domingo, 17 de abril de 2016

El Papa, Obama y los Rolling Stones en Cuba

Sabe a milagro que en tan poco tiempo –seis meses– se haya dado en Cuba Socialista, bloqueada por los Estados Unidos en todos los niveles desde octubre de 1960, tres eventos que llenaron por unos días los titulares de los medios de comunicación del mundo, pero cuya trascendencia político-diplomática y cultural no pasa más allá de ser un acto de relaciones públicas internacionales. Sin embargo, no se trata de ningún milagro, sino de cosas tan terrenales como lo son las relaciones diplomáticas entre estados.

Ni el encuentro histórico entre el Papa Francisco y Cirilo, el Patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa en la Habana ni el Brown–cuban– Sugar de los Rolling Stones en vivo en el estadio de la Ciudad Deportiva ni siquiera los 88 años transcurridos entre la visita del presidente republicano Calvin Coolidge en 1928 y la de Barack Obama, demócrata, pasarán a la historia como el punto de inflexión de la revolución cubana o the point of no return de la misma. No obstante, estos eventos indican que “algo” se “viene cocinando” a fuego lentísimo en las respectivas cocinas desde hace varios años.

Y no podría ser de otra forma, puesto que los procesos, cuando se rigen por las leyes de la dialéctica, solamente concluyen –parcialmente– cuando la lucha de contrarios alcanza su máxima expresión, dando lugar a una fase de desarrollo superior en calidad y cantidad a la anterior, en la cual lo viejo será negado nuevamente y así sucesivamente.

El fracaso del llamado “socialismo real” en el siglo XX, se debió en gran parte –según mi opinión–  a que las dirigencias políticas convirtieron la dialéctica en un dogma.  ¿Dialéctica o Dogmatismo? Ese es el dilema de toda fuerza política. ¿Desarrollo o involución?

Así como en los Estados Unidos, en Cuba también hay fuerzas políticas, por una parte, que se oponen radicalmente a los cambios y se empecinan en mantener el status quo vigente, otras, empeñadas en imponer sus condiciones y otras, buscando encontrar soluciones basadas en el respeto mutuo y la cooperación civilizada entre naciones con diferentes modelos de desarrollo político-económico, ideológico y cultural. Por esa razón es que los procesos dialécticos de desarrollo entre Cuba y los Estados Unidos marchan más despacio que el deseo de los ciudadanos de “a pie” en ambos países.

En este sentido, la visita de Francisco, Barack y los Rolling Stones son parte integral, y a la vez superior, del proceso dialéctico de las relaciones internacionales entre los Estados Unidos y la República Socialista de Cuba, y que Juan Pablo II en su visita a Cuba en 1998 lo bautizara con la consigna: “Que el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra el mundo”. El papel desempeñado por el Vaticano y la jerarquía de la Iglesia católica como mediador, interlocutor e impulsor del acercamiento entre los dos gobiernos ha sido importante para ambos. 

Para entender mejor los cambios que se han dado en Cuba en los últimos 35 años hay que considerar dos coyunturas políticas que, según mi opinión, influyeron de manera determinante en la política exterior e interior del gobierno cubano. La primera es la caída de la Unión Soviética y la beligerancia de la administración de Ronald Reagan. Aquí me referiré solamente a la segunda.

Ronald Reagan, la revolución salvadoreña, la contrarrevolución nicaragüense, invasión a Granada y el fantasma de una guerra centroamericana y caribeña 1983
La política exterior de la administración de Ronald Reagan en relación a la revolución sandinista y la revolución socialista salvadoreña fue tajante y sin corta pisas: Los Estados Unidos de Norteamérica no estaban (ni estarán) dispuestos a tolerar y/o permitir una segunda o tercera Cuba en América Latina. Ni siquiera una desteñida caricatura de la misma.

La invasión a Granada fue el mensaje meta comunicativo para el gobierno cubano: O Cuba dejaba de apoyar a los movimientos revolucionarios en América Latina o las consecuencias serían más graves aún para la revolución cubana.

El Comandante Fidel Castro Ruz en su discurso del 14 de noviembre de 1983 dedicado a los cubanos caídos en combate durante la invasión a Granada, expresó lo siguiente: “El imperialismo se empeña en destruir símbolos, porque conoce el valor de los símbolos, del ejemplo, de las ideas. Quiso destruirlos en Granada, quiere destruirlos en El Salvador, en Nicaragua, en Cuba… Ojalá que la pírrica victoria de Granada y la atmósfera triunfalista que los embriaga no los conduzca a graves e irreversibles errores [advertencia del Comandante a Reagan]…Los revolucionarios salvadoreños, en más de tres años de heroica lucha, se han convertido en combatientes experimentados, temibles, invencibles. Son miles de hombres que conocen el terreno palmo a palmo, veteranos de decenas de combates victoriosos, acostumbrados a luchar y vencer en proporción de uno a diez contra tropas élites entrenadas, armadas y asesoradas por Estados Unidos [advertencia de las implicaciones de una vietnamización de la guerra en El Salvador]…En las condiciones actuales de nuestro continente, una guerra de Estados Unidos contra un pueblo latinoamericano levantaría el espíritu y volcaría el sentimiento de todos los pueblos de América Latina contra los agresores” [La amenaza de intervención militar norteamericana directa en El Salvador fue un hecho real]. Nota: Los comentarios entre corchetes son del autor.

La estrategia de uno, dos, tres Vietnam había quedado sepultada en la Higuera en 1967 y la expectativa revolucionaria del movimiento salvadoreño de tomar el poder político-económico y militar por la vía de las armas se había aplazado – el FMLN no logró insurreccionar al pueblo el 22 de enero de 1981 – a una fecha indecisa en el futuro. Es decir, que por un lado el gobierno de los Estados Unidos no quería más “Cubas” en Latinoamérica (recordar Chile, 1973) y por el otro, los movimientos revolucionarios guerrilleros en el continente no podían derrotar a las dictaduras militares por la vía de las armas, entonces lo más cuerdo y civilizado era optar por la vía pacífica, por el dialogo y la negociación.  Este fue el dilema que confrontaron los movimientos guerrilleros latinoamericanos después de la revolución cubana en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado, sobre todo en El Salvador.

Karl von Clausewitz argumenta en su obra “De la guerra”, que existen dos motivos principales para plantear y/o hacer la paz: el primero es la improbabilidad del éxito y el segundo el precio excesivo a pagar por él. Por otra parte, tan pronto como el gasto de fuerza sea tan grande que el objetivo político ya no sea equivalente, este objetivo deberá ser abandonado y el resultado será la paz.

Cuba optó sabiamente por el camino de la paz, influyendo de manera importante en el proceso de diálogo y negociación en El Salvador entre el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y el gobierno de ARENA.  

Fidel, Raúl y su sensibilidad especial por la Iglesia Católica 1985- 2015
Hay un detalle muy importante a tener en cuenta a la hora de analizar las relaciones entre Cuba y el Vaticano: Cuba fue el único gobierno comunista que jamás rompió las relaciones diplomáticas con el Vaticano.

El 24 de mayo de 1985 en algún lugar de la Habana se llevó a cabo una conversación[1] entre el fraile dominico brasileño Frei Betto y el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Fidel reconoce en dicha ocasión que no se admite la presencia de cristianos en el Partido Comunista de Cuba. Frei Betto pregunta si será posible en el futuro que el PCC se transforme en un partido laico y si existirá la posibilidad que un cristiano revolucionario pueda pertenecer a las filas del partido. Fidel responde que, dadas las circunstancias político-culturales en los inicios de la revolución, se tomó la norma rigurosa y ortodoxa que todo aquel que quisiera ser militante del partido, tenía que aceptar el marxismo-leninismo en todos sus aspectos, no solo político y programático, sino también filosófico, y, además, añade Fidel, que considera que todavía no están dadas las condiciones en Cuba para que el partido comunista proclame el carácter laico del Partido.

En 1991, seis años más tarde de la conversación con Frei Betto, el Partido Comunista de Cuba aprobó la entrada de católicos en sus filas. ¿Qué condiciones se dieron para que el PCC proclamara el carácter laico del partido? A lo mejor, la tácita desaparición de la Unión Soviética y el inicio del “Periodo Especial en tiempos de Paz” contribuyeron a que la dirigencia del Partido lo decidiera.

Al final de la entrevista, Fidel le regala a Frei Betto un afiche del Movimiento 26 de Julio con un dibujo del rostro del Comandante y con una dedicatoria que dice: “Aún no lo ha logrado, pero si alguien puede hacer de mí un creyente es Frei Betto. Fidel Castro”.

Treinta años más tarde, es decir en mayo del 2015, Raúl Castro Ruz declara en Roma que: “Yo me leo todos los discursos del Papa (Francisco). Si continúa hablando así, les aseguro que volveré a rezar y regresaré a la Iglesia. Y no lo digo en broma”.

El papel mediador del Vaticano 1998-2016
La visita del Papa Francisco a Cuba no ha provocado más expectativas que las que causó en su momento Juan Pablo II cuando visitó la Isla en 1998, aun cuando se trata del primer Sumo Pontífice no europeo en el Vaticano y con el crédito de ser coterráneo del Comandante Che Guevara. No obstante,  la visita del presidente de los Estados Unidos no hubiera sido posible sin los buenos oficios del Sumo Pontífice Francisco.

La visita de Karol Józef Wojtyla en Cuba hace 18 años tuvo una connotación más política que religiosa: “Que el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra el mundo”. Fue un llamado a levantar el bloqueo económico contra Cuba, lo cual no significaba que Cuba recibiría un cheque en blanco, sino que se trataba de un quid pro quo. A cambio Cuba tenía que realizar reformas político-económicas.  Mientras que la visita de Jorge Mario Bergoglio tiene como consigna: “Haz la paz y no la guerra”.
El bloqueo económico que todavía rige por decreto de ley federal estadounidense, es una guerra declarada contra Cuba, en la cual no hay armamento militar de por medio, sino una cantidad de decretos y normativas que provocan más daño al pueblo cubano que una guerra convencional. Es decir, que el bloqueo no es más que la continuación de la guerra contrarrevolucionaria imperialista por otros medios. ¡Una guerra que dura ya 56 años!

El fracaso del boicot y la fidelidad del pueblo cubano a Fidel 1959-2016
El objetivo principal de la ley Torricelli, promulgada en 1992 por la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, era doblegar al gobierno cubano y llevar a cabo la contrarrevolución. Es durante la fase más dura del “Periodo Especial en Tiempos de Paz” en que se aprueba esta ley, también conocida como Ley de la Democracia Cubana. Cuba, a pesar de todo ha resistido más de medio siglo el bloqueo económico, político y diplomático. De tal manera que Cuba Socialista entró al siglo XXI habiendo resistido amenazas de todo tipo por parte del gobierno de los Estados Unidos y habiendo hecho caso omiso a los cantos de sirena de la socialdemocracia internacional que llegó a la Isla en la persona de Felipe González y su cohorte de funcionarios con recetas reformistas económicas. El efecto dominó esperado por todos los enemigos de la revolución en la década de los noventa, después del derrumbe de la Unión Soviética, no se llevó a cabo. Es más, Cuba sigue ahí, empecinada en construir el socialismo cubano y fiel al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.

Desde 1959, Fidel y el “marxismo-fidelismo” del pueblo cubano son las rocas donde las olas se rompen con violencia cuando hay huracanes político-ideológicos.
De cara al futuro es válido preguntarse: ¿Es posible un marxismo-fidelismo sin Fidel?

Obama y la subversión sutil 2016
El discurso pronunciado por Barack Obama en el Gran Teatro de la Habana el  pasado 22 de marzo puede clasificarse de “argumentativo-subversivo”, en cuanto que el presidente de la nación más poderosa del planeta, haciendo uso de la retórica  fina e inteligente que lo caracteriza, pretende convencer al pueblo cubano y sobre todo a las nuevas generaciones anónimas que lo escuchan atentamente en todos los rincones de la Isla, que el presidente de los Estados Unidos de América le tiende al pueblo cubano su mano negra y franca en son de paz, pero no quedó muy claro sí lo hacía en calidad de amigo o enemigo de la revolución cubana.

La historia sucinta que relata Obama centralizada en la época de la esclavitud en América, es un instrumento retórico para restarle importancia a las diferencias político-ideológicas entre ambos gobiernos y, sobre todo, para remarcar sus raíces africanas y su condición de pertenecer a un grupo social que sufrió en los Estados Unidos el racismo y la discriminación social y económica en los años sesenta y setenta del siglo pasado. Obama ubicó el centro de atención de su discurso en la influencia del África Negra en el continente americano y en las reformas político-económicas necesarias que Cuba tendría que realizar para garantizar el desarrollo futuro de la sociedad. Es decir, no era un anglosajón ni un miembro de la oligarquía estadounidense que se dirigía al pueblo cubano, sino un negro que ha tenido que currar duro para llegar a donde está y que, además, quiere ayudar a Cuba.

Obama se dirigió de manera muy particular a las nuevas generaciones, sabiendo que los jóvenes son los únicos que pueden moldear el “futuro” cubano.  Miami, podría ser el paradigma a seguir en el futuro, dado que es un “claro ejemplo” en los Estados Unidos de lo que los cubanos son capaces de lograr con su talento innovador.  Obama obviamente, no quiere una “nueva Miami” en Cuba, sino una “nueva Cuba” en Cuba. ¿Y, cómo se logra eso?

Fortaleciendo e impulsando medidas de reestructuración económica –el recetario para reestructurar el modelo de desarrollo económico socialista cubano es más extenso–, pero Obama se limita a unas pocas, como, por ejemplo, el cuentapropismo, cooperativas, políticas monetarias, reformar las leyes laborales y disponibilidad de internet en toda la isla.  

Luego, Obama, consciente que la reestructuración económica no es suficiente para que la juventud cubana realice el triple salto mortal sin red de seguridad al estilo Miami, se explaya hablando de los derechos universales del hombre a tener trabajo, escuela, casa, salud y los alimentos necesarios. Sin mencionar que el bloqueo económico atenta precisamente contra los derechos universales de los cubanos.

Obama no quiere que Cuba emule a los Estados Unidos, no obstante, él explica al auditorio y a los televidentes cubanos que los Estados Unidos es un país donde todo es posible conseguir y alcanzar, siempre y cuando exista la voluntad de lucha y sacrificio individual y colectivo. De no haber sido porque la gente se organizó, protestó y desafió a las autoridades gubernamentales no hubiera sido posible abolir la segregación y la discriminación racial, comenta el Presidente Obama. Es decir, que, para lograr cambios en la sociedad en general, la juventud tiene que luchar, si es necesario contra el gobierno. ¡A buen entendedor pocas palabras bastan!

La democracia estadounidense–argumenta Obama– es la que le ha dado al pueblo trabajador la oportunidad de organizarse y a la gente “de a pie” a tener voz y voto; es decir, que la democracia gringa es la garantía que tienen los ciudadanos para alcanzar el sueño americano –the american dream– y disfrutar de un alto nivel de vida. !That is the american way of life!

Los Estados Unidos –reitera Obama– no tiene ni la capacidad ni la intención de imponer cambios en Cuba. Lo que cambie dependerá del pueblo cubano. Pero sí dejó bien en claro que para que los cubanos puedan construir the cuban way of life tiene que haber reformas profundas en el modelo político-económico cubano.

Los cubanos no tienen que hacerse muchas ilusiones con la fineza y bonhomía de Barack Obama ni esperar nada regalado por parte del gobierno norteamericano. La política exterior del gobierno de los Estados Unidos no depende única y exclusivamente del presidente de turno. La derogación de la ley Torricelli no está en sus negras manos, sino en primera instancia en las manos blancas de accionistas anónimos archimillonarios enquistados en sociedades y corporaciones industriales y financieras. Los políticos demócratas o republicanos apretarán o aflojarán las tuercas a Cuba de acuerdo a los intereses de los Estados Unidos.

I can't get no satisfaction
Antes que los Rolling Stones con el “I can't get no satisfaction” y “You Can't Always Get What You Want” llegaran a Cuba, John Lennon ya había arribado –simbólicamente –  a las costas cubanas en su barco de fantasía Imagine en diciembre de 1990[2], diez años más tarde de su muerte física frente al Dakota en Manhattan.  No fue un acto oficial sino un acto espontáneo organizado por un puñado de jóvenes artistas que tuvieron el coraje y la valentía de cantar públicamente las canciones de los Beatles. Tuvieron que trascurrir diez años para que John tomara asiento sobre una banca de un parquecito ubicado en el Vedado, ciudad de la Habana.  El mismo Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz estuvo presente en la inauguración del monumento a John Lennon[3]. ¡Más vale tarde que nunca!

En la Cuba Socialista todavía hay necesidades materiales no satisfechas. Pero también es cierto que hay otras pequeñas satisfacciones , como relata Brecht en su poema “Satisfacciones”,  que los cubanos de “a pie” también pueden gozar y que son también vitales para la salud mental: " La primera mirada por la ventana al despertarse, el viejo libro vuelto a encontrar, los rostros entusiasmados, nieve –solamente en forma de helado en el Copelia, sabor Fresa y Chocolate–, el cambio de las estaciones – solamente dos, pero bien marcadas–, el periódico –Granma y Juventud Rebelde–, un perro –también hay escuelas para los caninos–, la dialéctica – esencial para entender y comprender la naturaleza del hombre y de las cosas–, bañarse –en hermosas playas de arena blanca pero no en pelota, porque es prohibido como en la mayoría de países –, nadar, música antigua – Benny Moré y Bella Vista Social Club –, zapatos cómodos –de marcas conocidas–, comprender, música nueva – Reguetón, Rap y los Rolling Stones–, escribir, plantar, viajar –por el momento un lujo chino –, cantar –y bailar– y ser amable”. Nota: Los comentarios entre guiones son del autor.

Cuba, para poder satisfacer integralmente las necesidades materiales y espirituales del pueblo, tiene que modernizar sus estructuras y sus instalaciones productivas, tiene que reparar en los errores cometidos en el pasado tanto los propios como los ajenos – ante todo los de la antigua Unión Soviética– y lógicamente, eliminarlos, tiene que rectificar las coordenadas, verificar las rutas, anclar en nuevos puertos, etcétera, etcétera. Y precisamente en ese proceso se encuentra la revolución cubana, rectificando errores a todos los niveles. Un proceso que comenzó en los años ochenta del siglo pasado y que quedó plasmado en los lineamientos generales aprobados en el III Congreso del Partido Comunista de Cuba en diciembre de 1986.

¿Is this the end, my only cuban friends, the end?
Así están las cosas pues, en la Cuba del siglo XXI. Cuba se está abriendo al mundo y el mundo se está abriendo a Cuba. Los sonidos de los tambores y congas del presente no son de guerra, sino de paz. No obstante, no hay que olvidar la historia y tener siempre presente que desde John Kennedy pasando por Reagan, Bush padre e hijo, los presidentes de los Estados Unidos en mayor o menor medida, abierta-o veladamente, han cantado a capela We can't get no satisfaction, viendo a la Cuba socialista resistir los embates de la nación más poderosa del planeta. Por eso persisten en derrotarla. ¡'Cause they try, try and try!

Jim Morrison, cantante de los Doors, compuso la canción The End y Julio Numhauser Navarro un cantautor chileno es el autor de la famosa canción “Todo cambia”. Personalmente, me gusta más la cosmovisión de Navarro. En la canción del chileno se habla de que todo cambia en la vida. Efectivamente, la dialéctica de la naturaleza es la base del desarrollo sostenido del hombre y la sociedad. Todo cambia sí, pero no hay que olvidar que hay cosas que no cambian, sino que se profundizan y se multiplican como el amor al pueblo, al prójimo, el humanismo y el respeto por la dignidad del hombre. Pero también hay que reconocer que hay cosas que definitivamente tienen su fin: La revolución bolchevique, la revolución mexicana, la revolución sandinista, la revolución salvadoreña y la Unidad Popular.

Reconozco que hay que tener mucha fantasía para imaginarse a Fidel tocando guitarra eléctrica y cantándole a la juventud cubana la canción de Cat Stevens, “Father and Son”, pero todo es posible en la vida: “It's not time to make a change, just relax, take it easy, You're still young, that's your fault. There's so much you have to know. But take your time, think a lot, why, think of everything you've got. For you will still be here tomorrow. But your dreams may not. All the times that I've cried. Keeping all the things I knew inside it's hard. But it's harder to ignore it. If they were right, I'd agree. But it's them they know, not me. Now there's a way, and I know that I have to go away. I know I have to go. “

Ojalá el pueblo cubano, sobre todo la juventud a la que se dirige Barack Obama, sepa valorar en su correcta dimensión lo alcanzando por la revolución socialista hasta la fecha.

domingo, 20 de marzo de 2016

De alternativas y de realidades políticas en Alemania

De alternativas y de realidades políticas en Alemania


En época de crisis coyunturales o sistémicas, sean éstas político-militares y/o económicas, los procesos electorales en las sociedades democrático-parlamentarias se convierten–en muchos casos–, en torrentes incontrolables de opiniones, miedos y exageraciones. Es decir, en ríos revueltos de color café. Un tinte marrón que recuerda ineludiblemente, ideológicamente hablando, al color estiércol de los regímenes nacional-socialistas del siglo pasado. Y bien sabido es, como afirma Pármeno en La Celestina, que “a rio revuelto ganancia de pescadores.”

La crisis de los refugiados y la campaña racista y xenófoba desplegada en los últimos meses por movimientos sociales anti islamistas como PEGIDA y otras organizaciones de extrema derecha en Alemania, sobre todo en la antigua República Democrática Alemana (DDR), crearon un clima propicio para la proliferación de planteamientos demagógicos y populistas.

El escenario previo a las elecciones parlamentarias se complejizo aún más, cuando se hicieron públicas las contradicciones entre Ángela Merkel y su principal socio político, Horst Seehofer (Social Cristiano) en relación al tema “Refugiados” y la resistencia de Austria y Hungría para encontrar una solución europea al problema de los refugiados.

Es decir, que las fuerzas políticas que salieron a pescar al rio ahíto de refugiados fueron las de centro-derecha, derecha y extrema derecha. Mientras que la socialdemocracia y la izquierda moderada (Die Linke) fueron simples espectadores o bien, pescaron sin anzuelo y sin carnada. Algunos pescaron con caña y otros con red.  Y otros, como Tayyip Erdogan, el presidente turco y Winfried Kretschmann (Los Verdes), presidente del estado federal Baden-Württemberg, pescaron con mando a distancia.  Dado que el partido de derecha “Alternativa para Alemania” (AfD) salió a pescar con redes de arrastre, encontró felizmente llena su atarraya tanto de bazofia como de toda clase de pescado. 

Muchos han querido interpretar el “triunfo” de AfD como un deja vú histórico. Pienso que no está mal el ejercicio y hace bien recordar que el 13 de marzo de 1932 se realizaron elecciones presidenciales en Alemania y el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) dirigido por Adolfo Hitler obtuvo el 30% de los votos válidos y en la segunda vuelta, el 10 de abril, el Partido Nazi en alianza con el Partido Nacional del Pueblo de Alemania (DNVP, siglas en alemán) obtuvo casi el 37% de los votos. No obstante, Paul von Hindenburg, socialdemócrata, resultó electo Presidente de la República de Weimar.

Los sucesos posteriores, a raíz del nombramiento de Gustavo Adolfo Hitler como canciller en enero 1933 hasta el 30 de abril de 1945, fecha en que el “Führer” se voló la tapa de los sesos en su búnker de Berlín, forman parte de uno de los capítulos más tristes, vergonzosos y macabros de la historia moderna de Alemania.

Según los análisis realizados por el instituto alemán de análisis y pronósticos Infratest dimap, el 25 % de los jóvenes menores de 25 años en Sajonia-Anhalten (antigua Alemania Oriental), es decir, la generación nacida después de la caída del muro de Berlín votó por el partido político “Alternativa para Alemania” (AfD), mientras que en Renania-Palatinado y Baden-Württemberg el 12 % y el 13 % respectivamente. Pareciera entonces, que el pueblo alemán no aprendió bien las lecciones de historia en la escuela.  

Pero bien, aunque los resultados de estas elecciones parlamentarias regionales son preocupantes, tampoco significa que Alemania se encuentra en el umbral del fascismo.  Independientemente de que la xenofobia haya alcanzado niveles de violencia parecidos a los años del auge del partido nazi hitleriano en algunos lugares de Sajonia.

Por otra parte, es necesario señalar, a fin de marcar las diferencias entre la crisis de los años veinte y treinta del siglo pasado y la coyuntura actual capitalista, que la economía alemana es la más fuerte en el contexto europeo y el Gran Capital alemán no está amenazado.

Lo que está sucediendo en Alemania y en el resto de Europa es una “derechización” de la clase política y las últimas elecciones en Alemania dan prueba de ello. Pero “derechización” no es sinónimo ni eufemismo del fascismo. Puede ser una parte integral de su desarrollo, pero no necesariamente. Recordemos el ascenso abrupto del fascismo en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular en los momentos en que el país se encontraba en un proceso democrático al socialismo y el zarpazo del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) dirigido por Adolfo Hitler apoyado por el Gran Capital alemán como respuesta al peligro de la expansión de la revolución bolchevique. El fascismo es siempre la respuesta más radical y violenta del Gran Capital frente al anticapitalismo.

Ahora bien, la “derechización” es un proceso que se viene observando a nivel mundial desde la caída de la Unión Soviética y, en particular en Alemania desde la reunificación. El corrimiento a la derecha del centro político parlamentario alemán es un hecho indiscutible a partir de la elección de Gerhard Schröder (SPD) en 1998 como Canciller de la república, quien gobernó en coalición con Los Verdes hasta el año 2005. El programa de gobierno conocido como “Agenda 2010”, impulsado por los socialdemócratas y Los Verdes entre el 2003 y 2005 fue la fórmula mágica del neoliberalismo, en la cual solo puede haber crecimiento económico en la medida en que se reducen los salarios y la eliminación de las prestaciones sociales estatales. La reforma del mercado laboral, conocida en Alemania como HARZT IV, tuvo un fuerte impacto negativo en las clases sociales económicamente más débiles. También las diferentes reformas del sistema de salud, así como la escasez de viviendas sociales afectaron a la población con menor poder adquisitivo.

Con la llegada al poder de Ángela Merkel en el año 2005 (gran coalición con la socialdemocracia), la agenda 2010 continuó teniendo validez y, por otra parte, la democracia cristiana fue asumiendo lentamente, en parte, posiciones “socialdemócratas” y, por lo tanto, “robándole” espacios a la “derecha” socialdemócrata. Este desplazamiento aparente “hacia la izquierda” de la democracia cristiana ha dejado “espacios políticos vacíos de derecha” que el partido Alternativa para Alemania (AfD) ha sabido aprovechar.

Según demuestran los análisis de las elecciones parlamentarias recién pasadas, casi un 65-70 % de los electores que votaron por la Alternativa para Alemania (AfD) estaría en desacuerdo con la política de los partidos tradicionales (SPD, CDU) y el partido de izquierda “Die Linke”. En Sajonia-Anhalten el gran perdedor es el partido socialdemócrata, seguido por el partido “Die Linke”.  
En este sentido, el triunfo de AfD no puede considerarse un tsunami o terremoto político ni mucho menos, pero si como expresión de la “derechización” de las fuerzas políticas en Alemania y de la tácita debilidad de la izquierda parlamentaria. 


¿Existe una alternativa real a la “derechización” en Alemania? 

domingo, 20 de diciembre de 2015

Arcángeles de ala caída

Villancicos navideños

Aquí me tienen de nuevo terminando el año, con los 60 y pico al hombro, contándoles las miserias de este mundo que es un escombro. Entre guerras y conflictos me voy poniendo más zorro y menos testarudo con la exégesis marxista ortodoxa del sujeto de la historia, pero no por eso cierro el morro. El problema sirio va en serio, y poco queda del asunto que no esté dicho ya. Son varios los intereses ahí representados, por cierto, contradictorios y antagónicos, pero claro está que el “huevo” del terrorismo yihadista de ISIS y Al Caeda lo empolló un águila calva.

A la paloma de la paz se la comió de un tajo un Arcángel guerrero de ala caída hace muchos años. El laurel que llevaba en la punta cayó en Mesopotamia, región estratégica de encuentro de muchos pueblos. Todos los imperios han metido ahí sus manos, desde los griegos, los romanos, los persas, hasta llegar por último a los otomanos. Rojas les quedaron las manos a todos pues llegaron primero con sables, luego con fusiles y más tarde con misiles.  Ahí, en Miyanrudan, la tierra entre los ríos, dicen los libros de historia, está la cuna de la civilización y con lamentación lo digo que no fue de rosas ni de lirios, allí las mujeres enviudan más rápido que en el Sudán.  Sagaz y oportuna, la política moderna occidental, después de la primera guerra mundial y su caramboleo diplomático, dividió el Oriente Medio en partes, y no fue casual que así fuera, pues allí el Gran Capital encontró depósitos de petróleo y gas.   

La lista de las matancingas entre los hombres de fe es rica y abundante. Los romanos mataron cristianos a destajo y con métodos diferentes. Los cristianos por su parte, primero se entrenaron en las avanzadas para recuperar el Santo Grial supuesto en Jerusalén y se inventaron el rollo de las cruzadas, luego siguieron descuartizando a los indios en la época de la conquista española, según cuenta Bartolomé de las Casas en sus crónicas de las Indias y como le tomaron gusto a la cosa, alcanzaron la maestría torturando a los judíos con alma desalmada bajo la cruz de Torquemada.

¡Pobres hijos de Abraham!, exclamará tal vez usted, pero, ¿qué pasó al final de cuentas en Canaán? No me andaré con rodeos, ya que Josué encontró la llave del Arca de la Alianza y con toda confianza entró en Jericó apoyado por el poderoso y castigó duramente a los cananeos durante la conquista de la tierra prometida. Según cuenta la Torá y lo repite la Biblia, Yahvé le dijo a Moisés: ”Márchate de este este lugar, tú y el pueblo que saqué de Egipto”, no te preocupes que no irás solo, te acompañará un ángel de guardaespaldas y yo me encargaré personalmente de echar del país al cananeo, el amorreo, al fereceo, al jeveo, al jebuseo y al heteo, añadió el innombrable. Yo como soy ateo, no creo ni una palabra. ¿Qué pasará con el Dios de los cananeos?, preguntó Moisés preocupado. Pues se “Ba-al” carajo, contestó una voz en el Monte Sinaí, aunque algunos afirman que no fue ahí.  En todo caso, supongo que la escaramuza por lo del becerro de oro ocurrió en Jabal Musa. 

Por eso antes de criticar a los musulmanes, pienso y recomiendo, hay que tener prudencia, pues ya lo dijo el poeta Prudencio en la “Batalla por el alma del hombre”, que el ser humano de fe cuando de imponer su Dios se trata, maltrata, ofende y si es necesario mata, incluso a un pariente y no es por accidente que esto ocurre. La fe y la herejía son como una espada afilada por ambos lados y cuando la ira y la venganza los cielos del Oriente y del Occidente encapotan, una lluvia escarlata caerá en el desierto y téngalo por cierto, que no será un simple remojo, sino un Mar Rojo.  Y no crean los lectores que de la Yijad alabanza hago, pues quien en nombre de su Dios mata, comete sacrilegio y no hay Papa, Patriarca, Rabino ni Ayatolá ni Califa que goce de tal divino privilegio.

Y si de locuras pías hablamos, les cuento que un beato musulmán fanático, hazañero y mojigato, tuvo la “iluminación” de implantar un Califato más grande que el de Córdoba y envió a sus harpías a promocionar las suras entre los infieles y lo único que dejaron a su paso fueron miles de sepulturas. Ellos, los musulmanes, tampoco son una piña, ya que en la “madre de todas las batallas” se partieron la madre sunitas y chitas y esa no fue la única riña. Pero al final, la coalición liderada por occidente de 29 naciones le puso “Jeque” Mate a Sadam, quien terminó solo y en la horca. Aunque algunos fanáticos sectarios piensan que lo de Irak fue un empate.

No profeso religión alguna, pero suelo de vez en vez leer la Biblia, la Torá y el Corán, para no cometer la estupidez de hablar sin conocimiento. Pero si hay algo que me joroba es el fanatismo religioso. Cuando la homilía es ponderada y adaptada a la realidad, nada tengo en contra, pero se me atora la garganta al ver las barbaridades que comete la estrella de David en Palestina, y quiero que me magnetice el más sabio Imán de la Meca o de Medina, ¿en qué parte del Corán, Alá ordena poner bombas en un restorán o sacrificar jóvenes en Bataclán?

Como ven, las cosas en Europa y el resto del mundo no presagian tiempos de paz y de concordia. Solo nos faltaría que a un político o religioso contumaz se le cruzaran los cables y atice más el fuego entre las culturas y que siembre más la cizaña religiosa entre los fieles. Llegado el caso, que los Dioses se apiadan de nosotros y tengan misericordia, pues la muerte con su guadaña no perdona ni a moros ni a cristianos y por supuesto, tampoco a ateos. Mientras no haya paz en el Medio Oriente y en el continente africano, los refugiados seguirán llegando a Europa como langostas, víctimas del hambre, de la guerra y del desempleo, a las costas o a la frontera turca.

No es por desmerecer, pero ante estos graves y serios problemas, la crisis griega resultó ser una común y vulgar acidez gástrica provocada por comer Musaca con Sauerkraut. Syriza no atemoriza a la Unión Europea de Ángela Merkel. Lo que si aterroriza es la cantidad de franceses que votaron por el Frente Nacional de Marina Le Pen en las regionales. Por suerte– ¿a qué Dios o a qué Santo hay que darle las gracias? –, los fachos perdieron las elecciones, sin embargo, la amenaza fascista se cierne sobre el continente. Hay que poner mucha atención y estar ojo al charqui, pues los de la extrema derecha se están afilando los cachos y desempolvando sus viejos uniformes color caqui.   Para colmo de todos los males, los socialistas franceses enviaron a la marina y la aviación de guerra, apoyados por los alemanes, a tirar bombas a destajo en la ciudad de Mosul, confiando en que los fanáticos “mosulmanes” armados hasta los dientes, aprieten cueva en desparpajo.

En resumen, para entender este meollo no se necesita tener mucho cacumen. Claro, nos quieren hacer creer que el rollo es religioso, pero por muy piadoso que uno sea, no hay que creer a ciegas lo que nos dicen algunos politicastros, los xenófobos y los racistas a viva voz o con parlantes. ¿Por qué tenemos que asustarnos al ver un transeúnte con túnica, barba y con turbante? ¿Por qué nos espanta ver a una islamita arropada hasta la garganta? ¿Cuántos monjes y monjas carmelitas recorrieron descalzos la Europa medieval llevando la Cruz y el Evangelio?, sin que nadie se asustara ni los acusara de alterar el orden público ni violar la ley y, vaya que iban cubiertos de la coronilla hasta los pies.

Aunque no todos los seguidores de Jesucristo tuvieron tan buena suerte como Santa Teresa de Jesús, ya que, en los inicios del cristianismo, el status quo religioso era otro. Cuenta la leyenda que San Dionisio de Paris, el primer obispo de la ciudad, luego de ser decapitado durante la persecución a los cristianos, ordenada por el emperador romano Aureliano en el siglo III d. C., tomó su cabeza bajo el brazo y anduvo seis kilómetros hasta desplomarse en el lugar donde se erigió más tarde la Catedral de San Dionisio en la Región Parisina. Mito que no sea hiperbólico no existe y solo faltó que le agregaran al cuento, que el santo al tomar la testa en sus manos le dio un beso en la frente. Y, para no irme más lejos en la historia, les recuerdo el martirio de otro santo ocurrido antes de ayer. Oscar Arnulfo Romero, “San Romero de la América Pobre”, el santo salvadoreño a quien tuve la dicha de conocer, murió de un balazo que le disparó un sicario pagado por la oligarquía celebrando la Eucaristía.

Las víctimas del suburbio de San Dionisio en Paris y las de las Torres Gemelas nada tenían que ver en el asunto político-militar-religioso e ignoro su confesión o creencia, pero es una aberración aplicar la ley del Talión a tontas y a locas, pues los misiles lanzados por occidente matan más niños y ancianos que talibanes o yijadistas. No tengo a la mano las estadísticas que comprueban lo que aquí afirmo, pero estoy seguro que por ahí van los tiros, pues no hay guerra limpia ni aséptica ni mucho menos santa. La muerte es una harpía y nadie la domestica, ni con salmos ni con regaños ni con la Sharia.  Los daños colaterales   en la población civil son grandes y en la mayoría de los casos ni siquiera hay una manta para tapar al difunto. Habrá que ponerle un tapón en el hocico a aquellos que hablan de terrorismo, digo yo, y se olvidan de las dos bombas que dejaron caer en el Japón. A lo mejor mi opinión la considere usted ridícula, pero pienso que ni Gabriel ni Miguel ni Rafael hacen bien el papel del bueno de la película. 
  
Como no soy adivino, no sé lo que pasará mañana. Tampoco estoy confundido, para no darme cuenta que estamos al borde del precipicio. Hollywood, en cualquier caso, ya está preparado para los avatares futuros. Las nuevas producciones tienen que ver con la guerra y el “Arca de las nuevas Alianzas” contra el poder del mal.   De escombros y ripio que deja el fanatismo político-religioso les he hablado, nada me he inventado, los casos y cosas están ahí expuestos como en una vitrina y ténganlo por seguro, que los hombres y las mujeres de buena fe, cristianos, musulmanes, judíos o lo que sean, no matan al prójimo, incluso oran por los que no lo hacemos, pero “ojo al cristo que es de plata” con aquellos que, en nombre de Dios, siembran el odio y la guerra. Las ideas cuando se estancan por la ideología, el interés material mezquino o el sectarismo religioso, apestan como una letrina. Ya con esta me despido y no quiero darles más lata, ojalá en el futuro las vacas sean gordas y no flacas.  

lunes, 16 de noviembre de 2015

Memorias de un viajero de estos tiempos

 

Memorias de un viajero de estos  tiempos

“Ay hijo, ¿sabes, sabes de dónde vienes?” El hijo, Los versos del Capitán. P.Neruda

No era la primera vez que perdía el tren de las 6 y 45  en dirección a Karlsruhe, –la siguiente estación importante después de Mannheim–, y aunque siempre le causaba desagrado ver al tren moviendo la cola, como si se burlara de él, ya se había acostumbrado a tales eventualidades. No obstante, cada vez que perdía una conexión, lanzaba improperios y maldiciones contra la compañía federal de ferrocarriles, y si bien este comportamiento irracional no solucionaba su problema, al menos le servía de válvula de escape.  Daniel aguardó pacientemente en el andén número tres la llegada del próximo tren rápido InterCity Express, conocido popularmente por sus siglas ICE.

Era noviembre de 1997 y el otoño ya se había anunciado bruscamente, presagiando bajas temperaturas. La ciudad de Mannheim, más gélida que de costumbre en esa época del año,  vestía  el típico traje gris de las ciudades alemanas reconstruidas después de la segunda guerra mundial. A la vera del río Rin, Mannheim, muy lejos de ser una urbe cosmopolita como Nueva York, se conformaba con tener de vecina, al otro lado del río, a la ciudad más grande en la región del Palatinado,  Ludwigshafen,  cuna  del canciller alemán de turno, Helmut Kohl, apodado “La Pera” (Die Birne) por la forma oblonga de su cabeza, famosa además por ser la sede central de BASF, uno de los consorcios químicos más grandes del mundo.  A pesar que la comparación que hacía Daniel de las ciudades era bastante “tirada de las mechas”, él no podía  dejar de pensar en New York y New Jersey cada vez que cruzaba el río, es decir, diez veces por semana.

El siguiente tren llegó puntual y Daniel se apresuró a encontrar un asiento que estuviera libre, guardando además la esperanza que fuera uno a su gusto.  La estación ferroviaria de Mannheim era un nudo importante en la red de trenes federales. Por ahí pasaba todo el transporte de mercancías y de pasajeros de norte a sur y viceversa. Encontrar un puesto libre era cuestión de suerte y tener la opción de elegir la mejor posición era como sacarse el “gordo” en la lotería. Esta vez la fortuna lo acompañó e inmediatamente  ubicó una butaca individual al lado derecho, en el sentido de la marcha de la locomotora. Colocó su mochila 4-You color negro en el portamaletas de manera tal que el colgante  –un osito polar– se movía en el aire al vaivén del  ICE. Sacó de ella “Der Spiegel” –la revista semanal más importante de Alemania y la de mayor tiraje en toda Europa– reanudando la lectura del artículo referente a la contaminación del Rin y a la salinización de las aguas subterráneas a lo largo de la cuenca del río. Según los especialistas, la salinización había alcanzado en ciertos lugares  ubicados entre Fessenheim, Buggingen, Heitersheim y Breisach valores altos y comparables a los del mar. La industria química suiza, francesa y alemana ubicada en el alto Rin tenía la máxima responsabilidad en este desequilibrio medioambiental, pero estas compañías hacían mutis por el foro y no les preocupaba que el segundo río más largo de Alemania, pero el primero en importancia, perdiera constantemente su contenido de oxígeno debido al recalentamiento de las aguas y por lo tanto, facilitara  el aumento exponencial de desperdicios. Las consecuencias directas eran la proliferación de productos putrefactos, la mortalidad de los peces y el mal olor del agua. Una pestilencia parecida al de un inodoro de estación de metro desatendido se respiraba en algunos lugares cercanos a las numerosas plantas atómicas ubicadas a lo largo del caudaloso río, en cuyo fondo los enanos Nibelungos, según cuenta la leyenda, escondían el oro robado a las ninfas.

Daniel detuvo por un momento la lectura al percatarse que un viajero de avanzada edad tenía clavada su mirada en él,  no con carácter agresivo ni acosador sino más bien expresando interés por su persona.  Al percibir repetidamente la mirada taladrante, Daniel prestó más atención y puso en práctica  el método de “chequeo-contra chequeo” utilizado por los espías en las películas de Hollywood. Así ubicó la posición del personaje sospechoso y comprobó que éste viajaba solo. Al regresar de una de sus visitas al lavabo, el pasajero en cuestión se detuvo frente al osito polar  y  exclamó sin remilgos:
– ¡Así que usted viaja a Berna!  
– No, viajo a Friburgo –contestó Daniel amablemente.
– Pensé que viajaba a Berna –dijo echándole una mirada de soslayo a “Volodia”, la mascota polar soviética.
– El oso de Berna es diferente –ripostó Daniel sorprendido y pensando: ¡Un oso polar en Berna, a lo sumo en el zoológico!
– Claro, los osos de Berna son pardos –comentó socarronamente el anciano y preguntó sin prestar mayor atención a la “supuesta” equivocación sobre los plantígrados: ¿Sabe usted qué cosa tienen en común las ciudades de Berna y Friburgo, aparte del idioma?
Era evidente que el hombre quería entrar en conversación con Daniel a como diera lugar y éste le abrió las puertas. 

Daniel meditó  un instante, pero no encontró, así a la rápida, una respuesta convincente. Conocía Berna y muchas veces había estado allí,  como representante del movimiento revolucionario salvadoreño,  en la década de los setenta del siglo pasado y le pareció que no había nada en común entre las dos ciudades.  De manera resoluta y convencido que había gato encerrado en la pregunta, contestó con decisión:
– ¡No tengo la menor idea! –admitió Daniel.
– La casa de los Zähringer –respondió escuetamente el octogenario.
Así se enteró Daniel, que varias ciudades de Suiza, entre ellas Berna, Friburgo, Thun y Rheinfelden también habían sido fundadas por la misma dinastía que había erigido en el año 1120 la ciudad de Friburgo de Brisgovia, “capital” de la Selva Negra.
– ¿Hacia dónde se dirige usted? –preguntó Daniel, cambiando de tema.
– A Basilea –respondió–, añadiendo una nueva pregunta. ¿Algo interesante en el “Der Spiegel”?

La conversación era evidentemente asimétrica tanto por los contenidos, como corporalmente, puesto que  Daniel continuaba sentado en su asiento y el viajero se mantenía en pie e inclinado hacia él.

– Si no tiene inconveniente podemos viajar juntos –propuso Daniel–, al percibir el hambre  comunicativa de aquel enigmático pasajero. Así podemos charlar tranquilos –añadió sugerente.  
Ni corto ni perezoso, el viejo aceptó gustoso la propuesta.
– ¿De dónde viene usted? –avanzó el longevo careador lanzando una nueva pregunta a boca de jarro.
 Daniel que esperaba esa pregunta en cualquier momento, contestó expedito:
– ¡De América Latina!
– ¿De qué parte?

Aunque el diálogo alcanzaba connotaciones inquisitorias, Daniel no se alteró ni le incomodó tanta pregunta, puesto que no era la primera vez que vivía esa situación. En más de alguna ocasión había invertido el sentido de la comunicación, transformando esos “sondeos” en juegos de acertijo, convirtiendo así al “interrogador” en adivinador. Pero esta vez, captó un deje extraño en la conversación y permitió que las cosas siguieran su rumbo.

– Nací en Caracas –mintió Daniel, arriesgando a enfrentarse a más preguntas y parecer un simio en una cátedra de filosofía.  
– Pero, ¿de dónde viene usted realmente? –insistió el indagador, apretando más la cuerda de la caña de pescar. 

Frente a esa pregunta, Daniel sintió una leve incomodidad al no comprender, por qué él utilizaba el adverbio “realmente” y tuvo la fugaz fantasía que el anciano había adivinado que él había nacido realmente a 2500 kilómetros de Caracas, en la capital de El Salvador.  Y los recuerdos de su familia materna brotaron nítidamente, invadiendo el  presente, como si viajara en tren al pasado y se encontrara en la plaza del pueblo donde nació su madre, el lugar donde sus abuelos –que nunca conoció–, poseían fincas con árboles frutales, plantas de café y ganado vacuno. Nunca supo a ciencia cierta ni tampoco se preocupó de averiguar cuáles eran las raíces verdaderas de sus abuelos y bisabuelos. En la familia se habló muy poco de ellos y Daniel y sus hermanas estaban demasiado pequeños para interesarse por el árbol genealógico de sus antepasados. Lo único que él sabía con certeza es que habían sido emigrantes españoles, por parte  de su abuela y por   parte del abuelo, de origen francés o viceversa. Pero daba igual, para los fines prácticos, él había nacido en San Salvador y punto. Daniel, sintiéndose en esos momentos un viajero de estos tiempos que regresa al pasado a buscar raíces desconocidas, comprendió el trasfondo y la dimensión de la pregunta  de su interlocutor.

– Bueno, tengo entendido que mi familia materna tiene sus orígenes en España –respondió ante la insistencia del caballero.
– ¡Ya me lo suponía! –exclamó victorioso el interrogador como si hubiera ganado una apuesta. ¡Usted es un marrano! –sentenció en seco.
Al sibilino y amable preguntón solo le faltó exclamar eureka, para completar el sentimiento que supuestamente experimentó Arquímedes cuando descubrió que  el volumen del líquido  desalojado en un recipiente, es igual al volumen del cuerpo sumergido.
Daniel, por falta de cultura general, no entendió el término “marrano” en el contexto que el señor lo estaba utilizando. Él conocía la mayoría de los sinónimos de marrano desde México hasta la Patagonia, y al intuir que su interlocutor le daba otra connotación a la expresión, guardó silencio para no delatar su falta de conocimientos.
– Usted es judío sefardí –explicó–, dándose cuenta que la sorpresa había invadido el semblante de  Daniel. Los “marranos” eran los judíos conversos al cristianismo en la España medieval, una expresión peyorativa en aquellos tiempos –precisó. Sefarad  es el nombre con el que los judíos se referían  a la península Ibérica. Sefardí significa idioma español en hebreo, de allí que los sefardíes son los judíos de habla ladina –concluyó satisfecho su ponencia.
– ¡Me pilló chanchito el viejito! –pensó Daniel. ¿Cómo puede usted afirmar eso? ¿Lo dice usted seriamente? –preguntó Daniel ahora interesado en conocer los detalles.
– Porque conozco bien esa cultura y a su gente –comentó con la soberanía académica característica de los especialistas en una rama cualquiera de la ciencia, el arte o la cultura, pero sin la arrogancia de los “Fachidioten” [sabios ignorantes].
– Bien, cuénteme en qué se basa….

Daniel no tuvo tiempo de terminar la frase ni de preguntarle si él mismo era judío, pues las palabras del inescrutable caballero comenzaron a fluir como un torrente inagotable de conocimientos acerca de la historia y de la cultura de los judíos españoles. La cátedra  hizo  vibrar una cuerda misteriosa y oculta en su corazón.

– Pensé que usted es judío sefardí desde el primer momento en que usted fijó su mirada en la mía  –terminó diciendo el abuelo con el hablar cansino de los hombres de su edad.
Momentos después la conversación se volvió más amena y familiar. Daniel  se sinceró con el anónimo personaje, que bien podría haber sido su padre y le contó  lo poco  que sabía de sus antepasados y de la circuncisión a que había sido sometido siendo un recién nacido, un rito inusual en la cultura cristiana e hispanoamericana. Con este pequeño detalle, el arcano caballero vio confirmada la teoría que tejió en el mismo instante en que entrelazó sus ojos con los de Daniel.

– ¿Tiene todavía dudas? –preguntó lacónicamente dejando entrever en la comisura de sus labios una sonrisa que  delataba su satisfacción.

La voz del empleado de ferrocarriles anunciando que en breves minutos el tren llegaría a la estación central de la ciudad de Friburgo interrumpió la conversación. El caballero extrajo del bolsillo de su saco una tarjeta de presentación de color blanco y se la entregó: Prof. Dr. Gerold Walser, Kl…strasse 2…, CH-4054 Basel; Telephon: 061/28…–leyó Daniel.
– Visíteme en Basilea –invitó amigablemente después de la despedida.

Daniel guardó la tarjeta en su libreta de direcciones y aunque no se olvidó de la historia relatada ni de aquel hombre misterioso  que había abierto una ventana cerrada en su vida, dejó que el tiempo se devorara así mismo, sin volver a tomar la tarjeta de presentación en sus manos. Ahí yació dormida  durante varios años entre papeles y direcciones de vivos y muertos, de amigos queridos y mal queridos,  de conocidos, desconocidos y olvidados.

Daniel se encontraba empecinado en escribir una nota periodística relacionada con la corrupción en el mundo, pero  Calíope lo había abandonado y mientras esperaba a que llegara la inspiración, se puso a  hojear la obra aristotélica “Moral, a Nicómaco”. Sin embargo, la musa caprichosa brilló por su ausencia, y en su lugar apareció su mujer cual hada bailarina, solicitándole con voz de Cirse la dirección  de Laura, una buena y querida amiga en común. Sacó la destartalada libreta verde de direcciones del cajón del escritorio y por los aires voló la vieja tarjeta de presentación  del Profesor Gerold Walser en manos de una sílfide invisible hasta posarse en el teclado de la computadora. Tuvieron que transcurrir  18 años, para que aquel encuentro fortuito en el tren de velocidad,  floreciera como una siempreviva.

Daniel agradeció a los tiempos modernos y a la tecnología cibernética y tecleó el nombre en el buscador google que en cuestión de segundos mostró la biografía del enigmático anciano, quien lo condujera por senderos inéditos aquella tarde de otoño de 1997. Pinchó en uno de los enlaces y leyó:
“El 3 de julio del año 2000 murió en Basilea el Prof. Dr. Gerold Walser a la edad de 83 años, historiador antiguo y epigrafista, doctor honoris causa de la Universidad Albert-Ludwig de Friburgo de Brisgovia. El profesor Walser se distinguió por su dedicación  en la reconstrucción de la facultad de historia antigua durante el período de la posguerra. Después de su habilitación como catedrático en la universidad de Berna, el Prof.Dr. Gerold Walser volvió a ejercer la docencia en Friburgo.”

Daniel se sintió profundamente conmovido al comprobar que todo aquello que el buen hombre le había relatado acerca de las alfombras iraníes, de su esposa recién fallecida y de sus viajes por el mundo, había sido cierto y avergonzado por haber desconfiado del Profesor por unos instantes durante la travesía en tren. Sólo una cosa se guardó para sí el gentil estudioso y sabio suizo: Su primera esposa, Brigitte Walser-Freundenberg era descendiente, por parte materna, de una familia ortodoxa judía.

Esa noche le costó reconciliar el sueño y al día siguiente, tuvo la necesidad imperiosa de visitar  la universidad, pues le pareció el  lugar más indicado para encontrarse con el  espíritu del Profesor Dr. Gerold Walser.  Tal vez lo vería releyendo uno de los 3000 libros de su biblioteca particular que ahora vivía  en los estantes del departamento de ciencias sociales.  Ahí, frente a los espejos de la moderna biblioteca universitaria recién inaugurada, que reflejaban los rayos del sol en el día de otoño más caluroso en la historia climática de Alemania,   Daniel sintió por unos segundos la mirada afable y cálida del Profesor  hincada en la suya y le pareció que le sonreía disculpándose por haberle ocultado su propia cercanía con el judaísmo asquenazí. Se  despidió de él, no sin antes darle las gracias por las lecciones de historia gratuitas recibidas en el  InterCityExpress  y por haber iluminado el sendero oculto de sus raíces ancestrales. 

domingo, 4 de octubre de 2015

No todos los blancos son racistas ni tampoco todos los racistas son blancos

“Los estudios de ADN no indican que existan distintas subespecies clasificables (razas) dentro de los seres humanos modernos. Aunque los diferentes genes de rasgos físicos, como el color de la piel y el cabello pueden identificarse entre las personas, no existen patrones consistentes de genes en el genoma humano para distinguir una raza de otra. Tampoco existe ninguna base genética para las divisiones de la etnia humana.”  Human Genome Project



Los científicos que participaron en el Proyecto del Genoma Humano (PGH) concluyeron que los llamados   caucásicos, africanos, asiáticos, indios, árabes o judíos no son “razas” diferentes, sino grupos étnicos particulares, cuyas diferencias físicas observables son simplemente fenotípicas, y comprenden cualidades  como las morfológicas, las fisiológicas y las conductuales.

Sí demostrado está que las “razas” humanas no existen, y que en definitiva  solo existe la especie humana,  ¿por qué surge entonces el racismo? 

El racismo nace como un instrumento religioso e ideológico para justificar el sojuzgamiento de otras etnias y/o la discriminación social de sus propios compatriotas por parte de un grupo élite de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma, tienen una tradición común y que basándose en una     “supuesta” superioridad,  se sienten con el legítimo  derecho y autorización divina para exterminar todo aquello que sea ajeno y extraño a su cultura. De esta forma los reyes católicos del siglo XV – Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla– ordenaron perseguir, torturar y expulsar a las comunidades judías sefardís por cuestiones de fe, así como lo hiciera el rey Eduardo I de Inglaterra   en 1290 y el rey de Francia Carlos VI, apodado el  Loco, en 1394. Por su parte, el racismo anglosajón no se quedó atrás en la edad contemporánea masacrando y exterminando a poblaciones enteras de seres humanos en la época del  colonialismo  en los Estados Unidos. Con la abolición del Apartheid en Suráfrica y en Namibia  en 1992 se terminó –al menos oficialmente– con la segregación racial como política de estado a nivel mundial.

El racismo  es un fenómeno social que se manifiesta de muchas formas y existe en todas las latitudes. No obstante, el racismo no puede considerarse ni debe ser entendido como una impronta biológica en el ser humano y por lo tanto, sería erróneo  concluir que la especie humana es racista por naturaleza. A pesar que el racismo se expresa con más virulencia en Europa y en los Estados Unidos, es necesario acotar que  no  todos los blancos son racistas ni tampoco todos los racistas son blancos.  

En tiempos de crisis mundial económica, la xenofobia, la discriminación social y el racismo proliferan en cualquier parte del mundo como setas en tierra húmeda y ambiente ácido. Por eso es importante no olvidar las palabras de Martin Niemöller, pastor protestante alemán, quien sufrió en carne propia la brutalidad del régimen hitleriano en los campos de concentración: „Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y sindicalistas, y yo no hablé por que no era ni lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.

Actualmente los “malos” de la película son los  mexicanos, quienes se encuentran en el punto de la mira del señor Donald Trump, aspirante republicano a la presidencia de los Estados Unidos.

¿Quiénes serán los siguientes el día de mañana?

martes, 1 de septiembre de 2015

El problema en El Salvador no son los altos salarios de los funcionarios

Leí en la red hace unos días un artículo relacionado con los sueldos de los actuales gobernantes salvadoreños, concretamente de algunos que desempeñan cargos en el poder ejecutivo y legislativo. No es la primera vez que se ataca desde una perspectiva moralista al partido político FMLN y a sus máximos dirigentes por devengar altos salarios, viáticos y otros.   

En la nota periodística, titulada “Gobernantes socialistas con sueldos de capitalistas”, el autor concluye que “un campesino, ex guerrillero, que se dedica al trabajo de la caña de azúcar ganaría en 5 años y medio de trabajo” los 7 mil dólares  que el presidente de PROESA (Organismo Promotor de Exportaciones e Inversiones de El Salvador), Sigfrido Reyes, recibe como sueldo en un mes.

La “obligación ética y moral” de los dirigentes del FMLN, según el periodista, debería de ser emular la actitud del presidente de Bolivia, Evo Morales, “quien se redujo [sic] en un 57% el salario que tenían sus antecesores, y en un 50% el salario de todos sus funcionarios”.  Frente a esto es importante aclarar, que Morales  no renunció a recibir el salario que le corresponde de acuerdo a la ley por razones “morales”, sino por una política de austeridad que impuso en su gobierno, con lo cual demostró empatía y solidaridad con quienes tienen un poder adquisitivo inferior. Sí los políticos salvadoreños –no importa de cuál partido– que ocupan cargos gubernamentales prescindieran de los medios para garantizar su  seguridad personal, como lo hizo Pepe Mujica en Uruguay, téngalo por seguro, estimado lector, que en El Salvador los pepe…narían[1] en un santiamén. O bien, sugiere  el escritor entre líneas hacer como Nayib Bukele, el alcalde de San Salvador, quien se da el lujo –por tener  recursos económicos propios  – de prescindir de los $7,000.00 mensuales que le corresponden por decreto y destinarlos al financiamiento de becas estudiantiles. Tampoco esta actitud generosa tiene, a mi juicio, un trasfondo moral, a lo sumo, una porción de  “altruismo” mezclado con populismo,  porque detrás de esta imagen “altruista”, “filantrópica” e  “izquierdista radical” en desarrollo, se esconden las ambiciones políticas futuras de este joven empresario. Nayib Bukele, amigo de la “derecha progresista” y de la izquierda “socialista” efemelenista, haciendo uso de su legítimo derecho, se perfila ya como un candidato seguro para ocupar la presidencia de El Salvador.

Parafraseando al dramaturgo alemán, Bertolt Brecht,  me pregunto: ¿de qué sirve decir la verdad sobre los sueldos de los gobernantes del FMLN si no se dice nada contra el sistema capitalista que los origina? ¿Cuánto ganaría un presidente de PROESA sin filiación   partidaria? Es claro, que el argumento de los sueldos está dirigido a despertar ira, decepción, desengaño, repulsión y rechazo hacia el FMLN, como si se tratara de la única institución sinvergüenza en el circo político salvadoreño. El artículo no invita a la reflexión política-ideológica, tan importante en estos días violentos, en los que todos los partidos políticos están jalando agua del mismo río para su propio molino. Esto no significa que avalo los elevados sueldos de los políticos, aunque estén estipulados por la ley de salarios, pues como dice el gaucho Martín Fierro: “la ley es como el cuchillo, no ofende a quien lo maneja”.

No obstante, en la economía de mercado neoliberal que reina en El Salvador, efectivamente sólo unos pocos elegidos cuentan los dólares a montones y muchos, los dolores de la guerra.  Todas las ramas de la economía – finanzas, producción, mercado laboral, etc. –  están al servicio de su objetivo fundamental, que es el máximo de ganancia, en beneficio exclusivamente de la clase económica dominante. El problema de la sociedad salvadoreña  sigue siendo esencialmente un problema político-económico, que surge de la contradicción capital-trabajo.   

La razón de ser del FMLN está plasmada en el principio IV de la Carta de Principios y Objetivos en vigencia, en la que se plantea la construcción de una sociedad democrática en los órdenes político, social y económico. En la Carta de Principios y Objetivos [estratégicos] y en los 30 estatutos del  partido no se menciona en ninguna parte, el socialismo científico al que se refirió Carlos Marx, Engels, Lenin y otros clásicos del marxismo revolucionario internacional o el socialismo revolucionario al que aspiró el pueblo salvadoreño que se alzó en armas el siglo pasado, y por consiguiente, no se puede concluir o deducir que se trate de un partido socialista en el estricto sentido marxista. El FMLN es tan partido socialista como lo es el Partido Obrero Socialista  Español (PSOE) que gobernó en España durante décadas, sin poner en peligro el sistema capitalista.

El FMLN es un partido político en el cual confluyen históricamente  varias corrientes ideológicas. No obstante, la política real y pragmática del FMLN en la actualidad es socialdemócrata, es decir, la táctica y estrategia de  lo “concreto posible”. Tampoco aspira a lo “histórico necesario”, que no es más que un nuevo modo de producción que reemplace al capitalismo. Entonces, ¿Cuál es el peligro que representa el FMLN para la oligarquía salvadoreña?

Al FMLN como ente político y como gobierno hay que criticarlo, pero no sólo por los sueldos y viáticos que devengan sus miembros –antiguos comandantes guerrilleros de tropa o de escritorio– en funciones gubernamentales, sino por las políticas reales y concretas que desarrolla e impulsa en beneficio o en contra de los intereses de las grandes mayorías populares, es decir, aquellas acciones políticas que se expresan  en leyes y decretos  –aprobados y rechazados– durante un período legislativo  determinado. Además, por la derogación de leyes y decretos antidemocráticos, como por ejemplo,  la ley de amnistía general para la consolidación de la paz.    
       
A los “revolucionarios socialistas” del FMLN   hay que juzgarlos política e ideológicamente por lo que hacen o dejan de hacer por la clase trabajadora y por el pueblo en general, y no por lo que dicen ser.

No sé cuántos años más el FMLN utilizará el término histórico “revolución” como flauta de Hamelín, a fin de instrumentalizar una de las etapas más importantes y más duras que vivió la sociedad salvadoreña en doce años de guerra de clases. Pero es importante tener conciencia, que aunque en El Salvador se diera hipotéticamente una dinastía partidista como la del Partido Revolucionario Institucional mexicano (PRI),  la revolución salvadoreña, así como todos sus muertos, héroes y heroínas, son patrimonio del pueblo y no de un partido político.




[1] Pepenar: El Salv. matar (‖ quitar la vida).

miércoles, 12 de agosto de 2015

El hambre y la pobreza son un arma de fuego

A  “los tristes más tristes del mundo,  mis compatriotas, mis hermanos…”  Roque Dalton



Cuenta Diógenes Laercio,  que Tales de Mileto, considerado uno de los siete sabios en la antigua Grecia, ante la pregunta de uno de sus discípulos acerca de quién es feliz, respondió lo siguiente: “El sano de cuerpo, abundante en riqueza y dotado de entendimiento”.  Mientras que para John Lennon y Paul McCartney  en los años sesenta del siglo pasado, la felicidad era un arma caliente –“Happiness is a warm gun”–, tan caliente como el cañón del revólver que utilizó Marc David Chapman para asesinar a John aquella gélida noche de diciembre de 1980, y para muchas personas en el mundo actual, globalizado y neoliberal, la felicidad consiste en poseer “cosas” materiales, sobre todo dinero.

La Grecia de Tales estaba dividida en tres clases sociales: Los ciudadanos, los metecos y los esclavos. Los primeros eran los únicos que podían poseer tierras y dedicarse a la política. En esta clase social militó, sin duda alguna, Tales el Sabio. Los metecos, es decir los extranjeros residentes,  podían meter sus narices libremente solo en la banca, en los asuntos sociales, comerciales y administrativos  de la polis (ciudad). Y, por último, en el escalafón más bajo, estaban los esclavos, los parias de la época, los que sudaban la gota gorda, para que los ciudadanos y los metecos pudieran dedicarse a las actividades políticas, sociales, artísticas y académicas.  

Tales de Mileto se dedicó –según dicen– a observar el cielo y la tierra. Hermipo, el poeta ateniense, cuenta que una vieja en una ocasión habiendo sacado a Tales de casa para que observase las estrellas en el firmamento, éste salió a la calle como un bólido celeste, sediento por conocer los secretos del cosmos, con tan mala suerte que no reparó en el hoyo que tenía ante sus pies. Todavía no se conocía en aquellos días la existencia de los agujeros negros, aunque, los había por todos lados. Al escuchar el feroz grito doloroso del Sabio la vieja contestó compungida: “¡Oh Tales, tu presumes ver lo que está en el cielo, cuando no ves lo que tienes a los pies! “.  La sabiduría de  Tales de Mileto –a pesar del famoso traspié o tortazo– es indiscutible y su aporte en el campo de las matemáticas, de la geometría  aprendida de los egipcios, de la física, de la astrología y de la filosofía, lo convirtieron en el primer pensador del hemisferio occidental, quien buscó una explicación racional del mundo en que vivimos.

Muchas de las sentencias filosóficas que se le atribuyen como propias todavía tienen aplicación en la sociedad  moderna. Por ejemplo, sabemos por experiencia propia que no hay algo más difícil en la vida que conocerse a sí mismo o que es muy fácil dar consejos a otros o que es más sabio el tiempo, porque todo lo descubre  o que raras veces veremos a un tirano viejo (con la excepción de Pinochet, quien murió en sus cómodos aposentos a la avanzada edad de 91 años).

Ahora, si bien es cierto que el concepto de “felicidad” de Tales de Mileto, es en  sentido estricto egocentrista, elitista y discriminante, la “búsqueda de la felicidad” ha sido fuente  de inspiración para el neoliberalismo anglosajón. Tales de Mileto descendiente de una familia noble fenicia fue producto de su época y como tal, reflejó el pensamiento autosuficiente de la élite intelectual griega. Hermipo  escribe en su obra “Vidas” que  Tales daba gracias a la fortuna por tres cosas: la primera, por haber nacido hombre y no bestia; la segunda, por ser varón y no mujer; y la tercera, por ser griego y no bárbaro. Y no pudo ser de otra forma ya que Tales no cuestionó ni la organización social ni la organización política de la sociedad en que vivió, la que excluyó del derecho de ciudadanía, la quintaesencia en la Grecia antigua, a las mujeres,  a los extranjeros, a los esclavos y a los libertos (esclavos liberados).

¿Qué es la felicidad?

Un estado emocional transitorio de satisfacción plena que percibe el ser humano al alcanzar exitosamente una meta deseada, sea ésta una experiencia física y/o mental percibida como agradable. La felicidad es un estado emocional primario –como también lo es la sorpresa, el asco, el miedo, la ira  y la tristeza–, cuyo patrón de conducta, tales como respuestas motrices, endocrinas y autonómicas son reconocibles independientemente de diferencias culturales, raciales o sociales en los seres humanos. Si la “felicidad” dependiera única y exclusivamente de las condiciones materiales, de las facultades cognitivas y de la salud física y mental del individuo, de acuerdo al juicio de Tales de Mileto, deberíamos concluir que la “felicidad” le es ajena a la mayor parte de los seres humanos. Pero esta conclusión es falsa, ya que la felicidad es uno de los estados emocionales básicos en el ser humano. Más bien, diría yo, que la sentencia de Tales de Mileto coincide mejor con el concepto moderno de bienestar. En consecuencia con ello,  es erróneo suponer que los ciudadanos suizos, islandeses, daneses y noruegos son más felices que los habitantes de Togo, Burundi, Siria y Benín, por tener los primeros un desarrollo económico más fuerte y una superestructura más eficiente y organizada. Pero no nos confundamos, bienestar socio-económico no es sinónimo de felicidad ni tampoco el vivir en la opulencia.

¿Quién garantiza la felicidad?

Nadie. Ni siquiera las naciones más ricas y poderosas del planeta pueden garantizar la felicidad; por la sencilla razón, de que la “felicidad” no es un traje Armani  que vestimos el sábado por la noche ni un Patek Philippe ni  un Porsche Panamera Turbo  ni la más bella sortija ni tampoco la más sonora carcajada de un payaso del Cirque du Soleil. Aunque no me sorprende ni es blanco de mis críticas que alguien pueda “sentirse feliz” conduciendo un coche deportivo de lujo. La felicidad no conoce fronteras ni mediciones, así pues, no es de extrañar que un guajiro pobre también pueda sentirse feliz y contento cantando la Guantanamera allá en su bohío o  un cipote mocoso cazando lagartijas en la campiña cuzcatleca con una hondilla de guayabo. La felicidad, por ser una emoción inherente a la naturaleza humana no se encuentra en ningún lugar del universo, salvo en el cerebro de cada individuo. Por lo tanto, la “búsqueda de la felicidad” en la sociedad de consumo más que un “derecho inalienable” es una fatamorgana político-ideológica para obnubilar el alma y la razón de los consumidores. No así, el derecho a la vida, a la libertad,  a la seguridad social, a la educación y al trabajo, que  sí son derechos inalienables del hombre.  

¿Quién garantiza entonces los derechos humanos de todos  los ciudadanos?

La sociedad moderna ha hecho de las “cosas” materiales un fetiche y ha convertido al “poderoso caballero, Don Dinero”, en el nuevo Mammon de la humanidad. 

¿Es que el hombre moderno no tiene la capacidad ni la disposición para vivir en una sociedad, en la cual todos los ciudadanos contribuyan, de acuerdo a sus capacidades y facultades, al desarrollo de una economía socialista sostenible, a fomentar el acopio cultural  y a garantizar el ejercicio  pleno de los derechos humanos?

Al parecer sí. Pues hasta la fecha, todos los intentos por construir una sociedad en la cual no haya explotadores ni explotados han fracasado.
 ¿Es que nadie puede imaginarse vivir en una sociedad de personas íntegras, cultas y libres? Este es el dilema de la humanidad: ¡Socialismo o barbarie! Tal como lo expresara Rosa Luxemburg hace 99 años.

En su insistente y obcecada búsqueda de maximizar el rendimiento  en sus transacciones, el capitalismo neoliberal impuso su voluntad a rajatabla a nivel mundial en 1989 a través del  Decálogo del Consenso de Washington, las “nuevas  tablas de la ley” del mercado internacional. Mientras tanto, el intercambio comercial desigual entre países ricos y pobres seguirá produciendo hambre, enfermedades, desempleo y éxodo económico, pues el bienestar y “felicidad” de unos pocos significa la miseria y desgracia de muchos. Esta asimetría socio-económica de las políticas neoliberales es el germen de la violencia, el crimen organizado y la corrupción en los países catalogados como los “más tristes” del mundo ( http://worldhappiness.report/ ).  

En este sentido, la felicidad no es un arma de fuego, como dice la canción de los Beatles, sino el hambre y la pobreza.