domingo, 4 de octubre de 2015

No todos los blancos son racistas ni tampoco todos los racistas son blancos

“Los estudios de ADN no indican que existan distintas subespecies clasificables (razas) dentro de los seres humanos modernos. Aunque los diferentes genes de rasgos físicos, como el color de la piel y el cabello pueden identificarse entre las personas, no existen patrones consistentes de genes en el genoma humano para distinguir una raza de otra. Tampoco existe ninguna base genética para las divisiones de la etnia humana.”  Human Genome Project



Los científicos que participaron en el Proyecto del Genoma Humano (PGH) concluyeron que los llamados   caucásicos, africanos, asiáticos, indios, árabes o judíos no son “razas” diferentes, sino grupos étnicos particulares, cuyas diferencias físicas observables son simplemente fenotípicas, y comprenden cualidades  como las morfológicas, las fisiológicas y las conductuales.

Sí demostrado está que las “razas” humanas no existen, y que en definitiva  solo existe la especie humana,  ¿por qué surge entonces el racismo? 

El racismo nace como un instrumento religioso e ideológico para justificar el sojuzgamiento de otras etnias y/o la discriminación social de sus propios compatriotas por parte de un grupo élite de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma, tienen una tradición común y que basándose en una     “supuesta” superioridad,  se sienten con el legítimo  derecho y autorización divina para exterminar todo aquello que sea ajeno y extraño a su cultura. De esta forma los reyes católicos del siglo XV – Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla– ordenaron perseguir, torturar y expulsar a las comunidades judías sefardís por cuestiones de fe, así como lo hiciera el rey Eduardo I de Inglaterra   en 1290 y el rey de Francia Carlos VI, apodado el  Loco, en 1394. Por su parte, el racismo anglosajón no se quedó atrás en la edad contemporánea masacrando y exterminando a poblaciones enteras de seres humanos en la época del  colonialismo  en los Estados Unidos. Con la abolición del Apartheid en Suráfrica y en Namibia  en 1992 se terminó –al menos oficialmente– con la segregación racial como política de estado a nivel mundial.

El racismo  es un fenómeno social que se manifiesta de muchas formas y existe en todas las latitudes. No obstante, el racismo no puede considerarse ni debe ser entendido como una impronta biológica en el ser humano y por lo tanto, sería erróneo  concluir que la especie humana es racista por naturaleza. A pesar que el racismo se expresa con más virulencia en Europa y en los Estados Unidos, es necesario acotar que  no  todos los blancos son racistas ni tampoco todos los racistas son blancos.  

En tiempos de crisis mundial económica, la xenofobia, la discriminación social y el racismo proliferan en cualquier parte del mundo como setas en tierra húmeda y ambiente ácido. Por eso es importante no olvidar las palabras de Martin Niemöller, pastor protestante alemán, quien sufrió en carne propia la brutalidad del régimen hitleriano en los campos de concentración: „Primero vinieron a buscar a los comunistas, y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y sindicalistas, y yo no hablé por que no era ni lo uno ni lo otro. Después vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.

Actualmente los “malos” de la película son los  mexicanos, quienes se encuentran en el punto de la mira del señor Donald Trump, aspirante republicano a la presidencia de los Estados Unidos.

¿Quiénes serán los siguientes el día de mañana?

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