lunes, 30 de abril de 2012


Entre Sarkozy y Hollande, prefiero el holunder té (té de saúco)                                                                                                                                     

El Presidente francés, Nicolás Sarkozy, con un discurso político de derecha cada vez más cercano a las posiciones del frente nacional de Marine Le Pen, está tratando de ganarse el voto de la ultra derecha francesa, para recuperar el terreno perdido en las elecciones primarias del 25 y 26 de abril del corriente año. Por el momento, todo parece indicar que François Hollande del partido socialista (social-demócrata) tiene las de ganar.

El discurso populista de la ultra derecha, al que ha hecho eco Nicolás Sarkozy, culpa por una parte a los extranjeros de la crisis económica del país y por otra, acusa a Sarkozy de haberse subordinado a la agenda político-económica de Ángela Merkel, canciller de Alemania. Maniobra política que no sorprende a nadie, puesto que en tiempos de crisis económica los extranjeros son siempre los “cabeza de turco”, aunque en Francia en realidad viven más moros que turcos. El presidente Sarkozy ha declarado públicamente que, de ser relegido como Presidente, reducirá drásticamente la cantidad de inmigrantes de 180.000 a alrededor de 100.000, es decir casi en un 50%. Vale recordar que hace un par de años, el gobierno de Sarkozy también tomó medidas restrictivas y racistas para reducir la inmigración. El recrudecimiento de las leyes de inmigración francesa, defendidas en su momento por Nicolás Sarkozy y ratificadas recientemente con la campaña anti-inmigrantes para recaudar votos del sector marrón oscuro, convierte la actividad judicial francesa en una verdadera “caza de moros y cristianos” procedentes de países del Magreb, como Argelia y Marruecos, y otros como Senegal o Costa de Marfil. El proyecto de la nueva ley de inmigración, presentado por el Ministro de Inmigración, Brice Hortefeux y avalado por el Presidente estipula, entre otras cosas, la prueba de ADN para comprobar la filiación genética entre familiares, además de servir como instrumento científico de “investigación” racial.

La cuenta deficitaria en el presupuesto nacional de Francia en el año 2011 representó el 5,2% del Producto Interno Bruto y la deuda nacional asciende a un 85,8 % del Producto Interno Bruto. François Hollande, propone que el plan de ahorro planteado por Ángela Merkel, debería contribuir a incentivar la industria y a la generación de puestos de trabajo, y a la vez está planteando desde ya la revisión del pacto fiscal europeo que es uno de los caballos de carrera de Ángela Merkel. La renegociación de estos acuerdos ha sido rechazada fehacientemente por la gobernante alemana. Todo parece indicar, que en el caso de una eventual victoria de Hollande, la relación entre él y Merkel estaría desde ya infectada por el bacilo de la desconfianza. En cualquier caso, una renegociación del pacto fiscal es un objetivo casi imposible de conseguirse. Lo cual llevaría a pensar que François Hollande estaría utilizando este frente de lucha sólo como un instrumento de campaña electoral.

Como sea, me gustaría que los franceses el día 5 y 6 de mayo apoyaran la candidatura de Hollande, no por que crea que François Hollande resolverá la crisis económica francesa, puesto que ésta es no solamente coyuntural, sino sistémica y en este sentido, el programa social-demócrata tampoco es la solución óptima para la clase trabajadora francesa. Pero valorando a Sarkozy y a Hollande, considero que el segundo es la mejor opción actual de los franceses, aunque el objetivo de ambos políticos sea el de fortalecer el sistema capitalista. Ahora, si de gustos personales se trata, entre Sarkozy y Hollande, prefiero mejor el holunder té, es decir una infusión de saúco, sencillamente porque es más sano y además, fortalece el sistema inmunológico. Pero como no soy francés no importa lo que yo opine ni lo que yo beba en este primero de mayo.

Roberto Herrera 01.05.2012                                                                                                                          

lunes, 9 de abril de 2012

¿Más Mao o más economía de Mercao? El reto chino

                                                                           "...quien con lobos se junta, a aullar aprende..."



El sistema capitalista de producción, también conocido como economía de mercado, no es un camino ignoto de desarrollo de las fuerzas productivas y de los medios de producción, sino más bien una vieja autopista con peaje—sin límite de velocidad— iluminada con luces de neón y adornada en sus costados con gigantescos rótulos que nos sugieren un poder de compra inagotable. Esta es la Gran Vía que supuestamente une el cielo y la tierra, y a las sórdidas e inconmensurables urbes famélicas de la periferia con los epicentros del capitalismo desarrollado ahítos de bienestar y de riqueza.

El “Gran Salto Adelante”, propagado por Mao Tse-tung en 1958 en el homónimo plan económico 1958-1963, pudo llevarse a cabo recién veinte años más tarde, es decir en 1978. Las reformas económicas y la apertura política impulsada por Deng Xiaoping, dieron la pauta para la realización del impulso económico. El poder económico alcanzado por la República Popular China, es un hecho innegable y constatado por índices macroeconómicos e indicadores financieros utilizados por los centros del poder económico-financiero capitalista, es decir por las diferentes bolsas der valores repartidas a lo largo y ancho del planeta. China es el único país subdesarrollado en la larga historia de la economía de mercado que ha alcanzado tales niveles de desarrollo.

China avanza, no cabe duda alguna, a gran velocidad en la autopista de la producción y consumo, compitiendo con las naciones más desarrolladas y poderosas del circuito capitalista. Ahora bien, la pregunta que me surge de manera natural y espontanea es: ¿Cuál es el precio que tiene que pagar el pueblo chino y el medio ambiente por ese desarrollo? El capitalismo tiene leyes de desarrollo que actúan sobre grandes y pequeños. La dinámica particular del mercado capitalista exige la liberación de ataduras financieras y políticas arancelarias idóneas que permitan la proliferación del Capital y del libre tráfico de mercancías.

En este contexto, la centralización de la banca china y la propiedad estatal sobre los medios de producción son un escollo que dificulta el accionar del sector financiero privado en la actividad industrial china. Dicho en otros términos, esto significa que la dinámica de desarrollo del capitalismo, exige de naciones chicas o grandes, débiles o poderosas, negras, mestizas o rubias una posición clara y sin ambigüedades: Capitalismo o Capitalismo

El capitalismo es un modelo de producción, incompatible con cambios permanentes y sustanciales dirigidos a mejorar las condiciones materiales y espirituales de las grandes mayorías trabajadoras. Es por ello que en los próximos años la dirigencia del partido comunista chino deberá preguntarse, si el camino a seguir es más Mao o más Mercao. 

Roberto Herrera        09.04.2012

viernes, 9 de marzo de 2012

LOS ISÓTOPOS DEL URANIO DE IRÁN Y LOS TOPOS ASESINOS

Hojeando intencionadamente en los empolvados textos de bachillerato de Física y Química, que por mi cariño a los libros envejecieron conmigo, encontré que el uranio, cuyo número atómico es 92, tiene el átomo más pesado de los elementos que existen de forma natural en nuestro planeta. Cuando un cuerpo simple está constituido por dos o más átomos de iguales propiedades químicas y masas atómicas diferentes, recibe el nombre de isótopo. De los tres isótopos del uranio, el U235   —92 protones + 143 neutrones—es el más valioso  en cuanto a la utilización y explotación de sus propiedades químicas. El enriquecimiento del uranio U235  requiere del dominio de una tecnología avanzada, que hasta la fecha es dominada sólo por un grupo selecto de países en el mundo. A través de procesos complejos de enriquecimiento se obtiene un material fisionable, que es utilizado en las centrales nucleares como fuente de energía y en la fabricación de bombas atómicas y demás armamento radioactivo.

El trabajo de zapa en la preparación de la guerra puede cumplir varios objetivos simultáneamente. La información acerca del enemigo—calidad y cantidad de fuerzas móviles y su armamento—, así como el conocimiento del terreno y de sus planes ofensivos y/o defensivos, que obviamente tienen carácter estratégico, pero también la desinformación y la búsqueda de motivos bélicos —falsos o verdaderos— forman parte de la actividad subversiva en la ciencia militar. Esta es la labor principal que desempeñan los topos en el marco del espionaje y contraespionaje.

Mucha de la información obtenida por los topos al servicio de los señores de la guerra en el Medio Oriente en relación al programa nuclear de Irán es contradictoria, parte de ella falsa y la mayor parte de ésta es  de carácter dudoso. Por el momento no existe ninguna prueba concreta y fehaciente que demuestre irrevocablemente que el gobierno iraní estuviera desarrollando la bomba atómica. Aunque en la mayoría de los casos, a los señores de la guerra les importa un bledo la existencia o no de pruebas contundentes para iniciar una guerra. Cabe recordar que no sería la primera vez en la historia de las intervenciones militares, que un supuesto “ataque enemigo” sirvió de trasfondo escénico para la puesta en marcha de la maquinaria guerrerista. La explosión en el acorazado norteamericano “Meine” anclado en el puerto de la Habana el 18 de abril de 1898 supuso  el casus belli que provocó la guerra entre los Estados Unidos y España. Al final de ésta guerra, España perdió el control que ejercía en el Pacífico y en el Caribe. En 1964, dos barcos de guerra norteamericanos anclados en el golfo de Tonkín fueron supuestamente atacados por la marina norvietnamita. Así comenzó la guerra en Viet Nam. Posteriormente se supo que el “incidente en el golfo de Tonkín” había sido un bulo. El ejemplo más reciente es la guerra contra Irak, que comenzó el 23 de marzo de 2003 fundamentada en informaciones totalmente falsas, acerca de la “supuesta” producción de armamento de exterminio masivo por parte del gobierno de Saddam Hussein. Posteriormente se demostró la falsedad de la información, puesto que nunca se encontró la más mínima evidencia de la producción de armas químicas. No obstante, los señores de la guerra ocuparon el territorio iraquí hasta diciembre del 2011.

En Irán podría suceder lo mismo. El semanario alemán “Der Spiegel” en su edición numero 10 del 5 de marzo de este año informa acerca de los planes guerreristas—opciones ofensivas—del gobierno israelita en un supuesto ataque aéreo a las instalaciones nucleares de Fordu, Natans, Isfahan, Arak y Buschehr. Aunque a decir verdad, la guerra—subversiva —contra Irán, comenzó hace unos años con atentados y sabotajes en suelo iraní contra personal científico e instalaciones militares.

Los topos al servicio de los señores de la guerra no solamente buscan en la sombra los lugares donde están almacenados los isótopos del uranio, sino que también algunas veces salen de sus agujeros para asesinar a plena luz del día. 

Roberto Herrera     09.03.2012

viernes, 10 de febrero de 2012

Cuando el dinero y la fama no lo es todo en la vida

El dinero y la fama, cuando menos te lo esperas, vuelan como efímeras golondrinas pasajeras y desaparecen tras las nubes de fantasía de la vanidad humana, dejando al descubierto la cruda verdad de la ley de la vida: Tanto ricos como pobres, famosos o desconocidos, somos todos iguales en la hora de la muerte. Los seres inmortales, es decir los dioses, existen solamente en las mitologías, cuentos y leyendas, y en la vida moderna, en el deporte. Aunque, cada vez estoy más convencido, que el único dios verdadero sigue siendo para mucha gente—como dijera el maestro Francisco de Quevedo en el siglo XVII—el poderoso caballero Don Dinero.

Don Dinero controla y decide todo en nuestra sociedad. Diariamente leemos en la prensa nacional e internacional, que fulanito de tal, un deportista conocido con cache internacional, para alcanzar la gloria deportiva tuvo que doparse con sustancias ilícitas y que menganito tiene que devolver los laureles olímpicos después de haberse comprobado que todas las marcas establecidas fueron el resultado de un fraude continuo y sistemático y que aquel exitoso zutanito ciclista,—colóquele la nacionalidad que desee, da lo mismo— que juró y perjuró con cara de querubín que la Tour de France la había ganado con la fuerza de sus músculos, de su intelecto y con el apoyo de su escuadrilla, ha sido sancionado con guantes de seda por el Tribunal Arbitral del Deporte(TAS), si comparamos su sentencia con la sanción impuesta al juez español, Baltazar Garzón, quien procesó al dictador chileno Augusto Pinochet e intentó esclarecer los crímenes cometidos durante la dictadura encabezada por el general Francisco Franco. Allí, vistiendo la toga judicial, está oculto Don Dinero.

Los rotativos nos muestran a hijos acusando a sus padres de mal versión de fondos, a padres ambiciosos con pies de atleta, proyectados en las vidas y éxitos de sus hijos, alimentados con pelotas de tenis. Detrás de todas estas historias—falsas o verdaderas—, créanme, está la mano del poderoso caballero Don Dinero. Y mientras esto sucede—es decir la venta diaria de la noticia—las compañías exploradoras y explotadoras de talentos—talents scouters—continúan en la sombra, buscando nuevos ídolos mediáticos del mañana. El deporte, en todas sus modalidades, sin excepción alguna, es una poderosa fábrica de hacer dinero.
Hoy la finalidad del deporte ya no es como lo enunciara el poeta latino Juvenal: “Mens sana in corpore sano”, sino que más bien, se ha transformado en “Más lana en corporación bancaria” y si Nicolás Maquiavelo hubiese sido un ciclista del Giro de Italia, diría que el poder de Don Dinero—como el único fin en el deporte—justifica el clembuterol y cualquier cóctel de hormonas.

El fútbol—como paradigma del deporte de las masas populares—es, a escala universal una fuente inagotable de ídolos de hojalata, oropel, diamante y brillantina, y por consecuencia, de astronómicas sumas de dinero. El partido de futbol de la liga española de los domingos, transmitido por vía satélite a todos los rincones del mundo, es sólo la punta visible de la chimenea de la fábrica de dinero. El mercadeo de la parafernalia dominical—derechos de transmisión, publicidad, etcétera—y la indumentaria deportiva vestida y calzada por los ídolos de barro, son la fuente de inmensurables ganancias. Según estadísticas financieras deportivas, Cristiano Ronaldo sería el futbolista mejor pagado en la actualidad, seguido por el inglés Wayne Rooney y el argentino Lionel Messi. No menciono aquí las exorbitantes sumas, porque los salarios brutos o netos que devengan los profesionales del deporte élite, son simplemente una vergüenza y una falta de respeto a quienes con su trabajo diario, contribuyen al bienestar de la sociedad. En tiempos de crisis global financiera, de hambruna y falta de perspectiva socio-económica para las grandes mayorías populares del planeta, que son precisamente las que consumen el deporte, es simplemente perverso que un jugador de fútbol gane 1500 € por hora, si se considera que el salario mínimo en España es aproximadamente de 3,90 € la hora. Cristiano Ronaldo no es un caso particular, ni mucho menos la excepción de la regla. Y ojo, que no culpo a los trabajadores del deporte profesional, puesto que la mayoría de ellos es de origen humilde y muchas veces, también ellos son víctimas de la maquinaria deportiva.

Si de excepciones se trata, trasladémonos en el tiempo al puerto de Cádiz, cuando Camarón de la Isla aún vivía y el Curro Romero hacía de las suyas en los ruedos y un tal Rafael de Paula con su capote, bordaba Verónicas de fantasía. La década de los ochenta del siglo pasado comenzaba a florecer y un flaco y mágico jugador de fútbol, de cuna muy humilde y oriundo de El Salvador, intentaba hacer pinitos en el mundo futbolístico español. Y como por arte de magia, en poco tiempo puso patas para arriba al universo de los gaditanos y los embrujó.

El „Mágico” González fue la excepción de la regla en el mundo del fútbol profesional moderno, porque Jorge Alberto “El Mágico” González fue la antítesis del futbolista mediático y metrosexual tipo David Beckham y la negación de la negociación contractual. Jugaba por placer y pasión, por amor al arte, como juegan los chavales en los potreros, en los callejones, en las calles de la periferia capitalista. Su filosofía de la vida—hedonista-epicúrea—le ocasionó más de algún entuerto con el stablishment profesional deportivo y judicial. Y es de suponer, que “El Mágico” González con su actitud “vale-verguista-salvadoreña”, una variante mesoamericana del pasotismo español, perdió mucho dinero, pero no su dignidad. Según mi padre, Jorge Alberto González, fue junto a Diego Armando Maradona, uno de los grandes del futbol mundial—por favor, que nadie se sienta ofendido, pues el amor al ídolo a veces va más allá  que el análisis frio y objetivo, a quien, ni su mismísima santa madre que lo parió—lo confiesa él mismo—, pudo ponerle freno y bozal. Jorge Alberto “el Mágico” González, un bendecido por los dioses del Olimpo, fue como el pelo en la sopa mercantilista del fútbol profesional, porque lo que realmente le apasionaba desde chico era jugar al fútbol, no ganar dinero.

Basta con leer, ver y escuchar cualquiera de sus entrevistas para darse cuenta que Jorge Alberto “El Mágico” González era lo que dijo ser. En su sencillez meridiana se percibe la convicción de un hombre humilde, para quien jugar al futbol fue más importante que la fama y quien no se dejó seducir por las promesas y los encantos del poderoso caballero Don Dinero. 

Roberto Herrera      10.02.2012

domingo, 15 de enero de 2012

La importancia de la masa crítica revolucionaria y la crítica de la masa revolucionaria en la Cuba Socialista

Toda descripción coherente, metódica y sistemática de cualquier fenómeno, es decir, toda transformación, sea esta biológica, física, química o económico-social, en la naturaleza o en la sociedad, es parte del método de investigación que utilizan la ciencias naturales y político-sociales, para interpretar la realidad. En la física nuclear, la masa crítica está definida como la cantidad mínima de material fisible, capaz de mantener una reacción nuclear en cadena. En el modelo leninista de organización revolucionaria, la masa crítica revolucionaria, estaría concentrada en una “docena de revolucionarios profesionales”, altamente activos a nivel político-militar, capaces de iniciar—en el sentido de ignición—un proceso de transformación radical en la sociedad, pero incapaces de mantener por sí solos, el proceso dialéctico—complejo y contradictorio— de la revolución social en la dimensión tiempo-espacio. Esta tarea, le corresponde a la masa revolucionaria crítica y consecuente.

Fidel Castro estaba consciente del papel histórico de las masas, cuando expresó en el discurso pronunciado el 8 de enero de 1959 en la ciudad de la Habana, que la guerra la había ganado el pueblo. Fidel, subrayó la importancia y el poder de la opinión publica y, como buscando una confirmación a sus palabras, se dirigió al comandante guerrillero Camilo Cienfuegos, genuina imagen del pueblo cubano, y le planteó retóricamente la famosa pregunta: ¿Voy bien Camilo?, y luego continuó diciendo: “….No hubiera hablado yo así cuando nosotros éramos un grupo de 12 hombres, porque cuando éramos un grupo de 12 hombres todo lo que teníamos por delante era pelear, pelear y pelear, y había mérito en combatir en esas circunstancias; pero hoy, que nosotros tenemos los aviones, los tanques, los cañones y la inmensa mayoría de los hombres armados, la marina de guerra, numerosas compañías del ejército y un poder enorme en el orden militar (EXCLAMACIONES DE:  “¡Y el pueblo!”, “¡Y el pueblo!”) y el Pueblo…” Entonces Fidel vuelve a reiterar en su discurso, el papel preponderante del pueblo y con humildad expresa: “…Y a quien le pido que nos ayude mucho, al que le pido de corazón que me ayude, es al pueblo, a la opinión pública, para desarmar a los ambiciosos, para condenar de antemano a los que desde ahora están empezando a asomar las orejas…”.

El postulado fidelista/leninista del “puñado de hombres” no tenía nada que ver con significados místicos y esotéricos atribuibles al número “doce”, sinónimo de la perfección en la antigüedad, sino más bien, con la ley dialéctica de cualidad y cantidad. La masa crítica revolucionaria ha sido siempre un puñado de hombres —y mujeres—, que a lo largo de la historia de las revoluciones sociales, ha generado las condiciones objetivas y subjetivas mínimas para impulsar la lucha por la toma del poder político e iniciar seguidamente un proceso de transformación radical de la realidad en las respectivas sociedades.

La consolidación, conservación y defensa de las transformaciones político-sociales y económicas alcanzadas en Cuba desde el triunfo de la revolución el primero de enero de 1959, es la tarea estratégica del pueblo cubano, en sentido general, y en particular, de la masa revolucionaria activa, culta , consciente y comunista. La Cuba Socialista es, en este sentido, después de la caída de la Unión Soviética, el parámetro con que se mide la validez histórica del comunismo. Es por ello, que tanto los amigos como los enemigos de la revolución cubana, están pendientes del desarrollo de las reformas del modelo de gestión económica en Cuba.

El hilo conductor de muchos de los discursos de Fidel, referentes a la revolución cubana, han sido, según mi modesta apreciación, dos grandes temas: El papel del pueblo y la verdad revolucionaria.
La contrarrevolución bien puede ser planificada, azuzada y financiada desde afuera, pero el éxito o fracaso de la misma, dependerá del grado de cohesión ideológica y de la convicción comunista de la masa revolucionaria crítica; y ésta sólo puede ser crítica, si es culta, libre y sin prejuicios; cuando corrobora en la vida cotidiana que los dirigentes políticos también practican lo que predican, cuando no tiene temor a expresar sus dudas e inquietudes.

La cuestión de la crítica tiene dos aspectos: lo formal y lo conceptual. Es decir, tiene mucho que ver con los métodos utilizados para plantear los problemas y con el contenido de las posibles soluciones. Tener una actitud crítica revolucionaria significa plantear soluciones revolucionarias concretas a problemas teóricos y prácticos de la revolución. Vale decir, que el planteamiento correcto de los problemas—a través del método científico de investigación—, implica su posible solución. Muchas de las dificultades en Cuba, son derivadas de la crisis sistémica y coyuntural de la economía de mercado a nivel mundial; así como también, de los errores inherentes al modelo de gestión económica heredado del socialismo soviético, que dicho sea de paso, hizo aguas hace ya cuatro lustros.

La naturaleza de los problemas económicos en Cuba tiene un origen, macro y micro económico y las repercusiones mediatas e inmediatas de esta crisis, afectan gravemente a la gran mayoría de la sociedad. Muchas de las carencias de bienes de insumo y de consumo que adolece la población cubana, tienen su explicación en el bloqueo político-económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica desde más de medio siglo y es el factor exógeno permanente—habrá bloqueo para rato— más importante a tomar en cuenta al momento de analizar objetivamente la economía cubana. Por otra parte, la falta de recursos monetarios financieros—nacionales y extranjeros—necesarios para impulsar la actividad económica del incipiente sector privado y para incrementar la productividad del sector agro-industrial estatal, dificulta seriamente la creación de puestos de trabajo, lo que influye negativamente en el crecimiento anual de la producción de bienes y servicios. La gestión económica también se ve afectada por una retahíla de vicios, malas costumbres y conductas laborales inapropiadas, de ciudadanos que no han desarrollado un grado de responsabilidad social tal, que les permita tomar conciencia del daño que le causan a la sociedad con su comportamiento. Entre los factores negativos endógenos, podrían señalarse los siguientes: la poca eficiencia laboral, el ausentismo, el pasotismo, la falta de disciplina y chapuza en el puesto de trabajo, la corrupción y el robo a la propiedad del estado.

Es obvio, que la implementación de los lineamientos político-económicos, aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista Cubano en 2011 y sus frutos, a corto, a mediano y a largo plazo, dependerá—en gran medida—del nivel de conciencia de la masa revolucionaria crítica, y de la capacidad y voluntad del pueblo cubano, de asumir una economía de ahorro y vivir con menos gratuidades y subsidios que en el pasado.

El futuro de la revolución cubana ya no depende de la masa crítica revolucionaria—con Fidel a la cabeza, como representante de la generación histórica que gestó la revolución—, sino más bien y esencialmente, del poder de la masa revolucionaria que ya no es anónima, porque desde el triunfo de la revolución, se ha ido forjando una personalidad propia, negando lo viejo y caduco en un proceso dialéctico de desarrollo, transformando paulatinamente las condiciones materiales y espirituales, que le ha permitido al individuo y a la colectividad irse convirtiendo en sujeto y en el actor principal de su historia.

Si los que iniciaron la gesta revolucionaria cubana fueron “una docena de hombres”, los que la defenderán en cualquier momento, serán muchos, muchísimos más….

Roberto Herrera      15.01.2012

miércoles, 4 de enero de 2012

Muéstrame tus dientes y te diré cuánto ganas

El movimiento social de protesta español, conocido como ¡Democracia Real Ya!, convocó el 15 de octubre del año pasado, en el marco de la crisis económica financiera, a una protesta amplia y general a escala mundial. Un grupo de compañeros de mi ciudad hizo eco al llamado de la plataforma política [aunque ellos mismos se definen como apolíticos] e hicimos acto de presencia en la manifestación, que comparada con las demostraciones de Madrid y Santiago de Chile, parecía más bien una reunión familiar. Colocamos nuestra literatura y boletines informativos acerca de la crisis económica en una destartalada mesa para tapizar, fiel y muda testigo de tantas protestas y manifestaciones anticapitalistas y antiimperialistas en que ha participado, como accesorio indispensable en cualquier stand informativo. La procedencia partidaria de la interpretación político-económica de la crisis financiera, manifestada en el material informativo—serio y bien documentado—, estaba anunciada implícitamente por un paño rojo rectangular con la hoz y el martillo. 

El primer orador—un joven estudiante comunista andaluz—hizo uso de la palabra y arengó en un alemán gramaticalmente correcto, endulzado con el acento sevillano. Se refirió al Movimiento Occupy Wall Street, a los Indignados y al “Invierno Chileno” —ola de protestas y manifestaciones contra el gobierno de Sebastián Piñera —, con gracia y mucho salero, motivo por el cual, el público ahí presente—jóvenes y viejos—lo colmó de vítores, al mismo tiempo que gritaba consignas anticapitalistas. En esas faenas estábamos, cuando de repente, frente a nuestro stand, apareció un ciclista vistiendo llamativos atuendos deportivos, típicos de los corredores de la Vuelta a España o la Tour-ture de Francia. Me pareció estar contemplando una guacamaya costarricense con gafas de sol polarizadas Porsche Carreras o a un extraterrestre. Se quitó los lentes con displicencia y echó un vistazo altanero y prepotente al material distribuido en la ya bendita y militante mesa de tapizar. Una mueca que quería aparentar una sarcástica sonrisa se dibujó en el rostro rojo y sudoroso del mentado deportista alemán. Tomó un ejemplar de Crisis. Recesión. Caída y se dirigió hacia nosotros con autosuficiencia y fingida cortesía, y sentenció categórico en voz baja, así como quien susurra al oído un secreto: ¡En Alemania no hay crisis! Das ist eine glatte Lüge! ¡Eso es pura mentira!

Dado que me miró a los ojos, como queriendo decir: ¡Los españoles son los que están en crisis!, me di por aludido y pensé restar el ataque con una batería de argumentos que iban desde la subida de los precios de los cereales hasta el poder de compra del consumidor. Sin embargo, me abstuve de argüir en esos términos, puesto que si alguien tiene capacidad de financiarse por sus propios medios una bicicleta de carrera Cube, equipada con los mejores accesorios marca Shimano, valorada, a ojo de buen cubero, entre 1500 a 2000 Euros, excluyendo la elegante y llamativa vestimenta, zapatos, minicomputadora, casco, reloj Tag-Heuer y los ya mencionados Carreras; no va a preocuparse del aumento del precio del pan o de los croissants, ni va a mostrar interés por las causas tecnológicas y económicas del aumento del precio del trigo—mecanización e industrialización de la agricultura— y mucho menos aún, discurrir sobre los bajos salarios. No obstante, había que contrarrestar la ofensiva—se tratara de una provocación o simplemente de desinformación—del alienígena en bicicleta. 

¡Muéstreme sus dientes y le diré cuánto gana! —respondí ipso facto. Me percaté que lo había agarrado en curva y con los frenos un poco desgastados. Mi interlocutor guardó un extraño silencio y sus pupilas se dilataron por lo inesperado de mi respuesta o por la rabia contenida. Entonces la sonora y repentina carcajada de un hombre al borde de los sesenta, quien se encontraba detrás del ciclista, mostrando sin vergüenza alguna, unas encías huérfanas de incisivos, caninos, premolares y molares, que me hicieron recordar a Richie Havens[1] en el festival de Woodstock 1969, cantando la canción Freedom a todo gaznate, rompió el estado de estupefacción en que había caído el atónito y boquiabierto—sin decir ni siquiera esta boca es mía— ciclista, quien sin despedirse siquiera, se montó en la blanca Cube y salió volado, tal y como había llegado. ¿Pensaría a lo mejor que le estaría tomando el pelo y se ofendió? ¿No tendría, a lo mejor, una caries dentaria tan grande como la caverna de Altamira? Me quedé sí, con la duda si era un corredor de bicicleta sobre pista asfaltada o un corredor de bolsa o ambas cosas, ya que no me dio tiempo para preguntárselo. El Richie Havens alemán, tan pronto el Yuppie hubo abandonado apresuradamente el campo de batalla, sacó de su gabán la prótesis dental y se la colocó en la boca, como si no hubiera pasado nada, mezclándose con la gente. 

Lástima, que la caballería enemiga se batió en retirada, pues de lo contrario, le hubiera dicho que tener una dentadura sana y completa, hoy en día en Alemania y en el resto del mundo capitalista, es un privilegio exclusivo de las clases sociales con más recursos económicos. Dientes sanos o en su lugar, los implantes o la ausencia de ambos, es un indicador seguro para medir el grado de pobreza o bienestar en la sociedad. ¿Quién paga la crisis financiera?, ¿Quién resulta directamente afectado por los recortes en la seguridad social?, ¿Quién tiene que contar los centavos a fin de mes?, ¿Quién tiene que prescindir de esto y de lo otro?, todo esto le hubiera preguntado, si se hubiera quedado el apurado ciclista. Le hubiera dicho—algo que todo el mundo adulto en Alemania lo sabe—, que las reformas en el sistema de salud obligan al ciudadano a invertir más en su salud y asumir por cuenta propia todas aquellas prestaciones médicas (medicamentos y otros) que en el transcurso de los últimos años han sido recortadas paulatinamente, mientras que las cuotas del seguro de salud han ido aumentando continuamente en los últimos 37 años (1975= 10,5%; 2012=15,5% del salario bruto). Si la salud se ha convertido en Alemania en un artículo de lujo: ¿Cómo será en la periferia capitalista, en los tiempos de crisis económica? 

¿Quién iba a pensar que masticar chicle—sin temor a perder un diente o en el mejor de los casos a que se caiga el relleno o se afloje la prótesis—dependería de los ingresos mensuales? Entonces, salir a la calle y protestar contra las desigualdades e injusticias del sistema capitalista—a pesar que las consignas políticas pudieran diferir de las de antaño—, es una expresión de la lucha de clases y una actitud política , que actualmente tiene que ver, por ejemplo, más con la ortodoncia que con la ortodoxia comunista.


“Muéstrame tus dientes y te diré cuánto ganas”, no es sarcasmo ni humor negro. Es la cruda y amarga realidad de las grandes mayorías en el mundo capitalista.

jueves, 29 de diciembre de 2011

¿Cuánta metafísica hay en la física cuántica?

“…Yo no sé lo que vendrá: Tampoco soy adivino; pero firme en mi camino, hasta el fin he de seguir: Todos tienen que cumplir, con la ley de su destino…”[El Gaucho Martin Fierro de José Hernández]
Yo tengo un amigo muy culto e ilustrado, que hace un par de años, por el simple hecho de haber cumplido 62 años, la gerencia general de la compañía —una transnacional famosa— le comunicó de manera expedita, que sus jefes no contaban más con él para el año fiscal que se avecinaba. Las negociaciones finiquitales fueron exitosas—desde la perspectiva de mi inteligente amigo—, sin embargo, cuando me comentó los pormenores del litigio, pude percibir en sus palabras un deje de frustración y desazón. Traté de animarlo con todos los recursos psicológicos y parasicológicos a mí alcance—desgraciadamente magros e insuficientes—, y todo fue en vano: mi amigo se encontraba pasando por una F32.0[1] y conociendo bien su afición a lo etílico, temí una F 10.3. 


Así que me dirigí a la cocina con la intención de preparar un mate cebado con cedrón—dicen que es el asesino de las depresiones— y ofrecerle a mi alicaído huésped un par de apetitosos alfajores recién salidos del horno, preparados personalmente con mucho cariño y dedicación y oportunos para endulzar un poco las tristezas en aquella tarde primaveral, aunque tuve la leve sospecha, que mi amigo dudó hasta el último minuto de mis cualidades culinarias. El concierto de Ludwig Van Beethoven en C mayor opus 15, interpretado magistralmente por la genial Martha Argerich, sirvió de trasfondo musical a nuestra aciaga conversación. Después de la “yerba”—me refiero al mate—, degustamos unas copitas de Brandy 1866 Gran Reserva de la Casa Larios, que pacientemente había esperado más de veinte años guardado en una esquina clandestina de una cómoda vieja de madera de cerezo, a que llegara el momento y la ocasión oportuna, para mostrar su suavidad a nuestro paladar. Y ésta se presentó silenciosa y sin anunciarse: Mi amigo había decidido volver—como en el tango de Gardel— a su pago querido en la Provincia de Neuquén, República Argentina, después de 45 años de recorrer el mundo. Era precisamente eso lo que lo acongojaba. Tomó la guitarra y cantó las Coplas de Martín Fierro, como sólo los payadores pamperos lo saben hacer, y su voz sonó esta vez a despedida. Los tragos que nos bebimos, eran los del estribo, como en las canciones del mexicano José Alfredo Jiménez. Antes de marcharse, bajó del coche una caja de cartón con libros y me la entregó, con la seriedad que tienen los académicos, para subrayar la importancia que—algunas veces—le dan a las nimiedades en la vida. Desde entonces, nunca supe nada más de él, hasta hace unos días, cuando recibí una sorpresiva misiva digital con motivo de la navidad, no precisamente de él, sino de otro buen amigo. Recordé entonces el lugar dónde había dejado guardada la caja con los libros y decidí dos cosas: La primera. Limpiar por fin—según la ordenanza número xx de mi querida esposa— la buhardilla y después, hurgar, de una vez por todas, en el regalo heredado de mi amigo.

Debe saber el lector—para comprender mi sorpresa—, que mi amigo, por ser tan culto e ilustrado, jamás creyó ni en santos ni en brujos ni en chamanes indígenas ni en curanderos esotéricos ni Gurús ni en el Ying ni en el Yang; él aseguraba que la verdad estaba en el limbo hermético de Schrödinger, en la ley de Hubble, en el teorema de Gödel y en la lluvia cósmica de quásares. Por eso, mi asombro fue enorme al encontrarme con poemas de Sor Juana Inés de la Cruz, El lugar del hombre en la naturaleza y el Fenómeno humano de Pierre Teilard de Chardin, La Summa Theologiae de Santo Tomás de Aquino, La teoría del cielo de Sir Francis Bacon, Las profecías de Michael Nostradamus y Para leer al Pato Donald del argentino-chileno Ariel Dorfman y el belga Armand Mattelart. 

Dado que mi ilustre amigo se caracterizó siempre por su materialismo ateo y por el rechazo militante a todo aquello que oliera a metafísica, pensé que podría tratarse de una de sus típicas jodas sureñas. Considerando que me llamo Roberto y los enigmas me apasionan, llegué también a pensar, que podría tratarse de un código aún no descifrado al estilo de Dan Brown.

No podía creer, que él, que había arengado a los estudiantes de filosofía con lo de la hermenéutica marxista y el desarrollo del Hombre, con tal vehemencia que daba escalofrió —por la retórica y por el frio del sótano—en el Bar Chez Harzt IV o sería en el ¿Henry IV?, quien había sostenido que la lucha de clases era el motor—diésel o bencinero— de la historia y que había asegurado que la exégesis dialéctica no hegeliana de Federico Engels era la antípoda de la filosofía aristotélica, aquel joven barbado y despeinado a la moda Yé-Yé, el mismo que había recitado los diálogos socráticos mayéuticos no dogmáticos con displicencia y armonía, aquel que había afirmado que la conciencia revolucionaria nace del crisol donde se funde el acero, con el que Pável—el de Nicolai Ostrovski—se hizo hombre; había sido—en resumidas cuentas—, un candidato en ciernes a la apostasía político-ideológica. Toda mi razón—fundamentada en la infalible e indiscutible teoría de la probabilidad—se resistía a considerar como cierta la posibilidad que mi culto e ilustrado amigo, era en efecto un apóstata. ¡Mi amigo Saulo, el científico materialista, convertido en Paulo, el apologeta metafísico!

No podía dar crédito, que mi amigo había cambiado los sótanos por sotanas, pero la carta que recibí con un saludo navideño días atrás por el correo electrónico, de ese otro amigo, tan ilustre y culto como el primero, no dejaba espacio para las dudas. En esa carta me dice—inundado de admiración y complacencia— que lo vio predicar en San Martín de los Andes con una biblia en la mano y un rosario de perlas negras en la otra, y como si esto fuera poco, además anunciaba el fin del mundo para el 21 de diciembre del 2012, al parecer con el mismo fanatismo de antaño.

Debo reconocer que me quedé turulato y bastante asustadillo como un cervatillo tibetano en el zoológico de Basilea. Mi amigo, el remitente, por sí las moscas, así me lo comentó en su carta, se convirtió—de manera profiláctica dice él—al evangelio de Nuestro Señor Jesucristo. La experiencia política acumulada en los años de revolución, en los que devotamente predicó el evangelio según San Marx y San Lenin, no estuvo de más, pues ahora, él es el nuevo y flamante Pastor de una comunidad mapuche allende de los Andes.
En fin, por el momento estoy entretenido con la “Guía intelectual” para leer al Pato Donald y con la Clasificación Internacional de Enfermedades CIE 10. 

Una de tres: O el Rico Mc Pato, el avaro capitalista, o la esquizofrenia paranoide [F20.0], o un milagro de Dios, es el causante del comportamiento extraño que está padeciendo mi culto, ilustre y sefardita amigo. 

De todos modos, querido lector, olvídese de mi amigo, de las profecías de Nostradamus y las fantasías fabricadas en los estudios cinematográficos de Hollywood. Para usted, un feliz y próspero 2012 en revolución y rebeldía.

Roberto Herrera      29.12.2011


[1] Para mayor información, consúltese: http://www.iqb.es/patologia/e04_002.htm