viernes, 28 de diciembre de 2012

Los versos agauchados de un huaso sin caballo


Al vaivén de la carreta de Atahualpa Yupanqui nació esta lamentación, compañero ponga atención, que aquí empiezan mis gauchadas con un recordatorio burlón, que la guerrilla en Matagalpa al yanqui ladrón derrotó. 

Y no te preguntes quien soy o si me conociste, escucha con atención la Milonga de Pepe Parra que te hará sentir más joven y tal vez más triste.

Y no crean los lectores que sólo de penas y llantos les hablaré en mi canto, pues de Martín El Gaucho aprendí que la vida es risa y llanto.

Pero no hay peor infortunio que olvidar lo que pasó. Brotan quejas de mi pecho como el agua en la cascada y no quiero darte un sermón, pues para eso no tengo labia, ni soy cura ni mormón.

Yo soy un rudo peón, que aprendió a hablar bonito y a rascar la guitarra cuando está contento y hay un buen ambiente y cuando se sube a la parra puede ser espada o machete. 

Con obstinación de burro y oído de artillero aprendí tres o cuatro acordes y no piensen que me apachurro si de cantar en público se trata y como no llego a jilguero, mejor recito coplas chilenas con rancheras mexicanas que no es mala combinación. De Facundo tengo lo cabriao y de Cafrune tuve la barba. Y no crean que de la voz hago alarde, pues no canto como Larralde.

La Primera que canté fue de Alí, pero no era el Stand by me de Cassius Clay. La crítica fue incisiva y contundente como si fuera un adoquín, casi clavo mi diente incisivo en la lona por el upper cut del teutón. Raquítico el arpegio, simple y con mucha falla sentenció el alemán. Un poco de Fair Play pensé, agarrándome de las cuerdas. Si queris ver a Joaquín Rodrigo o Manuel de Falla te vai mi-jor pa’otro lao gringo culiao, amenazó mi cuñao. 

El mate me gusta poco, pero eso es lo de menos. Un té de cedrón calientito, sólo cuando estoy enfermo. Un buen asado a la parrilla con una chuica de vino tinto oyendo al payador, ¡oiga que maravilla!

Cuando fui joven y fuerte, le hice empeño al aguardiente, pero sin caerme al ripio. Hoy que soy más viejo y más consecuente, abstemio soy por principio.

A las drogas y al tabaco siempre dije no. Fui pulcro y pavo real y me gustó siempre el perjume pa’ que no me oliera mal el sobaco. 

No soy paria ni patrón de fundo. No tengo patria alguna, vagabundo voy por el mundo recorriendo los continentes, buscando un lugar seguro donde poder descansar. 

La familia y los hijos son lo primero, eso ya lo dijo Federico, pero ahora les explico: mi madre parió cinco hijos, todos en intervalos, los hijos nacen pa’ ser libres y no pa’ sujetarlos. 

Mi mujer, compañera fiel y prolija, me hizo feliz y más hombre regalándome a mi hija, ojalá la vida no me sea ingrata y tener la dicha enorme de ser y sentirme tata. 

Hay muchos que son sementales y van poblando el mundo, si no tenés guita y galpón, lo mejor y más seguro y ojalá su Santidad no esté en contra, es usar condón. 

No fui tan garañón como el Mexicano, que tuvo cuatro vástagos con su mujer, yo me conformé con un solo retoño y aunque nunca fui el galán de la novela de Don Gregorio Marañón, en las lides del amor bisoño nunca fui. 

Soy fiel a mis amigos y aunque a más de alguno he ofendido, por mi tozudez o por soberbia, he extendido después compungido mi mano amiga otra vez. 

Errar es de los hombres y perdonar es lo más excelso, lo dice el Eclesiastés. Vanidad de vanidades dijo el sabio Salomón. Hay cosas que en ratos de ira cortan más que un cuchillo. Yo ya no soy chiquillo para no reconocer que no hay muestra de humildad más grande que la de pedir perdón. 

Los males que sufre el hombre los explico a mi manera, algunas veces acierto y otras veces por la impaciencia me pierdo, pero no voy por el mundo como veleta sin rumbo y sin compás, voy llenando y rellenando mi bitácora con la vida y con la ciencia. 

No creo en doctores ni en especialistas que van por allí pregonando que el mundo es digital. Aprendí bien en la escuela que digital viene de dedo y cinco sirven para contar. 

Aunque hay muchos que cuentan seis y creen estar restando, muchísimos los hay que no saben ni sumar. Perdona la simpleza de mi analogía, término que no viene de ano sino de comparación. Exceptuando a los galenos, no permitas que te metan nunca el dedo por detrás. 

No creí que el mundo se acabara de un plumazo o que estallara. Pero vaya el negociazo que hicieron con la muerte de la tierra, vendiéndola a los bobos en cartuchos de papel y celuloide. 

Transgénico el maíz, ¿con qué harán ahora sus tortillas los hijos de la cultura Maya? La pregunta es cojonuda por que cuestiona la raíz del problema y no piensen que soy panfletario, tengo talla suficiente pa’ tocarle a Don Monsanto las costillas y los callos. 

Y si con esta perorata de loro crees que te he dado lata, recuerda que a los indios los despojaron de su oro y de su plata. 

Y así despido yo este año que se acaba, confesando que he vivido más bien que mal. Nada nuevo esperaba ni mucho menos algo espectacular. Con la pluma hice lo que pude con cacumen y ya ni el pasado me abruma, estos versos que te escribo son tan sólo un resumen. 

De los achaques de vejez, que te puedo yo contar. Si eres viejo como yo, a lo mejor ya lo sabrás. Si eres joven y vital, goza la vida que ellos solos ya vendrán. 

Mal de muchos es de pendejos, un consuelo nada más. Toma los sabios consejos de los que están llegando a viejos, dice el dicho popular, pero no me puedo yo quejar y no estoy arrepentido de la forma en que he vivido. ¡La madre que me parió!

¡Feliz próspero año nuevo 2013 y procura aprovechar lo que la vida te ofrece!

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