capital extranjero. Proceso que estaría controlado y supervisado por el partido comunista.
En la práctica, no. La economía china es abiertamente una economía de mercado. No obstante, la dirigencia del partido comunista chino considera que no hay contradicción entre el socialismo y la economía de mercado (capitalismo). A fin de cuentas, argumenta el partido, la utilización de métodos de producción capitalista es lícita cuando se trata de elevar y acelerar los niveles de productividad, ya que el objetivo final es el de asegurar el bienestar de las mayorías. Entre tanto, una minoría elitista china goza de un bienestar tan inexplicable como inverosímil.
Según el Horun-Wealth-Report 2010* , 140 chinos poseen 10 mil millones de Yuan** , 1900 personas tienen un capital privado de un mil millones de Yuan, 55.000 ciudadanos 100 millones de Yuan y 875.000 chinos tienen en su haber más de 10 millones de Yuan. A pesar que los niveles porcentuales de pobreza han disminuido en los últimos veinte años, todavía más del 10 % de la población china vive en la miseria. Entonces me pregunto yo: ¿De dónde salió tanto chino archimillonario? ¿Del socialismo o del capitalismo? ¿Cómo resolverán, pues, los camaradas chinos en el futuro próximo, la contradicción fundamental capital-trabajo?
Roberto Herrera 13.03.2011
*: http://old.hurun.net/indexen.aspx
**:1 Yuan= 0,15 US$
miércoles, 9 de marzo de 2011
“No me Schengen más”
Algo parecido dijo un centroamericano en el aeropuerto de Barajas cuando las autoridades aduaneras del Estado español le advirtieron que su estadía en España tenía un límite de 90 días. El funcionario gallego creyó que el viajante mesoamericano se había referido a los acuerdos contraídos en 1985 por algunos países europeos en Schengen, un pueblecito vinícola de Luxemburgo; pero luego que le mencionó a su santa madre y otros improperios que no puedo repetir aquí por respeto a los lectores, el agente aduanero se dio cuenta que se trataba de un problema audiológico. No era la primera vez, que el turista centroamericano tenía “conflictos fronterizos” con las autoridades. En Tijuana y Ciudad Juárez era un viejo conocido. Ese día Juan Sin Tierra comprobó, que era más fácil entrar en los Estados Unidos de forma ilegal, incluso arriesgando la vida en el desierto de Sonora, que ingresar a territorio europeo con el visado de turista. Esta historia, brotada de la fantasía del que escribe, es un hecho que ocurre a diario en el puerto natural (Madrid) al que arriban miles de latinoamericanos, quienes en busca de nuevos horizontes, llegan a la Madre Patria con la esperanza de encontrar un lugar donde albergar sus sueños. Muchos de ellos desconocen la vigencia de tratados, como el de Schengen, su historia y su razón de ser.
El pasado monárquico-imperial de los europeos es una herencia que todavía muchos la llevan a flor de piel. Después de dominar los siete mares durante muchos años, llegó el día en que Europa quedó devastada y empolvada por los estragos de la segunda guerra mundial y ambicionaba reconquistar el poder político-económico mundial que siempre había tenido. Robert Schuman, un político francés de origen alemán-luxemburgués, fue el primer político europeo que en 1950 y en calidad de Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, propuso el proyecto de integración europea. Esta acción no fue producto del delirio de grandeza de este Schuman, que nada tenía que ver con Robert Schumann, el músico alemán, que sí padeció de delirium tremens. Este proyecto estratégico integrativo fue concebido y planificado a largo plazo y se ha caracterizado por la paulatina radicalización y endurecimiento de las leyes y condiciones que regulan el proceso de unificación, plasmadas éstas en los diferentes tratados vigentes y subscritos por los países miembros. Importantes de mencionar son el tratado de Roma, que tuvo un carácter constitutivo y entró en rigor el 1 de enero de 1958, el ya mencionado tratado de Schengen, que regula la libre circulación de los ciudadanos dentro de las fronteras de los estados miembros y finalmente el de Maastricht en 1992, considerado como la supra estructura político-jurídica-legislativa de la Unión Europea.
Con la concentración de capital financiero, geográficamente distribuidos en tres polos de poder económico y con la globalización de los mercados, el capitalismo mundial entró en una fase imperialista de desarrollo. La creación de fuertes mercados regionales de comercialización y consumo de productos varios, se convirtió después de la segunda guerra mundial, en un objetivo estratégico del capitalismo internacional y que fue tomando forma y contenido a finales de la década de los setenta.
En este contexto mundial, surge la Comunidad Económica Europea, que junto a los Estados Unidos y Japón representaban los tres ejes económicos hegemónicos de la concentración y acumulación capitalista. La irrupción de la Republica Popular de China en la palestra mundial económica a finales de los noventa, fue un hecho económico-histórico sin parangón alguno, que ha sorprendido a políticos y expertos de la economía. Esta nueva realidad mundial cambió sensiblemente la correlación de fuerzas económicas. Mientras los Estados Unidos y los europeos hacen esfuerzos por consolidar sus mercados internos naturales (Tratado de libre Comercio de América del Norte y la Comunidad Económica Europea), China es por sí sola, un mercado interno inmenso y sumamente atractivo.
¿Cómo proteger la frontera Schengen? ¿Cómo evitar la inmigración no deseada?
Todos los países con pasado colonial se vieron entonces obligados a cambiar sus leyes migratorias. España en 1985, deseosa de entrar a formar parte de la gran liga europea, se vio obligada a cambiar la ley de extranjería vigente de 1978, puesto que teóricamente más de 300 millones de latinoamericanos estaban esperando ante las fronteras de España deseosas de cruzar la Puerta de Alcalá y ávidos por ingresar al castillo moderno de la gran Europa. Los alemanes por su parte, cambiaron el artículo 16 a de la Constitución Federal Alemana, que regulaba el asilo político. Hasta la fecha en que la nueva ley fue promulgada (1993), cualquier ciudadano del mundo que tocara suelo alemán, tenía el derecho de pedir asilo político. Las autoridades estaban en la facultad de denegar la solicitud, sólo después de un periodo de investigación y formalismo burocrático, pero no tenían el derecho de extraditar al solicitante. Actualmente, hasta la repatriación es posible.
Los políticos quieren convertir la Unión Europea y los Estados Unidos de Norteamérica en dos bastiones herméticamente cerrados, en cuyo interior no hay cabida para los desempleados, hambrientos e indigentes de la periferia capitalista. Sólo unos pocos elegidos tienen el privilegio de ingresar al santuario sacrosanto de la sociedad altamente desarrollada.
Si no sucede alguna catástrofe natural o artificial, cosa que no se puede descartar debido a la depredación irracional de los recursos naturales por parte del capitalismo y la destrucción del medio ambiente por parte de todas las naciones industriales, sumado a la probabilidad que estallen conflictos bélicos de grandes dimensiones, incluso de carácter nuclear, o bien, que se estrelle un meteorito en el planeta y ¿por qué no?, que triunfe la revolución socialista mundial, el futuro de los terrícolas será como un guion cinematográfico de ciencia-ficción: Cada uno de los habitantes del mundo tendrá un microchip en alguna parte del cuerpo, tal como ya se hace con las mascotas en los países ricos. En él estará registrado tanto el historial personal y familiar a nivel genético, biológico, laboral, político-ideológico, intelectual, académico, social, sexual, patológico, psicológico, cultural, artístico y deportivo, como los valores éticos y morales. Entonces, el viajero centroamericano del futuro, llegará a Barajas y el agente aduanero le introducirá un enchufe en algún agujero del cuerpo e ipso facto, sabrá si el visitante tiene derecho o no a ingresar a territorio europeo. Llegado ese momento histórico asimoviano, los países Schengen nos habrán chingado a todos.
Roberto Herrera 09.03.2011
El pasado monárquico-imperial de los europeos es una herencia que todavía muchos la llevan a flor de piel. Después de dominar los siete mares durante muchos años, llegó el día en que Europa quedó devastada y empolvada por los estragos de la segunda guerra mundial y ambicionaba reconquistar el poder político-económico mundial que siempre había tenido. Robert Schuman, un político francés de origen alemán-luxemburgués, fue el primer político europeo que en 1950 y en calidad de Ministro de Asuntos Exteriores de Francia, propuso el proyecto de integración europea. Esta acción no fue producto del delirio de grandeza de este Schuman, que nada tenía que ver con Robert Schumann, el músico alemán, que sí padeció de delirium tremens. Este proyecto estratégico integrativo fue concebido y planificado a largo plazo y se ha caracterizado por la paulatina radicalización y endurecimiento de las leyes y condiciones que regulan el proceso de unificación, plasmadas éstas en los diferentes tratados vigentes y subscritos por los países miembros. Importantes de mencionar son el tratado de Roma, que tuvo un carácter constitutivo y entró en rigor el 1 de enero de 1958, el ya mencionado tratado de Schengen, que regula la libre circulación de los ciudadanos dentro de las fronteras de los estados miembros y finalmente el de Maastricht en 1992, considerado como la supra estructura político-jurídica-legislativa de la Unión Europea.
Con la concentración de capital financiero, geográficamente distribuidos en tres polos de poder económico y con la globalización de los mercados, el capitalismo mundial entró en una fase imperialista de desarrollo. La creación de fuertes mercados regionales de comercialización y consumo de productos varios, se convirtió después de la segunda guerra mundial, en un objetivo estratégico del capitalismo internacional y que fue tomando forma y contenido a finales de la década de los setenta.
En este contexto mundial, surge la Comunidad Económica Europea, que junto a los Estados Unidos y Japón representaban los tres ejes económicos hegemónicos de la concentración y acumulación capitalista. La irrupción de la Republica Popular de China en la palestra mundial económica a finales de los noventa, fue un hecho económico-histórico sin parangón alguno, que ha sorprendido a políticos y expertos de la economía. Esta nueva realidad mundial cambió sensiblemente la correlación de fuerzas económicas. Mientras los Estados Unidos y los europeos hacen esfuerzos por consolidar sus mercados internos naturales (Tratado de libre Comercio de América del Norte y la Comunidad Económica Europea), China es por sí sola, un mercado interno inmenso y sumamente atractivo.
¿Cómo proteger la frontera Schengen? ¿Cómo evitar la inmigración no deseada?
Todos los países con pasado colonial se vieron entonces obligados a cambiar sus leyes migratorias. España en 1985, deseosa de entrar a formar parte de la gran liga europea, se vio obligada a cambiar la ley de extranjería vigente de 1978, puesto que teóricamente más de 300 millones de latinoamericanos estaban esperando ante las fronteras de España deseosas de cruzar la Puerta de Alcalá y ávidos por ingresar al castillo moderno de la gran Europa. Los alemanes por su parte, cambiaron el artículo 16 a de la Constitución Federal Alemana, que regulaba el asilo político. Hasta la fecha en que la nueva ley fue promulgada (1993), cualquier ciudadano del mundo que tocara suelo alemán, tenía el derecho de pedir asilo político. Las autoridades estaban en la facultad de denegar la solicitud, sólo después de un periodo de investigación y formalismo burocrático, pero no tenían el derecho de extraditar al solicitante. Actualmente, hasta la repatriación es posible.
Los políticos quieren convertir la Unión Europea y los Estados Unidos de Norteamérica en dos bastiones herméticamente cerrados, en cuyo interior no hay cabida para los desempleados, hambrientos e indigentes de la periferia capitalista. Sólo unos pocos elegidos tienen el privilegio de ingresar al santuario sacrosanto de la sociedad altamente desarrollada.
Si no sucede alguna catástrofe natural o artificial, cosa que no se puede descartar debido a la depredación irracional de los recursos naturales por parte del capitalismo y la destrucción del medio ambiente por parte de todas las naciones industriales, sumado a la probabilidad que estallen conflictos bélicos de grandes dimensiones, incluso de carácter nuclear, o bien, que se estrelle un meteorito en el planeta y ¿por qué no?, que triunfe la revolución socialista mundial, el futuro de los terrícolas será como un guion cinematográfico de ciencia-ficción: Cada uno de los habitantes del mundo tendrá un microchip en alguna parte del cuerpo, tal como ya se hace con las mascotas en los países ricos. En él estará registrado tanto el historial personal y familiar a nivel genético, biológico, laboral, político-ideológico, intelectual, académico, social, sexual, patológico, psicológico, cultural, artístico y deportivo, como los valores éticos y morales. Entonces, el viajero centroamericano del futuro, llegará a Barajas y el agente aduanero le introducirá un enchufe en algún agujero del cuerpo e ipso facto, sabrá si el visitante tiene derecho o no a ingresar a territorio europeo. Llegado ese momento histórico asimoviano, los países Schengen nos habrán chingado a todos.
Roberto Herrera 09.03.2011
martes, 8 de marzo de 2011
Dolores I
Primera parte
Cuenta Aldebarán, que todos los preparativos prenatales habían sido repasados uno por uno durante las últimas semanas. Dolores reposaba en su habitación, dando rienda suelta a la imaginación. Las reminiscencias del pasado inundaban su mente. Tardes de otoño jugando a la gallina ciega en el gran patio trasero del hogar materno, rodeada de hermanos, primos y primas, tías y demás servidumbre. Sí, ella había sido la preferida de la familia. Mimada por su padre y sobreprotegida por Caridad, su cariñosa madre. Ahora, dieciocho años más tarde, con la barriga hinchada, preñada en primavera, se disponía a parir sin partera.
La hechicera del pueblo había pronosticado un «mal parto» y Dolores, quien creía en los malos augurios y profecías de la magia negra y blanca, pensaba que moriría al dar a luz. Un halo de tragedia acompañaba a su familia, por parte materna, y aunque muchas cosas que habían sucedido en el seno familiar habían sido por causas fortuitas, Dolores, guardaba esa herencia irracional, cruz que la hacía verse más triste que el resto de sus hermanos. Estaba convencida que había llegado al mundo para sufrir y asumir el dolor ajeno. Así era Dolores. Enrico, su marido, escuchaba la radio en la habitación de al lado. Esta vez había decidido no comentarle nada a su marido, pues bien sabía cuáles serían sus comentarios. No sería la primera vez, que Enrico soltara una feroz carcajada y se burlara de Dominga, la bruja. “Es una charlatana”, le comentaría. Enrico estaba equivocado. Dominga era una bruja de verdad, pero ella era una bruja buena. Algún día se daría cuenta de su error.
Enrico, descendiente de italianos, era ateo y comunista sin partido, condición que lo convertía en el enemigo acérrimo del padre Augusto, el cura párroco del pueblo. Al clérigo, a decir verdad las cosas sacras le traían sin cuidado y la palabra celibato no formaba parte de su lexicón. Además, había tan pocos feligreses en el pueblo que lentamente había ido perdiendo el entusiasmo por la doctrina y el catequismo. Por otra parte, y esto era lo esencial, estaba Marta la joven viuda, quien con su intemperancia y voluptuosidad, contribuía todas las noches con una amalgama de caricias y menjurjes amorosos en recordarle que él, Augusto el padrecito, estaba más rico que pernil de chancho asado al palo. Con tanta carne al descubierto, Augusto se entregaba en cuerpo y alma a los placeres prohibidos. Si Enrico era comunista sin carnet, Augusto era cristiano con carne. Lo que había comenzado en sus tiempos de seminarista como un pecadillo bienal, se había transformado con los años en mucho más que pecado venial. Rafael, el difunto marido de Marta, primo preferido de Dolores, abandonó este mundo creyendo que su mujer le era fiel. Rafael era tan cornudo, que los amigos que a menudo llegaban de visita, lanzaban el sombrero en cualquier dirección y siempre encontraban un cuerno donde reposar, decían las malas lenguas, sobre todo la del mordaz Jeremías, el barbero del pueblo.
Dolores sabía que Enrico tenía razón al criticar la doble moral de los curas, monjas, obispos y cardenales. Pero de nada serviría darle la razón, pues él de todos modos continuaría atacando sin tregua y sin descanso a la Iglesia Católica Apostólica y Romana, a los bautistas, protestantes, mormones, testigos de Jehová, ortodoxos, musulmanes y budistas. Era por así decirlo «su gran guerra santa». Pero así como podía discutir con el padre Augusto hasta sacarlo de sus casillas, no tenía ningún inconveniente en reparar las goteras del techo de la destartalada iglesia. Y aunque el tañer de las campanas domingueras lo sacaba de quicio, Enrico era el único en el pueblo capaz de subirse al campanario y engrasar el eje de las campanas.
Enrico como buen comunista estaba bien informado de lo que acontecía en el mundo entero. La vieja radio RCA-Víctor, decía él, era la vocera que lo mantenía al tanto de las noticias. Corrían los años cincuenta y un grupo de revolucionarios barbudos luchaban en los montes de Cuba por derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista. Dolores no entendía de política, pero Enrico le había explicado que algún día los pobres triunfarían y que no habría más patrones con latifundios.
Dolores se puso de pie y pensó cerrar la ventana, pues la noche se había puesto de pronto fría y temía pescar un resfriado. En su estado no podía permitírselo. Observó la luna en todo su esplendor, grande y plateada, y su pálida luz la bañó en cuerpo entero. Se sintió fuerte y feliz de llevar en sus entrañas al hijo deseado. Pensaba que sería grande y fuerte, pues por algo pesaba tanto el condenado. Segura estaba que sería varón, así se lo había pronosticado Dominga. Tampoco podía defraudar a Enrico, quien guardaba la esperanza que fuera un hombrecito. Aunque él no lo decía abiertamente, ella lo sabía. Muy comunista podía ser Enrico, pero el lastre de la ideología dominante todavía lo sorprendía a cada rato.
Diciembre llegaba a su fin y el pueblo entero se preparaba para recibir el año nuevo. Dolores sintió un picotazo en el vientre. Tan fuerte había sido el dolor que tuvo que sostenerse en la mesa para no caer al piso de madera. Un sudor frió cubrió su frente y sus manos blancas solamente pudieron palpar aquel vientre hinchado que amenazaba con estallar. Tomasa, la criada, al verla pálida y respirando de a poquito, se asustó tanto que lo único que se le ocurrió fue exclamar un sonoro: ¡Don Enrico!
Enrico entró violento y asustado, pues sabía que la hora cero había llegado. Minutos antes había escuchado las noticias y al enterarse del triunfo de los revolucionarios cubanos pensó invitar a todo el pueblo a beber vino tinto y cerveza. Ahora, la fiesta sería más grande e importante. Pero primero había que hacer las de partero.
Dolores lo miró con ternura, él la tomó en brazos y la condujo a su alcoba. Mientras tanto, Tomasa aún nerviosa y tiritona, calentaba agua en el fogón. Los dolores aumentaban y cada segundo que pasaba le parecían a Dolores una eternidad. Sintió como la bolsa amniótica se rompió e instintivamente comenzó a respirar profundo.
Enrico tomó en sus brazos a su primogénito, quien por causas obvias e históricas, recibió el nombre de Fidel. Minutos más tarde, doce para ser exactos, Dolores dio a luz a su segundo hijo. Inmediatamente Enrico lo bautizó con el nombre de Ernesto. Cinco minutos después del segundo, Tomasa recibía al tercer crió de Dolores. Enrico pensó, que si bien era cierto que en la revolución cubana todavía había patronímicos de guerrilleros a escoger, también pensó en Dolores y en la fe cristiana que profesaba. Aunque, Camilo le gustaba, decidió llamar al tercer hijo, simplemente Jesús. De todas maneras, él se encargaría de educarlos como ateos y comunistas. Y por otra parte, era una forma de asegurarse, en el caso de la existencia del eterno, un lugarcito en el Paraíso. Pero esto era un secreto que no lo comentaría con nadie. Enrico celebró el nacimiento de sus tres bisoños y el triunfo de la revolución cubana muy feliz y contento hasta emborracharse. 1959 había comenzado con buen augurio.
Continuará…
Roberto Herrera 08.03.2011
Cuenta Aldebarán, que todos los preparativos prenatales habían sido repasados uno por uno durante las últimas semanas. Dolores reposaba en su habitación, dando rienda suelta a la imaginación. Las reminiscencias del pasado inundaban su mente. Tardes de otoño jugando a la gallina ciega en el gran patio trasero del hogar materno, rodeada de hermanos, primos y primas, tías y demás servidumbre. Sí, ella había sido la preferida de la familia. Mimada por su padre y sobreprotegida por Caridad, su cariñosa madre. Ahora, dieciocho años más tarde, con la barriga hinchada, preñada en primavera, se disponía a parir sin partera.
La hechicera del pueblo había pronosticado un «mal parto» y Dolores, quien creía en los malos augurios y profecías de la magia negra y blanca, pensaba que moriría al dar a luz. Un halo de tragedia acompañaba a su familia, por parte materna, y aunque muchas cosas que habían sucedido en el seno familiar habían sido por causas fortuitas, Dolores, guardaba esa herencia irracional, cruz que la hacía verse más triste que el resto de sus hermanos. Estaba convencida que había llegado al mundo para sufrir y asumir el dolor ajeno. Así era Dolores. Enrico, su marido, escuchaba la radio en la habitación de al lado. Esta vez había decidido no comentarle nada a su marido, pues bien sabía cuáles serían sus comentarios. No sería la primera vez, que Enrico soltara una feroz carcajada y se burlara de Dominga, la bruja. “Es una charlatana”, le comentaría. Enrico estaba equivocado. Dominga era una bruja de verdad, pero ella era una bruja buena. Algún día se daría cuenta de su error.
Enrico, descendiente de italianos, era ateo y comunista sin partido, condición que lo convertía en el enemigo acérrimo del padre Augusto, el cura párroco del pueblo. Al clérigo, a decir verdad las cosas sacras le traían sin cuidado y la palabra celibato no formaba parte de su lexicón. Además, había tan pocos feligreses en el pueblo que lentamente había ido perdiendo el entusiasmo por la doctrina y el catequismo. Por otra parte, y esto era lo esencial, estaba Marta la joven viuda, quien con su intemperancia y voluptuosidad, contribuía todas las noches con una amalgama de caricias y menjurjes amorosos en recordarle que él, Augusto el padrecito, estaba más rico que pernil de chancho asado al palo. Con tanta carne al descubierto, Augusto se entregaba en cuerpo y alma a los placeres prohibidos. Si Enrico era comunista sin carnet, Augusto era cristiano con carne. Lo que había comenzado en sus tiempos de seminarista como un pecadillo bienal, se había transformado con los años en mucho más que pecado venial. Rafael, el difunto marido de Marta, primo preferido de Dolores, abandonó este mundo creyendo que su mujer le era fiel. Rafael era tan cornudo, que los amigos que a menudo llegaban de visita, lanzaban el sombrero en cualquier dirección y siempre encontraban un cuerno donde reposar, decían las malas lenguas, sobre todo la del mordaz Jeremías, el barbero del pueblo.
Dolores sabía que Enrico tenía razón al criticar la doble moral de los curas, monjas, obispos y cardenales. Pero de nada serviría darle la razón, pues él de todos modos continuaría atacando sin tregua y sin descanso a la Iglesia Católica Apostólica y Romana, a los bautistas, protestantes, mormones, testigos de Jehová, ortodoxos, musulmanes y budistas. Era por así decirlo «su gran guerra santa». Pero así como podía discutir con el padre Augusto hasta sacarlo de sus casillas, no tenía ningún inconveniente en reparar las goteras del techo de la destartalada iglesia. Y aunque el tañer de las campanas domingueras lo sacaba de quicio, Enrico era el único en el pueblo capaz de subirse al campanario y engrasar el eje de las campanas.
Enrico como buen comunista estaba bien informado de lo que acontecía en el mundo entero. La vieja radio RCA-Víctor, decía él, era la vocera que lo mantenía al tanto de las noticias. Corrían los años cincuenta y un grupo de revolucionarios barbudos luchaban en los montes de Cuba por derrocar a la dictadura de Fulgencio Batista. Dolores no entendía de política, pero Enrico le había explicado que algún día los pobres triunfarían y que no habría más patrones con latifundios.
Dolores se puso de pie y pensó cerrar la ventana, pues la noche se había puesto de pronto fría y temía pescar un resfriado. En su estado no podía permitírselo. Observó la luna en todo su esplendor, grande y plateada, y su pálida luz la bañó en cuerpo entero. Se sintió fuerte y feliz de llevar en sus entrañas al hijo deseado. Pensaba que sería grande y fuerte, pues por algo pesaba tanto el condenado. Segura estaba que sería varón, así se lo había pronosticado Dominga. Tampoco podía defraudar a Enrico, quien guardaba la esperanza que fuera un hombrecito. Aunque él no lo decía abiertamente, ella lo sabía. Muy comunista podía ser Enrico, pero el lastre de la ideología dominante todavía lo sorprendía a cada rato.
Diciembre llegaba a su fin y el pueblo entero se preparaba para recibir el año nuevo. Dolores sintió un picotazo en el vientre. Tan fuerte había sido el dolor que tuvo que sostenerse en la mesa para no caer al piso de madera. Un sudor frió cubrió su frente y sus manos blancas solamente pudieron palpar aquel vientre hinchado que amenazaba con estallar. Tomasa, la criada, al verla pálida y respirando de a poquito, se asustó tanto que lo único que se le ocurrió fue exclamar un sonoro: ¡Don Enrico!
Enrico entró violento y asustado, pues sabía que la hora cero había llegado. Minutos antes había escuchado las noticias y al enterarse del triunfo de los revolucionarios cubanos pensó invitar a todo el pueblo a beber vino tinto y cerveza. Ahora, la fiesta sería más grande e importante. Pero primero había que hacer las de partero.
Dolores lo miró con ternura, él la tomó en brazos y la condujo a su alcoba. Mientras tanto, Tomasa aún nerviosa y tiritona, calentaba agua en el fogón. Los dolores aumentaban y cada segundo que pasaba le parecían a Dolores una eternidad. Sintió como la bolsa amniótica se rompió e instintivamente comenzó a respirar profundo.
Enrico tomó en sus brazos a su primogénito, quien por causas obvias e históricas, recibió el nombre de Fidel. Minutos más tarde, doce para ser exactos, Dolores dio a luz a su segundo hijo. Inmediatamente Enrico lo bautizó con el nombre de Ernesto. Cinco minutos después del segundo, Tomasa recibía al tercer crió de Dolores. Enrico pensó, que si bien era cierto que en la revolución cubana todavía había patronímicos de guerrilleros a escoger, también pensó en Dolores y en la fe cristiana que profesaba. Aunque, Camilo le gustaba, decidió llamar al tercer hijo, simplemente Jesús. De todas maneras, él se encargaría de educarlos como ateos y comunistas. Y por otra parte, era una forma de asegurarse, en el caso de la existencia del eterno, un lugarcito en el Paraíso. Pero esto era un secreto que no lo comentaría con nadie. Enrico celebró el nacimiento de sus tres bisoños y el triunfo de la revolución cubana muy feliz y contento hasta emborracharse. 1959 había comenzado con buen augurio.
Continuará…
Roberto Herrera 08.03.2011
Con amor y respeto para todas las mujeres
Muchos son los adjetivos calificativos con los que se podría definir a la mujer en general, pero quiero, en este día especialmente, referirme a aquellas mujeres que con esmero y ahínco, están luchando por una sociedad más justa y más humana. Anónimas madres, compañeras, amigas y hermanas repartidas en todo el mundo, que sin ellas, el planeta tierra sería árido y menos bello. Quiero pues, rendirles homenaje a estas mujeres con cuatro atributos convertidos en rosas rojas: AMOR, SACRIFICIO, INTELIGENCIA Y REBELDÍA
Cuando pienso en ellas y cierro los ojos para romper la barrera del tiempo-espacio, veo ante mí el rostro alegre, amable y amoroso de una mujer, que bien podría ser mi madre, tal vez mi compañera, quizás mi hija e incluso aquella que sin conocerme me extiende su mano y me sonríe, pues sabe que en la lucha sembramos juntos la semilla fértil del amor libertario.
Y, ¿Qué decir de la mujer valiente que arrostra los entuertos más terribles de la vida y pare sola sus hijos? También la veo a ella en mis fantasías. Es la mujer que resuelve el hambre en la cotidianeidad injusta del sistema y alimenta a sus críos haciendo el milagro del pan y los peces. Allí está ella, algunas veces con más hueso que carne en su cuerpo, pero siempre saliendo adelante y levantando el pecho cargado de vida y energía.
Para ver la mujer incansable y trabajadora no necesito cerrar los ojos, veo a mi alrededor y te contempló a ti, mujer de mi barrio, mujer del mundo, mujer de mi hogar. Te veo con un libro abierto, escribiendo poemas, inventando recetas culinarias, reparando una máquina o escribiendo una carta en una oficina. Siempre laborando como una abeja incansable día tras día sin descansar.
También está ahí, en ese hermoso jardín, la mujer rebelde, la que pelea su derecho como mujer y ciudadana. La que no se somete a la dictadura del machismo y da la cara con sólidos argumentos y no se deja impresionar con los cantos de sirena de la sociedad de consumo ni el sofisma dulzón de falsos profetas viriles.
Rindo homenaje a la mujer y brindo por ella. Por esa mujer que nos enseña a los hombres, con su rebeldía, a no aceptar los cánones y patrones putrefactos establecidos por el patriarcado. Por la compañera, quien con su ejemplo y conducta sabe que el mañana lo construimos juntos, hombres y mujeres. Cada uno en su lugar y con sus particularidades, pero sabiendo que estamos en la misma trinchera.
Porque cuando se ama y se respeta a la mujer, entonces la lucha diaria por un mañana mejor tiene un carácter distinto. Es como recitar quedito al oído un verso de Benedetti y decirle a la mujer amorosa, sacrificada, inteligente y rebelde que tenemos a nuestro lado:”… si te quiero es porque sos, mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos…”
Con mucho amor y respeto…
Roberto Herrera 08.03.2011
Cuando pienso en ellas y cierro los ojos para romper la barrera del tiempo-espacio, veo ante mí el rostro alegre, amable y amoroso de una mujer, que bien podría ser mi madre, tal vez mi compañera, quizás mi hija e incluso aquella que sin conocerme me extiende su mano y me sonríe, pues sabe que en la lucha sembramos juntos la semilla fértil del amor libertario.
Y, ¿Qué decir de la mujer valiente que arrostra los entuertos más terribles de la vida y pare sola sus hijos? También la veo a ella en mis fantasías. Es la mujer que resuelve el hambre en la cotidianeidad injusta del sistema y alimenta a sus críos haciendo el milagro del pan y los peces. Allí está ella, algunas veces con más hueso que carne en su cuerpo, pero siempre saliendo adelante y levantando el pecho cargado de vida y energía.
Para ver la mujer incansable y trabajadora no necesito cerrar los ojos, veo a mi alrededor y te contempló a ti, mujer de mi barrio, mujer del mundo, mujer de mi hogar. Te veo con un libro abierto, escribiendo poemas, inventando recetas culinarias, reparando una máquina o escribiendo una carta en una oficina. Siempre laborando como una abeja incansable día tras día sin descansar.
También está ahí, en ese hermoso jardín, la mujer rebelde, la que pelea su derecho como mujer y ciudadana. La que no se somete a la dictadura del machismo y da la cara con sólidos argumentos y no se deja impresionar con los cantos de sirena de la sociedad de consumo ni el sofisma dulzón de falsos profetas viriles.
Rindo homenaje a la mujer y brindo por ella. Por esa mujer que nos enseña a los hombres, con su rebeldía, a no aceptar los cánones y patrones putrefactos establecidos por el patriarcado. Por la compañera, quien con su ejemplo y conducta sabe que el mañana lo construimos juntos, hombres y mujeres. Cada uno en su lugar y con sus particularidades, pero sabiendo que estamos en la misma trinchera.
Porque cuando se ama y se respeta a la mujer, entonces la lucha diaria por un mañana mejor tiene un carácter distinto. Es como recitar quedito al oído un verso de Benedetti y decirle a la mujer amorosa, sacrificada, inteligente y rebelde que tenemos a nuestro lado:”… si te quiero es porque sos, mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos…”
Con mucho amor y respeto…
Roberto Herrera 08.03.2011
domingo, 6 de marzo de 2011
Introito a una historia inconclusa y jamás contada
Arturo o Aldebarán en árabe, es una estrella brillante en la constelación de tauro y se encuentra a 61 millones de kilómetros de la tierra, con un diámetro 44 veces más grande que nuestro sol y con una luminosidad aproximadamente 150 veces más intensa que la de Helios. Este es el nombre que escogí como título, para lo que en su origen fue concebido como novela, pero por falta, tal vez de fantasía o cualidades literarias, quedó reducido a una serie de pequeñas narraciones. Los cuentos de Aldebarán son inéditos y se encontraban archivados en un formato antiquísimo. El año 1990, anno domini desde el punto de vista del desarrollo de las ciencias de la informática, es ya prehistoria. Debo confesar que por momentos me sentí Jean-François Champollion descifrando los misterios de las pirámides egipcias. Fue necesario encontrar un ordenador matusaleno, tarea nada fácil en estos días plagados de notebooks, i-Pad, desktops, etcétera, etcétera, que leyera discos de 5.25” formateadas para el sistema DOS. Para desempolvar los datos, utilicé un plumero digital en desuso y una vez convertidos los jeroglíficos al lenguaje de las máquinas modernas, los textos originales de “Aldebarán, el guardián de los bosques” pudieron ver la nítida luz de Arturo.
Aldebarán era un hombre de la tierra, que conocía las constelaciones estelares y su influencia sobre nuestro planeta, especialmente en la agricultura. Antes de sembrar una semilla, miraba la bóveda oscura del firmamento para recibir el consejo astronómico de las estrellas. Entonces, resultaba que en el jardín de Arturo, las flores eran más bellas y los huertos más fecundos. Las laboriosas abejas, fieles visitadoras de sus aras, compensaban el esfuerzo de aquel sabio hombre con la abundante y exquisita miel que producían. Sus vecinos creían que él era un mago o que poseía ocultos secretos que utilizaba para hacer maravillas agronómicas. Pero la llave del éxito de sus cosechas, estaba plasmada en un verso del erudito Hesíodo*: “…Cuando se eleva el gran Orión, pon a tus esclavos a aventar el sagrado grano de Deméter, en la ventosa y desgastada era…Luego, da un reposo a tus esclavos; desunce tu yunta. Pero cuando Orión y Sirio se desplacen a la mitad del cielo, y Arturo acompaña a la rosada Aurora, entonces, Perseo, arranca las uvas arracimadas y lleva la cosecha a tu casa…cuando el gran Orión se sumerge, el tiempo ha llegado de arar, y, oportunamente, muere el viejo año…”
Escribir, para mí, es también expresión de la lucha de clases, es hacer política e ideología con las frases, es jugar con las palabras y hacer malabares con la sintaxis. En la medida que los acontecimientos de la política internacional me lo permitan, os iré narrando de a poquito, las historias amenas e inverosímiles de Aldebarán. Espero que el primer cuento, publicado hace un par de días, os haya gustado. Bien, que disfrutéis de las aventuras de Aldebarán, el guardián de los bosques.
Roberto Herrera 06.03.2011
*:Hesíodo: Los trabajos y los días
Aldebarán era un hombre de la tierra, que conocía las constelaciones estelares y su influencia sobre nuestro planeta, especialmente en la agricultura. Antes de sembrar una semilla, miraba la bóveda oscura del firmamento para recibir el consejo astronómico de las estrellas. Entonces, resultaba que en el jardín de Arturo, las flores eran más bellas y los huertos más fecundos. Las laboriosas abejas, fieles visitadoras de sus aras, compensaban el esfuerzo de aquel sabio hombre con la abundante y exquisita miel que producían. Sus vecinos creían que él era un mago o que poseía ocultos secretos que utilizaba para hacer maravillas agronómicas. Pero la llave del éxito de sus cosechas, estaba plasmada en un verso del erudito Hesíodo*: “…Cuando se eleva el gran Orión, pon a tus esclavos a aventar el sagrado grano de Deméter, en la ventosa y desgastada era…Luego, da un reposo a tus esclavos; desunce tu yunta. Pero cuando Orión y Sirio se desplacen a la mitad del cielo, y Arturo acompaña a la rosada Aurora, entonces, Perseo, arranca las uvas arracimadas y lleva la cosecha a tu casa…cuando el gran Orión se sumerge, el tiempo ha llegado de arar, y, oportunamente, muere el viejo año…”
Escribir, para mí, es también expresión de la lucha de clases, es hacer política e ideología con las frases, es jugar con las palabras y hacer malabares con la sintaxis. En la medida que los acontecimientos de la política internacional me lo permitan, os iré narrando de a poquito, las historias amenas e inverosímiles de Aldebarán. Espero que el primer cuento, publicado hace un par de días, os haya gustado. Bien, que disfrutéis de las aventuras de Aldebarán, el guardián de los bosques.
Roberto Herrera 06.03.2011
*:Hesíodo: Los trabajos y los días
sábado, 5 de marzo de 2011
Miguel Gorbachov: El octogenario cartero del imperio
Miguel es un hombre de confianza ─comentó─ el general, con la seguridad que tienen los militares cuando están conscientes que han elegido al hombre preciso para realizar una misión importante. Ante todo, ─apostilló el monarca─ es nuestro hombre. Miguel había causado buena impresión a su Majestad, quien sabía que su vida y la de su imperio, dependían de aquel hombre. Y así, con la ayuda de Dios, partió el correo del zar a cumplir su cometido, según narra Julio Verne en su famosa y brillante novela, Miguel Strogoff.
El trasfondo histórico de Miguel Gorbachov no es novela de ficción ni guión de película comercial. Lo cierto es, que Gorbachov asumió la dirección del partido comunista y la presidencia de la Unión Soviética en condiciones involutivas a nivel político-ideológico y económico de la revolución bolchevique; las que en mayor o menor medida, se hicieron evidentes en la época der Nikita Khruschev.
El carácter multicultural y plurinacional de la Federación Soviética, fue un problema que la dirección del partido no supo manejar adecuadamente, que se agravó durante el periodo estalinista de la revolución, cuyas manifestaciones fueron diversas, así como variadas fueron las medidas que se tomaron para acallarlas. Leónidas Breschnev, sucesor de Nikita, tampoco pudo contener la lucha ideológica al interior del partido ni reactivar la economía ni resolver el entuerto multinacional. Ni Andropov, quien asumió la dirección a raíz de la muerte de Breschnev en 1982, ni Tchernenko quien sucedió a Juri Andropov, fueron capaces de revertir el proceso involutivo de la Unión Soviética. En primer lugar, porque estuvieron muy poco tiempo a la cabeza del Estado y en segundo lugar, porque carecían de un plan estratégico revolucionario de reformas político-económicas y culturales. Pienso que la dirección del partido estaba consciente de las falencias y debilidades económicas, pero el anquilosamiento burocrático del aparato partidario se convirtió primero en un freno, luego en féretro.
A nivel económico, la Unión Soviética continuó impulsando un plan extremadamente centralizado, en el cual, el cumplimiento de las metas quinquenales era más importante que la productividad y eficiencia de los centros productivos. Una sociedad subvencionada, con las dimensiones de la Unión Soviética y con un presupuesto estatal en el que se dio prioridad a la carrera armamentista, el desarrollo de la investigación espacial y proyectos gigantescos agro-industriales de baja rentabilidad, fue debilitando paulatinamente la capacidad de responder adecuadamente ante las exigencias económicas cotidianas de la ciudadanía. La crisis de la Unión Soviética no era coyuntural, como muchos creían y confiaban que así fuera, sino más bien estructural. La economía del modelo soviético había hecho aguas.
En este escenario oscuro y difícil, aparece Miguel Gorbachov con su famosa Perestroika y Glasnost, términos rusos que podrían traducirse como reformas o reestructuración a nivel económico y transparencia o democratización en las estructuras partidarias y en la sociedad en general. En cierto sentido, se trató de un “revolución impulsada desde arriba”, fomentada por los sectores reformistas del partido. Según ellos, la modernización del sistema económico soviético, exigía la apertura a la economía de mercado y requería el financiamiento de las instituciones financieras (FMI, Banco Mundial, etc.) del gran capital.
El recetario de estas instituciones fue filtrando las estructuras del sistema económico soviético y el capitalismo fue corroyendo lentamente el ideario comunista. Los paladines políticos del gran capital, afiliados a la socialdemocracia y a la democracia-cristiana internacional, acudieron prestos a asesorar a los reformistas soviéticos. Seducido por los encantos de la parte más “humana” del capitalismo, Miguel Gorbachov asumió su papel de mensajero del imperio, llevando la buena nueva a diferentes países del mundo socialista. En su visita a la antigua República Democrática Alemana en octubre de 1989, Gorbachov se dirigió a Erich Honecker con estas palabras: “Quien llega tarde a la cita, la historia lo condenará”
Ese mismo año, Miguel también visitó la República Socialista de Cuba. Lo que en privado, ahí, en La Habana se habló y discutió, es un secreto de estado, pero analizando minuciosamente el discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz en la Asamblea Nacional del Poder Popular, con motivo de la visita del mandatario soviético* , se puede deducir que los soviéticos llegaron a Cuba con un proyecto estratégico, contrario a los intereses de la revolución cubana. Fidel dijo ese día: ”…Es que los que se imaginan que tales desavenencias pudieran surgir, parten de conceptos absolutamente erróneos, de conceptos absolutamente equivocados; parten del análisis simplista de la forma en que en la Unión Soviética llevan a cabo su proceso de reestructuración y de la forma en que nosotros llevamos a cabo lo que hemos dado en llamar nuestro proceso de rectificación, y la esencia de la cuestión es que ambos países, ambos partidos, parten de los mismos principios: de los principios de la aplicación del marxismo-leninismo, a las condiciones concretas de cada país…”
“… ¿Y cómo se puede suponer que las medidas aplicables en la URSS sean exactamente las medidas aplicables en Cuba o viceversa? ¿Cómo se puede suponer que dos países que tienen una enorme diferencia en extensión, en población; dos países que tienen historias muy distintas, culturas distintas; dos países que han tenido problemas distintos, tengan que aplicar exactamente las mismas fórmulas para la solución de los problemas, para la solución de diferentes problemas?...”
“…Hay algo más, si un país socialista quiere construir el capitalismo tenemos que respetar su derecho a construir el capitalismo, no podemos interferirlo, del mismo modo que exigimos que nadie tiene derecho a interferir la decisión soberana de cualquier país capitalista o semicapitalista del mundo desarrollado o del mundo subdesarrollado de construir el socialismo. De manera que el principio de respeto irrestricto a la voluntad soberana de cada pueblo y de cada país es una regla de oro de los principios del marxismo-leninismo…”
El colofón de la historia de Mijaíl el mensajero, es de conocimiento público y no es necesario aquí redundar en detalles trillados. Es necesario sí, dejar sentado, que la Unión Soviética no sucumbió por obra y gracia exclusiva de Gorbachov. Según mi parecer, hubo otros, tales como Boris Yeltsin, el tristemente célebre dipsómano, que dispararon el tiro de gracia, prohibiendo el partido comunista y contribuyeron esencialmente con sus ansias de poder y de riqueza, a la desaparición de la revolución bolchevique. A Yeltsin, como a Judas, no lo quiere ni el mismo diablo.
Mijaíl Gorbachov, sin embargo, es admirado y respetado en los países capitalistas desarrollados, mientras que en su patria es considerado como un traidor. En el año 2000, Gorbachov intentó regresar a la palestra política rusa, presentándose como candidato para la presidencia. Entonces el pueblo ruso le pasó la cuenta: Mijaíl recibió menos del uno por ciento de los votos válidos. En Rusia, Gorbachov es considerado como un político oportunista que vendió la revolución soviética al mejor postor. Sus intentos de fundar un partido social-demócrata fracasaron rotundamente al no cumplir con los requisitos básicos: representación en la mitad de las regiones rusas y un mínimo de 50.000 firmas.
La filosofía gaucha es rica en sabios proverbios, y uno de ellos dice así: “…el gaucho le soba el lomo al caballo para montarlo…”
Muchos son los políticos de izquierda (ex guerrilleros arrepentidos incluidos), hombres de letras o de ciencia que se han dejado adular por las circes del capitalismo. Algunos reciben títulos nobles, otros, condecoraciones como los premios de la paz, ciencia y literatura o más de un trabajito en alguna institución internacional como la OEA o la OIT, convirtiéndose así, en los alfiles, caballeros o peones del imperialismo. El miércoles 2 de marzo, Mijaíl Gorbachov, hijo de la revolución bolchevique, cumplió ochenta años, sesenta de los cuales vivió en la Rusia revolucionaria, y por tal motivo, la prensa élite del mundo occidental le dedicó loas y reconocimientos que recordaron sus grandes méritos, es decir, finiquitar la revolución que lo vio nacer y lo formó.
Michael Gorbachov, cartero del imperialismo, llegó a Cuba en abril de 1989 con su misiva reformista y aunque algunas veces sucede, que el envío no llega a CASA, por razones de negligencia u otros motivos del correo nacional de Cuba o bien el destinatario no se encuentra en la CASA. En el caso del último presidente de la Unión Soviética, la respuesta del Comandante en Jefe, Fidel Castro, fue contundente y escrita con tinta roja: DEVOLVER AL REMITENTE
Roberto Herrera 04.03.2011
*:Para mayores detalles, léase discurso de Fidel Castro: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1989/esp/f040489e.html
El trasfondo histórico de Miguel Gorbachov no es novela de ficción ni guión de película comercial. Lo cierto es, que Gorbachov asumió la dirección del partido comunista y la presidencia de la Unión Soviética en condiciones involutivas a nivel político-ideológico y económico de la revolución bolchevique; las que en mayor o menor medida, se hicieron evidentes en la época der Nikita Khruschev.
El carácter multicultural y plurinacional de la Federación Soviética, fue un problema que la dirección del partido no supo manejar adecuadamente, que se agravó durante el periodo estalinista de la revolución, cuyas manifestaciones fueron diversas, así como variadas fueron las medidas que se tomaron para acallarlas. Leónidas Breschnev, sucesor de Nikita, tampoco pudo contener la lucha ideológica al interior del partido ni reactivar la economía ni resolver el entuerto multinacional. Ni Andropov, quien asumió la dirección a raíz de la muerte de Breschnev en 1982, ni Tchernenko quien sucedió a Juri Andropov, fueron capaces de revertir el proceso involutivo de la Unión Soviética. En primer lugar, porque estuvieron muy poco tiempo a la cabeza del Estado y en segundo lugar, porque carecían de un plan estratégico revolucionario de reformas político-económicas y culturales. Pienso que la dirección del partido estaba consciente de las falencias y debilidades económicas, pero el anquilosamiento burocrático del aparato partidario se convirtió primero en un freno, luego en féretro.
A nivel económico, la Unión Soviética continuó impulsando un plan extremadamente centralizado, en el cual, el cumplimiento de las metas quinquenales era más importante que la productividad y eficiencia de los centros productivos. Una sociedad subvencionada, con las dimensiones de la Unión Soviética y con un presupuesto estatal en el que se dio prioridad a la carrera armamentista, el desarrollo de la investigación espacial y proyectos gigantescos agro-industriales de baja rentabilidad, fue debilitando paulatinamente la capacidad de responder adecuadamente ante las exigencias económicas cotidianas de la ciudadanía. La crisis de la Unión Soviética no era coyuntural, como muchos creían y confiaban que así fuera, sino más bien estructural. La economía del modelo soviético había hecho aguas.
En este escenario oscuro y difícil, aparece Miguel Gorbachov con su famosa Perestroika y Glasnost, términos rusos que podrían traducirse como reformas o reestructuración a nivel económico y transparencia o democratización en las estructuras partidarias y en la sociedad en general. En cierto sentido, se trató de un “revolución impulsada desde arriba”, fomentada por los sectores reformistas del partido. Según ellos, la modernización del sistema económico soviético, exigía la apertura a la economía de mercado y requería el financiamiento de las instituciones financieras (FMI, Banco Mundial, etc.) del gran capital.
El recetario de estas instituciones fue filtrando las estructuras del sistema económico soviético y el capitalismo fue corroyendo lentamente el ideario comunista. Los paladines políticos del gran capital, afiliados a la socialdemocracia y a la democracia-cristiana internacional, acudieron prestos a asesorar a los reformistas soviéticos. Seducido por los encantos de la parte más “humana” del capitalismo, Miguel Gorbachov asumió su papel de mensajero del imperio, llevando la buena nueva a diferentes países del mundo socialista. En su visita a la antigua República Democrática Alemana en octubre de 1989, Gorbachov se dirigió a Erich Honecker con estas palabras: “Quien llega tarde a la cita, la historia lo condenará”
Ese mismo año, Miguel también visitó la República Socialista de Cuba. Lo que en privado, ahí, en La Habana se habló y discutió, es un secreto de estado, pero analizando minuciosamente el discurso pronunciado por Fidel Castro Ruz en la Asamblea Nacional del Poder Popular, con motivo de la visita del mandatario soviético* , se puede deducir que los soviéticos llegaron a Cuba con un proyecto estratégico, contrario a los intereses de la revolución cubana. Fidel dijo ese día: ”…Es que los que se imaginan que tales desavenencias pudieran surgir, parten de conceptos absolutamente erróneos, de conceptos absolutamente equivocados; parten del análisis simplista de la forma en que en la Unión Soviética llevan a cabo su proceso de reestructuración y de la forma en que nosotros llevamos a cabo lo que hemos dado en llamar nuestro proceso de rectificación, y la esencia de la cuestión es que ambos países, ambos partidos, parten de los mismos principios: de los principios de la aplicación del marxismo-leninismo, a las condiciones concretas de cada país…”
“… ¿Y cómo se puede suponer que las medidas aplicables en la URSS sean exactamente las medidas aplicables en Cuba o viceversa? ¿Cómo se puede suponer que dos países que tienen una enorme diferencia en extensión, en población; dos países que tienen historias muy distintas, culturas distintas; dos países que han tenido problemas distintos, tengan que aplicar exactamente las mismas fórmulas para la solución de los problemas, para la solución de diferentes problemas?...”
“…Hay algo más, si un país socialista quiere construir el capitalismo tenemos que respetar su derecho a construir el capitalismo, no podemos interferirlo, del mismo modo que exigimos que nadie tiene derecho a interferir la decisión soberana de cualquier país capitalista o semicapitalista del mundo desarrollado o del mundo subdesarrollado de construir el socialismo. De manera que el principio de respeto irrestricto a la voluntad soberana de cada pueblo y de cada país es una regla de oro de los principios del marxismo-leninismo…”
El colofón de la historia de Mijaíl el mensajero, es de conocimiento público y no es necesario aquí redundar en detalles trillados. Es necesario sí, dejar sentado, que la Unión Soviética no sucumbió por obra y gracia exclusiva de Gorbachov. Según mi parecer, hubo otros, tales como Boris Yeltsin, el tristemente célebre dipsómano, que dispararon el tiro de gracia, prohibiendo el partido comunista y contribuyeron esencialmente con sus ansias de poder y de riqueza, a la desaparición de la revolución bolchevique. A Yeltsin, como a Judas, no lo quiere ni el mismo diablo.
Mijaíl Gorbachov, sin embargo, es admirado y respetado en los países capitalistas desarrollados, mientras que en su patria es considerado como un traidor. En el año 2000, Gorbachov intentó regresar a la palestra política rusa, presentándose como candidato para la presidencia. Entonces el pueblo ruso le pasó la cuenta: Mijaíl recibió menos del uno por ciento de los votos válidos. En Rusia, Gorbachov es considerado como un político oportunista que vendió la revolución soviética al mejor postor. Sus intentos de fundar un partido social-demócrata fracasaron rotundamente al no cumplir con los requisitos básicos: representación en la mitad de las regiones rusas y un mínimo de 50.000 firmas.
La filosofía gaucha es rica en sabios proverbios, y uno de ellos dice así: “…el gaucho le soba el lomo al caballo para montarlo…”
Muchos son los políticos de izquierda (ex guerrilleros arrepentidos incluidos), hombres de letras o de ciencia que se han dejado adular por las circes del capitalismo. Algunos reciben títulos nobles, otros, condecoraciones como los premios de la paz, ciencia y literatura o más de un trabajito en alguna institución internacional como la OEA o la OIT, convirtiéndose así, en los alfiles, caballeros o peones del imperialismo. El miércoles 2 de marzo, Mijaíl Gorbachov, hijo de la revolución bolchevique, cumplió ochenta años, sesenta de los cuales vivió en la Rusia revolucionaria, y por tal motivo, la prensa élite del mundo occidental le dedicó loas y reconocimientos que recordaron sus grandes méritos, es decir, finiquitar la revolución que lo vio nacer y lo formó.
Michael Gorbachov, cartero del imperialismo, llegó a Cuba en abril de 1989 con su misiva reformista y aunque algunas veces sucede, que el envío no llega a CASA, por razones de negligencia u otros motivos del correo nacional de Cuba o bien el destinatario no se encuentra en la CASA. En el caso del último presidente de la Unión Soviética, la respuesta del Comandante en Jefe, Fidel Castro, fue contundente y escrita con tinta roja: DEVOLVER AL REMITENTE
Roberto Herrera 04.03.2011
*:Para mayores detalles, léase discurso de Fidel Castro: http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1989/esp/f040489e.html
martes, 1 de marzo de 2011
El toro de Libia acorralado
Mientras los pocos periodistas y reporteros extranjeros en torno al redondel, animan con sus comentarios a la teleaudiencia internacional, me pregunto en silencio, sí lo que veo en pantalla es solamente la Matrix mediática o la “realidad periodística” distorsionada y considero que no soy yo, el único espectador confundido: Bombas que no cayeron, ciudades incendiadas, balas que no se dispararon, niños llorando a la vera del camino penando a sus muertos, eufóricos banderilleros rebeldes con Kalaschnikow 57 al hombro, hombres y mujeres que lanzan gritos al aire. ¿Sangre y lágrimas? ¿Vítores o abucheos? ¿Quién tiene que vivir, el toro o el torero?
Los acontecimientos en Libia han enfrentado nuevamente a Tirios y Troyanos marxistas en América Latina. En los últimos días, a guisa de ejemplo, se han publicado una surtida variedad de artículos en los portales de Rebelión y Aporrea. Unos defendiendo a la República Árabe Libia Popular y Socialista, otros apoyando a Gadafi, algunos favoreciendo los levantamientos populares democráticos anti dictatoriales y los menos, tratando de sintetizar en su análisis estas tres dimensiones. Pienso que unos pecan por exceso y otros por defecto.
Mucho se sabe, incluso hasta con lujo de detalles, acerca de las extravagancias de Gadafi y sus cuitas por quedar bien con los europeos. Por otra parte, habría que analizar exhaustivamente la vigencia actual del carácter popular y socialista de la República Árabe Libia y de los factores internos socio-económicos e histórico-culturales que han jugado un papel determinante en esta coyuntura político-militar.
Ciertamente, el estándar de vida, en general, es mejor en Libia que en Argelia, Túnez y Egipto, además está reconocido internacionalmente, que en Libia no existen los niveles de pobreza y miseria de otros países del Norte de África. Esto es, indudablemente, un logro real y concreto de la revolución del coronel Gadafi. A pesar de todo, la reacción gubernamental, así como la de grupos étnicos tribales opositores a Gadafi, ha sido violenta.
Por otra parte, la ola de protestas de la población civil no ha alcanzado los niveles masivos como en El Cairo o Túnez, expresada ésta en la concentración geográfica multitudinaria de fuerza ciudadana en las capitales. Más bien, todo parece indicar que la sociedad está dividida en sus posiciones políticas y religiosas. Según mi opinión, no son las masas populares, las que tienen acorralado a Gadafi. Me parece que al toro libio lo están pinchando desde afuera. Los mismos que le dieron el forraje político-diplomático durante los últimos años, son los que ahora lo van sangrando lentamente. ¿Qué seria del torero, sin los picadores y los banderilleros?
Ahora bien, sí estuviéramos en efecto, en el umbral de una contrarrevolución armada o guerra civil, los acontecimientos bélicos reales, con tanto Twitter, Facebook y celulares de alta definición, las noticias ya hubieran sobrevolado el ciberespacio y estaríamos en estos momentos desayunando combates vía CNN o Al jazzera.
¿Intervención militar de la OTAN?
Pienso que Europa no está interesada en una guerra civil ante portas ni tampoco en una ocupación militar en Libia, la cual podría traer consecuencias gravísimas para la estabilidad político-económica-social de la Unión Europea. Libia no es la antigua Yugoslavia y el fantasma del islamismo asusta a los europeos. Evidentemente el suministro de petróleo es un factor importante para los europeos, pero no más importante que el hecho de garantizar la frontera sur del tratado de Schengen, que se extiende, por el momento, desde el Gibraltar hasta Grecia. Es decir, que a la Unión Europea le conviene estratégicamente tener países amigos a lo largo de la costa mediterránea africana que detengan sistemáticamente la avalancha permanente de emigrantes del continente africano. Es decir, una muralla de países norafricanos al servicio de los intereses europeos. La media luna que brilla en lo alto del cielo estrellado del desierto es muy bella y despierta el romanticismo, podría hasta evocar leyendas antiguas como la de Lawrence de Arabia. Sin embargo, un frente sur musulmán en el norte de África no calza en los planes político-militares de los estrategas de la Unión Económica Europea. Ellos prefieren países con gobiernos democráticos parlamentarios y, sobretodo, laicos y sumisos. Las dictaduras en un momento histórico determinado toman personalidad propia y obstaculizan los planes imperialistas. En este sentido, los movimientos democráticos populares son como agua de mayo para los políticos europeos.
El enemigo de mi enemigo es mi amigo, reza un viejo proverbio. Más allá del verdadero origen de esta famosa cita, que perfectamente podría coincidir con la filosofía de la guerra del legendario Sun Tzu o de algún estratega militar árabe, es válido preguntarse: ¿Quién es quién en este pandemonio arábigo?
¿Se atreverá la Organización del tratado del Atlántico Norte a tomar al toro libio por los cuernos? Espero que no.
Roberto Herrera 01.03.2011
Los acontecimientos en Libia han enfrentado nuevamente a Tirios y Troyanos marxistas en América Latina. En los últimos días, a guisa de ejemplo, se han publicado una surtida variedad de artículos en los portales de Rebelión y Aporrea. Unos defendiendo a la República Árabe Libia Popular y Socialista, otros apoyando a Gadafi, algunos favoreciendo los levantamientos populares democráticos anti dictatoriales y los menos, tratando de sintetizar en su análisis estas tres dimensiones. Pienso que unos pecan por exceso y otros por defecto.
Mucho se sabe, incluso hasta con lujo de detalles, acerca de las extravagancias de Gadafi y sus cuitas por quedar bien con los europeos. Por otra parte, habría que analizar exhaustivamente la vigencia actual del carácter popular y socialista de la República Árabe Libia y de los factores internos socio-económicos e histórico-culturales que han jugado un papel determinante en esta coyuntura político-militar.
Ciertamente, el estándar de vida, en general, es mejor en Libia que en Argelia, Túnez y Egipto, además está reconocido internacionalmente, que en Libia no existen los niveles de pobreza y miseria de otros países del Norte de África. Esto es, indudablemente, un logro real y concreto de la revolución del coronel Gadafi. A pesar de todo, la reacción gubernamental, así como la de grupos étnicos tribales opositores a Gadafi, ha sido violenta.
Por otra parte, la ola de protestas de la población civil no ha alcanzado los niveles masivos como en El Cairo o Túnez, expresada ésta en la concentración geográfica multitudinaria de fuerza ciudadana en las capitales. Más bien, todo parece indicar que la sociedad está dividida en sus posiciones políticas y religiosas. Según mi opinión, no son las masas populares, las que tienen acorralado a Gadafi. Me parece que al toro libio lo están pinchando desde afuera. Los mismos que le dieron el forraje político-diplomático durante los últimos años, son los que ahora lo van sangrando lentamente. ¿Qué seria del torero, sin los picadores y los banderilleros?
Ahora bien, sí estuviéramos en efecto, en el umbral de una contrarrevolución armada o guerra civil, los acontecimientos bélicos reales, con tanto Twitter, Facebook y celulares de alta definición, las noticias ya hubieran sobrevolado el ciberespacio y estaríamos en estos momentos desayunando combates vía CNN o Al jazzera.
¿Intervención militar de la OTAN?
Pienso que Europa no está interesada en una guerra civil ante portas ni tampoco en una ocupación militar en Libia, la cual podría traer consecuencias gravísimas para la estabilidad político-económica-social de la Unión Europea. Libia no es la antigua Yugoslavia y el fantasma del islamismo asusta a los europeos. Evidentemente el suministro de petróleo es un factor importante para los europeos, pero no más importante que el hecho de garantizar la frontera sur del tratado de Schengen, que se extiende, por el momento, desde el Gibraltar hasta Grecia. Es decir, que a la Unión Europea le conviene estratégicamente tener países amigos a lo largo de la costa mediterránea africana que detengan sistemáticamente la avalancha permanente de emigrantes del continente africano. Es decir, una muralla de países norafricanos al servicio de los intereses europeos. La media luna que brilla en lo alto del cielo estrellado del desierto es muy bella y despierta el romanticismo, podría hasta evocar leyendas antiguas como la de Lawrence de Arabia. Sin embargo, un frente sur musulmán en el norte de África no calza en los planes político-militares de los estrategas de la Unión Económica Europea. Ellos prefieren países con gobiernos democráticos parlamentarios y, sobretodo, laicos y sumisos. Las dictaduras en un momento histórico determinado toman personalidad propia y obstaculizan los planes imperialistas. En este sentido, los movimientos democráticos populares son como agua de mayo para los políticos europeos.
El enemigo de mi enemigo es mi amigo, reza un viejo proverbio. Más allá del verdadero origen de esta famosa cita, que perfectamente podría coincidir con la filosofía de la guerra del legendario Sun Tzu o de algún estratega militar árabe, es válido preguntarse: ¿Quién es quién en este pandemonio arábigo?
¿Se atreverá la Organización del tratado del Atlántico Norte a tomar al toro libio por los cuernos? Espero que no.
Roberto Herrera 01.03.2011
lunes, 28 de febrero de 2011
Versos herejes
Versos herejes
A los policías anónimos de la lengua hispana
I
Sí en la montaña de ideas escudriñaras,
un genio fecundo es lo que veraz verías,
ajeno al mal genio escribo hoy inocua chanza,
pues dicen las malas lenguas, que chino que no ama Mao no llega a mandarín.
II
En la sierra lacandona, algunas veces sierras faltan
y los indios en sus juergas se olvidan de cerrar el uzo,
mientras que en las dunas europeas, el húsar no usaba huso y los íncas en los Andes
a las llamas hincaban haciendo hincapié para no botar la leña que da la llama,
a tiempo que las vacas Brahman, braman a la hora de la ora y de votar,
las preñadas mugían turbando a la turba y su plasta de rumiante, adorno biológico de ciertos desiertos era. A lo lejos un rajá en típica asana hazana jamás realiza, mientras su mujer en posición subalterna le muestra la rajadura del diván.
III
En el sur del continente americano hay un pueblo ancestral hollado,
allí en ollas con hollín, en hoyos la india con mote, de trigo, mote sabroso prepara.
Nitrato de azufre, nitrato de Chile, ni trato con blancas ni trato de convenceros
que sintáis mi largo chile en lo más profundo y no os encabronéis
porque el Toni Piñera ganó las elecciones, no hay vuelta de hoja y ójala no se repita.
De árbol frondoso las ramas dan sombra, y en estado de ayuno, el Ramadán da hambre,
la capa de ozono no existe y no tiene agujero, el oso polar no vive al sur del planeta, no oso con esto hablaros de temas trillados y callo el dolor que me causan mis callos y los cayos cubanos.
Salamaleikum saluda Alí y esputa saliva- i- baba, al malecón salí ayer y me encontré con Zoraida, que sí es puta, contestó el negro Manué con su bemba colorá.
IV
De Quevedo y de Cyrano de Bergerac podría habláros y
hasta de Guaicaipuro si así me lo pidieseis.
Y no creáis conspicuos y díscolos lectores que alarde hago del saber,
al arder el fuego por abajo calienta mejor el sancocho.
Y no hurto ni plagio trova alguna y aunque monja encarcelada fuera delito,
por sor-presa os he cogido amigos míos y aunque esto dolor os causara,
no hay ánima que se animara ni animal que lo intentara,
corregidme la talla o tirad mejor la toalla, ya que con humildad y con voz que suena a Martín Fierro os digo: ¡no escribe quien tiene ganas sino quién sabe escribir!
V
Pero, ¡ay! de ti implacable inquisidor de garabatos,
si manchar con doradas letras el pliego virgen yo pudiera,
y al final límpido el verso me saliera.
¿Qué harías y que áridas áreas ararías, viejo polizonte del lenguaje?
En el paro quedarías sí mi verbo divino, inmaculado y sublime fuese,
entonces la ostia yo sería , ¡oh parónimo hastío!, molusco lamelibranquio,
con la pluma ilustre la belleza grabaría en el azul marino nácar de concha,
si de tu madre patria hispana, hijo predilecto fuera.
VI
¿Qué sería de ti insomne guardián del santo grial de la lengua madre si mi métrica perfecta fuera?
Rin Tin Tin saltimbanqui prosódico que corres por los páramos de palabras llanas,
despedazando implacable mi esdrújulo verso y desconociendo algunas veces lo grave de mi intención.
Y ya que es sabido que si la autoridad me pia haciendo eses o heces,
ni pío saldrá de mis labios porque por impío y ateo me condenará.
Vaya valla que con su briosa caballa baya saltó jinete cojo altivo,
cada loco con su tema digo yo como vaya .
Así, dioses del Olimpo, al gendarme cervantino dejen darme gracias, porque censurar supone seso y como censor sensor sólo el conquistador de la India y de muchas otras indias más.
VII
¡Oh! enmendador de tantos entuertos y deslices ortográficos,
sí hoy he venido a ti, padre Yahvé, es para pedirte la llave del cielo,
pues ya no sé si escribiendo, asciendo hasta el oráculo o el ridículo estoy haciendo.
Sí de mi estilo no gustáis que os den, en todo caso, por el saco o por…detrás.
Entiendo que causo pena con tan bochornosa sintaxis,
sólo deseo que estéis tranquilos y que vayáis en paz por el mundo,
yo seguiré escribiendo a Beto con veto y sin licencia,
vosotros, si así lo deseáis, marchaos a-para- hacia – Asia o iros al Valhalla
y aunque sé que el bálsamo de la Meca es bueno, dejad ya de hincharlas.
Roberto Herrera 28.02.2011
Compendio de vocabulario exótico utilizado en estos versos
Abeto: Árbol de la familia de las Abietáceas.
Chile: Planta herbácea originaria de Mesoamérica, cuya variedad es muy grande
Yahvé o Jehová [llavé]: Nombre que recibe Dios en el judaísmo. Para mayor información atórese la Tora toda.
Ramadán: IX mes del año lunar de los mahometanos que varía cada año y dura de 29 o 30 días maomeno.
Rin Tin Tin: Sonido musical emitido por una campana de bronce. Pastor alemán de pura raza aria, cuyas cualidades artísticas superaron a las de Arnold Schwarzenegger y Jean Claude van Damme.
Vaca Brahman: Animal sagrado de la India de cuatro patas.
Virgen: Especie en proceso de extinción por causas no atribuibles a la contaminación ambiental. Para mayores detalles, léase La historia del tiempo: Del Bing Bang a los agujeros negros. Stephen Hawking.
Zoraida: Nombre propio árabe de mujer, de cualquier mujer, que no es lo mismo que una cualquiera.
domingo, 27 de febrero de 2011
Aldebarán, el guardián de los bosques
Cuento infantil para Karin K.
… ¡Imposible! ¡No puede ser!...
Se oyó decir en la oficina de telégrafos que la dueña del fundo estaba a punto de parir y que en el abandonado pueblo no había médico ni partera ni curandero. En la calle polvorosa no había un alma; nadie más que una mujer que por su atuendo llamativo recordaba un ara tropical. El telegrafista tocaba la tecla del aparato electromagnético con la agilidad magistral de un pianista manco: // punto- raya- raya- punto/punto- raya/punto-raya-punto/raya/raya-raya-raya//. El monótono verso salió disparado con la cadencia que solamente el dedo diestro índice podía generar.
Frente al cerro, una inmensa nube malva se elevaba amenazante presagiando ríos de sangre, y a lo lejos, unas nubes negras amagaban una tormenta austral. La atmósfera cálida del día se tornó de pronto en humedad amniótica y fresca. Se espesaron las sombras y el tecleo incesante en clave morse marcaba el pasar del tiempo y la intensidad de los dolores del parto.
¡Maldito cernícalo! —gritó la mujer alienígena vestida de arcoíris, acurrucada en la vera del camino.
El viento comenzó a mugir, agitando el follaje de los álamos y los sauces llorones que lentamente iba cediendo al goteo inicial de la lluvia. Brilló un relámpago y el ave de rapiña que posaba en la línea del telégrafo salió volando y se perdió pronto en las alturas. La tormenta se desencadenó sin vergüenza alguna y la lluvia arreció implacable.
La mujer buscó amparo en el cuartucho donde el telegrafista cansado ya de enviar mensajes sin recibir respuestas, fumaba un pucho de tabaco ordinario. Pacientemente esperaba el fin de la tormenta, encorvada, inmóvil, cuando de repente a la luz de un relámpago, le pareció ver, no muy lejos, a un hombre de elevada estatura. Momentos después, una silueta humana se detuvo ante la puerta de la oficina.
— ¿Qué pasa aquí?—preguntó el aparecido.
— ¿Y tú quién eres? —interrogó la mujer.
—Yo soy Aldebarán, el guardabosque.
— ¡Ah, bien, bien ! ¿Vuelves a casa?—preguntó la mujer con insistencia.
—Sí, pero la tormenta….
Un argentino relámpago iluminó de pies a cabeza al guardabosque, y casi al mismo tiempo retumbó un trueno breve, estruendoso. La lluvia golpeaba con violencia el techo de zinc, dificultando escuchar el mensaje en clave que el telegrafista empecinado continuaba enviando.
—Me parece—comentó el guardabosque—que tenemos agua para rato.
—Así parece—respondió la mujer.
— ¿Y tú que haces aquí? —demandó el guardabosque.
—Espero a la matrona—respondió la mujer en el idioma de los bosques encantados.
— ¡Imposible!—exclamó Aldebarán. Con esta lluvia los caminos son intransitables y no hay carreta ni caballo que pueda salvar los charcos del camino.
—Entonces morirá mi señora y con ella la cría que lleva dentro—sentenció la mujer.
—Eso está por verse—comentó el guardabosque. Aunque afuera está nublado y frió, la muerte no campea en estos pagos.
— ¿Sí?—inquirió la mujer incrédula. ¡Pues yo creo lo contrario!
—Ven, no perdamos tiempo—ordenó Aldebarán.
— ¿Quieres que te lleve a donde mi señora?
—Te lo agradecería—contestó el guardabosque.
El corpulento hombre cogió de la brida a su alazán y de un brinco se posó en el animal, que paciente esperó a que la mujer tomara asiento en sus anchas ancas. El guardabosque dio un silbido y de pronto apareció de las penumbras un hermoso perro negro carbón, que sacudiéndose la pereza y unas gotas de lluvia, se apresuró a acompañarlos. El caballo resbalaba, tropezaba, mientras los jinetes hacían figuras para evadir las ramas de los arbustos. Caminaron largo rato, hasta que por fin, el fiel guardián que los acompañaba ladró fuerte anunciando que habían llegado. La mujer se apeó primero y se dirigió a la puerta y dijo, dando fuertes golpes con los nudillos en la puerta: —Ya hemos llegado, mi señora.
— ¡Voy en seguida!—contestó una voz infantil detrás de la puerta.
Una niña como de siete años abrió la puerta, en camisa de dormir, descalza y con los cabellos rizados alborotados y con una expresión de miedo y angustia en los ojos que conmovió al rudo y valiente Aldebarán.
— ¿Dónde está tu madre?— preguntó.
La niña señaló con su mano el lugar donde se encontraba su madre luchando entre la vida y la muerte. Aldebarán abrió lentamente la puerta y vio a la mujer posada en su lecho de purpura, con la fiebre marcada en la frente.
—Calienta suficiente agua— ordenó el guardabosque a la mujer. — ¿Y tú no tienes hermanos?—preguntó dirigiéndose a la niña.
—Sí—contestó la chiquilla, a quien el alma le había vuelto al cuerpo. Están arriba durmiendo…
—Pues acompáñalos—dijo tranquilo y sereno Aldebarán que pronto seréis más.
Media hora después se escuchó el llanto de una recién nacida. Así nació la leyenda de Aldebarán, la estrella de los bosques encantados, que iba y venía sin que nadie lo viera, como un espíritu protector de los niños buenos.
Roberto Herrera 27.02.2010
… ¡Imposible! ¡No puede ser!...
Se oyó decir en la oficina de telégrafos que la dueña del fundo estaba a punto de parir y que en el abandonado pueblo no había médico ni partera ni curandero. En la calle polvorosa no había un alma; nadie más que una mujer que por su atuendo llamativo recordaba un ara tropical. El telegrafista tocaba la tecla del aparato electromagnético con la agilidad magistral de un pianista manco: // punto- raya- raya- punto/punto- raya/punto-raya-punto/raya/raya-raya-raya//. El monótono verso salió disparado con la cadencia que solamente el dedo diestro índice podía generar.
Frente al cerro, una inmensa nube malva se elevaba amenazante presagiando ríos de sangre, y a lo lejos, unas nubes negras amagaban una tormenta austral. La atmósfera cálida del día se tornó de pronto en humedad amniótica y fresca. Se espesaron las sombras y el tecleo incesante en clave morse marcaba el pasar del tiempo y la intensidad de los dolores del parto.
¡Maldito cernícalo! —gritó la mujer alienígena vestida de arcoíris, acurrucada en la vera del camino.
El viento comenzó a mugir, agitando el follaje de los álamos y los sauces llorones que lentamente iba cediendo al goteo inicial de la lluvia. Brilló un relámpago y el ave de rapiña que posaba en la línea del telégrafo salió volando y se perdió pronto en las alturas. La tormenta se desencadenó sin vergüenza alguna y la lluvia arreció implacable.
La mujer buscó amparo en el cuartucho donde el telegrafista cansado ya de enviar mensajes sin recibir respuestas, fumaba un pucho de tabaco ordinario. Pacientemente esperaba el fin de la tormenta, encorvada, inmóvil, cuando de repente a la luz de un relámpago, le pareció ver, no muy lejos, a un hombre de elevada estatura. Momentos después, una silueta humana se detuvo ante la puerta de la oficina.
— ¿Qué pasa aquí?—preguntó el aparecido.
— ¿Y tú quién eres? —interrogó la mujer.
—Yo soy Aldebarán, el guardabosque.
— ¡Ah, bien, bien ! ¿Vuelves a casa?—preguntó la mujer con insistencia.
—Sí, pero la tormenta….
Un argentino relámpago iluminó de pies a cabeza al guardabosque, y casi al mismo tiempo retumbó un trueno breve, estruendoso. La lluvia golpeaba con violencia el techo de zinc, dificultando escuchar el mensaje en clave que el telegrafista empecinado continuaba enviando.
—Me parece—comentó el guardabosque—que tenemos agua para rato.
—Así parece—respondió la mujer.
— ¿Y tú que haces aquí? —demandó el guardabosque.
—Espero a la matrona—respondió la mujer en el idioma de los bosques encantados.
— ¡Imposible!—exclamó Aldebarán. Con esta lluvia los caminos son intransitables y no hay carreta ni caballo que pueda salvar los charcos del camino.
—Entonces morirá mi señora y con ella la cría que lleva dentro—sentenció la mujer.
—Eso está por verse—comentó el guardabosque. Aunque afuera está nublado y frió, la muerte no campea en estos pagos.
— ¿Sí?—inquirió la mujer incrédula. ¡Pues yo creo lo contrario!
—Ven, no perdamos tiempo—ordenó Aldebarán.
— ¿Quieres que te lleve a donde mi señora?
—Te lo agradecería—contestó el guardabosque.
El corpulento hombre cogió de la brida a su alazán y de un brinco se posó en el animal, que paciente esperó a que la mujer tomara asiento en sus anchas ancas. El guardabosque dio un silbido y de pronto apareció de las penumbras un hermoso perro negro carbón, que sacudiéndose la pereza y unas gotas de lluvia, se apresuró a acompañarlos. El caballo resbalaba, tropezaba, mientras los jinetes hacían figuras para evadir las ramas de los arbustos. Caminaron largo rato, hasta que por fin, el fiel guardián que los acompañaba ladró fuerte anunciando que habían llegado. La mujer se apeó primero y se dirigió a la puerta y dijo, dando fuertes golpes con los nudillos en la puerta: —Ya hemos llegado, mi señora.
— ¡Voy en seguida!—contestó una voz infantil detrás de la puerta.
Una niña como de siete años abrió la puerta, en camisa de dormir, descalza y con los cabellos rizados alborotados y con una expresión de miedo y angustia en los ojos que conmovió al rudo y valiente Aldebarán.
— ¿Dónde está tu madre?— preguntó.
La niña señaló con su mano el lugar donde se encontraba su madre luchando entre la vida y la muerte. Aldebarán abrió lentamente la puerta y vio a la mujer posada en su lecho de purpura, con la fiebre marcada en la frente.
—Calienta suficiente agua— ordenó el guardabosque a la mujer. — ¿Y tú no tienes hermanos?—preguntó dirigiéndose a la niña.
—Sí—contestó la chiquilla, a quien el alma le había vuelto al cuerpo. Están arriba durmiendo…
—Pues acompáñalos—dijo tranquilo y sereno Aldebarán que pronto seréis más.
Media hora después se escuchó el llanto de una recién nacida. Así nació la leyenda de Aldebarán, la estrella de los bosques encantados, que iba y venía sin que nadie lo viera, como un espíritu protector de los niños buenos.
Roberto Herrera 27.02.2010
viernes, 25 de febrero de 2011
Cinco factorial cubano!
Nos narra Platón en la República, en el diálogo entre su hermano mayor, Glaucón y el docto ignorante Sócrates, que el buen gobernante (filósofo), aparte de ser ducho en astronomía, geometría, gimnasia, artes guerreras y musicales, debería dominar la Aritmética, es decir, la teoría matemática de los números naturales, o sea de los números enteros positivos. Los números, concluía Glaucón, conducen a la verdad. Absolutamente, respondía Sócrates, satisfecho con la respuesta.
En las matemáticas se conoce como función factorial, al producto de todos los números naturales desde 1 hasta n. Como n crece, el factorial n!, llega a ser más grande que todos los polinomios y funciones exponenciales en n.
Las matemáticas sirven para mucho, entre otras cosas, para comprender el comportamiento moral e ideológico de los cinco prisioneros antiterroristas cubanos encarcelados injustamente en los Estados Unidos de Norteamérica desde 1998. Son sus nombres: Fernando González, Rene González, Gerardo Hernández, Ramon Labañino y Antonio Guerrero.
Nos comenta Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, en un documental de la televisión cubana, que cada uno de los prisioneros héroes, está más preocupado del destino de los otros cuatro que del suyo propio. Es decir, que en la mente y en el espíritu de cada uno de ellos, están todos juntos. Por lo tanto, cada uno vale por cinco.
El cinco factorial resulta de multiplicar 5X4X3x2X1, cuyo resultado es 120. Pero si cada prisionero cubano vale por cinco, obtendríamos la suma de 25. Si quisiéramos averiguar el factorial de este número natural, tendríamos que multiplicar 25X24X23 y así, sucesivamente hasta llegar a 1, y obtendríamos como resultado final, una cifra astronómicamente grande: 1.55111210043 multiplicado por 10 elevado a la 25 potencia.
Esta sería la sumatoria de las razones y de las virtudes que tendría el pueblo cubano para continuar su lucha por la paz y su independencia, y que son las causas esenciales, por las que los cinco héroes cubanos están guardando prisión en las cárceles americanas. Mi comentario podría interpretarse como hiperbólico, incluso hasta parabólico. La verdad platónica es, que no exagero cuando afirmo que los cinco patriotas cubanos, están dando pruebas fehacientes de lo que significa la dignidad del ser humano y el valor de las ideas, cuando se sabe que la causa es justa.
Si la virtud es una cualidad humana, la valentía, el sacrifico, la integridad, la honradez y la fidelidad, son sólo cinco virtudes revolucionarias incluidas en el catálogo factorial cubano de Fernando González, Rene González, Gerardo Hernández, Ramon Labañino y Antonio Guerrero.
¡Libertad para los cinco, 2011 factorial de veces, ya!
Roberto Herrera 25.02.2011
En las matemáticas se conoce como función factorial, al producto de todos los números naturales desde 1 hasta n. Como n crece, el factorial n!, llega a ser más grande que todos los polinomios y funciones exponenciales en n.
Las matemáticas sirven para mucho, entre otras cosas, para comprender el comportamiento moral e ideológico de los cinco prisioneros antiterroristas cubanos encarcelados injustamente en los Estados Unidos de Norteamérica desde 1998. Son sus nombres: Fernando González, Rene González, Gerardo Hernández, Ramon Labañino y Antonio Guerrero.
Nos comenta Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, en un documental de la televisión cubana, que cada uno de los prisioneros héroes, está más preocupado del destino de los otros cuatro que del suyo propio. Es decir, que en la mente y en el espíritu de cada uno de ellos, están todos juntos. Por lo tanto, cada uno vale por cinco.
El cinco factorial resulta de multiplicar 5X4X3x2X1, cuyo resultado es 120. Pero si cada prisionero cubano vale por cinco, obtendríamos la suma de 25. Si quisiéramos averiguar el factorial de este número natural, tendríamos que multiplicar 25X24X23 y así, sucesivamente hasta llegar a 1, y obtendríamos como resultado final, una cifra astronómicamente grande: 1.55111210043 multiplicado por 10 elevado a la 25 potencia.
Esta sería la sumatoria de las razones y de las virtudes que tendría el pueblo cubano para continuar su lucha por la paz y su independencia, y que son las causas esenciales, por las que los cinco héroes cubanos están guardando prisión en las cárceles americanas. Mi comentario podría interpretarse como hiperbólico, incluso hasta parabólico. La verdad platónica es, que no exagero cuando afirmo que los cinco patriotas cubanos, están dando pruebas fehacientes de lo que significa la dignidad del ser humano y el valor de las ideas, cuando se sabe que la causa es justa.
Si la virtud es una cualidad humana, la valentía, el sacrifico, la integridad, la honradez y la fidelidad, son sólo cinco virtudes revolucionarias incluidas en el catálogo factorial cubano de Fernando González, Rene González, Gerardo Hernández, Ramon Labañino y Antonio Guerrero.
¡Libertad para los cinco, 2011 factorial de veces, ya!
Roberto Herrera 25.02.2011
lunes, 21 de febrero de 2011
La miseria de los filósofos miopes
El filósofo austriaco de origen judío, Karl Popper†, fue uno de los más encarnizados e infatigables críticos del marxismo, de los experimentos socialistas del siglo veinte y del tercer Reich Alemán; sociedades que él denominó como cerradas. En sus años mozos, Popper simpatizó con la teoría de Karl Marx e incluso, fue también “comunista” durante ocho semanas. Le tocó vivir tres acontecimientos históricos que trascendieron las fronteras europeas: la coyuntura político-económica e ideológica europea, que dio origen a la primera guerra mundial, la que a su vez, influyó de manera determinante en el auge del movimiento revolucionario ruso dirigido por Lenin que desembocó en la revolución de octubre en 1917; el auge del nacional socialismo hitleriano en Alemania y el periodo estalinista de la revolución de octubre.
Como todos los seres humanos pensantes, Popper tampoco pudo escaparse a las leyes del desarrollo intelectual y emocional del resto de sus congéneres y en este sentido, se puede hablar del filósofo joven y del filósofo viejo.
En su libro, “Las sociedades abiertas y sus enemigos”, escrito entre 1938 y 1945, Popper salda cuentas filosóficas fundamentalmente con Platón y Hegel, quienes salen bastante mal parados en esta contienda tan desigual, ya que no podían defenderse por sí mismos de los ataques a quema ropa del austriaco. En el caso de Carlos Marx, Popper es más benevolente, cuando afirma y sostiene que el marxismo tiene un profundo valor humanista y reconoce el valor histórico de su obra, de la franqueza y la honestidad de sus intenciones1.
¿Cuál es la crítica esencial del joven filósofo Karl Popper a Carlos Marx?
Popper reconoció en un primer momento el carácter científico del marxismo, ya que Marx había pronosticado que el desarrollo del capitalismo conduciría al crecimiento desproporcional de la pobreza en el mundo y que éste sería sustituido por un nuevo orden social, el socialismo, y que este cambio revolucionario ocurriría en los países tecnológicamente más desarrollados (Francia, Inglaterra y Alemania). Según Popper, al no cumplirse esta profecía, la teoría marxista perdió su condición de ciencia, al considerar que no había cumplido con los requisitos metodológicos de la falsación2 , ya que la primera revolución social triunfó en un país feudal.
La tesis de Carlos Marx, expuesta en su obra maestra, El Capital, sostenía que el aumento de la productividad implica el aumento y concentración de la riqueza en pocas manos y, como consecuencia directa de este fenómeno inherente al desarrollo del capitalismo, el crecimiento de la pobreza y la miseria. A juicio de Popper, estas premisas se cumplieron solamente en los años del capitalismo despiadado en la Inglaterra de finales del siglo XIX3.
¿Qué posiciones sostuvo el viejo filósofo Karl Popper en relación al comunismo?
Karl Popper nunca escondió su aversión contra la filosofía marxista. La combatió, en su edad madura, desde la perspectiva del racionalismo crítico, siguiendo una marcada huella científica y racional en su crítica. En 1965 la reina Isabel II de Inglaterra, lo nombra caballero de la corona real. Convertido en un verdadero defensor de la sociedad de mercado y de las sociedades abiertas, Popper se lanzó de lleno, como buen caballero del imperio, a una cruzada anticomunista y a criticar cualquier tendencia política que cuestionara el sistema económico. Su radicalización y enajenación político-social alcanzó limites extremos, a tal grado, que llegó incluso a considerar al partido político de los Verdes como enemigo de la democracia liberal. Con la caída de la Unión Soviética, Popper dio por confirmados todos sus argumentos en contra del marxismo y el comunismo.
El 23 de marzo de 1992 el semanario alemán Der Spiegel4 , dos años antes de su muerte, publicó una entrevista con Karl Popper, en la que, a mi modo de ver, quedaron plasmadas las ideas ultraconservadoras que se habían anidado en la mente del filósofo racionalista Karl Raimundo Popper:
“SPIEGEL: Ahora bien, la izquierda lamentaba, ya desde la época de Lenin, que la ideología de estado que se había impuesto con la dictadura de partido, tenía poco que ver con la teoría original de Carlos Marx, quien había apostado por la revolución proletaria en los países occidentales.”
“POPPER: Hay que decir lo siguiente: La locura comunista se basa fundamentalmente en que se ha demonizado el llamado mundo capitalista. Lo que Marx denominó como capitalismo jamás ha existido, tampoco nada parecido“.
“SPIEGEL: Perdón, así que el liberalismo de Manchester con todas sus míseras condiciones laborales no existió”.
“POPPER: Ciertamente fue un periodo terriblemente duro para los obreros, pero también para otra gente. Marx solamente se interesó por los trabajadores. Pero: Desde el punto de vista estrictamente histórico, a los trabajadores les va cada vez mejor, mientras que Marx sostuvo que la vida empeoraría y que a los obreros les iría cada vez peor”.
“SPIEGEL: ¿Usted se refiere a la teoría de la pauperización?”
“POPPER: Si, y como esta teoría no se materializó, entonces se extrapoló a las colonias. Lo que ahora denominan el tercer mundo…”
“SPIEGEL: Entonces, según su convicción, actualmente vivimos en la mejor y más justa sociedad que jamás existió. Sin embargo, para erradicar el hambre en el tercer mundo y para detener la destrucción del medio ambiente la democracia liberar, al parecer, no tiene ninguna solución convincente que ofrecer.”
“POPPER: Nosotros estamos en condiciones de alimentar el mundo. El problema económico está resuelto…”
“SPIEGEL: ¿Pero usted no puede negar, que existe la miseria generalizada en muchas partes del tercer mundo?
“POPPER: No. Pero ese es un problema principalmente de la estupidez de los dirigentes políticos en esas naciones. Nosotros liberamos a esos estados demasiado rápido y de manera rudimentaria. No son estados de derecho. Lo mismo ocurriría si dejáramos un jardín infantil en sus propias manos.”
De aquel filósofo que en su momento sostuvo la validez del reduccionismo científico para encontrar las causas y explicaciones de un fenómeno cualquiera para su mejor comprensión5 , había quedado muy poco, casi nada. ¿Por qué no aplicó él mismo este método científico para descubrir los orígenes de la hambruna en el tercer mundo?
El racionalismo crítico de antaño se redujo a la glorificación vana de los Estados Unidos, idealizándolo como la meca de la libertad:”…yo he viajado por el mundo, pero en ningún lugar he respirado el aire más libre que en los Estados Unidos de América…”6
Vale preguntarse: ¿En qué mundo vivió Karl R. Popper los últimos 30 años de su vida?
El carro de la historia del capitalismo y de las democracias liberales parlamentarias lo halan bípedos con anteojeras, quienes sujetados con el arnés ideológico desde casi más de 200 años están al servicio del Gran Capital y se han convertido en verdaderos animales de tiro. Los hay poetas, escritores, políticos, curas, guerrilleros arrepentidos, renegados y oportunistas.
Karl R. Popper era de la opinión, que no había que hacer profecías, pues el futuro no se puede predecir; pero al final de sus días, contradiciendo todos los principios de abstinencia profética, comentó lo siguiente7 : El marxismo ha muerto de marxismo, ciertamente desde hace muchos años. Sin embargo, me temo, que millones de marxistas en el Oriente y el Occidente se aferraran a él, como siempre lo han hecho. Y la profecía le resultó cierta, pues a pesar de los errores y horrores cometidos en nombre del marxismo durante el estalinismo, polpotismo y otras desviaciones ideológicas, millones de marxistas seguimos sosteniendo que el capitalismo es el causante de los males que están viviendo los pueblos subdesarrollados y los pobres del capitalismo desarrollado. El capitalismo está muy lejos de ser una sociedad verdaderamente justa, en la que el pleno gozo de la libertad de autorealización como ser humano no sea el derecho de unos pocos privilegiados, sino de todos. No hay que ser profeta ni iluminado para darse cuenta que el capitalismo no es la solución. Las masas hambrientas del tercer mundo y el pueblo consciente no necesitan los consejos de falsos Mesías, mucho menos de filósofos miopes, estén vivos o muertos.
Roberto Herrera 20.02.2011
1:K. Popper: Las Sociedades abiertas y sus enemigos. Tomo II. Capítulo 13: El determinismo sociológico de Marx.Versión alemana.
2:Karl R. Popper: Libro de lecturas. Teoría del conocimiento. Texto 8: Problemas de demarcación entre ciencay pseudo-ciencia. Versión alemana.
3:Las Sociedades abiertas y sus enemigos. Tomo II. Capítulo 20: El capitalismo y su destino.
4: http://www.spiegel.de/spiegel/print/d-13682439.html
5:K.Popper: El Yo y su cerebro. Capitulo P1. 7. No hay nada nuevo bajo el sol. 1997
6:K.Popper: La responsabilidad de vivir. Contra el cinismo. 1995
7:K.Popper: La responsabilidad de vivir. El colapso del comunismo.1995
Como todos los seres humanos pensantes, Popper tampoco pudo escaparse a las leyes del desarrollo intelectual y emocional del resto de sus congéneres y en este sentido, se puede hablar del filósofo joven y del filósofo viejo.
En su libro, “Las sociedades abiertas y sus enemigos”, escrito entre 1938 y 1945, Popper salda cuentas filosóficas fundamentalmente con Platón y Hegel, quienes salen bastante mal parados en esta contienda tan desigual, ya que no podían defenderse por sí mismos de los ataques a quema ropa del austriaco. En el caso de Carlos Marx, Popper es más benevolente, cuando afirma y sostiene que el marxismo tiene un profundo valor humanista y reconoce el valor histórico de su obra, de la franqueza y la honestidad de sus intenciones1.
¿Cuál es la crítica esencial del joven filósofo Karl Popper a Carlos Marx?
Popper reconoció en un primer momento el carácter científico del marxismo, ya que Marx había pronosticado que el desarrollo del capitalismo conduciría al crecimiento desproporcional de la pobreza en el mundo y que éste sería sustituido por un nuevo orden social, el socialismo, y que este cambio revolucionario ocurriría en los países tecnológicamente más desarrollados (Francia, Inglaterra y Alemania). Según Popper, al no cumplirse esta profecía, la teoría marxista perdió su condición de ciencia, al considerar que no había cumplido con los requisitos metodológicos de la falsación2 , ya que la primera revolución social triunfó en un país feudal.
La tesis de Carlos Marx, expuesta en su obra maestra, El Capital, sostenía que el aumento de la productividad implica el aumento y concentración de la riqueza en pocas manos y, como consecuencia directa de este fenómeno inherente al desarrollo del capitalismo, el crecimiento de la pobreza y la miseria. A juicio de Popper, estas premisas se cumplieron solamente en los años del capitalismo despiadado en la Inglaterra de finales del siglo XIX3.
¿Qué posiciones sostuvo el viejo filósofo Karl Popper en relación al comunismo?
Karl Popper nunca escondió su aversión contra la filosofía marxista. La combatió, en su edad madura, desde la perspectiva del racionalismo crítico, siguiendo una marcada huella científica y racional en su crítica. En 1965 la reina Isabel II de Inglaterra, lo nombra caballero de la corona real. Convertido en un verdadero defensor de la sociedad de mercado y de las sociedades abiertas, Popper se lanzó de lleno, como buen caballero del imperio, a una cruzada anticomunista y a criticar cualquier tendencia política que cuestionara el sistema económico. Su radicalización y enajenación político-social alcanzó limites extremos, a tal grado, que llegó incluso a considerar al partido político de los Verdes como enemigo de la democracia liberal. Con la caída de la Unión Soviética, Popper dio por confirmados todos sus argumentos en contra del marxismo y el comunismo.
El 23 de marzo de 1992 el semanario alemán Der Spiegel4 , dos años antes de su muerte, publicó una entrevista con Karl Popper, en la que, a mi modo de ver, quedaron plasmadas las ideas ultraconservadoras que se habían anidado en la mente del filósofo racionalista Karl Raimundo Popper:
“SPIEGEL: Ahora bien, la izquierda lamentaba, ya desde la época de Lenin, que la ideología de estado que se había impuesto con la dictadura de partido, tenía poco que ver con la teoría original de Carlos Marx, quien había apostado por la revolución proletaria en los países occidentales.”
“POPPER: Hay que decir lo siguiente: La locura comunista se basa fundamentalmente en que se ha demonizado el llamado mundo capitalista. Lo que Marx denominó como capitalismo jamás ha existido, tampoco nada parecido“.
“SPIEGEL: Perdón, así que el liberalismo de Manchester con todas sus míseras condiciones laborales no existió”.
“POPPER: Ciertamente fue un periodo terriblemente duro para los obreros, pero también para otra gente. Marx solamente se interesó por los trabajadores. Pero: Desde el punto de vista estrictamente histórico, a los trabajadores les va cada vez mejor, mientras que Marx sostuvo que la vida empeoraría y que a los obreros les iría cada vez peor”.
“SPIEGEL: ¿Usted se refiere a la teoría de la pauperización?”
“POPPER: Si, y como esta teoría no se materializó, entonces se extrapoló a las colonias. Lo que ahora denominan el tercer mundo…”
“SPIEGEL: Entonces, según su convicción, actualmente vivimos en la mejor y más justa sociedad que jamás existió. Sin embargo, para erradicar el hambre en el tercer mundo y para detener la destrucción del medio ambiente la democracia liberar, al parecer, no tiene ninguna solución convincente que ofrecer.”
“POPPER: Nosotros estamos en condiciones de alimentar el mundo. El problema económico está resuelto…”
“SPIEGEL: ¿Pero usted no puede negar, que existe la miseria generalizada en muchas partes del tercer mundo?
“POPPER: No. Pero ese es un problema principalmente de la estupidez de los dirigentes políticos en esas naciones. Nosotros liberamos a esos estados demasiado rápido y de manera rudimentaria. No son estados de derecho. Lo mismo ocurriría si dejáramos un jardín infantil en sus propias manos.”
De aquel filósofo que en su momento sostuvo la validez del reduccionismo científico para encontrar las causas y explicaciones de un fenómeno cualquiera para su mejor comprensión5 , había quedado muy poco, casi nada. ¿Por qué no aplicó él mismo este método científico para descubrir los orígenes de la hambruna en el tercer mundo?
El racionalismo crítico de antaño se redujo a la glorificación vana de los Estados Unidos, idealizándolo como la meca de la libertad:”…yo he viajado por el mundo, pero en ningún lugar he respirado el aire más libre que en los Estados Unidos de América…”6
Vale preguntarse: ¿En qué mundo vivió Karl R. Popper los últimos 30 años de su vida?
El carro de la historia del capitalismo y de las democracias liberales parlamentarias lo halan bípedos con anteojeras, quienes sujetados con el arnés ideológico desde casi más de 200 años están al servicio del Gran Capital y se han convertido en verdaderos animales de tiro. Los hay poetas, escritores, políticos, curas, guerrilleros arrepentidos, renegados y oportunistas.
Karl R. Popper era de la opinión, que no había que hacer profecías, pues el futuro no se puede predecir; pero al final de sus días, contradiciendo todos los principios de abstinencia profética, comentó lo siguiente7 : El marxismo ha muerto de marxismo, ciertamente desde hace muchos años. Sin embargo, me temo, que millones de marxistas en el Oriente y el Occidente se aferraran a él, como siempre lo han hecho. Y la profecía le resultó cierta, pues a pesar de los errores y horrores cometidos en nombre del marxismo durante el estalinismo, polpotismo y otras desviaciones ideológicas, millones de marxistas seguimos sosteniendo que el capitalismo es el causante de los males que están viviendo los pueblos subdesarrollados y los pobres del capitalismo desarrollado. El capitalismo está muy lejos de ser una sociedad verdaderamente justa, en la que el pleno gozo de la libertad de autorealización como ser humano no sea el derecho de unos pocos privilegiados, sino de todos. No hay que ser profeta ni iluminado para darse cuenta que el capitalismo no es la solución. Las masas hambrientas del tercer mundo y el pueblo consciente no necesitan los consejos de falsos Mesías, mucho menos de filósofos miopes, estén vivos o muertos.
Roberto Herrera 20.02.2011
1:K. Popper: Las Sociedades abiertas y sus enemigos. Tomo II. Capítulo 13: El determinismo sociológico de Marx.Versión alemana.
2:Karl R. Popper: Libro de lecturas. Teoría del conocimiento. Texto 8: Problemas de demarcación entre ciencay pseudo-ciencia. Versión alemana.
3:Las Sociedades abiertas y sus enemigos. Tomo II. Capítulo 20: El capitalismo y su destino.
4: http://www.spiegel.de/spiegel/print/d-13682439.html
5:K.Popper: El Yo y su cerebro. Capitulo P1. 7. No hay nada nuevo bajo el sol. 1997
6:K.Popper: La responsabilidad de vivir. Contra el cinismo. 1995
7:K.Popper: La responsabilidad de vivir. El colapso del comunismo.1995
martes, 15 de febrero de 2011
¿La antesala de la revolución social pan-arábiga?
Pienso que para analizar objetivamente los acontecimientos que se han desarrollado en los países del Magreb, es necesario definir primeramente el término revolución. ¿Se puede considerar como un acto revolucionario un cambio cualquiera en la sociedad, por radical que este sea? Sí, en dependencia del carácter y contenido del cambio.
Fidel Castro Ruz definió el primero de mayo del 2000 en la Plaza de la Revolución, lo que él entiende por REVOLUCIÓN: “…es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; …. Revolución es unidad, es independencia…”
Fidel está definiendo aquí, a mi entender, un proceso dialéctico de cambio radical que se lleva a cabo en la dimensión tiempo-espacio y que abarca todas las esferas de la sociedad. La revolución es, pues, el camino largo y sinuoso que tiene como fin la construcción de un nuevo orden social, así como la transformación dialéctica de la ideología heredada del pasado. A mi juicio, este es el único camino revolucionario que conduce a la verdadera emancipación e independencia de los pueblos.
Más allá de las diferencias culturales y religiosas, que diferencian al universo árabe de otros pueblos, la realidad es que ninguno de los países pertenecientes a este conjunto se escapa a las leyes generales de desarrollo capitalista y a la contradicción fundamental de las relaciones capitalistas de producción: capital-trabajo
Con esta reflexión no niego la importancia, la necesidad y el valor histórico que tienen estos movimientos populares, los que probablemente seguirán brotando en un mediato futuro en el norte de África, no solamente por los efectos de la reacción en cadena provocada en los últimos meses, sino fundamentalmente porque las masas populares han dicho basta. La versión árabe del capitalismo, tampoco resuelve los males endémicos que azotan esos países. Todo lo contrario, recrudece la expoliación y coarta las libertades más fundamentales. Una consecuencia directa de esta crisis político-económica-social, es la migración ilegal y masiva al continente europeo. Entonces, ¿qué vía de desarrollo tomará el movimiento popular tunecino y egipcio? Todo parece indicar, que lo primordial en esta primera etapa es restablecer el orden democrático-parlamentario y lograr un consenso entre las fuerzas políticas. Pero hay que estar conscientes, que mientras el poder militar esté en manos de las estructuras militares tradicionales, el régimen democrático que resulte de las futuras elecciones, será un gobierno tutelado y en dependencia de la profundidad o superficialidad de las reformas constitucionales, así será el carácter y contenido del programa de gobierno. ¿Cambiará el futuro gobierno egipcio su política en relación al conflicto palestino-israelí?
Los alzamientos de las masas populares, tanto en la República Tunecina como en Egipto, podrían considerarse como etapas preliminares de un proceso revolucionario con carácter democrático pluralista. ¿Es posible que esta chispa iniciadora alcance otros pueblos árabes? Sí, es posible. No obstante, es demasiado temprano para creer que nos encontramos en la antesala de la revolución social pan-arábiga.
Roberto Herrera 15.02.2011
Fidel Castro Ruz definió el primero de mayo del 2000 en la Plaza de la Revolución, lo que él entiende por REVOLUCIÓN: “…es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; …. Revolución es unidad, es independencia…”
Fidel está definiendo aquí, a mi entender, un proceso dialéctico de cambio radical que se lleva a cabo en la dimensión tiempo-espacio y que abarca todas las esferas de la sociedad. La revolución es, pues, el camino largo y sinuoso que tiene como fin la construcción de un nuevo orden social, así como la transformación dialéctica de la ideología heredada del pasado. A mi juicio, este es el único camino revolucionario que conduce a la verdadera emancipación e independencia de los pueblos.
Más allá de las diferencias culturales y religiosas, que diferencian al universo árabe de otros pueblos, la realidad es que ninguno de los países pertenecientes a este conjunto se escapa a las leyes generales de desarrollo capitalista y a la contradicción fundamental de las relaciones capitalistas de producción: capital-trabajo
Con esta reflexión no niego la importancia, la necesidad y el valor histórico que tienen estos movimientos populares, los que probablemente seguirán brotando en un mediato futuro en el norte de África, no solamente por los efectos de la reacción en cadena provocada en los últimos meses, sino fundamentalmente porque las masas populares han dicho basta. La versión árabe del capitalismo, tampoco resuelve los males endémicos que azotan esos países. Todo lo contrario, recrudece la expoliación y coarta las libertades más fundamentales. Una consecuencia directa de esta crisis político-económica-social, es la migración ilegal y masiva al continente europeo. Entonces, ¿qué vía de desarrollo tomará el movimiento popular tunecino y egipcio? Todo parece indicar, que lo primordial en esta primera etapa es restablecer el orden democrático-parlamentario y lograr un consenso entre las fuerzas políticas. Pero hay que estar conscientes, que mientras el poder militar esté en manos de las estructuras militares tradicionales, el régimen democrático que resulte de las futuras elecciones, será un gobierno tutelado y en dependencia de la profundidad o superficialidad de las reformas constitucionales, así será el carácter y contenido del programa de gobierno. ¿Cambiará el futuro gobierno egipcio su política en relación al conflicto palestino-israelí?
Los alzamientos de las masas populares, tanto en la República Tunecina como en Egipto, podrían considerarse como etapas preliminares de un proceso revolucionario con carácter democrático pluralista. ¿Es posible que esta chispa iniciadora alcance otros pueblos árabes? Sí, es posible. No obstante, es demasiado temprano para creer que nos encontramos en la antesala de la revolución social pan-arábiga.
Roberto Herrera 15.02.2011
domingo, 13 de febrero de 2011
La igualdad de los hombres. ¿Un mito?
El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, que consta de 30 artículos. El primero reza así: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Pero la realidad es otra. No nacemos iguales. Cada ser humano es algo único en el universo. Las experiencias psíquicas y somáticas vividas en el periodo intrauterino le imprimen un sello particular a cada individuo.
Sí, somos iguales, en cuanto que pertenecemos a una misma especie. Todos somos el resultado de la división celular somática en 23 pares de cromosomas (filamentos condensados de ácido desoxirribonucleico). Veinte y dos autosomas (cromosomas no sexuales) y un par de cromosomas sexuales, dos X en el caso de las mujeres y un cromosoma X y un Y, en el caso de los varones.
Sí, los seres humanos somos iguales, en cuanto que nuestras células están compuestas de aminoácidos, enzimas, biomoléculas como el carbono, nitrógeno, oxígeno y somos capaces de crecer y reproducirnos por medio de procesos metabólicos.
Sí, somos iguales, en cuanto que nacemos y morimos, como las amibas y los bonobos. Hasta aquí las igualdades biológicas de los seres vivientes en el planeta. Esto quiere decir, que excluyendo patologías congénitas y aberraciones cromosomales graves, todos los hombres nacemos por lo tanto con todas las estructuras orgánicas necesarias e indispensables para poder sobrevivir y reproducirnos en el planeta.
El ser humano nace con un cerebro que muestra rasgos morfológicos, fisiológicos y bioquímicos manifiestos de inmadurez. Siendo el lóbulo frontal uno de los cuatro lóbulos de la corteza cerebral humana que alcanza su completo desarrollo y madurez entre los quince y veinticincos años, en dependencia del entorno social y las condiciones de vida. En estas áreas corticales, es donde están representadas las máximas capacidades cognitivas del hombre, incluyendo el lenguaje. El lóbulo frontal es la estructura neuronal responsable de regular y controlar el comportamiento social, la planificación y organización de actividades, análisis y síntesis, determinados aspectos del lenguaje, control de la actividad motórica y la memoria operativa. Es decir, todas aquellas facultades cognitivo-sociales que el ser humano necesita para intervenir activamente en el proceso de desarrollo de la sociedad, las cuales no se desarrollan automáticamente, sino que solamente con la estimulación neuronal que brinda el estudio, la formación y la actividad corporal recreativa. Esto nos diferencia del resto de las especies animales.
¡Cada cabeza es un mundo!, reza el dicho popular. Aunque más exacto sería decir que cada cerebro es un mundo. No pueden existir dos cerebros iguales, ni siquiera en el caso de gemelos monocigóticos. La masa cerebral humana se desarrolla con el contacto directo del hombre en la naturaleza, percibiéndola sensorialmente como un todo y desde la subjetividad individual.
Por lo tanto, basándonos en el principio dialéctico del desarrollo desigual y combinado, es evidente que los desarrollos individuales están supeditados a condiciones ambientales, sociales y de maternidad, que pueden ser las mismas, pero que son percibidas y asimiladas por el feto de manera particular.
Las experiencias vividas por el feto dentro del útero materno y las extrauterinas a partir del momento determinado de nuestro nacimiento, marcarán la arquitectura cultural, social, política y espiritual de nuestros cerebros y este hecho nos hace diferentes en el universo de los seres humanos. En este sentido, afirmar que los hombres no nacemos en igualdad de condiciones no es desatinado.
El principio de desarrollo dialéctico desigual nos ayuda a entender que en todo proceso, los ritmos de sus partes son desiguales. Esto quiere decir, que no todos los individuos en una sociedad determinada, tienen que tener de manera obligatoria el mismo desarrollo. Por lo tanto, desiguales serán sus interpretaciones y comportamientos con respecto a la sociedad y sus expresiones culturales, socio-espirituales, ético-morales, político-ideológicas y sexuales.
La no aplicación de este principio, la interpretación mecanicista de la noción de igualdad y la reducción del concepto de igualdad solamente a las necesidades somáticas, condujeron en el pasado, a desviaciones político-ideológicas en los experimentos socialistas del siglo XX, como podría ser el igualitarismo. Doctrina político-social que tiene como meta buscar nivelar y erradicar las desigualdades (materiales) existentes entre los individuos en la sociedad revolucionada. El socialismo o comunismo no debe concebirse como una sociedad igualitarista, puesto que los hombres y las mujeres, por las razones expuestas al principio, jamás podrán ser iguales. La igualdad del hombre y la mujer, se refiere, según mi opinión, aparte del derecho universal de vivir dignamente, al derecho que tiene todo individuo de optar a las oportunidades de desarrollo personal que la sociedad ofrece y al derecho inalienable de los ciudadanos a ser tratados por iguales frente a la ley.
Ahora bien, tener el “derecho de” es una cara de la moneda, tener los “medios materiales para conseguirlo” es la otra. Y aquí radica precisamente la contradicción antagónica en el capitalismo. El sistema capitalista no puede garantizar la realización plena de las grandes mayorías. Esta es la gran tarea del socialismo: crear las condiciones materiales y subjetivas en la sociedad, de manera tal, que todos los individuos de la sociedad, de acuerdo a la individualidad de sus capacidades, puedan desarrollarse integralmente, sin que primen privilegios clasistas, racistas, sexistas o partidistas. En esto radica la igualdad comunista del hombre.
Los hombres, ciertamente, no nacemos en igualdad de condiciones, por eso, pienso yo, que luchar por la libertad, la dignidad, el derecho a la vida digna y la igualdad social vale la pena.
¿Verdad que sí?
Roberto Herrera 13.02.2011
Pero la realidad es otra. No nacemos iguales. Cada ser humano es algo único en el universo. Las experiencias psíquicas y somáticas vividas en el periodo intrauterino le imprimen un sello particular a cada individuo.
Sí, somos iguales, en cuanto que pertenecemos a una misma especie. Todos somos el resultado de la división celular somática en 23 pares de cromosomas (filamentos condensados de ácido desoxirribonucleico). Veinte y dos autosomas (cromosomas no sexuales) y un par de cromosomas sexuales, dos X en el caso de las mujeres y un cromosoma X y un Y, en el caso de los varones.
Sí, los seres humanos somos iguales, en cuanto que nuestras células están compuestas de aminoácidos, enzimas, biomoléculas como el carbono, nitrógeno, oxígeno y somos capaces de crecer y reproducirnos por medio de procesos metabólicos.
Sí, somos iguales, en cuanto que nacemos y morimos, como las amibas y los bonobos. Hasta aquí las igualdades biológicas de los seres vivientes en el planeta. Esto quiere decir, que excluyendo patologías congénitas y aberraciones cromosomales graves, todos los hombres nacemos por lo tanto con todas las estructuras orgánicas necesarias e indispensables para poder sobrevivir y reproducirnos en el planeta.
El ser humano nace con un cerebro que muestra rasgos morfológicos, fisiológicos y bioquímicos manifiestos de inmadurez. Siendo el lóbulo frontal uno de los cuatro lóbulos de la corteza cerebral humana que alcanza su completo desarrollo y madurez entre los quince y veinticincos años, en dependencia del entorno social y las condiciones de vida. En estas áreas corticales, es donde están representadas las máximas capacidades cognitivas del hombre, incluyendo el lenguaje. El lóbulo frontal es la estructura neuronal responsable de regular y controlar el comportamiento social, la planificación y organización de actividades, análisis y síntesis, determinados aspectos del lenguaje, control de la actividad motórica y la memoria operativa. Es decir, todas aquellas facultades cognitivo-sociales que el ser humano necesita para intervenir activamente en el proceso de desarrollo de la sociedad, las cuales no se desarrollan automáticamente, sino que solamente con la estimulación neuronal que brinda el estudio, la formación y la actividad corporal recreativa. Esto nos diferencia del resto de las especies animales.
¡Cada cabeza es un mundo!, reza el dicho popular. Aunque más exacto sería decir que cada cerebro es un mundo. No pueden existir dos cerebros iguales, ni siquiera en el caso de gemelos monocigóticos. La masa cerebral humana se desarrolla con el contacto directo del hombre en la naturaleza, percibiéndola sensorialmente como un todo y desde la subjetividad individual.
Por lo tanto, basándonos en el principio dialéctico del desarrollo desigual y combinado, es evidente que los desarrollos individuales están supeditados a condiciones ambientales, sociales y de maternidad, que pueden ser las mismas, pero que son percibidas y asimiladas por el feto de manera particular.
Las experiencias vividas por el feto dentro del útero materno y las extrauterinas a partir del momento determinado de nuestro nacimiento, marcarán la arquitectura cultural, social, política y espiritual de nuestros cerebros y este hecho nos hace diferentes en el universo de los seres humanos. En este sentido, afirmar que los hombres no nacemos en igualdad de condiciones no es desatinado.
El principio de desarrollo dialéctico desigual nos ayuda a entender que en todo proceso, los ritmos de sus partes son desiguales. Esto quiere decir, que no todos los individuos en una sociedad determinada, tienen que tener de manera obligatoria el mismo desarrollo. Por lo tanto, desiguales serán sus interpretaciones y comportamientos con respecto a la sociedad y sus expresiones culturales, socio-espirituales, ético-morales, político-ideológicas y sexuales.
La no aplicación de este principio, la interpretación mecanicista de la noción de igualdad y la reducción del concepto de igualdad solamente a las necesidades somáticas, condujeron en el pasado, a desviaciones político-ideológicas en los experimentos socialistas del siglo XX, como podría ser el igualitarismo. Doctrina político-social que tiene como meta buscar nivelar y erradicar las desigualdades (materiales) existentes entre los individuos en la sociedad revolucionada. El socialismo o comunismo no debe concebirse como una sociedad igualitarista, puesto que los hombres y las mujeres, por las razones expuestas al principio, jamás podrán ser iguales. La igualdad del hombre y la mujer, se refiere, según mi opinión, aparte del derecho universal de vivir dignamente, al derecho que tiene todo individuo de optar a las oportunidades de desarrollo personal que la sociedad ofrece y al derecho inalienable de los ciudadanos a ser tratados por iguales frente a la ley.
Ahora bien, tener el “derecho de” es una cara de la moneda, tener los “medios materiales para conseguirlo” es la otra. Y aquí radica precisamente la contradicción antagónica en el capitalismo. El sistema capitalista no puede garantizar la realización plena de las grandes mayorías. Esta es la gran tarea del socialismo: crear las condiciones materiales y subjetivas en la sociedad, de manera tal, que todos los individuos de la sociedad, de acuerdo a la individualidad de sus capacidades, puedan desarrollarse integralmente, sin que primen privilegios clasistas, racistas, sexistas o partidistas. En esto radica la igualdad comunista del hombre.
Los hombres, ciertamente, no nacemos en igualdad de condiciones, por eso, pienso yo, que luchar por la libertad, la dignidad, el derecho a la vida digna y la igualdad social vale la pena.
¿Verdad que sí?
Roberto Herrera 13.02.2011
sábado, 12 de febrero de 2011
LA INDIGNACIÓN DEL OCCIDENTE, LLEGA SIEMPRE EL DÍA DESPUÉS
La canciller alemana, Angela Merkel, comenta estar muy contenta con los sucesos acontecidos en las últimas horas en Egipto y le desea al pueblo egipcio “una sociedad sin corrupción, censura, encarcelamientos y tortura”. Por su parte, el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, aporta también su granito de arena al alboroto universal, agradeciendo a Mubarak el haber escuchado la voz del pueblo, pero advierte que “esto no es el final, sólo el principio”. El principio de un proceso que deberá terminar en democracia.
El cinismo occidental no tiene parangón alguno. Durante decenas de años los Estados Unidos y sus aliados conciben, mantienen, sostienen y toleran dictaduras políticas o militares en los más recónditos rincones del planeta, sin importarles un comino lo que piensan los pueblos. Nadie escucha los gritos desesperados de los torturados ni el llanto doloroso de madres buscando a sus crías desaparecidas ni el clamor rebelde de los pueblos exigiendo justicia.
La dedocracia avalada por el Pentágono y el Departamento de Estado se convierte en democracia, en el instante en que sus títeres se declaran defensores y adalides de los valores de justicia y libertad del mundo capialista. Ellos, los americanos, son fieles seguidores de la táctica de “úselo y tírelo”, use and throw away, y cuando un dictador cae en desgracia la aplican con la rigurosidad de un verdugo.
Habrá que esperar el derrotero que decidirá el pueblo egipcio y en este punto, Obama tiene razón: es sólo el principio.
Roberto Herrera 12.02.2011
El cinismo occidental no tiene parangón alguno. Durante decenas de años los Estados Unidos y sus aliados conciben, mantienen, sostienen y toleran dictaduras políticas o militares en los más recónditos rincones del planeta, sin importarles un comino lo que piensan los pueblos. Nadie escucha los gritos desesperados de los torturados ni el llanto doloroso de madres buscando a sus crías desaparecidas ni el clamor rebelde de los pueblos exigiendo justicia.
La dedocracia avalada por el Pentágono y el Departamento de Estado se convierte en democracia, en el instante en que sus títeres se declaran defensores y adalides de los valores de justicia y libertad del mundo capialista. Ellos, los americanos, son fieles seguidores de la táctica de “úselo y tírelo”, use and throw away, y cuando un dictador cae en desgracia la aplican con la rigurosidad de un verdugo.
Habrá que esperar el derrotero que decidirá el pueblo egipcio y en este punto, Obama tiene razón: es sólo el principio.
Roberto Herrera 12.02.2011
jueves, 10 de febrero de 2011
HUGO CHÁVEZ FRÍAS: EL ROMPEDOR DE ESQUEMAS
Hugo Rafael Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela desde 1998, elegido democráticamente, según los cánones electorales de las democracias parlamentarias occidentales, es uno de los estadistas latinoamericanos contemporáneos, sin lugar a dudas, más controvertidos en los últimos años. Goza, por una parte, de la simpatía y el apoyo de grandes sectores sociales en Venezuela y de la solidaridad internacional de naciones, pueblos y ciudadanos del mundo antiimperialista. Al mismo tiempo, es repudiado y vilipendiado por la burguesía nacional e internacional, y por el imperialismo norteamericano y sus aliados. Hugo Chávez es un personaje político que polariza y a quien, a mi juicio, no se le escatiman las injurias. La crítica superficial y burda que diariamente se publica en el extranjero, a través de los medios de comunicación, es una cortina de humo que pretende desvirtuar el papel del dirigente revolucionario en la palestra internacional y opacar los logros de la revolución bolivariana. A pesar de haber cumplido con todos los requisitos requeridos por los “paladines de la democracia parlamentaria” para asegurar cualitativamente el proceso electoral, es decir, reducir al mínimo las posibilidades de contaminación del voto popular, Hugo Chávez Frías es considerado un dictador. Sobre todo en los Estados Unidos, país “protector de los valores democráticos occidentales”, la gran mayoría de la sociedad está convencida que el presidente de Venezuela es un tirano, sin tomar en cuenta que precisamente los Estados Unidos de América, no son el paradigma de la participación cívica masiva en las elecciones presidenciales (aspecto fundamental en toda democracia) ni en la transparencia de los procesos de control y computo.
El regio exabrupto de Juan Carlos I en el año 2007 en Santiago de Chile, fue la expresión verbal de la arrogancia e incapacidad de la burguesía internacional (aunque el autor haya sido un monarca) de aceptar políticos irreverentes de la talla de Chávez, con la independencia necesaria para oponerse al poder hegemónico imperial. Pero también es importante señalar que existen sentimientos encontrados en relación al Comandante dentro de algunos sectores de la ortodoxia marxista revolucionaria y la izquierda moderada latinoamericana, quienes estaban tradicionalmente acostumbrados al líder político de izquierda, con un discurso político solo para los iluminados. Éstos no dan pie con bola hoy con el eclecticismo chavezciano.
La clave para entender la personalidad del ente político Hugo Chávez requiere, según mi opinión, de un breve análisis previo de su entorno social y cultural. Es decir, la idiosincrasia del pueblo venezolano. Estoy consciente que las generalizaciones, cuando se consideran absolutas e inamovibles, siempre conducen a errores de apreciación y valoración o en el mejor de los casos, a caricaturas estereotipadas. No obstante, sí éstas son empleadas, como método de aproximación ponderado, pueden contribuir a que el análisis en cuestión se acerque tendencialmente a la verdad relativa. ¿Existe el fenotipo venezolano? Pienso que sí. Permítaseme un breve excurso a fin de reforzar mis argumentos. En la época dorada de los petrodólares, en los años del primer mandato del recién fallecido ex presidente Carlos Andrés Pérez, Alemania recibió a muchos estudiantes venezolanos de ambos sexos. Fue durante esos años que tuve la oportunidad de relacionarme directamente con la cultura venezolana y su idiosincrasia. El universo estudiantil venezolano estaba representado por jóvenes que procedían de distintos sectores sociales y de los diferentes rincones del territorio venezolano. Había de todos los colores y mezclas, y ellos eran la mayoría latina en el Campus. El rasgo común entre tod@s, era su forma dicharachera de establecer relaciones y de ser muy dados a las bromas. Por supuesto, que dentro de este conjunto variopinto de individualidades, había uno que otro con personalidad introvertida, situación psíquica-emocional que no le impedía gozar de las chanzas de sus paisanos y además, lo colocaba, para su incomodidad, en el epicentro de la atención y lo consagraba como la excepción de la regla. Las características fenotípicas eran múltiples, pero como no se trata aquí de profundizar en el análisis diferencial de la cultura venezolana, sino más bien de delimitar aquellas que a ojos vistas identificaban al venezolano del resto del conjunto de latinoamericanos, concentro mi interés solamente en estas dos. Entonces, de manera empírica y con un método subjetivo de investigación, presumo que un 80 % de los venezolanos son dicharacheros empedernidos y juguetones. Esto no significa, bajo ningún punto de vista, que estas características mengüen la seriedad y sobriedad de sus opiniones. Basta con leer la diversidad de artículos en Aporrea, con títulos que causan hilaridad espasmódica y cuyos contenidos reflejan máxima seriedad o una infinita arrechera, para darse cuenta la forma en que los venezolanos tratan los temas político-sociales.
Hugo Chávez Frías es parte del pueblo y como tal, tiene los rasgos particulares descritos de la idiosincrasia venezolana. Nos puede gustar o no su discurso político, nos puede parecer fuera de lugar o no que responda preguntas cantando rancheras mexicanas, nos pueden apetecer o no los sancochos teóricos-ideológicos, con ingredientes que van desde Marx, Engels, Lenin, Mao, Gramsci, Luxemburgo, Guevara, Mahatma Gandhi, Víctor Hugo, Rousseau, Mariátegui hasta Nuestro Señor Jesucristo. Nos puede parecer o no un populista. Lo cierto es que Hugo Chávez ha roto con todos los esquemas en América Latina. Ahora bien, lo que sí es inaceptable y a la vez injusto, es que se le tilde de dictador.
Hugo Chávez provoca prurito político en las esferas imperialistas porque ha sido capaz de defender la dignidad de los más desposeídos de su tierra y del resto de América Latina. Porque no parlamenta con el lenguaje ambiguo de muchos líderes políticos, porque no se somete a los designios de los poderosos, porque no saben qué hacer con él. Hugo Chávez Frías no es querido por el establishment norteamericano y europeo, simplemente porque no se calla y porque habla por su pueblo.
Roberto Herrera 10.02.2011
El regio exabrupto de Juan Carlos I en el año 2007 en Santiago de Chile, fue la expresión verbal de la arrogancia e incapacidad de la burguesía internacional (aunque el autor haya sido un monarca) de aceptar políticos irreverentes de la talla de Chávez, con la independencia necesaria para oponerse al poder hegemónico imperial. Pero también es importante señalar que existen sentimientos encontrados en relación al Comandante dentro de algunos sectores de la ortodoxia marxista revolucionaria y la izquierda moderada latinoamericana, quienes estaban tradicionalmente acostumbrados al líder político de izquierda, con un discurso político solo para los iluminados. Éstos no dan pie con bola hoy con el eclecticismo chavezciano.
La clave para entender la personalidad del ente político Hugo Chávez requiere, según mi opinión, de un breve análisis previo de su entorno social y cultural. Es decir, la idiosincrasia del pueblo venezolano. Estoy consciente que las generalizaciones, cuando se consideran absolutas e inamovibles, siempre conducen a errores de apreciación y valoración o en el mejor de los casos, a caricaturas estereotipadas. No obstante, sí éstas son empleadas, como método de aproximación ponderado, pueden contribuir a que el análisis en cuestión se acerque tendencialmente a la verdad relativa. ¿Existe el fenotipo venezolano? Pienso que sí. Permítaseme un breve excurso a fin de reforzar mis argumentos. En la época dorada de los petrodólares, en los años del primer mandato del recién fallecido ex presidente Carlos Andrés Pérez, Alemania recibió a muchos estudiantes venezolanos de ambos sexos. Fue durante esos años que tuve la oportunidad de relacionarme directamente con la cultura venezolana y su idiosincrasia. El universo estudiantil venezolano estaba representado por jóvenes que procedían de distintos sectores sociales y de los diferentes rincones del territorio venezolano. Había de todos los colores y mezclas, y ellos eran la mayoría latina en el Campus. El rasgo común entre tod@s, era su forma dicharachera de establecer relaciones y de ser muy dados a las bromas. Por supuesto, que dentro de este conjunto variopinto de individualidades, había uno que otro con personalidad introvertida, situación psíquica-emocional que no le impedía gozar de las chanzas de sus paisanos y además, lo colocaba, para su incomodidad, en el epicentro de la atención y lo consagraba como la excepción de la regla. Las características fenotípicas eran múltiples, pero como no se trata aquí de profundizar en el análisis diferencial de la cultura venezolana, sino más bien de delimitar aquellas que a ojos vistas identificaban al venezolano del resto del conjunto de latinoamericanos, concentro mi interés solamente en estas dos. Entonces, de manera empírica y con un método subjetivo de investigación, presumo que un 80 % de los venezolanos son dicharacheros empedernidos y juguetones. Esto no significa, bajo ningún punto de vista, que estas características mengüen la seriedad y sobriedad de sus opiniones. Basta con leer la diversidad de artículos en Aporrea, con títulos que causan hilaridad espasmódica y cuyos contenidos reflejan máxima seriedad o una infinita arrechera, para darse cuenta la forma en que los venezolanos tratan los temas político-sociales.
Hugo Chávez Frías es parte del pueblo y como tal, tiene los rasgos particulares descritos de la idiosincrasia venezolana. Nos puede gustar o no su discurso político, nos puede parecer fuera de lugar o no que responda preguntas cantando rancheras mexicanas, nos pueden apetecer o no los sancochos teóricos-ideológicos, con ingredientes que van desde Marx, Engels, Lenin, Mao, Gramsci, Luxemburgo, Guevara, Mahatma Gandhi, Víctor Hugo, Rousseau, Mariátegui hasta Nuestro Señor Jesucristo. Nos puede parecer o no un populista. Lo cierto es que Hugo Chávez ha roto con todos los esquemas en América Latina. Ahora bien, lo que sí es inaceptable y a la vez injusto, es que se le tilde de dictador.
Hugo Chávez provoca prurito político en las esferas imperialistas porque ha sido capaz de defender la dignidad de los más desposeídos de su tierra y del resto de América Latina. Porque no parlamenta con el lenguaje ambiguo de muchos líderes políticos, porque no se somete a los designios de los poderosos, porque no saben qué hacer con él. Hugo Chávez Frías no es querido por el establishment norteamericano y europeo, simplemente porque no se calla y porque habla por su pueblo.
Roberto Herrera 10.02.2011
martes, 8 de febrero de 2011
DE POLÍTICOS Y AVESTRUCES
El avestruz arábigo es una especie extinta que habitaba en el medio oriente, cuyo desaparecimiento se debió esencialmente a la caza excesiva a mano del hombre y no, como podría presumirse vulgarmente, por enterrar la cabeza en la arena frente al peligro. Igual que sus congéneres aún existentes, el avestruz arábigo (Struthio camelus syriacus) no acostumbraba a confundir a sus enemigos con tal posición corporal. Muchos políticos, sobre todo los que llevan muchos años en el poder, en algún momento de sus agitadas vidas, por andar con la cabeza en las alturas, pierden el contacto con lo terrenal y cotidiano de la vida de sus súbditos, que también es una forma especial de “hacer las del avestruz”. El Presidente egipcio no pertenece, según mi opinión, a esta especie…de políticos.
Según algunos observadores, Hosni Mubarak estaría comportándose como un avestruz arábigo al ignorar el movimiento popular en las tres últimas semanas, que ha tenido como epicentro político la plaza Tahrir de la ciudad del Cairo. Mubarak, como experimentado piloto de guerra que es, en estos momentos ni vuela alto ni a ras del suelo. Él es un político ducho y curtido en batallas, y que además está consciente del papel estratégico de Egipto en la región. Goza del apoyo incondicional de los Estados Unidos, de Israel y de los europeos. Lo cual no significa, que más temprano que tarde (a lo mejor es cuestión de días), tendrá que deponer el poder, no sin antes asegurarse que el marco supraestructuctural jurídico-legal futuro, garantice el status quo que ha reinado en Egipto y en la región durante los últimos treinta años.
El líder egipcio es un ejemplo más en la cadena de gobernantes, sean éstos considerados por la opinión pública como dictadores o tiranos, que han estado al servicio de los intereses de los Estados Unidos y sus aliados, y han contribuido, muchas veces masacrando a su propio pueblo, a mantener el equilibrio geo-político y militar en determinadas zonas neurálgicas del orbe. En este sentido, la vida política de estos políticos está en dependencia de:
a) los intereses geo-políticos de los Estados Unidos y aliados en el país o la región b) del carácter y contenido de las fuerzas populares alzadas
c) de la correlación de fuerzas político-militares de las mismas y d) de la importancia relativa del país en el concierto mundial de las naciones.
Egipto no es una república bananera cualquiera y además, tiene el agravante de estar ubicado en el centro de un polvorín de dimensiones mundiales. Resulta por lo tanto, muy difícil de imaginarse un Oriente Medio sin el “control pro occidental” de Egipto sobre el canal de Suez y su papel conciliador con el Estado de Israel. En este sentido, el gobierno que sucederá a Hosni Mubarak deberá corresponder al perfil político internacional que satisfaga a los centros del poder occidental y sobre todo, al estado de Israel.
Las tiranías pro norteamericanas van y vienen, y algunas veces éstas desaparecen como bombas de jabón. Aunque, en más de alguna ocasión, los tiranos no se han resignado a dejar súbitamente el poder, sino que han tratado de revertir los acontecimientos, como le sucedió al general Augusto Pinochet en Chile y en la actualidad al presidente egipcio. Otras dictaduras desaparecen en el instante en que el dictador muere, como ocurrió en España con el generalísimo Francisco Franco.
En todo caso, las dictaduras pro imperialistas más peligrosas son las que continúan funcionando constitucionalmente, incluso después de la muerte política o física del susodicho. No importa sí es la neutral Confederación Helvética o el Panteón, el lugar escogido por el defenestrado político para pasar sus últimos días. Lo fundamental es que la continuidad del dominio geo-político y militar del imperialismo norteamericano y sus aliados esté garantizada. De lo contrario, ellos mismos se encargaran de restablecer el orden y el status quo. Ganas y medios no les faltan, tampoco sería la primera vez.
Roberto Herrera 08.02.2011
Según algunos observadores, Hosni Mubarak estaría comportándose como un avestruz arábigo al ignorar el movimiento popular en las tres últimas semanas, que ha tenido como epicentro político la plaza Tahrir de la ciudad del Cairo. Mubarak, como experimentado piloto de guerra que es, en estos momentos ni vuela alto ni a ras del suelo. Él es un político ducho y curtido en batallas, y que además está consciente del papel estratégico de Egipto en la región. Goza del apoyo incondicional de los Estados Unidos, de Israel y de los europeos. Lo cual no significa, que más temprano que tarde (a lo mejor es cuestión de días), tendrá que deponer el poder, no sin antes asegurarse que el marco supraestructuctural jurídico-legal futuro, garantice el status quo que ha reinado en Egipto y en la región durante los últimos treinta años.
El líder egipcio es un ejemplo más en la cadena de gobernantes, sean éstos considerados por la opinión pública como dictadores o tiranos, que han estado al servicio de los intereses de los Estados Unidos y sus aliados, y han contribuido, muchas veces masacrando a su propio pueblo, a mantener el equilibrio geo-político y militar en determinadas zonas neurálgicas del orbe. En este sentido, la vida política de estos políticos está en dependencia de:
a) los intereses geo-políticos de los Estados Unidos y aliados en el país o la región b) del carácter y contenido de las fuerzas populares alzadas
c) de la correlación de fuerzas político-militares de las mismas y d) de la importancia relativa del país en el concierto mundial de las naciones.
Egipto no es una república bananera cualquiera y además, tiene el agravante de estar ubicado en el centro de un polvorín de dimensiones mundiales. Resulta por lo tanto, muy difícil de imaginarse un Oriente Medio sin el “control pro occidental” de Egipto sobre el canal de Suez y su papel conciliador con el Estado de Israel. En este sentido, el gobierno que sucederá a Hosni Mubarak deberá corresponder al perfil político internacional que satisfaga a los centros del poder occidental y sobre todo, al estado de Israel.
Las tiranías pro norteamericanas van y vienen, y algunas veces éstas desaparecen como bombas de jabón. Aunque, en más de alguna ocasión, los tiranos no se han resignado a dejar súbitamente el poder, sino que han tratado de revertir los acontecimientos, como le sucedió al general Augusto Pinochet en Chile y en la actualidad al presidente egipcio. Otras dictaduras desaparecen en el instante en que el dictador muere, como ocurrió en España con el generalísimo Francisco Franco.
En todo caso, las dictaduras pro imperialistas más peligrosas son las que continúan funcionando constitucionalmente, incluso después de la muerte política o física del susodicho. No importa sí es la neutral Confederación Helvética o el Panteón, el lugar escogido por el defenestrado político para pasar sus últimos días. Lo fundamental es que la continuidad del dominio geo-político y militar del imperialismo norteamericano y sus aliados esté garantizada. De lo contrario, ellos mismos se encargaran de restablecer el orden y el status quo. Ganas y medios no les faltan, tampoco sería la primera vez.
Roberto Herrera 08.02.2011
viernes, 4 de febrero de 2011
LA FILANTROPÍA, EL INSTINTO SOCIAL Y LA MALA CONCIENCIA
Cuenta Mateo, el discípulo del Nazareno, que un día cualquiera, el Maestro partió de Galilea rumbo a los territorios de la antigua Judea. Durante la larga travesía, Jesús se dedicó, aparte de descansar y disfrutar de almuerzos frugales, a predicar y sanar a los enfermos que encontraba en el camino. Habiendo llegado a su destino, se acercaron a él un grupo de fariseos y unos niños juguetones con el propósito de poner a prueba sus conocimientos y facultades. Entre ellos se encontraba un joven famoso por ser muy rico, quien a boca de jarro, preguntó: ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la vida eterna? Cumple con los mandamientos ─contestó Jesús lacónicamente─ mordisqueando un delicioso y aromático damasco. ¿Cuáles?─respondió el joven rico─, delatando preocupación y confusión. Jesús, con paciencia y benevolencia, le recitó en arameo un compendio de las tablas de Moisés. ¡Pero sí he cumplido con todos!─exclamó asustado el fariseo ricachón─, ¿qué más me falta? El Maestro, dando leves muestras de comprensible irritación, le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que posees y dáselo a los pobres.” El joven no esperaba tal respuesta y comprendió que para ser bueno, tenía que despojarse de todos sus bienes materiales. Así que se marchó triste y cabizbajo, y no volvió jamás. Entonces Jesús se dirigió a sus discípulos, quienes escuchaban atentos la conversación del Maestro, mientras degustaban el pan ácimo y vino fresco de la región, sentados en el suelo arenoso del desierto: “Créanme que a un rico se le hace muy difícil entrar al Reino de los Cielos. Se los repito, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar al Reino de los Cielos”.
Desde entonces, los ricos teístas no saben qué hacer para conseguir un lugarcito en el Reino de los Cielos. Se disfrazan de filántropos y altruistas, y van repartiendo por el mundo dádivas y limosnas entre los pobres. ¿Y de qué se preocupan tanto algunos? ¿Un problema moral?
La moralidad es un fenómeno de la colectividad. Si los hombres no viviéramos en sociedad y no dependiéramos de la reciprocidad de las relaciones integrales con nuestros semejantes para sobrevivir en la naturaleza, los valores y preceptos morales no serían necesarios. El instinto social, es por lo tanto, la fuerza de cohesión que une al género humano y la moral es el producto directo de la evolución de las relaciones humanas. Y como tal, las reglas morales se adquieren a través de un proceso de aprendizaje colectivo. La moral no es una impronta genética. Los principios y valores morales de la sociedad capitalista, constituyen la supraestructura ideológica que es la base del supuesto equilibrio social y que condiciona y estabiliza el modo de vivir entre ricos y pobres, sanos y enfermos, jóvenes y viejos, superdotados y menos dotados. La moral o la “doble moral” es, por lo tanto, el broche dorado del contrato social.
El altruismo es un fenómeno social ancestral en el reino animal y no está limitado a la especie humana. Los expertos en psicología social distinguen cuatro categorías de altruismo: altruismo funcional, altruismo social, altruismo intencional y altruismo “egoísta”. La mayoría de los animales, incluyendo al hombre, tienen un comportamiento altruista funcional, es decir colocan el beneficio de los demás antes del beneficio propio, sin que éste sea un acto consciente o valorado como bueno o malo por la parte que lo recibe. El hambre, la miseria y las enfermedades son estímulos sociales manifiestos, que generan impulsos empáticos y que pueden expresarse en comportamientos altruistas sociales. Los mecenas en la antigua roma practicaban un altruismo intencional, en la medida que patrocinaban específicamente las artes y las letras. Epicarmo de Siracusa fue un comediógrafo, filósofo y poeta griego que en uno de sus versos lúdicos dijo manus manum lavat, que dio origen al proverbio castizo de una mano lava la otra, con lo cual queda ilustrado plásticamente el significado del altruismo “egoísta”: Ayúdame que te ayudaré.
Según informan los medios de comunicación, Bill Gates y Warren Buffett, los hombres más ricos en los Estados Unidos y que de acuerdo a la revista americana Forbes, encabezan la lista de los 100 terrícolas más ricos del orbe, detrás del mexicano Carlos Slim Helu y familia, han iniciado una cruzada filantrópica por los cinco continentes para sensibilizar a sus congéneres millonarios, sin importar que lugar ocupen en el ranking mundial, con el fin de convencerlos de entregar parte de su riqueza para luchar contra la pobreza y las enfermedades. Muchos han escuchado el llamado de Bill y Buffett, y han comenzado a repartir sus millones. El empresario chino y multimillonario Chen Guangbiao, para comenzar el nuevo año chino, distribuyó, según la tradición, dinero en sobres rojos en la población más necesitada de Taiwán. Sin embargo, algunos comentaristas opinan que Carlos Slim Helu no está muy convencido del proyecto y de acuerdo a la idiosincrasia mexicana a lo mejor pensará: ¡Nones pinche Bill, regala tus dólares si quieres!
Muchas son las historias míticas que navegan por los siete mares de millonarios filántropos que amasaron fortunas con el sudor de su frente, con mucha disciplina y austeridad espartana. Lavaplatos convertidos de la noche a la mañana en magnates, por la obra y gracia de hadas madrinas modernas como en el cuento de la Cenicienta. Pienso que son contados los millonarios que con su propio sudor han llegado a reunir astronómicas cantidades de dinero. Bill Gates podría ser uno de ellos, quien con cacumen e inteligencia está donde se encuentra y por lo visto, no se siente ni cómodo ni tranquilo viviendo allá en las nubes, que aunque cerca del cielo no es el reino celestial.
Quiero dejar en claro que no tengo nada en contra que estos señores repartan sus bienes de la forma y estilo que más les apetezca. Tampoco quiero negar que dentro del conjunto de hombres millonarios puedan existir algunos, que siguiendo la parábola de Jesús y el joven rico, estén realmente preocupados por entrar en el Paraíso y tengan cargos de conciencia.
No obstante, soy de la firme convicción que las plagas que azotan a la sociedad moderna no se resuelven con filantropía y caridad. Hace falta mucho más que dólares para erradicar el hambre, las enfermedades y todos los flagelos surgidos a causa de la injusticia social del sistema capitalista. Entre más millonarios son registrados en la famosa lista Forbes, más hambrientos, enfermos, desempleados y millonarios de lombrices, como dijera Alí Primera, habrá en la faz de la tierra. En este sentido el llamado de Bill Gates y Warren Buffett de: ¡Millonarios de todos los países, uníos!, más que esperanzador es alarmante.
La gran burguesía internacional le teme a la revolución socialista. Los pobres del mundo no tienen nada que perder en ella más que los sueños y quimeras samaritanas que obnubilan el pensamiento y esclavizan la conciencia. Tienen, en cambio, con el esfuerzo y sudor colectivo, un mundo que ganar.
¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!
Roberto Herrera 04.02.2011
Desde entonces, los ricos teístas no saben qué hacer para conseguir un lugarcito en el Reino de los Cielos. Se disfrazan de filántropos y altruistas, y van repartiendo por el mundo dádivas y limosnas entre los pobres. ¿Y de qué se preocupan tanto algunos? ¿Un problema moral?
La moralidad es un fenómeno de la colectividad. Si los hombres no viviéramos en sociedad y no dependiéramos de la reciprocidad de las relaciones integrales con nuestros semejantes para sobrevivir en la naturaleza, los valores y preceptos morales no serían necesarios. El instinto social, es por lo tanto, la fuerza de cohesión que une al género humano y la moral es el producto directo de la evolución de las relaciones humanas. Y como tal, las reglas morales se adquieren a través de un proceso de aprendizaje colectivo. La moral no es una impronta genética. Los principios y valores morales de la sociedad capitalista, constituyen la supraestructura ideológica que es la base del supuesto equilibrio social y que condiciona y estabiliza el modo de vivir entre ricos y pobres, sanos y enfermos, jóvenes y viejos, superdotados y menos dotados. La moral o la “doble moral” es, por lo tanto, el broche dorado del contrato social.
El altruismo es un fenómeno social ancestral en el reino animal y no está limitado a la especie humana. Los expertos en psicología social distinguen cuatro categorías de altruismo: altruismo funcional, altruismo social, altruismo intencional y altruismo “egoísta”. La mayoría de los animales, incluyendo al hombre, tienen un comportamiento altruista funcional, es decir colocan el beneficio de los demás antes del beneficio propio, sin que éste sea un acto consciente o valorado como bueno o malo por la parte que lo recibe. El hambre, la miseria y las enfermedades son estímulos sociales manifiestos, que generan impulsos empáticos y que pueden expresarse en comportamientos altruistas sociales. Los mecenas en la antigua roma practicaban un altruismo intencional, en la medida que patrocinaban específicamente las artes y las letras. Epicarmo de Siracusa fue un comediógrafo, filósofo y poeta griego que en uno de sus versos lúdicos dijo manus manum lavat, que dio origen al proverbio castizo de una mano lava la otra, con lo cual queda ilustrado plásticamente el significado del altruismo “egoísta”: Ayúdame que te ayudaré.
Según informan los medios de comunicación, Bill Gates y Warren Buffett, los hombres más ricos en los Estados Unidos y que de acuerdo a la revista americana Forbes, encabezan la lista de los 100 terrícolas más ricos del orbe, detrás del mexicano Carlos Slim Helu y familia, han iniciado una cruzada filantrópica por los cinco continentes para sensibilizar a sus congéneres millonarios, sin importar que lugar ocupen en el ranking mundial, con el fin de convencerlos de entregar parte de su riqueza para luchar contra la pobreza y las enfermedades. Muchos han escuchado el llamado de Bill y Buffett, y han comenzado a repartir sus millones. El empresario chino y multimillonario Chen Guangbiao, para comenzar el nuevo año chino, distribuyó, según la tradición, dinero en sobres rojos en la población más necesitada de Taiwán. Sin embargo, algunos comentaristas opinan que Carlos Slim Helu no está muy convencido del proyecto y de acuerdo a la idiosincrasia mexicana a lo mejor pensará: ¡Nones pinche Bill, regala tus dólares si quieres!
Muchas son las historias míticas que navegan por los siete mares de millonarios filántropos que amasaron fortunas con el sudor de su frente, con mucha disciplina y austeridad espartana. Lavaplatos convertidos de la noche a la mañana en magnates, por la obra y gracia de hadas madrinas modernas como en el cuento de la Cenicienta. Pienso que son contados los millonarios que con su propio sudor han llegado a reunir astronómicas cantidades de dinero. Bill Gates podría ser uno de ellos, quien con cacumen e inteligencia está donde se encuentra y por lo visto, no se siente ni cómodo ni tranquilo viviendo allá en las nubes, que aunque cerca del cielo no es el reino celestial.
Quiero dejar en claro que no tengo nada en contra que estos señores repartan sus bienes de la forma y estilo que más les apetezca. Tampoco quiero negar que dentro del conjunto de hombres millonarios puedan existir algunos, que siguiendo la parábola de Jesús y el joven rico, estén realmente preocupados por entrar en el Paraíso y tengan cargos de conciencia.
No obstante, soy de la firme convicción que las plagas que azotan a la sociedad moderna no se resuelven con filantropía y caridad. Hace falta mucho más que dólares para erradicar el hambre, las enfermedades y todos los flagelos surgidos a causa de la injusticia social del sistema capitalista. Entre más millonarios son registrados en la famosa lista Forbes, más hambrientos, enfermos, desempleados y millonarios de lombrices, como dijera Alí Primera, habrá en la faz de la tierra. En este sentido el llamado de Bill Gates y Warren Buffett de: ¡Millonarios de todos los países, uníos!, más que esperanzador es alarmante.
La gran burguesía internacional le teme a la revolución socialista. Los pobres del mundo no tienen nada que perder en ella más que los sueños y quimeras samaritanas que obnubilan el pensamiento y esclavizan la conciencia. Tienen, en cambio, con el esfuerzo y sudor colectivo, un mundo que ganar.
¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!
Roberto Herrera 04.02.2011
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