viernes, 18 de septiembre de 2020

Recordando a Óscar Chávez, el Caifán mayor de México

 

Recordando a Óscar Chávez, el Caifán[1] mayor de México

 

                                                                                       A Jano, mi carnal hincha pelotas

 

Recordar a Óscar Chávez en estos tiempos pandémicos no es fortuito puesto que en la lucha desigual de este Goliat del canto popular mexicano y latinoamericano contra la ponzoña moderna llamada Covid-19, él resultó ser el perdedor. Aunque la Calaca Flaca nunca avisa cuando llega, Óscar, seguro estoy,  estaba preparado para recibirla, ya que sabía cuánta razón tenía el conocido compositor mexicano Vicente Garrido,  al afirmar en la letra del Vals “Dios nunca muere ” de Macedonio Alcalá,  que “una nueva luz habrá de alcanzar nuestra soledad, y  que todo aquel que llega a morir empieza a vivir una eternidadMuere el sol en los montes, con la luz que agoniza, pues la vida en su prisa nos conduce a morir”. 

En la cultura e idiosincrasia de la gran nación mexicana, el culto a la muerte es parte de una filosofía popular y trascendental sui generis. Más allá del carácter metafísico, idealista e incluso religioso de la misma, el hecho es que efectivamente nadie “muere” en la medida en que los vivos sigan recordando a los que dejaron de ser y estar.  En este sentido, Óscar Chávez Fernández, trovador irreverente y acérrimo enemigo del poder político-económico y militar en cualquier parte del planeta, solidario con la causa de los pobres más pobres de su México lindo y querido, seguirá viviendo. 

Para cuando muera cantó – quiero que mi tumba, que mi tumba huela, ay, huela a primavera”. “No acabarán mis flores, no acabarán mis cantos, yo los elevo no más soy un cantor…”

Una eterna primavera –pienso yo– en la cual las flores anuncien la nueva vida que germina después de la muerte.

Así es el circulo de la vida. Yo comencé esta remembranza con el inesperado y luctuoso final de su camino, que fue muy largo, creativo y fructífero. Conozco muy poco, casi nada, de su biografía, pero sí conozco gran parte, casi toda, su obra musical. Corrían los años 70 del siglo pasado cuando lo advertí llegar al bar-restaurante La Costa del Sol, administrado por andaluces. Era él, después lo supe. El Charro Ponciano venía pegando respingos porque le habían dado mucha lata obligándolo a contar las partículas pequeñas que emitía un aparato extraño. Calla, Guanaco calla, – comentó con voz de bajo–deja de tanto “huevear” que esta noche con la luna nos vamos a emborrachar. Efectivamente, esa noche nos echamos todo lo que contenía alcohol en su habitación en la residencia estudiantil de la Universidad de Konstanza, República Federal de Alemania y también un par de viejas…canciones del norte. Era él, sin duda, Óscar Chávez, disfrazado de mi amigo El Mejicano, gentilicio escrito a propósito con J y no con X, ya que, durante algún tiempo, mi amigo, nuestro amigo, fue para toda la bola de cabritos y cabrones enanos que lo rodeaban un Mexican Curios, un extra large debido a su alta estatura.  Prejuiciados, pensábamos que todos los mexicanos eran bajitos, “guatones” y bigotudos.

A pesar de que desde joven el arte y la cultura mexicana no me fueron desconocidos – ¡cómo podía serlo, sí la radio, el cine y la televisión en la década de los sesentas, setentas, ochentas, noventas y …, se encargaron de   difundir la idiosincrasia del pueblo mixteca! –, yo ignoraba la existencia de Óscar Chávez y además de ser él el autor de gran parte del repertorio musical que cantaba El Mejicano. Debo reconocer, en honor a la verdad, que todas las canciones me gustaron por ser muy divertidas. Sin profundizar en su contenido político-social. Había en ellas mucho de la picardía típica de los barrios populares que conocía de mi paisito.

Óscar Chávez supo lanzar con elegancia, inteligencia y mucha picardía dardos letales a todos los presidentes en todos los sexenios que le tocó vivir. Por su personalidad, por su lucha contra la injusticia social y económica, por su conducta y aporte a la cultura y el arte nacional la Universidad Autónoma del Estado de México le otorgó el titulo de Doctor Honoris Causa. El pueblo, por su parte, ya lo había nombrado desde hace muchos años el Caifán Mayor, es decir, el mero mero del México popular, del de la calle, del de a pie, de ese México que en resumidas cuentas es un Gran Barrio.   

A diferencia de algunos representantes latinoamericanos de la nueva canción rebelde que surge  a partir de la revolución cubana en 1959, prefiero llamarla así y no “de protesta” como la llaman algunos, Óscar Chávez supo sazonar sus interpretaciones musicales de manera muy creativa –le gustaba mucho cocinar, sobre todo preparar ensaladas– incluyendo en su amplio repertorio diversos ritmos y géneros musicales de América Latina  aderezados todos con una pizca de ironía y sarcasmo, de  manera tal que el menú que él ofrecía a su público, sobre todo en las presentaciones en vivo, era un opíparo bufé.

Después de haber escuchado Macondo en la versión del Caifán, todas las otras, incluso las más pachangueras al estilo de la Billo’s Caracas Boys por mucho que motivaran hasta a los tetrapléjicos a mover el esqueleto, la de Óscar Chávez, además de lograr lo mismo, induce de forma tranquila a revivir cada uno de los Cien años de Soledad. La única condición para alcanzar este estadio perceptivo es obviamente haber leído previamente la novela de Gabriel García Márquez.

Lo mismo me sucedió luego de haber escuchado las diferentes letras de Óscar Chávez con la melodía de Las Golondrinas del mexicano Narciso Serradell.  Después de eso solo Ventejos veía en el firmamento debido a que los textos estaban dedicados a los pendejos politiqueros y politicastros del PRI y del PAN. ¡Al pan pan y a ver Gabino, échate un vino!

El collage musical característico en muchos de sus conciertos es, a mi parecer, el resultado de la simbiosis de muchas culturas y diferentes formas del arte. Estilo que se me antoja definirlo como Cul y Arte. De esta manera, Óscar Chávez, penetraba en lo más profundo del cuerpo y alma de sus espectadores y seguidores.

Y, ¿qué decir de los albures en las famosas Parodias Políticas? Simplemente geniales. Óscar Chávez en cada sexenio cambiaba el color y la textura de sus temas de acuerdo con la tesitura política del momento. Pero siempre mantuvo un planteamiento crítico al sistema político establecido y sin compromisos con ningún gobierno que le tocó soportar como ciudadano. Por lo menos mi cuenta llega a doce y podría quedarme corto.

Cada seis años mi amor – cantaba un presidente– “prometo ser diferente, pero nunca te lo cumplo, pues cada seis años quesque hay otro presidente. Y siempre es igual, la misma camada, pura burocracia, pero revolcada.  Y siempre es igual este mitotito pura demagogia que el 15 era el grito (de independencia 1810). Y siempre es igual es picoso el mole, diferente el dedo, pero el mismo atole   Y siempre es igual desde aquí te digo se baila el jarabe al son de lo gringo”.

A Gustavo (Diaz Ordaz) siempre le dio en el clavo y fue mordaz con el trompudo de Ordaz por lo de Tlatelolco[2] que con cada canción lo fue dejando cholco[3] . A de la Madriz (Miguel) después de darle en la madriz lo desplumó como a una perdiz. A Fox (Vicente) le opacó la vox y lo hizo bailar Foxtrot a solas. A Zedillo (Ernesto) le dio una patada en el fondillo y con el dedillo le rasco el anillo. A de Gortarí (Carlos Salinas) lo mandó a parir por irse a un safari con lo del tratado de libre comercio con Estados Unidos y Canadá, donde la única presa que cazaron fue a un pobre Rarámuri en representación del pueblo mexicano.  A Echeverría (Luís) no le perdonó que la jauría y un grupo de halcones[4] masacraran a un grupo de estudiantes en ciudad de México en 1971.

Óscar Chávez, a quien los grandes y mega poderosos de los Estado Unidos de México no pudieron doblegar ni a nivel musical ni político, cayó bajo las garras de un microorganismo conocido como SARS CO 2, el virulento y letal virus que ha puesto “patas pa' arriba” al mundo entero.

El Caifán Mayor, seguro estoy, seguirá haciendo conciencia en el gran barrio de  la América Latina, de la  popular, de la obrera, de la campesina, la del estudiantado militante, la de Simón Bolívar, la de Benito Juárez, la de Augusto Sandino, la del Che Guevara y la de Salvador Allende,  a través de su cancionero popular junto a Víctor Jarra, Violeta Parra, Benjo Cruz, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa, Alí Primera y muchos otros trovadores y trovadoras rebeldes, vivos o muertos, cimarrones con guitarra que alzaron, alzan y alzaran su voz y su instrumento en contra de la opresión y la ignominia en sus países y en el mundo entero.

Por Óscar Chávez y por todos aquellos que murieron o cayeron en la lucha, hasta la victoria siempre.



[1] Caifán: Personaje de barrio que se distingue entre los demás, ya sea por su fuerza física, por su físico, por su talento o por su personalidad. Empero ser un físico experimental, por muy guapo e inteligente que se fuera, no era suficiente para ser considerado un Caifán.

[2] Tlatelolco: Masacre de estudiantes ocurrida en la Plaza de las Tres Culturas en ciudad de México en 1968.

[3] Cholco: Sin dientes, salvadoreñismo.

[4] Los Halcones: Grupo Paramilitar. Responsables de la muerte de estudiantes en la masacre de Corpus Christi en 1971, también conocida como el Halconazo.

sábado, 6 de junio de 2020

La vuelta al mundo en más de ochenta días o la coronación de un payaso pelotudo

La vuelta al mundo en más de ochenta días o la coronación de un payaso pelotudo

Act! While in delirium, I no longer know what I say, or what I do! And yet it's necessary... make an effort!  Bah! Are you even a man? You are a clown! R. Leoncavallo


Comencé a recorrer el mundo de manera virtual debido a la pandemia del SARS CO2 el día 14 de marzo en la ciudad de Staufen, en la sala de espera de un consultorio médico.  Ese día, esa pequeña ciudad del sur de Alemania, muy pintoresca y por lo general abarrotada durante todo el año de turistas nacionales y extranjeros, se despertó en un ambiente fantasmal. Solamente los pájaros e insectos que han hecho de los viñedos alrededor de las ruinas del famoso castillo medieval del Barón de Staufen su hábitat, continuaban con su rutina habitual: comer, cagar y movilizarse por tierra y/o por aire.  Sin embargo, para la gran mayoría de la ciudadanía alemana nacida después de la segunda guerra mundial, el “periodo especial” (estado de emergencia) que comenzó ese día como medida profiláctica no medicinal para protegerse de un enemigo invisible era una experiencia nueva. Ninguna de las enfermedades pandémicas del siglo veinte ni siquiera la catástrofe nuclear de Chernóbil en abril de 1986 tensó tanto las cuerdas emocionales y sentimentales de la población.  El nuevo coronavirus  sí lo hizo. Y, valga la aclaración, aunque no hubo comportamientos histéricos ni angustiosos como en los bombardeos aéreos (Operación Pez Tigre) de la Royal Air Force (RAF) el 27 de noviembre de 1944 en Friburgo de Brisgovia y alrededores, lo que sí hubo fue una buena porción de temor real. Así comenzó el “confinamiento light” en Alemania.

A pesar de que en esos momentos muchos no sabíamos que tan real era el peligro, la tensión flotaba en el aire. Efectivamente, el coronavirus ya estaba a la vuelta de la esquina. El 30 de enero  la renombrada revista científica The new England Journal of Medicine (NEJM) confirmó que el primer contagio del coronavirus de humano a humano en Europa ocurrió el 27 de enero en el estado de Bavaria/Alemania.

A partir de esa fecha, el SARS CO2 hizo de las suyas rápidamente en Europa de manera subversiva, a tal punto que ya el 17 de marzo, tres días más tarde de mi visita en Staufen, la Organización Mundial de la Salud (WHO) declaró oficialmente la pandemia. La Universidad Johns Hopkins de Baltimore reportó en esa fecha 9257 infecciones en Alemania, 31506 en Italia, 11788 en España y 7715 en Francia.  Ya para entonces, China y Corea del Sur habían dejado atrás el pico de la curva epidémica y se encontraban con 81102 y 8320 infecciones respectivamente, en la fase descendiente de la misma.

¿Cómo y cuándo reaccionaron algunos gobiernos a nivel mundial frente a la pandemia?

China: A pesar de que fue en Wuhan, provincia de Hubei, donde se declaró el 31 de diciembre de 2019 la primera infección del nuevo corona virus, el gobierno de la república popular China reaccionó recién el 23 de enero, decretando el confinamiento obligatorio en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei y posteriormente, el cierre total de la provincia. La pregunta que surge aquí es la siguiente: ¿Por qué razón el gobierno central chino reaccionó tardíamente? Mientras que el gobierno de Taiwán reaccionó inmediatamente con los resultados conocidos: El SARS CO2 no se expandió en la isla y no hubo necesidad de confinamiento general.

Corea del Sur: Por su parte, el gobierno de Corea del Sur siguió la estrategia de realizar exámenes masivos en la población, de recomendar medidas profilácticas (mascarillas, lavado de manos con jabón), así como controlar la movilización de la ciudadanía por medio de una aplicación ad hoc vía smartphones. Por otra parte, instó a la población a mantenerse en sus casas y evitar el contacto social, y a las empresas, de trasladar en lo posible, el trabajo de oficina a los hogares. Mientras que los centros culturales y deportivos fueron cerrados completamente por decreto. De esta manera evitaron el confinamiento obligatorio de la población con resultados positivos.

Italia: El caso italiano fue mucho más dramático y radical. El gobierno italiano, aunque reaccionó mucho antes que los otros países europeos vecinos (31 de enero) declarando el estado de emergencia sanitario a nivel nacional en los próximos seis meses, fue incapaz de controlar la expansión del virus, ya que, para entonces en toda la región norteña de Lombardía, el bicho se había reproducido exponencialmente. El 10 de marzo el gobierno italiano declaró la cuarentana en toda la república y el cierre total de las fronteras.

España: El gobierno español por su parte, haciendo gala del “ir y venir” de la política española en los últimos años, es decir, estilando ambivalencia e inseguridad, tuvo más bien un comportamiento reactivo en lugar de tomar la iniciativa sujetando al “toro por los cuernos” y desarrollando estrategias consensuadas para lidiar con el bicho asiático. Daba la impresión de que, en el ruedo español, el torero, es decir, el ciudadano, estaba más preocupado en demostrar que era él y no el miura quien tenía los testículos más grandes. Así pues, que, durante unos días, incluso ya en confinamiento severo decretado el 14 de marzo, el españolito se divirtió   azuzando al SARS CO2, haciendo elegantes Verónicas[1] y gritando frenético en las plazas: Olé, olé, olé. Y cuando los españoles comenzaron a oler el hedor del COVID-19 en los hospitales y asilos de ancianos, Madrid y otras ciudades ya estaban en las garras del virus, vale decir con propiedad, en las espículas (spikes) del SARS CO2. Afortunadamente, al final la gran mayoría de la población acató el decretó de confinamiento estricto, equivalente a un toque de queda. Es decir, una severa medida que se aplica solo en situaciones de guerra, conmoción política interna o catástrofes naturales, pero en España fue necesario hacerlo.

Anecdótico para mí fue el hecho que días antes de decretarse el “periodo especial” en Alemania, envíe a un grupo de amigos en España vía “guasap” unas instrucciones profilácticas (lavado de manos) para evitar el contagio del virus. La respuesta fue: “Ya les entró el miedo a los alemanes”.  Todo parecía que el “macho hispánico” se creía inmune al SARS CO2. 

Francia: El 17 de marzo comenzó en Francia el toque de queda. Restricción estricta de la movilidad ciudadana, limitando a una hora diaria la salida a la calle en un radio de 2 kilómetros.  

Brasil:! O sol brasileiro vai matar o virus! Eso es lo que pensó o sigue pensando Bolsonaro, pues para él, el COVID -19, es decir, la enfermedad es simplemente una „gripezinha" o un "resfriadinho" común y corriente.  Actualmente, Brasil ya ocupa el segundo lugar detrás de los Estados Unidos   en el ranking mundial con 614 mil 941 infecciones  y con un saldo de 34 mil muertos. Y los números van en aumento.

Estados Unidos de Norteamérica: El 13 de marzo Donald Trump declara estado de emergencia nacional y prohíbe la entrada de viajeros procedentes de Europa con excepción de los ciudadanos de Gran Bretaña, como sí éstos hubieran sido inmunes al virus.

En resumidas cuentas, el retraso de tres semanas de las medidas profilácticas en China para contener la expansión del virus y la declaración tardía de la WHO contribuyeron de manera significativa en el retardo de la puesta en marcha de medidas preventivas y logísticas en Europa. La excepción fue Taiwán que no esperó la reacción china para implementar de inmediato el plan de emergencia anti-pandemias. Aquí hay que señalar que los taiwaneses habían aprendido bien la lección en 2002-2003 con la pandemia del SARS CoV.  Esa experiencia no la tenían los europeos.

La coronación de un payaso pelotudo

La antípoda del presidente Donald Trump es sin lugar a duda, en mi opinión, la canciller alemana Angela Merkel. Por varias razones.  La principal, y, por lo tanto, fundamental en esta asimétrica comparación es la siguiente: Angela Merkel aparte de tener una formación académica científica es un cuadro político con experiencia y formación en el debate dialéctico y parlamentario. Mientras que Donald Trump es un poliyaso, es decir, un payaso que pretende hacer el papel de político, para el disgusto y malestar del mundo entero. Pido perdón de antemano profilácticamente a todos los payasos del mundo por abusar de tan noble e importante oficio. Ahora bien, Trump no es el primer poliyaso en la pista y, lamentablemente, tampoco el único en el gran circo de la política nacional e internacional. Jair Bolsonaro, Sebastían Piñera y Sergio Berlusconi son tres tristes trastos de la misma especie sin ir más lejos. No obstante, es Donald Trump quien se lleva los palmares y la corona indubitablemente en estos tiempos pandémicos.

No voy a refirme aquí, pues sería recurrente de mi parte, a las estupideces expresadas públicamente o “deslices verbales” cometidos por el magnate norteamericano en su calidad de presidente de la nación más poderosa del mundo en relación con el SARS CO2 y el COVID-19.  Por eso no es extraño que muchos conciudadanos y mucha gente en el mundo tenga una opinión y afección negativa hacia su persona. Tal es así, que el director de cine afroamericano Spike Lee evitó nombrar al presidente con nombre y apellido en 2018 durante una conferencia de prensa celebrada en Cannes/France con motivo de la presentación de su película “BLACKKKLANSMAN”, sino que se refirió a él con el vulgar epíteto inglés de “the motherfucker” en la Casa Blanca. Traduzco este término inglés al español por sí fuera necesario para que lo entiendan todos aquellos que no conocen ese idioma: “hijo de puta, conchesumadre, cabrón, mal parido, granuja, imbécil, hijo de la chingada, hijueputa, mamón, cerote, gilipollas”. El mismo Donald Trump se ha encargado de demostrar y promocionar en las últimas semanas su innata gilipollez en la manera de administrar la crisis de la pandemia en su país y llevar otros temas de actualidad, como el asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd en Minneapolis.

De Angela Merkel, como dirigente político no diré nada, al menos nada peyorativo ni negativo. Ya otras personalidades con pedigrí político internacional han valorado a esta ciudadana alemana como persona y como ente político. Además, ya se encargarán los investigadores en el futuro de darle el lugar que se merece esta mujer en la historia política del siglo XXI en Alemania, Europa y el mundo entero.

Mientras Trump iba trumpezando a cada rato con lo del SARS CO 2 y el tratamiento del COVID-19, Angela Merkel supo diseñar con cordura, conocimiento y tacto político-social junto con el resto de las fuerzas político-económicas y científicas alemanas una estrategia profiláctica y preventiva efectiva y exitosa. ¡Al César lo que es del César!

Y ya que menciono al emperador romano, quiero aprovechar el momento y recordar, a manera de colofón, que todo imperio tiene su auge y esplendor, pero también su decadencia y su caída. Donald Trump representa, al menos para mí, la decadencia del imperio yanqui.  Probablemente, Trump no sea el Rómulo Augústulo norteamericano, pero es muy probable que Joe Biden le dará en noviembre un puntapié en el culo al mulo de Donald.  ¡Ojalá! Pienso que le haría un gran favor a la humanidad.

Todo dependerá de la correlación de fuerzas dentro de la ciudadanía norteamericana en los próximos meses.

 ¿Decadencia o progreso?  Esa será la cuestión que tendrán que resolver los norteamericanos.



[1] Verónica: En tauromaquia: Lance del torero que consiste en esperar la acometida del toro teniendo la capa extendida o abierta con ambas manos enfrente del animal.


sábado, 9 de mayo de 2020

Hasta la coronilla con el coronavirus o la crónica de una cuarentena


Hasta la coronilla con el coronavirus o la crónica de una cuarentena


 El título de la nota podría sugerir, prima fascie, que el autor ya está hasta el gorro, hasta los cojines, hasta las boleadoras, hasta las criadillas, vaya, hasta las gónadas con lo del coronavirus. Afortunadamente, este no ha sido el caso hasta ahora. Estoy harto sí, de escuchar tanta estupidez y tanto bulo acerca del origen del coronavirus y su tratamiento con gárgaras de agua de salmuera, inyecciones intravenosas de lejía y otras estrambóticas recetas, a tal grado de estar casi al borde, no a los límites que el cineasta español Almodóvar llevó a sus chicas, sino simplemente al punto de bloquear a unos cuantos internautas o cerrar cuentas en la red.


Por el contrario, la situación pandémica en sí, provocada por el SARS CO2, me ha dado la oportunidad de leer libros que desde hace mucho tiempo estaban en capilla ardiente, esperando pacientes en los estantes a que llegara el día y la hora en que les metiera el diente; y, por otra parte, de informarme con más detalle, acerca de la genealogía de los coronavirus, sus particularidades de desarrollo, propagación y su virulencia.  Con estos conocimientos generales me fue mucho más fácil comprender desde el principio, que las únicas medidas para contener el contagio viral eran las higiénicas y el aislamiento social.

El periodo especial provocado por el coronavirus comenzó el sábado 14 de marzo para los friburgueses y los habitantes de las comunidades aledañas a la ciudad de Friburgo, la “capital” de la Selva Negra. El lunes 16 de marzo se cerraron las escuelas y las fronteras con Suiza, Francia, Austria, Dinamarca y Luxemburgo; mientras que el transito con Polonia, república checa, Bélgica y Holanda fue regulado de manera especial. El 17 de marzo la canciller Angela Merkel se dirigió a la ciudadanía explicando en términos concretos la situación de crisis en la que ya se encontraba gran parte de los países europeos sin caer en ditirambos ni galimatías. Apeló a la conciencia, a la solidaridad, a la disciplina y a la paciencia de la ciudadanía en general para enfrentar la epidemia, haciendo hincapié en la imperiosa necesidad de acatar las ordenanzas dictadas y asumir las restricciones sociales como el único vehículo para contener y ralentizar la velocidad de proliferación del virus.  El objetivo principal de esta campaña anti epidémica era el de contener y ralentizar la velocidad de reproducción del SARS CO2 y evitar el eventual colapso del sistema de salud pública.

Una semana más tarde, es decir el día 22, se prohibió el contacto entre personas que no pertenecieran al grupo familiar habitacional.

Teniendo como trasfondo esta medidas preventivas y profilácticas, se llegó rápidamente al 27 de marzo, fecha en que comenzó la tercera fase de la compaña que comprendió reglas y limitaciones. Es precisamente en ese día que me propuse como meta personal la lectura de seis libros: Castellio contra Calvino (Ein Gewissen gegen die Gewalt) y Erasmo de Rotterdam (Triunfo y tragedia de un humanista) ambos de Stefan Zweig y el Decamerón de Boccaccio, Ulises de James Joyce, El fin de la Evolución (Das Ende der Evolution) de Matthias Glaubrecht y 2666 de Roberto Bolaño en los próximos cuarenta días y cuarenta noches.  En realidad, la ciudadanía alemana nunca estuvo en “cuarentena”, salvo aquellas personas que por razones sanitarias tuvieron que pasar 15 días en aislamiento, ya sea en un hospital o en sus casas, sino que más bien se trató, en relación con otros países europeos, como España e Italia, de un confinamiento light.

Con mi proyecto de lectura entré, literariamente hablando, a un mundo de situaciones ficticias y/o reales descritas por autores que vivieron en diferentes épocas y, por lo tanto, diferentes formas de reflejar la condición humana. Entré por una puerta en cuyo portal se encontraba el austriaco Stefan Zweig, a quien conozco mejor como autor, ya que he leído varias de sus obras. Así pues, acompañado de Zweig, haciendo las de Virgilio como guía de Dante, me lancé a esta aventura. Comencé mi odisea literaria con el fanatismo oscuro, miope y brutal de Calvino hasta llegar al humanismo excelso de Erasmo de Rotterdam enfrentado a Martin Lutero, pasando por toda la escoria que el hombre ha ido esparciendo por todo el mundo a lo largo y ancho del planeta tierra.

Día uno (27.03.20):
El Coronavirus Resource Center de la universidad Johns Hopkins (JHU) en Baltimore/USA[1] reportó este día a las 14:45 horas un total de 47278 infectados y 285 muertos en Alemania desde que se registraron los primeros casos el 27.01.20.

Comencé la lectura con el Decamerón, libro que leí por primera vez en mi época de estudiante de secundaria. Esta vez no lo leí de corrido, sino que me limité a leer diez historias por día. Boccaccio nos introduce en los sucesos históricos que dieron pie a que siete doncellas y tres jóvenes caballeros se recluyeran en las afueras de Florencia de 1348 para escapar de la peste bubónica.   En el reinado de Pampinea, reina con corona de laurel y elegida democráticamente por los ahí reunidos: Fiammetta, Filomena, Emilia, Lauretta, Neifite, Elisa, Pánfilo, Filostrato y Díoneo. Es de suponer – Boccaccio no dice nada al respecto– que solamente estos nobles jóvenes tenían derecho a voto y por lo tanto, Misia, Stratilia, Licisca, Chimera, Sirisco, Tíndaro y Parmeno en su calidad de sirvientes no dijeron ni pio, al menos en el momento de la elección de Pampinea como la primer monarca  en esta “cuarentena” voluntaria que duró catorce días y terminó bajo el “reinado” de Pánfilo, quien ya estaba cansado de escuchar tantas historias, algunas buenas, otras demasiado cursis o inocentes  y unas pocas picantes, divertidas e interesantes, apuras cachas[2] sentencio cansino y con mucho elitismo clasista : “…Sin contar con que, si os fijáis, nuestra compañía (que ya ha sido conocida por muchas otras) podría multiplicarse de manera que nos quitase toda nuestra felicidad; y por ello, si aprobáis mi opinión, conservaré la corona que me habéis dado hasta nuestra partida, que entiendo que sea mañana por la mañana; si juzgáis que debe ser de otro modo, tengo ya pensado quién para el día siguiente debe coronarse…” Al día siguiente, los jóvenes emprendieron el retorno a Florencia. Sin embargo, la peste duraría hasta 1353 con un saldo aproximado de 25 millones de muertes solo en Europa.

Así como la pulga de rata oriental (Xenopsylla cheopis) infectada con la bacteria Yersinia pestis sirvió de vehículo para transmitir la peste; el SARS CO2 utilizó al hombre como medio de transporte para propagarse hasta la fecha en 187 países de los 194 reconocidos oficialmente por la ONU.  
Mientras que la pulga asesina de antaño se conformó en viajar a pie o en bestia, el SARS CO2 es un bicho viajero regodeón que prefiere viajar por avión, tren o cualquier vehículo motorizado. Por esta razón, el gobierno alemán cerró cinco de sus fronteras y limitó y/o condicionó el tráfico en las cuatro restantes. 

Día diez (05.04.20):
JHU reporta a las 13:45 horas que Alemania tiene 4949 nuevas infecciones y 1444 muertes.

Fin de la lectura del Decamerón y del libro de bolsillo “Castellio contra Calvino”.
Sí Boccaccio me enseñó allá  por los sesenta del siglo pasado lo que se puede hacer con el pico en un convento de monjitas de clausura haciéndose pasar como jardinero, como lo hizo el mudo de mentiras Massetto di Lamporecchio, un joven campesino fuerte y muy apuesto,  Homero, por su parte,  con las aventuras del astuto Ulises me inspiró también en esos días a escalar el Picacho, una elevación de aproximadamente 1960 metros sobre el nivel del mar, perteneciente al complejo volcánico de San Salvador, mi ciudad natal.

Según Stefan Zweig, el “secreto” de todo dictador se esconde detrás del terror o la violencia. Pero, desde mi punto de vista, el terror solamente fue el instrumento con el cual Calvino impuso su exégesis cristiana en la Helvetia francesa, principalmente en Ginebra. Sin embargo, todo instrumento es inicuo mientras no se encuentre en las manos de un experto o de un aprendiz de operario. Alrededor de Juan Calvino había un círculo cerrado de Zelotes militantes que actuaban como marionetas del autonombrado vocero oficial del Todopoderoso. No fue la mano de Calvino la que prendió la hoguera en que se achicharró el cuerpo del teólogo, médico y astrologo aragonés Michael Servet. Para todos los protestantes ginebrinos estaba claro que detrás de la disputa teológica entre Calvino y Servet (en realidad las diferencias exegéticas no eran primarias ni secundarias, más bien se trataba de nimiedades) lo que había era una lucha de poder, por lo menos, así lo entendió Calvino, puesto que, según él, la única persona que podía definir el cristianismo era él mismo. Michael Servet fue quemado en la pira calvinista el 27 de octubre de 1553, convirtiéndose así, obviamente sin pretenderlo, según Stefan Zweig, en el primer “hereje protestante” asesinado. A estas alturas del cuento, el avezado lector se preguntará a lo mejor: ¿Y qué pinta en esta historia el mencionado Castellio? Pues bien, de hecho, juega el papel principal, puesto que Sebastián Castellio, filósofo y teólogo protestante, pero menos dogmático que Calvino y que el mismo Servet, y, además con una gran reputación académica en Suiza, predicaba un cristianismo más humano que el de Calvino, anteponiendo la tolerancia a la intolerancia del fanatismo y del dogmatismo ciego. Para él era un derecho inalienable del hombre y, por lo tanto, negaba en sí la teocracia impuesta por Juan Calvino, ya que “Buscar y decir la verdad, tal como se piensa, no puede ser nunca un delito. A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre”.  Sebastián Castellio demostró con maestría y transparencia las incoherencias teológicas del pensamiento de Calvino en el proceso contra Michael Servet, también conocido como Miguel Serveto.


Entre la diversidad biológica, biotopos, exterminio y extinción de muchas especies de animales vertebrados e invertebrados, la destrucción por la mano del hombre del hábitat natural de la fauna salvaje de la que escribe Matthias Glaubrecht y la aventura interminable de Mr. Bloom y Mr. Dedalus por las calles de Dublín, me siento como un náufrago solitario navegando en una balsa de totora en el inmenso mar de la filología de Joyce y la biología de Glaubrecht. El camino todavía es largo y no sé cuándo llegaré a Ítaca o al fin del “Fin de la evolución”. No obstante, gozo con las aliteraciones, con los calambures, con las ironías y con toda la gama de figuras literarias y estilos narrativos del maestro Joyce. El monólogo de Mrs. Bloom/Molly/Penélope en el último capítulo consta de tres oraciones, escritas en 75 páginas con la técnica de escritura sin puntuación de Homero. La misma técnica utilizó el italiano Nanni Balestrini en 1994 en su novela “I Furiosi”, que trata sobre la barra brava del AC Milán. Constato que el Ulises de Homero se lee con más facilidad y no requiere que el lector sea necesariamente letrado ni poliglota ni filólogo ni lingüístico ni historiador ni conocedor del mundo.
Fin del “Fin de la Evolución”: Oscuro pronóstico para la humanidad sino cuidamos y atendemos la diversidad biológica.

Día treinta (25.04.20):
Datos JHU para Alemania, 13:45 horas: 1839 nuevos casos de infección y un total de 5575 muertes.

No cabe la menor duda que Mr. Bloom/Ulises y Mr. Dedalus/Telémaco conocen la ciudad de Dublín, probablemente la ciudad que los vio nacer, como la palma de su mano. De la misma forma, conocí la ciudad de San Salvador de los cincuenta y los sesenta del pasado siglo. De niño y de joven recorrí a pie las calles de mi ciudad de norte a sur de oriente a occidente, cosa que es normal cuando se es hijo de una familia de a pie, y, sobre todo, cuando se es un niño inquieto, aventurero y patiperro como lo fui.  También viví mis Odiseas en San Salvador. Mi padre igualmente tuvo que recorrer las calles de la capital, de farmacia en farmacia, para ganarse el pan nuestro de cada día.
Por fin, puse pie en Ítaca. Ni Argos salió a husmear mis pies cansados ni Penélope se sorprendió al verme. Tampoco me encontré a Antinoos y no hubo necesidad de sacar mi arco y mis flechas impregnadas con curare.

2666: Mi primera experiencia literaria con Roberto Bolaño (RB) fue “Una Novelita Lumpen”, que me gustó mucho y ahora, esta “novelota”, que dicho sea de paso me gustó menos.   Erre Be es el escritor chileno más mexicano que he leído hasta el momento. Parafraseando al mismo Bolaño, en la voz de Lothar Junge, el crítico literario alemán en la novela, podría decirse que él es como su figura fictiva central, Benno von Archimboldi, un autor…no tan bueno como él piensa.  Es decir, su estilo es innegable el de un latino, su prosodia se rige por las reglas de la lengua hispanoamericana, vulgar cuando es mexicano, en fin, que no me parece un autor chileno cien por ciento.  Pero, sin embargo, su estilo me gusta. Roberto Bolaño es un escritor hibrido en cuanto a forma y estilo de escribir. Como buen conocedor de la idiosincrasia mexicana y me atrevería a decir, mesoamericana, los relatos de México en general, y en especial los de Santa Teresa (trasunto de ciudad Juárez) y el Distrito Federal son muy auténticos y reflejan que Bolaño respiró los buenos y malos aires mesoamericanos. No así, cuando se traslada a Europa/Alemania durante la segunda guerra mundial. Ahí el relato es frío y no se percibe en su prosa la calidez de la percepción sensorial verdadera, la que se vive con los cinco sentidos. Esta novelaza (por las 1119 páginas) en realidad no me “agarró” como fue el caso de Los Miserables de Víctor Hugo o La Sombra del Viento de Carlos Ruiz Zafón o la Guerra del fin del mundo de Mario Vargas Llosa o La ciudad de los ciegos de José Saramago o La Pastoral Americana de Philip Roth.  En realidad, 2666 consta de cinco libros, los cuales están entrelazados entre sí, para mi gusto, a la fuerza. La parte de Los Crímenes y La parte de Archimboldi representan más del 60 % de la novela (678 páginas) y son precisamente los temas más cansadores, sobre todo, Los Crímenes, en que RB se repite en demasía.  La parte de Archimboldi me supo a una historia muy rebuscada y hecha ad hoc para que las otras partes calzaran de una u otra forma. Por esta razón, no es posible leer las partes como libros separados, es decir, que el orden de los factores sí altera el resultado. Mientras que en el Ulises de Joyce no es “obligatorio” comenzar por el principio y llegar hasta el final.

Comencé y terminé “Triunfo y Tragedia de Erasmo de Rotterdam”. El Humanismo platónico de Erasmo contra el radicalismo de Martin Lutero. La eterna lucha entre “duros” y “blandos”. Erasmo fue un cosmopolita y libre pensador, un hombre de letras, mientras que Lutero fue un hombre de acción, pero también un pensador, rebelde y agresivo. Erasmo evitó toda su vida tomar partido por alguien o por una causa. No fue papista ni luterano. Siempre quiso mantenerse independiente y nunca asumió ninguna responsabilidad, salvo la de escribir como un poseso. Eso sí, siempre procuró contar con las condiciones materiales óptimas para dedicarse a su misión: escribir. Por esa razón, siempre se relacionó con la nobleza y nunca con la plebe. Murió en su lecho en la ciudad de Basilea/Suiza en julio de 1536.

Día cuarenta (05.05.20) 
JHU reporta a las 14:15 horas que Alemania tiene 535 nuevas infecciones y un total de 6993 muertes.




Como se puede apreciar en la gráfica, las medidas preventivas y profilácticas tomadas por el gobierno alemán en conjunto con los ministros federales tuvieron sus efectos positivos.

A tal grado, que el día de ayer (06.05.20) en conferencia de prensa, la canciller de la República declaró oficialmente que la primera fase de la batalla contra el SARS CO2, es decir, la contención y ralentización del virus se había logrado, evitando así el colapso del sistema de salud pública. Ahora, nos encontramos en la fase de la desescalada sistemática. En el estado de Baden-Württemberg (BW) se han definido 5 etapas para alcanzar en el transcurso del año  una “normalidad” relativa. Las cuatro primeras están calendarizadas. La primera comenzará el 11 de mayo con la apertura de instalaciones deportivas, la segunda y tercera antes de que comiencen las vacaciones de pentecostés ( principios de junio) apertura de la gastronomía, escuelas y Jardines Infantiles; la cuarta, a partir de las vacaciones de pentecostés con la apertura del turismo, parques de recreo, escuelas de baile, gimnasios, piscinas, etc. y la quinta todavía no tiene fecha de inicio, pues éste estará en función del desarrollo de la pandemia en  BW y abarcará grandes espectáculos , ferias, festivales de música, teatros, cines, etc.

Reflexiones parciales en los tiempos del coronavirus

El SARS CO2 es el virus zoonótico patógeno responsable del síndrome respiratorio agudo severo, conocido como COVID-19, el cual nada tiene que ver, créamelo querido lector, con el síndrome coronario agudo. La ironía me salió sin querer queriendo, como decía Chespirito[3], ya que desde la aparición del coronavirus en diciembre de 2019 en Wuhan/China, se desató a escala mundial, es decir, de manera pandémica, una sarta de teorías conspirativas y subversivas, colocando al coronavirus en el ojo del huracán de todos los males habidos y por haber que ocurren en nuestro planeta. Desde ser un “arma biogenética” de fabricación china para provocar una crisis económica-financiera mundial hasta ser un instrumento político para evitar que el payaso Donald Trump pierda las elecciones en noviembre de este año o que el “Toni”[4] Piñera aguante estoicamente los rounds finales de su contienda político-social chilena. Bullshit! Sí Donald Trump pierde las elecciones en noviembre no será por el SARS CO2, sino por la corona de tonto que él mismo se ha colocado en las últimas semanas.

El brote del nuevo SARS CO era solamente una cuestión de tiempo; pero la razón de esa presunción no fue especulativa, sino que científica y se encuentra afincada en la genealogía de los virus pertenecientes a la familia Corona. 

En todo caso un “Elogio a la Estupidez” a todos aquellos mandatarios mundiales a quienes la pandemia los sorprendió con el trasero al aire, como diría Erasmo de Rotterdam, y dispensen el sarcasmo, pero a veces declaraciones presidenciales (“No soy médico, pero sí alguien que tiene un buen…”, dijo un presidente señalándose al cerebro), provocan en mí y en millones de ciudadanos un jocoso espasmo.   

La comunidad médica y científica[5] internacional, después de un estudio intenso y sistemático del SARS CO1 en sus conclusiones se plantearon en 2007 la pregunta: SHOULD WE BE READY FOR THE REEMERGENCE OF SARS[6]?

The medical and scientific community demonstrated marvelous efforts in the understanding and control of SARS within a short time, as evident by over 4,000 publications available online. Despite these achievements, gaps still exist in terms of the molecular basis of the physical stability and transmissibility of this virus, the molecular and immunological basis of disease pathogenesis in humans, screening tests for early or cryptic SARS cases, foolproof infection control procedures for patient care, effective antivirals or antiviral combinations, the usefulness of immunomodulatory agents for late presenters, an effective vaccine with no immune enhancement, and the immediate animal host that transmitted the virus to caged civets in the market at the beginning of the epidemic. Coronaviruses are well known to undergo genetic recombination (375), which may lead to new genotypes and outbreaks. The presence of a large reservoir of SARS-CoV-like viruses in horseshoe bats, together with the culture of eating exotic mammals in southern China, is a time bomb. The possibility of the reemergence of SARS and other novel viruses from animals or laboratories and therefore the need for preparedness should not be ignored.

¿Qué haré yo ahora?

Pues continuar respetando las reglas del juego, ya que sí bien es cierto, que aquí en Alemania hemos ganado una batalla importante, pero, la guerra o la lucha contra el SARS CO2 todavía continua. Seguiré haciendo las de Juvenal con mis ASICS diariamente y llevando el control diario del desarrollo del coronavirus, especialmente en Alemania, y, por supuesto, leyendo.

Por el momento, en los últimos tres días, es decir, después de mis cuarenta días y cuarenta noches, las nuevas infecciones han ido decentemente aumentando.
No obstante, me quedo tranquilo, atento y con confianza en la sociedad.

Mañana con seguridad será otro día  



[1] Johns Hopkins University (JHU): Todos los datos estadísticos aquí expuestos provienen de esta fuente.
[2] A puras cachas: Salvadoreñismo de a duras penas, a las justas.
[3] Roberto Gómez Bolaños: Famoso cómico mexicano ya fallecido.
[4] Toni: Payaso en chileno. Es el apodo de Sebastián Piñera.
[5] Clinical Microbiology Reviews, October 2007
[6] Estimado lector: Sí usted no mastica el inglés como chicle Adams, le sugiero le pida a alguien el favor que se lo traduzca. A lo mejor le aclara un poco las ideas con respecto a los coronavirus. 

miércoles, 25 de marzo de 2020

Entre la pandemia y el pandemonio


Entre la pandemia y el pandemonio  




Las coronas nunca han sido de mi gusto. Ni las monárquicas ni las bebibles ni las dentales ni las funerarias ni mucho menos las patógenas. Pero debo reconocer, en el albor de mis setentas, que el Covid-19 es la primera pandemia que he vivido conscientemente y, afortunadamente no de manera corporal (¡la corona de espinas de Cristo me proteja!), y eso, que son muchas las enfermedades virales o bacterianas que han azotado al mundo. Es más, es la primera vez que un virus me llama tanto la atención.  Ni siquiera la irrupción del retrovirus VIH en la década de los ochenta, el cual, según afirman los virólogos, sigue siendo el virus más letal en la edad contemporánea, me robó el sueño ni me inhibió la libido.

¿Pero qué significa ser consciente o tener conciencia de algo?

Al menos para mí, significa dos cosas: Primero. Haber comprendido y aprehendido la dinámica general de un fenómeno determinado y segundo, poner en práctica los conocimientos adquiridos.  

No obstante, y a pesar del presunto grado de conciencia, tampoco estoy inmune al bombardeo informático formal e informal. También tengo mis dudas, como el apóstol santo Tomás. Tal es así, que después de una tertulia espontánea sostenida hace unos días (antes de las medidas restrictivas de movilización social impuestas por el gobierno alemán) con dos médicos, un abogado especialista en derecho laboral, un biólogo ambiental y un teólogo fundamentalista, constaté que los títulos académicos en sí no son garantía alguna de conocimiento de la “verdad verdadera”.  Pude comprobar durante la conversación que los dos médicos, por lo demás dos expertos competentes, argumentaban en sentido diametralmente opuesto. El galeno más joven calificaba de “exageradas” las medidas preventivas ordenadas por el gobierno alemán de Angela Merkel, mientras que el más veterano las aplaudía. Por su parte, el abogado expresó con vehemencia y militancia al mejor estilo de Vladimir Illich Lenin que la crisis del coronavirus ha puesto al desnudo las debilidades del estado capitalista e imperialista alemán en cuanto a los derechos laborales de la clase obrera. El joven biólogo se lució con una cátedra acerca de la crisis climática y de la explotación de los recursos naturales, recomendándonos, además, la lectura del libro “Das Ende der Evolution (El fin de la evolución) de Mattias Glauberecht.  Mientras el hombre de fe nos recordó a San Juan apóstol y las profecías apocalípticas. Yo expresé, que sí no se contenía y ralentizaba la velocidad de propagación del virus el sistema de salud pública en varios países, incluso en los más desarrollados, podría colapsar y como consecuencia inmediata, el colapso económico nacional e internacional. Para mí, ese es el gran peligro.  La discusión por tener un carácter informal (small talk) terminó sin llegar a ningún consenso.

Por mi parte, decidí continuar guiándome por la información de fuentes fidedignas, es decir, de instituciones internacionales de renombre como la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, el Instituto alemán de Virología Robert Koch (RKI) y la American Society for Microbiology, porque pienso que es la única forma de mantenerse inmune a la información basura de las redes sociales.
Ahora bien, no toda la información de las redes sociales es basura. Algunos presuntos o supuestos conspicuos académicos tienen opiniones acertadas e interesantes, más allá de lo dudoso de su identidad. Otros, que a lo mejor sí son académicos con pedigrí, navegan en Internet más perdidos que Ulises antes de llegar a Ítaca.

Por esa razón, para ser justo y ponderado, trascribo aquí algunos comentarios y opiniones de “académicos” que escriben en las redes sociales en relación con la situación pandémica actual.

1.       Dra. Nikacho Nadita, japonesa especializada en comunicación y códigos secretos digitales: “…mucha es la confusión en la época digital….el ciudadano recibe una gigantesca cantidad de información diaria que al final de cuentas no es capaz de someterla a un análisis racional…el poco o nulo entendimiento acerca del origen de los virus patógenos zoonóticos, de los fenómenos microbiológicos, patológicos y pandémicos,   contribuye directamente y de manera inocente, pues a lo mejor piensa que se trata de un chiste, a la propagación de los fake news … el problema principal en el siglo XXI está íntimamente relacionado con el desarrollo acelerado de la informática digital  y su aplicación en las redes sociales…los mensajes reenviados, por lo general, con carácter, sexista, discriminatorio, alarmantes y conspirativos, se propagan de manera exponencial como los virus…” 

2.       Dr. Yonokomo Kuzuko Konyuka, japonés, especializado en dietética y nutrición exótica: “…la degustación de animales exóticos como murciélagos, perros, ciervos, armadillos, serpientes debería estar en realidad prohibida…”

3.           Dr. Kekoko Tanduro, japonés especializado en educación sanitaria y prevención: “…desarrollar planes educativos audiovisuales pedagógicos y didácticos relacionados con la salud y previsión de enfermedades epidémicas, accesibles y comprensibles, para todos los estratos sociales…incluyendo a los más duros del coco…”

4.       Dra. N’Kedunda Tunana, nigeriana, viróloga: “…muchas de las epidemias llegan en avión…el primer caso de Ébola en Nigeria se registró en Liberia el 20 de julio de 2014. El portador del virus fue un ciudadano estadounidense-liberiano que llegó en un vuelo procedente de Monrovia, presentando ya síntomas de la enfermedad…en octubre del mismo año el virus estaba controlado…”  

5.       Dra. Zoila-Tamahl-Demahsa-Barahta, hindú, especialista en Agricultura y Ganadería:” …efectivamente el desarrollo de la agricultura en las sociedades humanas conllevó a la domesticación de animales y por lo tanto, a la convivencia de los hombres y los animales… el ganado introduce patógenos en sus áreas de movilización a través de sus heces fecales, afectando  la salud de la fauna silvestre…la ciencia médica ha demostrado que la mayoría de las enfermedades infecciosas que han surgido en los seres humanos, tienen un origen zoonótico…es muy probable que el virus del tipo SARS CoV, que apareció en los humanos,  fuera transmitido primero por murciélagos “herradura”  a civetas (especie de gatos salvajes) y con el tiempo se extendió a los humanos a través de los mercados de animales…”  

6.       Prof. Dr. Hans Noeske Forniken , psicólogo sexual alemán, especialista en enfermedades venéreas e inseminación artificial asistida: “…el retrovirus VIH ha causado más de 35 millones de muertes desde su aparición en la década de los ochenta del siglo pasado …y todavía no existe una medicina o vacuna que lo neutralice…la utilización de preservativos en la actividad sexual, el llamado “Safe sex”, es hasta la fecha la medida preventiva por excelencia para evitar el contagio…no obstante, la iglesia católica apostólica y romana prohíbe el uso del condón, sobre todo en el continente africano, donde el follaje es más denso y el virus azota con más violencia…”

Mientras que otros ilustres académicos entre los que se cuentan la Dra. Alora Silo Pesco, italiana especializada en nutrición y dietética marina, los Dres. Nikon Kola Setapa y Tukaka Ta Guada, gastroenterólogos japoneses especializados en disentería y chorrillo mexicano, y la Dra. Shu Lo Na, viróloga china y bailarina de Striptease en Wuhan, son de la opinión que, en épocas apocalípticas, cuando el mundo parece ser que se va a acabar, lo mejor es fornicar.

Entre la pandemia producida por el virus SARS CoV2 y el pandemonio o griterío histérico originado por la desinformación o falsa información en las redes sociales, nos encontramos con los fríos datos del desarrollo de la pandemia y con la investigación y el desarrollo microbiológico y farmacéutico en los Estados Unidos, Europa y Asia con el objetivo de combatir, aniquilar o neutralizar al coronavirus en el menor tiempo posible.

Cuando comencé esta nota este día 24 de marzo 2020 a las 14:45 horas los datos que reportaba la página web de la Universidad Johns Hopkins acerca del Coronavirus eran los siguientes: 392mil 780 infectados; 17mil 159 muertes; 102mil 980 recuperados. Terminé la nota este mismo día a las 18:45 horas con los siguientes datos (COVID-19 Global Cases 24.03.20, 18:45): 407 mil 485 infectados; 18mil 227 muertes; 104mil 234 recuperados.

Esto significa que en 4 horas ha habido un incremento en las cifras: 14 mil 705 más infectados; un mil 68 más muertes; un mil 254 recuperados. Vale decir, que en promedio, en estas cuatro horas se infectaron 3676 personas en el mundo, 267 personas fallecieron y 314 personas se han recuperado de la enfermedad.

Todavía la mayoría de los países se encuentra en el periodo de desarrollo y expansión del virus. Aún no se puede valorar la efectividad de las medidas cautelares y restrictivas impuestas por algunos de los 169 gobiernos en cuestión. No obstante, la situación actual en China demuestra que también se puede llegar al final del túnel. Algunos países llegarán probablemente antes que otros, pero al final de este viaje, todos o la gran parte de la población mundial verá la luz del día.

Sí con organización, disciplina consciente y solidaridad los rusos vencieron al Zar Nicolas II en 1917 y los franceses derrotaron en las urnas electorales a Nicolas Sarkozy I en 2012. ¿Por qué razón no derrotaremos todos juntos al SARS COV 2?

Mañana seguro vendrá otro virus, menos o más virulento que el actual.

¡Ojalá no nos sorprenda defecando! Pues para entonces la reserva familiar de papel higiénico se habrá agotado con toda seguridad.

domingo, 15 de marzo de 2020

La razón, la sinrazón y la zurrazón[1] en los tiempos del Covid-19

La razón, la sinrazón y la zurrazón[1]  en los tiempos del Covid-19



En los tiempos de grave peligro, como en las guerras y en las epidemias, el pánico es el peor aliado de Eros y el mejor consejero de Thanatos.

Sin duda alguna que estamos frente a una pandemia y, por lo tanto, frente a una enfermedad que se propaga rápidamente y de manera exponencial. No es la primera que azota a la población mundial, ni tampoco será la última. Aunque más de algún zelote religioso ande armando el despelote en las redes sociales anunciando el   Armagedón, la realidad es que todavía no estamos de espaldas al paredón. 

Ahora bien, esto no quiere decir que hay que restarle importancia al asunto, pues está claro que no se trata de una bagatela. Por el contrario, hay que tomarlo muy en serio, ya que las tasas de mortalidad según la OMS (Organización Mundial de la Salud) parecen ser de tres a veinte veces más altas que la de la gripe común y de la pandemia de gripe A (H1N1) de 2009-2010. 

Por otra parte, más allá del aumento potencial de la información falsa en relación con el Covid-19, la ciudadanía se ve confrontada también con teorías conspirativas que recuerdan mucho a lo ocurrido en la década de los ochenta del siglo pasado, cuando se conoció la existencia del virus HIV (Virus de la inmunodeficiencia humana). El gobierno de Ronald Reagan guardó un mudo silencio frente al asunto, yo diría que más bien fue por ignorancia que por negligencia.

Mientras tanto, las iglesias y los sectores más conservadores de la sociedad norteamericana no perdieron el tiempo en buscar explicaciones biológicas y calificaron ipso facto la “extraña enfermedad” de venganza divina contra la “peste” homosexual. Fue precisamente en esos turbulentos años, en que el gobierno de Ronald Reagan se enfrentó al dilema político-económico de facilitar recursos económicos para la investigación de la etiología del SIDA y su curación   o, sí dar más apoyo logístico y financiero a la contrarrevolución sandinista.  

Por su parte, el gobierno del Vaticano, presidido por Juan Pablo II, también mostró poco interés por la patología del HIV, pero sí mucha perseverancia en su lucha contra la teología de la liberación. Simbólico el gesto inquisidor del Papa cuando amonestó a Ernesto Cardenal en el aeropuerto internacional de Managua Augusto Cesar Sandino. Asimismo, los “enemigos” del imperialismo norteamericano no perdieron la oportunidad de achacar al gobierno de los Estados Unidos la creación de un arma biológica.

Fue así como, Jakob Segal, biólogo y profesor de la Universidad Humboldt de Berlín (RDA), planteó la teoría conspirativa que el virus HIV, no procedía de África, como suponían algunos científicos norteamericanos y europeos occidentales, sino que de un laboratorio militar situado en Fort Detrick in Maryland. Es decir, el HIV era obra satánica de ingenieros genéticos norteamericanos. Hoy en día se sabe y además está comprobado a través de análisis moleculares y epidemiológicos que el virus provino de primates africanos. El virus más común, el HIV-1-M, es un embrión de un virus de chimpancé que a principios de del siglo XX contagió a una persona. El virus llegó a Haití a mediados de la década de los sesenta del siglo pasado y un par de años más tarde entró por vía aérea a los Estados Unidos de Norteamérica en el cuerpo infectado de un tripulante de aviación.

En algunos videos que circulan en las redes sociales con información conspirativa se señala a China, Francia y Canadá de ser los “creadores” o “inventores” del SARS-CoV-2 en un laboratorio biológico secreto situado en Wuhan, la capital de la provincia de Hubei. Se trataría de un arma, no precisamente con fines militares como en el caso del HIV, si no que más bien de una con fines políticos, financieros y demográficos. Es decir, en esta teoría conspirativa se especula y se acusa a multinacionales, sin presentar prueba alguna, de crear un arma biológica para desatar artificialmente una crisis política-económica y financiera con fines de lucro. No obstante, por muy descabelladas que sean estas teorías conspirativas, siempre habrá una cantidad no despreciable de personas que seguirán creyendo en ellas, a pesar de que con el tiempo se demuestre lo contrario.

Lo que sí se sabe a ciencia cierta en la actualidad, es que existen 7 coronavirus patógenos zoonóticos, es decir, trasmisores de enfermedades que comienzan en animales infectados y que luego por contacto o ingestión infectan a las personas. Pero solamente los tres nombrados a continuación pueden provocar infecciones graves y mortales de las vías respiratorias como la pulmonía: 1) La enfermedad, cuyo nombre internacional es Covid-19 trasmitida por el virus SARS-CoV-2 en 2019/2020, 2) El síndrome respiratorio agudo grave (SARS) transmitido por el virus SARS-CoV-1 en 2002 y 3) El síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) trasmitido por el virus el MERS-CoV en 2012.  

Hay que reconocer que en la época moderna resulta muy difícil mantener la continencia, la ponderación y la ecuanimidad, ya que todos estamos expuestos al bombardeo mediático, tanto por las vías análogas informativas como por las digitales. Tan excesiva es la información contaminada de “medias verdades” o mentiras camufladas, que al final de cuentas la población civil termina empachada y con una sensación de inseguridad y desconfianza, que son el ambiente propicio para que se desarrolle miedo y pánico.   

No se necesita ser sabio, culto o competente para entender racionalmente la gravedad del problema y comprender la razón de muchas medidas profilácticas. Pienso que todas las medidas que a nivel mundial se están tomando están basadas en la razón y entendimiento científico actual, en la experiencia real y concreta con otras enfermedades parecidas.

Pienso, que sí se actúa con razón y sentido común, no hay razón alguna para caer en la sinrazón ni en el pánico social que puede provocar, bajo ciertas circunstancias, una zurrazón viral y literalmente anal.