martes, 12 de abril de 2011

La noticia nuestra de cada día

Mientras Pavlov y sus colaboradores experimentaban con perros en los laboratorios de Moscú a principios del siglo XX, una agitada y pobre Rusia zarista se estremecía entre conatos de sublevación obrero-campesina y un partido comunista en ciernes discutía con pasión y vehemencia sobre la revolución social proletaria. Mencheviques, por un lado y Bolcheviques, por el otro, discernían sobre métodos de lucha y alianzas táctico-estratégicas. Trotsky criticaba mordaz-y permanentemente a Lenin y éste defendía magistralmente sus posiciones políticas. El científico ruso no podía imaginar la trascendencia de su descubrimiento y del uso y abuso que de él se haría en las futuras generaciones. Había descubierto el reflejo condicionado, paradigma universal en la teoría moderna del aprendizaje conductual. Habituación y Sensibilización son junto al condicionamiento clásico de Pavlov, la base del aprendizaje implícito.

Se entiende por habituación, el proceso de acostumbramiento a la exposición de un estímulo no peligroso, el cual incluso puede llegar a ignorarse. La ropa que vestimos o el anillo que portamos sin apenas percibirlos conscientemente, son un ejemplo de este fenómeno neurofisiológico. Por sensibilización, se comprende el proceso de reforzamiento de la reacción-respuesta frente a la exposición de un mismo estímulo.
Esto significa que cualquier información (con la excepción de los reflejos no condicionables) recibida del mundo exterior o interior, es sometida a un proceso de comparación con otras experiencias aprendidas en el pasado. Esta información es sometida a un proceso de filtración emocional y en dependencia del valor (emocional) que dicha información pueda tener, así será en definitiva la respuesta-reacción del cerebro al estímulo.

La materia prima del periodismo, es por excelencia la noticia, es decir, la expresión escrita, verbal o visual de un acontecimiento novedoso o supuestamente de interés público. Según los cánones de la ética periodística, la noticia debe ser, entre otras cosas, veraz, objetiva y precisa. La aplicación de los principios neurofisiológicos del aprendizaje implícito en el periodismo, tiene una repercusión importante en el comportamiento conductual de la masa lectora y su manipulación ideológica. A pesar de la teórica ética profesional periodística, la información publicada en ciertos medios de prensa es una mercancía, cuyo fin principal es su venta y en segunda instancia informar al público.

De acuerdo al fin que se persigue, la noticia tendrá características “sensibilizadoras” y “acostumbradoras”, de esta forma, el público lector puede habituarse a la idea que las guerras de intervención son una necesidad de primer orden, cuando se trata de defender los derechos del mundo occidental y “civilizado”, y sensibilizarse de tal modo, que cualquier presidente elegido democráticamente que se oponga a los designios del imperio, sea considerado un enemigo natural de nuestra sociedad.

Joseph Goebbels, maestro maléfico de la propaganda ideológica en los medios de comunicación durante el Tercer Reich hitleriano, declaró lo siguiente: “…el secreto de la propaganda consiste en empapar al lector con la propaganda, sin que éste se dé cuenta que está siendo absorbido por ella…” Goebbels, describió y se sirvió para sus fines maquiavélicos de este fenómeno psicológico conocido como manipulación subliminal. La dictadura militar argentina en la década de los setenta en el mejor de los estilos goebbelianos, desarrolló e implementó la propaganda negra en los años en que los asesinatos, torturas, desapariciones y violación de los derechos humanos en la República Argentina era lo “habitual”.

En este sentido y con este propósito, ciertos sectores de la prensa nacional e internacional, pretenden convertir al consumidor de noticias en un papagayo parlante que repita las oraciones y sermones aprendidos en sus páginas. Como mi “credo” y “mi padre nuestro” no comulgan con esas doctrinas mediáticas y enajenantes, quiero recitar aquí a modo de colofón, esperando que el lector creyente me disculpe la irreverencia, mi diaria oración:

Prensa nuestra que estás en algún rascacielos del mundo, santificado sea tu nombre de Prisa y despacio venga a nosotros tu imperio de la verdad manipulada; imprímase y tradúzcase tu voluntad aquí en Europa como en el mundo entero. Danos hoy nuestra noticia de cada día, envuelta en papel periódico o en el lenguaje digital de marcado; perdona nuestras ofensas y herejías cotidianas en bitácoras y páginas rebeldes y subversivas; como también nosotros perdonamos a tus corresponsales que nos ofenden con sus mentiras y tergiversaciones de la revolución cubana y venezolana; y no nos dejes caer en la tentación de no cesar de aporrearte, no dejar de creer en la Rebelión de las masas populares, y ante todo, líbranos del mal de echarte de menos en nuestra cotidianidad. Amén


Roberto Herrera 12.04.2011

2 comentarios:

  1. También se podría utilizar el credo, en este caso, el "no credo". No creo en Murdoch todopoderoso, creador de los diarios del cielo y de la tierra. No creo en la Fox ni en ningún mass media que fueron concebidos por las gracias y millones que el capitalismo acumuló durantes años... etc

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  2. Asi es Horacio y muchas oraciones y letanias mas! Gracias por el comentario. Robiloh

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