viernes, 1 de noviembre de 2013

Yo tuve un amigo….

A Jorge Edgardo Castro Iraheta “Medardo” in Memoriam, guerrillero salvadoreño caído en combate el 23 de octubre de 1985


Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, sabía de cosas que a mí me gustaban y un día de tantos de los que compartimos en el Volcancillo me dijo que la hermenéutica marxista del desarrollo del Hombre sostiene que la lucha de clases es el motor de la historia y que la exégesis dialéctica no hegeliana de Federico Engels, forma parte de la conciencia revolucionaria y que es la antípoda de la filosofía aristotélica y de los diálogos socráticos mayéuticos no dogmáticos.

Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, se interesaba por la revolución sexual de Wilhelm Reich y no le paraba bola a los cánones doble morálicos de comandanticos beaticos, pero me recomendó no divulgar mucho mi “teoría de las relaciones sexuales abiertas”, pues era peligroso hablar de esas “herejías” en las guerrillas de Chalate.

Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, sabía de cosas que yo no sabía. Aluciné cuando un día me dijo:” Jorge te contaré un secreto, pero no se lo cuentes a nadie. Hay compas que solo “volados” soportan el ácido de la guerra, estarían psicóticos sino fuera por los hongos alucinógenos que crecen donde pastan las vacas, ya sean éstas gordas o flacas, pues todas cagan lo mismo. Y otros, que antes de ir al combate se estimulan con una dosis extrafuerte de una pasta de café instantáneo”. A ninguno de los que anduvieron “pedo” ni mi amigo ni yo le pusimos el dedo.

Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, hizo suya la máxima de Juvenal y saltó y corrió con la elegancia de bailarín del Bolchoi, y combinó a la perfección el fútbol con el juego ciencia y también con el teatro, tocó el balón con los pies como toca el diestro cirujano el bisturí cuando corta el tejido blando, no sé si prefirió a Lorca, a Brecht o de la Barca, pero sé que con su tropa hizo las de Fuenteovejuna o las de Charles d’Artagnan.

Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, había leído bastante. La novela de MacLean que yo había expropiado con fines literarios junto con muchos libros más en la iglesia de San José las Flores, después que la Guardia Nacional abandonó el pueblo, la clasificó de pura paja. No sé si leyó completo “Los cañones de Navarone”, a mí al menos, la película me empiló. Con mis once añitos yo era un cabro chico mocoso y él apenas tenía dos. Pocos días más tarde, después de mi visita al campamento, él con su tropa cerca de la Hacienda a los del Atlacatl o del Belloso emboscó. Sabía mandar al subalterno, combinando con maestría la disciplina y la tolerancia,….una de cal y otra de arena.

Yo tuve un amigo en la montaña, quien no fue ni bolchevique ni menchevique. Tenía mucho de Bakunin y un pelín de León Trotski, no fue político ni diplomático ni dado a los discursos ni arengas panfletarias, desplazado eso si hacia el rojo, conversando conmigo soñó despierto a El Salvador socialista. Prefirió muchas veces callar, sin darme por eso la razón, que no siempre la tuve, pues mi amigo siempre sostuvo que el sendero del socialismo no es una línea recta, sino un camino sinuoso y empedrado, con muchas curvas y recovecos, un día se da un paso adelante y al otro siguiente, se retroceden dos, para continuar avanzando en espiral de lo simple a lo complejo.

Yo tuve un amigo en la montaña, quien más que amigo fue un hermano gemelo, pero eso lo supe recién, treinta años más tarde….

8 comentarios:

  1. Hola Roberto, te felicito por tu mente y corazón por seguier recordando y queriendo despues de treinta años a nuestro gran Medardo... Yo tambien le sigo admirando y recordando junto a muchos más... A la china (su esposa) quien tenia más huevos que una iguana le recuerdo por varias cosas; pero sobre todo cuando casi me cago al ofrecerme ayudarle a cargar a Israelón... Yo sentí que todo mi cuerpo se rompía, ese compa pesaba más que una montaña. En aquellas laderas fundía a todo el destacamento, por eso algun compa le dijo: "Puta cabrón no te dejes herir, mejor... Mejor que te maten. Mirá como nos llebas de hechos mierda." Jajajaaaa, todos nos reimos y eso nos dió más fuerzas para seguirle cargando a él y otros compas, quienes no paraban de darnos gracias; pues sabian del esfuerzo sobre humano que haciamos trasladandoles en hombros a un lugar seguro.

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    1. Gracias compa! El recuerdo de Medardo, de la aguerrida China y de toda esa juventud gloriosa salvadoreña siempre estará en mi mente y en mi corazón y desde ésta trinchera de las ideas y la memoria les envío un fraternal y cariñoso saludo a los familiares de los caídos en la revolución salvadoreña y aquellos que tienen la dicha de poder contar la historia, su historia, nuestra historia los invito a escribir sus memorias, allí donde estén, escribamos nuestra historia, de este lado de la trinchera. No permitamos que el enemigo y el tiempo le eche tierra a nuestros muertos. Ellos son nuestros...y nuestro su legado.....
      Con cariño y respeto, allí donde todos ustedes se encuentren....fue un honor haber compartido con ustedes esa parte de la historia salvadoreña.
      Roberto Herrera

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    2. siga compartiendo tus recuerdos empapados por la montaña de Chalate. Gracias por estas lineas sobre "Medardo"...

      L.

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  2. Entiendo que estamos hablando del mismo Medardo que llegó a Chalate con los primeros 2 pelotones de UV del Para-central

    [26] MEDARDO

    “El vehículo cherokee arrancó haciendo chillar los neumáticos. A través de sus ventanas entreabiertas se podían ver las boquillas de los rifles G-3, y las siluetas de los integrantes de la patrulla...”

    “Este rifle será el preludio de requisas más grandes…” Comentó Medardo.

    Cuando se conectaron los dos alambres a la batería de 9 voltios, los cinco integrantes de la escuadra esperaban una detonación estrepitosa. Pero no hubo explosión alguna. La mina vietnamita sonó sorda y apagada. Una leve sacudida de la maleza, y una cortina de humo, y nada más. Los pájaros en la floresta cercana huyeron en desbandada y los animales del monte corrieron a ciegas. Solo se vio humo, a modo de un incendio que se apaga tirándole agua. El vehículo tipo cherokee arrancó haciendo chillar los neumáticos. A través de sus ventanas entreabiertas se podían ver las boquillas de los rifles G-3, y las siluetas de los integrantes de una patrulla de El Escuadrón de la Muerte que huía de la detonación. Medardo dio la orden de retirada. Los cinco guerrilleros echaron a correr de forma ordenada y buscando la base ubicada en La Finca Barrios en las estribaciones del volcán Chinchontepeque y de frente al Ingenio Azucarero Jiboa donde había una base militar.

    Aquel día del que les relato, Medardo y una escuadra colocaron la emboscada en “I” en horas del almuerzo a poca distancia del Ingenio azucarero Jiboa. Pasadas las 13.00 horas vieron venir un vehículo cherokee, por sus ventanas entreabiertas se podían ver las boquillas de los rifles G-3. El vehículo se detuvo a unos 30 metros de donde estaba puesta la mina. Una puerta se abrió. De ella bajó un civil armado. Este, caminó de regreso por el asfalto hasta colocarse frente a la mina. Luego se bajó la bragueta del pantalón y se puso a orinar sin saber que estaba frente a una mina y en medio de una ligera emboscada. Nadie más bajó del vehículo. Medardo dudó, creyendo que venían más vehículos atrás, por eso no dio la orden de detonar la mina, pero además, la idea era detonar la mina al vehículo y demolerlo por completo. Luego de momentos de duda y a una señal afirmativa de los compañeros de la escuadra Medardo dio la orden de detonar la mina, y luego la orden de retirada. ¡Y a correr!

    Luego de correr unos 100 metros en retirada, Medardo y demás compañeros se percataron de que el vehículo del escuadrón de la muerte huía por la carretera hacia San Vicente. Entonces dio la orden de regresar a explorar la carretera y el punto de la explosión encontrando un cuerpo sin vida derribado en la cuneta de la calle, y un G-3 con 10 magazines de reserva. Esta exitosa emboscada fue el inicio de una serie de operaciones con resultados positivos, luego de que el gobierno y las fuerzas armadas aseguraran que después de la “fallida ofensiva” del 10 de enero de 1981, “la guerrilla solo eran grupos desperdigados y que era cuestión de tiempo para exterminarlos”. Aquel día, el vehículo cherokee, transportando integrantes de los escuadrones de la muerte, huyó sin mirar atrás rumbo a San Vicente.

    “Este rifle será el preludio de requisas más grandes…” Comentó Medardo mostrando el rifle G-3 requisado al enemigo cuando llegaron a la base en La Finca Barrios, lo dijo más como una reflexión personal, y en efecto, así fue. “Salió soplada esa mierda…”añadió, refiriéndose a la mina que en realidad había sido afectada por la humedad.

    Medardo, junto con Cecilia, Beatriz, Filomena, Guayo, y otros, fueron de los primeros combatientes seleccionados para integrar los primeros dos pelotones de unidades de vanguardia, UV, que se trasladaron del Frente Para-central hacia Chalatenango para reforzar y garantizar la retaguardia estratégica. Años después, Medardo y Guayo caerían en combate.

    Fb | Darío Sánchez

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    1. Estimado compañero Darío Sánchez,
      mil gracias por su aporte anecdótico. Efectivamente, se trata del mismo Medardo. Ese que Usted describe, ese fue mi amigo, quien nunca hizo alarde de las cosas que sabía y que había hecho. La modestia no solamente fue una cualidad que lo distinguía de muchos jefes militares, sino que hizo de ella una actitud frente a la vida. Así lo conocí hasta el último día que nos vimos. Gracias, una vez más!

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  3. Estimado Compañero Roberto, me alegra poder contribuir con esta anécdota, dichos sea de paso, solo te mandé una parte por el espacio. Yo estoy escribiendo algunas cositas de los compañeros y compañeras del frente para-central, sobre todo del Chinchontepeque, y las voy publicando en el facebook, no sé si tienes cuenta en el Fb, así podríamos tener comunicación e intercambiar. Yo, al igual, soy partidario de que rescatemos nuestra memoria histórica y que todas aquellas hazañas y cualidades de los hombres y mujeres que le hicimos frente a la guerra no se pierdan. Yo conocí a Medardo en La Finca Barrios en el volcán Chinchontepeque, allá por octubre, noviembre de 1981, y los despedí cuando iban para Chalatenango con los primeros dos pelotones de las UV. Ah y a la China Beatriz la conocí desde principios de 1980 allá por La Paz Opico. Mi nombre en Facebook es Darío Sánchez. Saludos!

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    1. Chévere Darío, lo único es que en FB hay varios DS. Alguna otra coordenada en FB para la mejor localización? Salu2

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