viernes, 31 de diciembre de 2010

SALUDOS DE FIN DE AÑO

Un año es el tiempo que tarda la tierra en completar una vuelta alrededor del sol. Así aseguran los astrónomos antiguos y modernos y tenemos que confiar en los científicos, pues no podemos refutar sus conclusiones. Para la gran mayoría de los terrícolas que habitamos este planeta, da lo mismo que sean más o menos días, horas, minutos o segundos. Para todos los fines domésticos, es igual el año gregoriano, juliano o egipcio. Sin embargo, todas (¿?) las civilizaciones celebran el último día del año como algo especial. Seguramente se trata de una costumbre ancestral religiosa heredada de nuestros antepasados y que el hombre moderno ha asimilado e integrado a su bagaje cultural. Es decir, el ritual de fin de año, con sus ofrendas y sacrificios, pudo haber tenido como único fin existencial, a lo mejor, aplacar la ira de los dioses y garantizarse la bonanza en el siguiente periodo sideral.

El homus economicus ha convertido todos estos rituales religiosos (navidad, solsticios, eclipses, reyes magos, etcétera) en un negocio redondo, y por su parte, el homus consumensis derrochará hasta el último centavo o se endeudará hasta la coronilla, con tal de no enfurecer la cólera de los dioses modernos del Gran Capital y no pasar como alienígena en la sociedad de consumo. ¿Cuántos millones de dólares se consumirán en un par de minutos con los fuegos artificiales que se quemarán esta noche en el mundo entero? ¿Cuánto daño al medio ambiente?

Y la verdad es que no hay mucho que celebrar en el mundo. ¿Qué ha cambiado sustancialmente en el mundo, para que nos sintamos felices? Las guerras no han terminado, las catástrofes artificiales siguen haciendo estragos en todos los rincones del mundo, los dioses hacen oídos sordos a nuestras plegarias anuales y continúan castigándonos con cataclismos y terremotos; las consecuencias del cambio climático se observan en todos los continentes. Y, ¿qué decir del hambre y la miseria en el planeta?

Desear que el próximo año sea mejor es más que una esperanza, es un sentimiento humano basado en el instinto de conservación y sobrevivencia impregnado en nuestros genes y en nuestra conciencia revolucionaria.

En este sentido, quiero desearle a todos los constructores del porvenir, sobre todo mucha salud y energía, para continuar, mañana mismo la lucha por un mundo nuevo, mejor y más justo.


Roberto Herrera 31.12.2010

viernes, 24 de diciembre de 2010

¿A QUÉ HERENCIA JAMÁS RENUNCIARÁ CUBA?

Introducción

Con la caída simbólica del muro de Berlín en 1989 y la reunificación alemana en octubre de 1990, comenzó en Cuba un periodo de crisis económica que alcanzó límites jamás insospechados ni mucho menos previstos. La desintegración de la Unión Soviética en diciembre de 1991 provocó un cambio brusco en la correlación de fuerzas a nivel internacional y en la economía cubana. Aunque había muchos antecedentes de los cambios que se estaban llevando a cabo en la antigua Unión Soviética, relacionado con las pugnas intestinas en el partido comunista, y del interés del imperialismo norteamericano y sus aliados capitalistas europeos por incrementar la contrarrevolución, no dejó de ser una amarga sorpresa. ¿Quién podía imaginarse, en aquel entonces, que la Unión Soviética se derrumbaría aparatosamente de la noche a la mañana? El papel desempeñado por el dipsómano Boris Yeltsin y por Mijaíl Gorbatschow, quien, además ha sido condecorado varias veces con múltiples galardones en el mundo occidental, entre ellos el premio Nobel de la paz, el máximo” reconocimiento político” de la democracia capitalista liberal, fue determinante y decisivo, en los meses previos al colapso.

Pero no sería correcto acusar a estos dos políticos rusos como los únicos culpables de la debacle de la revolución de Lenin. Ellos, ciertamente, como otros tantos políticos y cuadros de partido, por el hecho de haber estado en cargos de alta responsabilidad partidaria-estatal y haber gozado de la confianza del pueblo, soportan en sus hombros la carga histórica de la derrota. Las masas populares tampoco tuvieron capacidad de respuesta para impedir el triunfo de la contrarrevolución. Al pueblo ruso le pasó lo mismo que a los tres bueyes y el león en la fábula del viejo Esopo. Las fuerzas enemigas de los pueblos que conformaban la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas lograron su victoria sin producirse tan siquiera un solo disparo. Mijaíl Gorbatshow entregó la revolución socialista de octubre en bandeja de oro al capitalismo.

La coyuntura político-económica cubana de 1989-2006

El proceso revolucionario cubano se encuentra desde casi veinte años en una etapa difícil de desarrollo cualitativo y cuantitativo de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción socialista. Para el observador foráneo, simpatizante, neutral o tendencioso, podría parecerle a primera vista, que el inicio de esta dinámica político-social-económica comenzó a partir de la renuncia del Comandante en Jefe a la Presidencia de Cuba en el 2006.

Sin embargo, con los antecedentes históricos sucintamente mencionados en la introducción de este artículo, la economía cubana entró, a partir de la reunificación de las dos Alemanias, en un periodo de recesión y alcanzó su punto más bajo, a raíz del cambio brusco en los acuerdos comerciales con la Unión Soviética. Casi la totalidad de las relaciones comerciales de Cuba, desde la década de los sesenta, eran con la Unión Soviética y el campo socialista, lo cual evidenciaba la dependencia económica de la isla. Pero no había otra alternativa frente al bloqueo imperialista. Es decir, que los planes quinquenales se concebían sobre la base de las relaciones bilaterales comerciales, solidarias y de cooperación mutua. Como consecuencia de estos cambios, el combustible comenzó a escasear en la isla con las consecuencias directas en la economía del país: reducción de la productividad y la actividad laboral, disminución del transporte y servicios públicos, limitación de las importaciones, etcétera, etcétera. Los cubanos se vieron sumergidos por causas exógenas en la vorágine de una “economía de guerra”, conocida como el “periodo especial”. Se podría hacer una lista de todos los bienes de consumo y alimentos que escasearon en Cuba, debido al desastre político en el campo socialista, pero baste sólo con afirmar, sin temor a equivocarme ni ser tildado de hiperbólico, que a los cubanos les faltó de todo, menos coraje, voluntad y valentía para salir adelante.

La Alemania reunificada irrespetó los contratos comerciales que Alemania del este había contraído con el Estado Cubano, medidas que no se tomaron con otros países del finiquitado campo socialista que tenían relaciones comerciales con la República Democrática Alemana, como Polonia, Hungría, Checoslovaquia y la misma Rusia. El gobierno conservador alemán de Helmut Kohl, decidió unilateralmente cancelar todos los convenios vigentes entre Cuba y la RDA, sin escatimar los agravios y daños económicos que ocasionarían estas medidas arbitrarias en la débil economía isleña. Muchos eran los convenios firmados con carácter estratégico para la economía cubana, como la construcción de la planta de níquel de Camarioca en la provincia oriental de Holguín y la modernización de la industria de los cítricos, dos sectores importantes de la economía. La suministración de alimentos, como la leche y la manteca y una variedad de equipos técnicos-industriales, cesó de manera abrupta.

En este escenario crítico y desolador, el gobierno cubano tomó una serie de drásticas medidas de ahorro en todos los niveles, al mismo tiempo que abrió las puertas al turismo internacional como fuente de ingreso de divisas. Las calamidades y limitaciones que tuvo que experimentar y sufrir la sociedad cubana en general y en especial los niños, pasaron desapercibidas por el resto de los gobiernos “demócratas” del mundo capitalista, a la vez que los medios de comunicación al servicio del imperio, informaban al mundo entero la “hambruna” del pueblo cubano, la inconformidad social y el quiebre de la economía socialista, como si estos fenómenos fueran la consecuencia directa del fracaso de las relaciones de producción socialista y del modelo cubano de desarrollo, ocultando cínicamente las causas primarias de la crisis económica cubana. Y para darle el tiro de gracias a la revolución cubana, el imperialismo norteamericano endureció más el bloqueo económico contra la isla con la ley Torricelli, promulgada por George W. Busch padre, en octubre de 1992, pero concebida un año antes, es decir inmediatamente después de la caída de la Unión Soviética, y la cual consiste en prohibir las relaciones comerciales de empresas subsidiarias norteamericanas establecidas en terceros países con Cuba y penalizar a los barcos que entren a puertos cubanos, con propósitos comerciales, vedando la entrada a puertos de Estados Unidos o en territorios continentales o insulares bajo su influencia durante los 180 días siguientes a la fecha de haber abandonado el puerto cubano. Prácticamente conforme a esta ley, un aparato médico electrónico holandés que tuviera un minúsculo diodo, ¡uno sólo!, producido por una empresa suministradora española, pero con 0,0099 % de capital norteamericano no podía ser exportado a Cuba, so pena severa multa. Así de criminal y primitivo es el bloqueo del país más poderoso del mundo contra una pequeña isla caribeña, pobre y con muchas limitaciones. Una nación cuyo producto interno bruto (PIB) asciende a más de 14 billones de dólares americanos ( 14x10 elevado a la 12ava potencia) contra un pequeño país cuyo PIB es de aproximadamente 0,1 billón de US$ (0,1x10 elevado a la 12ava potencia).

A partir del año 2000 y fundamentalmente después del intento de golpe de estado contra el gobierno de Hugo Chávez Frías en Venezuela, comienza un acelerado acercamiento de la revolución bolivariana y la revolución cubana, que se expresa en una serie de tratados bilaterales político-comerciales. Cuba que estaba contra las cuerdas, pero de pie y luchando por sobrevivir, recibió la ayuda solidaria e incondicional de la revolución venezolana, que sonó como campana histórica anunciado el cese del round y el comienzo de uno nuevo, ahora bajo otras condiciones. Cuba ya no estaba sola. Fidel, refiriéndose a Hugo Chávez, expresó lo siguiente durante su visita al parlamento venezolano el 27 de octubre del 2000, dos años antes del intento de golpe de estado: “…Nunca le he pedido nada. Jamás le solicité que mi Patria, criminalmente bloqueada desde hace más de 40 años, fuese incluida en el Acuerdo de San José; por el contrario, le ofrecí siempre la modesta cooperación de Cuba en cualquier área en que pudiese ser útil a Venezuela. La iniciativa fue totalmente suya. La conocí por primera vez cuando habló públicamente sobre el tema en una Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe que tuvo lugar en República Dominicana en abril de 1999. Expresó también su deseo de que fuesen incluidos varios países del Caribe que no eran beneficiados por aquel acuerdo. Él ha sido puente de unión entre Latinoamérica y los dignos pueblos caribeños, a partir de su profunda identificación con el pensamiento de Bolívar…”

Resumiendo podríamos decir que la revolución socialista pasó por dos etapas político-económicas desde la caída de la Unión Soviética hasta el 2006. La primera caracterizada por el periodo económico de guerra (periodo especial) y la segunda, enmarcada en la lenta recuperación económica a partir del año 1997 y fortalecida con los convenios bilaterales con Venezuela. El debate interno a nivel político-ideológico-económico, tanto en la sociedad como en el partido comunista, tuvo su máxima expresión en el famoso discurso de Fidel Castro el 17 de noviembre del 2005. En dicha ocasión Fidel expresó, de manera explícita y en profundidad, las reflexiones históricas (causas y efectos) de la experiencia fallida de la Unión Soviética y el campo socialista y las consecuencias y repercusiones en la revolución cubana. Sus palabras críticas también implicaban el quehacer de la dirigencia revolucionaria histórica y de las nuevas generaciones en aras de corregir errores, rectificar caminos, fortalecer la unidad del pueblo y consolidar las relaciones de producción socialista.

La crisis financiera mundial del 2007 y las reacciones

Algunos especialistas en la materia sostienen que la crisis económica global del capitalismo tiene sus fundamentos en la estructura del sistema y otros afirman que se trata de una crisis cíclica, típica del sistema capitalista. Personalmente me inclino a pensar que se trata de una crisis esencialmente estructural. ¿Por qué?

Porque la crisis fue global. Tocó tanto a los grandes centros del poder capitalista desarrollado, como a la periferia. China fue la excepción. Además, porque una estructura económico-financiera que solo está orientada en obtener beneficios, ya sea para los inversionistas o los propietarios del capital, no puede responder a las exigencias de la sociedad actual. No se trata, pues, en el mundo moderno que el capital invertido devengue opíparas ganancias en un breve lapso de tiempo, aumentando los beneficios netos a costa de reducir los costos variables, sobretodo reduciendo la mano de obra, sino que de invertir a largo plazo en los sectores industriales, agrícolas y de servicios, que garanticen empleo fijo, de tal manera que la clase trabajadora pueda tener una vida digna y vivir en paz.

Una vez más quedó en evidencia, que el capitalismo altamente desarrollado, vale decir imperialismo, se encuentra controlado por la gran burguesía financiera. Son los bancos y las instituciones financieras que van por el mundo ordeñando las economías nacionales. Entre más débil sean éstas, más dependientes serán de la banca internacional y los fondos monetarios. Por otra parte, uno de cada seis habitantes del planeta está pasando hambre y lo que el mundo con urgencia necesita es, trabajo, salud, educación y una buena alimentación. ¿Puede el capitalismo financiero resolver estos problemas existenciales de la humanidad? Definitivamente, no. Porque con la especulación en la bolsa de valores y el agiotaje financiero no se genera desarrollo social ni económico ni cultural. Con los mecanismos financieros de explotación, sólo se benefician los Barones del gran Capital.

¿Cómo reaccionó el capitalismo globalizado frente a la crisis?


En primer lugar, con la elaboración de “planes nacionales” proteccionistas, es decir la intervención directa del estado en las actividades productivas de los países ricos, lo cual contradice el pensamiento neoliberal. Estas medidas keynesianas, tienen como objetivo principal incentivar el poder de compra del consumidor y estimular las inversiones. Tanto en los Estados Unidos como en Europa, los gobiernos pusieron a disposición, fondos estatales para la constitución de “paquetes de rescate”. La industria del automóvil se vio seriamente afectada por los efectos de la crisis financiera y, como es conocido, alrededor de la industria automovilística, giran otras ramas importantes de la industria química, metalúrgica, electrónica y motriz, y una vasta red de grandes, medianas y pequeñas empresas suministradoras de componentes, así como de una enorme cantidad de pequeños subcontratistas repartidos por todo el mundo. Uno de los aspectos más importantes en el paquete de rescate de la administración de Obama fue el fortalecimiento de grandes empresas, como Ford, Chrysler y General Motors que cayó en la insolvencia. Lo mismo sucedió en Europa.

Al ciudadano de a pie del mundo, solamente le queda esperar y confiar que los acuerdos de Basilea III , dados a conocer públicamente el 16 de diciembre pasado, sean cumplidos y respetados y que los estándares establecidos conlleven a evitar mecanismos fraudulentos y manipulativos de los balances bancarios, como supuestamente sucedió en el caso del banco americano de inversiones Lehman Brothers, el banco de América y otros más.

¿Quién financiará entonces la crisis financiera?

Según los voceros gubernamentales, el costo, tanto de los “paquetes de salvación” como los programas para estimular la demanda (sobre todo de coches) serán asumidos por los respectivos gobiernos, es decir, el estado asumirá una deuda a pagar en el futuro. Sabido es que las deudas del estado, al fin y al cabo, las paga el pueblo, ya sea con los impuestos o con la inflación o con la devaluación de la moneda. Y no se trata aquí de peanuts, sino de horrendas sumas de dinero. Huelga decir que las clases sociales con altos ingresos, no se verán afectadas con el pago de la deuda. El peso financiero caerá sobre los hombros, como siempre, de las clases sociales más pobres y necesitadas de la sociedad capitalista. Y así pasan los días y el mundo desesperado pregunta: ¿hasta cuándo?

La reacción cubana

Y, ¿Cuba? ¡Que se la coma el tigre!, pensaron los enemigos de la revolución.
Sí algún iluso por allí pensó que la revolución cubana se iba a quedar de brazos cruzados, esperando ver como la economía nacional sucumbía a causa de la crisis estructural del capitalismo globalizado, pues se equivocó. Muestra de ello son las diferentes reformas económicas, que paulatinamente se han ido incorporando en los últimos años al modelo productivo.

La enfermedad de Fidel y el cese de sus funciones como Presidente de la República en el 2006 le dieron un carácter diferente a esta coyuntura económica. Por todos es conocido el peso específico y determinante del Comandante en Jefe en la sociedad cubana y la repercusión e influencia político-ideológica en el proceso revolucionario. En este sentido, el gobierno y la dirección del partido se vieron enfrentados a una situación nueva en la isla: la ausencia de Fidel en el día a día político y la incertidumbre del desarrollo de su enfermedad.

En estos cuatro años de ausencia física de Fidel no sucedió lo que los enemigos de la revolución añoraban: No hubo muestra de luchas antagónicas al interior del partido ni fisuras que pudieran servirle al imperialismo de punto de apoyo para meter la cuña contrarrevolucionaria, como lo hicieron en la Unión Soviética ni manifestaciones masivas en contra del gobierno. Y si hubo cuadros del partido que pudieron sentirse atraídos por los cantos de sirena del capitalismo, estos fueron apartados oportunamente de sus funciones y de sus cargos. El imperialismo también trató de mostrar por todos los medios de comunicación, que existía una latente o evidente rivalidad entre Raúl y Fidel.

Para que no hubieran dudas de ninguna índole, el Comandante en Jefe expresó lo siguiente en el discurso de clausura del V Congreso del Partido Comunista el 10 de octubre de 1997:”... Esto se origina en tiempos en que todos los días querían eliminarnos y me querían eliminar a mí, en primer lugar. Ya desde entonces había la preocupación, en otras circunstancias, de la cuestión de la continuidad, la garantía de la continuidad de la Revolución, y bien meditado, realmente, y bien informado y bien convencido de las cualidades de los distintos compañeros, entonces mencionamos el nombre de Raúl…”
“…La vida nos ha deparado muchas satisfacciones y muchas emociones, mucha suerte, y digo realmente que ha sido una suerte para nuestro Partido, nuestra Revolución y para mí que hayamos podido disponer de un compañero como Raúl, de cuyos méritos no tengo que hablar, de cuya experiencia, capacidad y aportes a la Revolución no es necesario hablar. Es conocido por su actividad infatigable, su trabajo constante y metódico en las fuerzas armadas, en el Partido. Es una suerte que tengamos eso…”
“…Pero el problema no es Raúl y Fidel…””…Hay que garantizar cuando no estén ni Fidel, ni Raúl. Seríamos realmente unos irresponsables imprevisores si no pensáramos en eso…”

Más claro, sólo el agua cristalina del mar Caribe.

Planificando el futuro de la revolución

Si el VI Congreso del Partido Comunista se celebrará con nueve años de atraso no es por falta de negligencia del partido ni por vacilaciones u algo por el estilo, simplemente porque en todos estos años se han ido implementando medidas político-económicas de manera paulatina y dialéctica, de lo simple a lo complejo. El gran Caimán verde nunca duerme, tiene siempre los ojos en vigilia.
Dice el famoso proverbio que errar es de humanos, rectificar es de sabios. El filósofo idealista inglés John Locke, afirmaba que el error no se debe a una falla de la capacidad cognitiva, sino a la valoración o apreciación equivocada de un fenómeno cualquiera. Según Locke existen cuatro razones que inducen a una valoración o apreciación errada: 1) falta de pruebas; 2) falta de habilidad en emplearlas; 3) falta de voluntad para usarlas; 4) falsas medidas de la probabilidad.
La valoración del máximo dirigente de la revolución cubana con respecto a los fenómenos político-ideológicos y económicos que se dieron en su momento en la Unión Soviética y el campo socialista, antes y después del debacle, fue acertada y rigurosamente interpretada, puesto que Fidel negó las cuatro premisas de Locke, como veremos seguidamente.

Acerca de la existencia de pruebas, Fidel mencionaba en la inauguración del IV Congreso del PCC en 1991 que: “…Ahora tenemos que atenernos a los hechos y, sencillamente, el campo socialista se derrumbó, Estados enteros fueron tragados por otros Estados, la clase obrera perdió el poder y se inició un camino de regreso al capitalismo. Los hechos reales son que en la Unión Soviética se ha producido prácticamente una debacle; los hechos reales son que en la Unión Soviética hoy no se habla de socialismo, se habla de economía de mercado; en dos palabras, las voces prevalecientes son voces en favor del capitalismo y del capitalismo más clásico…”
“…El hecho real tristísimo es que hoy en la Unión Soviética no hay un partido comunista, está fuera de la ley el partido comunista, ha sido disuelto por decreto. El hecho real es que la URSS se ha debilitado extraordinariamente y sufre grandes riesgos de desintegración. Esos son los hechos reales...”
“… ¿Es que podemos suponer que tales hechos reales no influyen en nuestro país? ¿O es que nosotros vivimos en otro planeta, o es que estamos en la Luna, o es que no vivimos en la Tierra? ¿Es que acaso se ha desarrollado la Revolución en una urna de cristal, independiente del resto del mundo y de los problemas del resto del mundo?
¿Es posible que podamos olvidarnos de eso?...”

Acerca de la habilidad en emplearlas, comenta Fidel en la inauguración del IV Congreso: “…Ahora, es necesario que nosotros conozcamos esto, que --como se dice corrientemente-- cada uno de nosotros interiorice esto, que cada uno de los ciudadanos interiorice esto --y qué trabajo cuesta la famosísima frase "interiorizar los problemas"--, y no que lo interioricemos solo los cuadros, aunque los cuadros mismos tenemos que interiorizarlo. Es necesario que todos los ciudadanos lo interioricen, o el máximo de ciudadanos posible, porque sabemos que, desgraciadamente, hay ciudadanos que ni ven la televisión, ni oyen las noticias, ni leen el periódico, ni se enteran de nada. Esos los hay por ahí, ustedes se los encuentran, yo me los encuentro…”
“…Si no empezamos por esto, no estaremos enfocando bien los problemas, no estaremos elaborando bien nuestra estrategia, no estaremos enfocando bien la situación para enfrentarla, para superarla…”

Acerca de la voluntad para usarlas, dice Fidel:”… Es duro tener que hablar de estos temas, es mucho más agradable pintar cosas en el aire, hacernos ilusiones, endulzarle la vida a cada cual trayendo informaciones, noticias superoptimistas, agradables. Creo que nuestro primer deber como revolucionarios y como comunistas en este congreso, es analizar esas realidades…”
“…Muchas veces por razones diplomáticas, por razones de alta política o porque son temas que se están discutiendo, no exhibimos públicamente o brindamos información detallada de las dificultades o de los problemas; pero creo que aquí, en este congreso, hay que hablar así, hay que hablar de cuáles son los problemas, cuál es la situación de nuestras relaciones económicas con la URSS y con los países ex socialistas de Europa en este momento, qué recibimos y qué no recibimos, cómo se ha comportado el comercio entre nuestros dos países, cómo se han comportado esas relaciones económicas, aunque no es agradable abordar el tema. “…Ese no es el problema, el problema es el que está en esta frase, cuál es la situación, qué hay que hacer para salvar la patria, la Revolución y el socialismo en estas excepcionales circunstancias…”


Acerca de las medidas de la probabilidad, “…les decía—comenta Fidel en el IV Congreso de 1991— que nosotros empezamos a trabajar temprano, tan pronto empezamos a vislumbrar esa tendencia, a acelerar los planes priorizados junto al proceso de rectificación, ya con ideas nuestras, conceptos nuestros, y así fue cómo elaboramos los planes basados fundamentalmente en el desarrollo de la producción alimentaria, el desarrollo de las investigaciones científicas y la aplicación urgente de esas investigaciones científicas, el desarrollo de la industria biotecnológica, farmacéutica y de equipos médicos, y el desarrollo del turismo que era un recurso que teníamos ahí disponible. Se empezó a trabajar, realmente, con todas las fuerzas en todos estos programas; desde luego, sin imaginar la celeridad con que la situación en los países socialistas y en la URSS se deterioraba…”
“…Nos percatamos de que una parte de los problemas que teníamos era como consecuencia de la copia de experiencias de los países socialistas, puesto que fueron los primeros y los que alcanzaron un enorme prestigio, no todo malo ni mucho menos, sería injusto decir eso. Siempre hay experiencias útiles en muchos campos que pueden utilizarse, pero desgraciadamente en nuestro país se cayó en una tendencia a la copia mecánica; todo lo que de allí venía era sagrado, todo lo que venía de allí era incuestionable, todo lo que estaba en un librito era indiscutible. Esa tendencia se desarrolló con notable fuerza --y lo digo sinceramente no con poco desagrado-- por parte de algunos de nuestros compatriotas…”


Lo diáfano del discurso de Fidel demuestra la preocupación de la máxima dirigencia del partido con respecto a la dinámica político-social en la Unión Soviética y sus repercusiones en la revolución cubana. Es evidente que el diagnostico político-ideológico de Fidel que vino repitiendo en los últimos años, demandaba la toma de conciencia y la implementación de medidas pertinentes para evitar que ocurriera lo mismo que en la URSS. Por eso sus palabras, reflexiones y preguntas en el aula magna de la Universidad de la Habana en noviembre del 2005 y corroboradas en noviembre de este año, estaban dirigidas a la juventud revolucionaria, es decir el futuro de la Patria.

Ahora bien, reconocer los errores ajenos a través de un proceso de análisis dialectico, implica irremediablemente aceptar los propios y rectificar el rumbo. Y esto es precisamente lo que la dirigencia del partido y las instituciones de gobierno han venido realizando en los últimos años. El apriete de las tuercas en el andamiaje estatal y partidario también tiene una dinámica dialéctica. Se trata de un proceso de concientización y de internalización de las medidas necesarias, político-económicas, ideológicas y culturales para dar un salto cualitativo y cuantitativo hacia el futuro. Esto es, según mi punto de vista, lo que desde hace aproximadamente 23 años viene ocurriendo en la Isla. Los lineamientos de la Política Económica y Social que se discutirán transparente y democráticamente en el VI Congreso del Partido, se enmarcan en este proceso de rectificación en el que se encuentra la revolución y que tiene como objetivos estratégicos, el fortalecimiento del Socialismo en Cuba y el aseguramiento del porvenir de las nuevas generaciones en una sociedad sin clases.

No cabe la menor duda que en la sociedad cubana aún persisten los testamentarios del capitalismo, que se reconocen en el trabajo, en la calle y en el barrio, por su comportamiento y actitud ético-moral, que no van de acuerdo al ideario revolucionario socialista, con costumbres y valores heredados de la ideología burguesa. ¿Por qué tendría que sorprendernos que todavía haya ilusos que creen en los cantos de sirena del capitalismo?

¿A qué herencia jamás renunciara Cuba?

El Comandante en Jefe reflexionaba en el IV Congreso de 1991 lo que sucedería en el caso que la contrarrevolución triunfara en Cuba y se regresara al capitalismo. Sus preguntas siguen teniendo, hoy más que nunca, validez histórica:
¿Qué quedaría de todo lo que ha hecho nuestro pueblo en estos 123 años? ¿Qué quedaría de las viviendas y edificios que la Revolución entregó al pueblo, cuando vinieran sus dueños a reclamarlos? ¿Qué quedaría de las tierras que les dimos a los campesinos individuales, o a las cooperativas, o a los obreros de las empresas agrícolas, donde adquirieron su condición de hombres por primera vez, de tener empleo todo el año, de seres humanos tratados con todos los derechos, con todas las oportunidades para ellos y, sobre todo, para sus hijos?
¿Qué quedaría de nuestras escuelas en el campo, de nuestros preuniversitarios, secundarias, escuelas deportivas, escuelas vocacionales, escuelas de arte, tecnológicos agrícolas e industriales?
¿Qué quedaría de nuestros 300 000 profesores y maestros, el país con más alto porcentaje en el mundo de profesores y maestros per cápita? ¿Qué quedaría de nuestro maravilloso sistema de salud, de nuestros médicos de la familia en las montañas, en el campo, en la comunidad, en las fábricas, en las escuelas?
¿Qué quedaría de nuestros círculos infantiles? ¿Qué quedaría de nuestras decenas de universidades creadas por la Revolución?
¿Qué quedaría de las decenas y decenas de cientos de centros científicos, muchos de ellos de vanguardia, que hoy nos colocan en un lugar privilegiado en el mundo? ¿A manos de qué compañía pasarían, para quién tendrían que trabajar todos estos que hoy derrochan su sudor y talento para ayudar a su pueblo?
¿Qué quedaría de la seguridad social, de la ayuda a cuanta gente está desamparada en este país, de los limitados físicos, de nuestras escuelas especiales, donde hay casi 60 000 estudiantes de escuelas de sordos, de mudos, de ciegos, de personas con retraso mental y de inválidos? ¿Qué quedaría de todo eso?
¿Qué quedaría de la dignidad y el decoro de cada hombre de este país?


Cuba ha dado al mundo, con su ejemplo, muestra de lo que un pueblo unido es capaz de realizar, incluso en las circunstancias más adversas. Ahora se trata, de perfeccionar las fuerzas productivas y consolidar las relaciones de producción socialista, porque Socialismo no es la repartición igualitaria de la pobreza, sino la distribución de la riqueza producida por todo el pueblo según el principio socialista de a cada cual según su trabajo y capacidades.

Las nuevas generaciones de revolucionarios cubanos heredaran el legado, tarde o temprano, de los que dieron su vida por la construcción de una sociedad sin clases, más justa y solidaria. Esa es la herencia que han dejado miles de mujeres y hombres a lo largo de la historia de Cuba.

No tengo una bola de cristal ni soy Nostradamus, pero tengo la confianza y convicción que el pueblo cubano seguirá adelante, conducidos por la nueva generación de dirigentes revolucionarios y combatientes por el Socialismo, cuando la dirigencia histórica revolucionaria ya no esté en el frente de batalla.
Esta es la herencia a la que jamás renunciará el pueblo cubano.

Roberto Herrera 24.12.2010

miércoles, 15 de diciembre de 2010

DE LA INFORMACIÓN Y LOS MEDIOS

Todo conocimiento humano acerca del mundo material que nos rodea y de la actividad somatosensórica y psíquica de nuestro interior, presupone la suministración previa de un mínimo necesario de información, la que por su parte tiene que ser controlable, dosificable y variable.

Según el famoso estudioso de las ciencias de la comunicación humana, Paul Watzlawick, no es posible no comunicar. Comunicar es transmitir una información cualquiera. Una parte de la información recibida puede ser contradictoria, gran parte de ella pueda ser falsa y la mayor parte de ella, puede ser en el mejor de los casos, un tanto dudosa. En este laberinto informativo en que nos desenvolvemos, resulta más que evidente la importancia de los conocimientos que se tengan de la naturaleza humana, de las cosas y de la vida, y además de una gran porción de sentido común, para diferenciar el trigo de la paja. De lo contrario, la probabilidad de ser tragados por el vórtice mediático, es tanto mayor como escasos sean los medios informativos conque contemos.

¿Por qué será que le prestamos mayor atención a las nuevas malas que a las nuevas buenas? ¿Será acaso la lucha freudiana entre Eros y Thanatos? Cualquiera que fuese la explicación, doctoral o arrabalera, los magnates de la prensa, hábiles y sin escrúpulos, aprovechan muy bien este fenómeno socio-psicológico y hacen de las catástrofes, naturales y humanas, un producto de mercado.

La existencia de medios alternativos de comunicación que luchen contra el poder hegemónico de los grandes consorcios informativos, sin fines de lucro y comercialización de la información, es por lo tanto importantísima y necesaria. En la Rusia zarista de principios del siglo XIX, el periódico Iskra (La Chispa), fundado por Lenin desempeñó este papel. Huelga decir, que el Iskra, como instrumento de lucha del partido de los obreros socialdemócratas rusos, estaba en función del programa de lucha de los revolucionarios rusos y por lo tanto describía la “realidad rusa” desde la perspectiva del partido comunista. En este sentido el Iskra era un periódico parcial, combativo, polémico, político-económico y también agitador, y propagandístico. Esto no es una crítica, sino una constatación de un hecho histórico y de una necesidad imprescindible en la lucha ideológica.

En la sociedad capitalista resulta -casi-imposible la circulación de periódicos alternativos en papel, sin fines comerciales y orientados a entregar a la población una información verídica, neutral y objetiva de la sociedad y del mundo entero. Me refiero aquí, a periódicos de gran tiraje y con cubrimiento nacional. Muchos han sido los intentos y al final de cuentas, las leyes del Capital se imponen. O se lanza al mercado un producto competitivo o la insolvencia está a la vuelta de la esquina.

La revolución cibernética e internet ofrecen un teatro de operaciones favorable para la transmisión de información alternativa, que no está sujeta, al menos por ahora, a la censura ni a las leyes de mercado, aunque en el espacio cibernético aún rigen las leyes del imperio. Por otra parte, el cribado de la información se hace más complicado, en tanto que el número de fuentes informativas crece cada día de manera exponencial. La probabilidad de sumergirse en un pantano de”información basura” es, por lo tanto extremadamente grande.

En este sentido, portales como, Rebelión y Aporrea, asumen una función, vital y estratégica, suministrando datos y análisis complementarios, contrapuestos o novedosos, que pueden o no estar en conformidad con el stablishment capitalista o con las sociedades socialistas o en revolución, y basándose siempre en el principio de la crítica y la autocritica constructiva.
El hecho de no estar ligado a ningún partido político ni gobierno alguno ni mucho menos perseguir fines mercantilistas es lo que caracteriza, según mi opinión, al verdadero medio informativo alternativo.

El juicio crítico lo aporta, en todo, caso el lector avezado e interesado en la información no mediatizada y hará con ella lo que más le parezca conveniente. Existen sólo dos opciones: utilizarla como medio de desarrollo de la cultura individual o tirarla al basurero.


Roberto Herrera 15.12.2010

lunes, 13 de diciembre de 2010

LA VIRTUD Y EL VICIO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACION

El término virtud designa la capacidad o facultad inherente de un individuo, animal o cualquier cosa, y por vicio, debe de entenderse aquí, la falta de rectitud o defecto moral en las acciones del ser humano. El concepto de virtud, desde el punto de vista filosófico y limitado solamente al que hacer humano, puede expresar la capacidad o excelencia del hombre en el ámbito moral. El cálculo utilitario, entendido éste como una variante especifica de la virtud humana, es la actitud racional que nos conduce a actuar, vivir y conservar nuestra existencia, guiándonos según el principio de buscar y encontrar la propia utilidad o satisfacción individual. Este pensamiento filosófico ha tenido sus matices, interpretaciones y falsificaciones a lo largo de la historia, pasando por el epicureísmo, el hedonismo, el utilitarismo económico de Thomas Malthus y David Ricardo hasta llegar al liberalismo moderno.

El ciudadano común y silvestre, pero además pensante, se pregunta muchas veces, y con mucha razón, cual es el beneficio o ganancia individual de tal o cual gestión política o social. ¿Cuáles son las consecuencias mediatas e inmediatas en la vida real de la gente? ¿Hasta qué punto influye el hecho de enterarse que Sarkozy es impulsivo y autoritario o que Berlusconi es un follador empedernido? Pienso que muy poco o casi nada.

¿A quién le puede interesar el comentario a posteriori y en privado de Hilary Clinton en relación a Christina Fernández de Kirchner? o viceversa ¿O piensan ustedes que Christina no tiene su opinión personal con respecto a Hilaria? De hilaridades diplomáticas está lleno el festejo internacional.
A raíz de los últimos sucesos en el mundo periodístico cibernético, relacionados con los “documentos secretos del Departamento de Estado” publicados por WikiLeaks, ha quedado en evidencia una vez más, lo que significa el poder imperial de los Estados Unidos y el mercadeo de la noticia.

Por una parte, argumentan los expertos en comunicación, el carácter y contenido de la información publicada no es estratégico. Es decir, no se han revelado datos militares que amenacen la seguridad nacional de los Estados Unidos o de sus aliados de la OTAN. Sin embargo, el cerco político-social-económico-informativo tendido contra Julian Assange, vocero de la plataforma informativa WikiLeaks, no está en relación con la “peligrosidad” de la “actividad subversiva” de Assange. Además, no es la primera vez que se filtran “deslices diplomáticos” o cosas más graves como los antecedentes de la guerra de Viet Nam , la participación de la administración Nixon/Kissinger en el golpe militar contra Allende o la guerra sucia contra Nicaragua y muchas historias más, todas dignas de guiones cinematográficos de Hollywood. Según dicen, hubo un político norteamericano durante la administración de Franklin D. Roosevelt, que se refirió al General Anastasio Somoza con la expresión poco sutil y fina de: "Puede que sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". Probablemente la indiscreción “filtrada”, además de corresponder a una situación geopolítica verídica, me refiero a lo de “nuestro hijo de puta”, probablemente fue noticia en su época y a lo mejor causó risa en el mundo entero y un aumento en las ventas de los periódicos.

Los que están haciendo negocio redondo con los famosos “cables secretos” son los medios informativos en todo el mundo. Algunos rotativos de renombre y caché mundial, los presentan diariamente en primera plana con lujos y detalles, mientras que al mismo tiempo, se acusa a Julian Assange de presuntos delitos cometidos. La virtud de la prensa conservadora, liberal, sensacionalista y pro norteamericana es obtener el máximo beneficio con el menor esfuerzo y la asimetría en la información periodística es su peor vicio.

El caso WikiLeaks no es nada nuevo, pero a lo mejor la guerra cibernética sí lo es.


Roberto Herrera(Robi Loh) 13.12.2010

viernes, 10 de diciembre de 2010

GUANTÁNAMO

Muy bien, ahora nos toca preguntar, ¿cuáles fueron las promesas del candidato a la presidencia del gobierno de los Estados Unidos, Barak Obama en 2008?

“Guantanamera, guajira guantanamera, yo sé los nombres extraños, de las yerbas y las flores, y de mortales engaños, y de sublimes dolores”.

El miércoles 8 de diciembre, la cámara de representantes del gobierno de los Estados Unidos aprobó por mayoría simple la resolución de un proyecto de ley, que tiene que ser ratificado por la cámara del senado, en el que se prohíbe la financiación del traslado de los prisioneros a los Estados Unidos. Todo indica que la nueva ley será aprobada por los senadores, con lo que el cierre de la cárcel militar de Guantánamo, una de las grandes promesas de Obama, se pospone por tiempo indefinido.

“Guantanamera, guajira guantanamera, yo he visto al águila herida, volar al azul sereno, y morir en su guarida, la víbora del veneno”.


En la oficina oval de la Casa Blanca, Obama firmó en enero 2009, resoluto sobre el Resolute y con la zurda, el decreto que preveía el cierre de Guantánamo, como cárcel de máxima seguridad, antes del 22 de enero de 2010 y la evacuación de los prisioneros a los Estados Unidos y su procesamiento jurídico-legal ante un tribunal civil.

“Guantanamera, guajira guantanamera, yo quise, diestro y galán”.

Cambiar el establishment con amagues y fintas siniestras, pero, ¡vaya que decepción!, cuando el inocente ciudadano del mundo constató que escribir con la izquierda es un asunto de los hemisferios, no los geopolíticos, sino los cerebrales. Nada tema el yanqui doodle invasor en las zonas de conflicto, pues su galante y fino presidente no es el primero, yo sé de un rudo cow boy que sangró la Nicaragua Sandinista y la historia me contó del zurdo que ordenó el bombardeo nuclear en Hiroshima y Nagasaki, y del petrolero aquel de Texas que se empantanó en las arenas movedizas del desierto. Nada tema el yanqui doodle que de guerras y guerritas sabe mucho el Tío Sam.

“Guantanamera, guajira guantanamera, yo sé bien que cuando el mundo, cede, lívido, al descanso, sobre el silencio profundo, murmura el arroyo manso”.

Mientras tanto, los políticos del mundo occidental hacen mutis por el forro y a Obama le llueven las promesas incumplidas, a nivel nacional e internacional, como raudos bumeranes políticos que reclaman tributo. Al Presidente lo tienen en “tres y dos”, tanto sus “amigos” demócratas como sus enemigos, los republicanos (Tea party incluido) y con bases militares llenas en todo el planeta.

“Guantanamera, guajira guantanamera, yo soy un hombre sincero, de donde crece la palma,
y antes de morirme quiero, echar mis versos del alma”.


El Presidente Obama, más prudente que hace dos años, no pone fecha al cierre de la cárcel militar en Guantánamo y para no quedar como mentiroso, reconoce públicamente que la maquinaria política en Washington funciona más lenta de lo que él se imaginaba, pero asegura no estar desilusionado con la situación. Entonces, vistas así las cosas, tenemos Guantánamo y guerras para rato.

¡Penas! ¿Quién osa decir, que tengo yo penas?


Roberto Herrera a.k.a Robi Loh 10.12.2010

viernes, 3 de diciembre de 2010

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA, MONA SE QUEDA

Cuando en abril de 1990 entré en la librería Alexandria del pintoresco y tranquilo pueblo de Sant Cugat del Vallès/Catalunya, para comprar como de costumbre el diario El País, edición dominical, salí, como siempre, con varios periódicos y dos libros bajo el brazo. El dueño de la librería, un chico alto, flaco, buen mozo, calzando llamativas botas de cow boy puntudas, parecía más que vendedor de libros, un roquero de heavy metal.

El Inventario de Mario Benedetti fue un “regalo” de mi amigo el vaquero-roquero, mejor dicho lo forcé una miqueta para que soltara aquel libro viejo y empolvado, en el que ninguno de los clientes había reparado hasta ese momento, y en compensación, le compré la tercera edición de El Libro de estilo del diario El País. El valor en pesetas era casi el mismo: Benedetti 1800 pelas y el del País 1887. No cabe la menor duda de quien salió ganando en este trueque tan desigual. ¡Ya se imaginará usted, lo difícil que es el acto de vender y comprar entre fenicios!

No sé exactamente cuáles fueron los motivos que tuve para comprar el libro del grupo PRISA; la verdad es que no lo abrí hasta hace un par de meses atrás, cuando limpiando la buhardilla me encontré con una caja de libros viejos y olvidados, y la pasta ilustrada con sus 61 lápices y una pluma negra, marca Pelícano, apareció frente a mí, como un genio encerrado durante tantos fríos inviernos y me recordó las anécdotas en la calle Villà 10.

Resulta, que leyendo el artículo de Pascual Serrano en Rebelión titulado: ¿Quiénes son los quince miembros del nuevo Consejo de Administración de Prisa?, me entero que a nivel de los accionistas, a partir del 27 de noviembre del 2010, la mayoría absoluta está en manos norteamericanas. Entonces, simplemente por curiosidad, hojeé el manual de El País, pensando encontrar nombres y apellidos del Consejo de Administración, pero solamente encontré, entre otras cosas, el estatuto de la redacción de El País aprobado por el Consejo de Administración de Promotora de Informaciones, Sociedad Anónima (PRISA), el 29 de abril de 1980; por el Censo de la redacción, el 11 de junio de 1980; por la Junta de Fundadores, el 18 de junio de 1980; por la Junta General de Accionistas, el 20 de junio de 1980. Leí el artículo 3, que define la línea ideológica del periódico en los siguientes términos: “1.1. EL PAÍS se define estatutariamente como un periódico independiente, nacional, de información general, con una clara vocación de europeo, defensor de la democracia pluralista según los principios liberales y sociales, y que se compromete a guardar el orden democrático y legal establecido en la Constitución. En este marco, acoge todas las tendencias, excepto las que propugnan la violencia para el cumplimiento de sus fines”. “1.2. EL PAÍS se esfuerza por presentar diariamente una información veraz, lo más completa posible, interesante, actual y de alta calidad, de manera que ayude al lector a entender la realidad y a formarse su propio criterio”. “1.3. EL PAÍS rechazará cualquier presión de personas, partidos políticos, grupos económicos, religiosos o ideológicos que traten de poner la información al servicio de sus intereses. Esta independencia y la no manipulación de las noticias son una garantía para los derechos de los lectores, cuya salvaguardia constituye la razón última del trabajo profesional. La información y la opinión estarán claramente diferenciadas entre sí”.

Dado que el libro de mi propiedad ya tiene más de veinte años, se me ocurrió consultar en el buscador Google Chrome para cotejar los datos viejos con los nuevos y cuál fue mi sorpresa al constatar que entre la tercera edición del mencionado libro y la edición de 2002, la cual no tiene apéndices; aparte de los prólogos, no hay ninguna diferencia, en cuanto al contenido.
Hojeando, aquí y allá, llegué a la sección de siglas y me detuve en OUA, que son las siglas de la Organización para la Unidad Africana, fundada en 1963 y reemplazada en 2002 por la Unión Africana (UA). Revisando país por país, nada más por curiosidad y sed de conocimiento geográfico, pude comprobar que Marruecos había abandonado la organización en 1984, en señal de protesta por la incorporación de la República Árabe Saharaui Democrática a la OUA, pero en el manual seguía figurando como estado miembro; además de la inexplicable ausencia, en ambas ediciones, de Suráfrica. También puede comprobar la existencia de un “país africano que no aparece en ningún atlas moderno ni antiguo y por lo visto, “descubierto” o “inventado” por los geógrafos de El País, llamado “TONGO”. Tengo la impresión—me dije, un tanto preocupado— que por el tingo que me di bailando tango porteño me fracturé el tungo y me falla la memoria, pues ya no sé si el verso del escritor cubano Nicolás Guillén, dice: “Tepica el tongo tolongo, tepica el negro bien negro; tongo tolongo del Tongo...” o Sóngoro cosongo o tengotantotango en el cuerpo que ahora sólo veo minas en tangas y togas en TOGO.
Con todos estos deslices y errores garrafales del Libro de estilo de El País, sospecho que desde 1977, año en que se editó el primer libro hasta nuestros días, los responsables de dicha empresa no se han preocupado de revisar, corregir y actualizar la información contenida y subscrita en su canon operativo, de lo cual deduzco, que el manual de estilo es un librito de estantería, real o virtual, donde lo escrito en él, sobre todo, lo concerniente a los principios 1.2 y 1.3 son letra muerta.

¿Qué podemos esperar de los nuevos mandamases del grupo PRISA? ¿Un viraje en la política editorial, sin influencia ideológica de grupos económicos? ¿Nos presentarán, tal vez, diariamente una información veraz, lo más completa posible, de manera que nos ayude a los lectores a entender, por ejemplo, la realidad cubana y venezolana, y formarnos nuestro propio criterio?
Me temo que no.
Vestidme despacio que tengo PRISA —dijo la mona joven vanidosa—con el tul de la verdad mediatizada.
PS: “…//en cambio para nosotros Cuba y Nicaragua (y Venezuela)/son hechos/fundamentales y/fundacionales/en tanto que/para ellos/son tan solo/noticias/por eso nunca/las entendieron bien//. M.Benedetti, Inventario: “Hechos/Noticias” levemente modificado.


Roberto Herrera 03.12.2010