viernes, 1 de agosto de 2014

Cien años con la gaza al cuello

Los palestinos de la Franja de Gaza viven desde ─ casi─ cien años con la gaza al cuello, ante la mirada fría e indiferente de las naciones más poderosas e influyentes del mundo occidental.

Todos los indicios señalan que el asesinato de los jóvenes estudiantes israelíes en Cisjordania a principios de Junio, fue cometido por un comando armado palestino sin el conocimiento de la dirección central de Hamas, según confirma el vocero de la Policía Israelí, Micky Rosenfeld. Sin embargo, este dato importante es ignorado por los señores de la guerra. Cuando se quiere hacer la guerra, cualquier motivo es bienvenido. Huelga decir, que el asesinato de los estudiantes no es ningún motivo cualquiera, pues la muerte de un ser humano nunca es un acto nimio, pero ésta tampoco puede ni debe justificar la masacre que se está cometiendo en Gaza. A decir de Benjamín Netanyahu, jefe del gobierno de Israel, las acciones militares en la Franja de Gaza forman parte de una “guerra justa”.

¿Qué tan justa puede ser una guerra totalmente asimétrica, planificada minuciosamente con antelación? ¿Qué de justo tiene una guerra, cuándo la mayoría de muertos y heridos son civiles, sobre todo niños?

Por lo visto, la derecha radical en Israel ha tomado la batuta ideológica de esta orquesta mortal, dándole a las acciones militares en Gaza un carácter de “gran guerra Patria”, con el objetivo de ganarse la opinión pública israelí. Hasta el momento, al parecer, con muy buenos resultados, puesto que cualquier ciudadano israelí que se oponga activa o intelectualmente a la política guerrerista del gobierno de Netanyahu es considerado “traidor” al Estado de Israel; arriesgando al mismo tiempo su puesto de trabajo o, ser detenido y encarcelado.

El servicio secreto de Israel ha tenido siempre una baza escondida bajo la manga en el asunto de la Franja de Gaza y el asesinato de los jóvenes estudiantes les cayó como agua de Mayo/Junio en tiempo de sequía. Habría que ser demasiado ingenuo para creer que el Mossad, uno de los aparatos de inteligencia más eficientes y eficaces en el ranking mundial de espionaje, no supiera nada acerca del plan criminal del comando palestino. Más allá de teorías conspirativas, especulaciones y fantasías acerca de la política maquiavélica sionista, la ciudadanía crítica del mundo todavía tiene el derecho a la duda. No sería la primera vez en la historia de las guerras que un “montaje político-militar” da pie al inicio de acciones militares. Allí están la explosión del Maine en Cuba 1898, el ataque japonés a Pearl Harbor 1941 y el "incidente del Golfo de Tonkín" en las costas vietnamitas 1964.

Un sentimiento de impotencia civil generalizada recorre las calles de las ciudades principales del mundo occidental, y parece que los gritos de protesta e indignación de la comunidad internacional no tienen eco o muy poca resonancia en la ciudadanía israelí. Mientras gran parte de los israelitas avale las acciones militares, el río de sangre en la Franja de Gaza, desgraciadamente, continuará su curso y las bombas seguirán cayendo en Gaza como una maza en la cabeza de la indefensa población civil palestina.
Con tantas guerras y conflictos bélicos en todos los rincones del mundo, ya el ciudadano de a pie no sabe en qué manifestación de protesta participar para expresar así su solidaridad e indignación. ¿Ucrania? ¿Siria? ¿Libia? ¿Irak? ¿La Franja de Gaza?

La coyuntura geo-política y militar actual en el Oriente Medio, confusa y ambigua, en cierta medida contribuye más bien a confundir a la opinión pública y a dividirla; situación que debilita a todas luces el efecto de las protestas y demandas internacionales. Quien saca beneficio de tales circunstancias es obviamente el Estado de Israel.


¡A río revuelto, ganancia de pescadores sionistas!

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