sábado, 4 de octubre de 2014

De la guerra popular prolongada a la paz social negociada y concertada en El Salvador

Hace 30 años se realizó en la Palma/Chalatenango el primer encuentro oficial del FMLN con el gobierno salvadoreño. Un análisis retrospectivo. 



Si el conflicto armado salvadoreño fue una guerra popular prolongada o una guerra de liberación nacional o una guerra de guerrillas o una guerra revolucionaria o una guerra justa, es para el ciudadano común del mundo un hecho histórico irrelevante, salvo para los historiadores de las academias militares donde la doctrina contrainsurgente todavía es un tema de análisis y estudio. La guerra es por definición solo un medio ─por cierto extremadamente violento y destructivoen función de objetivos políticos concretos, y en este sentido entonces, el carácter y contenido de cualquier tipo de guerra tiene que corresponder al objetivo político estratégico establecido por los bandos enfrentados.

El término que se impuso internacionalmente para definir los años bélicos que vivió la sociedad salvadoreña en las décadas de los setenta y de los ochenta del siglo pasado, a partir de una etapa determinada de desarrollo del conflicto armado, fue el de “guerra civil”. Dicho concepto implica su contraparte dialéctica, “la paz social”. Mientras que las otras “guerras” no necesariamente se desarrollan para lograr la paz, sino que en dependencia de los objetivos políticos y geopolíticos, éstas pueden llevarse a cabo para destruir o diezmar el aparato político-militar y económico de un estado o de una organización político-militar insurgente, situación que no siempre concluye con un acuerdo de paz social. Es decir, que también hay muchas guerras que se hacen para evitar la paz, como las del Oriente Medio.

Si la guerra, como hemos visto, está en función de objetivos políticos, cabe preguntarse: ¿Cuáles fueron los de la guerra revolucionaria salvadoreña?
Considero que fueron tres grandes objetivos estratégicos los que la alianza FMLN/FDR planteó concretamente a lo largo del conflicto armado y que correspondieron recíprocamente a cada una de las etapas de desarrollo del mismo. Además , es importante remarcar aquí, que los esfuerzos político-diplomáticos para conseguir la paz y el desarrollo mismo de la guerra fueron parte de un proceso dialéctico, cuya dinámica y complejidad se vio reflejada a nivel táctico-operativo, tanto en el teatro de operaciones bélico como en la mesa de negociaciones desde el inicio de la guerra en 1981. Estos fueron:
1.- La plataforma de Gobierno Democrático Revolucionario (GDR) 1980-1983. Etapa GDR.
2.- La plataforma de Gobierno Provisional de Amplia Participación (GAP) 1984-1986. Etapa GAP.
3. La solución negociada del fin de la “guerra civil” 1987-1992. Etapa de la guerra por la paz.
El esquema periódico planteado aquí es solo una guía cronológica aproximada y los fines políticos están esbozados escuetamente en sus líneas generales.

El primer objetivo estratégico (Gobierno Democrático Revolucionario)  presuponía la toma del poder político-militar y económico, es decir, que el conflicto armado estaba orientado a aniquilar, a destruir o en última instancia a neutralizar las fuerzas armadas salvadoreñas. El fin político tenía carácter y contenido socialista.

El segundo objetivo estratégico fue el de fomentar el diálogo y la negociación a través de la plataforma programática plasmada en el Gobierno Provisional de Amplia Participación (GAP), el cual no presuponía la toma del poder político-militar y económico ni la transformación del sistema capitalista ni mucho menos cuestionaba el papel de las fuerzas armadas salvadoreñas. El conflicto armado funcionó aquí como instrumento de presión para conseguir la solución política negociada. El objetivo tenía un carácter y contenido conservador y reconciliador.

El tercer objetivo estratégico presuponía el reconocimiento previo de una situación de impasse militar y estuvo orientado al establecimiento de un nuevo orden político y legislativo. Dentro de las exigencias políticas del FMLN para poner fin a la guerra se destacan las reformas constitucionales, la incorporación del FMLN a la vida política, la aprobación de la ley de amnistía (“Ley de Reconciliación Nacional”) y la reforma de las fuerzas armadas. La intensificación de la guerra sirvió como instrumento para demostrar la fuerza beligerante del FMLN y para evidenciar el “empate militar”.

Ante el fracaso de la “Ofensiva Final” del 10 de enero 1981, los dirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), la Resistencia Nacional (RN) y el Partido Comunista Salvadoreño (PCS) expresaron de inmediato la necesidad de establecer contacto con los gobiernos de El Salvador y los Estados Unidos, a fin de alcanzar un acuerdo político y negociar la paz. Estas posiciones políticas negociadoras fueron respaldadas meses más tarde con la Declaración Franco-Mexicana en agosto de 1981. En dicha declaración conjunta se reconoció a la alianza política FMLN/FDR como “fuerza política representativa de la sociedad salvadoreña dispuesta a asumir las obligaciones y derechos que de ella se derivan”.

¿Cómo reaccionó el gobierno salvadoreño? La posición del gobierno siempre fue de rechazo a la solución política, argumentando que en El Salvador no había ningún conflicto armado. Dicha posición la mantuvieron hasta el final, a tal punto que el estado de “conflicto armado” no fue reconocido oficialmente por las autoridades salvadoreñas. El ejército salvadoreño convencido de antemano de la improbabilidad de triunfo por parte del otro bando y seguro de su propia superioridad, también rechazó el diálogo y la negociación. Es más, lanzaron una feroz contraofensiva contra las “posiciones terroristas”. Sin embargo, el ejército salvadoreño a pesar de su superioridad en número y armamento, no fue capaz de romper la moral combativa de las fuerzas rebeldes ni mucho menos aniquilar las inexpertas y mal equipadas unidades combativas guerrilleras.

1982 fue un año de guerra que estuvo caracterizado por la estrategia defensiva guerrillera de “Resistir, Desarrollarse y Avanzar”, mientras tanto el gobierno salvadoreño y los Estados Unidos continuaron ignorando los planteamientos negociadores y reconciliadores del FMLN/FDR. Al menos oficialmente, puesto que los aliados estratégicos y tácticos de la alianza revolucionaria-democrática pusieron los buenos servicios diplomáticos a disposición de los revolucionarios.

El año 1983 fue decisivo y determinante para la metamorfosis gradual de la guerra salvadoreña. Es del dominio público que al interior del FMLN/FDR no había consenso en relación al papel estratégico del diálogo y la negociación, y que además, al interior de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) se desarrollaba una fuerte lucha político-ideológica por el poder. Más allá de la controversia y la mitificación en relación al rol histórico de Salvador Cayetano Carpio, el Comandante Marcial, no se puede negar ni pasar por alto su peso específico en las filas de las FPL-FM, la organización político-militar numéricamente más fuerte en la alianza FMLN. Salvador Cayetano Carpio fue no solamente para sus correligionarios, sino también para muchos salvadoreños e internacionalistas de izquierda el paladín de la lucha armada y sinónimo de consecuencia e intransigencia. Si él tenía o no razón con sus planteamientos en relación al diálogo y a la negociación, y sobre todo con su escepticismo y recelo frente al papel e influencia de los aliados estratégicos de la revolución salvadoreña en la conducción de la guerra, es algo que solamente la historia de la lucha de clases en El Salvador responderá. 

Considerando estos aspectos, no es difícil deducir, que al no concebir Marcial la solución política como la vía para acceder al poder político-militar, él se convirtió en un serio problema, tanto para la dirigencia ─ comisión política─ de las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí y el mando único del FMLN, como para los aliados estratégicos de la revolución salvadoreña.
Los sucesos de abril 1983 en Managua (asesinato de Mélida Anaya Montes, Comandante Ana María y suicidio de Salvador Cayetano Carpio, marcaron el fin de la primera etapa de la guerra y el punto de inflexión de la revolución socialista salvadoreña. A partir de allí, la revolución tomaría otros derroteros.

A pesar de estos hechos, el conflicto armado no se detuvo, más bien aumentó su intensidad. A nivel militar el FMLN había realizado operativos de gran envergadura, dentro de los cuales cabe destacar la toma y destrucción parcial del cuartel El Paraíso en Chalatenango en diciembre 1983 y el asalto a la presa hidroeléctrica del Cerrón Grande en junio 1984. Independientemente de los resultados parciales o totales de dichas acciones militares, el FMLN demostró fuerza y capacidad de movilización de tropa en el teatro de operaciones.

El 9 de febrero de 1984 representa el inicio de una nueva etapa de la revolución salvadoreña. En esa fecha la alianza FMLN/FDR da a conocer al mundo en conferencia de prensa en la ciudad de México, la propuesta de un “Gobierno Provisional de Amplia Participación” (GAP) con el propósito de resolver el conflicto armado por medio del diálogo y la negociación.

La junta revolucionaria de gobierno, presidida por José Napoleón Duarte, rechazó de inmediato la propuesta política del FMLN/FDR. No obstante, el primer encuentro oficial de la guerrilla (y ya no los terroristas o subversivos del FMLN) con el gobierno, se realizó en el pueblo de La Palma/Chalatenango en octubre de 1984. El periódico español El País en su edición del 18 de octubre del mismo año informó al respecto, entre otras cosas, lo siguiente:
“Para avanzar en este sentido, encargaron a la comisión mixta el cometido de humanizar la guerra, concepto que puede incluir desde el cumplimiento de la convención de Ginebra en materia de prisioneros hasta el cese de los bombardeos a la población civil y el sabotaje contra la economía. Duarte explicó en el palacio presidencial que "no podíamos resolver en horas una guerra de causas tan profundas". El comandante Fermán Cienfuegos diría, por su parte, en una conferencia de prensa celebrada durante la madrugada del martes en el campamento guerrillero de Miramundo que "no ha habido consenso" en esta materia. En las declaraciones efectuadas por ambos lados destaca un tono general de respeto al adversario, sin las descalificaciones mutuas que fueron costumbre hasta hace sólo unos días. Cienfuegos describió el ambiente de la entrevista como "sereno y respetuoso por ambas partes", que buscaron con ello la continuidad del diálogo. Las dos partes han reconocido, sin embargo, que el diálogo está en sus inicios y que será un proceso largo y complicado. Cienfuegos y el comandante Facundo Guardado no ocultaron que, si había tenido lugar la entrevista con el Gobierno en un plano de igualdad y sin deponer las armas, fue precisamente por la fuerza militar que ha adquirido el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Es lógico, por tanto, que en los próximos meses los dos bandos, lejos de desarmarse, continúen acumulando fuerzas para llegar a la mesa negociadora con ventaja.”

El gobierno salvadoreño y el ejército, indiferentes al fortalecimiento y desarrollo del ejército efemelenista y el peligro que eso implicaba, ignoraron las propuestas negociadoras, basadas en la plataforma de Gobierno Provisional de Amplia Participación (GAP). La actitud beligerante del gobierno de Napoleón Duarte significó en definitiva el fracaso del proyecto negociador y conciliador del FMLN/FDR. Para finales de 1986 estaba claro que el conflicto armado había entrado a una nueva etapa de desarrollo, la última, la cual duraría casi seis años y que culminaría con la firma de los Acuerdos de Paz en la ciudad de Chapultepec el 16 de enero 1992.

¿Qué llevó a la prolongación del conflicto armado, a pesar de los esfuerzos y la buena voluntad del FMLN/FDR de dialogar y negociar a partir de 1981?

En primer lugar, sería equivocado pensar que la guerra se prolongó debido a la estrategia de “guerra popular prolongada”, puesto que la estrategia que se impuso al interior del FMLN no fue precisamente esa. El FMLN al final de cuentas se vio envuelto en un conflicto armado que con la dinámica misma de las operaciones militares se fue transformando en una guerra entre dos ejércitos, el uno irregular, con todas las dificultades logísticas, de avituallamiento y reclutamiento típicas del carácter irregular y el otro, con todo el apoyo logístico y asesoramiento por parte del Pentágono.

En El Salvador no se cumplió el principio fundamental de la Guerra Popular Prolongada que es la incorporación de “todo” el pueblo a la guerra. Una guerra en la cual “cada” ciudadano es un combatiente, “cada” hogar una trinchera de lucha, “cada” cantón o pueblo un cuartel guerrillero. Y por último, pero no menos importante, es el hecho que al no existir el “partido único marxista-leninista de los obreros y los campesinos”, la conducción estratégica de la guerra se “militarizó”, lo cual tuvo como consecuencia la supeditación en la práctica de las estructuras políticas, por lo demás débiles, a las necesidades de la guerra.

Concluyendo, la prolongación del conflicto armado salvadoreño se debió, por una parte, a que la oligarquía salvadoreña y los sectores más intransigentes dentro de las fuerzas armadas salvadoreñas ─ apoyadas y asesoradas por el gobierno de los Estados Unidos ─ consideraron siempre, incluso después de la demostración de fuerza del FMLN en noviembre de 1989, que la probabilidad de derrotar militarmente al FMLN estaba a su favor. Lo cual los llevó a sobrevalorar su fuerza y a tener una actitud negativa, reticente y soberbia frente al diálogo y la negociación. Y por otra parte, debido a que el FMLN, a pesar de su poder de convocatoria, la capacidad de agitar y de movilizar a las “masas”, no fue capaz de “insurreccionar política y militarmente” a la mayoría de la población civil salvadoreña en las coyunturas político-militares más significativas, sobre todo en las grandes ciudades, ni de paralizar económicamente al país. A pesar del control relativo sobre parte del territorio ─ los frentes de guerra ─, la capacidad de concentración y movilización de sus unidades militares, el FMLN no logró “convencer” al pueblo salvadoreño de las posibilidades reales del triunfo de la revolución. Por eso es que la esperada y soñada “insurrección salvadoreña” no se llevó a cabo. La mayoría de la clase obrera y del campesinado se mantuvo al margen del conflicto.

En El Salvador no se dio realmente una “situación revolucionaria” ni al inicio de la guerra abierta en 1981 ni durante la “Ofensiva hasta el tope” en 1989, tal y como la planteara Lenin en 1915 en la víspera de la revolución bolchevique. La oligarquía salvadoreña mantuvo su dominio en forma inmutable en todo momento del conflicto. La clase dominante “continuó viviendo como hasta entonces”. Tampoco el país se encontraba en una situación de crisis económica en la cual la miseria y la pobreza de las clases oprimidas hiciera “imposible seguir viviendo” en tales condiciones. Lo que si se dio en El Salvador fue una intensificación considerable de la actividad política de las masas en los años previos a la ofensiva final de 1981.

Entonces, si la “vanguardia revolucionaria salvadoreña” (FMLN) no logró insurreccionar a las masas populares ni en los años de clímax revolucionario político (1979-1981) ni durante la demostración de fuerza militar revolucionaria sui géneris en la “Ofensiva hasta el tope” (1989), surgen varias preguntas: ¿Por qué razón la población civil no se insurreccionó en esos momentos y por qué la clase trabajadora no paralizó la economía nacional? ¿Una valoración equivocada de la voluntad insurreccional del pueblo? ¿Fue un error de la estrategia político-militar? ¿Un análisis erróneo de la lucha de clases a nivel nacional e internacional? ¿Militarización por parte del FMLN en la conducción global de la guerra? ¿La ausencia de un partido único de la clase obrera y el campesinado salvadoreño?

¿Quién tuvo la razón revolucionaria?
Ha sido la propia historia de la lucha de clases en El Salvador a partir de la década del sesenta del siglo pasado hasta nuestros días, que ha ido respondiendo dialécticamente las preguntas en cuestión. A ninguna personalidad, por muy brillante y carismática que sea o hubiera sido, podría atribuírsele haber tenido la razón absoluta en el debate político e ideológico y concluir por ello, que sus argumentos fueron absolutamente verdaderos. Conclusión falsa por cierto, puesto que lo “absoluto” no existe y por otra parte, las cosas políticas en si tienen siempre carácter relativo y pasajero. ¡Lo que hoy es verdadero, mañana puede ser falso! ¡Lo que en Viet Nam fue posible, en El Salvador no lo fue!

En los primeros años la guerrilla salvadoreña adoptó mecanismos de guerra tipo popular  prolongada, es decir, guerra de guerrillas combinada con estrategias insurreccionales, foquistas y conspirativas militares, un tipo de guerra muy particular ─ por lo reducido del teatro de operaciones ─ que con el correr del tiempo y la dinámica del conflicto se fue transformando en una guerra, en la cual el fin estratégico del ejército gubernamental era el desgaste de la guerrilla, mientras que la del ejército rebelde de resistir. Es decir, que la guerra revolucionaria en su transformación dejó de ser un medio en función de alcanzar la “liberación nacional” y la justicia político-social y económica de las grandes mayorías populares hasta convertirse en un “asunto bélico a negociar”.

No cabe duda alguna que el pueblo salvadoreño quería el fin de la guerra y el acuerdo de paz de Chapultepec 1992 fue la respuesta lógica del FMLN, y aunque el gobierno derechista de ARENA se opuso a la negociación de la paz hasta el último momento, la administración de George Bush Sr. ya no estaba a favor de la estrategia militar de contrainsurgencia en El Salvador. Pero no porque consideraran que dicha estrategia hubiera fracasado, sino que ya no era necesaria. El FMLN/FDR había dado muestras claras y sin ambivalencias, que su objetivo político estratégico ya no era el de subvertir el sistema capitalista, sino el de participar en la reconstrucción del país, aceptando las reglas de la democracia parlamentaria. Así como la dictadura del general Augusto Pinochet en Chile se vio obligada a aceptar el plebiscito en 1988, la oligarquía salvadoreña también se “vio obligada” en diciembre 1991 a negociar la paz. El FMLN por su parte, sabía que no podía desarmar completamente al ejército salvadoreño y el gobierno de ARENA y las fuerzas armadas tuvieron que reconocer que desarmar al FMLN por medios bélicos significaba la prolongación de la guerra y por lo tanto, pagar un “precio excesivo”. Además, Washington ya no tenía interés en seguir financiando la costosa guerra. La consecuencia de este análisis político-económico y militar por ambas partes fue la firma de los acuerdos de paz en 1992.

Karl von Clausewitz argumenta en su obra “De la guerra”, que existen dos motivos principales para plantear y/o hacer la paz: el primero es la improbabilidad del éxito y el segundo el precio excesivo a pagar por él. Por otra parte, tan pronto como el gasto de fuerza sea tan grande que el objetivo político ya no sea equivalente, este objetivo deberá ser abandonado y el resultado será la paz.
El camino que tuvo que andar el pueblo salvadoreño, a partir de la guerra popular prolongada hasta llegar a la paz social negociada y concertada en Chapultepec, está adornado luctuosamente con 75 mil cruces que son el estigma del alto precio que pagó el pueblo salvadoreño por las reformas democrático-burguesas alcanzadas con la firma de los acuerdos.

¿Hubiera habido guerra?, si al pueblo salvadoreño, al menos a la parte de la población que se alzó en armas ─ especialmente la juventud rebelde ─ se le hubiera preguntado en los inicios de la revolución, si estarían dispuestos a dar su vida por la reformación del estado de derecho. Yo estimo que no hubiera habido guerra. Y, si se quiere hilvanar más fino e ir más lejos: ¿Qué hubiera pasado?, si en los años en que los comandantes de la revolución, sabiendo que la guerra era un callejón militar sin salida, le hubieran preguntado a sus respectivas tropas, si estarían dispuestas a continuar guerreando por objetivos que ya no eran en aras de la revolución socialista. Pienso que muchos de los comandantes no hubieran sobrevivido la pregunta. ¿Y usted qué opina?, estimado lector.

En un estudio de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (1998) acerca de “La violencia en El Salvador en los años noventa. Magnitud, costos y factores posibilitadores”, se afirma que: “Los Acuerdos de paz no sólo terminaron con el conflicto armado, sino que además fueron planteados como un mecanismo para la construcción de una nueva sociedad; frente a esto, muchos salvadoreños crearon expectativas muy grandes con respecto al futuro nacional, sobre todo en el orden socioeconómico. Sin embargo, pasada la alegría del logro de paz, los salvadoreños empezaron a acusar un elevado nivel de frustración por la falta de resolución de sus viejos problemas y, sobre todo, por la permanencia de un modelo de exclusión social y económica. Los tratados de paz resolvieron el problema de la marginación política, pero al final no fueron capaces de resolver los problemas de exclusión socioeconómica”.

Todavía está por verificarse si la sentencia de Schafik Jorge Handal en septiembre 2004 fue un pronóstico político realista o simplemente una profecía esperada, pues hasta el momento el sistema capitalista neoliberal en El Salvador se resiste ─ con mucho éxito ─ a cualquier cambio y más bien da la impresión de que es precisamente el sistema ─ capitalista ─ el que está cambiando al FMLN. Además, aún está por demostrarse si el FMLN es efectivamente el verdadero representante de la clase trabajadora salvadoreña y por lo tanto, la única fuerza política marxista que lucha por la verdadera paz social en El Salvador, vale decir, el socialismo salvadoreño .

Roque Dalton, quien no fue profeta ni Mesías sino un poeta visionario y soñador de Utopías, tenía toda la razón al decir: “El Salvador será un lindo y (sin exagerar) serio país cuando la clase obrera y el campesinado lo fertilicen lo peinen lo talqueen le curen la goma histórica lo adecenten lo reconstituyan y lo echen a andar. El problema es que hoy El Salvador tiene como mil puyas y cien mil desniveles quinimil callos y algunas postemillas cánceres cáscaras caspas shuquedades llagas fracturas tembladeras tufos”.

Ojalá las nuevas generaciones de salvadoreños y salvadoreñas sepan embellecer el país, sin la necesidad de recurrir al machete y a la pólvora. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Entre la hombría de Manuelón y su bonhomía, me quedo con lo segundo

Entre la hombría de Manuelón y su bonhomía, me quedo con lo segundo


Siempre que se escribe una historia, se escribe de un viejo, de un niño, de alguien conocido o de sí, pero esta historia es sencilla: voy a hablarles de un hombre humilde, modesto y juguetón, para quien las joyas y el oropel de las charreteras sólo eran espejos, colores brillantes. A él le interesaba el calor de la gente afable y la alegría de su pueblo. El avezado lector se habrá percatado que he parafraseado la “Canción del elegido” del cantautor cubano, Silvio Rodriguez como preámbulo, pues tengo sobradas razones para hacerlo: Se trata de la canción revolucionaria preferida de “Manuelón” y en cierta medida, el principio de la historia de un joven que decidió bajar al infierno de la guerra, perdón, quise decir subir al campamento de la Cañada.

Hace 28 años escribí la historia de un valiente guerrillero que cayó sin paracaídas del cielo azul salvadoreño en las montañas chalatecas. Es una historia que tiene que ver con la vida de Jesús Chicas Cartagena, alias “Manuelón”. Es una historia enterrada. Es sobre un joven que dio su vida en aras de la revolución socialista salvadoreña. Es una historia que no la conocí por terceros, sino de su propia boca. La escuché fascinado y conmovido, tendido sobre una piedra en las cercanías del campamento de las Fuerzas Especiales Selectas en el Higueral, subzona tres del Frente de guerra Apolinario Serrano, después de un merecido y necesario baño en una poza de agua fresca de la montaña y de haber lavado nuestros respectivos uniformes de campaña.

¿Qué tanto de verdad hubo en la historia? No lo sé. Pero qué importa eso. Yo la sigo creyendo. Lo esencial, al menos para mí, fue el hecho que él me confiara facetas de su vida personal, algo que de por sí, en condiciones de una guerra revolucionaria como la salvadoreña era inusual. Escribí su historia en 1986, dos años más tarde de su caída en combate en la Presa Hidroeléctrica el Cerrón Grande, como parte integral de mi novela testimonial “Cerca del amanecer” [ http://robiloh.blogspot.de/2012/10/cerca-del-amanecer7_12.html]. A él dediqué el capítulo XXI: “Manuelón, el valiente guerrillero que cayó del cielo azul salvadoreño”. Es más, el seudónimo que adopté (Víctor Manuel Santamaría) en la versión escrita y editada en 1993 en la ciudad de Valdivia, Chile, es un homenaje a Jesús Chicas Cartagena y un juego de palabras entre “Manuelón” y Abel Santamaría, el joven comunista cubano, a quien Silvio Rodriguez dedicó la “Canción del Elegido”. Ambos, “Manuelón” y Abel creyeron en la victoria popular.

Conocí a “Manuelón” un día de marzo de 1982 entrada la tarde, en el local de las Fuerzas Especiales Selectas en la Laguna Seca. El comandante Dimas Rodriguez (Nicolás Hernán Solórzano Sánchez) me había dado la orden de presentarme ante el jefe de las Fuerzas Especiales Selectas. Yo, ni corto ni perezoso puse pies en polvorosa y me dirigí a la casa-cuartel de las FES. Allí me recibió el famoso jefe guerrillero Felipe, a quien los demás compañeros llamaban cariñosamente “Felipito”.
Así, inesperadamente me vi conviviendo con una escuadra de exploración de la FES al mando de Manuelón y cargando a mis espaldas, ese mismísimo día, con dirección al campamento “El Alto”, un radio transmisor portátil militar ANPRC77, cuyo funcionamiento y manejo ─ para mi fortuna ─ no era complicado ni pesado el aparato [capítulo XI: Las Fuerzas Especiales Selectas; [ http://robiloh.blogspot.de/2012/09/cerca-del-amanecer5.html].

Puedo decir, sin temor a equivocarme, que los días más hermosos de mi paso por las montañas chalatecas, los viví en el campamento El Higueral, junto a los comandos de las FES. Allí aprendí a querer a esos jovencitos aguerridos, llámense Tinos, Solís, Moris, Gonzalitos, Williams, Rafaeles, Felipes o Manuelones. Bravos eran todos. No sólo los de las FES, sino todos los combatientes de las Fuerzas Armadas Populares de Liberación (FAPL) y sus mandos operativos, sin excluir a las compañeras que muchas veces tuvieron más “huevos” que una iguana. Ya en aquellos días de combate, la gente de masas y la tropa misma veían con admiración las hazañas de estos jóvenes guerrilleros. No eran personajes místicos, sino seres humanos que por circunstancias ajenas a su voluntad, se vieron envueltos en un conflicto militar que a muchos de ellos les robó a sus familiares más queridos, sus piernas, sus manos, sus ojos y hasta su vida. Seres humanos, con defectos, virtudes y sentimientos naturales como el miedo y el temor a perder la vida. Juventud salvadoreña que comprendió y creyó que la guerra era la paz del futuro, y se lanzó valiente al asalto a tomar una trinchera entre humo y metralla, quizás buscando la vida o la muerte, eso nunca se sabe.

Ahora, treinta y dos años más tarde me pregunto, viendo la foto de “Manuelón” estilando su boina calada: ¿Qué fue lo que más me llamó la atención en él? ¿Su hombría o su bonhomía?

Definitivamente. Entre la hombría de Manuelón y su bonhomía, me quedo con lo segundo.


¡Hasta la victoria siempre, querido y recordado Manuelón!

viernes, 1 de agosto de 2014

Cien años con la gaza al cuello

Los palestinos de la Franja de Gaza viven desde ─ casi─ cien años con la gaza al cuello, ante la mirada fría e indiferente de las naciones más poderosas e influyentes del mundo occidental.

Todos los indicios señalan que el asesinato de los jóvenes estudiantes israelíes en Cisjordania a principios de Junio, fue cometido por un comando armado palestino sin el conocimiento de la dirección central de Hamas, según confirma el vocero de la Policía Israelí, Micky Rosenfeld. Sin embargo, este dato importante es ignorado por los señores de la guerra. Cuando se quiere hacer la guerra, cualquier motivo es bienvenido. Huelga decir, que el asesinato de los estudiantes no es ningún motivo cualquiera, pues la muerte de un ser humano nunca es un acto nimio, pero ésta tampoco puede ni debe justificar la masacre que se está cometiendo en Gaza. A decir de Benjamín Netanyahu, jefe del gobierno de Israel, las acciones militares en la Franja de Gaza forman parte de una “guerra justa”.

¿Qué tan justa puede ser una guerra totalmente asimétrica, planificada minuciosamente con antelación? ¿Qué de justo tiene una guerra, cuándo la mayoría de muertos y heridos son civiles, sobre todo niños?

Por lo visto, la derecha radical en Israel ha tomado la batuta ideológica de esta orquesta mortal, dándole a las acciones militares en Gaza un carácter de “gran guerra Patria”, con el objetivo de ganarse la opinión pública israelí. Hasta el momento, al parecer, con muy buenos resultados, puesto que cualquier ciudadano israelí que se oponga activa o intelectualmente a la política guerrerista del gobierno de Netanyahu es considerado “traidor” al Estado de Israel; arriesgando al mismo tiempo su puesto de trabajo o, ser detenido y encarcelado.

El servicio secreto de Israel ha tenido siempre una baza escondida bajo la manga en el asunto de la Franja de Gaza y el asesinato de los jóvenes estudiantes les cayó como agua de Mayo/Junio en tiempo de sequía. Habría que ser demasiado ingenuo para creer que el Mossad, uno de los aparatos de inteligencia más eficientes y eficaces en el ranking mundial de espionaje, no supiera nada acerca del plan criminal del comando palestino. Más allá de teorías conspirativas, especulaciones y fantasías acerca de la política maquiavélica sionista, la ciudadanía crítica del mundo todavía tiene el derecho a la duda. No sería la primera vez en la historia de las guerras que un “montaje político-militar” da pie al inicio de acciones militares. Allí están la explosión del Maine en Cuba 1898, el ataque japonés a Pearl Harbor 1941 y el "incidente del Golfo de Tonkín" en las costas vietnamitas 1964.

Un sentimiento de impotencia civil generalizada recorre las calles de las ciudades principales del mundo occidental, y parece que los gritos de protesta e indignación de la comunidad internacional no tienen eco o muy poca resonancia en la ciudadanía israelí. Mientras gran parte de los israelitas avale las acciones militares, el río de sangre en la Franja de Gaza, desgraciadamente, continuará su curso y las bombas seguirán cayendo en Gaza como una maza en la cabeza de la indefensa población civil palestina.
Con tantas guerras y conflictos bélicos en todos los rincones del mundo, ya el ciudadano de a pie no sabe en qué manifestación de protesta participar para expresar así su solidaridad e indignación. ¿Ucrania? ¿Siria? ¿Libia? ¿Irak? ¿La Franja de Gaza?

La coyuntura geo-política y militar actual en el Oriente Medio, confusa y ambigua, en cierta medida contribuye más bien a confundir a la opinión pública y a dividirla; situación que debilita a todas luces el efecto de las protestas y demandas internacionales. Quien saca beneficio de tales circunstancias es obviamente el Estado de Israel.


¡A río revuelto, ganancia de pescadores sionistas!

lunes, 21 de julio de 2014

Y después de la resaca futbolera ¿qué?

Nuestro mundo parece desde la lejanía una esfera geométricamente redonda, aunque no lo es. Tampoco las pelotas de fútbol ni las de los pelotudos forofos xenófobos ─ no solamente en Europa los hay ─ lo son. Sin embargo, para Nike, Adidas, Puma y demás compañías del género, la tierra fue durante las últimas semanas un balón de fútbol y un negocio verdaderamente redondo. El poder de la mercadotecnia  convierte incluso la caca en oro. Lamentablemente así fue, así es y así será. ¡Fútbol hoy, fútbol mañana, fútbol toda la semana!

El fútbol, como espectáculo de masas, tiene una componente social particular que lo diferencia de otros deportes como el tenis, golf o baloncesto y es el hecho que los futbolistas por lo general son considerados por los aficionados como los “representantes del pueblo trabajador”. No es casual entonces, que la hinchada vea en ellos a “héroes” o “soldados con botines defensores del honor de la Patria”. Un ejemplo patético es la mal llamada “guerra del fútbol” entre Honduras y El Salvador. Aunque la guerra no fue por causa del deporte, el proyectil calibre 22 que al ritmo del “Pájaro Picón, Picón“ se incrustó en la columna vertebral de un amigo hondureño-salvadoreño, es un triste recuerdo de aquel día de junio de 1969 en San Salvador. El chovinismo local, regional, nacional y continental, como expresión del nacionalismo exacerbado a nivel deportivo, ha existido lamentablemente desde que se juega al balompié.

La manipulación político-económica de este deporte por parte de los organismos internacionales que regulan y reglamentan el espectáculo deportivo, sobre todo los eventos mundiales y continentales, lo convierte en un instrumento en función del capital financiero y de la política de estado. Detrás de la visita de la canciller Angela Merkel al equipo alemán en los vestuarios o los comentarios de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se esconde un propósito político calculado. En este sentido, el deporte en general también sirve para distraer la atención del ciudadano de los problemas socio-económicos nacionales actuales. No sería la primera vez que en algún parlamento se apruebe una ley antipopular en el momento en que los aficionados celebran un gol de su selección gritando a todo gaznate.

¿Qué el estado de Israel esperó la coyuntura del mundial de fútbol para masacrar a la población palestina en la Franja de Gaza? Pienso que no. Este gobierno ─ demostrado está ─ ha intervenido militarmente en el Oriente Medio sin importarle un comino la opinión mundial. Mientras tanto, los medios de comunicación informan de la intensificación de la ofensiva militar israelí y de las decenas de muertos y heridos causadas por los bombardeos en el barrio gazatí de Shiyahiya.

Pero los mundiales de fútbol, más allá de ser una fuente inagotable de dinero y manipulación, también son un pequeño oasis en el desierto de soledad e  impotencia civil en que se ha transformado el mundo globalizado.

Y después de la resaca futbolera ¿qué? Pues nada, queda tal vez la ilusión y la esperanza que algún día, un país de la periferia capitalista será campeón mundial. Mientras tanto, la clase social trabajadora seguirá laborando duro para ahorrar unos centavitos, pues Moscú 2018 ya asoma en el horizonte, independientemente de lo que suceda en Ucrania o en la Franja de Gaza… y al chiquillo hay que comprarle una camiseta con la imagen del nuevo ídolo, puesto que la de Cristiano Ronaldo ya está desteñida y desgastada.


¡The Show must go on! 

viernes, 11 de julio de 2014

¡Adiós Holanda!

Bien. Emocionalmente hablando, para mí el mundial de fútbol 2014 se terminó en el momento en que Maxi Rodriguez hizo lo máximo por Argentina. A Holanda o más bien, al ególatra Louis van Gaal le salió el tiro por la culata. Sin duda alguna, Holanda ha producido y seguirá produciendo excelentes jugadores de la talla de Johan Cruyff, Marco von Basten, Ruud Gullit o Dennis Bergkamp y sus selecciones nacionales siempre comenzarán los mundiales con brillo, con fuerza, con buen fútbol y con buen estilo, pero al final serán víctimas – mientras no cambien – de sus dos grandes defectos: la arrogancia y la soberbia.

Louis van Gaal en un “golpe de mano” contra Costa Rica colocó al gigantón Krul para asustar a los “enanos” costarricenses, para meterles miedo, para “comerle la mente” a los jugadores. Van Gaal se pavoneó– y disfrutó– con la “brillante” estratagema. La poderosa Holanda, digo van Gaal, tuvo que recurrir en los penaltis a trucos “psicológicos” para amedrentar a los Ticos. ¡Vaya poderío!

Pero todo esto ya es historia. ¡Adiós Holanda, hasta en cuatro años!

El próximo domingo se enfrentaran Alemania y Argentina por el título mundial. No me importa quien gane, puesto que mi umbral de tolerancia emocional es tan amplio que Argentina tiene allí también su rinconcito. Si gana Alemania tendré la satisfacción de haber apostado racionalmente por un sistema moderno de fútbol cuyos prototipos se encuentran en la España campeona del mundo y de Europa, en el Brasil de Pelé, Tostao, Rivelino y Gerson y en la Holanda de Johan Cruyff; lubricado este engranaje con las cualidades típicas del fútbol alemán. Garantía de triunfo no existe, pero el fútbol, a diferencia del tenis es un juego de equipo, y el de Alemania ha demostrado precisamente eso: ser una escuadra compacta, una Mannschaft unida una piña teutona. Una máquina puesta a punto en los últimos ocho años, un colectivo de profesionales del deporte en el cual la “súper estrella” brilla por su ausencia. El Rey Pelé fue uno más en Suecia y en México; Xavi e Iniesta lo fueron en Suráfrica, Austria y Ucrania. Desgraciadamente no puedo decir lo mismo del Brasil de Scolari con su legión de centurias y de la Argentina de Lionel Messi.

Messi, el Mesías, la Pulga  o el “hijo de Dios en la tierra” es, sin duda alguna, el mejor futbolista actual del planeta y definitivamente un jugador capaz de cambiar en segundos el desarrollo de un partido. Como decía Juan Román Riquelme, el jugador argentino del Boca Juniors y seleccionado argentino en su crítica-elogio: "Messi es el único jugador que corre más rápido con el balón en los pies que sin él".

Puede suceder que “La Pulga” vague – camine sin rumbo – por el campo como un sonámbulo durante 88 minutos, causando la impresión de estar soñando con su abuelita, pero en el momento menos pensado se despierta súbitamente precisamente en el instante en que Javier Mascherano mete la bola en un espacio vació; Messi arranca como un endemoniado, perdón, vuela como un arcángel caído del cielo, dejando a los rivales clavados como banderillas en un eslalon de esquí alpino marcando finalmente un golazo para los libros de historia futbolística.

Y, ¿Qué decir de los gladiadores brasileños actuales? Pues la verdad que el equipo actual nada o muy poco tiene que ver con aquellas orquestas sinfónicas de 1958 a 1970 en las que cada artista era un virtuoso en su especialidad.

En todo caso, gane quien gane o pierda quien pierda, el menú de la cena del domingo en casa ya está decidido y ordenado:

Menú del día “Final Copa do Mondo 2014”
Para picar (Amuse-bouche)
*Pulpo portugués machacado en piedra bávara*
Entrada
*Ancas de rana francesa al ajillo en salsa de vino del Rin*
Segundo (plato frío)
*Cuscús argelino con trucha tornasol de Suabia*
Plato principal
*Filete argentino asado al palo de abeto de Turingia *
Postre
*Sorbete de Mango y Maracuyá del Mato Grosso al estilo Selva Negra*
Decoración de mesa
*Tulipanes de Rotterdam en floreros de cristal de Jena*

¿Qué le parece, querido lector? Pura vida, ¿no?

viernes, 4 de julio de 2014

Si los Dioses jugaran al fútbol

Escribo estas líneas horas antes que se lleven a cabo los dos primeros encuentros de cuartos de final del campeonato mundial de fútbol. Lo hago en modo emocional, obviamente, puesto que la racionalidad cuando se trata del deporte rey no vale un Potosí. También debo confesar que he tomado partido por la selección alemana, y no sólo eso, sino que además he apostado la suma total de cincuenta euros y diez céntimos – no es chiste – y la cabellera, aunque ya escasa y rala, pues los años no perdonan, también es un “objeto” de apuesta. Los pocos pelos que me quedaban fueron a parar al basurero, pues aposté que los alemanes derrotaban a Ghana. Bien. Para sufrir un partido hay que tomar partido. Así pues que hoy por la tarde comenzará mi calvario, que bien puede durar un poco más de 120 minutos.

Pero, ¿qué sucederá esta noche o mañana con los hinchas bravos de aquí y de allá? ¿Cómo reaccionarán los fana-brasileños, fana-colombianos y los fana-ticos en el caso de una eventual derrota? El avezado lector se habrá percatado que no mencioné a los argentinos. ¿Por qué? Porque “Dios” es argentino, porque Francisco tiene conexión directa con él, además sabe de fútbol y allí está Leonel Messi para ejecutar las órdenes del Todopoderoso.

Pero en el universo del deporte hay más que un solo Dios verdadero. El de los argentinos tiene bastante similitud con el Dios de las religiones abrahámicas y por lo tanto, es incomprensible que solo esté a favor de los argentinos. Hay equipos, como el francés, donde están representadas las tres religiones monoteístas clásicas. El caso de Brasil y Colombia es más complejo desde el punto de vista teológico ya que es muy probable que más de algún jugador y sobretodo la hinchada le rece a San Basilio de Palenque o a Macumba.

Ahora bien, estimado lector, si Usted es ateo, le gusta el fútbol y además tiene un equipo preferido que todavía está entre los ocho mejores del mundo, pues le recomiendo que comience desde ya a rezarle al “Dios” de Baruch Spinoza. Eso sí, debe de tomar en cuenta que Spinoza era holandés…y portugués advertirá el bien leído, pero Portugal y el engominado Ronaldo ya son historia.

Yo me quedo en todo caso con Baruch y espero que no sea un mal augurio. ¿Qué dirá el Dios germano Thor con la presencia de Khedira, Özil, Boateng y Podolski en el equipo alemán? Ojalá no se encabrone, pues T(h)or significa gol en alemán y eso es lo que se necesita para ganar. ¡Goles!

Si los Dioses jugaran al fútbol pues tomarían en cuenta que hoy a partir de las 18 horas (en Europa) está en juego no sólo el acceso a la semifinal, sino que la tristeza, amargura y en algunos casos extremos hasta la muerte de algunos amantes empedernidos del balompié. 


¿Permitirán eso los Dioses? 

domingo, 1 de junio de 2014

Medardo, un joven revolucionario salvadoreño que soñó un mundo mejor y más justo

Recordando a Jorge Edgardo Castro Iraheta, “Medardo”, capitán del Ejército Popular de Liberación Farabundo Martí caído en combate el 23 de octubre de 1985. 


Un pasado que sigue siendo presente


Cuando la puerta que se abre es la del propio pasado, los cuadros que cuelgan en la “sala de exposición”, ubicada en un límbico rincón del cerebro, son la representación emocional de un recuerdo que sigue siendo presente.

Conocí a Medardo a principios de 1982 en el campamento guerrillero de La Laguna Seca en el departamento de Chalatenango, El Salvador, cuando todavía era jefe de escuadra del pelotón dos de la Unidades de Vanguardia Nacionales (UVN) de las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí comandada por el “Conejo William”, José Dimas Serrano (http://robiloh.blogspot.de/2013/10/una-orquidea-chalateca-en-la-tumba-de.html). Meses más tarde y de acuerdo al desarrollo y dinámica de la guerra revolucionaria, El “Zarco” Samuel (Oscar Galindo), el “Conejo” William y el “Nico” (Juan Antonio Alvarenga), jefes de los pelotones uno, dos y tres de las UVN, asumieron otras responsabilidades militares y sus puestos fueron ocupados por Marvin, Medardo y el “Negro Odul” respectivamente. Durante los días de La Laguna Seca nuestros encuentros fueron muy esporádicos y pocas veces intercambiamos palabras. Sin embargo, cuando el pelotón dos se trasladó a la “Montañona”, a medida que nos íbamos conociendo, nuestra relación se fue desarrollando y profundizando. A partir de allí, creo que fuimos más amigos que compañeros en la guerra. Teníamos, sin saberlo, muchos intereses y actividades de la vida en común y tal vez por esas “cosas raras de la vida”, fue que sintonizamos en la acción y en el pensamiento http://robiloh.blogspot.de/2013/11/yo-tuve-un-amigo.html.

Nos encontramos nuevamente en Managua, en agosto de 1983. Un día salimos a pasear a la laguna de Xiloá, cerca de la ciudad de Managua. Tuvimos la suerte que Alfonso, un compañero alemán, puso a nuestra disposición el vehículo de su hermano. Esa tarde agradable quedó grabada en una fotografía que afortunadamente llegó a mis manos 28 años más tarde. Alfonso, sin previa consulta y sin reparar en medidas de seguridad ni en protocolos clandestinos, tomó en aquella ocasión su cámara fotográfica y apretó el disparador de la Canon A-1. Gracias a esa “emboscada fotográfica”, guardo hoy el recuerdo de nuestra convivencia en la Nicaragua Sandinista y todavía revolucionaria.

Medardo llegó a Managua a mediados de agosto de 1983 a curarse las heridas de guerra. Puse al tanto a Alfonso acerca de las razones de la estadía de Medardo y le informé que él había sufrido un impacto de bala durante el asalto al puesto de avanzada enemigo en Miramundo/Chalatenango a principios del año. Medardo conocía bien la guerra. Ya era un veterano y la lesión de Miramundo no era la primera. En el ataque a Nueva Trinidad en marzo de 1982 un proyectil le atravesó la pierna, felizmente sin mayores consecuencias. No obstante, las complicaciones de la fractura de la tibia y el peroné fueron muy delicadas y una intervención quirúrgica de alto nivel se hizo necesaria.

Alfonso, con seriedad alemana y con acento guanaco, nos habló sin tapujos de lo que en el “Frente Externo” se rumoreaba acerca del crimen perpetrado en la persona de la comandante Ana Maria y del suicidio de Salvador Cayetano Carpio, el Comandante Marcial. Pero cuando se dio cuenta que la conversación se había convertido en un monólogo, decidió cambiar de tema. Nosotros nunca hablamos sobre estos hechos, aun cuando ambos sabíamos que algo grave había sucedido al interior de las “F”. Había un hedor putrefacto en el ambiente aquellos días en Managua, pero no debido a las heridas del cuerpo, pues “las ideas como el agua, cuando se estancan, se pudren”, como dijera Mao Tse Tung en alguna oportunidad. La ideología dogmática y cerrada al interior de las “F” comenzaba a despedir el típico mal olor del estancamiento. La atmósfera se había llenado de miedo, desconfianza e incertidumbre, y desgraciadamente yo nunca supe lo que Medardo pensó al respecto.

Managua fue en los ochenta del siglo pasado, una ciudad invadida por internacionalistas de todo el mundo. Cierto día me encontré al “Caballo Memo”[1] en el trayecto Monte Tabor-Managua. Iba a visitar a los compas como de costumbre a la casa-hospital y en una de las tantas paradas de buses en la carretera Sur, se subió al bus en que yo viajaba. Nos reconocimos inmediatamente.

Pelaíto, qui hacís acá huevón – gritó Memo mostrando una feroz fila de dientes amarillentos por la nicotina y no paró de reírse por la sorpresa y de alegría por el encuentro. Nos despedimos al llegar a la terminal de buses. Él siguió su camino y yo el mío, no sin antes acordar un punto de encuentro unas horas más tarde.
Entré a la casa-hospital con la noticia a flor de labios. Medardo, a la sazón teniente del ejército rebelde, pidió licencia a la jefa del hospital para salir por la tarde y ésta no se la negó. Así que esa misma noche, en un restaurante de Managua, comimos lo que quisimos, bebimos cerveza y ron, hablamos hasta por los codos sobre los días en la montaña, de los vivos y de los muertos, no así sobre los sucesos de abril. Eso era tabú. Como buenos Lachos y creyéndonos los reyes del mambo, pinchamos[2] a diestra y siniestra y esa noche la pasamos chévere.

Nunca pensé que el devenir de la revolución salvadoreña estaría íntimamente ligado a esos luctuosos sucesos. Y supongo que Medardo tampoco. Días más tarde, en octubre de 1983, nos despedimos, nos deseamos buena suerte y nos prometimos reencontrarnos en el frente interno. Esa fue la última vez que estreché la mano de Medardo, ese joven revolucionario salvadoreño que soñó un mundo mejor y más justo….igual que yo.

Me enteré de su desaparición física recién en el año 2013 y de las circunstancias de su muerte, acaecida el 23 de octubre de 1985 en la “Zona de Radiola”, es decir, en el municipio de Cinquera en el departamento de Cabañas; un territorio en disputa donde la muerte acechaba por tierra y por aire permanentemente.
A raíz de tan triste y aciaga noticia, recordé que todavía guardaba en la buhardilla de mi casa los tomos de la novela del escritor alemán Dieter Noll, “Las aventuras de Werner Holt”; que Medardo dejó para mí en Managua y que llegaron a mis manos a medianos de 1984. Volví a leer la dedicatoria y los tres libros, según la “sugerencia de lectura” que él mismo anotó en la contraportada. La novela de Dieter Noll está considerada, junto a “Sin novedad en el Frente” de Erich Maria Remarque como un clásico del género literario antibelicista. La lectura de “Las aventuras de Werner Holt”, treinta años más tarde, tiene obviamente otra connotación e interpretación. Recién ahora entendí cual pudo haber sido la intención y el mensaje meta comunicativo de Medardo al regalarme y dedicarme de manera muy especial esta obra.

“Morir por la Patria”, ésta frase había retumbado como un eco varias veces en la mente del personaje principal de la novela, Werner Holt, con apenas catorce años. Él había conocido la muerte de cerca y había visto morir a mucha gente, tal como Medardo y todos los que vivimos la guerra al compás del lema “Revolución o Muerte, el Pueblo Armado Vencerá”. Morir por la patria, morir por la Gran Alemania, un grito de guerra, altivo y combativo, pero que al final de cuentas resultó ser una frase fatal para su generación, puesto que hasta él mismo perdió durante esos años de guerra el sentido de la vida, la capacidad y la serenidad de preguntarse: ¿Para qué vivo entonces?

¿Se habrá planteado Medardo la misma pregunta?


[1] Internacionalista chileno
[2] Chilenismo: Coquetear, seducir, conectar con una persona con fines amorosos

jueves, 1 de mayo de 2014

Carrito

Este es un homenaje a un joven salvadoreño, que tuvo nombre propio, pero yo nunca lo conocí. El pueblo le decía cariñosamente “Carrito”, porque era uno de los suyos. Cuando en mi país natal no deambulen enfermos mentales, ni haya niños hambrientos pidiendo comida en las calles y la gente de a pie pueda subirse a una camioneta sin temor a perecer incinerada o ser extorsionada, entonces compañeros, podremos decir que vamos por la ruta de la liberación verdadera. 


Corrían los años sesenta del siglo pasado y el triunfo de la revolución cubana el primero de enero de 1959, despertó el fantasma comunista de 1932 que la oligarquía salvadoreña, después de haber regado los cafetales de la zona occidental de El Salvador con la sangre de más de 30000 campesinos e indígenas, había dado definitivamente por muerto. Tal vez por esa razón, el café maduro de altura tiene el intenso color rojo púrpura, como el de la sangre de los trabajadores del campo.

Y porque el color de la sangre jamás se olvida, el pueblo salvadoreño organizado, no se dejó amedrentar ni por el general Maximiliano Hernández Martínez ni por el coronel Oscar Osorio. Así llegó a la Presidencia José María Lemus, camuflado de liberal y ademanes de demócrata. Pero el gobierno de Chema Lemus tampoco supo responder a las verdaderas demandas socio-económicas del pueblo trabajador y demostró su incapacidad para detener el alud político-militar que se perfilaba en el país, acelerado en primer lugar por la propia dinámica de la lucha de clases salvadoreña y fortalecido con el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba.

Pero en El Salvador existe la “buena” o la mala costumbre, cuasi un derecho consuetudinario, que todos los presidentes llegan al poder ricos de ideas y promesas, pero con los bolsillos vacíos  y cuando lo dejan, son millonarios en metálico contante y sonante o como mínimo tienen el futuro asegurado. Lemus tampoco fue la excepción de la regla.

Se rumoraba que la flotilla de buses japoneses Isuzu que cubría la ruta 30 en San Salvador, era propiedad de la primera dama de la República, Coralia Elena Parraga de Lemus, de quien se dijo tenía un gran corazón y comprensión por las necesidades materiales de sus compatriotas más desamparados y más pobres. Infundados o no los comentarios, el hecho real es que ni Doña Coralia fue una versión mesoamericana de Evita ni Chema Lemus fue Juan Domingo Perón. Lo único que tuvieron las dos mujeres en común fue su elegancia y su belleza; y maridos con el grado militar de teniente-coronel. Hasta aquí las posibles comparaciones.

Toda ciudad tiene su “loco”. La Habana tuvo su “Caballero de París” en la década de los 50 y San Salvador a “Carrito” en la de los 60 “Carrito”, un joven que adolecía con toda seguridad de esquizofrenia juvenil, según la clasificación internacional de enfermedades mentales. Señala la ciencia médica que hay que diferenciar entre varios estados de desarrollo de la enfermedad, entre otros, del estado paranoide, es decir, los momentos de delirios auto-referenciales y de persecución y el estado catatónico, es decir, síntomas psíquico-motrices. “Carrito” era un mezcla de estos dos: Se creía un auto con motor diésel. La ruta 30, llamada popularmente “La Circunvalación” por recorrer la periferia capitalina, fue precisamente una de las rutas preferidas del personaje principal en este relato histórico.

San Salvador en aquellos días era una ciudad tranquila, donde la cipotada jugaba al fútbol, al béisbol, a la “Mica”, al “Escondelero”, a la “Peregrina”o la “Güimba” en las calles, sin temor a ser arrollado por un vehículo particular o por los buses del transporte urbano, que en gran parte pertenecían a militares. A lo único que le teníamos cierto respeto y pícaro temor era al momento cuando “Carrito” quitaba el freno de mano y arrancaba a toda velocidad persiguiéndonos. Él no tenía carácter agresivo. Si se le dejaba en paz, continuaba su recorrido y solamente se detenía en la correspondiente parada de bus. Imitaba el ruido del motor con el rrrrummm, rrrrummm producido por los labios que dejaban entrever una fila de dientes amarillentos y cubiertos con una gruesa capa de sarro; y con la mano derecha realizaba los cambios de velocidad. Bueno, en honor a la verdad, el carro de “Carrito” tenía solamente una sola velocidad. Cuando yo conocí a “Carrito”, él se encontraba ya en la fase aguda de su enfermedad. Estacionaba su “carro” solo para echarle combustible al tanque o cuando algún transeúnte lo detenía para conversar con él. Pero había que tener cuidado con “Carrito”, pues sorpresivamente podía convertirse en un “Perrito Dovermann” capaz de morder la mano o arrancar un dedo, cuando percibía que se le estaba tomando el pelo. Y precisamente eso era lo que hacíamos en mi pandilla. Entonces era menester tener un buen motor en las piernas, para evitar que nos alcanzara y nos diera un feroz mordisco.

A “Carrito” se le podía encontrar en todas partes de la ciudad, pero él siempre seguía el plan de ruta del servicio de transporte urbano. Cuando iba en dirección a la Colonia Panamá, era un bus de la Ruta 1, si se le encontraba en la Colonia Guatemala, era la ruta 10 y en las cercanías del hospital para enfermos mentales, era un bus de la ruta 3. Precisamente en el entronque con la 29 calle oriente, “Carrito” metía la “segunda” y salía zumbado hasta parar en el semáforo de la fábrica de gaseosas Canada Dry, evitando así, estar mucho tiempo frente al  manicomio, tal vez por temor a que lo internaran. Tan “loco” no estaba “Carrito” para permitir que le robaran lo único que poseía: la libertad de ir y venir. Quién sabe si en algún momento de su vida, “Carrito” haya conocido el psiquiátrico por dentro, que más que clínica para enfermos mentales, parecía una cárcel correccional.

Mi padre me contó un día, allá por los ochenta – cuando la guerra revolucionaria estaba en sus albores y todavía tenía el carácter socialista –, que “Carrito” habría muerto en un accidente de tránsito. Al parecer no respetó la luz roja en uno de los semáforos de la ciudad capital y chocó contra un vehículo de verdad que viajaba a exceso de velocidad, según informaron las autoridades policiales. A lo mejor el pobre “Carrito” además era daltónico.

La verdad es que no sé realmente cuándo ni cómo murió, pero lo que sí sucedió, es que no se convirtió en chatarra humana como muchos otros que teniendo casa, comida y salud, se olvidan del que no tiene techo ni nada que comer y para colmo de males, está enfermo e indefenso. 

lunes, 14 de abril de 2014

Sushi à la Tablet

Sushidió que después de varios meses de resistencia numantina, finalmente cedí a los ruegos insistentes de amigos íntimos, todos ya pasaditos de los sesenta y algunos tirando pa’ los setenta, para que los acompañara a cenar en un restaurante japonés. Menciono a propósito la edad aproximada de mis acompañantes, ya que en dicho establecimiento los pedidos se realizan vía iPad y, aunque cosmopolitas todos, el uso de la tecnología digital aplicada a la gastronomía nos era hasta el día de ayer algo extraño aún.
No me detendré aquí a explicar en detalle el mecanismo de funcionamiento de este tipo de restaurantes, púes parto de la base que es conocido y su utilización en la venta de tacos y enchiladas mexicanas, en las tapas españolas o en las pupusas salvadoreñas no me sorprendería en absoluto. Muchos de estos establecimientos promocionan el sistema, además, seduciendo al cliente con la propaganda de all you can eat, coma todo lo quiera, hasta reventar o quedar como un Makimono Hosomaki extra large de bonito y aguacate.

Entramos al local con la inseguridad típica del novicio, con la piel pálida y fría de calamar de las costas peruanas y con los ojos saltones como los de un pez Chimbolo del río Acelhuate en San Salvador. Fuimos recibidos gentilmente y a la usanza japonesa por un joven alemán, quién inclinó la cabeza mecánica o automáticamente. Con nuestra presencia la edad promedio de los clientes aumentó considerablemente de inmediato.

Ke te sako, ¿Una especialidad nipona?

Luego de las necesarias explicaciones técnicas y la exposición detallada de las reglas del juego, me quedó claro lo que nos sacarían al final de la cena: La aventura culinaria tipo buffet, costaría 30 Euros por estómago excluyendo las bebidas. Cada 12 minutos teníamos la opción de hacer un pedido máximo de cinco bocadillos por persona y una multa de 2 Euros por cada porción de comida que no fuéramos capaces de ingerir finalmente. Nadie nos obligó a aceptar las condiciones del contrato. Voluntariamente inclinamos nuestras testas más de treinta grados en señal de disposición al sacrificio.

Comenzamos “La gran comilona” con Maguro Nigiri y aprovechando la rima, les hablé a mis amigos acerca de Nicolás Maduro y sobre la situación en Venezuela que cada día es sazonada con wasabi contrarrevolucionario por la prensa internacional, argumentando que Maduro ni dirige ni deja dirigir. Seguidamente llegaron los Alaska y California Maki y uno de mis acompañantes, quien no solamente gusta de disfrutar de la comida asiática, sino que también de la historia universal, nos recordó que Alaska perteneció en su momento al imperio ruso y que por un puñado de dólares (7 millones de dólares americanos) fue comprada al Zar Alejandro II en 1867. Así llegamos al conflicto actual en Ucrania y a la anexión de Crimea a Rusia por parte de los “hijos” de Putin y a la de California en 1848 por parte de los “hijos” de James Monroe, quien sí fue un verdadero hijo de su madre. Pero de estos territorios anexados en el pasado ya casi nadie habla hoy en día y muchas veces el ciudadano de la calle olvida que el imperialismo es como un gigantesco octópodo que extiende sus tentáculos a todos los puntos cardinales de la tierra, o como el Tiburón de Rubén Blades, que hambriento surca el Gran Caribe en busca de presa fácil. La tercera ronda, estuvo conformada por una ración de suculentos sushis, dentro de los cuales se destacaron los “Tako Karaage” – pulpo al horno – y la sopa Misoshiru de aleta de tiburón.

Después de un análisis de costos de producción más en broma que en serio, calculamos a grosso modo que cada sushi costaría – incluyendo los costos fijos – un máximo de 25 centavos y llegamos a la conclusión que para aproximarnos modestamente al umbral de rentabilidad, el famoso “Break Even Point” inglés, cada uno de nosotros debería consumir la friolera de 120 sushis para compensar más o menos los costos de la cena. Es decir, que para masticar y/o tragar dicha cantidad necesitábamos ¡24 horas! Al final de la cuarta y a mitad de la quinta ronda, de tanto sushi nigiri y makimono, comenté en voz alta y en japoñol: ¡Toi Ke Mekago Toito! A lo que mi carnal Marcelo respondió: ¡Tapudo Wanako Kiosikon!

No cabía la menor duda, habíamos perdido el combate ni más ni menos que por Ippon.

Así que, entre risas, chistes, tomaduras de pelo, con la sensación de haber caído en las redes como sardinas y además con la mala conciencia por haber degustado especies en peligro de extinción, abandonamos las instalaciones niponas, con la convicción militante de no volver nunca más. En el mundo moderno, globalizado y neoliberal, la tecnología está aparentemente en función del progreso y la comodidad de la gente. Sin duda alguna muchas aplicaciones digitales cumplen con esos objetivos. Pero no nos engañemos, la sociedad en que vivimos gira en torno al beneficio. Y es precisamente en función de este objetivo sublime de la economía de mercado que la ciencia, la tecnología y la mercadotecnia se prostituyen.

En todo caso, los sushis me seguirán gustando y por supuesto, los seguiré degustando. ¡Pero à la carte! y por supuesto, solo de vegetales.


¡Por la boca muere el pez!

martes, 1 de abril de 2014

La hora de la pequeña-burguesía izquierdista salvadoreña

En el lenguaje de la ultraizquierda mundial, el término “pequeña-burguesía” sigue teniendo hoy en día un contenido semántico negativo, peyorativo e insultante. Es como si se tratara de un “pecado original” que no solo se hereda generacionalmente, sino que además se adquiere como una enfermedad contagiosa. Pero la “extracción de clase” no es obstáculo alguno para defender teórica- y prácticamente los intereses de la clase obrera. Allí están los ejemplos en los libros de historia, comenzando por Marx, Engels, Lenin, Fidel, Allende, Guevara y muchos otros más.

Desde el punto de vista científico social marxista, la pequeña burguesía es una clase social intermedia entre la gran burguesía y el proletariado; las dos clases antagónicas por antonomasia, a decir de Carlos Marx y Federico Engels. En el sentido marxista es que se utiliza aquí el concepto de “pequeña-burguesía”, es decir, como parte complementaria de la sociedad burguesa moderna que oscila dialécticamente entre la burguesía y el proletariado. Es un estrato socio-económico ondulante y ambivalente, cuya participación político-ideológica – reaccionaria o revolucionaria –, dependerá de la coyuntura política nacional concreta, de una situación de crisis económica específica o de otras circunstancias fortuitas; factores externos que actúan sobre este estamento social como un resorte político-económico, social e ideológico. Así pues, la influencia de la pequeña-burguesía en el contexto de la conducción de la lucha política, reivindicativa y revolucionaria, aumentará o disminuirá dialécticamente en dependencia de la fuerza o debilidad organizativa y sobretodo, del nivel de conciencia de clase para sí de la clase obrera.

Un sector social importante dentro de la “pequeña-burguesía” desde el punto de vista político, es la llamada “intelligenzija”, término ruso que se utiliza, tanto para referirse a la élite intelectual – personas con alta formación profesional y cultural ─, como para designar a todos los ciudadanos con preparación académica que no están directamente vinculados al proceso productivo.

La historia de los últimos cincuenta años en América Latina – se puede ir más lejos, si se quiere – ha estado marcada por la influencia política de la pequeña-burguesía. Tanto de la reaccionaria como de la izquierdista. A partir de la experiencia exitosa de la revolución cubana en 1959, se desarrolló en El Salvador una fuerte e intensiva lucha político-ideológica al interior del partido comunista salvadoreño (PCS). El cuestionamiento a la vía parlamentaria con el fin de obtener cuotas de poder en el Estado burgués, fue uno de los temas neurálgicos, entre otros, que provocó la ruptura orgánica de siete militantes comunistas con el partido, entre los cuales se encontraba el obrero Salvador Cayetano Carpio, a la sazón secretario general. En la concepción político-militar de Carpio, a la clase obrera le correspondía el rol histórico de conducir la lucha de clases en El Salvador.

Salvador Cayetano Carpio, fundador de las Fuerzas Populares de Liberación-Farabundo Martí (FPL-FM) el 1 de abril de 1970, era panificador, pero no pacificador de la lucha de clases salvadoreña. Así lo expresó él mismo en una entrevista con la socióloga chilena Marta Harnecker en 1982: “Yo surgí como dirigente, producto de la propia lucha de clases... Para mí el concepto de combatividad de los obreros es un concepto que estaba ligado a la lucha ilegal. En ese tiempo, tal vez lo que nos favoreció fue que no existía ninguna ley favorable al movimiento obrero, no había Código de Trabajo ni había nada… De manera que todo había que hacerlo a la fuerza, había que cerrar las fábricas a la fuerza. Dentro de ese contexto fue que yo surgí. Mi escuela de lucha de clases era la combatividad. Y desde entonces fuimos arrancando a la patronal y al gobierno, con lucha y con violencia de masas, cada una de las leyes que favorecían al movimiento obrero”.

El nuevo gobierno salvadoreño, presidido por los antiguos comandantes de las FPL-FM, Salvador Sánchez Cerén y Oscar Ortiz, decidirá el futuro político-social y económico del pueblo salvadoreño en los próximos cinco años. Según informa la prensa salvadoreña, dos antiguos miembros de las FPL formarán parte del futuro gobierno. Se trata de Hugo Martínez como Ministro de Relaciones Exteriores y Hato Hasbún, quien fungirá como Secretario para el Diálogo Político, Social y Económico, es decir, el interlocutor oficial con la gran burguesía salvadoreña. El actual Ministro de Obras Públicas, Gerson Martínez, también ex comandante de las FPL, es otro de los candidatos que podría ocupar una cartera en el nuevo gobierno salvadoreño.

Vistas así las cosas, la hora de la pequeña burguesía izquierdista salvadoreña llegará en primavera. Ojalá sea un buen augurio para el pueblo trabajador salvadoreño, que aquellos mismos hombres y mujeres que en la década de los setenta del siglo pasado, cuando todavía eran jóvenes románticos y soñadores de futuros de leche y miel para “los tristes más tristes del mundo”, tengan hoy por fin, la oportunidad de demostrar que los ideales de su generación no fueron “masturbaciones político-ideológicas” juveniles.

No se le pide milagros al nuevo gobierno. Ni la destrucción del estado burgués ni la erradicación de todos los males que genera el capitalismo. Pero si, que lleve a cabo – por lo menos– las medidas mínimas “concretas y posibles” para mitigar la pobreza, el desempleo y la violencia organizada, pensando en la clase obrera salvadoreña, en el campesinado pobre, en los que no tienen nada que comer, en los héroes y mártires de la revolución salvadoreña y en los más de setenta y cinco mil muertos que dejó la guerra revolucionaria. Es más, lo exige la parte del pueblo que votó por el FMLN.


Esa será la vara histórica con que se medirá la gestión del primer gobierno compuesto por ex guerrilleros marxistas en América Latina. 

domingo, 16 de marzo de 2014

¡La Oligarquía salvadoreña ronca, pero no duerme!

¡La Oligarquía salvadoreña ronca, pero no duerme!


El escrutinio final del Tribunal Supremo Electoral salvadoreño (TSE) confirmó las cifras obtenidas por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). El apretado resultado electoral causó sorpresa dentro del electorado, sobre todo en las filas efemelenistas, quienes esperaban una victoria abultada. Es muy difícil mantener la continencia en momentos de embriaguez electoral y de victorias, aunque éstas sean parciales. Pero no es tarea de la masa anónima, en momentos de euforia merecida, detenerse a reflexionar acerca de los pro y de los contra, implícitos en los números finales de las elecciones presidenciales 2014. Esta es responsabilidad de los organismos de dirección y planificación estratégica de un partido político electorero.

Dejar llevarse por el torrente de alegría desenfrenada, acompañar a la fervorosa multitud abarrotada en el Redondel Masferrer y percibir el calor de la campaña electoral en carne propia a 9413 kilómetros de distancia es fisiológicamente imposible. Pero por otra parte, la misma lejanía, aunque relativa, gracias a la red informática mundial y las redes sociales de comunicación, facilita la lectura ponderada y el análisis sobrio de lo que se dice y se escribe acerca de El Salvador. En mi ensayo publicado en ContraPunto el lunes 17 de febrero 2014 (http://www.contrapunto.com.sv/columnistas/la-estadistica-la-democracia-y-la-economia-de-mercado) pronostiqué – sin pretensiones de ser prodigiador – que el escenario político electoral en la segunda vuelta sería muy distinto al del 2 de febrero y que ARENA aumentaría considerablemente sus votos. Y eso fue precisamente lo que ocurrió el 9 de marzo pasado.

No fue por nocaut técnico, como la gran mayoría de los correligionarios y simpatizantes del FMLN esperaban, sino por puntos. Tanto en el primer “round”, como en el segundo. Y precisamente en ese detalle es que está escondido el diablo, la bestia o el mal augurio. O las tres cosas a la vez. Tiempos borrascosos se perfilan en el horizonte salvadoreño, pues no existe gobierno débil que pueda gobernar con fuerza. Es un axioma matemático y político.

¿Qué pretende ARENA?, pregunta “Noticias UCA” en su editorial del 14 de marzo (http://www.uca.edu.sv/noticias/editorial-279). La pregunta es retórica. Pedirle a ARENA que acepte los resultados electorales y se someta a las leyes de la “democracia parlamentaria”, la misma que ellos han “apoyado y apreciado”, es como pedirle a un tigre cebado que no coma carne humana. Efectivamente, la Oligarquía salvadoreña o en el lenguaje contemporáneo, el grupo de los 20 (G-20) hará “todo lo que tenga que hacer”, vía ARENA o cualquier otro instrumento político-militar, para impedir que el nuevo Gobierno haga “escuela” en El Salvador, puesto que la Oligarquía salvadoreña ronca, pero no duerme.

La Oligarquía salvadoreña, según mi opinión, no le “tiene miedo” al partido político de FMLN ni a su programa de gobierno. ¿Cuándo se ha sentido realmente amenazada por la socialdemocracia? ¿Cuáles son los privilegios que ha perdido en los últimos cinco años? ¿Representa el FMLN una amenaza real para la Oligarquía salvadoreña y el capital internacional? Pienso que no. Sin embargo, ¿Cómo se explica entonces lo furibundo de la reacción de la dirigencia de ARENA? En parte es frustración postelectoral, pero lo que está detrás de bastidores es la incompatibilidad de caracteres entre la Oligarquía salvadoreña disfrazada de ARENA y otras estructuras político-económicas y el FMLN. Utilizando la terminología del vocero oficial del FMLN, Roberto Lorenzana, “Ahora van – ellos los oligarcas – a negociar con el poder real del FMLN” y no con el gobierno de Mauricio Funes. Y creo que lo harán, más allá del escozor que les pueda causar el hecho de sentarse a la mesa de negociaciones con los antiguos enemigos de clase en un marco nacional que ya no es bélico, sino en un teatro de operaciones “democrático parlamentario” aceptado por ellos y por la comunidad internacional. Pero es sabido que en todo pacto de coexistencia pacífica, económica y política, concertación o contrato de cooperación, las partes contendientes o implicadas, estipulan negociadamente el reglamento o las leyes del juego. Entonces, ¿A qué temas y a que cosas están dispuestos la Oligarquía salvadoreña y el FMLN a ceder, a aceptar y a conceder?

A decir de Marcos Rodriguez, asesor de la fórmula presidencial Salvador Sánchez Cerén y Oscar Ortiz, el FMLN es un partido con un “ideario socialista, así como el ideario del Partido Social Demócrata de Alemania también lo es”. De hecho, es más radical que el del FMLN”. ¡Más claro no canta un gallo!

Ningún alemán que esté en su sano juicio, afirmaría que las agendas política-económicas de los gobiernos socialdemócratas desde Friedrich Ebert (1919-1925) pasando por Willy Brandt (1969-1974), Helmut Schmidt (1974-1982) y Gerhard Schröder (1998-2005) fueron socialistas. Aquí Marcos Rodriguez confunde la gimnasia con la magnesia, puesto que no es lo mismo, hablar del carácter social de un programa de gobierno que el carácter socialista del mismo, es decir la solución de la contradicción madre en la economía de mercado: Capital-Trabajo.

Obviamente, Marcos  Rodriguez no se refiere al “Socialismo científico o Marxista”, sino que al “socialismo” socialdemócrata del siglo XXI.

La diputada del FMLN y antigua comandante del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos (PRTC) Nidia Díaz, afirmó en su día lo siguiente: "Esta etapa de lucha, independiente de los resultados electorales de marzo del 2012, sigue siendo una etapa revolucionaria, por la Revolución Democrática, de cambios, de transformación, de construir democracia revolucionaria, rumbo al Socialismo".

Ahora bien, ¿a qué socialismo se refería la compañera Nidia Díaz en 2012? ¿Al socialismo de Marcos Rodriguez o al de Carlos Marx y Federico Engels?

Me imagino que la Oligarquía salvadoreña y sucesores  también se preguntarán lo mismo a la hora de firmar pactos o concertaciones con los antiguos enemigos de clase. 

sábado, 1 de marzo de 2014

Copulas a calzón quitado

Copulas a calzón quitado

Versículos evolutivos

Aquí vengo nuevamente con mi guitarra cantando mi triste pregón errante. Tal vez, debido al escozor, algún cristiano me tilde – ¡Oh, Dios! – de atorrante. Pero la tilde en la oración puede alterar por completo la oración vespertina. No es lo mismo decir: ¡Danos hoy nuestra empanada de cada día! que ¡Daños hoy nuestra empañada de cada día! o ¡qué año más peludo! a ¡qué ano más peludo! lleno de emoción. ¡Cuidado con los pañales que tienen algo amarillo y pegajoso! gritó asustada la Nina!

Pido perdón de antemano si hiero susceptibilidades, algunas veces yerro[1] adrede y otras por ser medio pagano. Como no cobro ni exijo prebenda alguna, no me preocupo si el visitante paga o no con oro, porque sé que su preciado tiempo es oro y yo como no soy loro no repito sermón incoloro.

El mundo dejó de ser chico cuando el Hombre bajó del árbol genealógico y cortó la manzana. Dicen que nuestra tatarabuela fue Eva, algunos dicen que se llamó Lucy de Hadar, para mí como si hubiera sido Susana. Adán, como era pelotudo, tuvo que utilizar como bikini una hoja de parrón extralarga y vaya que se veía sensual. Tarzán de los monos lo imitó y Jane preocupada por la proliferación censual redujo drásticamente la cuota mensual. Trazan los necios una línea infranqueable entre los primates mayores y la especie humana. Cuánto lo siento si usted es racista y vive en las nubes, sólo en un 1,3 por ciento se diferencia el genoma.

Así se pobló la tierra poco a poco, de polvo en polvo, de hálito divino y de vez en cuando de un palito. Plana la creyeron los sabios simios y como no había fronteras llegaron más allá de las dunas, comiendo dátiles, hierbas y frutas jugosas parecidas a las tunas. Eran grupos pequeños nómades de no más de tres o cuatro familias para las que el sexo polígamo no era delito.

Sodoma y Gomorra fueron castigadas y reducidas a la ceniza por practicar el sexo fuera de la ley. De qué sirvió el castigo divino, si años más tarde los Argonautas acompañantes de Jasón en la barca, después de varias semanas en alta mar le bajaban el calzón a cualquiera. No se asuste mi compay y no se me haga el güey, según la ciencia moderna, la homosexualidad y la bisexualidad son fenómenos naturales y no una perversión. Pero hay tanto perverso navegando en internet, accediendo a cualquier hora dada mediante enlace de hipertexto a la página de una cibernauta, pretendiendo horadar la vagina virtual con cualquier pretexto.

Moisés quiso aplacar el fuego del instinto de procreación a rajatabla. Mostrando a los libidinosos trashumantes un pedazo de roca cincelado con un rayo fulminante por Yahvé. Ya ve entonces paisano, allí comienza el control insano del impulso sexual. ¡Sefóra!, tu mirada me devora, comentó el elegido a su mujer, quien mal momento escogió para trasmitir el mensaje. El final del cuento del monte Sinaí no terminó como suponen algunos. Mejor, ¡monte mi profeta! que usted ya no es becerro, ordenó ella fogosa, pues al fin y al cabo todo es puro blablá.

Cuando se es joven imberbe se cometen muchos deslices, pero cuando se rompe el catre por los desenfrenos juveniles, hay que ser muy torpe para difundirlo con pompa y boato. En las cosas del amor hay que ser discreto, eso lo dijo Érato. Dalila descubrió que la potencia de Sansón no se escondía en las gónadas de su amante, sino en las raíces del cuero cabelludo. ¡Qué boludo! el israelita que creyó en las huevadas de la traidora filistea quien era más escurridiza que una anguila.

Según Virgilio, el de la Eneida, a raíz de la muerte en celada de Androgeo, su padre Minos cerró todos los caminos que conducían a la ciudad de Atenas. Con mucha hambre pues la ensalada repelada no cubría los gastos calóricos necesarios, cagados de susto y con temblor en las rodillas, los atenienses imploraron clemencia a los Dioses del Olimpo. Minos[2] mal que Minos se compadeció y les exigió alimento seguro cada nueve años para el Minotauro. Peliaguda la prueba del rey que exigió de los héroes de Ática mucho andrógeno en las criadillas hasta que llegó el día en que Teseo con mucho tesón engañó a la bestia y le dio por fin muerte segura. Contenta Ariadna y con mucho deseo carnal le exigió a Teseo una prueba de amor por su audaz ayuda. Aunque sea con el Dédalo exclamó la joven desesperada, cuando se percató que su valiente amante había gastado en la cueva luchando contra el monstruo toda la ración de testosterona requerida en el combate cuerpo a cuerpo. Mala cueva dijo Teseo y se dio la media vuelta.

Otro que la tenía bien grande, así como Sansón, era Hércules el héroe griego fortachón. Requetemacho dicen que era y tenía la fuerza de tres leones y un valor extraordinario. Prefirió como esposa a Virtud y no a Placer, pero no por falta de las hormonas masculinas que sirven para realizar las tareas domésticas, las más diversas y las más perversas. Pero como la mayoría de los machos son animales bobos que prefieren buscar la gloria y el honor en las guerras, le correspondió a Virtud, su abnegada esposa, ocuparse de lo doméstico y además de cuidar que nadie jugara con Herculito, al menos sin su permiso.

Así llegamos al siglo veintiuno y no me olvido de ninguno. El de las luces también fue opaco, como en la edad media, pues también la media del género masculino se volvió loca por una media. Y qué decir de la falda o la minifalda al estilo Adelita o de la anoréxica Twiggy. Sin duda venimos de los monos y de las monas, pues las hormonas ponen encabritadas hasta a las mormonas y si no hay sexo se ponen encabronadas. Mejor sentémonos manito, porque este peo se pone feo. Quien navega en las turbias aguas del hastío, sin rumbo y a la deriva, como lo hizo Desdémona en aquellos días, quien, para aprovechar el tiempo por si a Casio[3] Otelo no regresaba, se la pasó copulando como lo hizo Lucy o Eva desde que era mona.

Prefiero mejor hablar de Mafalda con mis amigos, antes que hablar de la falda de Azucena. Filosofar es alimentar el espíritu y si hay que celebrar el onomástico redondo de Martín, me visto de catrín, procurando no llegar tarde a su cena. Como no soy yanqui, chicle no mastico ni leo a Charly Brown. El pibe Guille me encanta por su inocencia, Felipito por su fantasía, Susanita por su transparencia y Manuelito por su simpleza, aunque muchas veces es un cabrón.

El varón tiene la impronta aprendida en eones, por eso sigue creyendo que la valentía y la fuerza están en los cojones. Los Bonobos, como es sabido, son nuestros parientes más cercanos. La moral en ellos es basal y no tan compleja como la nuestra, por eso ellos practican sin remordimiento el sexo oral. Peludos como los antiguos hippies de San Francisco que pregonaban el sexo y repudiaban la guerra, el Pan Paniscus resuelve los conflictos sociales follando. Y no se me ponga arisco y no caiga en pánico. Copular viene del latín y es lo más natural del mundo utilizar el pichulín. Lo que es contra natura es la pedofilia de curas y cardenales que fornican por la noche y en la mañana dominical, como si nada, leen la homilía acerca de la pureza y la castidad.

Ya casi estoy llegando al final de este viaje y aunque no les hablé de Príamo ni de Aquiles, aquí les dejo estas coplas que cuentan la historia sexual de los hombres y de las guerras. No valen un Potosí, pero Helena de Troya tuvo un poto que sí valió la pena, al menos eso fue lo que creyó el bello Paris. 

La historia sucinta de la guerra de Troya se aprende en la escuela y mujer que no aprieta bien su cinta a la cintura puede quedar encinta y engendrar una criatura. El pecho de la mujer es la fuente de la vida y ¡ay! de mujer ingrata que confunda detestar con destetar. El amor más puro viene de la leche y es un hecho comprobado que no es pecado lo que se hace en el lecho. El purgatorio de Dante no existe, pero si quiere tener sexo sano y vivir feliz, haga lo que hacía Beatriz, quien de antemano se lavaba entero el cuerpo por delante y por detrás en el lavatorio.



[1] Fe de erratas: Donde dice Copulas a calzón quitado, debe decir: Coplas a calzón quitado
[2] Donde dice: Minos; debe pensarse: Menos. ¡Faltaba menos!
[3] Por si acaso no lo sabe, Casio fue quien le puso los cuernos al negro Otelo.