sábado, 1 de marzo de 2014

Copulas a calzón quitado

Versículos evolutivos


Aquí vengo nuevamente con mi guitarra cantando mi triste pregón errante. Tal vez, debido al escozor, algún cristiano me tilde – ¡Oh Dios! – de atorrante. Pero la tilde en la oración puede alterar por completo la oración vespertina. No es lo mismo decir: ¡Danos hoy nuestra empanada de cada día! que ¡Daños hoy nuestra empañada de cada día! o ¡qué año más peludo! a ¡qué ano más peludo! lleno de emoción. ¡Cuidado con los pañales que tienen algo amarillo y pegajoso! gritó asustada la Nina! Pido perdón de antemano si hiero susceptibilidades, algunas veces yerro[1] adrede y otras por ser medio pagano. Como no cobro ni exijo prebenda alguna, no me preocupo si el visitante paga o no con oro, porque sé que su preciado tiempo es oro y yo como no soy loro no repito sermón incoloro.

El mundo dejó de ser chico cuando el Hombre bajó del árbol genealógico y cortó la manzana. Dicen que nuestra tatarabuela fue Eva, algunos dicen que se llamó Lucy de Hadar, para mí como si hubiera sido Susana. Adán, como era pelotudo, tuvo que utilizar como bikini una hoja de parrón extra larga y vaya que se veía sensual. Tarzán de los monos lo imitó y Jane preocupada por la proliferación censual redujo drásticamente la cuota mensual. Trazan los necios una línea infranqueable entre los primates mayores y la especie humana. Cuánto lo siento si usted es racista y vive en las nubes, sólo en un 1,3 por ciento se diferencia el genoma.

Así se pobló la tierra poco a poco, de polvo en polvo, de hálito divino y de vez en cuando de un palito. Plana la creyeron los sabios simios y como no había fronteras llegaron más allá de las dunas, comiendo dátiles, hierbas y frutas jugosas parecidas a las tunas. Eran grupos pequeños nómades de no más de tres o cuatro familias para las que el sexo polígamo no era delito.

Sodoma y Gomorra fueron castigadas y reducidas a la ceniza por practicar el sexo fuera de la ley. De qué sirvió el castigo divino, si años más tarde los Argonautas acompañantes de Jasón en la barca, después de varias semanas en alta mar le bajaban el calzón a cualquiera. No se asuste mi compay y no se me haga el güey, según la ciencia moderna, la homosexualidad y la bisexualidad son fenómenos naturales y no una perversión. Pero hay tanto perverso navegando en internet, accediendo a cualquier hora dada mediante enlace de hipertexto a la página de una cibernauta, pretendiendo horadar la vagina virtual con cualquier pretexto.

Moisés quiso aplacar el fuego del instinto de procreación a rajatabla. Mostrando a los libidinosos trashumantes un pedazo de roca cincelado con un rayo fulminante por Yahvé. Ya ve entonces paisano, allí comienza el control insano del impulso sexual. ¡Sefóra!, tu mirada me devora, comentó el elegido a su mujer, quien mal momento escogió para trasmitir el mensaje. El final del cuento del monte Sinaí no terminó como suponen algunos. Mejor, ¡monte mi profeta! que usted ya no es becerro, ordenó ella fogosa, pues al fin y al cabo todo es puro blablá.

Cuando se es joven imberbe se cometen muchos deslices, pero cuando se rompe el catre por los desenfrenos juveniles, hay que ser muy torpe para difundirlo con pompa y boato. En las cosas del amor hay que ser discreto, eso lo dijo Érato. Dalila descubrió que la potencia de Sansón no se escondía en las gónadas de su amante, sino en las raíces del cuero cabelludo. ¡Qué boludo! el israelita que creyó en las huevadas de la traidora filistea quien era más escurridiza que una anguila.

Según Virgilio, el de la Eneida, a raíz de la muerte en celada de Androgeo, su padre Minos cerró todos los caminos que conducían a la ciudad de Atenas. Con mucha hambre pues la ensalada repelada no cubría los gastos calóricos necesarios, cagados de susto y con temblor en las rodillas, los atenienses imploraron clemencia a los Dioses del Olimpo. Minos[2] mal que Minos se compadeció y les exigió alimento seguro cada nueve años para el Minotauro. Peliaguda la prueba del rey que exigió de los héroes de Ática mucho andrógeno en las criadillas hasta que llegó el día en que Teseo con mucho tesón engañó a la bestia y le dio por fin muerte segura. Contenta Ariadna y con mucho deseo carnal le exigió a Teseo una prueba de amor por su audaz ayuda. Aunque sea con el Dédalo exclamó la joven desesperada, cuando se percató que su valiente amante había gastado en la cueva luchando contra el monstruo toda la ración de testosterona requerida en el combate cuerpo a cuerpo. Mala cueva dijo Teseo y se dio la media vuelta.

Otro que la tenía bien grande, así como Sansón, era Hércules el héroe griego fortachón. Requetemacho dicen que era y tenía la fuerza de tres leones y un valor extraordinario. Prefirió como esposa a Virtud y no a Placer, pero no por falta de las hormonas masculinas que sirven para realizar las tareas domésticas, las más diversas y las más perversas. Pero como la mayoría de machos está conformada por animales bobos que prefieren buscar la gloria y el honor en las guerras, le correspondió a Virtud, su abnegada esposa, ocuparse de lo doméstico y además de cuidar que nadie jugara con Herculito, al menos sin su permiso.

Así llegamos al siglo veintiuno y no me olvido de ninguno. El de las luces también fue opaco, como en la edad media, pues también la media del género masculino se volvió loca por una media. Y qué decir de la falda o la minifalda al estilo Adelita o de la anoréxica Twiggy. Sin duda venimos de los monos y de las monas, pues las hormonas ponen encabritadas hasta a las mormonas y si no hay sexo se ponen encabronadas. Mejor sentémonos manito, porque este peo se pone feo. Quien navega en las turbias aguas del hastío, sin rumbo y a la deriva, como lo hizo Desdémona en aquellos días, quien, para aprovechar el tiempo por si a Casio[3] Otello no regresaba, se la pasó copulando como lo hizo Lucy o Eva desde que era mona.

Prefiero mejor hablar de Mafalda con mis amigos, antes que hablar de la falda de Azucena. Filosofar es alimentar el espíritu y si hay que celebrar el onomástico redondo de Martín, me visto de catrín, procurando no llegar tarde a su cena. Como no soy yanqui, chicle no mastico ni leo a Charly Brown. El pibe Guille me encanta por su inocencia, Felipito por su fantasía, Susanita por su transparencia y Manuelito por su simpleza, aunque muchas veces es un cabrón.

El varón tiene la impronta aprendida en eones, por eso sigue creyendo que la valentía y la fuerza están en los cojones. Los Bonobos, como es sabido, son nuestros parientes más cercanos. La moral en ellos es basal y no tan compleja como la nuestra, por eso ellos practican sin remordimiento el sexo oral. Peludos como los antiguos hippies de San Francisco que pregonaban el sexo y repudiaban la guerra, el Pan Paniscus resuelve los conflictos sociales follando. Y no se me ponga arisco y no caiga en pánico. Copular viene del latín y es lo más natural del mundo utilizar el pichulín. Lo que es contra natura es la pedofilia de curas y cardenales que fornican por la noche y en la mañana dominical, como si nada, leen la homilía acerca de la pureza y la castidad.

Ya casi estoy llegando al final de este viaje y aunque no les hablé de Príamo ni de Aquiles, aquí les dejo estas coplas que cuentan la historia sexual de los hombres y de las guerras. No valen un Potosí, pero Helena de Troya tuvo un poto que sí valió la pena, al menos eso fue lo que creyó el bello Paris. La historia sucinta de la guerra de Troya se aprende en la escuela y mujer que no aprieta bien su cinta a la cintura puede quedar encinta y engendrar una criatura. El pecho de la mujer es la fuente de la vida y ¡ay! de mujer ingrata que confunda detestar con destetar. El amor más puro viene de la leche y es un hecho comprobado que no es pecado lo que se hace en el lecho. El purgatorio de Dante no existe, pero si quiere tener sexo sano y vivir feliz, haga lo que hacía Beatriz, quien de antemano se lavaba entero el cuerpo por delante y por detrás en el lavatorio.



[1] Fe de erratas: Donde dice Copulas a calzón quitado, debe decir: Coplas a calzón quitado
[2] Donde dice: Minos; debe pensarse: Menos. ¡Faltaba menos!
[3] Por si acaso no lo sabe, Casio fue quien le puso los cuernos al negro Otello. 

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