...un largo camino, a lo mejor un sueño, pero vale la pena recorrerlo y también soñarlo...
sábado, 10 de septiembre de 2016
domingo, 17 de abril de 2016
El Papa, Obama y los Rolling Stones en Cuba
Sabe a milagro que en tan poco tiempo –seis meses– se haya dado en Cuba
Socialista, bloqueada por los Estados Unidos en todos los niveles desde octubre
de 1960, tres eventos que llenaron por unos días los titulares de los medios de
comunicación del mundo, pero cuya trascendencia político-diplomática y cultural
no pasa más allá de ser un acto de relaciones públicas internacionales. Sin
embargo, no se trata de ningún milagro, sino de cosas tan terrenales como lo
son las relaciones diplomáticas entre estados.
Ni el encuentro histórico entre el Papa Francisco y Cirilo, el Patriarca de
la Iglesia ortodoxa rusa en la Habana ni el Brown–cuban–
Sugar de los Rolling Stones en vivo en
el estadio de la Ciudad Deportiva ni siquiera los 88 años transcurridos entre
la visita del presidente republicano Calvin Coolidge en 1928 y la de Barack
Obama, demócrata, pasarán a la historia como el punto de inflexión de la revolución cubana o the point of no return de la misma. No
obstante, estos eventos indican que “algo” se “viene cocinando” a fuego lentísimo
en las respectivas cocinas desde hace varios años.
Y no podría ser de otra forma, puesto que los procesos, cuando se rigen por
las leyes de la dialéctica, solamente concluyen –parcialmente– cuando la lucha
de contrarios alcanza su máxima expresión, dando lugar a una fase de desarrollo
superior en calidad y cantidad a la anterior, en la cual lo viejo será negado nuevamente
y así sucesivamente.
El fracaso del llamado “socialismo real” en el siglo XX, se debió en gran
parte –según mi opinión– a que las
dirigencias políticas convirtieron la dialéctica en un dogma. ¿Dialéctica o Dogmatismo? Ese es el dilema de
toda fuerza política. ¿Desarrollo o involución?
Así como en los Estados Unidos, en Cuba también hay fuerzas políticas, por
una parte, que se oponen radicalmente a los cambios y se empecinan en mantener
el status quo vigente, otras,
empeñadas en imponer sus condiciones y otras, buscando encontrar soluciones
basadas en el respeto mutuo y la cooperación civilizada entre naciones con
diferentes modelos de desarrollo político-económico, ideológico y cultural. Por
esa razón es que los procesos dialécticos de desarrollo entre Cuba y los
Estados Unidos marchan más despacio que el deseo de los ciudadanos de “a pie” en
ambos países.
En este sentido, la visita de Francisco, Barack y los Rolling Stones son
parte integral, y a la vez superior, del proceso dialéctico de las relaciones
internacionales entre los Estados Unidos y la República Socialista de Cuba, y
que Juan Pablo II en su visita a Cuba en 1998 lo bautizara con la consigna: “Que el mundo se abra a Cuba y que Cuba se
abra el mundo”. El papel desempeñado por el Vaticano y la jerarquía de la
Iglesia católica como mediador, interlocutor e impulsor del acercamiento entre
los dos gobiernos ha sido importante para ambos.
Para entender mejor los cambios que se han dado en Cuba en los últimos 35
años hay que considerar dos coyunturas políticas que, según mi opinión,
influyeron de manera determinante en la política exterior e interior del
gobierno cubano. La primera es la caída de la Unión Soviética y la beligerancia
de la administración de Ronald Reagan. Aquí me referiré solamente a la segunda.
Ronald Reagan, la revolución salvadoreña, la
contrarrevolución nicaragüense, invasión a Granada y el fantasma de una guerra
centroamericana y caribeña 1983
La política exterior de la administración de Ronald Reagan en relación a la
revolución sandinista y la revolución socialista salvadoreña fue tajante y sin
corta pisas: Los Estados Unidos de Norteamérica no estaban (ni estarán) dispuestos
a tolerar y/o permitir una segunda o tercera Cuba en América Latina. Ni
siquiera una desteñida caricatura de la misma.
La invasión a Granada fue el mensaje meta comunicativo para el gobierno
cubano: O Cuba dejaba de apoyar a los movimientos revolucionarios en América
Latina o las consecuencias serían más graves aún para la revolución cubana.
El Comandante Fidel Castro Ruz en su discurso del 14 de noviembre de 1983
dedicado a los cubanos caídos en combate durante la invasión a Granada, expresó
lo siguiente: “El imperialismo se empeña
en destruir símbolos, porque conoce el valor de los símbolos, del ejemplo, de
las ideas. Quiso destruirlos en Granada, quiere destruirlos en El Salvador, en
Nicaragua, en Cuba… Ojalá que la pírrica victoria de Granada y la atmósfera
triunfalista que los embriaga no los conduzca a graves e irreversibles errores [advertencia
del Comandante a Reagan]…Los
revolucionarios salvadoreños, en más de tres años de heroica lucha, se han convertido
en combatientes experimentados, temibles, invencibles. Son miles de hombres que
conocen el terreno palmo a palmo, veteranos de decenas de combates victoriosos,
acostumbrados a luchar y vencer en proporción de uno a diez contra tropas
élites entrenadas, armadas y asesoradas por Estados Unidos [advertencia de
las implicaciones de una vietnamización de la guerra en El Salvador]…En las condiciones actuales de nuestro
continente, una guerra de Estados Unidos contra un pueblo latinoamericano
levantaría el espíritu y volcaría el sentimiento de todos los pueblos de
América Latina contra los agresores” [La amenaza de intervención militar
norteamericana directa en El Salvador fue un hecho real]. Nota: Los comentarios
entre corchetes son del autor.
La estrategia de uno, dos, tres Vietnam había quedado sepultada en la
Higuera en 1967 y la expectativa revolucionaria del movimiento salvadoreño de
tomar el poder político-económico y militar por la vía de las armas se había
aplazado – el FMLN no logró insurreccionar al pueblo el 22 de enero de 1981 – a
una fecha indecisa en el futuro. Es decir, que por un lado el gobierno de los
Estados Unidos no quería más “Cubas” en Latinoamérica (recordar Chile, 1973) y por
el otro, los movimientos revolucionarios guerrilleros en el continente no
podían derrotar a las dictaduras militares por la vía de las armas, entonces lo
más cuerdo y civilizado era optar por la vía pacífica, por el dialogo y la
negociación. Este fue el dilema que
confrontaron los movimientos guerrilleros latinoamericanos después de la
revolución cubana en las décadas de los sesenta, setenta y ochenta del siglo
pasado, sobre todo en El Salvador.
Karl von Clausewitz argumenta en su obra “De la guerra”, que existen dos
motivos principales para plantear y/o hacer la paz: el primero es la
improbabilidad del éxito y el segundo el precio excesivo a pagar por él. Por
otra parte, tan pronto como el gasto de fuerza sea tan grande que el objetivo
político ya no sea equivalente, este objetivo deberá ser abandonado y el resultado
será la paz.
Cuba optó sabiamente por el camino de la paz, influyendo de manera importante
en el proceso de diálogo y negociación en El Salvador entre el Frente Farabundo
Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y el gobierno de ARENA.
Fidel,
Raúl y su sensibilidad especial por la Iglesia Católica 1985- 2015
Hay un detalle
muy importante a tener en cuenta a la hora de analizar las relaciones entre
Cuba y el Vaticano: Cuba fue el único gobierno comunista que jamás rompió las
relaciones diplomáticas con el Vaticano.
El 24 de mayo de 1985 en algún lugar de la Habana se llevó a cabo una
conversación[1] entre el
fraile dominico brasileño Frei Betto y el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
Fidel reconoce en dicha ocasión que no se admite la presencia de cristianos en
el Partido Comunista de Cuba. Frei Betto pregunta si será posible en el futuro que
el PCC se transforme en un partido laico y si existirá la posibilidad que un
cristiano revolucionario pueda pertenecer a las filas del partido. Fidel
responde que, dadas las circunstancias político-culturales en los inicios de la
revolución, se tomó la norma rigurosa y
ortodoxa que todo aquel que quisiera ser militante del partido, tenía que
aceptar el marxismo-leninismo en todos
sus aspectos, no solo político y programático, sino también filosófico, y,
además, añade Fidel, que considera que todavía no están dadas las condiciones
en Cuba para que el partido comunista proclame el carácter laico del Partido.
En 1991, seis años más tarde de la conversación con Frei Betto, el Partido
Comunista de Cuba aprobó la entrada de católicos en sus filas. ¿Qué condiciones
se dieron para que el PCC proclamara el carácter laico del partido? A lo mejor,
la tácita desaparición de la Unión Soviética y el inicio del “Periodo Especial
en tiempos de Paz” contribuyeron a que la dirigencia del Partido lo decidiera.
Al final de la entrevista, Fidel le regala a Frei Betto un afiche del
Movimiento 26 de Julio con un dibujo del rostro del Comandante y con una
dedicatoria que dice: “Aún no lo ha logrado, pero si alguien puede hacer de mí
un creyente es Frei Betto. Fidel Castro”.
Treinta años más tarde, es decir en mayo del 2015, Raúl Castro Ruz declara
en Roma que: “Yo me leo todos los discursos
del Papa (Francisco). Si continúa
hablando así, les aseguro que volveré a rezar y regresaré a la Iglesia. Y no lo
digo en broma”.
El papel mediador del Vaticano 1998-2016
La visita del Papa Francisco a Cuba no ha provocado más expectativas que las
que causó en su momento Juan Pablo II cuando visitó la Isla en 1998, aun cuando se trata del primer
Sumo Pontífice no europeo en el Vaticano y con el crédito de ser coterráneo del
Comandante Che Guevara. No obstante, la
visita del presidente de los Estados Unidos no hubiera sido posible sin los
buenos oficios del Sumo Pontífice Francisco.
La visita de Karol Józef Wojtyla en Cuba hace 18 años tuvo una connotación
más política que religiosa: “Que el mundo se abra a Cuba y que Cuba se abra el
mundo”. Fue un llamado a levantar el bloqueo económico contra Cuba, lo cual no
significaba que Cuba recibiría un cheque en blanco, sino que se trataba de un quid pro quo. A cambio Cuba tenía que
realizar reformas político-económicas. Mientras
que la visita de Jorge Mario Bergoglio tiene como consigna: “Haz la paz y no la
guerra”.
El bloqueo económico que todavía rige por decreto de ley federal
estadounidense, es una guerra declarada contra Cuba, en la cual no hay
armamento militar de por medio, sino una cantidad de decretos y normativas que
provocan más daño al pueblo cubano que una guerra convencional. Es decir, que el
bloqueo no es más que la continuación de la guerra contrarrevolucionaria
imperialista por otros medios. ¡Una guerra que dura ya 56 años!
El fracaso del boicot y la fidelidad del pueblo cubano a
Fidel 1959-2016
El objetivo principal de la ley Torricelli, promulgada en 1992 por la Cámara
de Representantes de los Estados Unidos, era doblegar al gobierno cubano y
llevar a cabo la contrarrevolución. Es durante la fase más dura del “Periodo
Especial en Tiempos de Paz” en que se aprueba esta ley, también conocida como
Ley de la Democracia Cubana. Cuba, a pesar de todo ha resistido más de medio
siglo el bloqueo económico, político y diplomático. De tal manera que Cuba
Socialista entró al siglo XXI habiendo resistido amenazas de todo tipo por
parte del gobierno de los Estados Unidos y habiendo hecho caso omiso a los
cantos de sirena de la socialdemocracia internacional que llegó a la Isla en la
persona de Felipe González y su cohorte de funcionarios con recetas reformistas
económicas. El efecto dominó esperado por todos los enemigos de la revolución
en la década de los noventa, después del derrumbe de la Unión Soviética, no se
llevó a cabo. Es más, Cuba sigue ahí, empecinada en construir el
socialismo cubano y fiel al Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz.
Desde 1959, Fidel y el “marxismo-fidelismo” del pueblo cubano son las rocas
donde las olas se rompen con violencia cuando hay huracanes
político-ideológicos.
De cara al futuro es válido preguntarse: ¿Es posible un marxismo-fidelismo
sin Fidel?
Obama y la subversión sutil 2016
El discurso pronunciado por Barack Obama en el Gran Teatro de la Habana
el pasado 22 de marzo puede clasificarse
de “argumentativo-subversivo”, en cuanto que el presidente de la nación más
poderosa del planeta, haciendo uso de la retórica fina e inteligente que lo caracteriza,
pretende convencer al pueblo cubano y sobre todo a las nuevas generaciones
anónimas que lo escuchan atentamente en todos los rincones de la Isla, que el
presidente de los Estados Unidos de América le tiende al pueblo cubano su mano
negra y franca en son de paz, pero no quedó muy claro sí lo hacía en calidad de
amigo o enemigo de la revolución cubana.
La historia sucinta que relata Obama centralizada en la época de la
esclavitud en América, es un instrumento retórico para restarle importancia a las
diferencias político-ideológicas entre ambos gobiernos y, sobre todo, para
remarcar sus raíces africanas y su condición de pertenecer a un grupo social
que sufrió en los Estados Unidos el racismo y la discriminación social y
económica en los años sesenta y setenta del siglo pasado. Obama ubicó el centro
de atención de su discurso en la influencia del África Negra en el continente
americano y en las reformas político-económicas necesarias que Cuba tendría que
realizar para garantizar el desarrollo futuro de la sociedad. Es decir, no era
un anglosajón ni un miembro de la oligarquía estadounidense que se dirigía al
pueblo cubano, sino un negro que ha tenido que currar duro para llegar a donde
está y que, además, quiere ayudar a Cuba.
Obama se dirigió de manera muy particular a las nuevas generaciones,
sabiendo que los jóvenes son los únicos que pueden moldear el “futuro” cubano. Miami, podría ser el paradigma a seguir en el
futuro, dado que es un “claro ejemplo” en los Estados Unidos de lo que los
cubanos son capaces de lograr con su talento innovador. Obama obviamente, no quiere una “nueva Miami”
en Cuba, sino una “nueva Cuba” en Cuba. ¿Y, cómo se logra eso?
Fortaleciendo e impulsando medidas de reestructuración económica –el
recetario para reestructurar el modelo de desarrollo económico socialista
cubano es más extenso–, pero Obama se limita a unas pocas, como, por ejemplo, el
cuentapropismo, cooperativas, políticas
monetarias, reformar las leyes laborales y disponibilidad de internet en
toda la isla.
Luego, Obama, consciente que la reestructuración económica no es suficiente
para que la juventud cubana realice el triple salto mortal sin red de seguridad
al estilo Miami, se explaya hablando de los derechos universales del hombre a
tener trabajo, escuela, casa, salud y los alimentos necesarios. Sin mencionar
que el bloqueo económico atenta precisamente contra los derechos universales de
los cubanos.
Obama no quiere que Cuba emule a los Estados Unidos, no obstante, él
explica al auditorio y a los televidentes cubanos que los Estados Unidos es un
país donde todo es posible conseguir y alcanzar, siempre y cuando exista la
voluntad de lucha y sacrificio individual y colectivo. De no haber sido porque
la gente se organizó, protestó y desafió a las autoridades gubernamentales no
hubiera sido posible abolir la segregación y la discriminación racial, comenta
el Presidente Obama. Es decir, que, para lograr cambios en la sociedad en
general, la juventud tiene que luchar, si es necesario contra el gobierno. ¡A
buen entendedor pocas palabras bastan!
La democracia estadounidense–argumenta Obama– es la que le ha dado al
pueblo trabajador la oportunidad de organizarse y a la gente “de a pie” a tener
voz y voto; es decir, que la democracia gringa es la garantía que tienen los
ciudadanos para alcanzar el sueño americano –the american dream– y disfrutar de un alto nivel de vida. !That is the american way of life!
Los Estados Unidos –reitera Obama– no tiene ni la capacidad ni la intención
de imponer cambios en Cuba. Lo que cambie dependerá del pueblo cubano. Pero sí dejó
bien en claro que para que los cubanos puedan construir the cuban way of life tiene que haber reformas profundas en el
modelo político-económico cubano.
Los cubanos no tienen que hacerse muchas ilusiones con la fineza y bonhomía
de Barack Obama ni esperar nada regalado por parte del gobierno norteamericano.
La política exterior del gobierno de los Estados Unidos no depende única y
exclusivamente del presidente de turno. La derogación de la ley Torricelli no
está en sus negras manos, sino en primera instancia en las manos blancas de
accionistas anónimos archimillonarios enquistados en sociedades y corporaciones
industriales y financieras. Los políticos demócratas o republicanos apretarán o
aflojarán las tuercas a Cuba de acuerdo a los intereses de los Estados Unidos.
I can't get no satisfaction
Antes que los Rolling Stones con el “I
can't get no satisfaction” y “You
Can't Always Get What You Want” llegaran a Cuba, John Lennon ya había
arribado –simbólicamente – a las costas
cubanas en su barco de fantasía Imagine
en diciembre de 1990[2],
diez años más tarde de su muerte física frente al Dakota en Manhattan. No fue un acto oficial sino un acto espontáneo
organizado por un puñado de jóvenes artistas que tuvieron el coraje y la
valentía de cantar públicamente las canciones de los Beatles. Tuvieron que
trascurrir diez años para que John tomara asiento sobre una banca de un
parquecito ubicado en el Vedado, ciudad de la Habana. El mismo Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz
estuvo presente en la inauguración del monumento a John Lennon[3].
¡Más vale tarde que nunca!
En la Cuba Socialista todavía hay necesidades materiales no satisfechas.
Pero también es cierto que hay otras pequeñas satisfacciones , como relata
Brecht en su poema “Satisfacciones”, que
los cubanos de “a pie” también pueden gozar y que son también vitales para la
salud mental: " La primera mirada por la ventana al despertarse, el viejo
libro vuelto a encontrar, los rostros entusiasmados, nieve –solamente en forma de helado en el Copelia,
sabor Fresa y Chocolate–, el cambio de las estaciones – solamente dos, pero bien marcadas–, el
periódico –Granma y Juventud Rebelde–,
un perro –también hay escuelas para los
caninos–, la dialéctica – esencial
para entender y comprender la naturaleza del hombre y de las cosas–,
bañarse –en hermosas playas de arena
blanca pero
no en pelota, porque es prohibido como en la mayoría de países –, nadar, música antigua – Benny Moré y Bella Vista Social Club –,
zapatos cómodos –de marcas conocidas–,
comprender, música nueva – Reguetón, Rap
y los Rolling Stones–, escribir, plantar, viajar –por el momento un lujo chino –, cantar –y bailar– y ser amable”. Nota: Los comentarios entre guiones son
del autor.
Cuba, para poder satisfacer integralmente las necesidades materiales y
espirituales del pueblo, tiene que modernizar sus estructuras y sus
instalaciones productivas, tiene que reparar en los errores cometidos en el
pasado tanto los propios como los ajenos – ante todo los de la antigua Unión Soviética–
y lógicamente, eliminarlos, tiene que rectificar las coordenadas, verificar las
rutas, anclar en nuevos puertos, etcétera, etcétera. Y precisamente en ese
proceso se encuentra la revolución cubana, rectificando errores a todos los
niveles. Un proceso que comenzó en los años ochenta del siglo pasado y que
quedó plasmado en los lineamientos generales aprobados en el III Congreso del
Partido Comunista de Cuba en diciembre de 1986.
¿Is this the end, my only cuban friends, the end?
Así están las cosas pues, en la Cuba del siglo XXI. Cuba se está abriendo
al mundo y el mundo se está abriendo a Cuba. Los sonidos de los tambores y
congas del presente no son de guerra, sino de paz. No obstante, no hay que
olvidar la historia y tener siempre presente que desde John Kennedy pasando por
Reagan, Bush padre e hijo, los presidentes de los Estados Unidos en mayor o
menor medida, abierta-o veladamente, han cantado a capela We can't get no satisfaction, viendo a la Cuba socialista resistir
los embates de la nación más poderosa del planeta. Por eso persisten en derrotarla.
¡'Cause they try, try and try!
Jim Morrison, cantante de los Doors,
compuso la canción The End y Julio
Numhauser Navarro un cantautor chileno es el autor de la famosa canción “Todo cambia”. Personalmente, me gusta
más la cosmovisión de Navarro. En la canción del chileno se habla de que todo
cambia en la vida. Efectivamente, la dialéctica de la naturaleza es la base del
desarrollo sostenido del hombre y la sociedad. Todo cambia sí, pero no hay que
olvidar que hay cosas que no cambian, sino que se profundizan y se multiplican como
el amor al pueblo, al prójimo, el humanismo y el respeto por la dignidad del
hombre. Pero también hay que reconocer que hay cosas que definitivamente tienen
su fin: La revolución bolchevique, la revolución mexicana, la revolución
sandinista, la revolución salvadoreña y la Unidad Popular.
Reconozco que hay que tener mucha fantasía para imaginarse a Fidel tocando
guitarra eléctrica y cantándole a la juventud cubana la canción de Cat Stevens,
“Father and Son”, pero todo es
posible en la vida: “It's not time to
make a change, just relax, take it easy, You're still young, that's your fault.
There's so much you have to know. But take your time, think a lot, why, think
of everything you've got. For you will still be here tomorrow. But your
dreams may not. All the times that I've cried. Keeping all the things I knew
inside it's hard. But it's harder to ignore it. If they were right, I'd agree.
But it's them they know, not me. Now there's a way, and I know that I have to
go away. I know I have to go. “
Ojalá el pueblo cubano, sobre todo la juventud a la que se dirige Barack
Obama, sepa valorar en su correcta dimensión lo alcanzando por la revolución
socialista hasta la fecha.
domingo, 20 de marzo de 2016
De alternativas y de realidades políticas en Alemania
De alternativas y de realidades políticas en Alemania
En época de crisis coyunturales o sistémicas, sean éstas político-militares
y/o económicas, los procesos electorales en las sociedades democrático-parlamentarias
se convierten–en muchos casos–, en torrentes incontrolables de opiniones,
miedos y exageraciones. Es decir, en ríos revueltos de color café. Un tinte
marrón que recuerda ineludiblemente, ideológicamente hablando, al color
estiércol de los regímenes nacional-socialistas del siglo pasado. Y bien sabido
es, como afirma Pármeno en La Celestina, que “a rio revuelto ganancia de
pescadores.”
La crisis de los refugiados y la campaña racista y xenófoba desplegada en
los últimos meses por movimientos sociales anti islamistas como PEGIDA y otras organizaciones
de extrema derecha en Alemania, sobre todo en la antigua República Democrática
Alemana (DDR), crearon un clima propicio para la proliferación de planteamientos
demagógicos y populistas.
El escenario previo a las elecciones parlamentarias se complejizo aún más, cuando
se hicieron públicas las contradicciones entre Ángela Merkel y su principal
socio político, Horst Seehofer (Social Cristiano) en relación al tema
“Refugiados” y la resistencia de Austria y Hungría para encontrar una solución
europea al problema de los refugiados.
Es decir, que las fuerzas políticas que salieron a pescar al rio ahíto de
refugiados fueron las de centro-derecha, derecha y extrema derecha. Mientras
que la socialdemocracia y la izquierda moderada (Die Linke) fueron simples
espectadores o bien, pescaron sin anzuelo y sin carnada. Algunos pescaron con
caña y otros con red. Y otros, como Tayyip
Erdogan, el presidente turco y Winfried Kretschmann (Los Verdes), presidente del
estado federal Baden-Württemberg, pescaron con mando a distancia. Dado que el partido de derecha “Alternativa
para Alemania” (AfD) salió a pescar con redes de arrastre, encontró felizmente llena
su atarraya tanto de bazofia como de toda clase de pescado.
Muchos han querido interpretar el “triunfo” de AfD como un deja vú histórico. Pienso que no está mal
el ejercicio y hace bien recordar que el 13 de marzo de 1932 se realizaron
elecciones presidenciales en Alemania y el Partido Nacionalsocialista Obrero
Alemán (NSDAP) dirigido por Adolfo Hitler obtuvo el 30% de los votos válidos y
en la segunda vuelta, el 10 de abril, el Partido Nazi en alianza con el Partido
Nacional del Pueblo de Alemania (DNVP, siglas en alemán) obtuvo casi el 37% de
los votos. No obstante, Paul von Hindenburg, socialdemócrata, resultó electo
Presidente de la República de Weimar.
Los sucesos posteriores, a raíz del nombramiento de Gustavo Adolfo Hitler como
canciller en enero 1933 hasta el 30 de abril de 1945, fecha en que el “Führer” se
voló la tapa de los sesos en su búnker de Berlín, forman parte de uno de los
capítulos más tristes, vergonzosos y macabros de la historia moderna de
Alemania.
Según los análisis realizados por el instituto alemán de análisis y
pronósticos Infratest dimap, el 25 % de los jóvenes menores de 25 años en Sajonia-Anhalten
(antigua Alemania Oriental), es decir, la generación nacida después de la caída
del muro de Berlín votó por el partido político “Alternativa para Alemania” (AfD),
mientras que en Renania-Palatinado y Baden-Württemberg el 12 % y el 13 %
respectivamente. Pareciera entonces, que el pueblo alemán no aprendió bien las
lecciones de historia en la escuela.
Pero bien, aunque los resultados de estas elecciones parlamentarias regionales
son preocupantes, tampoco significa que Alemania se encuentra en el umbral del fascismo.
Independientemente de que la xenofobia
haya alcanzado niveles de violencia parecidos a los años del auge del partido
nazi hitleriano en algunos lugares de Sajonia.
Por otra parte, es necesario señalar, a fin de marcar las diferencias entre
la crisis de los años veinte y treinta del siglo pasado y la coyuntura actual
capitalista, que la economía alemana es la más fuerte en el contexto europeo y
el Gran Capital alemán no está amenazado.
Lo que está sucediendo en Alemania y en el resto de Europa es una “derechización”
de la clase política y las últimas elecciones en Alemania dan prueba de ello. Pero
“derechización” no es sinónimo ni eufemismo del fascismo. Puede ser una parte
integral de su desarrollo, pero no necesariamente. Recordemos el ascenso
abrupto del fascismo en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular en los
momentos en que el país se encontraba en un proceso democrático al socialismo y
el zarpazo del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) dirigido por
Adolfo Hitler apoyado por el Gran Capital alemán como respuesta al peligro de
la expansión de la revolución bolchevique. El fascismo es siempre la respuesta más
radical y violenta del Gran Capital frente al anticapitalismo.
Ahora bien, la “derechización” es un proceso que se viene observando a
nivel mundial desde la caída de la Unión Soviética y, en particular en Alemania
desde la reunificación. El corrimiento a la derecha del centro político
parlamentario alemán es un hecho indiscutible a partir de la elección de
Gerhard Schröder (SPD) en 1998 como Canciller de la república, quien gobernó en
coalición con Los Verdes hasta el año 2005. El programa de gobierno conocido
como “Agenda 2010”, impulsado por los socialdemócratas y Los Verdes entre el
2003 y 2005 fue la fórmula mágica del neoliberalismo, en la cual solo puede
haber crecimiento económico en la medida en que se reducen los salarios y la
eliminación de las prestaciones sociales estatales. La reforma del mercado
laboral, conocida en Alemania como HARZT IV, tuvo un fuerte impacto negativo en
las clases sociales económicamente más débiles. También las diferentes reformas
del sistema de salud, así como la escasez de viviendas sociales afectaron a la
población con menor poder adquisitivo.
Con la llegada al poder de Ángela Merkel en el año 2005 (gran coalición con
la socialdemocracia), la agenda 2010 continuó teniendo validez y, por otra
parte, la democracia cristiana fue asumiendo lentamente, en parte, posiciones
“socialdemócratas” y, por lo tanto, “robándole” espacios a la “derecha”
socialdemócrata. Este desplazamiento aparente “hacia la izquierda” de la
democracia cristiana ha dejado “espacios políticos vacíos de derecha” que el
partido Alternativa para Alemania (AfD) ha sabido aprovechar.
Según demuestran los análisis de las elecciones parlamentarias recién
pasadas, casi un 65-70 % de los electores que votaron por la Alternativa para
Alemania (AfD) estaría en desacuerdo con la política de los partidos tradicionales
(SPD, CDU) y el partido de izquierda “Die Linke”. En Sajonia-Anhalten el gran
perdedor es el partido socialdemócrata, seguido por el partido “Die Linke”.
En este sentido, el triunfo de AfD no puede considerarse un tsunami o
terremoto político ni mucho menos, pero si como expresión de la “derechización”
de las fuerzas políticas en Alemania y de la tácita debilidad de la izquierda
parlamentaria.
¿Existe una alternativa real a la “derechización” en Alemania?
domingo, 20 de diciembre de 2015
Arcángeles de ala caída
Villancicos navideños
Aquí me tienen de nuevo terminando el año, con los 60 y pico al hombro,
contándoles las miserias de este mundo que es un escombro. Entre guerras y
conflictos me voy poniendo más zorro y menos testarudo con la exégesis marxista
ortodoxa del sujeto de la historia, pero no por eso cierro el morro. El
problema sirio va en serio, y poco queda del asunto que no esté dicho ya. Son
varios los intereses ahí representados, por cierto, contradictorios y
antagónicos, pero claro está que el “huevo” del terrorismo yihadista de ISIS y
Al Caeda lo empolló un águila calva.
A la paloma de la paz se la comió de un tajo un Arcángel guerrero de ala
caída hace muchos años. El laurel que llevaba en la punta cayó en Mesopotamia,
región estratégica de encuentro de muchos pueblos. Todos los imperios han
metido ahí sus manos, desde los griegos, los romanos, los persas, hasta llegar
por último a los otomanos. Rojas les quedaron las manos a todos pues llegaron primero
con sables, luego con fusiles y más tarde con misiles. Ahí, en Miyanrudan,
la tierra entre los ríos, dicen los libros de historia, está la cuna de la
civilización y con lamentación lo digo que no fue de rosas ni de lirios, allí
las mujeres enviudan más rápido que en el Sudán. Sagaz y oportuna, la política moderna
occidental, después de la primera guerra mundial y su caramboleo diplomático,
dividió el Oriente Medio en partes, y no fue casual que así fuera, pues allí el
Gran Capital encontró depósitos de petróleo y gas.
La lista de las matancingas entre los hombres de fe es rica y abundante.
Los romanos mataron cristianos a destajo y con métodos diferentes. Los
cristianos por su parte, primero se entrenaron en las avanzadas para recuperar
el Santo Grial supuesto en Jerusalén y se inventaron el rollo de las cruzadas,
luego siguieron descuartizando a los indios en la época de la conquista
española, según cuenta Bartolomé de las Casas en sus crónicas de las Indias y como
le tomaron gusto a la cosa, alcanzaron la maestría torturando a los judíos con
alma desalmada bajo la cruz de Torquemada.
¡Pobres hijos de Abraham!, exclamará tal vez usted, pero, ¿qué pasó al
final de cuentas en Canaán? No me andaré con rodeos, ya que Josué encontró la llave del Arca
de la Alianza y con toda confianza entró en Jericó apoyado por el poderoso y
castigó duramente a los cananeos durante la conquista de la tierra prometida. Según
cuenta la Torá y lo repite la Biblia, Yahvé le dijo a Moisés: ”Márchate de este
este lugar, tú y el pueblo que saqué de Egipto”, no te preocupes que no irás
solo, te acompañará un ángel de guardaespaldas y yo me encargaré personalmente
de echar del país al cananeo, el amorreo, al fereceo, al jeveo, al jebuseo y al
heteo, añadió el innombrable. Yo como soy ateo, no creo
ni una palabra. ¿Qué pasará
con el Dios de los cananeos?, preguntó Moisés preocupado. Pues se “Ba-al”
carajo, contestó una voz en el Monte Sinaí, aunque algunos afirman que no fue
ahí. En todo caso, supongo que la
escaramuza por lo del becerro de oro ocurrió en Jabal Musa.
Por eso antes de criticar a los musulmanes, pienso y recomiendo, hay que tener
prudencia, pues ya lo dijo el poeta Prudencio en la “Batalla por el alma del
hombre”, que el ser humano de fe cuando de imponer su Dios se trata, maltrata,
ofende y si es necesario mata, incluso a un pariente y no es por accidente que
esto ocurre. La fe y la herejía son como una espada afilada por ambos lados y
cuando la ira y la venganza los cielos del Oriente y del Occidente encapotan, una
lluvia escarlata caerá en el desierto y téngalo por cierto, que no será un
simple remojo, sino un Mar Rojo. Y no
crean los lectores que de la Yijad alabanza hago, pues quien en nombre de su
Dios mata, comete sacrilegio y no hay Papa, Patriarca, Rabino ni Ayatolá ni
Califa que goce de tal divino privilegio.
Y si de locuras pías hablamos, les cuento que un beato musulmán fanático,
hazañero y mojigato, tuvo la “iluminación” de implantar un Califato más grande
que el de Córdoba y envió a sus harpías a promocionar las suras entre los
infieles y lo único que dejaron a su paso fueron miles de sepulturas. Ellos,
los musulmanes, tampoco son una piña, ya que en la “madre de todas las batallas”
se partieron la madre sunitas y chitas y esa no fue la única riña. Pero al
final, la coalición liderada por occidente de 29 naciones le puso “Jeque” Mate
a Sadam, quien terminó solo y en la horca. Aunque algunos fanáticos sectarios
piensan que lo de Irak fue un empate.
No profeso religión alguna, pero suelo de vez en vez leer la Biblia, la
Torá y el Corán, para no cometer la estupidez de hablar sin conocimiento. Pero
si hay algo que me joroba es el fanatismo religioso. Cuando la homilía es
ponderada y adaptada a la realidad, nada tengo en contra, pero se me atora la
garganta al ver las barbaridades que comete la estrella de David en Palestina,
y quiero que me magnetice el más sabio Imán de la Meca o de Medina, ¿en qué
parte del Corán, Alá ordena poner bombas en un restorán o sacrificar jóvenes en
Bataclán?
Como ven, las cosas en Europa y el resto del mundo no presagian tiempos de
paz y de concordia. Solo nos faltaría que a un político o religioso contumaz se
le cruzaran los cables y atice más el fuego entre las culturas y que siembre
más la cizaña religiosa entre los fieles. Llegado el caso, que los Dioses se
apiadan de nosotros y tengan misericordia, pues la muerte con su guadaña no
perdona ni a moros ni a cristianos y por supuesto, tampoco a ateos. Mientras no
haya paz en el Medio Oriente y en el continente africano, los refugiados
seguirán llegando a Europa como langostas, víctimas del hambre, de la guerra y
del desempleo, a las costas o a la frontera turca.
No es por desmerecer, pero ante estos graves y serios problemas, la crisis
griega resultó ser una común y vulgar acidez gástrica provocada por comer Musaca con Sauerkraut. Syriza no atemoriza a la Unión Europea de Ángela Merkel.
Lo que si aterroriza es la cantidad de franceses que votaron por el Frente
Nacional de Marina Le Pen en las regionales. Por suerte– ¿a qué Dios o a qué
Santo hay que darle las gracias? –, los fachos perdieron las elecciones, sin
embargo, la amenaza fascista se cierne sobre el continente. Hay que poner mucha
atención y estar ojo al charqui, pues los de la extrema derecha se están
afilando los cachos y desempolvando sus viejos uniformes color caqui. Para
colmo de todos los males, los socialistas franceses enviaron a la marina y la
aviación de guerra, apoyados por los alemanes, a tirar bombas a destajo en la
ciudad de Mosul, confiando en que los fanáticos “mosulmanes” armados hasta los
dientes, aprieten cueva en desparpajo.
En resumen, para entender este meollo no se necesita tener mucho cacumen.
Claro, nos quieren hacer creer que el rollo es religioso, pero por muy piadoso
que uno sea, no hay que creer a ciegas lo que nos dicen algunos politicastros, los
xenófobos y los racistas a viva voz o con parlantes. ¿Por qué tenemos que
asustarnos al ver un transeúnte con túnica, barba y con turbante? ¿Por qué nos
espanta ver a una islamita arropada hasta la garganta? ¿Cuántos monjes y monjas
carmelitas recorrieron descalzos la Europa medieval llevando la Cruz y el
Evangelio?, sin que nadie se asustara ni los acusara de alterar el orden
público ni violar la ley y, vaya que iban cubiertos de la coronilla hasta los
pies.
Aunque no todos los seguidores de Jesucristo tuvieron tan buena suerte como
Santa Teresa de Jesús, ya que, en los inicios del cristianismo, el status quo religioso era otro. Cuenta la
leyenda que San Dionisio de Paris, el primer obispo de la ciudad, luego de ser
decapitado durante la persecución a los cristianos, ordenada por el emperador
romano Aureliano en el siglo III d. C., tomó su cabeza bajo el brazo y anduvo
seis kilómetros hasta desplomarse en el lugar donde se erigió más tarde la
Catedral de San Dionisio en la Región Parisina. Mito que no sea hiperbólico no
existe y solo faltó que le agregaran al cuento, que el santo al tomar la testa
en sus manos le dio un beso en la frente. Y, para no irme más lejos en la
historia, les recuerdo el martirio de otro santo ocurrido antes de ayer. Oscar
Arnulfo Romero, “San Romero de la América Pobre”, el santo salvadoreño a quien tuve
la dicha de conocer, murió de un balazo que le disparó un
sicario pagado por la oligarquía celebrando la Eucaristía.
Las víctimas del suburbio de San Dionisio en Paris y las de las Torres
Gemelas nada tenían que ver en el asunto político-militar-religioso e ignoro su
confesión o creencia, pero es una aberración aplicar la ley del Talión a tontas
y a locas, pues los misiles lanzados por occidente matan más niños y ancianos
que talibanes o yijadistas. No tengo a la mano las estadísticas que comprueban
lo que aquí afirmo, pero estoy seguro que por ahí van los tiros, pues no hay
guerra limpia ni aséptica ni mucho menos santa. La muerte es una harpía y nadie
la domestica, ni con salmos ni con regaños ni con la Sharia. Los daños colaterales en la población civil son grandes y en la
mayoría de los casos ni siquiera hay una manta para tapar al difunto. Habrá que
ponerle un tapón en el hocico a aquellos que hablan de terrorismo, digo yo, y
se olvidan de las dos bombas que dejaron caer en el Japón. A lo mejor mi opinión
la considere usted ridícula, pero pienso que ni Gabriel ni Miguel ni Rafael
hacen bien el papel del bueno de la película.
Como no soy adivino, no sé lo que pasará mañana. Tampoco estoy confundido,
para no darme cuenta que estamos al borde del precipicio. Hollywood, en cualquier
caso, ya está preparado para los avatares futuros. Las nuevas producciones
tienen que ver con la guerra y el “Arca de las nuevas Alianzas” contra el poder
del mal. De escombros y ripio que deja
el fanatismo político-religioso les he hablado, nada me he inventado, los casos
y cosas están ahí expuestos como en una vitrina y ténganlo por seguro, que los
hombres y las mujeres de buena fe, cristianos, musulmanes, judíos o lo que sean,
no matan al prójimo, incluso oran por los que no lo hacemos, pero “ojo al
cristo que es de plata” con aquellos que, en nombre de Dios, siembran el odio y
la guerra. Las ideas cuando se estancan por la ideología, el interés material
mezquino o el sectarismo religioso, apestan como una letrina. Ya con esta me
despido y no quiero darles más lata, ojalá en el futuro las vacas sean gordas y
no flacas.
lunes, 16 de noviembre de 2015
Memorias de un viajero de estos tiempos
Memorias de un viajero
de estos tiempos
“Ay hijo, ¿sabes, sabes de dónde vienes?” El hijo, Los versos del
Capitán. P.Neruda
No era la primera vez que perdía el tren de las 6 y 45 en dirección a Karlsruhe, –la siguiente
estación importante después de Mannheim–, y aunque siempre le causaba desagrado
ver al tren moviendo la cola, como si se burlara de él, ya se había
acostumbrado a tales eventualidades. No obstante, cada vez que perdía una
conexión, lanzaba improperios y maldiciones contra la compañía federal de
ferrocarriles, y si bien este comportamiento irracional no solucionaba su
problema, al menos le servía de válvula de escape. Daniel aguardó pacientemente en el andén
número tres la llegada del próximo tren rápido InterCity Express, conocido
popularmente por sus siglas ICE.
Era noviembre de 1997 y el otoño ya se había anunciado bruscamente,
presagiando bajas temperaturas. La ciudad de Mannheim, más gélida que de
costumbre en esa época del año, vestía el típico traje gris de las ciudades alemanas
reconstruidas después de la segunda guerra mundial. A la vera del río Rin,
Mannheim, muy lejos de ser una urbe cosmopolita como Nueva York, se conformaba
con tener de vecina, al otro lado del río, a la ciudad más grande en la región
del Palatinado, Ludwigshafen, cuna del
canciller alemán de turno, Helmut Kohl, apodado “La Pera” (Die Birne) por la
forma oblonga de su cabeza, famosa además por ser la sede central de BASF, uno
de los consorcios químicos más grandes del mundo. A pesar que la comparación que hacía Daniel
de las ciudades era bastante “tirada de las mechas”, él no podía dejar de pensar en New York y New Jersey cada
vez que cruzaba el río, es decir, diez veces por semana.
El siguiente tren llegó puntual y Daniel se apresuró a encontrar un asiento
que estuviera libre, guardando además la esperanza que fuera uno a su gusto. La estación ferroviaria de Mannheim era un
nudo importante en la red de trenes federales. Por ahí pasaba todo el
transporte de mercancías y de pasajeros de norte a sur y viceversa. Encontrar
un puesto libre era cuestión de suerte y tener la opción de elegir la mejor
posición era como sacarse el “gordo” en la lotería. Esta vez la fortuna lo
acompañó e inmediatamente ubicó una butaca
individual al lado derecho, en el sentido de la marcha de la locomotora. Colocó
su mochila 4-You color negro en el portamaletas de manera tal que el
colgante –un osito polar– se movía en el
aire al vaivén del ICE. Sacó de ella “Der
Spiegel” –la revista semanal más importante de Alemania y la de mayor tiraje en
toda Europa– reanudando la lectura del artículo referente a la contaminación
del Rin y a la salinización de las aguas subterráneas a lo largo de la cuenca
del río. Según los especialistas, la salinización había alcanzado en ciertos
lugares ubicados entre Fessenheim,
Buggingen, Heitersheim y Breisach valores altos y comparables a los del mar. La
industria química suiza, francesa y alemana ubicada en el alto Rin tenía la
máxima responsabilidad en este desequilibrio medioambiental, pero estas compañías
hacían mutis por el foro y no les
preocupaba que el segundo río más largo de Alemania, pero el primero en
importancia, perdiera constantemente su contenido de oxígeno debido al
recalentamiento de las aguas y por lo tanto, facilitara el aumento exponencial de desperdicios. Las
consecuencias directas eran la proliferación de productos putrefactos, la
mortalidad de los peces y el mal olor del agua. Una pestilencia parecida al de
un inodoro de estación de metro desatendido se respiraba en algunos lugares
cercanos a las numerosas plantas atómicas ubicadas a lo largo del caudaloso río,
en cuyo fondo los enanos Nibelungos, según cuenta la leyenda, escondían el oro
robado a las ninfas.
Daniel detuvo por un momento la lectura al percatarse que un viajero de
avanzada edad tenía clavada su mirada en él, no con carácter agresivo ni acosador sino más
bien expresando interés por su persona. Al
percibir repetidamente la mirada taladrante, Daniel prestó más atención y puso
en práctica el método de “chequeo-contra
chequeo” utilizado por los espías en las películas de Hollywood. Así ubicó la
posición del personaje sospechoso y comprobó que éste viajaba solo. Al regresar
de una de sus visitas al lavabo, el pasajero en cuestión se detuvo frente al
osito polar y exclamó sin remilgos:
– ¡Así que usted viaja a Berna!
– No, viajo a Friburgo –contestó Daniel amablemente.
– Pensé que viajaba a Berna –dijo echándole una mirada de soslayo a “Volodia”,
la mascota polar soviética.
– El oso de Berna es diferente –ripostó Daniel sorprendido y pensando: ¡Un
oso polar en Berna, a lo sumo en el zoológico!
– Claro, los osos de Berna son pardos –comentó socarronamente el anciano y
preguntó sin prestar mayor atención a la “supuesta” equivocación sobre los
plantígrados: ¿Sabe usted qué cosa tienen en común las ciudades de Berna y Friburgo,
aparte del idioma?
Era evidente que el hombre quería entrar en conversación con Daniel a como
diera lugar y éste le abrió las puertas.
Daniel meditó un instante, pero no
encontró, así a la rápida, una respuesta convincente. Conocía Berna y muchas
veces había estado allí, como
representante del movimiento revolucionario salvadoreño, en la década de los setenta del siglo pasado y
le pareció que no había nada en común entre las dos ciudades. De manera resoluta y convencido que había gato
encerrado en la pregunta, contestó con decisión:
– ¡No tengo la menor idea! –admitió Daniel.
– La casa de los Zähringer –respondió escuetamente el octogenario.
Así se enteró Daniel, que varias ciudades de Suiza, entre ellas Berna,
Friburgo, Thun y Rheinfelden también habían sido fundadas por la misma dinastía
que había erigido en el año 1120 la ciudad de Friburgo de Brisgovia, “capital”
de la Selva Negra.
– ¿Hacia dónde se dirige usted? –preguntó Daniel, cambiando de tema.
– A Basilea –respondió–, añadiendo una nueva pregunta. ¿Algo interesante en
el “Der Spiegel”?
La conversación era evidentemente asimétrica tanto por los contenidos, como
corporalmente, puesto que Daniel
continuaba sentado en su asiento y el viajero se mantenía en pie e inclinado
hacia él.
– Si no tiene inconveniente podemos viajar juntos –propuso Daniel–, al
percibir el hambre comunicativa de aquel
enigmático pasajero. Así podemos charlar tranquilos –añadió sugerente.
Ni corto ni perezoso, el viejo aceptó gustoso la propuesta.
– ¿De dónde viene usted? –avanzó el longevo careador lanzando una nueva pregunta
a boca de jarro.
Daniel que esperaba esa pregunta en
cualquier momento, contestó expedito:
– ¡De América Latina!
– ¿De qué parte?
Aunque el diálogo alcanzaba connotaciones inquisitorias, Daniel no se
alteró ni le incomodó tanta pregunta, puesto que no era la primera vez que vivía
esa situación. En más de alguna ocasión había invertido el sentido de la
comunicación, transformando esos “sondeos” en juegos de acertijo, convirtiendo así
al “interrogador” en adivinador. Pero esta vez, captó un deje extraño en la
conversación y permitió que las cosas siguieran su rumbo.
– Nací en Caracas –mintió Daniel, arriesgando a enfrentarse a más preguntas
y parecer un simio en una cátedra de filosofía.
– Pero, ¿de dónde viene usted realmente? –insistió el indagador, apretando
más la cuerda de la caña de pescar.
Frente a esa pregunta, Daniel sintió una leve incomodidad al no comprender,
por qué él utilizaba el adverbio “realmente” y tuvo la fugaz fantasía que el
anciano había adivinado que él había nacido realmente a 2500 kilómetros de
Caracas, en la capital de El Salvador. Y
los recuerdos de su familia materna brotaron nítidamente, invadiendo el presente, como si viajara en tren al pasado y
se encontrara en la plaza del pueblo donde nació su madre, el lugar donde sus
abuelos –que nunca conoció–, poseían fincas con árboles frutales, plantas de
café y ganado vacuno. Nunca supo a ciencia cierta ni tampoco se preocupó de
averiguar cuáles eran las raíces verdaderas de sus abuelos y bisabuelos. En la
familia se habló muy poco de ellos y Daniel y sus hermanas estaban demasiado
pequeños para interesarse por el árbol genealógico de sus antepasados. Lo único
que él sabía con certeza es que habían sido emigrantes españoles, por parte de su abuela y por parte
del abuelo, de origen francés o viceversa. Pero daba igual, para los fines
prácticos, él había nacido en San Salvador y punto. Daniel, sintiéndose en esos
momentos un viajero de estos tiempos que regresa al pasado a buscar raíces
desconocidas, comprendió el trasfondo y la dimensión de la pregunta de su interlocutor.
– Bueno, tengo entendido que mi familia materna tiene sus orígenes en
España –respondió ante la insistencia del caballero.
– ¡Ya me lo suponía! –exclamó victorioso el interrogador como si hubiera
ganado una apuesta. ¡Usted es un marrano! –sentenció en seco.
Al sibilino y amable preguntón solo le faltó exclamar eureka, para completar
el sentimiento que supuestamente experimentó Arquímedes cuando descubrió que el volumen del líquido desalojado en un recipiente, es igual al
volumen del cuerpo sumergido.
Daniel, por falta de cultura general, no entendió el término “marrano” en
el contexto que el señor lo estaba utilizando. Él conocía la mayoría de los
sinónimos de marrano desde México hasta la Patagonia, y al intuir que su
interlocutor le daba otra connotación a la expresión, guardó silencio para no
delatar su falta de conocimientos.
– Usted es judío sefardí –explicó–, dándose cuenta que la sorpresa había
invadido el semblante de Daniel. Los “marranos”
eran los judíos conversos al cristianismo en la España medieval, una expresión
peyorativa en aquellos tiempos –precisó.
Sefarad es el nombre con el que los
judíos se referían a la península
Ibérica. Sefardí significa idioma español en hebreo, de allí que los sefardíes
son los judíos de habla ladina –concluyó satisfecho su ponencia.
– ¡Me pilló chanchito el viejito! –pensó Daniel. ¿Cómo puede usted afirmar
eso? ¿Lo dice usted seriamente? –preguntó Daniel ahora interesado en conocer
los detalles.
– Porque conozco bien esa cultura y a su gente –comentó con la soberanía
académica característica de los especialistas en una rama cualquiera de la
ciencia, el arte o la cultura, pero sin la arrogancia de los “Fachidioten” [sabios ignorantes].
– Bien, cuénteme en qué se basa….
Daniel no tuvo tiempo de terminar la frase ni de preguntarle si él mismo era
judío, pues las palabras del inescrutable caballero comenzaron a fluir como un torrente
inagotable de conocimientos acerca de la historia y de la cultura de los judíos
españoles. La cátedra hizo vibrar una cuerda misteriosa y oculta en su
corazón.
– Pensé que usted es judío sefardí desde el primer momento en que usted
fijó su mirada en la mía –terminó
diciendo el abuelo con el hablar cansino de los hombres de su edad.
Momentos después la conversación se volvió más amena y familiar. Daniel se sinceró con el anónimo personaje, que bien
podría haber sido su padre y le contó lo
poco que sabía de sus antepasados y de
la circuncisión a que había sido sometido siendo un recién nacido, un rito
inusual en la cultura cristiana e hispanoamericana. Con este pequeño detalle,
el arcano caballero vio confirmada la teoría que tejió en el mismo instante en
que entrelazó sus ojos con los de Daniel.
– ¿Tiene todavía dudas? –preguntó lacónicamente dejando entrever en la
comisura de sus labios una sonrisa que
delataba su satisfacción.
La voz del empleado de ferrocarriles anunciando que en breves minutos el
tren llegaría a la estación central de la ciudad de Friburgo interrumpió la
conversación. El caballero extrajo del bolsillo de su saco una tarjeta de
presentación de color blanco y se la entregó: Prof. Dr. Gerold Walser,
Kl…strasse 2…, CH-4054 Basel; Telephon: 061/28…–leyó Daniel.
– Visíteme en Basilea –invitó amigablemente después de la despedida.
Daniel guardó la tarjeta en su libreta de direcciones y aunque no se olvidó
de la historia relatada ni de aquel hombre misterioso que había abierto una ventana cerrada en su
vida, dejó que el tiempo se devorara así mismo, sin volver a tomar la tarjeta
de presentación en sus manos. Ahí yació dormida durante varios años entre papeles y direcciones
de vivos y muertos, de amigos queridos y mal queridos, de conocidos, desconocidos y olvidados.
Daniel se encontraba empecinado en escribir una nota periodística
relacionada con la corrupción en el mundo, pero Calíope lo había abandonado y mientras
esperaba a que llegara la inspiración, se puso a hojear la obra aristotélica “Moral, a
Nicómaco”. Sin embargo, la musa caprichosa brilló por su ausencia, y en su
lugar apareció su mujer cual hada bailarina, solicitándole con voz de Cirse la
dirección de Laura, una buena y querida
amiga en común. Sacó la destartalada libreta verde de direcciones del cajón del
escritorio y por los aires voló la vieja tarjeta de presentación del Profesor Gerold Walser en manos de una
sílfide invisible hasta posarse en el teclado de la computadora. Tuvieron que
transcurrir 18 años, para que aquel
encuentro fortuito en el tren de velocidad,
floreciera como una siempreviva.
Daniel agradeció a los tiempos modernos y a la tecnología cibernética y tecleó
el nombre en el buscador google que en cuestión de segundos mostró la biografía
del enigmático anciano, quien lo condujera por senderos inéditos aquella tarde
de otoño de 1997. Pinchó en uno de los enlaces y leyó:
“El 3 de julio del año 2000
murió en Basilea el Prof. Dr. Gerold Walser a la edad de 83 años, historiador
antiguo y epigrafista, doctor honoris causa de la Universidad Albert-Ludwig de
Friburgo de Brisgovia. El profesor Walser se distinguió por su dedicación en la reconstrucción de la facultad de
historia antigua durante el período de la posguerra. Después
de su habilitación como catedrático en la universidad de Berna, el Prof.Dr.
Gerold Walser volvió a ejercer la docencia en Friburgo.”
Daniel se sintió profundamente conmovido al comprobar que todo aquello que
el buen hombre le había relatado acerca de las alfombras iraníes, de su esposa
recién fallecida y de sus viajes por el mundo, había sido cierto y avergonzado
por haber desconfiado del Profesor por unos instantes durante la travesía en
tren. Sólo una cosa se guardó para sí el gentil estudioso y sabio suizo: Su
primera esposa, Brigitte Walser-Freundenberg era descendiente, por parte
materna, de una familia ortodoxa judía.
Esa noche le costó reconciliar el sueño y al día siguiente, tuvo la
necesidad imperiosa de visitar la
universidad, pues le pareció el lugar
más indicado para encontrarse con el espíritu
del Profesor Dr. Gerold Walser. Tal vez
lo vería releyendo uno de los 3000 libros de su biblioteca particular que ahora
vivía en los estantes del departamento
de ciencias sociales. Ahí, frente a los
espejos de la moderna biblioteca universitaria recién inaugurada, que
reflejaban los rayos del sol en el día de otoño más caluroso en la historia
climática de Alemania, Daniel sintió por unos segundos la mirada
afable y cálida del Profesor hincada en
la suya y le pareció que le sonreía disculpándose por haberle ocultado su propia
cercanía con el judaísmo asquenazí. Se despidió de él, no sin antes darle las gracias
por las lecciones de historia gratuitas recibidas en el InterCityExpress y por haber iluminado el sendero oculto de sus
raíces ancestrales.
domingo, 4 de octubre de 2015
No todos los blancos son racistas ni tampoco todos los racistas son blancos
“Los estudios de ADN no indican que existan distintas subespecies clasificables (razas) dentro de los seres humanos modernos. Aunque los diferentes genes de rasgos físicos, como el color de la piel y el cabello pueden identificarse entre las personas, no existen patrones consistentes de genes en el genoma humano para distinguir una raza de otra. Tampoco existe ninguna base genética para las divisiones de la etnia humana.” Human Genome Project
Los científicos que participaron en el Proyecto del Genoma Humano (PGH)
concluyeron que los llamados caucásicos, africanos, asiáticos, indios,
árabes o judíos no son “razas” diferentes, sino grupos étnicos particulares,
cuyas diferencias físicas observables son simplemente fenotípicas, y comprenden
cualidades como las morfológicas, las
fisiológicas y las conductuales.
Sí demostrado está que las “razas” humanas no existen, y que en definitiva solo existe la especie humana, ¿por qué surge entonces el racismo?
El racismo nace como un instrumento religioso e ideológico para justificar
el sojuzgamiento de otras etnias y/o la discriminación social de sus propios
compatriotas por parte de un grupo élite de personas de un mismo origen y que
generalmente hablan un mismo idioma, tienen una tradición común y que basándose
en una “supuesta” superioridad, se sienten con el legítimo derecho y autorización divina para exterminar
todo aquello que sea ajeno y extraño a su cultura. De esta forma los reyes
católicos del siglo XV – Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla– ordenaron
perseguir, torturar y expulsar a las comunidades judías sefardís por cuestiones
de fe, así como lo hiciera el rey Eduardo I de Inglaterra en 1290 y el rey de Francia Carlos VI,
apodado el Loco, en 1394. Por su parte,
el racismo anglosajón no se quedó atrás en la edad contemporánea masacrando y
exterminando a poblaciones enteras de seres humanos en la época del colonialismo
en los Estados Unidos. Con la abolición del Apartheid en Suráfrica y en Namibia en 1992 se terminó –al menos oficialmente–
con la segregación racial como política de estado a nivel mundial.
El racismo es un fenómeno social que
se manifiesta de muchas formas y existe en todas las latitudes. No obstante, el
racismo no puede considerarse ni debe ser entendido como una impronta biológica
en el ser humano y por lo tanto, sería erróneo
concluir que la especie humana es racista por naturaleza. A pesar que el
racismo se expresa con más virulencia en Europa y en los Estados Unidos, es
necesario acotar que no todos los blancos son racistas ni tampoco todos
los racistas son blancos.
En tiempos de crisis mundial económica, la xenofobia, la discriminación
social y el racismo proliferan en cualquier parte del mundo como setas en
tierra húmeda y ambiente ácido. Por eso es importante no olvidar las palabras
de Martin Niemöller, pastor protestante alemán, quien sufrió en carne propia la
brutalidad del régimen hitleriano en los campos de concentración: „Primero vinieron a buscar a los comunistas,
y yo no hablé porque no era comunista. Después vinieron por los socialistas y
sindicalistas, y yo no hablé por que no era ni lo uno ni lo otro. Después
vinieron por los judíos, y yo no hablé porque no era judío. Después vinieron
por mí, y para ese momento ya no quedaba nadie que pudiera hablar por mí”.
Actualmente los “malos” de la película son los mexicanos, quienes se encuentran en el punto
de la mira del señor Donald Trump, aspirante republicano a la presidencia de
los Estados Unidos.
¿Quiénes serán los siguientes el día de mañana?
martes, 1 de septiembre de 2015
El problema en El Salvador no son los altos salarios de los funcionarios
El problema en El Salvador no son los altos salarios de los funcionarios
Leí en la red hace unos días un artículo relacionado con los sueldos de los
actuales gobernantes salvadoreños, concretamente de algunos que desempeñan
cargos en el poder ejecutivo y legislativo. No es la primera vez que se ataca desde
una perspectiva moralista al partido político FMLN y a sus máximos dirigentes
por devengar altos salarios, viáticos y otros.
En la nota periodística, titulada “Gobernantes socialistas con sueldos de
capitalistas”, el autor concluye que “un campesino, ex guerrillero, que se
dedica al trabajo de la caña de azúcar ganaría en 5 años y medio de trabajo”
los 7 mil dólares que el presidente de
PROESA (Organismo Promotor de Exportaciones e Inversiones de El Salvador),
Sigfrido Reyes, recibe como sueldo en un mes.
La “obligación ética y moral” de los dirigentes del FMLN, según el
periodista, debería de ser emular la actitud del presidente de Bolivia, Evo
Morales, “quien se redujo [sic] en un 57% el salario que tenían sus
antecesores, y en un 50% el salario de todos sus funcionarios”. Frente a esto es importante aclarar, que Morales no renunció a recibir el salario que le corresponde
de acuerdo a la ley por razones “morales”, sino por una política de austeridad que
impuso en su gobierno, con lo cual demostró empatía y solidaridad con quienes tienen
un poder adquisitivo inferior. Sí los políticos salvadoreños –no importa de
cuál partido– que ocupan cargos gubernamentales prescindieran de los medios
para garantizar su seguridad personal,
como lo hizo Pepe Mujica en Uruguay, téngalo por seguro, estimado lector, que en
El Salvador los pepe…narían[1]
en un santiamén. O bien, sugiere el
escritor entre líneas hacer como Nayib Bukele, el alcalde de San Salvador, quien
se da el lujo –por tener recursos
económicos propios – de prescindir de
los $7,000.00 mensuales que le corresponden por decreto y destinarlos al financiamiento
de becas estudiantiles. Tampoco esta actitud generosa tiene, a mi juicio, un
trasfondo moral, a lo sumo, una porción de “altruismo” mezclado con populismo, porque detrás de esta imagen “altruista”, “filantrópica”
e “izquierdista radical” en desarrollo, se
esconden las ambiciones políticas futuras de este joven empresario. Nayib
Bukele, amigo de la “derecha progresista” y de la izquierda “socialista” efemelenista,
haciendo uso de su legítimo derecho, se perfila ya como un candidato seguro
para ocupar la presidencia de El Salvador.
Parafraseando al dramaturgo alemán, Bertolt Brecht, me pregunto: ¿de qué sirve decir la verdad
sobre los sueldos de los gobernantes del FMLN si no se dice nada contra el sistema
capitalista que los origina? ¿Cuánto ganaría un presidente de PROESA sin filiación
partidaria? Es claro, que el argumento
de los sueldos está dirigido a despertar ira, decepción, desengaño, repulsión y
rechazo hacia el FMLN, como si se tratara de la única institución sinvergüenza
en el circo político salvadoreño. El artículo no invita a la reflexión
política-ideológica, tan importante en estos días violentos, en los que todos
los partidos políticos están jalando agua del mismo río para su propio molino. Esto
no significa que avalo los elevados sueldos de los políticos, aunque estén estipulados
por la ley de salarios, pues como dice el gaucho Martín Fierro: “la ley es como el
cuchillo, no ofende a quien lo maneja”.
No obstante, en la economía de mercado neoliberal que reina en El Salvador,
efectivamente sólo unos pocos elegidos cuentan los dólares a montones y muchos,
los dolores de la guerra. Todas las ramas
de la economía – finanzas, producción, mercado laboral, etc. – están al servicio de su objetivo fundamental,
que es el máximo de ganancia, en beneficio exclusivamente de la clase económica
dominante. El problema de la sociedad salvadoreña sigue siendo esencialmente un problema
político-económico, que surge de la contradicción capital-trabajo.
La razón de ser del FMLN está plasmada en el principio IV de la Carta de
Principios y Objetivos en vigencia, en la que se plantea la construcción de una
sociedad democrática en los órdenes político, social y económico. En la Carta
de Principios y Objetivos [estratégicos] y en los 30 estatutos del partido no se menciona en ninguna parte, el
socialismo científico al que se refirió Carlos Marx, Engels, Lenin y otros
clásicos del marxismo revolucionario internacional o el socialismo
revolucionario al que aspiró el pueblo salvadoreño que se alzó en armas el
siglo pasado, y por consiguiente, no se puede concluir o deducir que se trate
de un partido socialista en el estricto sentido marxista. El FMLN es tan
partido socialista como lo es el Partido Obrero Socialista Español (PSOE) que gobernó en España durante
décadas, sin poner en peligro el sistema capitalista.
El FMLN es un partido político en el cual confluyen históricamente varias corrientes ideológicas. No obstante,
la política real y pragmática del FMLN en la actualidad es socialdemócrata, es
decir, la táctica y estrategia de lo “concreto
posible”. Tampoco aspira a lo “histórico necesario”, que no es más que un nuevo
modo de producción que reemplace al capitalismo. Entonces, ¿Cuál es el peligro
que representa el FMLN para la oligarquía salvadoreña?
Al FMLN como ente político y como gobierno hay que criticarlo, pero no sólo
por los sueldos y viáticos que devengan sus miembros –antiguos comandantes
guerrilleros de tropa o de escritorio– en funciones gubernamentales, sino por
las políticas reales y concretas que desarrolla e impulsa en beneficio o en
contra de los intereses de las grandes mayorías populares, es decir, aquellas
acciones políticas que se expresan en
leyes y decretos –aprobados y
rechazados– durante un período legislativo
determinado. Además, por la derogación de leyes y decretos
antidemocráticos, como por ejemplo, la
ley de amnistía general para la consolidación de la paz.
A los “revolucionarios socialistas” del FMLN hay que juzgarlos política e ideológicamente
por lo que hacen o dejan de hacer por la clase trabajadora y por el pueblo en
general, y no por lo que dicen ser.
No sé cuántos años más el FMLN utilizará el término histórico “revolución”
como flauta de Hamelín, a fin de instrumentalizar una de las etapas más
importantes y más duras que vivió la sociedad salvadoreña en doce años de
guerra de clases. Pero es importante tener conciencia, que aunque en El
Salvador se diera hipotéticamente una dinastía partidista como la del Partido Revolucionario
Institucional mexicano (PRI), la
revolución salvadoreña, así como todos sus muertos, héroes y heroínas, son
patrimonio del pueblo y no de un partido político.
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