sábado, 1 de marzo de 2014

Copulas a calzón quitado

Copulas a calzón quitado

Versículos evolutivos

Aquí vengo nuevamente con mi guitarra cantando mi triste pregón errante. Tal vez, debido al escozor, algún cristiano me tilde – ¡Oh, Dios! – de atorrante. Pero la tilde en la oración puede alterar por completo la oración vespertina. No es lo mismo decir: ¡Danos hoy nuestra empanada de cada día! que ¡Daños hoy nuestra empañada de cada día! o ¡qué año más peludo! a ¡qué ano más peludo! lleno de emoción. ¡Cuidado con los pañales que tienen algo amarillo y pegajoso! gritó asustada la Nina!

Pido perdón de antemano si hiero susceptibilidades, algunas veces yerro[1] adrede y otras por ser medio pagano. Como no cobro ni exijo prebenda alguna, no me preocupo si el visitante paga o no con oro, porque sé que su preciado tiempo es oro y yo como no soy loro no repito sermón incoloro.

El mundo dejó de ser chico cuando el Hombre bajó del árbol genealógico y cortó la manzana. Dicen que nuestra tatarabuela fue Eva, algunos dicen que se llamó Lucy de Hadar, para mí como si hubiera sido Susana. Adán, como era pelotudo, tuvo que utilizar como bikini una hoja de parrón extralarga y vaya que se veía sensual. Tarzán de los monos lo imitó y Jane preocupada por la proliferación censual redujo drásticamente la cuota mensual. Trazan los necios una línea infranqueable entre los primates mayores y la especie humana. Cuánto lo siento si usted es racista y vive en las nubes, sólo en un 1,3 por ciento se diferencia el genoma.

Así se pobló la tierra poco a poco, de polvo en polvo, de hálito divino y de vez en cuando de un palito. Plana la creyeron los sabios simios y como no había fronteras llegaron más allá de las dunas, comiendo dátiles, hierbas y frutas jugosas parecidas a las tunas. Eran grupos pequeños nómades de no más de tres o cuatro familias para las que el sexo polígamo no era delito.

Sodoma y Gomorra fueron castigadas y reducidas a la ceniza por practicar el sexo fuera de la ley. De qué sirvió el castigo divino, si años más tarde los Argonautas acompañantes de Jasón en la barca, después de varias semanas en alta mar le bajaban el calzón a cualquiera. No se asuste mi compay y no se me haga el güey, según la ciencia moderna, la homosexualidad y la bisexualidad son fenómenos naturales y no una perversión. Pero hay tanto perverso navegando en internet, accediendo a cualquier hora dada mediante enlace de hipertexto a la página de una cibernauta, pretendiendo horadar la vagina virtual con cualquier pretexto.

Moisés quiso aplacar el fuego del instinto de procreación a rajatabla. Mostrando a los libidinosos trashumantes un pedazo de roca cincelado con un rayo fulminante por Yahvé. Ya ve entonces paisano, allí comienza el control insano del impulso sexual. ¡Sefóra!, tu mirada me devora, comentó el elegido a su mujer, quien mal momento escogió para trasmitir el mensaje. El final del cuento del monte Sinaí no terminó como suponen algunos. Mejor, ¡monte mi profeta! que usted ya no es becerro, ordenó ella fogosa, pues al fin y al cabo todo es puro blablá.

Cuando se es joven imberbe se cometen muchos deslices, pero cuando se rompe el catre por los desenfrenos juveniles, hay que ser muy torpe para difundirlo con pompa y boato. En las cosas del amor hay que ser discreto, eso lo dijo Érato. Dalila descubrió que la potencia de Sansón no se escondía en las gónadas de su amante, sino en las raíces del cuero cabelludo. ¡Qué boludo! el israelita que creyó en las huevadas de la traidora filistea quien era más escurridiza que una anguila.

Según Virgilio, el de la Eneida, a raíz de la muerte en celada de Androgeo, su padre Minos cerró todos los caminos que conducían a la ciudad de Atenas. Con mucha hambre pues la ensalada repelada no cubría los gastos calóricos necesarios, cagados de susto y con temblor en las rodillas, los atenienses imploraron clemencia a los Dioses del Olimpo. Minos[2] mal que Minos se compadeció y les exigió alimento seguro cada nueve años para el Minotauro. Peliaguda la prueba del rey que exigió de los héroes de Ática mucho andrógeno en las criadillas hasta que llegó el día en que Teseo con mucho tesón engañó a la bestia y le dio por fin muerte segura. Contenta Ariadna y con mucho deseo carnal le exigió a Teseo una prueba de amor por su audaz ayuda. Aunque sea con el Dédalo exclamó la joven desesperada, cuando se percató que su valiente amante había gastado en la cueva luchando contra el monstruo toda la ración de testosterona requerida en el combate cuerpo a cuerpo. Mala cueva dijo Teseo y se dio la media vuelta.

Otro que la tenía bien grande, así como Sansón, era Hércules el héroe griego fortachón. Requetemacho dicen que era y tenía la fuerza de tres leones y un valor extraordinario. Prefirió como esposa a Virtud y no a Placer, pero no por falta de las hormonas masculinas que sirven para realizar las tareas domésticas, las más diversas y las más perversas. Pero como la mayoría de los machos son animales bobos que prefieren buscar la gloria y el honor en las guerras, le correspondió a Virtud, su abnegada esposa, ocuparse de lo doméstico y además de cuidar que nadie jugara con Herculito, al menos sin su permiso.

Así llegamos al siglo veintiuno y no me olvido de ninguno. El de las luces también fue opaco, como en la edad media, pues también la media del género masculino se volvió loca por una media. Y qué decir de la falda o la minifalda al estilo Adelita o de la anoréxica Twiggy. Sin duda venimos de los monos y de las monas, pues las hormonas ponen encabritadas hasta a las mormonas y si no hay sexo se ponen encabronadas. Mejor sentémonos manito, porque este peo se pone feo. Quien navega en las turbias aguas del hastío, sin rumbo y a la deriva, como lo hizo Desdémona en aquellos días, quien, para aprovechar el tiempo por si a Casio[3] Otelo no regresaba, se la pasó copulando como lo hizo Lucy o Eva desde que era mona.

Prefiero mejor hablar de Mafalda con mis amigos, antes que hablar de la falda de Azucena. Filosofar es alimentar el espíritu y si hay que celebrar el onomástico redondo de Martín, me visto de catrín, procurando no llegar tarde a su cena. Como no soy yanqui, chicle no mastico ni leo a Charly Brown. El pibe Guille me encanta por su inocencia, Felipito por su fantasía, Susanita por su transparencia y Manuelito por su simpleza, aunque muchas veces es un cabrón.

El varón tiene la impronta aprendida en eones, por eso sigue creyendo que la valentía y la fuerza están en los cojones. Los Bonobos, como es sabido, son nuestros parientes más cercanos. La moral en ellos es basal y no tan compleja como la nuestra, por eso ellos practican sin remordimiento el sexo oral. Peludos como los antiguos hippies de San Francisco que pregonaban el sexo y repudiaban la guerra, el Pan Paniscus resuelve los conflictos sociales follando. Y no se me ponga arisco y no caiga en pánico. Copular viene del latín y es lo más natural del mundo utilizar el pichulín. Lo que es contra natura es la pedofilia de curas y cardenales que fornican por la noche y en la mañana dominical, como si nada, leen la homilía acerca de la pureza y la castidad.

Ya casi estoy llegando al final de este viaje y aunque no les hablé de Príamo ni de Aquiles, aquí les dejo estas coplas que cuentan la historia sexual de los hombres y de las guerras. No valen un Potosí, pero Helena de Troya tuvo un poto que sí valió la pena, al menos eso fue lo que creyó el bello Paris. 

La historia sucinta de la guerra de Troya se aprende en la escuela y mujer que no aprieta bien su cinta a la cintura puede quedar encinta y engendrar una criatura. El pecho de la mujer es la fuente de la vida y ¡ay! de mujer ingrata que confunda detestar con destetar. El amor más puro viene de la leche y es un hecho comprobado que no es pecado lo que se hace en el lecho. El purgatorio de Dante no existe, pero si quiere tener sexo sano y vivir feliz, haga lo que hacía Beatriz, quien de antemano se lavaba entero el cuerpo por delante y por detrás en el lavatorio.



[1] Fe de erratas: Donde dice Copulas a calzón quitado, debe decir: Coplas a calzón quitado
[2] Donde dice: Minos; debe pensarse: Menos. ¡Faltaba menos!
[3] Por si acaso no lo sabe, Casio fue quien le puso los cuernos al negro Otelo. 




viernes, 21 de febrero de 2014

La hipocresía de un continente

“Quién esté libre de pecado, que lance la primera piedra”. 


En la cultura-política occidental, Suiza es el paradigma de la democracia por antonomasia. Tan es así, que cuando hablamos de la Suiza de Centroamérica, todo el mundo piensa enseguida en Costa Rica. Mientras que los Charrúas son los suizos del continente americano. Es decir, que en el universo de las “democracias americanas”, Uruguay sería la vanguardia. No nos vamos a detener aquí, a discurrir si los “uro-suíticos” son más democráticos que los “suí-ticos” o a preguntarnos quién fue el lunático que tuvo la brillantica, estrambótica y parafrástica idea de comparar estos países con la Convención Helvética y por último, a debatir sí Suiza es realmente la “Meca” de la democracia occidental.

El caso es que el sistema político suizo en cuanto al carácter federal y a la separación de los poderes  estatales no se diferencia mucho a otros estados europeos como Alemania y Austria, sin embargo, en cuanto a los referéndums o plebiscitos, los suizos marcan una diferencia a nivel mundial. Lo cual no significa que las constituciones políticas de los otros estados soberanos occidentales no contemplen el derecho plebiscitario, sino que los suizos utilizan con mayor frecuencia este instrumento de expresión popular. Tanto para lo bueno como para lo malo.

El Partido Popular Suizo-Unión Democrática de Centro (PPS-UDC) fue el iniciador del último referendo suizo: “Contra la Inmigración en Masa". El mismo partido político ultraderechista que agitó al electorado helvético con un afiche propagandístico racista durante la campaña para las elecciones parlamentarias 2007, en el cual aparecían tres ovejas blancas – representando a la población originaria suiza – delante de la bandera suiza y propinándole una patada en el trasero a una oveja negra que simbolizaba no solamente al inmigrante africano, sino al extranjero en general. En noviembre de 2009, Christoph Blocher, Presidente del PPS-UDC, lanzó una furibunda campaña anti musulmana y convocó a la Confederación Helvética a votar a favor de la “Iniciativa contra Alminares”, es decir, en contra de la construcción futura de minaretes en todo el territorio. Solamente una minoría reducida en cuatro cantones votó en contra de la iniciativa. Allí finiquitó el mito que Suiza es la “Meca” de la democracia.

Los suizos aprobaron el referendo del pasado 9 de febrero, que establece la revisión de las cuotas de inmigración en los próximos tres años, ratificadas también plebiscitariamente en 2002, en el marco del acuerdo con la Unión Europea sobre la libre circulación de personas dentro del espacio territorial Schengen.
La decisión de los suizos ha causado gran revuelo en la Unión Económica Europea y desconsuelo en los estadistas líderes. Todos ellos han lanzado estupefactos y al unísono su grito al cielo.
La medida afectará sin duda a más de 300 mil trabajadores alemanes y una cantidad similar de franceses. Tanto el gobierno alemán de Angela Merkel, como el gobierno francés presidido por François Hollande, han advertido sobre los "importantes problemas" que plantea el resultado del referendo suizo.

Pero la verdad es que Europa en general no ve con buenos ojos ni la inmigración africana ni la de Europa oriental. Todos señalan con el dedo reprendedor a la “neutral” Suiza. Aunque la tan cacareada “neutralidad” es otro de los muchos mitos con que se alimenta la fama de ese pequeño e importante país europeo. Suiza es el aliado estratégico del Gran Capital financiero internacional, cuyos centros operativos se encuentran ubicados en los núcleos de poder del primer mundo capitalista.

Si el próximo domingo los otros países europeos realizaran un plebiscito similar, tenga la seguridad, estimado lector, que los resultados no serían muy diferentes. Pues tras la cortina de críticas y desavenencias se esconde la hipocresía de todo un continente.

La Europa del siglo XXI es una “fortaleza”, que cada día se pone más xenófoba e imperialista como en los años dorados de la edad media. El fantasma de Tordesillas se esconde hoy en día en el Tratado de Maastricht y en los Acuerdos Schengen.

Allí están presentes Lampedusa y Rosarno como ejemplos vivos de la frialdad del capitalismo europeo. 

sábado, 15 de febrero de 2014

La Estadística, la Democracia y la Economía de Mercado en El Salvador

“Las estadísticas son como un bikini, muestran datos interesantes pero esconden lo realmente importante”. Sir-Winston Churchill


Más allá del contenido sexista del famoso aforismo del estadista inglés, éste tiene una gran porción de verdad desnuda y refleja además conocimiento de causa. Tal es así, que Sir Winston Churchill, premio Nobel de Literatura 1953 – año en que le propuso a la Unión Soviética, una vez muerto Stalin,  disolverse e integrarse a Europa. Haciendo gala del típico y descarado cinismo del político oportunista que tanto abunda en la economía de mercado, expresó en otro momento que “creía solo en las estadísticas que él mismo había manipulado”. Independientemente de que haya sido él o no, el autor de la última cita, está comprobado que cualquier estadística es vulnerable a la manipulación. Ésta puede darse tanto en la captación de los datos como en la interpretación de los mismos.

Entre más profunda y extensa sea la recolección de datos, más representativa será la muestra estadística. La captación de información numérica es importante y fundamental, pues sin esa base de datos, no es posible realizar una interpretación objetiva de los guarismos computados y finalmente poder así, diagnosticar el estado real de las cosas en la sociedad.

La estadística aplicada al proceso electoral tiene como objetivo principal, la documentación completa y sistematizada de los datos cuantitativos de votaciones populares. Entonces, cuando el proceso electoral es transparente y no está contaminado, las cantidades de votos representan un parámetro importante para analizar o valorar una situación política coyuntural determinada. Entre mayor sea la cantidad de ciudadanos que participa en un proceso electoral transparente y limpio, más representativos serán los datos estadísticos y por lo tanto, más diferenciado será el concepto de “democracia”.

El padrón electoral oficial del Tribunal Supremo Electoral (TSE) utilizado para las elecciones del 2 de Febrero en El Salvador, fue de cuatro millones novecientos cincuenta y cinco mil ciento siete (4,955,107) de ciudadanos. El número de votos válidos fue de dos millones seiscientos ochenta y ocho mil novecientos treinta y seis (2,688,936), es decir, el 54, 27 % de la población con derecho a voto hizo uso del sufragio universal. Mientras que dos millones doscientos sesenta y cinco mil novecientos setenta (2265970), por razones desconocidas se quedaron en sus casas o dispusieron a su antojo y albedrio de su tiempo. Es decir, que hay una “masa electoral latente” importante a considerar en la segunda vuelta. La tesis del “transvase de votos” UNIDAD-ARENA y/o UNIDAD-FMLN, podría tener aplicación práctica, solo en el caso que UNIDAD fuera un ente político homogéneo, disciplinado y cohesionado ideológicamente, pero no lo es. UNIDAD fue una alianza táctica coyuntural electorera. Es probable que haya una repartición espontánea y voluntaria de votos, sin embargo, la probabilidad que esto ocurra en “bloque”, a favor del FMLN, tiende a cero.

El quid del “juego” con las estadísticas está en la valoración e interpretación correcta. Tomemos las elecciones presidenciales del 2 de febrero como ejemplo. Por cierto una de las más bajas de los últimos tiempos. Una interpretación mecanicista y lineal del triunfo del efemelenismo – el FMLN incrementó sustancialmente sus votos con candidato propio en comparación con las del pasado –, podría conducir al triunfalismo, lo cual sería caer en el error de creer que en la segunda ronda, solamente bastaría con sumar el resto de los votos (28701) que le hicieron falta en la primera vuelta, para tener asegurada la presidencia de la república.

El escenario de la “segunda batalla por los votos” será muy distinto al primero y los factores concomitantes serán otros.
En primer lugar, está la gran incógnita del comportamiento de la “masa abstencionista” el 9 de marzo. En segundo lugar, los rivales políticos del FMLN y la clase dominante ya conocen (+/-) la fuerza propia con que cuenta el frente. Utilizando el principio de Vilfredo Pareto, un ingeniero italiano de finales del siglo XIX, podemos hacer una distribución de la fuerza electoral del FMLN expresada a través del voto popular el 2 de febrero. Este principio estadístico, también conocido como “80-20”, se puede utilizar para hacer una distribución natural aproximada de un fenómeno cualquiera.

Aplicando el Principio de Pareto a la fuerza electoral que emitió su voto a favor del FMLN, se podría decir que el “voto duro” correspondería al 80% de los votos emitidos, es decir, un millón cincuenta y dos mil seiscientos catorce (1052615), mientras que el “voto blando” correspondería a doscientos sesenta y tres mil ciento cincuenta y tres (263153). Por otra parte, la probabilidad de repetitividad del comportamiento electoral de las fuerzas del FMLN es muy alta. No así el de las fuerzas de derecha, esto quiere decir, que es muy probable que ARENA aumente sus votos de manera significativa. En tercer lugar, hay un aspecto importante a considerar, y se trata de la “ubicación político-ideológica de la masa crítica electoral”, es decir, aquella población electoral que puede ser determinante y decisiva en un momento coyuntural. Ésta se encuentra históricamente ubicada en la economía de mercado, entre la extrema derecha y centro-derecha. Y por último, está el factor miedo e inseguridad dentro de la “masa crítica electoral”.

El FMLN, para salir vencedor en segunda ronda necesitará más que 28701 votos. La pregunta que surge aquí es: ¿Dónde se encuentra ubicada la reserva electoral del FMLN que no votó?
La probabilidad que el “voto de castigo” [abstencionismo] de la izquierda “desilusionada” y/o “insatisfecha” se mantenga, es grande.

Por lo tanto, es bastante probable que el FMLN se vea en la necesidad de pactar con sectores de la derecha “progresista” y otros sectores tradicionalmente anti-populares, para poder continuar administrando el poder del Estado burgués salvadoreño los siguientes cinco años.

La encuesta de CID-Gallup hecha pública el 12 de febrero, podría ser un ejemplo de manipulación de las estadísticas a las que se refería Sir Winston Churchill. Allí se estima que el 55 % de la población electoral votaría a favor del candidato del FMLN, mientras que un 45 % votaría por ARENA. Si consideramos que un poco menos de la mitad del padrón electoral no votó y si aceptamos la tesis que la “masa crítica electoral” está ubicada a la derecha del FMLN, bien cabe preguntarse:
¿Cómo reaccionarán los votantes de derecha que no fueron a votar ni por UNIDAD ni por ARENA, frente a la “eminente victoria del FMLN”?

Ahora bien, ¿qué es lo realmente importante detrás de las estadísticas desde la perspectiva de la lucha de clases en El Salvador?

La constatación de que el FMLN es un partido comprometido en el esfuerzo de la “Reconciliación” [de clases] y la Concertación política, es decir, el pacto y/o negocio político para resolver de “manera racional” la lucha de clases. En definitiva, más allá de los ditirambos lingüísticos y semánticos, la política real y pragmática del FMLN está en función de la “democracia” en el contexto de la economía de mercado. 

miércoles, 5 de febrero de 2014

La F-1 de la carrera electoral parlamentaria en el capitalismo

Acerca de los resultados en las elecciones presidenciales del 2 de febrero en El Salvador


Con frecuencia se recurre a los logros conseguidos por un partido político en una competición electoral como la realizada el pasado dos de febrero en El Salvador, para continuar haciendo “propaganda política” para consumo del ciudadano común y corriente. Aunque en realidad, el término apropiado debería ser “publicidad o marketing político”, pues en definitiva, de lo que se trata es de presentar una imagen y un perfil del “producto” a ofertar, asequible para las grandes mayorías, quienes son las que deciden al final quien gana la carrera. Es decir, que en la lucha electoral parlamentaria en el capitalismo lo más importante es, de acuerdo la fórmula uno o la regla de oro del juego “democrático”, poner más énfasis en el envoltorio y no en el contenido.

Por eso no es de extrañarse que en la mayoría de los países capitalistas desarrollados y menos desarrollados, los partidos políticos de derecha y los grupos de poder económico sean los que más invierten dinero en campañas publicitarias para pulir exitosamente la imagen del candidato. En primer lugar, porque cuentan con los medios económicos suficientes y en segundo, porque conocen el mercado. Pero la fórmula 1 no es garantía absoluta del triunfo. Los resultados de ARENA en la primera vuelta en El Salvador lo demuestran tácitamente. La Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) obtuvo el peor de los resultados desde su fundación en 1981. Algo parecido le ocurrió a la Unión Democrática Independiente (UDI) en Chile– la hermana gemela de ARENA – en noviembre/diciembre de 2013. Las causas de la derrota de Norman Quijano y Evelyn Rose Matthei Fornet son vario pintas y no es mi intención ni mi interés analizar los factores político-organizativos que contribuyeron a ello.

También la izquierda latinoamericana ha seguido éste método publicitario. En Chile, en 1988 dio muy buenos resultados cuando se lanzó la campaña plebiscitaria contra la dictadura de Pinochtet. El vote por el “NO” fue una obra de arte de “marketing político”. En El Salvador, el FMLN siguiendo éste guion de mercadotecnia, ha sabido vender bien la imagen de la fórmula presidencial Salvador Sánchez Cerén. Se ha hecho mucho hincapié en el humanismo y la bonhomía de Sánchez Cerén. Un hombre de familia, humilde y de fe, padre-abuelo, responsable y precursor de la paz en El Salvador.

Si se analizan escuetamente todas las elecciones presidenciales en las que ha participado el FMLN desde su fundación hasta la fecha, encontraremos que el Frente ha ido penetrando lentamente en los sectores de las clases medias y la pequeña burguesía empresarial, pero no debido a un “desplazamiento al rojo “de estos sectores, sino al revés: debido al “descolorido político-ideológico” del Frente.

La F-1 en 1994 fue Rubén Zamora, líder de la extinta Convergencia Democrática, a quien no podía tildársele de marxista ni comunista ni subversivo. Pero el olor a pólvora de la guerra todavía se respiraba en El Salvador y ARENA barrió en segunda con el 68 % de los votos.
La F-1  en 1999 fue un candidato propio, Facundo Guardado, quien manteniendo bien guardado su oportunismo político y su involución ideológica en aquellos años, alcanzó con el 28,88 % de los votos el peor de los resultados del Frente en elecciones presidenciales. Actualmente éste apostata de las reivindicaciones populares forma parte del grupo de asesores de Norman Quijano.
La F-1  en 2004 fue el legendario líder comunista Schafik Handal, quien se enfrentó a Elías Antonio Saca González del partido ARENA y actual líder del Movimiento Unidad. ARENA ganó las elecciones en primera vuelta con el 57,71 % de los votos.
La F-1 en 2009 fue Mauricio Funes, actual Presidente de la República, quien ganó las elecciones en primera ronda con el 51,32 % de los votos.

Según estas estadísticas, cuando el Frente presentó candidatos propios con un perfil ortodoxo y radical, perdió a las primeras. Es decir, no logró alcanzar a la “masa crítica electoral”. Sin embargo, cuando presentó candidatos no miembros del FMLN logró, en el caso de Zamora, la segunda ronda y en el caso de Funes, ganar la Presidencia en la primera vuelta.

El FMLN con candidatura propia alcanzó en las recién celebradas elecciones el mejor de los resultados en elecciones presidenciales desde su fundación en 1992. Al parecer la fórmula- 1- 2014: “Salvador Sánchez Cerén-Oscar Ortiz” pegó más fuerte en el mercado electoral que en el pasado.

El FMLN tiene todas las de ganar en la segunda vuelta por sus propios medios y ojalá la cúpula dirigente no se vea tentada a pactar con las fuerzas de derecha. Cualquier pacto o concesión con la derecha convertiría el probable triunfo del FMLN el 9 de marzo en un trago demasiado amargo.

¿Qué piensa usted estimad@ lector@? 

sábado, 1 de febrero de 2014

Oda a las Herrera

Joda en 4/4


Permítanme que me presente, pues buenos modales  aprendí en mi humilde cuna, a mí me parió mi madre allá en el barrio El Calvario a las orillas del “Arenal” con todas las de la ley, María Esther era su nombre pero la llamaban “Tey”.

A los ocho días vino alguien y no sé si era Rabino, pero decidido el hombre llegó como lo estipula la Tora y la vecina casi se atora cuando vio el bisturí, de un tajo cortó la piel del prepucio y como no padecí de fimosis siempre me pregunté ¿el por qué? Me hice famoso sí, en todo el poblado, pues yo era el único chaval circuncidado.

Daniel me hubiera llamado, según me comentó mi padre, así se llamó mi abuelo quien era abstemio y a quién no llegué a conocer. De profeta ni una gota, de arcángel mucho menos, a lo mejor un pelín de poeta, pues a los diez años en la escuela me gané el primer premio por un buen estribillo. ¡Vaya que fui diablillo!

Crecí entre mujeres  y aprendí  desde pequeño para qué sirve el corpiño, pero no crean los lectores que me crie como un pachá, ni fui paje de ninguna, pues no nací para maje, pero ya se imaginará usted por qué las chiquillas del barrio me decían “Cariño” Herrera. Así fui conocido por amigos y enemigos y no fueron pocas las veces que salí a la carrera.

Aquí termino mi relato personal de esta joda cuatro por cuatro, pues de lo que quiero hablar ya lo dije a bote pronto, se trata de las mujeres, pues de ellas heredamos el patronímico que llevamos con orgullo, algunas de ellas buenas costureras, otras excelentes cocineras y otras tantas con título académico. Y hay que ser muy capullo para no reconocer que el hombre sin la mujer, puede volverse mico.

El mambo lo aprendí a bailar en una fiesta allá en San Julián, mi maestra fue mi prima Ana, después inventé pasos propios pues así me dio la santísima gana y ya les advertí que no fui santito, en ese pueblo aprendí también raudo a montar en bicicleta en casa del tío Tito.

No conozco a ninguna Herrera que no le guste el baile y el vacilón, con gracia y salero mueven la colita cuando escuchan una rumba, samba, guaracha o reggaetón y la cosa no se limita a los ritmos tropicales, pareciera que Terpsícore las alimentó cuando nenas con la pacha o con biberón.

Y ya que hablamos de musas, si quieren comer buenas pupusas o un asado de lechón, vayan a Las Delicias y visiten a las Chacón. Y no quiero darles lata con tanta bobería, pero después de una bachata nocturna tómese una horchata fría o una cebada con un pedazo de quesadilla.

Allí estará Elvira con su sonrisa que inspira y si eres una Herrera, aunque vengas de “Nuéga Yorg”, Sausalito o Colorado, no importa si estás casada, arrejuntada, divorciada o eres soltera, te servirá al instante unos nuégados sabrosos con chilate o si así lo deseas, un pastelito de piña recién horneado con un cafecito caliente.

El comedor universitario de la ciudad de Friburgo quedó paralizado allá por los años setenta, cuando a mi hermana, ella sí es una santa, se le ocurrió bailar conmigo un merengue apambichao y no crea mi compay que le cuento historias, pero estábamos los dos en el centro de la “Mensa” rodeados de alemanes que no podían creer lo que estaban presenciando y eso a pesar del resfriado que “May” había pescao.

Y son de armas tomar cuando de defender los derechos de la mujer se trata, y pobre de aquel infeliz que por un desliz infiel en la taberna la tranquilidad del hogar maltrata, con una feroz patada en el trasero a la chucha lo largan rapidito sin hacer ningún espectáculo. Ya sé que la rima es nula, pero mi prima es terca como una mula y chulo fui cuando niño, quítele la “H” de Herrera y sabrá lo que quise decir con disimulo.

A Michele la asocié con Fidel y la busqué en la red con mucho esmero, pero sin nada de fortuna, pues el mundo virtual es más amplio que un estero, así que me comuniqué con Houston, pues yo tenía un problema, me sentía como un satélite girando sobre la luna. Yuri Gagarin fue un emblema de la extinta Unión Soviética y antes que se me agotara la tinta, quise buscar la plática con los vástagos de Armando, quien por andar armando líos en la época de Lemus sin buscar halagos ni reconocimientos a la cárcel fue a parar y créanme que les digo que a mi tío Arturo casi le da un patatús.

Las Herrera son una orquesta en la que hay instrumentos de cuerda y viento; la música y las artes forman parte de su historia. Repartidas por el mundo van dejando sus semillas, políglotas errantes y ciudadanas universales. Discúlpenme si pongo a mi madre por delante, a ella que está en la Gloria, le gustaba cantar por las mañanas, creo eran sevillanas y otras canciones que no recuerdo, hasta que un día de junio de aquel fatídico 58 con tanto infortunio, su voz calló para siempre.

No quiero terminar esta joda con un final triste y aciago, la impronta alegre familiar lo impide y así hago las paces con el hado. Pero pensé que como coda, bueno sería traer al recuerdo la riqueza cultural de los Herrera, algo que no me incomoda. Rico sabe el helado de coco con chocolate, pero rico no es el que tiene dinero sino el que goza de un bagaje intelectual. En Puerto Rico vive Rosita, Gloria se siente en Chicago como su en casa, a “May” la tengo a la vuelta de la esquina y para terminar esta Oda, me sirvo una limonada cubana con soda y tiro al aire estas palabras como confeti, para despedirme de mi hermana Betty. 

domingo, 19 de enero de 2014

¿Quién salva a El Salvador?

Las elecciones presidenciales 2014 en El Salvador


El próximo 2 de febrero se celebrarán las elecciones presidenciales en El Salvador, correspondientes al período legislativo 2014-2019. Según los indicadores económicos del Banco Mundial, el nivel de pobreza en ese país centroamericano alcanzó en 2012 el 34, 5 %. La tasa de pobreza nacional es el porcentaje de personas que vive debajo de la línea de pobreza nacional. Esta cifra señala el porcentaje de la población salvadoreña que no tiene los recursos económicos mínimos para abastecerse de los alimentos necesarios que comprende la canasta básica promedio – zona urbana y rural – estimada en 150 Dólares (US$) al mes en una familia de cuatro miembros.

El sueldo mínimo en El Salvador durante el año 2013 fluctuó entre 91,20 Dólares (US$) [cortadores de algodón] y 233,10 Dólares (US$) [sector de servicios]. La media aritmética calculada es de 150 Dólares (US$) por mes, es decir aproximadamente 110 €.
Dicho en otras palabras: De 100 salvadoreños que en 2012 no estuvieron en condiciones de generar los 5 Dólares (US$) para la compra de los alimentos diarios básicos para la sobrevivencia, 34 pasaron hambre. El otro 66 % de salvadoreños estuvo presuntamente generando fondos económicos de manera ilegal. Probablemente en la prostitución masculina y femenina, en el narcotráfico, en asaltos a mano armada y desarmada o en el proxenetismo.

Si se comparan los márgenes de pobreza de El Salvador con los de otros países centroamericanos y los de México se podría concluir que a “los salvadoreños no les va tan mal”: Haití 77 %, Honduras 60 %, Guatemala 53 %, México 52 % y Nicaragua 42 %. A pesar de la relatividad de los indicadores económicos y de la complejidad del cálculo estadístico de los mismos, El Salvador forma parte del “mundo pobre”. Una verdad de Perogrullo diría el maestro Francisco Quevedo. Tanto los salvadoreños residentes en el extranjero como los que pueblan el territorio nacional conocen la verdad desnuda.

Sin embargo la solución de este problema socio-económico es efectivamente más difícil y compleja que lo que la teoría económica neoliberal recomienda, en un país mono productor, subdesarrollado y dependiente del ingreso de divisas en concepto de remesas familiares, fundamentalmente de las provenientes de los Estados Unidos. Como si esto fuera poco, El Salvador es, junto con Honduras, uno de los países centroamericanos donde la violencia y el homicidio están a la orden del día.

Los burócratas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) recomiendan como “solución de cajón”, incrementar la economía, es decir aumentar el Producto Interno Bruto (PIB) creyéndose que con esa medida descubrieron “el huevo de Colón”. Ciertamente, los problemas que acarreó la dolarización del Colón salvadoreño, como una de las medidas para estimular la economía, metió a la gran mayoría del pueblo pobre en un tremendo “huevo”; porque la realidad salvadoreña es diferente a la “realidad” que plantea la política neoliberal de las instituciones financieras mundiales.

Según los últimos pronósticos electorales, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) estaría holgadamente en primer lugar, seguido por ARENA y la alianza de partidos “UNIDAD”. De acuerdo a estas encuestas, Salvador Sánchez Cerén del FMLN saldrá vencedor en las próximas elecciones y se convertirá por lo tanto, en el primer mandatario salvadoreño, en toda la historia del país, con un pasado político-ideológico marxista-leninista y un presente marxista moderado. Por ende, el plan de desarrollo económico propuesto por el FMLN para solucionar los problemas socio-económicos del país está en concordancia con el modelo de desarrollo económico que propone la socialdemocracia internacional.

Claro está, que si ninguno de los partidos en contienda obtiene el 50 % más uno de los votos, habrá una segunda ronda. En este hipotético escenario las alianzas y/o cooperaciones entre los partidos políticos jugarán un papel decisivo. Tanto ARENA como UNIDAD, son entes políticos que defienden los intereses de las clases dominantes en El Salvador. El primero a la oligarquía ultraconservadora y tradicionalista cafetalera y el segundo, a la mediana y gran burguesía salvadoreña.

Tomando en cuenta el débil crecimiento de la economía nacional en los últimos años, los expertos en la materia no esperan un cambio radical en las políticas económicas ni un repunte de la economía salvadoreña, independientemente de quien gane las elecciones, en primera o en segunda ronda. Un futuro bastante desolador para el pueblo salvadoreño.

¿Quién puede salvar a El Salvador? ¿Salvador Sánchez Cerén, el ex comandante guerrillero de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL)? o ¿A lo mejor, el Salvador del Mundo en persona?


A pesar de todo, el triunfo del partido de gobierno FMLN sería la mejor opción para el pueblo salvadoreño. 

viernes, 3 de enero de 2014

Las arrugas de la piel son los surcos que nos deja el tiempo

Coplas a destiempo


¿Qué es el tiempo? ¿Existe el tiempo?

El “tiempo” es un invento muy bonito del homo sapiens para pasar el tiempo reflexionando acerca de lo que ya se fue y no volverá, de las preguntas que no se hicieron y de las respuestas que quedaron entre las rendijas y las arrugas de la piel, que son los surcos que nos deja el arado de la vida, eso que los humanos llamamos "tiempo".

El “tiempo” es un movimiento continuo que puede medirse, contarse y utilizarse; y por lo tanto existe y además, lo sentimos "pasar" lento, pegajoso, pero implacable. En fin, los humanos aprendemos con “el tiempo”– tarde o temprano– que todo lo que es, existe aunque no lo percibamos. No soy filósofo ni poeta, pero los sueños cuando son lúcidos, se convierten en el aderezo de la vida, que puede ser banquete opíparo o un almuerzo frugal. Todo es relativo, ya lo dijo Alberto…y ¡zas!, sin darnos cuenta, los años y los sueños se nos fueron volando como centellas perdidas en el Universo, que es finito, pero no tiene fronteras.

En mis “tiempos” de estudiante confundí la dilatación del espacio-tiempo con la destilación. El Tequila como el Coñac son productos destilados, el primero de la planta agave tequilana, monocárpica que muere al florecer y cuando se bebe sin medida, más de alguno se pone grave. El segundo, se obtiene a partir del vino crudo de la uva blanca de las cepas cultivadas en Poitou-Charentes. Sepa putas si de Turbiano o de Ugni Blanc es el mosto que se destila dos veces para obtener tan exquisita bebida, pero poitu madre te lo juro, que no olvidaré la borrachera aquella que nos pusimos en Madrid. Tampoco me olvido del nombre de la botella, Lepanto Solera Gran Reserva, rezaba la etiqueta. El espanto del catracho Orlando, nuestro hospedador, todavía lo guardo en la memoria, cuando mi amigo el “Mexicano”, expresó sin reserva y olvidándose de la etiqueta, que a él le gustaba más el Fundador o el Presidente. Miguel de Cervantes y José López Portillo asocié por un instante, yo me quedé con el manco y aunque en cosa de gustos no hay cánones que valgan, viva Lenin, dije yo, viva Trotski dijo Orlando, viva el Che, dijo Alejandro y Mao?, preguntó “Tachito”, el otro borrachín, a quien nadie respondió. Al día siguiente tremendo chorrillo nos dio por ingerir camarones con mahonesa.

Gocé los vicios húmedos en mis “tiempos” de mozo brioso, como ya lo han visto, y conocí también el calabozo sin ser indocumentado, pero nunca me gustó el porro ni siquiera con tabaco de Sumatra y aunque no fueron pocas las veces que el Profesor de física hizo las del zorro con su látigo catedrático, aprendí – a la Sinatra – que para entender a Einstein hay que ser matemático. Con el “tiempo” aprehendieron a Mustafá, el traficante de porros en sacos, dicen que por una estafa, pero yo más bien creo que por adulterar la marihuana con mafafa o con alfalfa. Así lo declaró Juana, la colombiana adúltera, ante el registro de los pacos de Constanza, quien confundió dilatar miembros viriles en grupo con delatar los miembros viriles del grupo de traficantes. Al kurdo lo liberaron después de pagar una fianza y como era zurdo de ideas no lo dejaron en paz. Pero él, que era muy capaz en los negocios y en el adulterio, se las ingenió para resolver la problemática judicial, casándose con Federica que no era fea ni rica. La boda dizque musulmana fue todo un misterio y duró toda la semana.

Einstein y su relatividad me han perseguido todo el “tiempo”, incluso en mi primer viaje a la Madre Patria estuvo allí también presente. No fueron pocas las veces que conducimos en pedo, es decir, fuera de la ley, cantando despreocupados el negrito del Batey. Los pedos son gases sonoros por lo general mal olientes, que se escapan inadvertidos o bien por libre albedrío de algún maleducado jayán, pero no por el hecho de ser volátiles se escapan a las leyes del judío-alemán. Los propios me causaban risa y los ajenos, es decir los del “Mexicano” y los de “Tachito”, mis compañeros de viaje, me parecían letales. Todo dependía, según Einstein, del punto de vista del observador o en este caso, del catador del flato digestivo. Debo de suponer, que mi copiloto también opinaba lo mismo, puesto que cada vez que yo anunciaba la salida de un feroz pedo, raudo como una saeta tarahumara abría la ventana para respirar el aire contaminado por los automóviles circulantes. Hecho, que de por sí confirmaba la relatividad del concepto de contaminación ambiental. Sin embargo, Tachito, quien por razones que no viene al caso explicar, carecía de licencia de conducir, lo cual lo obligó a viajar en el asiento de atrás durante todo la travesía, es decir, que se vio forzado a aspirar estoicamente las flatulencias de los pilotos.

Por eso, vale la pena y es necesario, pienso yo, aprovechar "el tiempo" cuando se es joven, aunque sea para aprender a conducir vehículos de cuatro ruedas y con motor de combustión diésel o gasolina, a pesar de la problemática del monóxido de carbono y del deterioro de la capa de ozono. Aunque los pedos salen por el ano lo que menos tienen es metano, su mal olor proviene de la ruptura de los aminoácidos, es decir, las proteínas. Así pues, hasta las reinas y las heroínas en sus palacios, dejan escapar de sus reales orificios vulgares gases sonoros en diferentes tonalidades y nunca son inodoros. Por eso al llegar a la Junquera le pregunté a Anastasio, quien era ducho en química, física y matemáticas: ¿Cómo ha sido el viaje? Puro ácido butírico y ácido sulfhídrico me contestó aturdido.

Y llegamos a España, la tierra de Garcia Lorca. Atrás dejamos a Francia después de varios entuertos. Pero fue toda una hazaña llegar hasta Valencia, donde hubo muchos muertos por culpa de la Falange. El destape de la sueca lujuriosa en Benidorm fue una sensación. La sueca casi ahorca al “Mexicano” –no se ría querido lector – por el coitus interruptus provocado por un pedo fugitivo que sin pedir permiso al charro Don Juan Tenorio, salió por el tubo de escape, provocando una explosión. Moraleja habría dicho Zorrilla en estos “tiempos”: Por eso es importante revisar de vez en cuando los empaques de la válvula de escape.

También en la política y en el deporte las victorias y las derrotas son relativas. Por eso las cosas hay que tomarlas con calma, ya que todo es pasajero en la vida, tanto la diarrea causada por comer carne asada de conejo con mole de chile verde al desayuno, como el catarro, pues según el dicho popular, para todo hay una solución en la vida, menos para alejar a la Catrina de nuestras vidas, pues ella no se espanta ni con la aspirina ni yendo a la letrina ni mucho menos con el ron.

Así que lo mejor es hacer las de Galeano, que fue haciendo caminos en busca de la Utopía, lo mismo que hizo Mandela en cautiverio y en libertad. La vida es un caminar finito y una candela de mecha lenta, o a lo mejor un cordel enrollado como el tango de Gardel, para quien veinte años no eran nada y al final volvería al terruño donde cantaba la Negra, que bien pudo llamarse Lola o Mercedes.

Atrapar el tiempo con las manos es una ilusión, así también su predicción. Lo único predecible en la vida es la muerte y la fecha de jubilación. La de mi amigo Alejandro ya está a la vuelta de la esquina. Ojalá tenga allá en ciudad Juárez un rancho donde alojar, como lo tuvo Sancho allá en La Mancha, para ir a visitarlo y conocer a la nana Pancha, bailar con ella una guaracha, una rumba o un danzón, como lo hizo Pedro y aunque yo no soy cantante, mi apellido también es Infante. Alabado aquel, que se lava las manos antes de comer pescado y después de cometer algún pecado, como lo hizo Herodes Antipas, a quien le gustaban las tripas de oveja montuna. Hagamos pues las de Fuente Ovejuna si queremos justicia económica segura, pues la pensión puede convertirse en prisión futura, cuando la jubilación no alcanza ni siquiera para darse un vacilón.

Nadie puede saber el futuro, eso lo dijo Arturo. Ni faraones ni reyes. Ni siquiera el egipcio Ramsés el de la ópera de Verdi, supo cuando moriría. Pero yo diría de antemano que la vieja Europa, más fría y sola se quedaría sin la presencia y la alegría de Jano Reyes, quien tuvo hace poco una recaída, así como la de Aída, cuando sintió que la tenía ya bien adentro, no a la negra soledad en aquella bóveda inhóspita y oscura en Menfis o Tebas, sino aquella melancolía, la que lentamente va corroyendo las fibras del alma, cuando se vive alejado del rincón que lo vio nacer a uno. ¿Tebas o te quedas?, querido Jano.

A mí me faltó un poco de “tiempo” para terminar a tiempo estas coplas de fin de año. El dos mil trece ya falleció, el catorce ya lo tenemos encima, reciban pues un saludo fraterno de quien los estima, el quince seguro le seguirá y ojalá no tenga ningún esguince jugando al tenis o ejercitando cualquier juego. Así sucesivamente irá pasando el “tiempo”, nuestras alas irán perdiendo vuelo hasta que paremos las chalas, o como decía Aldebarán, hasta que caguemos fuego. 

¡Carpe diem!

jueves, 26 de diciembre de 2013

El tiempo visto a través de los barrotes oxidados de una celda para transeúntes sospechosos

Los hechos que aquí se narran descansan en el hipocampo del escritor, mientras que la mayoría de los personajes reposan en el campo santo.



Como no llevaba una bola de cristal colgada al cuello, no podía saber que sería ésta la única vez que estaría en una celda. Es más, la noche de su detención, ni siquiera llevaba el crucifijo de oro, que según su abuela paterna lo protegería de todo mal.
Por una extraña e inesperada razón, Daniel pensó en su querida tía abuela Lipa en los momentos en que el dolor provocado por el puño del sargento en el plexo solar comenzaba a irradiar sus efectos en el bajo abdomen. A lo mejor fue una simple asociación freudiana, pero en esos momentos no reparó en explicaciones psicológicas, sino más bien parasicológicas. El calabozo en el que se encontraban, él, sus amigos y un par de borrachines, era un cuarto pequeño, de paredes pintadas de blanco cal, pero lo suficientemente grande como para tener una sólida reja de hierro como las celdas de los alguaciles en las películas de vaqueros. El puesto de la policía nacional de la ciudad de Santa Tecla, departamento de La Libertad, estaba instalado en una típica casa colonial, la cual se abría hacia el interior, estableciendo dos zonas muy marcadas arquitectónicamente: la parte habitacional y la de recreo. Las habitaciones o los cuartos, como se dice en El Salvador, estaban organizadas en torno al patio central, donde no faltaban las plantas ni las flores tropicales y el de la policía nacional no era la excepción.

Y precisamente allí en esa ciudad poscolonial, patronazgo de Santa Tecla de Iconio, virgen mártir para católicos y ortodoxos, había pasado la etapa estudiantil su casta tía abuela. Según él, la más culta de todas sus tía abuelas y la menos pro oligárquica y pro militarista de la familia.

Para el profesor universitario de Filosofía y para el de Economías, la explicación a todos los problemas en El Salvador, se encontraba en los libros de un alemán-judío, un tal Carlos Marx. De algo estaba seguro en esos momentos: Él no había sido el primero en leer el Manifiesto Comunista en su familia, ya que un gato con botas guerrilleras de siete leguas y con siete años de ventaja le había tomado la delantera en muchas cosas de la vida. Mientras él se la pasaba jugando al fútbol con los demás chicos del barrio o viendo al llanero solitario en la televisión, el felino en cuestión, ya sabía que la historia de la sociedad humana es la historia de luchas de clases y había leído en el ¿Qué hacer? de Lenin lo que había que hacer en El Salvador. Y por andar buscando la conciencia de clase para sí, lo encerraron varios días en una celda de la policía secreta.

La “mamá Lipa” también conoció de cerca la lucha de clases cuando era una mujer joven en su pueblo natal. Fue una mujer extraña para su época y sobre todo, para su entorno familiar. A pesar de ser muy bella y de familia acaudalada, nunca contrajo matrimonio ni tampoco se le conoció amor ni pretendiente alguno. Hablaba francés y gustaba de la música clásica. Ella era la hija mayor de una familia de cafetaleros en el pueblo de Jayaque, un pueblo donde la fuerza de la gravedad y la tradición feudal terrateniente de finales del siglo XIX se sentían desde los primeros momentos en que comenzaba el tortuoso ascenso de la calle empedrada. A la vera del camino, árboles de café y de bálsamo. Todo lo que el ojo humano podía apreciar en esa ruta paradisíaca tenía dueño y en la “cumbre”, como decían los jayaquenses, se cosechaba el mejor café de altura del mundo. Parecía una ironía de la vida, que en el departamento de La Libertad los terratenientes oligarcas eran los únicos que tenían libertad para hacer todo lo que se les antojaba, incluso recurrir al homicidio y a la extorsión, para conservar y aumentar sus bienes inmuebles. Mientras que los peones y los campesinos pobres la única “libertad” que tenían era la de reproducirse como los conejos. El Salvador de principios del siglo XIX semejaba la Rusia del Zar Nicolás II. No fue casual entonces, que el departamento de La Libertad haya sido la cuna de la primera insurrección comunista en El Salvador y en Centroamérica.

Por primera vez en su vida, Daniel experimentaba en carne propia lo que significaba la libertad o mejor dicho, la falta de libertad. Así, que para entretenerse un rato se imaginó a su tía abuela tocando guitarra, recitando versos de Rimbaud en francés y contándole las aventuras de un tal Farabundo Martí, quien algunas veces a pie y otras montado a caballo, llegaba a Jayaque junto con otros conocidos comunistas, a veces de Chiltiupán otras veces de Tepecoyo, pero siempre agitando a la población campesina, pues los camaradas del partido comunista salvadoreño sabían que no bastaba con la conciencia de clase en sí para derrotar a la oligarquía cafetalera. En aquellos días, previos a la insurrección indígena de 1932, la crisis económica mundial provocada por la caída de la bolsa de valores en Nueva York llegó también a El Salvador. La baja estrepitosa de los precios del café afectó seriamente la economía salvadoreña y los barones del café en Jayaque entraron en pánico, pero ni siquiera con la Guardia Nacional pudieron evitar que el campesinado pobre y los peones de las fincas se concentraran en el atrio de la iglesia de San Cristóbal para recibir al Negro Martí, a Alfonso Luna y a Mario Zapata. Pero cuando Daniel llegó a la parte de la historia, donde “mamá Lipa” narraba la detención por parte de la Guardia Nacional de un jovencito de apenas quince años, muy querido en el pueblo, se puso nervioso; a pesar que sabía que entre la muerte de aquel joven comunista y el presente había transcurrido casi medio siglo. Estaban en los albores de 1971 y aunque los agentes policiacos los acusaban de pertenecer al “Grupo” – nada más por atemorizarlos –, y de querer “robarse un vehículo en plena vía pública” – esta imputación no era broma –, sabían efectivamente que la situación política nacional se había puesto color de hormiga con el secuestro del empresario Ernesto Regalado Dueñas por parte de “El Grupo”.

Sin embargo, aunque el levantamiento de 1932 estaba lejos, las causas socio-económicas en El Salvador no habían cambiado mucho desde entonces. Al menos eso era lo que Daniel había aprendido en las Áreas Comunes de la Universidad Nacional y desde la perspectiva del materialismo histórico, el secuestro del empresario era una expresión, radical por cierto, de la agudización de la lucha de clases.

Pero ellos eran simplemente un “grupo” de huevones incautos, quienes creyéndose los reyes del mambo y del fútbol, habían decidido celebrar el triunfo de su equipo “Colinas FC” en “El Cafetalón”, en el famoso complejo deportivo, ubicado en los terrenos que otrora formara parte del patrimonio de una de las familias oligarcas salvadoreñas más influyentes de finales del siglo XIX y principios del XX: La familia Guirola.

Daniel había contribuido a la victoria con dos goles, uno de ellos de volea, al estilo Pipo Rodriguez[1] . “Las pupusas tecleñas son las mejores”, dicen los especialistas en la materia, “comienzas con una y terminas con más de media docena”. De este modo, de pupusa en pupusa y de cerveza en cerveza, se hizo de noche. Se dirigieron, entre rancheras y carcajadas, a la Colonia Las Delicias que se encontraba a la salida de la ciudad. Allí, en la casa del Conejo, pernoctarían. En esos lúdicos menesteres estaban, cuando de repente apareció un radio patrulla amenazante con las luces apagadas, saliendo de una de las avenidas que confluyen en la carretera Panamericana. Tal fue el susto, que las pupusas revueltas de chicharrón con frijoles se les revolvieron más de la cuenta en las tripas, pero cuando uno de los policías gritó a todo gaznate: ¡Esos son!, el instinto animal de conservación tomó el control motriz neuronal y, ni cortos ni perezosos, todos los miembros del “grupo” salieron huyendo sin saber por qué.

Les pasó lo mismo que al verdadero “Grupo”: Se atomizaron al instante y ninguno de sus miembros se fue para la izquierda. La mayoría se perdió en los laberintos del lado derecho de la Panamericana. ¿Qué hacer?, se preguntaron los cuatro restantes. Daniel, quien para entonces no sabía de las consecuencias histórico-estratégicas de “Un paso adelante y dos atrás” de Ilich Ulianov, giró instintivamente 180 grados y aunque la Panamericana ya estaba asfaltada, puso pies en polvorosa y el resto lo siguió. Pero los cuatro cayeron en las redes inevitables de la policía minutos más tarde. Daniel cometió, además, el error “táctico-operativo” de buscar refugio en un automóvil estacionado frente al mercado municipal.

– Así que vos sos el hijueputa que se quería robar el carro – imputó el sargento – dirigiéndose a Daniel.
– Eso no es verdad – alcanzó a decir Daniel, cuando el policía golpeó con un gancho de derecha la boca del estómago.
– Aquí vas hablar hijueputa, solo cuando yo te lo ordene – vociferó el sabueso oligárquico lambiscón, poniendo bien claras las relaciones asimétricas de poder reinantes.
– Mire señor oficial, en la casa de enfrente vive mi tío – intervino diplomáticamente El Conejo tratando de calmarle los ánimos caldeados al sargento.
Efectivamente, enfrente del cuartel de la policía vivía el tío del Conejo, apodado así por los dos feroces incisivos centrales que decentemente ocultaba tras el mostachón à la Pancho Villa que acostumbraba a estilar.
– ¡Eso a mí me vale verga! – contestó prepotente el uniformado. ¡Como si allí viviera uno de los Duke! – añadió soberbio.

Los Duke, junto a las familias Regalado, Guirola, Araujo, Álvarez, Salaverría, Trigueros, Escalón, Palomo, Prieto, Figueroa, Orellana, Menéndez y otras familias de inmigrantes como los de Sola, Goldtree Liebes, Nottebohm, Bloom, Dreyfus, Daglio, Freund, von Schönenberg, Schwartz, Schildknecht, Deininger, Haas, Sol Millet, Hill, Mathies, Meza Ayau, Zablah, Simán, Bahaia, Salume, Belismelis y Meardi formaban parte del núcleo principal de acaudalados que dieron origen a la leyenda de las 14 familias oligárquicas salvadoreñas. Todos ellos, en alianza clasista con los Dueñas eran los verdaderos dueños del país. Y muchas de esas familias, residían en Santa Tecla o en otras ciudades del Occidente del país. No por casualidad, la insurrección popular de 1932 tuvo lugar fundamentalmente en los departamentos de La Libertad, Sonsonate, Ahuachapán y Santa Ana: La retaguardia estratégica de la oligarquía salvadoreña en aquellos años. Por eso, a nadie le extrañó la furia y el odio con que la clase feudal-terrateniente arremetió contra la población indígena y campesina en esas zonas cafetaleras. El partido comunista salvadoreño le había tocado los huevos al tigre oligárquico en su propia cueva y eso era una irreverencia imperdonable. El fusilamiento de Farabundo Martí, Alfonso Luna y Mauricio Zapata y el asesinato de centenares de “comunistas alzados”, fueron el mensaje eterno y diáfano de la oligarquía salvadoreña para todas las generaciones venideras de revolucionarios marxistas.

Ante uno de estos oligarcas, aquel sargentico altanero se hubiera cagado en los calzones, si uno de los detenidos hubiera sido hijo, sobrino, nieto o bisnieto putativo de tan ilustres mandamases. Pero para el suboficial de la policía nacional ellos eran simplemente hijos de puta y como tales había que tratarlos. Dieciocho horas y tres minutos duró el “correctivo” policial. Los pusieron en libertad sin darles mayores explicaciones.

Meses más tarde, Daniel fue a despedirse de su tía abuela Lipa. Lo recibió como siempre, con la sonrisa a flor de labio, como solo las abuelitas saben recibir a los nietos que quieren de verdad. Sería la última vez, que “Danielito” la visitaría en el asilo de ancianas San Vicente de Paul en las cercanías del Cementerio General de San Salvador. La muerte de “mamá Lipa” lo sorprendió una tarde de verano en las orillas alemanas del lago de Constanza, pero el recuerdo de aquella anciana que lo quiso mucho quedó grabado en algún sitio de su cerebro. El pueblo de Jayaque, perdido dentro de las brumas de la cumbre, lloró el día de la muerte de la ilustre ciudadana.

Daniel regresó a Jayaque en agosto de 1993 con las cenizas de Jorge, su padre, en una urna y las desparramó en los montes y en los cafetales de la "Cumbre". Esa fue la última vez que lo vieron, cuentan los jayaquenses.  

Tuvo que pasar casi medio siglo, para que el pueblo salvadoreño elaborara el “trauma del 32” en la teoría y en la práctica. El “Grupo” y las posteriores organizaciones político-militares surgidas en 1970 fueron la inevitable respuesta social de la nueva generación de revolucionarios salvadoreños nacidos bajo la tétrica sombra que dejó la masacre de 1932. El fantasma comunista que puso en pánico a la oligarquía salvadoreña continuaba deambulando por los valles y montañas de Cuscatlán. No se trataba de la leyenda del Cipitío o de la Ciguanaba ni mucho menos de las historias parapsicológicas que se contaban en Santa Tecla en torno a la mansión de Don Ángel Guirola de la Cotera. ¡No!

Era el comienzo de la primera revolución socialista y popular en El Salvador, que es parte ya del vaivén de la historia de la lucha de clases…cuzcatleca.



[1] Mauricio Alonso “Pipo” Rodriguez: Conocido futbolista salvadoreño especialmente durante las décadas del 60 y 70 del siglo pasado. Famoso por sus goles de volea en el aire. 

domingo, 1 de diciembre de 2013

El día en que conocí el cielo y reconocí la tierra….y mis raíces…

Recordando a Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Armando “El gato” Herrera 


Corrían los años cincuenta del siglo pasado y yo era un chiquillo inquieto de apenas nueve años, que cuándo no estaba en la escuela parroquial de Nuestra Señora de Fátima en la colonia La Rábida o dedicado a las tareas escolares, me la pasaba jugando en la finca Cipactli (Caimán en náhuatl), jugando al fútbol o al béisbol en la calle o encaramándome en el muro del manicomio, para observar mejor a los “locos”, viendo cómo vivían o sobrevivían la “vida loca”, en un lugar, que más que un hospital, parecía la cárcel de Papillón en la isla del Diablo. En ese mismo sitio, se construiría años más tarde el Instituto Nacional Francisco Menéndez, una fábrica especializada en educar a talentosos jóvenes bachilleres de la clase media con pocos recursos. Las clases sociales con más poder económico enviaban a sus hijos a los colegios élites del país. El Externado San José de la Compañía de Jesús, que también era una compañía que “producía” buenos estudiantes, bien preparados para convertirse en futuros empresarios, excelentes profesionales y de vez en cuando, díscolos del arte, la cultura y la política, “ovejas descarriadas”, como el célebre poeta y revolucionario Roque Dalton. Otras familias encomendaban la educación de sus vástagos a la Congregación de los Hermanos Maristas, que tenía dos sucursales en San Salvador: La escuela San Alfonso en el barrio popular de San Jacinto y El Liceo Salvadoreño, en la parte occidental de la capital cerca de las casitas del barrio alto. En el “Externado” y en el “Liceo”, los dos centros de educación primaria, secundaria y de bachillerato, católicos por excelencia, estudió durante años la crema y nata de la intelectualidad cuzcatleca y la élite del poder político-económico que ha gobernado El Salvador. Más de algún comandante guerrillero pasó por alguna de estas aulas. El resto de la población estudiantil de la capital se distribuía entre los colegios católicos salesianos (Santa Cecilia y Don Bosco) y otros de poca monta, más los colegios laicos, como el Instituto Miguel de Cervantes, García Flamenco, el colegio salvadoreño-alemán y la escuela americana.

Me encontraba, creo, cometiendo alguna de mis travesuras en la vecindad o en casa, cuando se expandió la noticia que a Julio [Rivas], un joven estudiante de secundaria o bachillerato del Instituto Nacional, lo habían ››baleado‹‹ en una manifestación contra el presidente de turno, el coronel José María Lemus. En patota nos dirigimos a la casa de Julio en la 33 calle oriente, que estaba a la vuelta de la esquina. Julio yacía en la cama, más vivo que muerto, con un vendaje en la pierna o en el abdomen. Probablemente, se trató, afortunadamente, de un ››rozón‹‹ de bala. Pero el susto que pasó, todavía se podía leer en su cara. Días más tarde, después de estos sucesos que conmovieron al país entero, por la cruenta represión desatada, nos visitó inesperadamente mi tío Arturo con el menor de sus hijos, quien se quedó unos días en nuestra casa y se marchó, recién cuando los moros abandonaron la costa. Esta fue la primera vez que vi conscientemente al famoso ››comunista en la familia‹‹ y el primero que conocí en mi vida. Se trataba de Armando, la ››oveja roja‹‹ entre los Herrera. Creo que él era diez o doce años mayor que yo, no sé exactamente la diferencia de edades, pero qué más da, el caso es que él ya tenía la edad suficiente para andar metido en “cosas políticas” y arrancar de la policía. Luego de esos acontecimientos desapareció por completo del mapa metropolitano y nacional, pero la familia conocía su paradero.

La segunda vez que lo vi fue a mediados de los sesenta. Hernán, su hermano, para ese entonces nuestro vecino inmediato, llegó a casa con Armando, quien nos dio la luctuosa noticia de la muerte de su primer hijo o hija. Allí en la sala de nuestra casa lo vi llorar en los brazos de papá Nicho. Creo que la criatura murió durante el parto.

Y pasaron los años, me hice adolescente e ingresé en 1970 a las áreas comunes de la Universidad Nacional, en aquellos años agitados, donde se estaba gestando el proyecto estratégico de la lucha armada. En los pasillos de las facultades se hablaba del “Grupo”, de Marcial [Cayetano Carpio] y de un tal Simón [Schafik Handal]. Muchas veces lo miré de reojo en la facultad de Humanidades, puesto que Armando fue siempre un tabú en la familia. Pero no porque se le reprochara su actividad política ni su ideología comunista. Pienso que el alejamiento de la familia se debió más bien a medidas de seguridad, que él mismo se impuso o que el partido le exigió en su momento. Una forma de proteger a sus seres más queridos que en esos momentos eran sus padres y sus hermanos. Su sobrino Yuri, hijo de Marina, fue tal vez uno de los primeros salvadoreños bautizado con un nombre ruso. No sé si en honor a Gagarin, el primer hombre que realizó un vuelo espacial o en honor a las ideas del tío rojo. Total que en este ambiente conspirativo y medio clandestino, nunca me atreví a visitarlo en su cubículo. Nunca supe qué hacía él concretamente en la Universidad. A raíz de su muerte en 2009 me enteré que su trinchera de lucha había sido siempre el arte y la cultura.

Así que cuando el coronel Arturo Armando Molina en 1972, a la sazón presidente de la república, consideró que el alma mater se había transformado en una enorme teta marxista-leninista, de la que mamaban los aprendices de guerrilleros, subversivos, sediciosos y comunistas (el término ››terrorista›› no estaba de moda), dio la orden al ejército de allanar el recinto universitario. Para ese entonces, yo ya estaba con un pie en las Europas. Pero efectivamente, las primeras lecciones de materialismo histórico y dialectico, lógica formal y dialéctica, las recibí en las áreas comunes, es decir en las “áreas comunistas” que no dejaban dormir al coronel Molina. ¡Tan despistado no andaba el chafarote!

Papá Nicho y tío Arturo, además de ser parientes cercanos, se parecían físicamente y les gustaba pasar bien los fines de semana y por eso a menudo se visitaban mutuamente. Muchas veces acompañé a mi “tío-padre” en sus periódicas visitas a la colonia Soyapango, donde vivían los padres de Armando. Los dos primos eran empleados de escritorio, uno de ellos trabajaba para el estado y el otro para la empresa privada. Mi tío Arturo trabajaba en el Instituto de Vivienda Urbana (I.V.U) y mi papá, era tenedor de libros en la compañía Gabay Gun & Cia. Un prestigioso almacén de artículos para el hogar, propiedad de Jacques Gabay (Jaime Gabay) un sefardita nacido en Estambul, Turquía y de Saúl Gun, un judío originario de Israel. Allí, en esa empresa, trabajó Nichín desde muy joven – así le decía mi tío Arturo a mi papá – a partir de los cuarenta hasta 1973, año en que la compañía fue disuelta.

Los dos Herrera, eran bajos de estatura, piel blanca, ojos zarcos y nariz aguileña características fisionómicas que los convertía en salvadoreños “atípicos”, cuyas raíces ancestrales estaban en España y Francia. Las raíces sefarditas de los “Herrera” fueron también unos de los temas tabúes en nuestra familia y lamentablemente siendo adulto nunca le pregunté a mí “tío-papá”, acerca de la historia de sus padres, abuelos y bisabuelos.

Armando Herrera, a quien sus amistades y camaradas llamaban “El Zarco” o “El gato”, tenía gran parecido con su padre. En alguna parte leí sobre él muchas cosas que yo desconocía: Armando era jovial, le gustaba reír y contar chistes. Así eran también sus hermanos: Marina, Hernán y Dagoberto.

Tuvieron que pasar exactamente casi veinte años para que mi primo Armando y yo volviéramos a encontrarnos, ésta vez para conversar como dos adultos. Me gradué de ingeniero electrotécnico en 1979 en Alemania, y en octubre de ese año decidí visitar a mi familia. Comencé mi periplo en los Estados Unidos, donde radicaban mis familiares más cercanos y lo continué en San Salvador. Llegué al aeropuerto internacional de Ilopango desde Los Ángeles, California en el famoso vuelo del “tecolote” de líneas Aeroméxico.

Nada más puse pie en tierra salvadoreña, pedí a papá Nicho expedito que me organizara una entrevista con mi primo Armando y una audiencia con monseñor Romero. Nunca le pregunté a mi padre, pero pienso que la petición le habrá resultado curiosa, pero solo se limitó a preguntar: Y, ¿para qué querés hablar con Armando? Lo de Monseñor, creo le debe haber caído como agua bendita, pues a lo mejor pensó que por fin sentaba cabeza. Efectivamente, dicho y hecho. Tanto Armando como Monseñor aceptaron gustosos perder su tiempo en conversar conmigo. Mi papá Nicho se encargó de organizar lo de Armando y mi prima Elvira de arreglar lo de Monseñor. Las buenas relaciones de la familia con el santo hombre facilitaron las cosas.

De este modo, un día miércoles, me presenté a la oficina de Armando en la facultad de Odontología. Creo que él era el director del periódico de la Universidad. Me saludó con una sonrisa que mi hizo recordar al tío Arturo, pero capté que estaba curioso por averiguar cuál era la razón de mi visita. Para ese entonces, yo ya tenía un “currículo político” como activista en la solidaridad alemana con los exiliados chilenos, argentinos y con la revolución sandinista. Así que no me presenté con las manos vacías. Pienso ahora, que de manera inconsciente estaba diciéndole: ¡Eh, Armando yo también seguí tu camino!

Le informé acerca del trabajo de solidaridad con la revolución salvadoreña que estábamos impulsando en Alemania. Me felicitó y me confirmó  que el trabajo internacional era muy importante, etc. Me dio su apartado postal, número 1703 y su teléfono privado (25-6604) en San Salvador. Nunca le escribí tampoco le llamé por teléfono y jamás volvimos a encontrarnos. Tampoco supe, si él se enteró en algún momento que mi vínculo con la revolución salvadoreña fue más allá de las fronteras de la solidaridad.

Al día siguiente se llevó a cabo la audiencia con Monseñor Oscar Arnulfo Romero en el seminario San José de la Montaña. Hice un par de fotos con una Minolta, regalo de bodas de un amigo hondureño; todavía guardo aquellas fotos de Monseñor Romero vistiendo sotana blanca. Me concedió quince minutos exactos. Estaba tan nervioso que me costó articular mis palabras y no recuerdo exactamente sobre qué hablamos. Me imagino que le hablé de lo mismo que a Armando, pues a decir verdad, no tenía mucho más que contar. Finalmente me dio su bendición. Pero creo que él estaba más nervioso que yo. Detrás de su bonhomía percibí la tensión de un hombre que ya sabía que su vida estaba en peligro.

Afuera, en el corredor, me esperaba mi prima Elvira, riéndose nerviosa como era su costumbre. Nos subimos al escarabajo y nos dirigimos a la ciudad de Santa Tecla. San Salvador al mediodía es un infierno y yo recién venía saliendo de un lugar fresco y agradable, en el que reinaba la paz y tranquilidad. Allí conocí a un verdadero santo.

El domingo 14 de octubre por la noche nos encontrábamos un grupo de compañeros de colegio en una habitación del Hotel Gran San Salvador, contiguo a las oficinas del correo central en la avenida España, celebrando el reencuentro y al mismo tiempo despidiendo a uno de los amigos que al día siguiente regresaría a Managua donde residía desde 1970. A medianoche se fue la luz y nos percatamos que toda la capital estaba a oscuras. Presentimos algo extraño, aunque los apagones eran frecuentes en esos días en San Salvador; esa noche hasta los mariachis de la Praviana guardaron silencio. El conserje llegó a la habitación y nos informó que se trataba de un golpe de estado y nos recomendó no abandonar el hotel. Así que allí pernoctamos los cinco amigos de colegio, bien avergonzados por no haber tenido el valor de regresar a nuestros respectivos hogares. Esta sería la última vez que nos veríamos en esa constelación. Pero el apagón había sido solamente la antesala del golpe de estado.

En la mañana del 15 de octubre de 1979, la Juventud Militar, derrocó al general Carlos Humberto Romero, quien abandonó el país esa misma tarde. Así finalizó la “milicocracia” del partido nacionalista y conservador PCN (Partido de Conciliación Nacional). Pero el objetivo principal del golpe militar, no fue solamente deponer al general Romero, sino que se trató del primer intento político-militar para contrarrestar la ola insurreccional que la revolución sandinista había provocado en El Salvador. La Primera Junta “Revolucionaria” (póngase atención al término entre comillas) de Gobierno comenzó su gestión, proclamando unos días más tarde por decreto de ley, la disolución de la estructura paramilitar conocida como ORDEN. Los golpistas contaron con el aval del gobierno de Jimmy Carter y con el apoyo político del Foro Popular[1]. En enero de 1980 se constituye la Segunda Junta “Revolucionaria” de Gobierno y en octubre del mismo año, la Tercera Junta. Con el fracaso de esta estrategia contrainsurgente americano-salvadoreña, los revolucionarios salvadoreños se lanzaron a tomar el Paraíso terrenal por asalto.

Regresé a Alemania el 20 de octubre de 1979, con la convicción de que el triunfo popular estaba a la vuelta de la esquina.

La noticia del asesinato de Monseñor Oscar Arnulfo Romero el 24 de marzo 1980 conmovió al mundo entero. Entonces comprendí las palabras expresadas con cautela y entre líneas por mi primo Armando aquel día de octubre de 1979. El Salvador se había transformado literalmente en un dantesco infierno.

Si la vida de un santo hombre no valía ni un comino en El Salvador, ¿Cuánto podía valer la de un campesino? ¿La de un obrero? ¿La de un estudiante? ¿La de un comunista?

¿Cuánto vale la vida de los pobres en El Salvador del siglo XXI?


[1] Foro Popular: Plataforma política compuesta por: La Federación Nacional de Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS), que era la más poderosa central sindical, influenciada fuertemente por el Frente de Acción Popular Unificada (FAPU)/ Resistencia Nacional(RN), las Ligas Populares "28 de Febrero" (LP-28) influenciada por el Ejército Revolucionario del Pueblo(ERP), la Unión Democrática Nacionalista (UDN), influenciada por el partido comunista salvadoreño, el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el partido socialdemócrata Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) y el Partido Unionista Centroamericano (PUCA).

domingo, 17 de noviembre de 2013

Tráfico de drogas, violencia y corrupción

Las elecciones presidenciales en Honduras 2013 bajo la sombra de una tétrica realidad


Dele rienda suelta a su imaginación. Usted se encuentra en Tegucigalpa frente a un semáforo en rojo en alguna intersección de calles, esperando que la luz se ponga en verde para que usted pueda continuar su travesía rumbo a su trabajo, y vamos a suponer que usted tiene un empleo seguro y además dispone de un vehículo. ¡Todo un privilegio en esas latitudes! Un lujo, que solamente unos pocos ciudadanos pueden gozar. Dos jóvenes adolescentes montados en una moto japonesa, vistiendo sendos cascos reglamentarios de tránsito aguardan impacientes, lo mismo que usted, el cambio de señal. No obstante, ellos están violando una ley de tránsito que prohíbe que dos personas viajen en moto. Un policía de tránsito que en esos momentos ayuda a una anciana a cruzar la calle, se percata de la infracción de los jóvenes y diligente se dirige a los motociclistas para cumplir con su obligación. El piloto de la moto se baja y sin mediar palabra alguna, lanza un puñetazo en plana cara al policía, quien cae al pavimento. El guardián de las leyes de tránsito hondureñas trata a duras penas de ponerse de pie, sin pensar en ningún momento que en los próximos segundos, sonará por él la campana de la muerte. Serán los últimos de su vida. El copiloto se baja de la moto, saca un revólver y apunta a la cabeza del policía y dispara. Una vez y otra vez…Los peatones y conductores quedan petrificados y mudos de miedo como estatuas de alabastro.

Con frialdad asesina y con una tranquilidad espeluznante, ambos se suben a la moto y continúan su viaje, como si lo ocurrido hubiera sido el último acto de una tragedia moderna, en la cual los actores se retiran del escenario con la expectativa que el público les aplauda y los ovacione.

Probablemente, sí usted no habita en alguno de los países del mundo, donde la violencia y criminalidad es parte del “folclore” nacional, se preguntará, si la historia relatada es parte de la nueva película de Quentin Tarantino. Pero se equivoca. Algo parecido sucedió hace algunas semanas en Tegucigalpa, la capital de Honduras, el país latinoamericano más peligroso en la actualidad. Esta escena trágica y mortal fue filmada con una cámara de video de la municipalidad. Por lo demás nada inusual en el país centroamericano. Éste tipo de escenas son muy frecuentes en la capital hondureña y uno se pregunta: ¿Cómo es posible vivir o sobrevivir bajo estas condiciones? ¡Pues, sí! Aunque usted no lo crea, es posible. A todo se acostumbra el ser humano. No queda de otras. O te quedas o te largas. ¡ No hay tutía!

Este dilema enferma al ciudadano, transformándolo en un ser apático, desesperanzado y lo que es peor, en una persona indiferente ante los problemas que atañen a la sociedad entera. La adaptación al crimen cotidiano, al robo a mano armada, a la prostitución, a la violencia de género, al hambre, al desempleo, al analfabetismo, a la injusticia socio-económica y al tráfico de drogas actúan en el cerebro y la conciencia como una droga fuerte.

Honduras, es un país pobre en Centroamérica, que busca, desafortunadamente sin éxito alguno, desde hace años, salir del agujero en que ha caído. La esperanza de una América Central “democrática y pacífica”, se desvaneció como las burbujas de jabón con la llegada de la violencia armada de las maras y los barones de la droga.

La “democracia” hondureña recibió un duro revés en junio de en 2009 con el golpe de Estado perpetrado contra el gobierno de Manuel Zelaya, militante del Partido Liberal, quien intentó –contando con la ayuda solidaria de Venezuela, Cuba y los países del ALBA – encontrar una salida política-económica a la miseria del pueblo hondureño en el marco constitucional y bajo las leyes de la economía de mercado.

El domingo 24 de noviembre se celebrarán las elecciones presidenciales en Honduras. En ellas participarán los partidos políticos tradicionales: Partido Liberal, Partido Nacional, el Partido Libre, una escisión del partido liberal que apoya la candidatura de Xiomara Castro, esposa de Manuel Zelaya y otros partidos pequeños sin mayor trascendencia política.

El partido “Libres” (Libertad y Refundación) es la formación política que según los pronósticos electorales tiene grandes posibles de salir victorioso en la contienda electoral. Internacionalmente apoyan la revolución bolivariana de Venezuela, razón suficiente para que sus rivales políticos los señalen de ser “comunistas”. Acusar a Xiomara Castro y su esposo, Mel Zelaya de marxistas-leninistas, equivaldría a tachar al actual presidente de la república de El Salvador, Mauricio Funes de ser un paladín del socialismo revolucionario.

Al parecer, el contrincante más fuerte de Xiomara Castro es el nacionalista Juan Orlando Hernández, actual presidente del Congreso e hijo de un “militar de cerro” (coronel sin formación académica militar), no muy querido en el departamento de Lempira, de donde es originario. El candidato liberal, Mauricio Villeda, así como el resto de los candidatos, según los pronósticos, no tienen ninguna chance real de ganar.

¿Podrá Xiomara amarrar a la mara? ¿Quién pude salvar a Honduras, un país que ha caído en lo más hondo del agujero negro del tráfico de drogas, del crimen organizado y de la corrupción institucional? ¿Quién puede garantizar a los hondureños y hondureñas un futuro venturoso?

Probablemente ninguno de los partidos políticos en contienda. El problema esencial de Honduras se encuentra enraizado profundamente en el sistema socio-económico desigual y que además, es extremadamente dependiente del gran capital extranjero, cuya solución va más allá de la voluntad y los buenos deseos de personalidades y de agrupaciones políticas. El tráfico de drogas, la violencia organizada y la corrupción estatal son solamente las consecuencias secundarias del sistema económico, que dicho sea de paso, es apoyado y fomentado por todos los partidos políticos en contienda. Ésta es precisamente la tragedia de este pueblo.

Honduras es después de Haití, el país más pobre de América Latina y probablemente uno de los países más peligrosos del mundo actualmente. Se encuentra ubicado precisamente en el centro de la “ruta de las drogas”, que une el norte de Suramérica con los Estados Unidos de Norteamérica – el mayor consumidor de drogas en el mundo – y con un territorio relativamente extenso, lleno de pistas de aterrizaje para aviones pequeños. A pesar del control de radar de las bases militares norteamericanas en territorio hondureño, tanto en Palmerola como en la La Mosquitia, es tácitamente imposible detener el tráfico de drogas. Son tantos los aviones Cessna que aterrizan en Honduras que asemejan una plaga de mosquitos. Los barones de la droga que operaban tradicionalmente en México han conquistado Centroamérica y han hecho de Honduras su sucursal principal con la ayuda de las maras, los numerosos colaboradores civiles y la corrupción institucional.

En este escenario oscuro y desolador, las elecciones presidenciales 2013 en Honduras parecen ser una quimera. La ilusión de un pueblo pobre, que ha caído en lo más hondo.

¡Pobre Honduras!

viernes, 1 de noviembre de 2013

Yo tuve un amigo….

A Jorge Edgardo Castro Iraheta “Medardo” in Memoriam, guerrillero salvadoreño caído en combate el 23 de octubre de 1985


Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, sabía de cosas que a mí me gustaban y un día de tantos de los que compartimos en el Volcancillo me dijo que la hermenéutica marxista del desarrollo del Hombre sostiene que la lucha de clases es el motor de la historia y que la exégesis dialéctica no hegeliana de Federico Engels, forma parte de la conciencia revolucionaria y que es la antípoda de la filosofía aristotélica y de los diálogos socráticos mayéuticos no dogmáticos.

Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, se interesaba por la revolución sexual de Wilhelm Reich y no le paraba bola a los cánones doble morálicos de comandanticos beaticos, pero me recomendó no divulgar mucho mi “teoría de las relaciones sexuales abiertas”, pues era peligroso hablar de esas “herejías” en las guerrillas de Chalate.

Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, sabía de cosas que yo no sabía. Aluciné cuando un día me dijo:” Jorge te contaré un secreto, pero no se lo cuentes a nadie. Hay compas que solo “volados” soportan el ácido de la guerra, estarían psicóticos sino fuera por los hongos alucinógenos que crecen donde pastan las vacas, ya sean éstas gordas o flacas, pues todas cagan lo mismo. Y otros, que antes de ir al combate se estimulan con una dosis extrafuerte de una pasta de café instantáneo”. A ninguno de los que anduvieron “pedo” ni mi amigo ni yo le pusimos el dedo.

Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, hizo suya la máxima de Juvenal y saltó y corrió con la elegancia de bailarín del Bolchoi, y combinó a la perfección el fútbol con el juego ciencia y también con el teatro, tocó el balón con los pies como toca el diestro cirujano el bisturí cuando corta el tejido blando, no sé si prefirió a Lorca, a Brecht o de la Barca, pero sé que con su tropa hizo las de Fuenteovejuna o las de Charles d’Artagnan.

Yo tuve un amigo en la montaña quien, aunque siendo tan joven, había leído bastante. La novela de MacLean que yo había expropiado con fines literarios junto con muchos libros más en la iglesia de San José las Flores, después que la Guardia Nacional abandonó el pueblo, la clasificó de pura paja. No sé si leyó completo “Los cañones de Navarone”, a mí al menos, la película me empiló. Con mis once añitos yo era un cabro chico mocoso y él apenas tenía dos. Pocos días más tarde, después de mi visita al campamento, él con su tropa cerca de la Hacienda a los del Atlacatl o del Belloso emboscó. Sabía mandar al subalterno, combinando con maestría la disciplina y la tolerancia,….una de cal y otra de arena.

Yo tuve un amigo en la montaña, quien no fue ni bolchevique ni menchevique. Tenía mucho de Bakunin y un pelín de León Trotski, no fue político ni diplomático ni dado a los discursos ni arengas panfletarias, desplazado eso si hacia el rojo, conversando conmigo soñó despierto a El Salvador socialista. Prefirió muchas veces callar, sin darme por eso la razón, que no siempre la tuve, pues mi amigo siempre sostuvo que el sendero del socialismo no es una línea recta, sino un camino sinuoso y empedrado, con muchas curvas y recovecos, un día se da un paso adelante y al otro siguiente, se retroceden dos, para continuar avanzando en espiral de lo simple a lo complejo.

Yo tuve un amigo en la montaña, quien más que amigo fue un hermano gemelo, pero eso lo supe recién, treinta años más tarde….